DAENERYS
Dos meses habían pasado desde que Jon partió hacia Invernalia. Despidió a Robb dos semanas antes, que fue a enfrentar a la tropa liderada por Ser Stafford Lannister, que estaba saqueando las Tierras de la casa Tully. Pocos días más tarde de la partida de Robb, Catelyn Tully regresó a Aguasdulces, acompañada por una mujer de enorme tamaño que respondía al nombre de Brienne de Tarth. Pese a haberse reunido con Stannis y Renly, no había conseguido formar una alianza. Además, el menor de los hermanos Baratheon había sido asesinado por, según dijo Cat, una sombra con la cara de Stannis.
También habían recibido un cuervo de Invernalia, con un mensaje redactado por el maestre Luwin. Hablaba de un ataque por parte de los hombres del hierro, que trataron de asaltar el castillo con nocturnidad. Pero gracias a Jon y sus hombres, siempre según decía la carta, consiguieron repelerlos.
Con la marcha de Robb, Daenerys se sentía más sola que nunca. Pasaba los días paseando por el castillo, sin ninguna tarea que cumplir. Cada día le estimulaban menos las reuniones de los altos cargos de Aguasdulces. Si bien Robb la tenía en consideración y siempre la escuchaba, Catelyn ni la miraba cuando decía algo y el resto de los nobles preferían ponerse del lado de la antigua señora de Invernalia.
Había pensado varias veces que podría subir a la torre a hablar con Jaime, que era sin duda mucho más interesante que cualquiera de los hombres del castillo. Pero decidió no hacerlo, no quería tener ningún tipo de relación con el que seguramente fuese el hombre más peligroso de los Siete Reinos.
Lo que ha Dany le costaba más sobrellevar era la sensación de impotencia. Todos a su alrededor estaban ayudando de alguna manera al ejército norteño, ya sea ensillando caballos, montando guardia o llevando a cabo misiones diplomáticas. Mientras que ella aguardaba tras las murallas, como una doncella indefensa esperando que un príncipe viniese a buscarla.
Pero todó cambio un día. Había amanecido nublado, algo habitual en las Tierras de los Ríos. Como todas las mañanas, desayunó algo rápido y fue a la reunión del consejo. Siempre se reunían alrededor de una mesa de piedra, en la gran sala que había junto a las dependencias del Señor del Castillo, cargo que ocupaba Edmure Tully, hermano de Catelyn. Su padre, Lord Hoster Tully, aún no había muerto, pero estaba tan enfermo que no podía levantarse de la cama. Cuando entró en la sala a Dany le sorprendió ver como Edmure discutía acaloradamente con el Pez Negro.
¡Qué está pasando aquí!- Dany entró como un vendabal en la sala. Había llegado a comprender que para que los hombres la respetasen debía mostrarse fuerte.
¡Pasa que este inepto ha permitido que el Matarreyes escape!- Dijo Brynden señalando con el dedo a Edmure.
¿Que yo lo he permitido?- Edmure estaba rojo de cólera- ¡Mis hombres vigilaban la celda día y noche y yo, como Señor de Aguasdulces, soy el primer interesado en mantenerlo retenido!-
Señor de Aguasdulces...- Brynden negó con la cabeza- Qué grande te viene el cargo-
Edmure ya se preparaba para contestar, pero Catelyn irrumpió en la habitación alzando la voz.
No tenéis por qué discutir- Dijo con tono cansado- Jaime Lannister escapó porque yo lo liberé-
Dany no daba crédito a lo que escuchaba.
¿Cómo... Cómos dices?- Edmure no quería creer lo que escuchaba- Cat... ¿Por qué?-
Lo he liberado con la condición de que me devolviese a mis hijas una vez llegase a Desembarco del Rey-
¿Y créeis que lo hará una vez esté allí?- Brynden parecía más enfadado que sorprendido- Más bien reirá y celebrará nuestra estupidez-
No confío en su palabra- Catelyn no perdía la entereza- Peró sí en la de Lady Brienne, que le escoltará hasta Desembarco del Rey. Y en la de Lord Tyrion-
Sin duda la muerte de Ned te ha llevado a sufrir un arrebato de locura- Intervino Edmure- La locura del dolor, la locura de una esposa. Los hombres lo entenderán-
No. Sabía lo que estaba haciendo- Dijo Catelyn con firmeza- Sé que he cometido un acto de traición, si no me castigáis pensarán que estábamos confabulados con Jaime Lannister. Soy la única responsable y debo cargar con la culpa. Ponedme los grilletes que él portaba y los llevaré con orgullo-
¿Grilletes?- Pensó Dany. La joven había visto las condiciones en las que estaba retenido el Matarreyes. Catelyn estaba demostrando un gran sentido del deber.
Cat... ¿Cómo voy a esposarte?- Edmure parecía no ser capaz de soportar la presión- No, no puedo hacerlo. A la madre del rey... A mi propia hermana-
Podría ser- Intervino entonces Dany- Que mi señora quedase confinada en sus dependencias hasta el regreso del rey-
Confinada, sí- Dijo Edmure aliviado- Eso bastará-
Si he de estar confinada, que sea en la habitación de mi señor padre, para acompañarle en sus últimos días de vida-
Así se hará- Dijo Edmure- Pot favor, acompañad a mi hermana hasta las dependencias de mi padre- Dijo Edmure mirando a uno de los sirvientes.
Cuando Catelyn salió de la sala, Edmure, Brynden y Dany volvieron a reunirse alrededor de la gran mesa de piedra.
No podemos dejar que el Matarreyes escape- Brynden fruncía tanto el ceño que parecía que iba a estallarle- No debemos-
´Enviaré patrullas para rastrear todos los caminos y senderos desde aquí hasta Desembarco del Rey-
Necesitaremos cientos de hombres en el campo- Asintió Brynden- Jaime Lannister es un hombre experimentado, no será fácil dar con él-
No dispongo de cientos de hombres- Intervino Edmure cabizbajo- No podemos enviar más de veinte, no puedo dejar el castillo sin protección-
Entonces necesitamos más- Dijo Brynden- Iré a reunirme con el merino de piedrasviejas y vos, Edmure, deberíais pedir audiencia en la aldea de Lord Harroway-
Pero yo... No puedo dejar el castillo... ¿Quien quedaría al mando?- El fututo señor no parecía dispuesto abandonar Aguasdulces para pisar una aldea.
Iré yo- Dijo Dany dando un paso adelante.
Edmure y el Pez Negro la miraron asombrados. Pero a Dany no le importaba, tenía ante sí una oportunidad de colaborar en la guerra, y estaba convencida de que iba a hacerlo.
Podría funcionar-Dijo Brynden acariciándose la barba- Sí, habéis demostrado tener habilidad con las palabras-
Voy a preparar una escolta para vuestra partida- Dijo Edmure, que saló apresuradamente de la sala.
Dany sonrió satisfecha. Si realizaba bien su misión y conseguían atrapar de nuevo a Jaime Lannister, podrían cambiar el curso de la guerra.
Apenas tardó unas pocas horas en partir hacia la aldea de Lord Harroway. La joven se puso pantalones y chaleco de cuero sobre una blusa de color blanco. Esa era la ropa que más le gustaba para cabalgar. Montó sobre su yegua y trotó hasta la puerta, donde le esperaban dos guardias, que la acompañarían hasta su destino. Emprendieron la marcha antes del mediodía. Si cabalgaban a buen ritmo estarían en la aldea poco antes del anochecer, por lo que guardarón en las alforjas un pedazo de pan y un queso, para almorzar.
La senda a seguir serpenteaba junto a un arroyo. Para Daenerys era agradable salir al fin de la fortaleza. Allí, en la naturaleza se sentía más humana, más libre. Los guardias que la acompañaban comenzaron a entonar una alegre canción. La joven cerró los ojos, para disfrutar de la leve brisa que acariciaba su rostro, para escuchar el piar de los pájaros, el fluir del río, los cascos de los caballos sobre la piedra... Trotaron durante varias horas sin sobresaldos, hasta que en un determinado momento creyó escuchar susurros entre los matorrales. Dany hizo un gesto con la mano, instando a los guardias a detenerse. Fijó la vista en el bosque que cercaba el arroyo. ¿Me lo habré imaginado?- Se dijo. Dio un ligero toque a su yegua para que caminase despacio... Lo que antes eran risas, ahora se había convertido en incertidumbre y miedo. Y ocurrió lo peor. A sus espaldas se desplomó un enorme árbol, causando un gran estruendo, y más de media docena de bandidos se abalanzó sobre ellos.
Los guardias desenvainaron sus armas y se interpusieron entre Dany y los asaltantes. Una flecha alcanzó a uno de sus protectores en la pierna, haciendo que cayese del caballo, mientras que el otro picó espuelas para alejarse unos pasos y cargar sobre los bandidos, consiguiendo golpear a uno de ellos. Pero eran demasiados.
Desde el suelo, el defensor que había sido herido alzó su espada y atravesó el vientre de su enemigo, pero no consiguió evitar que otro de ellos le aplastase la cabeza con su maza. El otro guardia seguía haciendo cargas a caballo, lo que por un momento consiguió sembrar el caos entre los saqueadores, pero el arquero disparó otra flecha que se clavó en su espalda, matándolo al instante.
Estoy perdida- Pensó Dany entonces.
Entre risas uno de los bandidos la agarró por la cintura para tirarla al suelo y, con sus grandes manos trató de arrancarle la ropa.
¡Me voy a divertir mucho contigo!- Dijo a carcajadas.
La joven mordía y pataleaba, pero su enemigo era más fuerte. Entonces escuchó una voz a sus espaldas. ¡Cuidado!- Gritó alguien. Un líquido caliente y viscoso cayó sobre su rostro... Era sangre. El bandido se desplomó sobre ella con un enorme corte en el cuello, que casi lo había decapitado. Se lo quitó de encima para ver como un enorme caballero de plateada armadura intervenía, destrozando con su espada a los asaltantes. Y tras él, Jaime Lannister.
¡Dame una espada!- Gritaba el Matarreyes al otro caballero- ¡Moza! ¡No puedo defenderos sin ella!-
Pero no parecía necesitar protección. Mató a dos de ellos, y el restro creyó que no merecía la pena arriesgar su vida, así que se dispersaron.
¡Corred, cobardes!- Una fuerte voz femenina gritaba desde el interior de la armadura... Brienne de Tarh, supo Daenerys.
La enorme mujer se acercó a ella y le tendió la mano.
Levantaos mi señora- Dijo Brienne- ¿Estáis sana y salva?-
Si... Gracias a vos- Dijo Dany tratando de sonréir- Os debo la vida-
¡Alteza!- Ser Jaime se acercó a grandes zancadas- ¡No os imagináis cuanto me alegro de veros! Os abrazaría si pudiese pero esta moza no me permite quitarme los grilletes-
Estáis en busca y captura, Ser Jaime- Dijo Dany- Debéis regresar a Aguasdulces-
Oh, nada desearía más que volver a mi celda a revolcarme en mi propia orina, pero esta moza no me lo permite- Respondió Jaime con su habitual sarcasmo.
Tengo orden de llevar a Ser Jaime a Desembarco del Rey con vida- Intervino Brienne.
¿Y de quien viene esa orden?- Respondió Dany.
De mi señora, Lady Catelyn-
Robb Stark no lo aprueba- La joven trataba de convencer a Brienne de regresar a Aguasdulces- Él es el Rey, su autoridad es mayor-
Es posible, pero yo no sirvo a Robb Stark. Ser Jaime vendrá conmigo a Desembarco del Rey-
Dany se resignó a aceptar la voluntad de la enorme mujer. Sabía que no podía converncerla.
Disculpadme, señoras, pero no creo que debamos quedarnos a discutir aquí- Intervino entonces Jaime- Por si no os habéis percatado, hay media docena de bandidos que podrían aparecer en cualquier momento. Alteza, ¿venís con nosotros verdad?-
¿Habláis enserio? Yo me dirijo a una aldea cercana, y hacia allí seguiré-
No es buena idea, mi señora- Brienne la miró a los ojos- Sois presa fácil para los saqueadores, no debéis seguir sola-
¿Y cuál es vuestra sugerencia entonces?-
Acompañadnos hasta que encontremos un lugar seguro para hospedaros- Dijo Brienne- No tenéis otra opción.
Al fin algo de compañía- Rió Jaime- No sabéis lo aburrida que es esta moza-
Dany no tuvo más remedio que resignarse a seguir el camino con ellos. Ya había visto lo peligroso que era ese bosque para una mujer sola, a no ser que fuese Brienne de Tarh... Jaime y Brienne cogieron dos de los caballos en los que habían llegado los bandidos. El Lannister se quejaba de que Brienne atase su caballo al de ella, aunque esta aseguró de que lo hacía para que no tratase de escapar.
La joven Targaryen no podía creer lo que estaba haciendo. Viajar con un fugitivo, y no uno cualquiera sino con Jaime Lannister. Al menos podría intentar hacer que los encontrasen. Si quería aventura, la había encontrado.
