JAIME
Quiero descansar, llevo demasiado tiempo sin hacerlo correctamente- Pensaba el Lannister mientras caminaba hacia el Septo Real. El caballero de blanco que había visto antes guardaba la puerta. Típico de Cersei, nombrar a los caballeros de la Guardia Real sin consultarme- Se dijo. Era un hombre alto, de barba negra, hombros anchos y nariz aguileña.
¿A dónde crees que vas?- Dijo el guardia.
Al septo- Dijo Jaime- Quiero ver a la reina-
Su alteza está de luto. ¿Por qué iba a recibir a alguien cómo tú?-
¿Por los Siete infiernos, quien sois vos?- Jaime comenzaba a estar harto.
Un caballero de la Guardia Real, y más te valdría aprender un poco de respeto o te cortaré las dos manos y tendrás que tomar las gachas a sorbos, campesino-
Soy el hermano de la reina-
¿Ah sí?- El caballero rió- ¿Habéis escapado? ¿Y de paso habéis crecido no?-
Su otro hermano, imbécil. Y el Lord Comandante de la Guardia Real. Apártate o lo lamentarás-
Si sois... - El imbécil lo miró con más atención- Ser Jaime- Se irguió- Lo lamento mucho mi señor, yo no os conocía... Mi nombre es Osmund Kettleblack-
Quiero estar un rato a solas con mi hermana. Encargaos de que nadie entre. Si nos molestan, os cortaré la cabeza-
Como digáis, mi señor- Dijo Ser Osmund mientras le abría la puerta.
Cersei estaba de rodillas delante del féretro de Joffrey. El olor a incienso era tan denso que el aire se podía cortar. Había al menos un cetenar de velas ardiendo.
Quien es?- Su hermana giró la cabeza- ¿Jaime?- Se puso de pie, con los ojos rebosantes de lágrimas- ¿Eres tú de verdad?-
Se acercaron el uno al otro para abrazarse. Jaime notó como Cersei se echaba a llorar en su hombro.
Tenías que haber venido antes- Murmuró entre sollozos- ¿Por qué no pudiste venir antes, para salvarlo?-
Vine tan pronto como pude- Respondió Jaime- Ahí fuera hay una guerra-
Qué delgado estas. Y tu pelo está...-
Sucio- Intervino Jaime- Acabo de llegar-
Cersei desvió su mirada hacia el ataúd de Joffrey.
Él lo mató, Jaime. Me lo advirtió, ya me había amenazado-
¿Tyrion te amenazó?- Jaime no lo quería creer. Tyrion sabía que también era hijo suyo, el no le mataría.
Por una puta- Cersei le cogió de la mano y la sostuvo entre las suyas- Me dijo que lo iba a matar. ¿Lo matarás verdad?, ¿Lo matarás por mí?-
Jaime apartó la mano.
Sigue siendo mi hermano- Jaime agachó la cabeza- Tengo que saber más-
Lo sabrás. Mañana habrá un juicio- Cersei le acarició el rostro- Sin ti estaba perdida Jaime, tenía miedo de no volver a verte-
Cersei lo besó. Fue un beso ligero, apenas rozándose los labios, pero cuando le rodeó con los brazos la sintió temblar- Sin ti no estoy entera Jaime.
Pero Jaime no respondió. Durante toda su estancia en Aguasdulces había deseado volver con ella, abrazarla, besarla, unirse a ella de nuevo. Pero ahora que estaba allí... No sentía lo mismo.
¿Qué te han hecho?- Preguntó Cersei- No eres el mismo-
Me han torturado, me han golpeado, me han hecho revolcarme en mi propia mierda, me ha llevado esposado una moza enorme, han amenazado con cortarme una mano...-
No tiene gracia- Cersei dio un paso atrás.
¿Acaso me estoy riendo?-
Es por esa Targaryen, ¿verdad?-
Ahora fue Jaime el que retrocedió.
¿Qué estás diciendo?-
Varys me lo ha contado todo- Cersei se cubrió la cara con las manos- Ya no somos uno... Ahora tú...-
Cersei...- Jaime se acercó a consolarla.
Vete- Retrocedió otro paso- Seguiremos hablando luego o... Mañana-
Llevamos meses sin hablar, no me digas que me vaya- A Jaime le dolía ver a su hermana llorar así.
Vete- Repitió ella al tiempo que se daba la vuelta.
Jaime hizo lo que le ordenaba Cersei. Estaba agotado, pero no podía irse a la cama. Aún tenía que ver a su hermano.
Bajó hasta las mazmorras de la Fortaleza Roja. La oscuridad, el olor a orín, los quejidos... Todo le recordaba a su encarcelamiento en Aguasdulces. Cogió una antorcha y fue en busca de la celda de Tyrion. Frente a la puerta, un capa dorada montaba guardia.
Soy Jaime Lannister, quiero hablar con el prisionero- No tenía ganas de repetir la misma discursión que tuvo antes con Osmund Kettleblack, así que se identificó antes de entrar.
El guardia le abrió la puerta instantaneamente y Jaime entró en la celda. Pudo distinguir la silueta de su hermano junto a la pared. Cuando le iluminó con la antorcha, el enano se cubrió los ojos.
Venga, ¿es que te da miedo un enano?- La voz era muy ronca, llevaría muchos días bebiendo vino y sin hablar con nadie- Vamos hijo de puta, golpéame otro poco si quieres-
Esa no es manera de hablar de nuestra señora madre- Jaime sonrió al escuchar la voz de su hermano- Esto es incluso peor que mi celda de Aguasdulces, aunque menos húmeda claro-
El silencio inundó la celda unos segundos.
¿Eres tú?-
Aquí tienes a tu hermano, el Matarreyes-
Tyrion cedió ante un ataque de risa histérica.
Oh Jaime- Dijo entre carcajadas- Creo que eres la última persona a la que habría esperado ver-
Espero no molestar- Dijo mientras acercaba la antorcha al rostro de Tyrion- Vaya cicatriz, impresionante-
Me obligaron a luchar en una batalla sin la protección de mi hermano mayor- Tyrion se apartó de la luz-
He oído que casi quemaste la ciudad-
Mentira cochina. Solo quemé el mar- Tyrion acomodó la espalda a la pared- ¿Has venido a matarme?-
Serás ingrato... Si vas a ponerte antipático me marcho y te dejaré aquí para que te pudras-
No creo que Cersei vaya a dejar que me pudra aquí-
Tienes razón- Dijo Jaime- De hecho me ha pedido que te mate-
Suerte que no siempre estéis de acuerdo en todo- Tyrion rio- ¿Bueno hermano, qué tal te ha ido todo estos meses?-
Jaime cogió un taburete y se sentó junto a Tyrion.
Tendremos tiempo para hablar de mí, pero ahora tenemos que preparar tu juicio, es mañana-
No hay nada que preparar. Nuestra querida hermana se ha encargado de sobornar a todo el mundo, no tengo ningún testigo-
Antes de nada, tengo que preguntártelo- Jaime se acercó a su hermano- ¿Lo hiciste?-
Querido hermano, me ofende que pienses eso de mi- Tyrion sonrió- Por muy monstruoso que sea mi aspecto, nunca mataría a mi sobrino, aunque fuese aún más monstruoso que yo-
¿Y Sansa?-
Que yo sepa también es inocente, aunque su desaparición fue muy inoportuna, especialmente para mí- Tyrion miró a Jaime- ¿Tú me crees verdad?-
En todos mis años he aprendido que los hombres rara vez son aquello que parecen. Y tú pareces tan culpable que estoy seguro de que eres inocente. Además eres mi hermano, sabes que no tienes por qué mentirme-
Todo esto es muy emotivo, pero da igual que sea o no culpable, mañana me declararán culpable y pasado mi cabeza estará clavada en una pica-
No si yo puedo evitarlo... Una vez más me toca cabalgar al rescate de mi hermanito-
¿Qué te hace pensar que necesito que me rescaten?-
Qué desagradable estás... Creo que voy a dejar que Cersei te corte la cabeza-
Los dos hermanos se echaron a reír como hacía mucho que no reían.
Dime querido hermano ¿Qué opinión tienes del Muro?-
Mucho frío- Tyrion dejó de reír- Pero eso no es lo peor. El voto de celibato... Creo que preferiría morir-
Trataré de hablar con padre... Si finalmente te declaran culpable pediré que te destierren-
Tendrás que ser muy insistente para convencer a padre de que me perdone la vida-
Parece que nos queda solo una opción- Jaime sonrió resignado- ¿A quien tendré que matar esta vez?-
Tyrion tragó saliva y se permitió un instante para prepararse.
A Gregor Clegane-
La montaña que cabalga- Pensó Jaime.
¿Y el muro has dicho que no te gusta no?- Dijo bromeando.
Jaime... No tienes por qué hacerlo-
Lo sé- Jaime acarició el pelo de su hermano- Pero un guerrero de verdad no puede decir que no a un combate así-
Menuda canción saldría- Tyrion rió- La Montaña contra el Matarreyes...-
Jaime se puso en pie.
Intentaré convencer a padre- Dijo el mayor de los hermanos- No creo que le guste la idea de ver a sus dos hijos varones muertos. Si no cede... Seré tu campeón-
Con esas palabras se dirigió hacia la puerta de la celda.
Jaime- Tyrion le llamó cuando ya se marchaba- Gracias...-
Salió de la celda y se dirigió hacia sus aposentos. Quizá hubiese sido mejor quedarme en Aguasdulces- Se dijo sonriendo. De todos modos, lo que necesitaba Jaime era dormir. Quizá mañana todo sea más fácil- Se dijo sonriendo.
La mañana del día del juicio amaneció nublada. Jaime pudo al fin asearse y vestirse adecuadamente. Le afeitaron la barba y le lavaron y cortaron el pelo. Al fin pudo enfundarse ropa limpia. El jubón y la armadura blancas de la Guardia Real, con la capa blanca sujeta por un broche y la espada de acero valyrio en su vaina, bien ajustada a su cintura. Ahora sí que parezco yo mismo- Se dijo.
Caminó hasta el salón del Trono solo. Solo y nervioso. Como era de esperar en el salón había mucha gente. Todos querían ver como condenaban a muerte a su hermano.
Presidiento el juicio estaba su padre, siempre con aspecto severo. Los otros dos jueces serían Oberyn Martell como príncipe de Dorne y Mace Tyrell como señor de Altojardín.
Vio a Cersei sentada cerca de su padre. Quiere asegurarse de que Tyrion no escape- Se dijo. Jaime se situó junto al estrado del acusado, como le correspondía al Lord Comandante de la Guardia Real. Casi se sobresaltó cuando las puertas se abrieron para dejar pasar a Tyrion. Su hermano caminaba casi con confianza, lo que Jaime no podía entender. Estoy más nervioso yo que él...-
(No narraré como es el juicio porque todo será igual que en la serie y libros)
Como cabía esperar todo fue una farsa. Cersei tenía todo preparado de antemano. Todos los testigos fueron narrando las atrocidades que cometía Tyrion. Amenazas, chantajes... Incluso hubo una mujer que le acusó de violarla. Cuando Lord Tywin indicó que era hora de hacer un receso Jaime fue a buscarle. Encontró a su padre sentado en la mesa del consejo, degustando una copa de vino y con cara de satisfacción.
Ya veo lo que entiendes por juicio justo- Dijo Jaime.
¿Qué problema ves?- Lord Tywin lo miró de reojo- Los testigos son libres de decir lo que quieran-
Es una farsa, lo sabes tan bien como yo- Cuando Jaime perdía la paciencia dejaba a un lado las ironías y sarcasmos y hablaba con franqueza.
Yo ya te dije que no sé nada. ¿Qué has venido a hacer aquí?-
Quiero que le perdones la vida- Jaime se acercó a su padre- Cuando el juicio acabe destiérralo a Essos o a Antigua o a donde quieras-
No puedo hacer eso- Respondió Tywin.
Claro que puedes. Presides el juicio, la decisión es tuya-
Precisamente porque presido el juicio no puedo hacer eso-
Es tu hijo...-
Y por eso estoy dispuesto a enviarle a la Guardia de la Noche pese a haber cometido un regicido. No puedo hacer más-
Jaime agachó la cabeza resignado.
Todavía puede pedir un juicio por combate- Jaime miró directamente a los ojos de Tywin. Por un momento vio un atisbo de duda- Y si lo hace seré yo quien lo defienda-
Es tu decisón, hijo- Tywin se puso en pie- Puedes elegir arriesgar tu vida por Tyrion o ponerte del lado de tu familia-
El también es mi familia, padre- Jaime se dio la vuelta y se marchó.
Cuando entró en el salón se acercó a Tyrion.
No ha aceptado- Le dijo Jaime- Pide el juicio por combate-
No...- Tyrion agarró a Jaime del brazo- Iré a la Guardia de la Noche... Lo he pensado bien y no quiero que des tu vida por mi-
Jaime no tuvo tiempo de contestar, ya que Tywin entró de nuevo en el salón para reanudar el juicio.
(Esta parte del juicio también sucede igual que en la serie, Shae declara en contra de Tyrion y este pide el juicio por combate)
Jaime salió del salón acariciando la empuñadura de su espada. Quien lo iba a decir padre... Voy a luchar con la espada que me regalaste para matar a tu campeón- Pensó Jaime. Notó como un escalofrío le subió por la espalda. La vida y la muerte en la mano... Podrá resultar sorprendente, pero Jaime Lannister se sentía más seguro a unas horas de enfrentarse a Gregor Clegane que antes de una sesión del consejo.
