DAENERYS

Daenerys jugueteaba con una moneda de oro mientras esperaba a que llegase su invitado. La pasaba de una mano a otra, la hacía rodar, girar, tintinear... Este pequeño pedazo de metal es lo que mueve el mundo- Se dijo. Hay quien mata por una moneda como esta, hay señores que empiezan guerras por un puñado de monedas, y hay muchos que mueren por no poseerlas... Se fijó entonces en el dragón de tres cabezas grabado en el dorso de la moneda, el dragón de la casa Targaryen. ¿Cuál de mis antepasados acuñaría esta moneda?- Se preguntó.

Una voz al otro lado de la puerta interrumpió sus pensamientos.

¿Puedo pasar, alteza?-

Pasad, Ser Barristan-

El anciano caballero abrió la pesada puerta de la habitación. Había cambiado el cubrepolvo con capucha que portaba cuando llegó a Invernalia por una armadura de acero de color claro. Seguía manteniéndose fuerte y se podría decir que era atractivo, al menos para su edad. Encontró a Daenerys sentada en la posición de honor de la gran mesa de piedra del castillo, en la silla que meses antes habría ocupado Robb Stark, el rey en el Norte. Ante ella tenía multitud de viejos libros, pergaminos y un puñado de dragones de oro.

No hemos tenido ocasión de hablar desde que el día que os presentasteis. Quiero saber cosas de vos-

Vuestra alteza es muy amable- Respondió el caballero tomando asiento.

Lord Jaime me ha hablado muy bien de vos- Dijo Dany de nuevo- Según él sois uno de los mejores guerreros que ha conocido-

Lord Jaime es muy amable- Respondió con cierto resquemor.

No era difícil darse cuenta de que Ser Barristan despreciaba profundamente al Lannister.

Me gusta escuchar historias de caballeros- Dijo de nuevo la joven- Por qué no me contáis alguna que hayáis vivido-

No sé qué contaros, alteza, he vivido muchas junto a los mejores caballeros de Poniente- Vencí a Maelys el Monstruoso, participé en el Torneo de Bastión de Tormentas, combatí junto a mis hermanos contra la Hermandad del Bosque Real...-

¿Jaime también participó en esa escaramuza, no es cierto?-

Sí, lo hizo- Contestó Selmy con voz áspera.

Dany preguntaba constantemente por Jaime, intentando relajar la postura del anciano caballero.

¿Y qué hay de vuestros hermanos de la Guardia Real?- Preguntó otra vez la joven.

Fueron grandes caballeros, alteza- Dijo Selmy- Estaba Ser Gerold Hightower, el Toro Blanco, con Ser Oswell Whent y, por supuesto, con Ser Arthur Dayne-

¿La Espada del Alba? Lord Eddard me habló de él en una ocasión. Dijo que era el mejor espadachín que había visto-

Y no exageraba. Ser Arthur fue uno de los más talentosos espadachines que he visto, junto a...- Ser Barristan no terminó la frase.

¿Junto a...?- Daenerys quería saber qué iba a decir el caballero.

No tiene importancia, alteza- Terminó cambiando de tema- Debéis saber que también llegué a conocer bien a vuestro hermano-

A... ¿Rhaegar?- Preguntó sorprendida la joven.

Sí, al príncipe Rhaegar-

Decidme, ¿cómo era él?-

Era como debería ser un rey- Dijo Selmy- Era inteligente, amable, un gran caballero, era bueno en todo lo que hacía-

He escuchado otras historias...- Dany agachó la cabeza- Me han hablado del torneo de Harrenhal. ¿Qué sabéis sobre él?-

¿Estáis segura de que queréis que os lo cuente?-

Sí- Respondió rápidamente, sin titubear.

Daenerys se acomodó en la silla, preparada para escuchar la historia.

Bien- Comenzó Ser Barristan- Fue organizado por lord Whent, señor de Harrenhal, en los albores de la primavera. Además de las justas, hubo combates cuerpo a cuerpo, competiciones de tiro con arco, de lanzamiento de hachas... Participaron participaron caballeros de todos los reinos. Lord Whent no especuló con los gastos, era tan rico como generoso. Incluso vuestro señor padre acudió a Harrenhal, y eso que llevaba años sin salir de la Fortaleza Roja. Los más grandes señores del reino participaron en las justas, y vuestro hermano los venció a todos-

Escuché cuentos, incluso canciones sobre ello- dijo Dany- Pero también sobre lo que ocurrió después. ¿Nombró reina del amor y la belleza a Lyanna Stark pese a que estaba casado con Elia Martell ¿verdad?-

Sí, alteza, después de derrotarme en la última justa-

¿Cómo pudo hacer semejante cosa? ¡Ella no era su esposa!-

No me corresponde a mi juzgar lo que había en el corazón de vuestro hermano-

Si hizo eso es que no era del todo feliz. Si mi hermano hubiese sido más feliz no habría coronado reina del amor y la belleza a Lyanna Stark y así se habría evitado la guerra. Quizá si yo hubiese nacido años antes podría haberse casado conmigo...- Daenerys se acurrucó en la silla- ¿Habría sido así más feliz?-

Es posible, alteza- Ser Barristan hizo una pausa- Pero no estoy seguro de que en la naturaleza de Rhaegar cupiera ser feliz-

Lo describís como un amargado- Protestó Dany.

No, no esa no es la palabra. Tal vez... Melancólico. Una nube de melancolía perseguía al príncipe Rhaegar, una sensación de...

Ser Barristan titubeó de nuevo

Hablad- dijo Dany- ¿Una sensación de qué?-

Tal vez se podría decir que estaba predestinado para ello desde su nacimiento. ¿Conocéis las circunstancias de su nacimiento, verdad?-

¿De su nacimiento?- Respondió la joven sorprendida- No sé nada, ¿Qué ocurrió?-

¿Queréis decir que no sabéis nada de la Tragedia de Refugio Estival?-

No...- Consiguió pronunciar Dany, casi asustada.

Ser Barristan tragó saliva.

Alteza, vuestro hermano nació en el mismo lugar y el mismo día que se incendió el castillo de Refugio Estival. Ahí murieron entre otros muchos el rey Aegon V, junto con su hijo Duncan y su Lord Comandante Ser Duncan el alto- Selmy hizo una pausa- Se dice que el incendio fue provocado, por intentar eclosionar un huevo de dragón-

Eso es... Terrible-

Dany se dio cuenta de que nunca nadie le había hablado de la historia de su familia, seguramente para protegerla.

¿Estáis bien?- Preguntó Ser Barristan al verla afligida?- Quizá no debería...-

Habéis hecho lo que debíais hacer- Interrumpió Dany- Me gustaría que me habléis de mi familia en más ocasiones, pero ahora quiero estar sola-

Por supuesto alteza- Dijo Ser Barristan poniéndose en pie como un resorte para marcharse de la habitación.

El silencio invadió la sala una vez que el anciano caballero cerró la puerta. Dany quedó a solas con sus pensamientos. Se dio cuenta de que no tenía recuerdos de nadie de su familia. Sólo podía imaginar a duras penas los rostros de su padre y su madre, de sus hermanos. No le había quedado nada de ellos.

Estuvo sola hasta que se retiró a su habitación ya bien entrada la noche. Estaba acurrucada entre las mantas cuando Jaime entró en la habitación.

¿Me he perdido algo divertido?- Preguntó al cruzar la puerta.

¿Qué has estado haciendo hasta tan tarde?-

Esbozando la ruta hasta Desembarco del Rey- Dijo Jaime satisfecho- Está todo dispuesto para cuando decidamos partir-

Dany volvió a acurrucarse.

¿Qué te pasa?- Jaime se sentó junto a ella.

Nada, es solo que he estado hablando con Ser Barristan. Me ha contado cosas sobre mi hermano y...-

Ya has visto que no es la persona más alegre de Poniente, ¿No?-

¡Oye!- Dany le golpeó en el hombro entre risas- Fuiste tú quien me convenció para aceptarle-

Eso da igual ahora... Creo que sé como animarte- Dijo el Lannister.

Se dejó caer con cuidado sobre la joven para besarla. Al fin estamos juntos otra vez- Se dijo Dany. Con manos ágiles comenzó a desvestir al caballero, buscando el contacto con su piel. El corazón comenzó a latirle cada vez más rápido. Su respiración se fue acompasando con la de Jaime. Pronto seremos uno...- Se dijo.

Un bramido metálico interrumpió el encuentro entre león y dragón.

¿Qué es eso?- Preguntó Daenerys.

Un cuerno, un cuerno norteño- Respondió Jaime separándose de ella- Viene del patio-

El Lannister se puso en pie, ágil como un gato.

¿Qué haces?- Protestó la joven- ¿No irás a dejarme así?-

No tardo nada- Respondió el caballero mientras se ajustaba el cinturón de la espada- Voy a ver que ocurre y vuelvo enseguida... No te duermas-

Dany soltó un bufido, resignada. Espero que tarde poco- Se dijo.

Se levantó de la cama envuelta entre las mantas y caminó hasta la ventana. Se asomó lo justo para otear el patio, en el que apenas se distinguían unas pocas sombras. Espero que no haya ocurrido nada importante- Una ráfaga de aire frío le caló hasta los huesos. Si me quedo aquí voy a acabar congelada- Se dijo

Dirigió entonces su mirada hasta los huevos de dragón, que descansaban sobre tres almohadas de color oscuro. El que más llamaba su atención era el de color negro, que parecía un poco mayor que los otros dos. Según Ser Barristan la Trajedia de Refugio Estival fue provocada cuando intentaron eclosionar un huevo de dragón- ¿Eso quiere decir que se puede hacer que eclosionen con fuego?

Una nueva ráfaga de aire frío como el hielo atravesó la habitación. Será mejor que cierre la ventana- Dijo en voz alta. Cuando se giró hacia esta, creyó escuchar pasos al otro lado de la puerta.

¿Jaime?- Preguntó con voz temblorosa.

Pero nadie respondió. Ningún sonido se atrevía a romper el silencio. Caminó entonces decidida hasta la ventana, por la que se asomó de nuevo. Pudo distinguir entonces y sin el menor atisbo de duda la figura de Jaime Lannister en el centro del patio y a pocos pasos de este la de Jon. Vio también a Ser Barristan, apoyado en un pilar de piedra.

Cerró la ventana y acto seguido caminó hasta la puerta para cerrarla con llave, casi enfadada consigo misma por ser tan miedosa. Después se sentó en la cama, deseando que Jaime terminase lo que estuviese haciendo y volviese allí para abrazarle con fuerza. Pero entonces volvió a escuchar, con mucha claridad, un ruido al otro lado de la puerta.

¿Quién anda ahí?- Exclamó con fuerza.

Nadie respondió. Se percató de que un líquido de color negro se abría paso por debajo de la puerta. Sin pensarlo dos veces caminó hasta la pared y descolgó el enorme mandoble que estaba ahí expuesto. Tuvo que usar las dos manos para poder sujetar la espada.

¿Es que no me has oído?- Exclamó de nuevo- ¡Te advierto que estoy armada!-

No hubo respuesta. El líquido negro había cubierto gran parte del suelo, llegando incluso hasta sus pies.

Este olor... Es...-

Un resplandor rojo iluminó toda la habitación. El aceite se prendió al instante. Una bocanada de calor le sopló contra el rostro. Daenerys retrocedió asustada hasta la pared, que todavía estaba fría. Las llamas giraban y bailaban, engullendo muebles y cortinas a su paso. El fuego alcanzó rápidamente los huevos de dragón, haciendo resplandecer las escamas. El calor ocupó pronto toda la sala. Las piedra que antes era fría ahora abrasaba como metal incandescente. O al menos debía ser así, porque para Daenerys el calor era algo agradable. Pudo escuchar ahora sí y con claridad voces al otro lado de la puerta. La que más alto se alzaba era la de Jaime, pero también pudo oír la de Jon y la de Ser Barristan.

¿Por qué gritan así? ¿Es que tienen miedo? ¿Temen por mí? ¿Por qué?-

Dany dio un paso hacia el fuego. Las llamas bailaban, se entrelazaban entre sí de forma armoniosa, girando, cantando. Desprendían colores amarillos, rojos y naranjas, todos muy hermosos. Dany les abrió los brazos. Su piel se sonrojó, brilló.

Dio otro paso más, sintiendo el calor deslizarse por todo su cuerpo. El sudor le corría por las mejillas, entre los pechos, por los muslos... Ya nada importaba, para ella solo existía el fuego. Nunca había visto nada más hermoso que las llamas.

Su ropa empezó a humear, así que Dany se la quitó y la dejó caer sobre el suelo. Oyó como la madera de los muebles crujía al empezar a derrumbarse. Pudo escuchar otra vez las voces en el exterior de la habitación, todas llenas de terror y a Jaime gritando su nombre y maldiciendo.

No- Habría querido decirle- No temas por mi. El fuego es mío. Soy Daenerys Targaryen, nacida de dragones ¿no lo ves?-

Dany, sin el menor temor, avanzó por la tormenta de fuego, sabiendo lo que buscaba.

Cuando el fuego se extinguió por fin, vio como desde fuera echaron la puerta abajo. Jaime la encontró entre las cenizas, rodeada polvo y cenizas. Estaba desnuda, cubierta de hollín, pero ilesa. Y entre sus brazos, acurrucado como un recién nacido, mecía a dos dragones. Uno era de color marrón claro, otro verde amarrillento. Y sobre sus hombros, otro dragón más, de color negro brillante.

El Lannister, sin palabras, se dejó caer de rodillas. Vio como detrás de él entraron Jon y Ser Barristan, que quedaron congelados cuando la vieron, como esculpidos en hielo. Y detrás de ellos dos apareció Tyrion, que por primera vez quedó mudo de la impresión.

Cuando Daenerys Targaryen se puso en pie, el de color negro siseó, expulsando humo por sus fosas nasales. Los otros dos desplegaron sus alas traslúcidas al aire y, los tres unieron sus voces. Y por primera vez en cientos de años, la noche cobró vida con la música de los dragones.