La melodía de una bella voz resaltaba bajó el manto de los relámpagos de una voraz tormenta eléctrica que azotaba las ventanas de un hogar recóndito de los barrios cercanos a la ciudad. Unas suaves manos acariciaban a un pequeño niño bebe que dormía muy relajado gracias a dicho canto.
- Na, na, naaa… An I don't mind if you lose, long as you came with it. You can cry, ain't no shame it it. So, if the world attacks, and you slide off track, remember one fact, I got your back…
Mecido por una mujer que caminaba por la habitación, rodeada por la suave luz de la lámpara que resaltaba su potencial sobre un hombre que sonreía con afecto al ver la escena frente a él mientras estaba acostado en la cama con los brazos cruzados, un pequeño bebe se hallaba respirando tranquilamente gracias a al canto.
Cuando ella notó que el pequeño logró dormitar en paz otra vez, lo depositó suavemente en su cuna y se acostó en la cama. Esto era algo tan común en días tormentosos como ese o en momentos donde se ponía triste por la ausencia de su padre al estar trabajando.
- ¿Ya sé durmió? – Preguntó el hombre con una sorpresa rotunda al notar que este dormitaba con ese verso de la canción que cantaba su esposa.
- Si. Creo que estaremos unas horas más así si sigue lloviendo. – Reveló con algo de ternura y orgullo al observar al pequeño niño dormir con tanta paz gracias a su canto.
- Esperemos que crezca rápido. No creo poder soportar esto mucho tiempo. – Dijo el hombre con algo de burla por los continuos sucesos que rodeaban a la familia.
- ¡Es nuestro único hijo! – Recriminó la mujer con una sonrisa, sorprendida por el comentario.
- ¡Nuestro hijo es un demonio! ¡No puedo irme a trabajar sin que me sienta mal porque llora por ello! ¡Me quiere en el sofá todo el día! – Exclamó con algo de dolor y mucha gracia mientras se revolcaba en el colchón y fingía beber una cerveza.
- Castigo de ser un padre muy afectivo.
- Haaa… Es un hecho. Moriré de estrés.
La pareja suspiró entre risas. Al apagar las luces, intentaron volver a dormir, tapándose con calma y placer ante las caricias de la suave sabana.
Llanto. El bebé había despertado otra vez ante un repentino relámpago ruidoso.
- Is nistri inici hiji… Yo voy. – Declaró el hombre con agonía fingida y cierta gracia.
- Buen padre. – Dijo ella sonriendo al ver al hombre arrastrarse desde la cama a la cuna por encima de las piernas de su esposa, acariciando con el dorso de los dedos la frente del pequeño bebe.
Life 0: Víctima de un lamentable juego. El fin de una vida tranquila.
Kuō, conocida como el hogar de los espíritus en Japón, con una población de más de 19 millones de personas, esta ciudad constituye la segunda área metropolitana más poblada del país de Japón, detrás de Tokio. Posee un clima húmedo con precipitaciones abundantes en verano, por lo que esto aclara las oscuras nubes que azotaban el cielo, amenazando a los trabajadores y transeúntes preocupados con un temporal deplorable. (Bio: Kuō es una ciudad inexistente. Sin embargo, hay muchos parecidos de la novela con la ciudad de "Kōbe", ciudad original de dichos datos, ubicada (obviamente) en Japón)
Ante una observación que he tenido, hay autores que interactúan con el lector en lo que va de la lectura para aclarar dudas, o aportar información y curiosidades ¿Debería mantener un margen como este?
De sus cientos de establecimientos, hoy se destaca la academia a su nombre. El lugar cumplía con los requerimientos nacionales, exceptuando el tradicional "ingreso con examen", siempre y cuando el estudiante cumpliera con las notas mínimas exigidas.
Ignoraremos todo lo que contiene hoy, ubicándonos en el segundo piso. Una habitación sobrepasaba a las demás por ser bastante espaciosa y elaborada para una gran cantidad de gente. Dentro, un grupo de personas rodeaba una mesa rectangular. En ella, un par de jóvenes estaban enfrentándose en un juego de ajedrez.
El primero era un muchacho de cabello castaño; su cara estaba llena de magulladuras y tenía un hematoma en el ojo izquierdo y un corte en el labio inferior; su cabello estaba alborotado y tenía la ropa desarreglada y desprolija. Este temblaba de los nervios, representado por su pie que no paraba de pisotear el suelo incesantemente. A su lado, estaba un joven con el pelo rubio corto y ojos grises. Este intentaba no reír ante los aparentes nervios y pánico de su contrario, que respondía con codazos para que se callara. Sus nombres eran Issē Hyōdō y Saji Genshirō, respectivamente.
Frente a ambos, una joven de cabello negro y corto, y ojos violetas cubiertos con lentes rojos, miraba el tablero, seriamente. Su nombre era Souna Shitorī, y era la presidenta estudiantil.
A los lados, otra muchacha de pelo negro, largo, y ojos castaño claro; otra era pequeña con el pelo castaño en dos coletas y los ojos verdes, al igual que los clips que sostienen su cabello; la tercera era igual de alta que la primera, tenía el pelo negro y los ojos azules y verdes; la penúltima era alta con pelo azul, hasta los hombros y ojos a juego; y la última tena el pelo rojizo y ojos marrones. Su cabello cuenta con flequillo y una antena que sobresale de la parte superior. Sus nombres eran Tsubaki Shinra, Ruruko Nimura, Momo Hanakai, Tsubasa Yura y Tomoe Meguri, respectivamente.
El juego era simple. Si Issē ganaba la partida, obtendría una reducción en su "pena" de servicios comunitarios tras un incidente relacionado con su perversión irreversible. Sin embargo…
Él estaba por mover una pieza, cuando sus ojos se abrieron enormemente al notar el tablero. Tras una observación muy buena, él notó que, en nueve movimientos, su derrota sería inmediata hiciera lo que hiciera. Soltó la pieza, resignado ante su anticipada vigésima derrota.
- Me rindo. En nueve movimientos, perderé… Otra vez. – Exclamó con desgano el muchacho, tirando la pieza con irritación, y suspiró, apoyado contra el respaldo de la silla.
Todos se sorprendieron ante su rendición. ¿Él había podido leer los movimientos de Souna, la invicta jugadora de ajedrez en la escuela?
- Vaya. Mejoraste un poco, Hyōdō-kun. – Dio su reconocimiento la presidenta ante la gran capacidad del dragón para reconocer su derrota.
Y eso era innegable. En sí, no mostraba rivalidad contra la firme presidenta. Sin embargo, ella logró visualizar la gran capacidad del castaño al usar buenas emboscadas y ataques sucios que sabía utilizar para "conseguir tiempo", además de esta observación. En síntesis, Issē podría ser un buen estratega con el entrenamiento indicado.
Ella, inconscientemente, asomó su mano izquierda a su bolso, sintiendo la necesidad de sacar algo de él ante esta resolución. Pero antes de poder actuar, él se levantó, suspiró y se inclinó levemente.
- No perdía nada intentándolo…
- Supongo que sabrás tu deber. – Estableció mientras juntaba cada pieza y la acomodaba, sin dirigirle la mirada.
- Si, Kaichō. Limpiar el almacén del gimnasio… como siempre. – Declaró mientras se estiraba adolorido y demolido por los minutos de pánico, miedo y nervios que ya no existían.
Sin más tardar, comenzó a avanzar, deprimido, hacia la puerta. Saji, no pudo evitar reprimir una pequeña risa nuevamente.
- ¡Muérete, Saji! – Gritó, apuntando con su dedo índice al rubio que ahora despreciaba.
- ¿Eh? ¡¿Qué clase de amigo eres deseándome eso?! – Remarcó el rubio, fingiendo un malestar dejando malogrado un humor ácido.
Souna se sorprendió ante aquel intercambio de palabras de ambos que repentinamente descalabró los estribos del castaño.
- ¡No te hagas el inocente al burlarte de mí! – Recriminó el castaño con algo de rabia contenida.
- ¡Tienes que admitir que es divertido! ¡Además, tú te lo buscas!
- ¡Marica! – Escupió sin pudor, desenvolviendo su arsenal de insultos.
- ¡P-P-Peinado malogrado! – Escupió algo nervioso, intentando que la presidenta no lo notara diciendo cosas fuera de lugar.
- ¡¿Te burlas de mi cabello?! ¡Ven, viejo! ¡Acércate! – Gritó, haciéndole gestos con las manos de que se aproximara. - ¿Oh? ¿Te estás acercando? En lugar de salir huyendo, te acercas a mí.
- ¡No podré partirte el trasero sino me acerco! – Exclamó el ayudante del centro estudiantil mientras se acercaba lenta y elegantemente a su rival que lo imitaba.
Un golpe resonó en la sala. Souna se levantó y los señaló con un dedo. Esto era aterrador, parecía la parca a punto de lanzar el manto de la muerte sobre las personas consecuentes.
- ¡SUFICIENTE! ¡Los dos van a limpiar el gimnasio! ¡Sin objeciones! ¡Y si llego a oír algo de ambos…!
Nadie pudo notar la leve sonrisa de Saji ante lo dicho por la presidenta. Este asintió, dirigiendo unas disculpas tan extrañamente genéricas, sumado a una pequeña reverencia, y se retiró sin queja alguna, arrastrando al castaño aterrado consigo.
El silencio incomodo quedó en la sala, dejando que la postura hostil de la presidenta se aflojara hasta terminar sentada tranquilamente en su asiento.
- Kaichō. ¿Sabe que Saji-kun lo hizo adrede? – Consultó, intrigada por la falta de comprensión a la situación.
Su segunda al mando temía de preguntar eso. El dudar de la capacidad mental de la presidenta era un error.
Esta alzó una ceja intrigada. Al notar que todos la veían tensas, notó que algo iba mal.
- ¿Hmm? ¿Adrede, dices? – Consultó ahora la presidenta al notar que ella era la única en no comprender algo.
Todos se sorprendieron. ¿Ella no lo sabía?
- ¿No sabe que Saji-kun y Hyōdō-kun son amigos?
Esta parpadeó, se removió los lentes, limpiándoselos, y volviendo a colocárselos, para luego depositar su boca por debajo de sus manos entrelazadas, reflexionando ante lo acontecido y buscando una respuesta concisa, sin lograr mucho.
- ¿Amigos? – Preguntó, incapaz de creer lo que le habían anunciado
Parecía que se había perdido algo grande.
(Bio: Como el autor de la novela oficial, voy a crear un montículo de relatos del capítulo, este será un "X.X". Servirá para aclarar dudas, juntar relatos, recuerdos)
Saji e Issē estaban subiendo un estante que había caído hace tiempo atrás. Ambos se habían encargado de levantar todo el desastre que los otros cursos del mismo no habían arreglado antes de dejar el lugar. En realidad, muchas mujeres sabían que el castaño era derivado a este deber y siempre le dejaban un desastre para cobrarle sus acciones.
- Malditos desgraciados, ¿Acaso no les enseñaron a cuidar las cosas en la primaria? – Reclamó indirectamente el muchacho con algo de ira y desdén.
- Ya te pareces a Momo. Además, estamos en primero, eres el menos indicado para quejarte. – Le recriminó y recordó su amigo para que se calmara.
- ¡Es imposible no hacerlo en esta situación! Apropósito, ¿Cuándo tendrás novia?
El rubio miró a su amigo con algo de cansancio, este sonreía confiado y arrogante. Demasiado para aguantar dicha historia otra vez.
- Declarar eso repentinamente… ¿Es para restregarme a tu novia 2D? ¿O por el desastre de hace unos minutos?
- ¡Púdrete, es real! ¡Ella se me confesó!
Rodó los ojos, ya había escuchado eso un centenar de veces. Aparentemente, una bella chica de otra institución apareció frente a él y le dijo que quería ser su novia. Luego de organizar las cosas, parece que la pareja comenzó a salir. Esto pasó hace unos días. Era imposible creerlo para él.
- Entonces… ¿Ella solo te invitó a salir? ¿A ti? ¿Motohama y Matsuda te lavaron el cerebro o qué? – Consultó con burla, dejando notar que no creía una sola palabra de lo que decía.
El castaño, que tenía un pesado saco lleno de pelotas en sus hombros, lo soltó con fuerza en un rincón, respirando agitado por el peso.
- Eso es cruel, ¿Piensas en mis sentimientos? – Preguntó con simpleza mientras se limpiaba el sudor de la frente, aludiendo al uso del recuerdo de la amistad de ambos que ahora aparentaba no existir.
Ambos se quedaron viendo repentinamente. Los gestos serios de ambos se tornaron planos ante la obviedad de la respuesta de cada uno. Un gesto simple que cada uno veía venir.
- Insisto, ¿A ti? – Consultó tras el silencio, manteniendo su expresión plana ante su duda poco creíble por sí mismo.
- Púdrete, viejo. – Dijo de la misma forma.
- ¿Por qué no la traes a la escuela algún día? ¿Eh? – Preguntó con burla y mucha sutileza. Acto digno de aquel que cree haber ganado algo sin haber apostado más que unos míseros billetes sin saber que pasaría ante su aparente confianza.
La victoria estaba en sus manos, era imposible que dijera la…
- ¡Perfecto! ¡Te haré sentir celos!
Issē terminó su parte y se retiró inmediatamente, sin despedirse. No tenía que perder el tiempo. Saji no pudo evitar mirar por donde se fue, sorprendido y preocupado. La tormenta había logrado asomarse sobre el complejo con tez peligrosa. Su apariencia era hostil y evidenciaba un horrible acto que amenazaba con abalanzarse en cualquier momento, ¿Sería ese un mal presagio?
Y, sin saberlo, un ser que los espiaba sonriendo desde un árbol se alejó con rapidez, soltando plumas negras entre las hojas.
La presidenta estudiantil reflexionaba sobre la inesperada historia oída. Issē y Saji se habían conocido mucho tiempo antes de que Genshirō formase parte del consejo. Ambos habían enfrentado un robo juntos y desarrollado una amistad en el hospital, luego de recibir un disparo en el hombro y en el estómago respectivamente. Su mano volvió a posicionarse en su bolso, con aún más tentación ante estos datos.
La puerta se abrió bruscamente, sorprendiendo a todos y provocando que la presidenta detuviera su mano. Saji se hallaba exhausto, respirando con algo de dificultad.
- ¡Sōna-sama!
Inesperadamente, la forma de referirse a ella cambió, al igual que su postura, ya que estaba arrodillado frente a ella. En ese instante, ella supo que algo iba terriblemente mal, no por nada la llamarían así en la escuela.
- ¿Qué ocurre, Saji-kun? A juzgar por tu rostro, algo grave ocurrió…
- ¡Solicito permiso para seguir a Hyōdō Issē!
Alzó una ceja ante eso, ¿Eso era todo? Ya que evidenciaba la relación de ambos, este acto le parecía algo extraño.
- Hmm, ¿Por qué? Según mi conocimiento reciente, Hyōdō-kun es tu amigo y no creo que debas invadir su espacio personal de esa manera.
Ella sabía que no podía replicarle el no haberle contado, ya que era parte de su vida privada; el muchacho suspiro con una sonrisa algo abatida y un gesto preocupado, signo evidente de que el rubio declararía algo fuera de lo creíble.
- Issē tiene novia…
Todos, sin excepción, se sorprendieron ante esa revelación. El silencio gobernó la sala, en un intento de adentrarse en el reloj de pared que resonaba con intensidad, recordando su existencia, algo que este ser siempre aborrecía.
- … Y temo que sea una farsa… o algo más…
Inmediatamente, el ambiente se puso pesado, mientras un relámpago se hacía paso detrás del ventanal en donde se ubicaba la estoica presidenta, irrumpiendo el área con una horrible iluminación que pondría los pelos de punta a todo ser humano ante la hostil manera de imprentar el dato proporcionado. Tsubaki y esta se pusieron serias mientras que las demás demostraban preocupación... Al menos, casi todos.
- ¿Crees que haya un dragón o un portador de Sacred Gear? ¿Sentiste alguno cerca? – Consultó la de anteojos y cabello corto mientras posaba su nariz sobre sus dos manos juntadas en el escritorio.
Saji se levantó al notar que todos comprendían a lo que iba. Las apariencias engañaban, pero una situación de esta magnitud siempre requería este grado de atención.
- No. En absoluto. Eso es lo que me preocupa…
El ambiente empeoró. Si ya de por si era raro que un pervertido como él tuviese novia, el desenfoque curioso en la conversación hacia que el muchacho se viera más valioso de lo que parecía.
La presidenta volteó, notando la inquietud de todos. Aun teniendo esa "dichosa fama", el joven era muy valorado por todos, tanto que lo consideraban uno de ellos por su eficacia trabajando y su carisma, uno muy revoltoso, por cierto… Aunque, reitero, en casi todos.
- Esta bien. Saji, investiga a Hyōdō-kun y a su "novia". En caso de que creas que algo grave sucederá, dale esto... Y si puedes corroborar la naturaleza de esta "novia" que tiene, entonces rescátalo. Nosotros podemos confrontarla solo si logramos dispersarla de él y evitamos que se ponga en una mala posición ante su desconocimiento del ambiente sobrenatural.
Ella introdujo su mano en el bolso que traía y saco una especie de papel de él con un circulo azul; Saji lo rechazó inmediatamente.
- Me he tomado la libertad de adelantarme un poco. He depositado uno de los que me sobraron anoche en su bolso, así que no habrá problema alguno mientras este cerca de él.
Lejos estaba por saber el rubio que su plan fue bueno… al principio.
Entrando a su hogar, Issē se disponía a ir a su habitación para prepararse y poder hablar con su novia sobre un intento de venganza hacia sus amigos para demostrarles que ella lo amaba.
- ¡He vuelto! Fue un largo día…
Suspiró. Ahora quería descansar y hablar con Yuuma. Lanzó su bolso al sofá y se dirigió escaleras arriba, ignorando que en ella había un papel con una especie de símbolo asomado desde un bolsillo.
- ¡Buenas tardes, cari-!
La mirada de la mujer dio con el sofá, notando el objeto depositado. Su ojo izquierdo tuvo un tic nervioso por esto.
- ¡Ah, pa, pa! ¡Hyōdō Issē, el bolso va contigo! ¡Y lávate la cara! ¡Deberías dejar de buscar problemas con las mujeres si ya tienes novia! ¡Te pareces a tu padre!
- ¡Pero, ma! ¡Yumma-chan! ¡Yo! ¡Necesito-!
- ¡Tu noviecita puede esperar a que el irresponsable de mi hijo deposite sus cosas en su lugar! – Declaró la matriarca de la casa mientras proseguía sus labores sin mirar a su hijo que se tironeaba el cabello por la pérdida de tiempo rotunda que tenía para hablar con su novia antes de la tormenta.
Exasperando, el joven bajó, tomó el bolso y subió la escalera, apresurado. Un mensaje hizo vibrar su teléfono. Lo sacó en medio camino y revisó, era de Yuuma Amano, su novia.
[ Issē, deberíamos tener una charla sobre algo que oí (ᵔᴥᵔ). Te veo en el parque. Ve arreglado para una cita ]
Esto le generó sorpresa, aunque no en un sentido especial, él imaginaba que ella querría regañarlo por ser un pervertido... o en caso de que ocurra lo que en algún eroge o manga hentai tradicionalmente ocurría, en donde ella quisiera saber más de eso.
Rió con un tono sugerentemente pervertido ante sus ocurrencias, permitiéndose dar el lujo de dicha imaginación. Abrió la puerta de su habitación, alzando la vista. Su habitación estaba prolija, seguramente gracias al arduo trabajo de su madre.
Con corazón inocente e ilusiones a lo alto, comenzó a buscar su ropa para salir y se dirigió a la ducha. Volvió a la habitación, tomó su teléfono y escribió.
[ Nos vemos allí (~_^) ]
Lo soltó y volvió al baño. Era una oportunidad enorme, y esperaba no arruinarla.
Souna caminaba con su mejor amiga y compañera de curso, Rias Gremory, la hermosura N 1° en la academia. Ella ocupaba el tercer puesto como la "princesa de acero", después de Akeno Himejima.
- Sōna. Ese chico castaño que siempre se mete en problemas, ¿Es de tu sequito? Jamás había oído de él.
Dudas. La joven presidenta estudiantil parecía entender la rama de la conversación, mas no la raíz. ¿Cómo supo que el muchacho podía llegar a ser un candidato?
- ¿Hay un problema con él? – Consultó seriamente, manteniendo sus dudas enlatadas y ordenadas antes de soltarlas.
La de cabello carmesí sonrió amistosa y ansiosa ante ese comentario, destellando una luz de rivalidad que siempre hubo entre ellas.
- No, si no que esto aclara que somos dos interesadas en tenerlo. Te recomiendo ser rápida o terminara en mi lado.
Ella guiñó su ojo y rio levemente ante la firmeza de su amiga que solo frunció el ceño suavemente.
- ¿Qué pieza te permitió saberlo?
- Koneko y Kiba. Ella lo supo 2 semanas después del inicio de clases; él por su Sacred Gear. Sin embargo, notamos que no sabe nada al respecto sobre el mundo sobrenatural. Aun si ha pasado un mes ya, es difícil saber si ya lo despertó, ya que su energía es muy débil según mis siervos.
La joven de anteojos iba a continuar consultando, cuando notó que un murciélago se dirigió a la de cabello rojo.
- Oh. ¿Ya se la entregaste?
Como si pudiera entender, el animal asintió y desapareció en una nube de polvo.
- Bueno. Yo ya di un paso adelante. Nos vemos luego, "Souna".
La muchacha se adentró a un callejón y, tras un resplandor rojo, desapareció; Souna, por su parte pensó un poco, algo confundida por como sentirse al respecto al tema, sabiendo que debía apurarse si quería tenerlo de su lado.
Issē había llegado al centro del lugar; tenía una camiseta roja, una camisa blanca desabotonada, pantalones negros y zapatos marrones. Todo listo, junto al paraguas que requeriría por si la tormenta decidía rugir sobre la pareja; rogando al cielo que pasara para poder estar pegado a ella.
- ¡Llegaste~!
Él volteó contento, encontrándose con la muchacha que sonreía algo emocionada.
- Bueno. Creí que sería correcto bañarme 2 veces antes de venir y …
Ella sonrió de manera escalofriante en lo que él no veía. No sabía que esta sería su última noche disfrutando la paz de un ignorante…
Saji pasó el parque corriendo, dirigiéndose a la casa de Hyōdō. Había oído la conversación de Sōna y Rias a distancia, por lo que el temor y la desesperación circularon en su sangre al saber cómo el grupo Gremory obtuvo a sus actuales piezas. Esperaba que su amigo estuviera bien, aún que al menos tenía una alternativa por si pasaba algo grave.
Oscuridad. El joven notó que el cielo inesperadamente tenía una especie de cúpula morada.
- No… No puede ser cierto…
Sus temores, miedos y peores preocupaciones finamente estaba
- Issē, ¿Tú me amas?
Con ojos tiernos, la muchacha pregunta esto ante la caminata que tenían, para que el joven no notara que el cielo tornaba su color a un morado oscuro.
- ¡C-Claro que sí! ¡Incluso si Saji no me cree, o mis amigos me odiaran por la envidia, lo hare por siempre! Aunque me enamore de ti a primera vista, te aseguro estar a tu lado y darte todo lo que pueda. Por eso quisiera que me ayudaras a burlarme de ellos, mostrándoles a esplendida mujer a mi lado.
Ella volteó, avergonzada; o eso creía el castaño, ya que ella sonreía violentamente mientras intentaba no reír ante ese comentario. Su risa se asemejaba a una burla irónica ante algo que solo ella lograba comprender.
- Entonces… Tengo un pedido. ¿Podrías cumplirlo~?
- ¡CLARO!
- Me alegra… Podrías mori-.
- ¡Issē!
El grito sorprendió a ambos. Saji salió de unos arbustos, exhausto de tanto correr. Sin saberlo, la dama presente chasqueó la lengua, irritada por la presencia que la interrumpió.
- T-Tu… Detente… Caído d-desgraciada…
Estaba exhausto. La chica comenzó a reír ante eso, presintiendo una victoria asegurada ante el estado del muchacho.
- Vaya. Esto no lo esperaba, pero llegas tarde para salvar-.
La chica cayó al suelo al ser empujada accidentalmente por el castaño que fue a revisar el estado de su amigo. (Bio: xd)
- Viejo, ¿Estás bien?
- Si… Si…
- ¡Oye! ¡Más cuidado con tu novia, idiota!
Agarre. Estaba tan enfocada en regañar a su novio, que no esperaba que la tierra se abrió y una soga violeta atrapó su pie.
- ¿Eh?
Prestando atención. Saji tenía el puño en el suelo, mientras una especie de guante violeta le proporcionaba una especie de soga que se hallaba incrustada en el suelo.
- ¿Eh, Saji?
- ¡¿SACRED GE-?!
Sin poder terminar, fue enterrada brutalmente contra el suelo, atraída por la soga.
- ¡¿YUUMA?! ¡¿QUÉ OCU…?!
Interrupción. El tesorero del consejo estudiantil golpeó a Issē en el cuello, noqueándolo por completo. Cortó la energía de la soga y comenzó a huir con el muchacho montado sobre su hombro. Mientras huía, una explosión ocurrió. Del hueco, Yuuma apareció con un par alas negras y emplumadas, mientras que su cuerpo mostraba mayor madurez y exposición para todo espectador de su piel.
- ¡Ese maldito niño me tomó desprevenida, pero pagara caro su idiotez! ¡Esos idiotas no pueden vivir!
El agua recorría el cuerpo de la joven de segundo, Souna, en una tina que tenía la temperatura exacta. Estaba lista para reposar completamente su ser al olvido, al descanso. Sus pequeños pechos se hallaban semi descubiertos. Eso, su bello rostro y su hermosa piel blanca eran las que destacaban su encanto físico.
- Espero que Saji esté haciendo sus deberes. No perdonaría sus fallas académicas aun estando en primer año…
Mas no los internos, que desbordaban peligro en su máxima expresión.
Entonces, repentinamente, un circulo con un símbolo azul apareció al lado del oído de ella.
…
El rubio corría aterrado, la mujer los buscaba y él apenas podía sostener a su amigo sobre el hombro. Con dificultad, el circulo azul del papel que antes habían mostrado en el centro estudiantil apareció en su oído.
- ¡Sōna-sama! ¡Mis temores se hicieron realidad! ¡Tengo a Issē en mi hombro y estoy agotándome! ¡Necesito ayuda inmediata! ¡UN ANGEL CAIDO NOS ATACA, MALDITA SEA!
Dicho esto, acostó a su amigo y comenzó a respirar agitado, algo exhausto.
- Ma-Ma-Maldición. Ella debe ser un caído de alto nivel. ¡Maldición, Sōna-sama! ¡No me preparó para esto!
Estaba preocupado. Su futuro porvenir diferiría de sobrevivir este encuentro. Por esta situación, él no pudo evitar apretar los dientes y gemir lastimosamente, con ira, escupiendo un poco entre dientes, mientras go
Con una ducha interrumpida bruscamente por el llamado de emergencia de Saji. La reconocida Sōna y su grupo estaban frente al parque, notando la barrera. (Bio: E´un iamao' de emergencia, beibe xd. Ya, volvemos a lo serio. Lo siento.)
- Tsubaki…
- Entendido.
La vicepresidenta se acercó al domo y posó su mano sobre ella.
- Reverse.
Sin más, la barrera cayó hecha añicos cual cristal, dejando que el atardecer lluvioso consumiera el parque nuevamente y la tormenta comenzara a azotarlos suavemente.
- ¡Andando! ¡Saji está en problemas!
- ¡SI!
Ante la orden, el grupo comenzó a movilizarse con rapidez.
Explosión. Issē cayó sobre un exhausto Saji, obstaculizándole las piernas.
- ¡Ay… mamá!
- ¡Ya no puedes huir de mí!
El castaño despertó, confuso por tener su espalda reposando en algo incómodo, y notó a Saji y a la mujer, esta tenía un traje muy revelador y una apariencia a una mujer más madura, pero seguía pareciendo a su novia.
- ¿Yuuma?
Perforación. Su riñón izquierdo fue completamente traspasado por una especie de lanza blanca, despertándolo completamente y dejándolo atónito.
- ¡ISSE
Su amigo llegó a gritar esto, espantado; él, en shock, posó su mano sobre la fina lanza, quemándose al instante, tiñendo sus manos de músculos expuestos y sangre. La lanza desapareció, provocando una expansión de sangre en un estallido, haciéndolo escupir y toser intensamente. La tormenta comenzó a hacerse más violenta, el agua agitaba todo con violencia, expandiendo la sangre del castaño por todo el pasto, convirtiendo lo que sería una bella cita en un atentado contra su vida.
- Fue divertido mientras duró, niño, pero debía apurar todo cuando le dijiste a él de mi presencia. Eres una amenaza para nosotros, como tu amigo, y como tal, deben ser erradicados. Si me guardas rencor, entonces odia a Dios por poner un Sacred Gear en ti.
Estaba por perforarlo nuevamente, cuando un golpe de un proyectil azul la alejó. Sōna y su grupo habían llegado.
Él podía ver a Momo y a Reya… ¿Lanzando bolas de color? Sōna y Tsubaki hacían lo mismo.
- Viejo… ¿Voy a morir?
- ¡No! ¡Todo estará bien, viejo! ¡Sōna-sama!
Esta y los demás se sorprendieron ante la profunda herida. Su mirada estaba perdida en el cielo, el agua se veía encantadora y era tan bello su tacto contra el rostro.
- Debemos irnos, Saji. Esto está muy expuesto al acuerdo de cese al fuego.
- ¡OH, NO! ¡NO HUIRAN CON ÉL, DEMONIOS!
Entre los ataques, dos pequeñas lanzas fueron hacía la presidenta y la vicepresidenta, incapaces de evitarse ante la velocidad. La presidenta y su mano derecha esperaban lo peor ante este descuido.
Impacto. Sangre ajena se reveló a los cielos nocturnos. Los omoplatos del castaño fueron impactados por ambos ataques, agujereándolo y derramando la sangre y el cuerpo sobre las mujeres, quienes estaban en shock por la sorpresa de la situación.
- ¡AAAAAAAAAHGGG!
El dolor circuló por su cuerpo. Saji lo levantó sin dificultad y comenzó a retroceder rápidamente.
- ¡DUELE! ¡DUELE MUCHO! ¡SAJI, NO QUIERO MORIR!
Lágrimas de dolor caían de los ojos del castaño que tenía miedo de cerrar los ojos, aferrándose a su amigo con miedo y dolor.
- ¡¿Por qué diablos te pusiste frente a las lanzas?!
- ¡Yo! ¡Yo no quería…! Yo no quería que les pasara algo…
Estaba más agotado, la sangre se derramaba a gran velocidad. Su rostro palidecía rápidamente dejando una mirada desorientada hacia ninguna parte, perdida en el baldío de la vida y el vestigio de la tragedia.
- Creo que quería ser un héroe. He, he, he… Que ridículo… - Declaró el muchacho, mareado y muy desorientado.
Su brazo izquierdo comenzó a brillar, sorprendiendo a Sōna al reconocer de que se trataba.
- Su Sacred Gear. No puedo creer que está materializándose.
Para ella era una sorpresa, parece que esto era más difícil de lograr de lo que parecía.
Luego de un brillo, un pequeño guante apareció en la mano del muchacho poco consciente.
- ¿Es portador de la Twice Critical?
[ ¡Bien! ¡He despertado!
Entonces un brillo azotaba constantemente a la gema tras cada palabra dada. Parece que el ser que hablaba desde esta, en el pequeño guante de la mano izquierda del castaño, razonó la situación, notando a la gente en el área.
[ Oh. Parece que tienes problemas, heredera Sitri. – Declaró el ser, sorprendiendo a la mujer.
- ¡¿El S-Sekiryuutei?! No me esperaba para nada algo como esto.
[ Oh. Extrañaba que me trataran como un ser imponente. ¿Qué tal?
La respuesta casual de la gema sorprendió a todos, ¿Acaso no notaba lo que estaba pasando?
[ Emm… Veo que no muy bien. Portador de Vrtra, ¿El caído nos sigue?
- ¡No desiste!
La mujer volaba detrás, atacando sin parar, siendo flanqueada por Tsubaki con espejos que aparecían volando frente a ella.
[ Deténganse. A este paso, mi portador morirá… La única forma de salvarlo es ir al Inframundo. Lo que debemos hacer llamara mucho la atención aquí.
- S-Saji…
- ¡¿Qué ocurre, viejo?!
- Gracias por ser mi amigo… realmente lo aprecio…
- ¡No te vas a morir!
[ Esta delirando. Heredera Sitri, no tenemos tiempo.
El joven había cerrado los ojos, pero el guantelete no había desparecido, sorprendiéndolos.
[ Esta desmayado por el shock y sigue perdiendo sangre.
- ¡Sōna-sama! ¡Por favor! ¡Ayúdelo!
La mencionada se mordió el labio inferior, se hallaba en una encrucijada diplomática, emocional y moral. Por un lado, los problemas que tendría por lo que haría podrían hasta condenarla. Por otro, Hyōdō moriría allí mismo, sin poder tomar una decisión por miedo.
- ¿Qué planeas?
[ Solo hay una oportunidad de salvar su alma. Debemos reencarnarlo en un dragón.
- Yo tengo unas piezas…
- No funcionaran. Tienes 3 Peones, 1 caballo y una torre, ¿Verdad? Necesitas 8 Peones para él.
Todos estaban callados. La salida del parque estaba cerca y la noche ya había arribado en el cielo.
Ella suspiró, más preocupada por lo que haría que por la información que tenía el guantelete sobre ella.
- No tengo tiempo para preguntar como sabes eso… Prepárense para el viaje. Tsubaki, haz "eso".
La de anteojos la miró sorprendida ante su pedido, ignorando la gravedad de la situación para renegar del pedido.
- ¡Sōna-sama, nos meteremos en graves problemas por esto!
- ¡Solo hazlo! ¡Es una orden! ¡Nadie morirá aquí mientras esté presente! Espero que puedas ser rápido, Sekiryuutei.
El ser del guantelete soltó una sonora carcajada.
[ Créeme que será rápido... y benefactor.
- Tsubaki, Momo, Reya, manténganla a raya. Detengámonos.
Con buena puntería y esfuerzo, el caído era detenido. Esta notó el circulo y enfureció.
- ¡NO ESCAPARAN!
Su pie fue atrapado por una soga violeta nuevamente antes de lograr volver a acercarse.
- Oh, no otra vez…
Impactó contra el suelo, y luego de hacerla girar en el aire, fue devuelta con fuerza a la lejanía.
- ¡Esto es por mi amigo! ¡Sōna-sama! – Exclamó mientras devolvía la soga al guante de su mano.
- ¡Listo! ¡Andando!
- ¡NOOOOOO!
Todos se posicionaron en él, mientras Tsubaki sostenía al moribundo Issē en brazos, mostrando que tenía una especie de símbolo en la frente, hecha con sangre. La caída lograba evadir los disparos, intentando acercarse.
Estaba por atraparlo, cuando desaparecieron inesperadamente. Yumma siguió de largo, enfurecida por no lograr alcanzarlos.
- ¡MALDITOS NIÑOS! ¡Esto no se quedará así por siempre!
Sin replanteos, fijó su objetivo a un viaje a sus espaldas. Esto era guerra.
El circulo apareció en lo que parecía ser un patio enorme en una especie de mansión. El grupo apareció repentinamente sobre este y comenzó a correr, alejándose y arrastrando al moribundo castaño hasta llegar a una mesa de mármol y bella apariencia, en donde lo depositaron.
[ Heredera, debes donarle sangre. No resistirá mucho…
Esta se sorprendió, pero obedeció sin más. Su sequito estaba tenso, y ella era la esperanza para aliviarlo… Además, no podía perder un potencial miembro de su sequito. Corriendo hacia la mansión que había detrás el caos, notó a una especie de sirvienta e inmediatamente la detuvo, espantándola por la sangre en sus manos.
- ¡Ve y busca un botiquín "Elite"! ¡Rápido! – Gritó, espantando a todos por su aspecto demacrado.
El hombre obedeció y se retiró con rapidez. Sōna vio a otro de ellos y lo detuvo.
- ¡Tu! ¡Busca a mis padres! ¡Es urgente! ¡EL BOTIQUIN!
- ¡A-Aquí está, Sōna-sama! – Cedió el esclavo de manos temblorosas ante la situación y la sangre ajena que bañaba a la muchacha.
La tomó y corrió hacia el patio, notando a Saji creando una especie de punta en la soga violeta de su guante.
[ ¡Rápido, heredera! ¡Mi portador está ciego y sus motricidades ya no sirven!
- ¡ESO INTENTO! ¡Cállate! – Ordenó al guantelete, enrojecida de cólera por decirle estupideces que no favorecían en nada a ella.
Todos se sorprendieron por su repentino ataque de desesperación. La inteligente, seria y firme presidenta se hallaba completamente inestable ante todo lo que ocurría ahora mismo.
[ Portador de Vrtra, ¿Alguna vez sentiste un corazón palpitando en tu mano?
- ¡Claro que no! ¿Por qué?
- Puede que esta sea tu primera vez sintiendo uno. Pincha el brazo de la joven y mantenlo unos segundos.
- ¡ESPERA! ¡¿QUÉ DIJI-?!
[ ¡RAPIDO!
El rubio miró a Sōna, nervioso, y esta asintió, manteniendo en su boca unas varillas de madera, que sirven para revisar la garganta, y el brazo atado para concentrar el flujo. La soga inmediatamente actuó y su punta se mantuvo unos segundos dentro del brazo de la muchacha, que soltaba quejidos de molestia.
[ ¡En cuanto cambie de color, dirígela al corazón de mi compañero!
Rojo. La soga comenzó a cambiar de color a un tono rojizo rápidamente. Saji la sacó, alzó el brazo y miro a su amigo.
- ¡Despiértate, imbécil! ¡AAAH!
Sin meditar acción, incrustó la soga en el pecho del cuerpo, que se sacudió repentinamente ante esto.
[ ¡PERFECTO! ¡Ahora, mantenlo estable y…! No puede ser… ¡AGACHEN-!
Pulso. Una onda alejó a Sōna, que apenas se había vendado la herida, y a Saji, que seguía unido al pecho del muchacho. Ambos se sorprendieron al notar que el cuerpo mostraba un aura azul, naranja e incluso roja. El desastre de aquel pulso devastó la mesa contra el suelo, y una fuente a lo lejos.
- ¡Sōna!
Un hombre de barba y bigotes negros y prolijos, al igual que su cabello; ojos violetas y un porte de noble; junto con su esposa, una mujer de cabello verde claro, ojos rosados y un porte elegante, aparecieron, sorprendidos con la escena. Sōna estaba con la manga de su uniforme destrozado, que servía como vendaje para su brazo, que aun perdía sangre; Saji luchaba por no ser arrastrado directo al pecho de Issē y el resto respiraba exhausto por su aporte mágico al retener al caído antes, con heridas leves en sus ropajes por las explosiones y devastación.
- ¡Ahora no, padre! ¡Estoy intentado revivir al Sekiryuutei!
Ambos quedaron estáticos y se espantaron ante su repentina exclamación.
[ Sabes, si lo dices así, hasta yo me espantaría…
- ¡TU CALLATE Y REVIVE A ESE PERVERTIDO!
[ ¡A la orden! Oh, espera. Creo que deberían alejarse…
- ¡Dilo por ti! ¡Issē está tragando toda mi maldita energía!
El rubio apenas podía mantener su equilibrio en el lugar, la soga era absorbida de manera intensa y brutal.
[ ¡¿Eres idiota?! ¡Corta el suministro, o deberemos rogar porque exista la reencarnación para demonios también!
No fue necesario. La energía emitida fue completamente absorbida, dejando a Saji exhausto con rapidez.
[ ¡Heredera, sácalo de aquí! ¡Esto volara en pedazos! ¡Ese idiota acaba de arruinar todo! Oh. Eso me suena nostálgico…
Obedeció y comenzó a arrastrarlo, quien apenas podía ver como aquella aura estaba por emitir una fuerte descarga.
- I-Issē…
Saji estiró su brazo, lamentando retirarse sin haber podido ayudar a su amigo.
[ ¡Compañero! ¡Por lo más sagrado de mi ser, no hagas que tu cuerpo termine dando un festival de carne y sangre!
La energía se administró y el aura repentinamente desapareció.
[ ¿Hmm? ¿Eso es to-?
Columna. Una fuerte corriente de energía se alzó sobre el castaño, llegando al cielo del territorio sobrenatural.
[ ¡PARA QUE HABLÉÉÉÉÉ!
Sōna estaba aferraba por sus padres, anonadada; Saji del pie del Lord; Tsubaki había hecho una barrera sobre todos a tiempo, pero esta ya estaba agrietándose con facilidad.
[ ¡OH SI! ¡AQUÍ VAMOS!
El dragón se hallaba completamente emocionado por esto. Parecía un auténtico loco.
- Sōna… ¿Qué es esto? – Consultó el patriarca, atónito y en autentico shock.
- Su nombre es Hyōdō Issē. La próxima pieza de mi sequito… o eso espero… - Dijo la muchacha mientras observaba la columna de energía enorme que levantó lo que sea que habían hecho.
La tranquilidad en el Inframundo, más específicamente en el territorio perteneciente a los demonios, era enorme. Luego de que la guerra quedó en un estado de suspensión, los alrededores se cubrían con una tensa y silenciosa paz. O al menos así era en un día tradicional hasta hoy…
Una enorme corriente de aire destrozó todo tipo de vidrio existente, provocando que la gente se sorprendiera al dirigir la vista al lugar de donde vino. Una gruesa columna de poder, de variados colores, se deslumbraba ante todos a lo lejos, golpeando el cielo nocturno, destrozando como si fuera vidrio a este, agujereándolo.
Los jefes de las distintas casas demoniacas inmediatamente se contactaron con los maōs para descubrir que ocurría, mientras que los más jóvenes se encantaban ante semejante poder. En una habitación con ventanal, un joven de cabello dorado y brillante, con garras en vez de dedos en sus manos y pies, que leía tranquilo, y otro de patillas prepotentes, con manos y pies similares al de una rana y orejas de gato, que hacía flexiones con una roca grande en la espalda, miraban este fenómeno con curiosidad desde la seguridad de sus hogares.
Por partes curiosas, una mujer se dirigió a su hogar a toda velocidad al saber que este era el originario de dicho fenómeno y un hombre de cabello rojo preparó a la sirvienta a su lado e inmediatamente se dirigieron allí para confirmar el peligro en ese suceso.
Una cosa era segura. La heredera Sitri estaba en problemas.
El cuerpo del pobre humano comenzó a ascender, sorprendiendo a todos los presentes.
[- ¡AAAAAAAAAH!
El desgarrador y aterrador grito comenzó a oírse tanto en su boca como en la gema del guantelete.
[- ¡¿POR QUÉ MIERDA DEBO SUFRIR ESTE DOLOR YO TAMBIEN?! ¡AAAAAAHHGG! ¡YA BASTANTE TUVE LA VEZ QUE ME SELLARON, MALDITA SEA!
Su voz imitaba la del dragón, algo bastante impresionante.
Crujidos. Los huesos se oían partirse. Sin embargo, el cuerpo del joven no hacía más que crecer hasta llegar a unos dos metros; su piel comenzó a agrietarse, perdiendo sangre instantáneamente, hasta que una especie de vapor brotó de estas y frenó el sangrado, enrojeciendo descomunalmente los fragmentos; sus músculos comenzaron a ensancharse exageradamente. Su cuerpo mostraba cambios agresivos y estructurados; sus manos comenzaron a trastornarse teniendo mayor tamaño. Sus uñas se cayeron y el tejido orgánico cubrió su perdida. Desde las yemas, enormes garras comenzaron a aparecer, en sus pies también; su espalda se encorvó terriblemente y sufrió unos bultos que al romperse se volvieron fragmentos de huesos con tela. Alas; la columna vertebral comenzó a crecer hacia abajo, creando una cola; su cabello se volvió negro y comenzó a crecer, enlazando parte de esta a su espalda, llegando hasta su cola; sus orejas crecieron y se puntearon; su boca se estiró, volviéndose un hocico de dientes bastante variados con dos cuernos sobresaliendo de ambos lados de su mandíbula.
La columna comenzó a perder energía, manteniéndola en forma de aura, desapareciendo lentamente.
Souna se acercó, embelesada, sin notar a los soldados de la familia que comenzaron a apuntar a lo que sea que fuese eso ahora.
- ¿Hyōdō-kun?
Este reaccionó y abrió los ojos, mostrando uno verde y otro negro, ambos carentes de brillo.
[ Yo que tú me muevo…
Se intrigó por lo dicho por la gema del dorso de la garra, pero se espantó cuando lo vio desplomarse frente a ella.
[ Necesito ayuda aquí… y él, una cama.
Una sensación recorrió su espalda, ignoró al dragón charlatán que seguía insistiendo en su pedido de ayuda, y volteó, notando a la cantidad de gente atenta al fenómeno.
Su rostro raspado, sus lentes agrietados, la ropa ensangrentada, con un brazo herido, hacían que la joven heredera diera por comenzado una gran aventura.
