DAENERYS

Daenerys estaba junto al almenas, inmóvil como un dragón al acecho. Más allá de las puertas de Invernalia y del panorama desolado que antes fuera la blanca explanada cubierta de nieve se alzaba el campamento de los Bolton. Cientos de tiendas, empalizadas de estacas afiladas y banderas con el emblema del hombre desollado ondeando al viento.

Se giró hacia el patio del castillo. Tanto los plebeyos como los nobles corrían de un lado a otro. Cada vez se veían más armaduras, más espadas, más lanzas.

Habían pasado casi tres meses desde que Lord Bolton declaró la guerra a Invernalia, y casi dos semanas desde que el ejército enemigo sitiase Invernalia. Pero lo que a Daenerys más le preocupaba era no haber recibido respuesta por parte de Jaime Lannister. ¿Será que no recibió mi mensaje o que no quiere interferir?- Pensaba.

Tenemos víveres para resistir varios meses- Dijo Jon, que se había acercado a ella en silencio, acompañado por Fantasma.

Aún así, no podemos ganar- Daenerys no era una militar consumada, pero cualquiera podía ver que Roose Bolton contaba con al menos diez mil hombres, mientras que ellos no tenían más de unos cientos.

Nosotros solos no, pero el Norte recuerda. Hay más casas norteñas que siguen siendo leales...-

Dany no quería quitar la esperanza a Jon, pero si todas esas casas leales no habían acudido ya... Era difícil que lo hiciesen ahora.

¿Y si deciden atacar el castillo?- Preguntó Dany- ¿Podemos resistir?-

Padre siempre decía que Invernalia se podía defender con un puñado de hombres- Respondió Jon- Además Robb me dijo que Roose Bolton era extremadamente precavido, no se arriesgará-

Pero... ¿Y si lo hiciese?- Volvió a preguntar Daenerys.

Jon no tuvo tiempo de responder, puesto que el maestre Luwin habló a ambos a sus espaldas.

Disculpadme, Jon, Daenerys- El anciano parecía cansado por el constante ir y venir por la fortaleza- Hemos recibido varios cuervos esta mañana. Lord Bran os reclama en el Gran Salón-

Dany y Jon se apresuraron a seguir al maestre. ¿Habrá llegado alguna desde Desembarco del Rey?- Se preguntó la joven.

Los tres entraron en el salón, iluminado por sus decenas de chimeneas. Una sensación de calidez invandió a Dany. Ella prefería el calor antes que el frío... Siempre había sido así. Bran les esperaba de pie junto a la mesa. El joven Stark había crecido mucho durante el último año. Era lógico, había pasado de ser poco más que un niño a ser el Señor de Invernalia. Era todo muy precipitado para su edad, aunque a él no parecía que le pesase el cargo. Había comenzado a vestir como lo hacían su padre y hermanos, y llevaba ya una espada a la cintura. Pronto tendría edad suficiente como para combatir en las batallas.

En cuanto les vio entrar, les invitó a sentarse. Tenía un montón de cartas sobre la mesa, todas abiertas.

¿Y bien? ¿Qué nos han respondido?- Preguntó Jon.

Míralo tú mismo- Dijo Bran tratando de poner voz de señor.

Dany vio como Jon leía con rapidez todas las cartas con gesto de preocupación.

¿Nadie acudirá?- Jon rebuscaba entre los papeles haber si encontraba algo que se le hubiese escapado- Umber, Mormont, Glover, Manderly... ¿Es que han olvidado lo que ocurrió en la Boda Roja?-

El Norte recuerda...- Dijo Luwin- Pero no quieren arriesgarse a perder más hombres-

¿Y qué opciones nos quedan?- Preguntó Dany preocupada.

Resisitir todo lo que podamos tras las murallas y rezar para que ellos estén peor aprovisionados que nosotros- Dijo Luwin.

¿Han respondido todos?- Preguntó Jon- ¿No queda nadie más que pueda ayudarnos?-

Todos no- Intervino Dany.

Mi señora, si os referís a Jaime Lannister, insisto en que no creo que vaya a acudir, este no es su conflicto ni su tierra- Respondió de nuevo Luwin.

No necesitamos a los Lannister- Dijo Bran con la voz de Bran el señor- Ellos mataron a mi padre, a mi madre y a mi hermano-

Daenerys no quiso discutir otra vez por lo mismo. Jaime no es así...- Se decía. Aunque si de verdad era distinto ¿Por qué había permitido que Roose Bolton le declarase la guerra a Invernalia? ¿Es que no está al tanto de lo que hace su padre?

Cuando al fin terminaron de debatir, la joven salió sola al patio de armas. Los rostros de los hombres que allí se entrenaban mostraban la desolación y el desánimo que se había instalado en los defensores.

Con suerte podrían aguantar hasta que se acabasen los víveres, lo que supondría unos cuantos meses. Después, solo quedaría rendirse. Pero Dany ya sabía lo que supondría para ella una rendición. Con suerte sería entregada a algún señor para que la tomasen como esposa, quizá al hijo bastardo de Lord Bolton. Pero lo más seguro es que fuese asesinada después de días y días siendo forzada.

Eso no pasará- Se dijo mientras subía a las murallas de nuevo. Soy un dragón. A los dragones se les puede matar, pero nunca someter. La fresca brisa de la mañana acarició su rostro. Cerró los ojos para imagiándose volando, muy muy lejos de allí, donde nadie pudiera alcanzarla, nadie que pudiese hacerle daño.

Entonces lo escuchó, como un relámpago aislado en medio de una tormenta, como un canto claro y agudo que retumbaba en la lejanía. Abrió los ojos para escucharlo otra vez. Y así lo pudo distinguir, eran cuernos, cuernos y trompetas... Los ecos resonaban débiles al principio, perdiéndose en la lejanía, tras las colinas cercanas a Invernalia. Pero se fueron haciendo más fuertes poco a poco. En las murallas los guardias fueron amontonándose. ¿Llega la ayuda?- Decían algunos. Viene de allí, del sur- Decía otro.

Y finalmente los divisaron. Primero vieron los estandartes con el león dorado. Después aparecieron sus portadores, miles y miles de soldados. Jinetes, piqueros, arqueros, caballeros... Todos luciendo orgullosos el escarlata de los Lannister. Y allí, al frente de su ejército montado sobre un caballo blanco, estaba Jaime.

JAIME

Las trompetas lanzaron su bramido metálico, que disipó las pocas sombras que aún ocultaban el Sol matutino. Jaime dio la orden de detenerse y organizar las líneas para un posible enfrentamiento. Dio orden de enviar un mensajero al campamento enemigo para hacer salir a Lord Bolton y parlamentar con él. Otro fue enviado a Invernalia, para solicitar audiencia con el señor del castillo... Y con Daenerys.

La respuesta de los Bolton fue más rápida que la de Invernalia, como cabía esperar. Un pequeño grupo de doce jinentes salió del campamento al trote, con un estandarte de paz. Al verlo, Jaime escogió rápidamente a once jinetes y cabalgaron al trote hacia ellos. El Lannister pudo sentir las miradas de cientos de hombres en las murallas de Invernalia. Dirigió un momento la vista hacia las almenas. Por un instante creyó distinguir el cabello plateado de una joven Targaryen.

Pocos metros más adelante se detuvo el señor de Fuerte Terror. Su capa era de color oscuro y su cota de malla lúgubre y gris. Encima llevaba canilleras, guanteletes, hombreras y rodilleras de acero negro, aunque no había nada más negro que la expresión de su rostro mientras aguardaba a Jaime Lannister a lomos de un corcel bayo con gualdraba roja y azul, con el hombre desollado de la casa Bolton.

Mi señor- saludó Lord Bolton cuando estuvo ante Jaime.

Me satisface ver que habéis aceptado mi invitación, mi señor-

Ser Jaime Lannister- Enunció Roose- Sois un hombre peligroso. Allí por donde pasáis sembráis la discordia. Aquí, en Invernalia, y también en Aguasdulces al parecer. Matásteis a Lord Vargo Hoat y ahora os habéis enfrentado a vuestro padre-

En mi defensa tengo que decir que Vargo Hoat no es ningún Lord y no me he enfrentado a mi padre, es una simple discursión familiar-

¿De verdad?- Una sonrisa aleteó en los labios de Roose Bolton- Abandonar la capital con veinte mil soldados no ha debido resultar agradable para la Mano del Rey. Estoy bien informado, mi señor-

Si estáis bien informado sabréis que mis veinte mil hombres vencerán a los vuestros. Levantad el sitio y perdonaré la vida a vuestros hombres, mientras que a vos os permitiré vestir el negro-

¿Vos me permitiréis vestir el negro?- Otra vez la misma sonrisa- No sabía que teníais autoridad para ello-

Soy el hermano de la Reina Regente, os doy mi palabra de que no seréis condenado a muerte-

¿Vuestra palabra de honor?- Lord Bolton arqueó una ceja- ¿Sabéis siquiera lo que es el honor?-

Los ojos del señor de Fuerte Terror eran más blancos que la leche y su voz, poco más que un susurro. Pero Jaime no iba a dejarse provocar.

¿Dudáis de mi honor?- Jaime no se inmutó- Según tengo entendido vos sois tan Matarreyes como yo, solo que el rey al que vos matásteis no estaba loco-

Como queráis- Roose Bolton examinó a Jaime de arriba a abajo- Estoy aquí por petición expresa de la Mano del Rey, jamás osaría desafiar una orden expresa del Trono de Hierro-

Cuando apoyásteis la rebelión de Robb Stark no opinabais lo mismo- Pensó Jaime.

Y ahora tiraréis las armas por petición expresa del Señor de los Lannister-

También pueden tirarlas los defensores- Roose volvió a sonreir- Entrad al castillo y pedid a los defensores que salgan. Les perdonaré la vida y permitiré que conserven sus banderas y estandartes, con la excepción de la chica Targaryen, que será enviada a Desembarco del Rey-

Tenéis una actitud muy osada para estar en clara inferioridad numérica y os advierto que la paciencia nunca ha sido una de mis cualidades- Jaime acarició el pomo de su espada- Existe un modo más rápido de zanjar este asunto. Un combate singular. Me enfrentaré a vuestro campeón-

Me preguntaba cuanto tardaríais en llegar a eso. No soy un estúpido Matarreyes, no ganaría nada con eso-

Claro que ganaríais, si vuestro campeón vence, mis hombres se marcharán-

Eso es solo una promesa, y ya sabemos lo que valen vuestras promesas-

Entiendo que vos no confiais en mi y yo no confío en vos- Jaime soltó una carcajada- Decidme entonces, de Matarreyes a Matarreyes, ¿que condiciones aceptaríais?-

Solo una- Lord Bolton dibujó esbozó una amplia sonrisa- Un matrimonio... Mi hijo Ramsay con la Targaryen-

A Jaime se le oscureció el rostro. Vio como el tal Ramsay Bolton sonreía al imaginarse casado con Daenerys. De pronto le entraron unas ganas enormes de colgar a ambos de las murallas de Invernalia.

Eso es imposible- Dijo Jaime, sin el menor tono de burla- Estas son mis condiciones. Entregad vuestras armas y dispersar las tropas. Lord Bolton, seréis despojado de posesiones y de títulos y serviréis el restro de vuestra vida en la Guardia de la Noche, mientras que vuestro hijo será enviado a servir como escudero en Desembarco del Rey. Espero vuestra respuesta al alba. Si no satisfacéis mis demandas, mañana será vuestro último amanecer-

El Lannister dio por finalizadas las negociaciones. Hizo girarse al caballo y se dirigió hasta las puertas de Invernalia, que ya habían sido abiertas por los defensores tras escuchar lo que el emisario de Jaime tenía que decir. Sabe que no pueden ganar... Solo estaba jugando conmigo- Pensaba mientras pasaba bajo el rastrillo. Los norteños se situaban a ambos lados, sin decir nada. Me juzgan. Vengo a socorrerlos pero aún así me juzgan- Pensaba el Lannister. Un anciano con la cadena de maestre se puso frente a el.

Mi señor- Dijo haciendo una reverencia- Sed bienvenido a Invernalia. Lord Brandon Stark espera recibiros en el Gran Salón.

Jaime asintió y bajó de su caballo para seguir al maestre Luwin. Las puertas del Gran Torreón se abrieron con estrépito. Tras cruzarlas, volvieron a cerrarse con idéntico ruido. El Señor de Invernalia aguardaba sentado en el trono que un día había ocupado su padre. A su derecha, Jon Nieve, vistiendo cota de malla y prendas de cuero endurecido y con el mismo gesto severo con el que miraba Ned Stark. Y a la izquierda de Lord Brandon estaba ella. Jaime sintió un escalofrío al ver a Daenerys Targaryen. Sus ojos se encontraron con los de la joven y, por un momento, se olvidó de donde estaba. Pero pronto recuperó la compostura, y avanzó hacia el trono a grandes zancadas.

Mis señores- saludó Jaime a Jon y Bran- Mi señora- Dijo mirando a Dany con una ligera sonrisa, que ella le devolvió.

¿Podéis explicarme cual es el motivo de vuestra visita?... Mi señor- Brandon Stark habló con un tono de voz que no gustó nada a Jaime.

Creo que vos lo sabéis tan bien como yo, ¿no es así, chico?

Soy el señor de Invernalia, Lannister- Dijo Bran levantándose y apuntando con el dedo a Jaime- No me llames chico-

Jon tiró a Bran del brazo ligeramente, como tratando de hacer que volviese a sentarse.

Si fueras un señor, tendrías la cortesía de un señor- Dijo Jaime sin inmutarse- Parece que tu hermano bastardo ha heredado toda la elegancia de vuestro padre-

Es suficiente- Dijo Jon, interviniendo antes de que Bran contestase- Sois bienvenido, mi señor-

Jaime asintió como señal de respeto, recordando su enfrentamiento con Jon en la Batalla del Bosque Susurrante.

Hemos visto que habéis parlamentado con Lord Bolton- La dulce voz de Daenerys llenó la sala- ¿Qué habéis conseguido?-

Siento decir que no mucho- Jaime miró a Dany con una leve sonrisa- Pero eso no debe preocuparos. Lord Bolton es un hombre orgulloso, pero no estúpido y sabe que no puede vencer. Lo más seguro es que mañana levanten el sitio y se retiren hacia Fuerte Terror-

¿Qué es esto, Lannister? ¿Cuál es la trampa?- Intervino Jon, al que Dany miró enfadada- ¿Por qué ayudarnos si antes nos combatíais?-

Hice una promesa a Lady Catelyn, y otra a la señorita Targaryen- Respondió Jaime- Y ya sabéis, un Lannister siempre paga sus deudas-

Agradecemos mucho vuestra ayuda- Dijo el maestre Luwin- Pero quisiera saber qué haréis después, ¿qué ocurrirá una vez Lord Bolton haya levantado el sitio?-

Jaime hizo un alto entonces para tomar aire. Había estado debatiendo con Tyrion sobre ese tema todo el trayecto.

Esa decisión es vuestra- Dijo el Lannister- Podría volver a Roca Casterly, o quedarme aquí si nos ofrecéis un techo a mi y a mis hombres-

Un silencio invadió entonces la gran sala. Jaime se percató de los dos enormes lobos huargos que descansaban tras el Trono. Espero que les guste mi olor...- Pensó el Lannister.

Es una decisión difícil, mi señor- Dijo Jon, que al parecer ejercía las veces de portavoz- En cualquier caso, tenéis el permiso de Lord Stark para resguardar vuestras tropas en el interior del castillo por el momento. Vos y vuestros oficiales dispondréis de alojamiento en el Gran Torreón-

Os lo agradezco, mis señores- Dijo Jaime agachando ligeramente la cabeza- Voy a transmitir vuestras instrucciones a mis camaradas-

Tras decir eso, Jaime se giró para salir del salón. Quizá le habría gustado darse la vuelta y correr hacia Daenerys, pero el era el León de Lannister, quizá no fuese lo apropiado. Solo unas horas más- Se dijo- Espera unas horas más para verla...-

MUY BUENAS A TODOS, ESPERO QUE ESTÉIS DISFRUTANDO MI FIC. TENGO QUE DECIR QUE LO MÁS SEGURO ES QUE BAJE EL RITMO DE PUBLICACIÓN, QUE NO SERÁ DE UN CAPÍTULO AL DÍA. EN CUALQUIER CASO, SEGUIRÉ PUBLICANDO DE FORMA HABITUAL HASTA QUE TERMINE EL FIC, PARA LO QUE TODAVÍA QUEDA BASTANTE.

EN LOS PRÓXIMOS CAPÍTULOS LLEGARÁ EL SUCESO QUE DA NOMBRE A MI HISTORIA... EL DESPERTAR DEL DRAGÓN.