TYRION

No vuelvo a beber- Pensó Tyrion cuando abrió los ojos. La boca aún le sabía a vino, pero era la presión que sentía en la cabeza lo que dejaba fuera de toda duda que se había excedido con la bebida. Habían pasado varias semanas desde el juicio por combate, semanas que Tyrion había pasado casi sin salir de sus dependencias. No le ilusionaba la idea de cruzarse con su hermana y menos aún con su padre.

Tyrion bajó de su cama con pesadez. Al ponerse en pie se dio cuenta de que tenía las piernas rígidas y doloridas. Se las masajeó para activar la circulación, y cojeó hasta la mesa sobre la que desayunaría. Cogió una copa con la intención de servirse el vino, pero se detuvo a medio camino. Maldito enano borracho, ¿es que no sabes hacer algo que no sea emborracharte?- Se dijo. Solo tenía que aguantar unos días más para marcharse a Roca Casterly con Jaime, en cuanto llegase esa dichosa carta. Unos golpes en la puerta le sacaron de sus pensamientos.

Adelan...- Tyrion no tuvo tiempo de terminar la frase. Cersei Lannister irrumpió en la habitación sin esperar.

La reina madre llevaba un vestido largo de color verde, que resaltaba el color de sus ojos. Tenía el cabello dorado suelto sobre los hombros, y se ceñía la ropa a la cintura con un cinturón del mismo color que su pelo.

Querida hermana, cuánto me alegro de verte- Dijo Tyrion- Estos meses en prisión he añorado tu compañía más que cualquier otra cosa-

Ahórrate tus ironías, no tengo tiempo para tus juegos-

Cuánto lo lamento. Imagino que si estás aquí será para disculparte por acusarme falsamente...-

Jaime insiste en que eres inocente, pero él no te conoce como yo-

¿No viste el combate?- Tyrion sonrió- Los dioses otorgaron fuerza a su brazo para derribar a la Montaña y demostrar mi inocencia-

Cersei le miró con gesto de repunancia, y sin responderle cogió una silla y se sentó frente a el, no sin antes servirse una copa de vino. Tyrion imitó a su hermana, llenándose la copa hasta el borde. Se había prometido no beber, pero hablar con Cersei le provocaba mucha sed.

Te voy a hacer unas preguntas y después me marcharé- Dijo Cersei- No quiero escuchar bromas, ni acertijos ni juegos de palabras-

¿Me arrebatas mi libertad y ahora quieres arrebatarme también mi sarcasmo?- Tyrion paladeaba el vino mientras hablaba- Casi habría preferido la muerte-

¿Qué tiene pensado hacer Jaime una vez deje la Guardia Real?-

No me ha dicho nada...- Mintió Tyrion- Oh, espera, creo que me comentó algo acerca de unirse a la Guardia de la Noche-

Muy gracioso... Tú siempre eres tan divertido-

Vamos, ¿qué quieres que te diga?... ¿Por qué no se lo preguntas a él?-

Porque te lo estoy preguntando a ti-

Se lo ha preguntado, pero sabe que no le dice la verdad...- Pensó el Lannister. Tyrion casi no podía ocultar la sonrisa al ver que su hermana no tenía más remedio que acudir a él.

En ese caso yo tampoco puedo ayudarte- El Lannister bebió otro trago- Ya te he dicho que no sé a donde piensa ir-

¿No, verdad?- Dijo Cersei sarcástica- Tampoco te habrá hablado de una Targaryen-

Targaryen... Sí claro, muchas veces. Pero no era una, era uno. ¿Nunca te ha contado como se convirtió en el Matarreyes?-

¿Eres así de ignorante o solo perverso? Demasiado bien sabes a lo que me refiero-

No tengo ni idea hermana, solo soy un perverso bufón, tú misma lo dijiste-

Y entonces Cersei se echó a llorar.

Tyrion no se habría quedado más atónito si Aegon el Conquistador hubiese entrado en su habitación a lomos de Balerion el Terror Negro con la espada en la mano. Su hermana no lloraba delante de él desde que eran niños. Tyrion dio un paso hacia ella, con torpeza. Pese a todo lo que le había hecho, el Lannister quiso consolarla. Si tu hermana llora, se supone que tienes que consolarla...- Aunque sea Cersei. Tyrion fue a ponerle la mano en el hombro, dubitativo.

No me toques- Dijo sin mirarle. Que su hermana le hablase así no debería hacerle daño, pero le dolió más que una puñalada. Con el rostro congestionado, tan furiosa como triste, Cersei trató de recuperar la entereza- No me mires... No se te ocurra mirarme... No...-

Cersei... Sé por lo que estás pasando...-

Mentiroso- Dijo ella- A ti no te importa lo que me pase. Ni a ti ni a Jaime ni a nadie.

¿Por qué me compadezco de ella?- Pensaba Tyrion.

Ni Jaime ni yo podemos quedarnos aquí, ¿eso lo entenderás al menos?-

Entiendo que queréis apartarle de mi, tú y esa zorra Targaryen- Cersei nunca había sido tan sincera con él.

Esa ''zorra'' se llama Daenerys Targaryen, y está en Invernalia, no en Roca Casterly-

Él siempre hizo todo lo posible para estar conmigo, renunció a Roca Casterly por mi...-

¿Y tú a qué has renunciado por él?-

¿Cómo dices?- Dijo Cersei sorprendida.

¿Qué has hecho tú por él? Jaime ha renunciado hasta a sus hijos por ti-

¿Y qué esperabas? ¿Que le dijese a Robert que los hijos eran de mi hermano? Robert nos habría matado a los dos-

No creo que Jaime pensase lo mismo... Ya le conoces, siempre ha sido más de actuar que de pensar-

Dime la verdad... Tyrion- Cersei le miró a los ojos- ¿Qué sabes de esa... Daenerys?-

¿Que te diga la verdad, después de encerrarme en una mazmorra?- Pensó el Lannister. Si esperas que te cuente algo, es que no me conoces...- Se dijo.

No sé nada, Cersei. Puedes creer lo que quieras-

La reina madre no necesitó oir nada más. Se levantó de la silla y salió de la habitación. Si las miradas matasen, la que le echó Cersei a Tyrion debería haberle fulminado al instante.

Encima se habrá enfadado- Dijo Tyrion cuando su hermana cerró la puerta.

Se volvió a sentar junto a la mesa y almorzó de forma frugal, no tenía ganas de más. Se vistió rápidamente y salió en busca de su hermano. Estará entrenando... Antes estaba o entrenando o follando... Ahora solo entrenena- Se dijo Tyrion, que no pudo contener una carcajada. Y no se equivocaba, Jaime Lannister estaba en el patio, adiestrándose con el resto de compañeros de la Guardia Real, aunque en pocos días Jaime fuese a dejar la Guardia.

Hermanito- Lo saludó Jaime al verlo- Que pocas veces me visitas- Dijo irónico

Querido hermano, me ofendes, ya sabes cuanto quiero a mi familia-

La última vez que te vi estabas totalmente borracho- Respondió Jaime, recordando la noche anterior.

El vino tiene sus peligros- Rio Tyrion- Pero no estoy aquí para hablar de eso-

¿Y para qué has venido entonces?-

A ver si adivinas quien ha venido a visitarme esta mañana-

¿Otra joven doncella? Creo que padre dejó bien claro que si veía otra puta en tu lecho la mataría y se la echaría a los perros-

A mi me ha visitado la mayor de las putas- Pensó Tyrion.

No, no es eso. Ha sido nuestra querida hermana la que se ha entrado sin avisar para beberse mi vino y llamarme enano perverso-

¿Cersei?- Su hermano parecía sorprendido- Espera un momento-

Jaime envainó la espada de entrenamiento y se acercó a sus hermanos juramentados de la guardia. Ser Loras había derribado a Ser Meryn por enésima vez.

Vaya... Ser Meryn, veo que lo tenéis todo bajo control, os dejo al mando- Dijo Jaime. Tyrion supo que su hermano disfrutaba mofándose de Meryn Trant. Nunca le había caído bien.

El Lannister se dio la vuelta sonriendo y caminó hasta Tyrion a grandes zancadas.

Y bien, ¿qué quería Cersei?-

Aquí no- Dijo Tyrion- El eunuco vigila-

Jaime asintió y pidió a Tyrion que le acompañase hasta las dependencias del Lord Comandante. Era un buen lugar para tener una conversación... Hasta allí no podían volar los pajaritos de Lord Varys.

¿Aquí tiene suficiente intimidad mi señor?- Dijo Jaime al entrar en sus dependencias.

Si, bueno... Me habría gustado más una habitación un poco menos impecable...-

Se me había olvidado lo insoportable que puedes llegar a ser- Bromeó Jaime.

Disculpe si le he ofendido, Lord Comandante-

Jaime se sentó en la blanca silla junto a la mesa y ofreció una copa de vino a Tyrion. No hay manera de dejar el alcohol- Se dijo al coger la copa.

Bueno, como te iba diciendo mi queridísima hermana ha venido esta mañana a mi habitación- Dijo Tyrion- Me ha preguntado por ti-

¿Por mi? ¿Qué te ha preguntado, que qué tal estoy?-

No exactamente. Preguntó más bien por una joven doncella de pelo plateado. Ahora que lo pienso, a mi tampoco me has hablado de ella... Y eso me ofende, yo te he hablado de todas las mujeres que pasan por mi lecho-

Ella no ha pasado por mi lecho-

¿No?... Tiene sentido, imagino que en Aguasdulces no disponías de un colchón de plumas. ¿Y qué ha sido de ella?-

Está a cientos de leguas, en Invernalia espero. Cuando llegue su carta, partiremos a Roca Casterly tú y yo-

¿Es eso a lo que esperamos para marcharnos?- Tyrion hizo un gesto extraño- Puede que te parezca sorprendente, pero la perspectiva de cruzarme con padre cada vez que doblo una esquina me incomoda un poco-

Una voz empalagosa al otro lado de la puerta interrumpió su conversación.

Ser Jaime- Dijo la voz de Lord Varys- Ha llegado un cuervo para vos, de Invernalia-

Jaime se puso en pie como un resorte para abrir la puerta y arrancar la carta de las manos del eunuco.

Gracias... Lord Varys- Jaime hizo un gesto indicándole que abandonase la habitación.

El León de Lannister volvió hasta su mesa mientras abría la carta con manos ágiles. Tyrion miró como su hermano leía el mensaje con atención. Al principió parecía relajado, pero se le fue ensombreciendo el rostro. Al terminar de leer Jaime cerró los puños y golpeó la mesa con tanta fuerza que Tyrion creyó que la iba a romper.

¿Qué pone?-

Jaime no respondió. En lugar de eso tiró la carta y salió de la habitación dando un portazo. Tyrion recogió la carta que su hermano había tirado al suelo y la leyó intrigado. Al terminar, solo pudo pensar una cosa... Jaime va a buscar a padre-

JAIME

¿Cómo has podido mentirme así... Me diste tu palabra?- Jaime subía los escalones de la Torre de la Mano de dos en dos. El Lannister no era capaz de recordar la última vez que estuvo tan furioso. Entró en la habitación de su padre como una exalación. Allí estaba él, sentado junto a la chimenea, con un libro en las manos y una copa de vino sobre la mesa.

Jaime...- Dijo Tywin sin prestarle a penas atención.

Roose Bolton ha declarado la guerra a Invernalia- Dijo Jaime exaltado.

Estaba al tanto de ello, soy la mano del rey-

Me diste tu palabra de que dejarías tranquila a Daenerys-

¿Y no es lo que estoy haciendo?- Tywin seguía sin mirar a su hijo- Si no me equivoco es Lord Bolton quien amenaza Invernalia, no yo-

Roose Bolton es un viejo amargado que vive para exfoliarse la piel con sanguijuelas y cavilar sobre todas las ofensas que recibe su familia. No me cabe duda que él quiere sentarse en el Trono de Invernalia, pero jamás se habría atrevido a nada semejante sin contar con una promesa de protección-

¿Has llegado tú solo a esa conclusión? Esas ideas tan retorcidas son más propias de tu hermano-

No me tomes por un necio padre. Sé que estás detrás de esto-

Lord Tywin se puso en pie y se acercó a su hijo con aspecto amenazador.

¿Y qué habrías hecho tú en mi lugar? ¿Permitir que los norteños se regrupasen de nuevo en Invernalia? ¿Dejar escapar a la hija de Aerys? Si esa Targaryen se decidiera a reclamar el trono, no le resultaría difícil granjearse el apoyo del Norte, de Aguasdulces y de el Valle. Con Lord Bolton como Guardián del Norte solo tendremos que preocuparnos de eliminar de una vez a Stannis Baratheon-

Juraste que la dejarías en paz...- Dijo de nuevo Jaime- ¿Por qué lo hiciste si luego pensabas romper tu promesa?-

¿De que sirven las promesas cuando tenemos en nuestra mano evitar una guerra?- Tywin trató de tranquilizar a Jaime- Estamos evitando una guerra hijo-

Yo no he tenido nada que ver. Eres tú el que ensucia su honor-

Explícame por qué es más honorable matar diez mil hombres en una batalla que a unos pocos en Invernalia-

Jaime estaba roto por dentro. Veía una y otra vez el rostro de Daenerys, recordaba su voz, sus ojos, sus labios...

Puede que tú no cumplas tu palabra, pero yo sí que cumplo la mía- La chimenea arrancaba destellos dorados del cabello de Jaime Lannister- Te prometí que cuando llegase esa carta, abandonaría la Guardia Real y ocuparía mi lugar como señor de Roca Casterly-

Hijo... Me satisface ver que esa es tu decisión- Tywin parecía sorprendido- Al fin te has convertido en el hombre de familia que debes ser. Voy a preparar todo para tu partida hacia la Roca. Puedes llevar a tu hermano contigo si quieres-

No voy a ir a Roca Casterly padre. Me marcho a Invernalia-

Invernalia...- Lord Tywin se tomó unos instantes para asumir lo que acababa de escuchar- ¿Has perdido el juicio?-

Todo lo contrario, estoy más cuerdo que nunca. Y no me voy solo, me llevo a los veinte mil hombres que trajiste para liberar la ciudad. No te preocupes, mandaré enviar tropas desde Roca Casterly para proteger Desembarco del Rey, no voy a dejar la ciudad desprotegida-

El rostro de Tywin Lannister comenzaba a tornarse rojo. Una vena latía acompasada en su cuello.

No puedes hacer eso. Te lo prohíbo-

¿Y qué harás si me niego? ¿Castigarme?- Jaime sonrió- Por si lo has olvidado, eres la Mano del Rey, el señor de Roca Casterly soy yo, por lo que el ejército de nuestra casa está bajo mi mando, no bajo el tuyo-

Has perdido completamente la cabeza. ¿Crees que mis hombres respetarán tus órdenes? Lo mejor es que vuelvas a ocupar tu cargo en la Guardia Real, a la vista está que no eres capaz de dirigir nada más grande-

Lo siento padre, pero mi decisión es irrevocable- Jaime se arrancó el broche de Lord Comandante que sujetaba la capa blanca y se lo dio a su padre- Deberías entregárselo a ser Balon Swann, aunque por mi puedes ponértelo tú mismo si quieres. Y ahora tengo que marcharme, ya sabes, debo reunir a las tropas, comprar suministros...-

Jaime...- Su padre le llamó cuando ya estaba acariciando el pomo de la puerta- No quiero que vuelvas nunca-

No puedo asegurarte eso padre, ya sabes, los caballeros no podemos romper nuestras promesas...- Casi no pudo contener una carcajada al pronunciar esta frase.

Salió de la habitación con una sonrisa en el rostro. Por primera vez Jaime estaba haciendo lo que quería, sin contar con los deseos de su padre o de su hermana. Bajó las escaleras hasta llegar al patio, donde se encontró con los ojos dispares de Tyrion Lannister.

¿Qué ha pasado? Jaime... He leído la carta- El enano se percató entonces de que Jaime no llevaba capa- ¿Has dejado la Guardia?-

Así es, nos marchamos-

¿Partimos ya a Roca Casterly? No te ofendas, pero si de mi dependiese nos podemos ir ya-

No iremos a Roca Casterly. Vamos a ir a Invernalia-