DAENERYS

Desembarco del Rey se extendía por varias millas a lo largo de la costa, más de lo que pudiese abarcar con la vista. Podía haberse presentado con una escolta de cientos de hombres y tres dragones volando sobre ellos, pero Dany prefirió que la acompañasen solo los miembros del consejo y media docena de caballeros para guardarles las espaldas. Cabalgaron hasta las puertas de la ciudad, donde aguardaban un grupo de capas doradas liderados por un caballero que vestía los colores de la Guardia Real.

Ser Loras- saludó Jaime al ver al joven.

Ser Jaime- respondió el conocido como caballero de las flores- estoy aquí para escoltar a la reina dragón hasta la Fortaleza Roja-

El Guardia Real hizo un gesto con la mano para que abriesen las puertas. Dany se sorprendió al ver que miles de personas se agolpaban contra las murallas para verlos pasar entre vítores y aplausos- ¡VIVA LA REINA!- Gritaban algunos- ¡LARGA VIDA A LA MADRE DE DRAGONES!- Gritaban otros.

Se percató de que entre la multitud habían apostado grupos de capas doradas, segurarmente para detener cualquier tipo de problema, aunque tenía la sensación de que no iba a servir de gran cosa. Cuando el fuego es demasiado vivo, unas gotas de agua no sirven para extinguir las llamas.

Atravesaron la plaza del Pescado y cabalgaron por la calle del Lodazal, para doblar por el Garfio antes de emprender el ascenso a la Colina Alta de Aegon. Pasaron frente a mansiones, glorietas, graneros, almacenes, burdeles, posadas, tenderetes callejeros, tabermas, cementerios... Cada edificación apoyada en las contiguas. Entre los edificios había calles anchas bordeadas de árboles, callejuelas serpenteantes y callejones tan estrechos que dos hombres no los podían recorrer hombro con hombro.

Pero pasasen por donde pasasen miles de personas trataban de abrirse hueco para ver pasar a Daeneyrs Targaryen.- La última vez que estuve aquí entré como una fugitiva... Y ahora me reciben como a una reina- Se dijo.

Finalmente alcanzaron las puertas de la Fortaleza Roja. Unas imponentes puertas de bronce sobre las que ondeaba el león de la casa Lannister y el venado coronado de la casa Baratheon. Ser Loras les guió también a través de ellas y siguiendo a su corcel cruzaron también el patio exterior. Pasaron por un distintos patios, puentes, edificaciones variopintas, pero todas construidas con piedra de color rojo claro. Dany estaba segura de que si hubiese tenido que volver a salir sola se habría perdido.

Al fin se detuvieron frente a las puertas del Salón del Trono. Ser Loras bajó de su caballo y abrió las puertas para dejarles pasar. Dany sintió un atisbo de duda cuando puso un pie en el suelo- si miro atrás estoy perdida- Se dijo. Notó como Jaime puso la mano sobre su espalda, ayudando a que diese el paso. Y ella lo hizo. Entraron en la gran sala. Era una estancia enorme, con grandes vidrieras de colores diversos que distorsionaban la luz del sol, reflejando sus colores sobre el suelo. En los laterales habían dispuesto galerías y palcos en los que fácilmente podían acomodarse cientos de personas. Y, en el otro extremo de la estancia, gobernando todo, el Trono de Hierro. El corazón comenzó a latirle desbocado.

Le habría gustado seguir caminando hasta allí, pero tres figuras se lo impedían. A los pies del Trono habían dispuesto una mesa y sentados en ella estaban Lord Tywin Lannister, su hija Cersei y otro hombre que Dany no conocía. El veterano señor de los Lannister se puso en pie al verlos entrar.

Sean bienvenidos mis señores. Será mejor que tomen asiento-

Jaime se sentó frente a su hermana, con Tyrion a su izquierda y ser Barristan a la derecha. Y Dany, presidiendo la mesa, frente a frente con Lord Tywin Lannister.

Agradecemos el recibimiento, mis señores- dijo la joven- Pero esperaba encontrarme con el rey Tommen-

El rey no se encuentra en disposición de atender visitas- respondió Tywin.

Es una lástima- respondió ella.

Sin duda- añadió Tyrion.

¿Para qué querrías ver tú a mi hijo, Gnomo?- exclamó Cersei- ¡mataste a mi hijo!-

Querida hermana, ya fui juzgado por eso ante los ojos de los dioses y los hombres y ellos consideraron declararme inocente-

Podría hacer que te arrancasen la lengua y...-

Cállate, Cersei- Intervino Tywin- Disculpad a mi hija. Según pudimos interpretar pretendéis reclamar el trono que un día fue de vuestro padre-

Habéis interpretado bien- respondió Dany- Una vez que ser Jaime y yo nos unamos en matrimonio-

La joven pudo ver el gesto afligido de Cersei Lannister.

No me opondré a ese enlace- dijo Tywin- pero si vuestra intención es acceder al trono queremos garantías-

¿Garantías?- preguntó Jaime sorprendido.

Según hemos podido comprobar vuestra lealtad es volátil, ser Jaime- intervino Kevan- nada nos garantiza que una vez sentados en el trono no decidáis arrasar los Siete Reinos-

Vuestra desconfianza me llena de congoja, tío- respondió Tyrion- pero no debéis preocuparos, yo me encargaré de velar por los intereses comunes-

Eso me deja mucho más tranquilo- dijo lord Tywin con una cortesía tan gélida que fue como si a todos se les helaran los oídos- pero no es suficiente-

¿Y qué considaríais vos suficiente?- preguntó Dany.

Otro matrimonio-

Parece que es cierto que de una boda sale otra- rió el Gnomo.

Tú serías un buen candidato, Tyrion-

¿Yo?... Bueno, ya sabes padre que mi herramienta está a tu servicio. Que no se diga que la casa Lannister hizo sonar sus trompetas y yo no acudí-

Muy gracioso- Lord Tywin apretó los labios.

El rey consideraría suficiente que consumes de una vez tu matrimonio con Lady Sansa- aclaró Kevan.

No estoy seguro de que esa opción haga feliz a Lady Stark- respondió Tyrion.

¿Por qué? ¿acaso la maltrataste?- En la voz de lord Tywin había más curiosidad que preocupación- la felicidad de los contrayentes no es mi objetivo, ni tampoco creo que sea el tuyo-

Estoy segura de que encontraremos otras opciones- intervino Dany. La joven sabía que el señor de los Lannister quería asegurar la posición de su casa enlazando a sus familiares con todas las grandes casas.

Es nuestro deber encontrarlas- respondió Tywin- Podemos arreglar también un matrimonio para mi hija Cersei-

Fue tan repentino que la reina regente se quedó helada un instante. Luego, sus mejillas enrojecieron cono si la hubieran abofeteado.

No. Otra vez no. Me niego-

No es momento para tus pataletas juveniles- el rostro de Tywin era frío como un témpano de hielo- Eres mi hija y harás lo que te ordene-

No me quedaré aquí sentada escuchando...- dijo Cersei poniéndose en pie.

Te quedarás- dijo lord Tywin con tranquilidad-, si es que quieres dar tu opinión sobre quien será tu marido-

Cuando la vio titubear un instante y volver a sentarse, Dany supo que estaba derrotada, pese a su declaración.

¡Me niego a volver a casarme!-

Disculpad la actitud de mi hija, a sufrido mucho desde el fallecimiento del rey Joffrey- dijo lord Tywin mirando a Daenerys.

No hay nada que disculpar, mi señor. Todos hemos sufrido con esta guerra-

Dany dirigió su mirada hacia Jaime. Prácticamente no había hablado desde que se sentaron. Permanecía impertérrito, aunque ella sabía que esto estaba siendo difícil para él.

Hemos considerado que Lord Brandon Stark podría ser un buen enlace- dijo ser Kevan.

No- dijo Cersei, sin apenas mover los labios blancos- No, no, no-

Quizá lord Brandon sea demasiado joven para un matrimonio- intervino Dany, aterrada por la idea.

Eso dificulta mucho las cosas- respondió Tywin- quizá vos podáis sugerir algún candidato adecuado-

Va a ser difícil encontrar a alguien del agrado de Cersei- Pensó Dany- sobre todo si tenemos encuenta que con quien quiere casarse de verdad es con Jaime. La mayoría de los señores norteños preferirían clavar una espada a Cersei antes que casarse con ella. Quizá pudiera... Sí, en él sí que podía confiar pero... No quería hacerle eso. Aunque no hay otra opción. Ella aún es hermosa y él, el lo entenderá.

¿Qué opináis de el Jon, el segundo hijo de Eddard Stark?- preguntó con un nudo en la garganta.

¿El bastardo?- lord Tywin pareció sorprendido- tengo entendido que es un muchacho educado, aficionado a leer libros, pero que no rehúye el combate. Accedo. No veo inconveniente-

¿Estáis hablando enserio? ¡Me opongo a casarme con ese bastardo!-

Te casarás y tendrás hijos- los ojos del viejo león parecían tener el poder de mantener a Cersei clavada en la silla. Dirigió entonces su mirada a Daenerys- Si os parece adecuado celebraremos ambos matrimonios en la capital, y después el rey Tommen renunciará a la corona a vuestro favor. ¿Tenemos acuerdo?-

Tenemos acuerdo- corroboró ella.

Dejó volar unos segundos su imaginación. ¿Ya está?- pensó- ¿Así de fácil?- Iba a ser reina, reina por derecho propio, y en pocas semanas estaría casada con Jaime. Y Jon... Espero que sepa perdonarme- se dijo.