TYRION

La luz del Sol iluminaba el altar del Gran Septo de Baelor. Rayos de todos los colores del arcoirís relampagueaban y centelleaban cuando miraba a las vidrieras de las paredes. Y entre las imponentes estatuas doradas del Padre y la Madre, Jaime y Dany formaban una pareja digna de los cuentos que le contaban cuando era niño.

La novia estaba preciosa con su vestido de seda color marfil y encaje myrense. La falda estaba decorada con dibujos hechos de perlas pequeñas y bordados hechos con hilo de oro.

Jaime estaba casi tan esplendoroso como su novia, con su jubón color rosa oscuro bajo una capa de terciopelo carmesí en la que se veía el emblema del león.

Y Tyrion no podía estarse quieto- demasiado vino- se dijo. Se le tendría que haber ocurrido ir a orinar antes de salir de la Fortaleza Roja. Tuvo que aguantarse las ganas mientras formulaban los siete votos, se invocaban las sietes bendiciones y se intercambiaban las promesas. Cuando terminó la canción nupcial y nadie se alzó para impedir el matrimonio llegó el momento del intercambio de capas. Tyrion se apoyó sobre la otra pierna para contener la vejiga

Como Daenerys había perdido a su padre y a su madre, fue Jon el elegido por ella para que le quitase con gesto tierno su capa de doncella, al tiempo que Jaime aceptaba la capa de desposada que le tendía Lord Tywin y la desplegaba con un movimiento. El Lannister cubrió a Daenerys con la capa que tenía bordado con hilo carmesí el dragón de tres cabezas de la casa Targaryen. La tradición decía que se debía cubrir a la novia con el emblema de la casa de su esposo, pero ellos habían acordado que la capa que llevaría la joven sería la de su casa- Seguro que eso no ha gustado nada a mi padre- Pensó Tyrion.

Con este beso te entrego en prenda mi amor- dijo Jaime con una sonrisa

Dany repitió las palabras, y entonces la atrajo hacia sí y le dio un largo beso en la boca. Los destellos de colores volvieron a danzar alrededor de los contrayentes mientras que el Septón Supremo declaraba que Jaime de la casa Lannister y Daenerys de la casa Targaryen eran una sola carne, un solo corazón y una sola alma.

Bien, ya está- Se dijo Tyrion. Ahora volvamos al castillo, a ver si puedo mear de una vez.

Ser Barristan salió el primero, encabezando la procesión que salió del Septo. Tras él, precediendo a los futuros rey y reina, iba Tommen, que aún llevaba la corona del rey. Después de la pareja real, iba Cersei, del brazo de su padre, con una cara que podría cortar la leche. Y tras ellos, Tyrion y Jon, que se incorporaron en cuanto vieron un hueco.

Oyó los aplausos y las aclamaciones incluso antes de llegar a la puerta. El pueblo amaba tanto a Daenerys que hasta estaba dispuesto a volver a amar al Matarreyes. Era de la estirpe Targaryen, y se había empezado a extender el apelativo de madre de dragones. La gente de Desembarco del Rey ya se había acostumbrado a ver a las tres bestias, cada vez más grandes, sobrevolar sus cielos escupiendo humo y fuego.

Ya pensaba que no íbamos a escapar- bromeó Tyrion mirando a Jon.

La ceremonia ha sido...-

Larga, dejémoslo ahí- Tyrion se frotó el muñón de la nariz- Dentro de poco será la tuya con mi hermana-

Así es- dijo el joven con aire cansado- ¿algún consejo?-

Muchos- rió el Lannister- mi hermana es una mujer hermosa, en eso se parece a nuestra reina. Pero sólo en eso. La boda se alargará hasta la noche. Si quieres que te cuente sobre ella búscame cuando esté borracho-

Y con esas palabras Tyrion subió a su litera, que para su desgracia había quedado al Sol, y entre las cortinas hacía calor. Cuando se pusieron en marcha, Tyrion se reclinó y se apoyó en un codo, tratando de contener la vejiga.

Durante el camino se entretuvo imaginando a su hermana pasando el resto de sus días en Invernalia, de la mano de Jon- Es una imagen hermosa- se dijo entre risas. Jon Nieve tenía el carácter noble de Ned Stark. Seguramente le sería fiel a Cersei hasta el fin de sus días, y eso era mucho tiempo para compartir con una Cersei infeliz en el Norte. Para él sería mejor quedarse en Desembarco del Rey, sirviendo a Dany de alguna manera, aunque para Cersei sería muy difícil convivir con Jaime sin poder acercarse a él...- Lo tiene muy jodido- pensó Tyrion.

Cuando la litera se detuvo en el patio del castillo, se apoyó en el borde de esta y bajó de un salto y corrió con pasos hasta el interior en busca de un retrete. Al fin dejó escapar un suspiro de alivio mientras orinaba el vino de la mañana. En ciertas ocasiones una meada era casi tan buena como una mujer, y aquella era una de ellas.

Después de haberse aliviado, subió hasta su dormitorio en busca de un jubón nuevo. Mientras se vestía, se acercó a la ventana para contemplar el caos de las cocinas, abajo. El Sol aún no había llegado a alzarse del todo en el cielo, pero ya le llegaba el olor de los panes horneados y las carnes asadas. Los invitados no tardarían en llegar a la fortaleza, todos expectantes. Aquella sería una velada de canciones y esplendor ideal no sólo para unir a Lannister y Targaryen, sino para también anunciar su poder y riqueza como lección para cualquiera que pudiera pensar en oponerse al reinado de Daenerys.

Pudo ver al feliz matrimonio en el patio, donde recibían uno a uno a todos los ilustres invitados que habían acudido a la capital. Allí estaban Olenna y Mace Tyrell, el príncipe Oberyn Martell, Lord Randyll Tarly... A Tyrion le sorprendió ver como Jaime y Daenerys charlaban muy animadamente con una enorme mujer que llevaba armadura de placas y estaba cubierta de porquería, como si acabase de llegar.¿ Será esa moza la tal Brienne de Tarth de la que me había hablado Jaime?- pensó.

Cuando la moza se alejó de la pareja, llegó el turno de Margaery Tyrell, la hermosa viuda de Renly Baratheon.- Esa sí que sería una buena esposa para mi- se dijo- Le preguntaré a mi padre si no quiere estrechar lazos con Altojardín... Esa sí que sería una mujer adecuada para el Gnomo-

JAIME

Tomó a su esposa por el brazo y la acompañó hasta el asiento de honor reservado a la futura reina. Ya se habían unido en matrimonio, pero Dany aún no había sido coronada, aunque lo sería en pocos días. Algunos invitados ya habían ocupado sus lugares en los bancos, mientras que otros remoloneaban entre las mesas para disfrutar de aquella tarde cálida tan poco propia de la estación. Jaime y Daenerys recorrieron el patio para recitar las frases corteses de rigor.

-Se le da muy bien- pensó al verla alabar la túnica de una Tyrell e interesarse por las costumbres matrimoniales de las Islas del Verano al hablar con un nativo de esa zona. Jaime tenía que ir presentando a los invitados que Dany no conocía, y ella sabía mostrarse amable con todos.

Esta tarde estáis exquisita, mi señora- le dijo Lady Olenna Tyrell a Dany, cuando se acercó a ellos cojeando, con un traje de hilo de oro que debía pesar más que ella- Me complacería mucho que nos acompañáseis algún día a Altojardín, como ya hicieron en su día vuestros ancestros-

Lo haré con mucho gusto, mi señora- respondió Dany- estoy segura de que mi esposo y yo disfrutaremos con vuestra hospitalidad-

Lady Olenna le dedicó a Jaime una sonrisa arrugada.

Perdonad a esta vieja tonta, mi señor, vos también seréis bien recibido. Es solo que pensaba que partiríais al frente de un ejército contra un terrible enemigo-

Los ejércitos se han terminado para mi- respondió el Lannister- El rey debe permanecer en la corte-

Claro, el rey y su corte, muy agudo. El rey matarreyes, que divertida paradoja-

Sí, muy divertida-

Dany intervino rápidamente.

Tendréis que disculparnos, lady Olenna. Debemos ocupar nuestros sitios.

Por supuesto- respondió la anciana- Hay tantos platos... ¿No os parece excesivo? Yo no voy a comer más de tres o cuatro bocados, pero claro, vos y yo somos tan pequeñas- dijo acariciando el pelo de Dany- A ver, ¿dónde están mis guardias? Izquierdo, Derecho, ¿dónde os habéis metido? Venid, acompañadme al estrado.

Aunque aún quedaba una hora para la puesta del sol, el patio ya estaba iluminado por antorchas que ardían por todas partes. Los invitados estaban junto a las mesas mientras que los heraldos proclamaban los nombres y títulos de los que iban entrando. Los músicos cantaban y tocaban alegres melodías con tambores, flautas, violines, cuernos y gaitas.

Jaime agarró el brazo de Dany e hizo el recorrido entre las mesas. Sentía todos los ojos clavados en él. Que miren- pensó mientras se subía a su asiento- Que miren y murmuren hasta hartarse. Ese a quien tanto desprecian se sentará en el Trono junto a la Reina Dragón.

La Guardia Real entró acompañando al todavía rey Tommen y lo escoltó hasta el trono rudimentario que habían preparado para la ocasión, el cual estaba cubierto de largos gallardetes de seda color oro y escarlata. Después llegaron Tyrion, Jon y ser Barristan, que se sentaron junto a Dany, mientras que Lord Tywin Lannister entró acompañado por Cersei y tomaron asiento junto a Jaime. Su padre se interponía entre Jaime y su hermana, aunque habría preferido que media docena de caballeros los separasen.

¡Que se llenen las copas!- proclamaron. Su copero vertió una jarra entera en el cáliz dorado que habían les habían regalado. Jaime y Dany se pusieron en pie y sujetaron el cáliz con ambas manos.

¡Por la reina- gritaron los invitados- ¡Daenerys! ¡La reina dragón! ¡Viva la reina!-

Un millar de copas entrechocaron y el banquete se dio por comenzado. Jaime y Dany vaciaron la copa entre ambos en aquel primer brindis y ambos se sentaron a la vez. Al Lannister no dejaba de parecerle curioso que se estuviese brindando por una reina que aún no había sido coronada con el aún rey sentado junto a ellos.

El primer plato era una crema de champiñones que se sirvió en cuencos dorados. Dany probó una cucharada y apartó el plato.

¿No te gustan los champiñones?- preguntó Jaime.

No es eso, es que hay muchos platos y quiero probarlos todos- sonrió ella- pero vino si puedo beber- dijo alzando la copa.

Jaime hizo lo mismo con la suya y ambos brindaron antes de beber. Vio como una gota de vino se resbalaba por los labios de la joven y como ella la limpiaba suavamente con su mano. Jaimecasi no pudo contener el deseo irrefrenable de besarla. ¿Qué pensarían mis honorables invitados si me avalanzase sobre ella aquí mismo y le desgarrase las ropas mientras nos besamos apasionadamente?-

Les sirvieron el segundo plato, una tajada de cerdo asado, acompañado por huevos y piñones. Jaime lo comió gustoso mientras que Dany tan solo probó un bocado. Un ruido surdo llenó entonces el patio cuando los tres dragones de la reina aparecieron volando por encima de las torres, soltando bocanadas de fuego y humo, peleándose entre las nubes. Los invitados observaban maravillados a la vez que asustados como las tres grandes bestias, que ya eran grandes como carros, iluminaban el cielo nocturno con sus grandes llamaradas.

Después de aquello, los platos y los espectáculos se fueron sucediendo, espoleados por una marea de vino y cerveza y por la música de los dragones. Un bardo subió al estrado y acompañado por su arpa narró las proezas de Aegon el Conquistador y sus dos hermanas, Rhaenys y Visenya mientras los invitados a la boda probaban la trucha regada con vino del Rejo. Un grupo de malabaristas danzó entre las mesas mientras los señores comían garzas asadas y unos trapecistas les entretuvieron con sus volteretas a los invitados que degustaban un asado de carnero.

Un grupo de músicos se abrió paso y, tras una marcada reverencia a Lord Tywin, empezaron a entonar las notas de Las lluvias de Castemere.

Los camareros siguieron sirviendo platos. Pudieron probar empanada de paloma, cisne asado, cuencos de sopa regada con vino...

Cuando los músicos al fin dejaron de tocar y se acercaba la hora del encamamiento, empezaron a escucharse murmullos. Jaime sabía que era una costumbre antigua, y que se esperaba que fuese respetada. Pero sabía lo que los hombres harían con Dany, que la tocarían todo lo que pudiesen mientras la desnudaban con lujuria... ¿Qué hombre no querría siquiera rozar a la reina dragón?

¿No es hora ya de encamarlos?- Preguntó un hombre en la otra esquina del patio.

¡Sí! Ya es hora- respondió otro.

Dirigió su mirada hacia su esposa. Dany trató de sonreir con dulzura, pero él sabía que se sentía incómoda.

Otros hombres se unieron al grito, levantándose a trompicones. La joven Targaryen hizo lo mismo, dispuesta pese a todo a soportar el encamamiento, sin duda queriendo agradar lo máximo posible al que iba a ser su pueblo. Pero Jaime no pudo soportarlo.

No va a haber encamamiento- dijo el Lannister.

Se hizo un silencio tenso. Nadie se atrevía a decir nada.

¿Por qué?- se atrevió a decir al fin un joven noble- El encamamiento es un rito ancestral. Todos deberían respetarlo...-

No se respetará esta vez-

Un murmullo fue haciéndose cada vez mayor. Jaime notó todas las miradas clavadas en él- me juzgan, me insultan... Todos me desprecian- se dijo.

Es de esperar que el Matarreyes no respete las tradiciones- dijo un hombre en voz demasiado alta.

El Lannister se llevó la mano a la espada, dispuesto a terminar allí mismo con ese hombre, pero Dany le detuvo rápidamente.

Podemos prescindir del encamamiento- intervino lord Tywin poniéndose en pie- Estoy seguro de que los señores invitados podrán comprenderlo-

Daenerys se apresuró a bajar del estrado con Jaime de la mano, para salir de allí lo antes posible. Los dioses se apiadaron de ellos y nadie hizo el ademán de protestar por su decisión. Para la noche de bodas les habían cedido el dormitorio que ocuparían cuando Dany fuese coronada. Estaba lleno de ventanales y el mobiliario era el más lujoso que podía encontrarse en los Siete Reinos. Una vela de cera perfumada ardía en la mesita de noche, y había pétalos de rosa entre las sábanas.

No tenías por qué protegerme del encamamiento...- dijo la joven- lo habría soportado-

Vas a ser la reina- respondió Jaime- y una reina no tiene que soportar un encamamiento-

El encamamiento es una tradición. ¿Qué van a pensar de mi si no respeto las tradiciones?-

Al infierno con las tradiciones. A una reina nadie le dice lo que tiene que hacer-

Eso es una idea peligrosa... Jaime-

Es peligroso para un rey como Aerys, pero tú no eres como él-

Dany al fin acertó a sonreír, y se acercó a él para besarle.

¿Y cómo sabías que yo no deseaba que me encamasen?- preguntó mientras le acariciaba el pelo con dedos juguetones-

En realidad no lo sabía- respondió Jaime- Pero si algún hombre se atrevía a tocarte le habría atravesado con la espada, y a ti nunca te ha gustado cuando hago esas cosas-

Cierto, me gusta más como haces otras cosas-

Jaime comenzó a desvestir a la joven. Desató las lazadas y botones. La capa y el vestido cayeron al suelo, y por fin se quitó también la ropa interior. Notó como se le erizaba el vello de los brazos y las piernas. Esa noche la reina dragón estaba más hermosa que nunca.

Volvieron a ser uno, como tantas otras noches. Pero esa noche, lo hicieron como marido y mujer. Puede que no fuese el hombre más querido del reino, que todos le despreciaran. Pero en ese momento le daba igual. Sólo tenía ojos para Daenerys, y el amor de la joven le importaba más que lo que dijese el resto del mundo.

VALE, YA ESTAMOS LLEGANDO AL FINAL, PORQUE EN POCOS CAPÍTULOS LLEGAREMOS A LA CORONACIÓN DE DAENERYS. EN UN PRINCIPIO NO TENÍA INTENCIÓN DE ESCRIBIR MÁS, PERO SI HAY SEGUIDORES A LOS QUE LES GUSTARÍA LEER ALGO SOBRE EL JUEGO DE TRONOS QUE HABRÍA EN LA CAPITAL CON DANY Y JAIME COMO REYES O INCLUSO UNA EVENTUAL GUERRA CONTRA LOS CAMINANTES BLANCOS, ESCRIBIRÍA ESOS CAPÍTULOS ENCANTADO. LO DICHO, SI A ALGUIEN LE GUSTARÍA LEER ALGO SOBRE ESTO NO TENDRÍA MÁS QUE ESCRIBIRME, YA SEA VÍA REVIEW O VÍA MENSAJE PRIVADO.