Souna estaba seria. Sin embargo, no podía negar que tenía miedo. Me explico, ahora mismo se hallaba junto al grupo del consejo estudiantil, con algo de humedad sobre cuerpo, tapado por sus, ahora secas, ropas. Todos estaban allí, a excepción de Saji que cuidaba a Issē, frente a los dos maōs que habían llegado y sus padres. Todos los relacionados con el incidente tenían heridas y roturas en sus ropajes, lo que los dejaba con signos de un enfrentamiento.

- Sō-chan. No te juzgaremos de nada, pero debemos saber que te ocurrió a ti, a tu sequito y al chico que se halla en cama.

La muchacha suspiró. Esto era un desastre abismal. Encima, su brazo aún dolía.

- Retírense, yo me hare cargo. Es una orden, Tsubaki…

La mencionada, que estaba por expresar su queja, se resignó a obedecer y se retiró con los demás atrás.

Cuando la puerta se cerró, suspiró nuevamente. Era hora de improvisar…


Issē abrió los ojos lentamente, notando la incomodidad en donde se hallaba acostado. La cama era tan pequeña que tenía las piernas colgando por fuera. Sus brazos apretados al cuerpo mientras su espalda reposaba del lado de la pared.

- ¿Di? – Preguntó repentinamente al no reconocer donde se hallaba, y la soledad del área, más la sensación de dolor que aún sentía el cuerpo completamente inmovilizado.

Su mano izquierda tuvo una abertura de donde apareció la gema. Para suerte del dragón, las sabanas no mostraron eso.

[ Compañero, ¿Puedes oírme?

Intrigado, el ser dirigió una mirada a su costado izquierdo, cubierto por la sabana.

[ Aquí, en tu mano izquierda.

Removiéndose un poco la sabana con los pocos movimientos de brazos que pudo hacer, notó su brazo con musculatura y una distinción visual a la humana, además de una piel roja con pequeñísimos bultos con segmentos de división en cada uno. Escamas. Las sabanas apenas tapaban el inmenso destello de luz verde que emitía el dorso de su mano.

[ Tranquilo. Te explicaré todo lo que tienes que saber.

Se dejó caer mientras exhalaba adolorido, aún le dolía el cuerpo y no podía hacer más que escuchar. Sus ganas de gritar estaban presentes, al igual que el miedo y la confusión, pero no podía expresarlo.

- ¿Aah u?

[ Si leíste un poco de mitología y religión en tu vida, has de conocer a los dragones y demonios. Ahora mismo eres un dragón con sangre de demonio puro…


- Lo que antes era un humano se llama Hyōdō Issē. Es estudiante de la Academia Kuō; quien está esperándolo fuera de la habitación, es Saji Genshirō, mi Peón de cuatro piezas, portador de Vrtra…

Un bien formado hombre de bellas facciones y cabello rojo, [Lucifer], maō encargado de los asuntos internos dentro del Inframundo, alzó la mano, deteniendo su explicación.

- A excepción de los dos que mencionas, del resto tenemos informes. Prosigue.

Suspiró nuevamente. Después de esto necesitaría unas pastillas para la cabeza o dormir unas horas.

- Hace unos meses desde el inicio de clases, y gracias a un entrenamiento intensivo sobre mi peón que le permitió usar su Sacred Gear, este descubrió que Hyōdō no era un humano común, si no que portaba una Sacred Gear poderosa. Recién hoy descubrí que se trataba del Sekiryuutei…

- ¿Cómo acabaron así? – Preguntó una bella mujer de cabello negro en coletas a los lados que tenía orejas de guepardo, una cola de tal, también tenía unas alas bajas de grifo negras con plumas de color avellana. Ella era [Leviathan], la maō de intercambio de palabras y negociación con el exterior.

La pregunta hizo que tragara profundo, intentando buscar las palabras para no generar un conflicto con la facción de los Ángeles Caídos.

- Es algo delicado, ya que nos costó salir vivos. Aun así, llegaré a ello pronto. Ante esta novedad, busqué formas de confirmar si Hyōdō era un exitoso potencial en mi sequito. Algo que ahora confirmo. Hace poco menos de 5 días, Hyōdō, quien es caracterizado por traer problemas debido a su perversión, confesó a Saji, quien es su mejor amigo, que tenía novia. Hasta la fecha, nadie sabía si era una broma de él, de Saji, o de la misma muchacha. Luego confirmamos que fue víctima de un lamentable juego que habían impuesto sobre él…

- ¡Sōna-sama! – Fue el rotundo grito que se oyó ante el recorrido continuo por el área.

La puerta había sido abierta bruscamente. Saji, aun con atuendos rajados y raspones en la piel, entró con un papel en su mano derecha.

- Saji, he dicho que no debían venir… - Declaró con algo de ira por la insolencia del muchacho que no acataba las ordenes.

- ¡Debe ver esto! – Anunció con necesidad, queriendo resolver rápido lo que estaba por declarar para volver con su amigo.

- ¡Lo veré luego! ¡Retírate! – Ordenó, perdiendo los estribos por la frustración.

- ¡Rias-sempai sabía que Issē estaba siendo engañado! – Gritó, generando un silencio sepulcral en la sala.

Entre la sorpresa y el silencio, la tensión apareció cuando el [Lucifer] se levantó, junto a su acompañante, seriamente.

- Esto es una grave acusación, joven. ¿Hay alguna prueba que demuestre eso? – Dijo, intentando no adelantar hechos y actos al no saber nada de la situación.

El rubio tragó profundo, extendiendo un papel con su brazo tembloroso. [Lucifer] observó el papel, con rastros de quemadura y resistencia ante eso, notando la firma de su sirvienta en él. Eso certificaba que el papel estaba legalizado.

- ¿Dónde encontraste esto? – Consultó más relajado al ver que había un problema grave en el aire.

Tomando un poco de valor, él prosiguió. Si por su amigo debía exponerse ante esto, daría lo necesario para explicarlo.

- E-Encontré esto en los alrededores del patio. Había salido del bolsillo de su pantalón en el momento de su reencarnación. E-Ese símbolo publicitario es de Rias-sama, ¿M-Me equivoco? – Declaró con un continuo temblor de sus rodillas mientras intentaba mostrar algo de valor y mantener constancia de su posición.

El imponente hombre suspiró, algo ultrajado. Sabía que esto podía haber pasado cuando ella dijo que esperaría obtener un nuevo sirviente pronto.

- No, no te equivocas. ¿Podrías explicar qué ocurrió antes de llegar aquí, Sōna? Este joven se ve agotado físicamente. Calculo que tu nombre es Saji, el [Peón] de Sōna, ¿No?

Este se puso firme cual palo y asintió.

- ¡Si, Maō-sama! Mi amigo, Issē Hyōdō, fue engañado por un Ángel Caído y casi muere asesinado de no ser porque me hallaba en el lugar por pura casualidad.

Todos miraron a Souna, impactados. Esta asintió en un suspiro.

- A eso quería llegar… Parece que los Ángeles Caídos sabían de su potencial y mandaron a alguien a matarlo. En algún momento que lo conoció aquella asesina debió saber que era un pervertido, razón por la que comenzó a jugar con él, hasta confirmar su potencial e intentar asesinarlo.

- Si dicen que intentó, ¿Por qué se lo veía en un estado deplorable?

Ante la pregunta de [Leviathan], se oyó un suspiro de tristeza de Saji; Sōna se alegró de que esta tomara esto un poco más en serio la conversación.

- Ante el asedio de la Caído, que mostraba mayor experiencia en combates que yo y mi sequito, varios ataques fueron recibidos por él, que se ofreció como escudo humano para salvar mi vida y la de Tsubaki. La Sacred Gear se activó repentinamente, más parecía que era la primera vez que se revelaba, y el Sekiryuutei confesó que era imposible para mi reencarnarlo. En agradecimiento por salvarme, accedí al pedido del dragón de llevarlo al inframundo en un intento desesperado por salvar la vida de él. Sin embargo, todo terminó así…

[ Y ahora él te debe la vida… - Fue la nueva voz que se oyó en la sala.

La voz sorprendió a todos, haciendo que todos miraran la entrada del comedor. Intentando ser detenido por Tsubaki, Momo, Reya, Ruruko y Tomoe, el dragón de rostro serio había entrado a la sala, avanzando y arrastrando a estas chicas que intentaban detenerlo, sin éxito. Curiosamente, Ruruko se sostenía el pie, aparentemente adolorida al haber intentado patear al muchacho.

- ¡ISSĒ!

Saji se acercó en una sonrisa agradecida por su buen estado de salud. Sin embargo, se detuvo al notar el rostro serio de su amigo.

[ Tranquilo, portador de Vrtra. Él está bien y está agradecido con ustedes por haberlo ayudado. Sin embargo…

La criatura comenzó a avanzar, con las jóvenes intentando detenerlo, aplicando fuerza poco útil, hasta estar a 10 pasos de Souna. Se arrodilló con respeto, intrigando a todos.

[ Tras un análisis, mi portador determinó que te debe la vida a ti y a tu familia. Él quiere ser tu guardián, heredera Sitri.

Sorpresa. Nadie creía lo que habían oído. La aludida aprovechó el shock de todos y tomó el papel de las manos del Lucifer, mostrándosela al dragón.

- Antes de hablar de otra cosa, necesito que contestes esto; ¿Recuerdas que te dieran este papel, Hyōdō?

Alzando la vista, el de cabello negro asintió, confirmándolo.

- Geh…

Todos se intrigaron. Su voz sonaba demasiado grave para su edad, pero coincidía con su cuerpo.

[ Mi portador tiene una inadaptación en la garganta por la reencarnación, así que yo interferiré por él. No es grave. El aprender un poco de ustedes le permitirá adaptarse a la naturaleza demoniaca que ahora tiene. Y sí. Tras una revisión en sus recuerdos, sé que ese papel lo recibió a manos de un familiar de demonio.

La tensión se elevó. La presidenta estudiantil volteó seriamente, esperando la palabra del maō Lucifer que se mostraba algo ultrajado por la situación. Todos ignoraron la declaración de la gema del dorso de la mano del dragón, al menos en lo que "naturaleza demoniaca" respectaba.

- Entonces deberé oír su historia. En caso de que esto realmente sea así, habrá más problemas legales para ti, Sōna, ya que dudo que mi hermana se quede de brazos cruzados con la explicación que me dé. – Lamentó el hombre que notaba que ella se hallaba cada vez más cansada.

Ella miró al dragón con algo de cansancio. Este seguía esperando una respuesta de ella, ignorando todo lo que ocurría a su alrededor.

- Lo sé, Lucifer-sama. Hyōdō Issē, si deseas ser mi "guardián", debes saber que estarás a mi lado hasta mi muerte…

Este asintió, seguro de que eso lo haría. Es decir, tampoco es que tuviera un futuro muy prometedor antes de todo esto, ¿No?

- Te aseguraras que cumpla mis sueños…

Volvió a asentir. El deber de todo guardián era velar por su protegida cuando consigue sus objetivos.

- Y puede que mueras protegiéndome…

Bajando la vista suavemente y volvió a asentir. Intentaría todo para no llegar a eso. Después de todo, sabía que su esperanza de vida era mayor a la de un humano.

- Hyōdō, ¿Qué eres a partir de ahora?

Este se levantó e infló el pecho.

- Zu'u zo vahlok do Sohuhnah Shihtohrrih.

[ ¿Debo traducir eso? – Consultó la gema con orgullo en su voz.

La muchacha sonrió levemente ante lo prometedor que se vería el futuro gracias al muchacho.

- No será necesario. Hyōdō, como ahora formaras parte de la familia Sitri, habrá muchísimos cambios en tu vida. El primero es en cómo te diriges a mí. Mi verdadero nombre es Sōna Sitri, soy la heredera de uno de los 72 pilares del inframundo, y la gente que ves en el centro estudiantil, son parte de mi sequito de sirvientes. Saji, mi [Peón] de 4 piezas y portador del Rey Dragón, Vrtra...

El rubio asintió, mostrando su Sacred Gear.

- A partir de ahora seremos compañeros, amigo. Peleemos por el sueño de Sōna-sama.

Este asintió, sonriendo. Aún en ese aspecto que tenía, Saji no confería cambio en su forma de ser.

- … Ruruko, mi otro [Peón].

Esta asintió seriamente, mirando con cierto desprecio al Dragón. Este lo comprendía con algo de nervios. Ella se había encargado de calmar al club de Tendo cuando le otorgaban palizas, no le sorprende que aún le tuviera rencor.

- … Tsubasa, mi última [Peón].

La mencionada se puso firme y sonrió levemente, asintiendo. Ella lo salvaba de las palizas y era la que se encargaba de llevarlo al centro estudiantil…

- … Tomoe, mi [Caballero].

… junto con ella. La mencionada saludó con una sonrisa, siendo devuelto por él, aun que esta era más aterradora.

- … Reya, mi [Obispo].

Asintiendo seriamente, la joven le expresó su bienvenida con respeto por todo lo que podía estar pasando por la cabeza del muchacho.

- … Momo, mi otro [Obispo].

Copiando a Tomoe, saludó con confianza agitando la mano. Esto fue devuelto también, denotando la diferencia de tamaños.

- … Tsubaki, mi [Reina].

Esta se acomodó los lentes, asintiendo levemente hacia él. Él devolvió con un arco de más respeto, sabiendo que ella era la mano derecha de la presidenta.

- … y ahora entras tú. Mi [Guardián], Hyōdō Issē, el Sekiryuutei.

Todos mostraron sus alas negras, haciendo que el muchacho los viera algo amargado, puesto que él era diferente al tener alas rojas desde los hombros con una tela blanca. De hecho, pudo notar que las alas bajas de Sōna tenían pequeñas plumas del mismo color y parecidas a las de la mujer de al lado. Comprendió con rapidez que se trataba de algún familiar.

[ Descuida, compañero. Tienes la sangre de ella, por lo que no eres muy diferente a ellos. Seguramente, tus alas se emplumarán mientras vayas evolucionando.

Todos se sorprendieron ante la información provista por la gema.

- Espera, ¿Qué ha dicho? ¡¿Es eso posible?!

[Lucifer] estaba impactado ante semejante descubrimiento. Esto era nuevo y completamente revolucionario.

[ ¡Si! ¡Esta es la primera vez que hago algo como esto! ¡HEMOS VIOLADO LA NATURALEZA DE LAS RAZAS AL TRANSMUTAR A MI COMPAÑERO! ¡Eso indicaría una reencarnación exitosa a un dragón demoniaco de sangre pura! ¡Una anormalidad de clase absoluta!

El brazo izquierdo se comunicaba como un auténtico lunático. Sin embargo, esto era suficientes datos para que Sirzechs tuviera que comunicarse con [Beelzebub].

- Entonces me retiraré. Sōna, una lista de multas te llegara en el tiempo, siendo reducida si se comprueba la veracidad del hecho a manos de Rias. Y deberás contarle a Serafall el cómo hiciste para traer a este joven aquí sin ser un demonio, no por nada caerán dichas multas.

Esta suspiró levemente, esperaba ese comentario.

- Entendido, Sirzechs-sama.

- Ajuka vendrá para investigar al joven Hyōdō. Deberán negociar su estadía o se lo llevará y experimentará con él.

[ ¡¿EX-EXPERIMENTAR?!

El guantelete y el joven se mostraron altísimamente preocupados.

- ¡¿Ajuka-sama vendrá?! – Consultó el patriarca, atónito.

- Si. Estoy seguro que querrá saber más del joven guardián que ahora tienen en su familia.

Ante esa mención, una extraña sensación de satisfacción invadió el cuerpo del Lord.

- Ya que acabamos con esto… Serafall, me retiraré. Creo que deberían hablar entre ustedes, con calma. Nos veremos luego. Grayfia, tengo que pedirte algunas cosas…

Sin terminar, el maō y su sirvienta desaparecieron en un círculo mágico.

- Jóvenes. Tómense un baño; aún tienen un aspecto desastroso tras el incidente y deben necesitar un buen tiempo para digerir todo esto. Luego preséntense aquí. Tsubaki-kun, Momo-kun, Yura-kun, enséñenles el camino. A partir de ahora, deberán saberlo.

Las tres asintieron ante las palabras de la matriarca mientras que Issē esperaba las ordenes de Sōna, aun cuando ya se las habían dado.

- ¿Hmm? Como dijo mi madre Hyōdō, ve y toma un baño, luego vuelvan.

Este asintió y comenzó a seguir al resto. Entonces todos se fijaron en su atuendo… Usaba una sábana para tapar su cintura. Sin embargo, era tan larga que la arrastraba por todo el camino. Se sostenía por un nudo al costado y dos dedos de ambas manos que lo hacían ver muy femenino.

[ Heredera Sitri. – Llamó el ser de la gema al recordar algo.

Issē se detuvo y permitió que ambos se comunicaran.

[ Te recomiendo que comiences a pensar en los padres de mi portador, también en sus amigos. Es obvio que, en este estado, no puede volver al mundo humano.

Asintió sin ganas, haciendo que el dragón finalmente se retirara, algo pensativo por las palabras de lo que tenía en su mano. Sōna se sentó en el sofá, retirando sus lentes y restregándose el rostro, agotada.

- Sōna…

Horror. Su padre la llamó, aterrándola por cómo iba a reaccionar ante todo esto. Volteó lentamente y lo miró seriamente, aunque sudaba a mares.

- ¿S-Sí, padre?

Este tenía la mano en el mentón, acariciando su barbilla que tenía una fina barba negra, con un rostro lleno de pensamientos y certezas.

- Tú también estas algo desmoronada por la situación, ¿No? Toma una ducha. Luego discutiremos sobre qué hacer con tu guardián.

- ¿E-Eh?

- Tu aceptaste, ¿No? Él será tu guardián, por lo que tú, como su protegida, deberás educarlo. Creo que también podrías dejármelo a mí y a tu madre, después de todo, nosotros te criamos.

Estaba profundamente sorprendida por lo que había oído.

- C-Claro…

- Bien. Nos vemos en el desayuno… Todo esto solicita un café. Serafall, acompáñame.

El hombre, evidentemente exhausto del tema, se dirigió al comedor, ignorando la sorpresa de su esposa e hijas.

- Creo que deberías aprovechar que tu padre está de buen humor… por lo que sea que le pasó por la cabeza.

Ella asintió y se retiró sin dudar un segundo más.


- … Y finalmente llegamos a las duchas. En el lado izquierdo están las de mujer; en el derecho las de hombre. Para bañarse, hay una enorme bañera y hay duchas de manguera en las paredes. Saji, hay ropa de los sirvientes para ti; aún que, para Hyōdō…

El muchacho comprendió. A duras penas su pantalón y bóxer pudieron soportar todo el procedimiento de reencarnación, eso y que estaban cubiertos de sangre, imposibles de reutilizarse. Obvio, esto estaba tapado por la sabana. Su seria e incómoda mirada se posó en la Reina.

- Para ti deberemos hacer algo especial, deberemos llamar a…

- No hará falta, Tsubaki-sama. – La interrumpió una bella voz femenina que hizo a todos voltear.

Todos notaron a cinco hermosas sirvientas frente a ellos. Saji sentía la sangre hervir de un sonrojo violento ante las bellezas que presenciaba, cosa que enojó a dos de sus compañeras.

- Kata-sama nos encargó a Issē-sama. Por favor, joven guardián, síganos.

El muchacho, levemente intimidado, comenzó a ser empujado hacia otro lugar, lejos del resto. Mostró una expresión de preocupación a Saji, pero…

- ¡Púdrete, Issē! ¡Ni siquiera yo, siendo el ultimo, tengo esos privilegios! – Lloriqueó el peón, envidiando su situación.

Sus compañeras habían entrado en el baño, dejándolo solo y llorando con un aura depresiva enorme. Issē, al haber perdido su última esperanza, desapareció por la vuelta del pasillo.


Sirzechs estaba realmente preocupado. El papel que el portador de Vrtra había encontrado relacionaba a Rias de una de las peores maneras en todo esto, ni hablar ante la confirmación del dragón al haberlo recibido antes de todo lo sufrido. Los Gremory tenían un prestigioso orgullo y bondad con sus sirvientes, el que este sea apaleado por la acción de la futura heredera era un problema grave. Sin embargo, sabía que esto era culpa de casi todos los sucesos de su vida. Es decir, Rias era conocida por, a diferencia de otros, haber obtenido piezas que acababan de morir o estaban por hacerlo. Todos los que pasaron por sus manos estaban

El maō giró sobre su asiento y miró la ventana, desde allí podía verse el hueco en las nubes demoniacas, que dejaba paso a un agujero esplendido en el cielo sobre el jardín de la casa principal del territorio Sitri.

- Sirzechs-sama…

El hombre volteó, notando a su sirvienta frente a él.

- ¿Ya la llamaste?

- Lo esperan en su hogar. ¿Debo acompañarlo?

Este lo pensó para terminar negando con una sonrisa. Su querida alumna y compañera ya había hecho más que suficiente en el día.

- No lo creo, Grayfia. Es más, estoy preocupado por como reaccionara este joven a esta nueva vida, ¿Podrías ir a ver cómo va desarrollándose la charla? En caso del éxito, repórtamelo. Es curioso, jamás esperé que tuviéramos al Sekiryuutei de nuestro lado.

La mujer asintió y preparó un círculo mágico, notando que desde la ventana podía visualizarse luz sobre el palacio Sitri. Abrió los ojos, anonadada, cortando el contacto.

- S-Sirzechs-sama ¿E-Ese es el sol del cielo?

Sorprendido por el comentario, el [Lucifer] dirigió su vista a la ventana, notando como las nubes se habían alejado, dejando que la luz angelical se mostrara sobre el territorio demoniaco.

- Ya veo… Creo que esperaré grandes cosas de él.

La mujer se había retirado ante la confirmación indirecta, dejando solo al maō que no podía evitar cautivarse por el enorme circulo que se había formado en el cielo, del cual comenzaba a deslumbrarse luz sobre todo el territorio Sitri.

- Es tal y como lo imaginaba, me duele la cabeza. He, he, he.

Meciéndose las cienes por la jaqueca ocasionada por simplemente ver la luz, el maō se preparó para hablar con su hermana, suspirando.


- Como guardián, sirviente de alta clase, nosotras deberemos tener la prioridad de cuidarlo… y en este caso, bañarlo.

Las maids tenían al joven completamente aterrado en la bañera, aunque estas no lo notaran y pensaran que solo era tímido. La mente de él seguía pensando en que estaba engañando a su novia…

Alto. Ella había intentado asesinarlo…

Su rostro se tornó amargo, por lo que no notaba que las desnudas muchachas se habían preparado para enjabonarle el cuerpo.

Entregando su brazo derecho a los cuidados de la dama de cabello verde, comenzó a pensar sobre el engaño que Raynare le había preparado. No notaba que todo su brazo era masajeado por la joven de enormes pechos, que lo había abrazado, enjabonándolo por completo. Entregando su brazo izquierdo a los movimientos de otra dama de cabello morado, pensó en cómo debería comenzar a investigar este nuevo mundo. Gracias a Ddraig había comprendido lo básico que pudieron hablar; él, como dragón, que existían los Ángeles, los Ángeles Caídos y los Demonios. Había aprendido donde se ubicaba su roll, ahora, como guardián de Sōna.

Mordida. Su vista se enfocó en la joven que repentinamente había mordido la garra de su dedo índice con suavidad, mostrando un rostro placentero. Instantáneamente se avergonzó y le dio una sonrisa nerviosa… o quizás temerosa.

- Su aroma es bastante divino, Gādian-sama. – Declaró con éxtasis y mucho placer.

Entonces notó algo en lo que debía volverse a enfocar en otro tema. El aroma y el aura eran dos cosas que sin duda serian peligrosas en este mundo, ya que una provocó que se hallara en esta situación.

Su cola alcanzaba los 2 metros de largo, lo suficiente para abrazar inconscientemente a la mujer de cabello rubio, encargada de limpiarle la espalda, por las caricias brindadas, logrando que jadeara extasiada. Tampoco notaba a las mujeres que se encargaban de enjabonar su entrepierna, sorprendidas por lo tradicionalmente grande de la raza.

Pechos, muslos, pieles suaves rozadas contra sus escamas. Enormes sensaciones de placer lo estaban rodeando mientras que él pensaba en que hacer a partir de ahora.

Su futuro y el del clan Sitri dependerían de su deber y sus decisiones. Y con esa simple reflexión, debía dar un paso adelante al futuro.


Sōna suspiró, abatida. Realmente estaba en muchos aprietos por todo este asunto.

El agua volvía a cubrir su delgado cuerpo hasta los hombros. Su delgadez y delicadeza eran dignas de admiración entre las mujeres presentes.

- ¿Hyōdō estará bien?

Tsubaki, que estaba enjabonándose los brazos en las regaderas, se mostró algo preocupada por el porvenir del joven ahora que tenía muchos cambios en su vida cotidiana, sin mencionar que fueron bruscos. De joven pervertido a guardián dragón-demonio pervertido, era mucho para tan poco tiempo.

- Él estará bien. Tardó poco en razonar muchas cosas a la hora de espiar chicas, dudo que no logre adaptarse a esto. – Tranquilizó Tsubasa mientras se arrojaba el agua de un pequeño balde encima y se dirigía a la tina, luciendo sus estructuradas piernas, nalgas, pechos y espalda que dejarían a Issē o Saji desangrándose del lujo.

- Ruruko, deja de mirar la puerta y termina de bañarte. Hyōdō no vendrá.

La mencionada soltó un quejido de sorpresa por el reclamo y volvió a mirar la puerta, preocupada.

- P-Pero…

- Sōna-sama tiene razón, Ruruko. Termina de bañarte. Hyōdō está bajo el cuidado de las sirvientas, así que no vendrá.

Perdiendo las esperanzas al tener a su reina en contra, la joven suspiró y se retiró de la puerta, lentamente y sin dejar de observarla.


Seriamente, el abominable joven avanzaba por los pasillos, aun reflexionando sobre todo lo que había estado pensando. Sin notar que las sirvientas que se encargaron de bañarlo y colocarle la toalla grande, estaban acompañándolo con unas sonrisas bastante satisfechas.

- Ufu, fu, fu, fu. Espero que Kata-sama acepte nuestro pedido, así nos divertiremos mucho. ¿No lo cree, Gādian-sama?

Este repentinamente se desconcentró de su razonamiento y asintió, sin darle mucho énfasis al caso, haciendo que las maids se sonrojaran y sonrieran alegres.

El distraído cayó por el acantilado de la perdición con un simple gesto. Qué horror.

Las muchachas se detuvieron lentamente, indicándole al joven que la puerta a su izquierda era su destino.

- Esta es una habitación prohibida para muchos sirvientes y residentes, es muy afortunado de tener permiso permanente para acceder a ella.

Él se mostró muy sorprendido ante esto, ¿Qué clase de cosas habría ahí dentro?

Tras una tradicional apertura con una llave, las puertas brillaron repentinamente y sonidos de distintos engranajes se oyeron. Las puertas se abrieron, permitiendo el acceso al oscuro y polvoriento lugar.

[ ¿Hmm? ¿Qué lugar es este?

- ¡Oh! Olvide que usted estaba con Gādian-sama. Lamento ignorarlo, Dragón-sama.

[ Olvídalo, solo estaré hablando algunas veces en representación a los pensamientos de mi portador. Puedes ignorarme sin ningún problema.

- Esta bien. Este es el antiguo taller de costura de Kata-sama, la matriarca de la casa. La abandonó hace tiempo luego de que dejara de tener gente que pudiera poner a prueba sus capacidades. Al menos, hasta ahora.

[ Ya veo. Quiere usar a mi portador como conejo de indias para sus atuendos.

- Gādian-sama le inspiró mucha libertad a simple vista. Su forma corporal es un duelo que ella quiere experimentar con toda libertad.

Sorprendido ante esto, el joven se paseó por el área, notando distintos atuendos elegantes incluso más grandes que su forma física, cosa que lo aliviaba de sobremanera al notar que no sería objeto de atuendos raros.

El lugar poseía todo tipo de máquinas de coser de antigua procedencia, todas ubicadas en distintas mesas, ocupadas por montañas de trapos y atuendos. Vestidos y trajes se hallaban completamente rechazados en una esquina cerca de una enorme ventana. Repentinamente, uno llamó su atención.

Las jóvenes buscaban por todas partes algo que fuese útil, la distracción no era necesaria. Con sutileza, aun siendo un gran reptil, se comenzó a mover hacia aquel atuendo...

Rojo y azul. Unos harapos coloridos eran resaltados por una fina luz, haciendo que su atracción fuese notoria. Estiró el brazo, alzando lo que sería un cinturón morado, quizás mucho más grande que su cintura. Debajo había unos pantalones hakama destruidos, con dichos colores formando un dragón oriental.

Tomando los harapos, y dándoles un testeo, terminó aprobándolo. Simulaba una apariencia primitiva y salvaje al estar rasgada y cubrir su pierna izquierda hasta un poco después de las rodillas. Con el cinturón, ató su cintura, asegurándola. Sin embargo, aun así, el resto colgaba frente a él.

- ¿Gādian-sama?

Derrumbe. La caída de un probador dejó en descubierto su ubicación, dejando notar su apariencia ante las sorprendidas muchachas que sostenían algunos atuendos de abuelo para elegir.

[ Ya ha encontrado algo…

La apariencia, mostrando su fornido cuerpo, tenía un fuerte parecido con un antiguo hombre de la selva de películas, exceptuando su física forma, claro.

- ¿G-Gādian-sama?

Los nervios circularon por la ruda apariencia que el joven mostraba frente a ellas.

[ Mi portador quiere llevarse esto.

Todas lo aprobaron inmediatamente, insistiendo en que saliera para proseguir el recorrido. Si hubieran pensado y revisado el lugar, habrían recordado quien había probado esos harapos antiguamente y por qué estaban tirados allí.


Sōna soltó la taza de café en el plato, y luego depositó todo en la mesa. Su sequito seguía esperándola, parados detrás de ella, ya que ellos irían a descansar luego de esto.

- Están tardando mucho…

- Ufu, fu, fu, hija mía, ¿Estás preocupada por él?

El Lord que leía un informativo desde su computadora portátil mientras bebía se ahogó inmediatamente y comenzó a toser. Sōna sintió el aura de su hermana aumentar brutalmente, aterrándola.

- Ara, ara, Darling, ¿Estás bien?

- ¡K-Kata!

- ¡O-Oka-sama!

Ambos la regañaron a unísono.

El sequito no pudieron evitar sorprenderse ante la vergüenza que le hacía pasar la joven en segundos. El clan Sitri era de temer al poner a alguien de cabeza con sus capacidades en el habla, prueba de ello era la actitud de Issē ante el repentino cambio en su vida que logró nivelarse con palabras simples para poder explicarle luego las cosas.

Las puertas se abrieron de lado a lado por el mencionado a teclado del escritor que ahora mismo pensaba "Ahora si viene lo shido xdXDxDXd"

- ¡G-GĀDIAN-SAMA! – Gritó una de las maids del espanto.

Una de las sirvientas casi se desmaya por la descuidada entrada del joven que ni se molestó en comprobar si se podía avanzar.

[ C-Compañero, deberías mostrar un poco de modales…

El dragón de la gema se mostraba igual de incómodo ante la actitud del muchacho.

- Zu'u al faal, Drog Shithri…

[ No eres solo un destructor. Creo que debemos hacer algo con tu depresión. La ira, el miedo y el odio que tienes por culpa de esa mujer debe desaparecer o nos traerá problemas.

El joven ignoró eso y se arrodilló frente a todos los que estaban desayunando. Aparentemente, no dormirían tras todo esto.

Su antebrazo izquierdo estaba apoyado sobre su rodilla, lo que permitía ver la gema verde y brillante de su mano. La visión de todos sobre él era similar a la de un animal elegante.

[ Ignorando la abrupta entrada, hemos vuelto. Supongo que están listos para hablar de esto.

El comentario del dragón fue opuesto por una sirvienta que había llegado exhausta.

- ¡Lord Sitri-sama!

- ¿Qué ocurre? Estamos en una reunión importante.

- L-La [Reina] de Sirzechs-sama ha venido con [Beelzebub]-sama. Dice que este un asunto de suma importancia y que ella debe ser testigo de todo. – Logró informar ante los nervios y el pánico disimulado.

Los nervios circularon en los nobles, algunos miembros del sequito, y las sirvientes. Ellos sabían que ocurriría en cuanto llegara.

- Esta bien. Supongo que deberemos acelerar las cosas. Hyōdō-kun. Tu nombre es Issē, ¿Puedo llamarte así?

Esto sorprendió a las mujeres que lo conocían. Sin embargo, ninguna dijo algo para no perder tiempo con preguntas. El monstruo de cabello negro asintió sin vacilar, intrigado por la poca formalidad.

- Perfecto. Issē-kun, mi nombre es Bitru Sitri, duodécimo príncipe de uno de los 72 pilares demoniacos.

No pudo evitar mirar al hombre bajo un manto de inferioridad. Tenía un cuerpo humano con orejas de guepardo y bajas alas de grifo que perforaban su elegante saco, se veía sublime. No pudo evitar mirar a Sōna, intrigado por cómo se veía ella físicamente.

- Ufu, fu, fu. Mirar a una mujer de esa manera es algo incómodo, Gādian-kun.

El muchacho bajó la mirada, avergonzado; Sōna se sonrojó ante esto, avergonzada por comprender que pensaba su guardián. Serafall sentía su instinto arder de rencor ante el dragón por lograr avergonzar a su hermana sin siquiera hablar.

- Mi nombre es Kata Miya. Soy un demonio puro de la familia Agares, madre de Sōna, y el "cerebro" de la familia, según muchos.

La mujer era 100% humana físicamente, eso seguro. Suponemos que la planicie de Sōna no es hereditaria.

Una sensación de dolor recorrió su espalda. Miro a su protegida con sudor a mares, ella lo liquidaba con la mirada al notar la observación y fascinación hacia los pechos de su madre.

- ¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! ¡Soy Serafall Sitri, actual [Leviathan] y Onee-sama de So-tan! ¡Más te vale no mirar mucho a mi hermanita, dragoncito!

La mujer de coletas y atuendo formal lo amenazó girando una vara plástica de niña, como su fuese una mágica… Quizás lo era. Parece que la herencia familiar de sus pechos había sido semi influenciada por su madre.

- ¡ONEE-SAMA! ¡Compórtate como un Maō! – Recriminó la heredera por la conducta de su hermana.

Asintió algo nervioso y bastante tenso ante la declaración de la mujer. Ddraig no había profundizado sobre la estructura demoniaca y tampoco sobre las familias.

[ Mi compañero y yo no sabemos nada al respecto de las funciones y el sistema demoniaco, incluso sus familias. Por cierto, compañero, te recomiendo no hacer enojar a ella. Es realmente poderosa y te partirá en dos sin esfuerzo.

La gema se adelantó. A partir de ahora interferiría por él, no debería sorprenderse; quizás si asustarse por lo que dijo de ella.

- Ya veo. Es normal, dado que ayer casi mueres y apenas ya notas que no eres humano. ¿Cómo te sientes? ¿Te duele o incomoda algo? – Preguntó con gestos disimulados de preocupación, bastante obvios para Sōna y su madre… La maō solo miraba al muchacho con envidia.

Negó inmediatamente ante la duda del Lord. De hecho, algo le decía que le dolería la cabeza en un rato, y temía presentir por qué.

- Así que este es el joven dragón. Hyōdō Issē, el Sekiryuutei.

Todos voltearon, viendo a un hombre de cabello verde, relucía una cola de serpiente y tenía su traje lleno de púas gruesas de acero, dándole poderío y serio porte, aunque su suave sonrisa lo sabía aliviar.

[ Otro maō, compañero. – Le explicó la gema desde dentro de su mente.

Inmediatamente, volteó y se arrodilló ante él.

- Ha, ha, ha. No hace falta que hagas eso, joven. Supongo que debería presentarme. Mi nombre es Ajuka Astaroth, actual [Beelzebub], dirigente principal del departamento de tecnología de los demonios. He venido a conocerte, joven dragón.

[ ¿Vienes a experimentar conmigo y mi compañero? – Consultó el ser con cautela.

Issē inmediatamente se mostró aterrado. Incluso con un grueso cuerpo que denotaba fuerza en cada poro, él tenía miedo y actuaba como un niño aterrado.

- Ha, ha, ha. Veo que descubriste un poco de mis planes, Sekiryuutei. – Declaró el maō con algo consternación.

[ Tu amigo, [Lucifer], te delató. – Finalizó con tono plano.

Herida en la moral. El maō soltó un quejido, como si le hubieran golpeado el estómago.

- Y-Ya veo… Bueno, confesaré que no tengo pensado llevarte de aquí. Después de todo, no creo que sea apropiado alejar a un guardián de su protegida.

[ ¿Qué clases de cosas nos harás? – Consultó con cierto grado de desconfianza.

- No haré ningún experimento doloroso sin tu consentimiento. No me veas como un demonio antiguo, por favor. ¿Y bien? Ya hemos llegado, por lo que deberíamos comenzar a replantear toda esta situación. Grayfia-san, ¿Podrías?

La joven mujer de traje de maid y cabello platinado hizo un círculo mágico en su mano, haciendo que una especie de grabación iniciara.

- Estos sucesos son importantes, por lo que se tendrán registros inmediatamente.

[Beelzebub] miró a Sōna; ésta sudaba de los nervios, pero mantenía su serio porte digno con sumo esfuerzo.

- Sōna-kun. ¿Desde hace cuánto tiempo conoces al Sekiryuutei? ¿Qué relación tienen? ¿Cuándo supiste que tenía una Sacred Gear? Y lo más importante, ¿Cómo lo trajiste al inframundo?

La joven suspiró y comenzó a hablar.

- Conozco a Hyōdō Issē hace un mes, desde el inicio de clases. Nuestra relación es algo rara; Él es un pervertido y yo, como presidenta del consejo estudiantil, tiendo a castigarlo varias veces por sus actos contra las alumnas de los alrededores…

Todos lo miraron, y aún que estaba algo incómodo por las miradas divertidas, atónitas y penosas, no negó absolutamente nada… Tampoco es que pudiera.

[ Mira el lado bueno, esto te servirá para cuando tengas pareja. Los dragones somos masas de poder, por lo que atraerás mujeres de todos los tipos. Podrás cumplir tu sueño de un harem… ¿Compañero?

Este ya se había arrodillado con un aura depresiva encima. Esto no mejoraba nada a su reputación.

[ C-Comprendo. Supongo que eso no sirvió para ayudar tu situación y mejorar tu posición. – Reflexionó al comprender lo anterior dicho por sí mismo.

Todos tuvieron una gota en la nuca ante la metida de pata del espíritu, siendo que el dragón se había tirado en el suelo, haciendo círculos en el suelo con su dedo, sin notar que su cola también lo hacía con pesadez.

- … Supe que tenía una Sacred Gear hace una semana. Saji confesó que sentía una energía muy extraña sobre Issē desde ese tiempo, siendo el único capaz de percibirla. Sellamos el asunto con el hecho de que tenía una, confirmado ayer. La forma en que lo traje… fue usando magia de los demonios antiguos…

La mirada de la maid, una bella dama de cabello platinado que se mantenía alejada de las ventanas y que acompañaba al maō, se afiló. Mientras todos seguían concentrados, ella comenzó a mostrar un aura asesina muy disimulada y suave.

Gruñido. Todos se sorprendieron ante el sonido que emitía la garganta del dragón, ya de pie, hacia la mujer.

[ Vaya. Eres más observador, compañero. Ni siquiera yo sentí su aura asesina. – Alabó al notar la sensible capacidad de su portador.

Antes de un enfrentamiento, el maō actuó.

- Grayfia-san, detente. [Lucifer] no querría ver esta actitud; Gādian-kun, cálmese. Ella tiene motivos para verla como una amenaza…

[ Su corazón esta agitado y carburado, te recomiendo decir esos motivos rápido, maō, o tendremos un enfrentamiento. Incluso si mi portador tiene las de perder, no me quedaré solo de observador. – Amenazó firme al ver que el muchacho no desistiría.

- ¡Issē! – Saji se preocupó por lo que ocurría.

- ¡Hyōdō, detente! – Ordenó la heredera, más no afectó el temple del dragón.

Issē soltó un suave rechazo a su amigo y a su protegida, para volver a amenazar a la mujer.

- ¿Tienes la fuerza suficiente para enfrentarla?

[Beelzebub] se hallaba fascinado ante las proporciones defensivas que el joven dejaba relucir con simplemente enfurecer. Estaba posicionado en cuatro patas, atento a todo. Listo para pelear.

[ La tenga o no, la enfrentará. Su sangre está carburándose de ira por su gesto hostil.

Todos estaban preocupados... Quizás no todos. El maō notó la insistencia en el pedido del guantelete y suspiró.

- Ella formó parte de una familia que sirvió a los antiguos maōs originales. Estos seres fueron los demonios originales, aquellos que intentaron arruinar a los humanos como la Biblia cuenta. Tras una guerra civil, ella se unió a nosotros y nos ayudó a desterrarlos. Es obvio que este preocupada por futuras amenazas del lugar de donde vino.

El dragón sonrió y volvió a respirar suavemente.

[ ¡¿Funcionó?! ¡Compañero, no me esperaba esto para nada! ¡Estás descabelladamente loco!

Todos se intrigaron al verlo, ¿Qué fue lo que logró?

- Ara, ara, Gādian-kun, esa fue una jugada arriesgada. Sacar información de esa manera es algo peligroso. Tienes suerte de ser el Sekiryuutei y que estén interesados en ti, porque podrías haber muerto sin miramientos.

[ Como era de esperar de la matriarca; no le costó descubrirlo, ¿Verdad?

- C-Comprendo. Intentaste sacar información, presionando la situación. Es un riesgo haber hecho eso, Hyōdō, no te reencarné para morir rápidamente.

Issē se mostró algo aliviado al notar que Sōna no reprendió su actitud con severidad al notar su plan. Sin embargo, no entendía el por qué era tan riesgoso. Seguramente esa mujer era alguien que sabía de este mundo, pero no era un gran peligro… ¿Cierto?

[ Compañero, ella es la [Reina] más fuerte de todos los demonios. No fue muy seguro hacer eso. Pudiste terminar en un enfrentamiento y morir al segundo. – Informó a viva voz, provocando un rotundo desastre en el temple del dragón.

Frio. Su espalda sufrió un escalofrió severo ante la idea de morir de una manera tan rápida. Repentinamente, sus ojos, rojo de iris verde, y morado de iris amarilla, se abrieron enormemente y quedaron así.

[ … Comprendo que lo hiciste para asegurar a la heredera y ponerte en una posición ventajosa descubriendo esto, pero no hubiéramos logrado nada en un enfrentamiento en este estado físico. Por cierto, perfora la cintura del pantalón o se caerá en cualquier…

Caída. Por reacción, él detuvo inmediatamente la caída de su pantalón, que resaltó sus nalgas repentinamente.

- ¡G-G-GĀDIAN-SAMA! – Exclamaron las maids que pudieron observar perfectamente la escena.

Derrame nasal. Las zoofilicas maids comenzaron a temblar y a tener una respiración pesada. Eso era aterrador.

- ¡K-Kata-sama!

- Su castidad está a manos de Sōna, chicas.

La sonrisa de la madre de Sōna daba algo de miedo. Su hija se avergonzó por el poco pudor de su madre, anonadando a su sequito; su esposo casi se muere por alguna extraña razón, perdiendo el equilibrio de su tasa de café, recuperada casi al instante. Por alguna razón cuestionable, eso no le pareció nada incomodo; Serafall sentía que debía congelar al dragón y golpearlo brutalmente hasta que se despedace.

- S-Si… Pero algún día.

¡No se muestren decepcionadas e ilusionadas! ¡El protagonista teme de velar por su virginidad por eso! ¡Producción! ¡Producción!

La cola puntiaguda perforó el pantalón, y comenzó a arrastrarse hasta llegar al tope. Ahora no se veía de ninguna forma natural, y se asemejaba a un monstruo bípedo. Kata casi se desmalla del espanto al ver como una de sus prendas era destruida de una manera tan vil.

- Maravillosa jugada, Gādian-kun. Grayfia, el nombre de este chico es Hyōdō Issē. Recuérdalo.

La mujer lo miró seriamente, incomodándolo. Este alzó el brazo tímidamente, saludando. Esperaba que ella no anhelara matarlo por la cagada que cometió.

- Sirzechs-sama se avergonzaría de mi actitud. Hyōdō Issē-sama…

[ Solo [Gādian], [Reina] de [Lucifer]. Le desagrada mucho que lo llamen con una formalidad innecesaria por su posición.

Todos lo miraron, comprendiendo la incomodidad que tenía ante los llamados anteriores… Quizás no era solo por eso.

- Comprendo. [Gādian], espero que pueda perdonar mi hostilidad a su protegida. Es por precaución y malas experiencias. Le prometí a Sirzechs-sama no actuar así, pero no pude cumplir mi promesa.

[ Descuida. Lo entiende y no actuara ante esto. Gracias por no matarlo.

La incomodidad seguía en el aire. [Beelzebub] suspiró y siguió su trabajo.

- ¿Cómo has obtenido tal conocimiento, Sōna-kun?

La heredera suspiró, más tranquila ante el tiempo de relajación que su guardián le dio con la obtención de información. Miró al susodicho, incomodándolo enormemente.

- Gracias, [Gādian]. Ocurrió un día en el que estaba en la biblioteca. Mientras leía con normalidad, descubrí que había uno que no se podía sacar, más si jalar y que en poco tiempo volvía a su posición. Moviendo una secuencia de números en estos, se liberó un librero que me permitió acceso a un lugar repleto de libros secretos del clan. Noté que estos eran de aún más antigua procedencia y escritura, por lo que he empezado a leerlos, salvo ciertos libros con letra aún más antigua que la actual. He aprendido muchas cosas, que pienso usar para mantener a salvo el clan, su territorio y la posición que tendré en el Inframundo.

La vista de todos se enfocó en el dragón que movía la cola, azotándola audiblemente contra el suelo, bastante feliz por las palabras y la leve sonrisa de su protegida. Valió la pena casi morir por esos pequeños buenos pasos… casi suicidas, pero buenos pasos que lo dejaban bien parado ante todos.

- Lamento decirte esto, Sōna, pero confiscaremos todos los libros. No podemos permitir que ellos vuelvan a recuperarlos.

La joven se mostró levemente frustrada. Sabía que esto ocurriría.

- Hubiese querido haber entendido los antiguos, incluso mi padre no posee un abecedario al respecto.

[Beelzebub] río levemente.

- Después de la guerra civil, se desarrolló e implementó un nuevo lenguaje por los nobles de las casas. Los que la rechazaron, fueron expulsados. Tu abuelo seguramente fue un renegado y dejó los libros ahí para cuando volviese en algún momento de los continuos golpes de estado fallidos.

- Ya veo. Ahora entiendo porque padre jamás me habló de él.

- Sin embargo, con esto resuelto, ahora enfrentaras unas pequeñas multas a base de mi ayuda…

- ¡E-Espere! ¡¿Me perdonaran por saber esto?!

- Bueno. Es obvio que si le cuento a los ancianos querrán tu cabeza. Conocemos tus sueños y esfuerzos por Serafall, así que sabemos que confiar en los jóvenes, ajenos al poder actual, es lo mejor. Claro que el coste será permitirme experimentar con tu guardián. La especie dragón es, sin duda, algo interesante. Además, Serafall me odiaría eternamente si le hiciera algo a su querida hermanita.

La heredera exhaló, agotada, entendiendo que esta jugada era para concretar los fines propios del maō a cambio de protección.

- Me nie-.

[ Aceptamos.

Todos miraron sorprendidos a Issē, que se hallaba firme ante lo dicho por la gema.

- ¡E-Espera, Hyōdō! ¡¿Q-Qué estás haciendo…?!

[ Heredera Sitri, mi compañero reflexionó ante la situación y la oferta. Acepta, siempre y cuando los datos obtenidos en la investigación sean otorgados al clan Sitri como medida informativa y útil. Además de concordar una protección mayor en este territorio.

- ¡Dalo por hecho! – Exclamó el maō desde el vamos. Él estaba algo… No, muy alegre porque aceptaran la propuesta. - Respecto a tu roll como guardián…

[ Él será capacitado para ser un sirviente de la casa, ya que debe cumplir con estos requerimientos al ser un guardián, pero él aún es joven y debe estudiar como todo ser humano. ¿Acaso tendrán una especie de camuflaje o…?

- No. Lamento decirte esto, Sekiryuutei, pero no tenemos conocimientos mágicos de eso. La mayoría adaptamos nuestros cuerpos al crecer para poder acceder al mundo humano. El resto acepta su vida encerrado en el mundo sobrenatural.

Issē se mostró significativamente triste ante esto. No podría volver a ver a sus amigos, ni a su familia. Mostrarles lo que era ahora mismo sería desgarrador o incluso aterrador para ellos y no podría vivir con esa imagen.

[ Entonces deberás esperar un tiempo, compañero. Al menos hasta que tu cuerpo se adapte en la mayor capacidad posible.

- ¿Regresara a su forma original?

Sōna se mostraba algo curiosa al respecto de lo comentado por la gema.

[ Las Sacred Gear se manifiestan según los deseos del portador; los dragones podemos modificar nuestra energía y manifestarnos en distintas formas, mayormente humanas, ya que son más prácticas. En cuanto mayor sea su deseo de recuperar su cuerpo anterior y adaptarse a ser "esto", menor será el tiempo de adaptación. Por cierto, ¿Has intentado invocar el guantelete, compañero?

Las Sacred Gears son objetos divinos que Dios creo para "ayudar" a la humanidad a enfrentar a dragones, serpientes y distintos seres oscuros, usando las almas de estos en contra de los suyos. Según la información que Ddraig le había provisto, estas pasan de un portador humano a otro tras su muerte. Sin embargo, en este caso se había utilizado un ritual de reencarnación que permitió al dragón estar con él gracias a que no había llegado a morir. La forma de estos cambia según la habilidad del espíritu y el deseo del portador.

La categoría de su Sacred Gear es "Longinus", o sea que esta le permite, en su máximo poder, ser capaz de matar a un dios. El "guantelete izquierdo del dragón emperador rojo" era la que se hallaba en su antebrazo. Genial. Recién descubre que existen los ángeles y demonios además de que tenía un arma capaz de matar hasta a los seres más poderosos.

Si. No existe uno solo.

Todos estaban sorprendidos por la información de la gema, más Beelzebub que anotaba todo a gran velocidad en una libreta de su saco, emocionado porque las investigaciones de estos objetos eran un auténtico misterio que solo el cielo tenía; el castaño negó ante la duda de su compañero.

[ Ya veo. Ya no hay energía inestable, gracias a la sangre de la heredera, así que deberías intentarlo. Imagina que tienes unos guantes de boxeo puestos y golpea al aire. Como si liberaras una energía de choque.

El joven se intrigó, pero obedeció. Cerrando los ojos y alzando los brazos con una postura floja, imaginó poder tener semejante poder.

Energía. Un brillo verde y potente brotó de las gemas que aparecieron en ambas manos del dragón, mientras que estas se volvían bultos de carne con movimientos extraños que se reacomodaban dando origen a rotundos cambios en su metamorfosis.

[ ¿Hmm? Se siente extraño, como si hubiera alguien a mi lado.

Entonces el brillo disminuyó y desapareció; los bultos se habían moldeado siendo unas especies de cabezas de dragón enormes que ocupaban ambos antebrazos. Las gemas habían desaparecido, volviéndose dos pares de pequeñas perlas que hacían de ojos para estas cabezas.

[ ¡He despertado, mortal! ¡Yo soy el Sekiryuutei, el dragón Gales! ¡¿Qué clase de poder has de anhelar?! – Exclamó una voz idéntica a la gema de la izquierda.

Silencio. ¿Qué acaba de ocurrir?

[ Eso no lo he dicho yo… ¿Cierto? – Consultó el de la mencionada gema, intrigado.

[ ¿Eh? Esa es mi voz… - Declaró el que estaba en la derecha.

[ ¿Qué?

[ ¿Qué?

Entonces se entendió cuando ambos hablaron al unísono. Había una "Sekiryuutei" en cada una de sus manos. Ante esta situación, dos espíritus dragones no paraban de sorprenderse por lo que estaba ocurriendo.

- Aal vol…

[ ¡Yo debo decir eso, compañero! – Exclamó el izquierdo.

[ ¡Yo debo decir eso, mortal! – Repitió el derecho.

El de cabello negro solo suspiró, notando que lo que tenía en sus antebrazos eran cabezas de dragones rojos, siendo sus hocicos los que cubrían mayor parte de los antebrazos. La coraza de su cabeza, alzada al aire, protegía sus codos. El hocico se notaba grueso, quizás lo suficiente para golpear a alguien o algo.

Todos seguían sorprendidos por lo que estaban viendo. Esto no solo era insólito, sino que incluso histórico.

- ¡Gaafh!

Ambos dragones callaron, comprendiendo que no era hora de discutir por lo que sea que ocurría.

[ Bueno. Puedo asegurar que el guantelete, en los siglos que llevo en él, jamás se vio así.

El nuevo integrante del cuerpo del chico habló seriamente, él conocía cada rincón de ese dispositivo por naturaleza.

[ Eso quiere decir que esto es culpa del portador de Vrtra. Su energía debió haber hecho algo que ninguno de nosotros sabemos, y que quizás Dios nos esperaba. – La declaración del izquierdo hizo que todos vean a Saji, siendo este el que se encogió de hombros, aterrado.

[ Mirando el lado bueno, eres el Sekiryuutei más original de la historia. Espero que puedas esforzarte mucho en esta situación, compañero.

[ Mi contraparte invasora tiene razón, mortal.

[ ¿Eh? ¡¿A quién le dices impostor!? – Consultó el izquierdo ofendido con una ira reflejada y repentina, sacudiendo la cabeza izquierda de los nervios.

[ ¡A ti, impostor! – Exclamó el derecho con odio y rabia.

[ ¡Somos el mismo ser, imbécil!

Y ahí volvieron a empezar…

- Bueno. Respecto a tu escolaridad, puedo hacer un poco de papeleo para Sirzechs y podrás acceder al instituto de demonios de clase alta hasta recuperar tu forma tradicional. ¿Les parece? – Consultó la maō al notar que nadie había brindado una idea al respecto.

- ¡¿UN ESCLAVO CON TAL PRIVILEGIO?!

Los sirvientes presentes casi se desmayan por lo que acababan de oír por parte de las maid que escoltaron al dragón, asustándolo por las miradas extasiadas de estas.

- De hecho, él posee sangre pura según el reporte de Sirzechs. Siendo un demonio puro con cuerpo de dragón, no hay ley que le impida estudiar en un instituto de nobles. Los hijos de Tannin estudian como los demás.

- Es cierto. Eso quiere decir que nuestro guardián es alguien "exótico". – Declaró con algo de orgullo el patriarca de la casa.

- Exacto. Deberán prepararlo para todo, ya que habrá mucha gente deseosa de tener su propio dragón de sangre pura. – Indujo el maō, generando un brote de ira dentro del hombre que entendía a que se refería. Antes muerto que dejar que el muchacho fuera secuestrado, comercializado o intercambiado.

- Adiós a la idea de una nueva torre…

Sōna suspiró algo decaída, esto hizo que Issē pudiera ver unas pequeñas orejas de leopardo asomándose sobre su cabeza, aunque estas volvieron a esconderse al ser notadas por el gigante, como si tuvieran consciencia propia.

Desangrado nasal. El dragón se avergonzó enormemente ante la idea de verla tan hermosa con la forma física de su madre y los complejos híbridos de su padre, en la cama, pidiéndole que se acercara tímidamente. Todos lo miraron sorprendidos por el repentino ataque que su cuerpo recibió.

[ ¡Compañero, tranquilo!

[ ¡Maldita sea! ¡Son un par de orejas de animal, mortal depravado!

- Sin embargo, no sabría decir que deberían hacer para educarlo como guardián y esclavo… - Dijo el maō ante la repentina y lamentable imagen que dio la bestia.

Todos comenzaron a pensar con dedicación, debía ser alguien con conocimiento y que pudiera darle todos los conocimientos y funciones para poder ser útil en el futuro. Alguien así debía de tener mucho conocimiento y…

[ Compañero, estás loco…

[ Concuerdo con eso…

La vista volvió a él. Este señalaba a la maid de cabello platinado que no sabía cómo reaccionar ante esto… menos si la nariz de él seguía sangrando.

[ Él quiere que seas su profesora para estos factores, Maid Suprema… y para mejorar su cuerpo en entrenamientos. Siendo la [Reina] más fuerte de todas, no debería sorprenderme que la eligieras a ella, compañero. Tienes buen ojo.

[Beelzebub] se sorprendió levemente, la propuesta se veía interesante. De hecho, muy benefactora.

- Grayfia, ¿Podrías ayudarlo?

Esta pensó un rato y asintió. Sus tiempos libres eran amplios cuando su amo solo estaba encargado del papeleo, ya que se la pasaba sentado mientras ella esperaba a que finalizara su deber.

- Debería discutirlo con Sirzechs-sama. De ser posible, organizaría un horario apropiado, teniendo unas 8 horas de capacitación por día. ¿Le parece bien, [Gādian]?

Este asintió sin dudar. Si el precio a pagar era tener que trabajar con una mujer tan brutal para lograr ser efectivo para Sōna, entonces pagaría lo que tuviera que pagar.

[ Perfecto. Resuelto el tema de su educación, ¿Cómo resolverán el tema de sus padres?

[ ¡¿A quién le importan unos padres?! – Exclamó el derecho con algo de humor ácido.

Silencio. Issē, con una mirada fría, alzó su brazo derecho y mordió levemente la parte del rostro de la cabeza.

[ No puedo sentir dolor, mortal, así que puedes ir rindien-.

Incomodidad. La viscosa y larga lengua comenzó a arrastrarse sobre los supuestos ojos; unas locas maids se retorcían inconscientemente ante esto.

[ ¡O-Oye! ¡DETENTE, ES ASQUEROSO! ¡MALDITA SEA, ESOS SONIDOS VISCOSOS Y ESA SENSACIÓN SON TAN DESAGRADABLES DE VER Y OÍR! ¡ENTENDÍ, LOS PADRES SON IMPORTANTES!

Se detuvo, dejando un húmedo antebrazo a la vista, que goteaba asquerosamente contra el suelo. Nadie lo regañó, puesto que él tenía todo el derecho de enojarse por tan cruel comentario.

[ Eso fue inteligente, compañero. Domar a un espíritu de una Sacred Gear así es algo… curioso.

- ¡Issē-kun, puedo darles vacaciones por todo el mundo en las distintas compañías y locales de nuestra familia hasta que puedas recuperarte!

Silencio. La idea infantil de la matriarca sonaba prometedora, o al menos si no lo decías como una niña. Ahora se entendía de donde salió tal forma de ser de la maō.

- L-Lo tenías planeado desde el comienzo, ¿Verdad, querida?

- ¡Claro!

El dragón inmediatamente se arrodilló frente a la mujer, agradeciéndole el haberle ayudado con una salida tan fácil al problema que esperaba pudiera darle un final correcto.

[ Mi compañero le agradece la ayuda a usted y a la familia.

[Beelzebub] aplaudió, captando la atención de todos.

- Bueno. Ya se ha resuelto todo este tema, por lo que volveré a un último asunto. Joven [Gādian], deberemos preparar un pequeño laboratorio cercano para no tener que movilizarte.

- Que tal un sótano entero bajo la mansión. Nosotros ya tenemos una enorme tesorería y no me parece correcto que él tuviera que estar lejos de aquí por si hay un ataque importante, por lo que no debería haber una intervención en esta idea. – Expuso el patriarca de la casa, con algo de posibilidad.

Ante la idea del Lord, Ddraig optó por aportar.

[ Sera su habitación…

Dudas. Nadie comprendió lo que había dicho el dragón.

- ¿Estas bien con eso, Hyōdō? Técnicamente estarás aislado de todos.

Sōna se sentía mal al haber interpretado el comentario. Tras el implemento de esta nueva vida y nuevo cuerpo, parecía que lo despreciaban con esta decisión de dejarlo varios metros bajo tierra.

[ Veo que ya lo notaste, compañero. Viene bien que aprendas a adaptarte a esto…

Más dudas. [Beelzebub] miró intrigado lo que parecía ser un descubrimiento del espectro.

- ¿A qué se refiere, Ddraig-sama? – Consultó Tsubasa al no entender este hilo de la conversación.

- ¿Será por sus ojos? No parpadea desde hace 2 minutos.

Bitru estaba intrigado al respecto. Se veía como algo extraño para él al notar que el joven no mostraba alguna dificultad para mantener los ojos bien abiertos.

- Quizás tiene que ver con alguna condición. – Supuso la matriarca.

[ En efecto, matriarca Sitri.

- Ufu, fu, fu. Kata, Ddraig-san.

[ C-Comprendo, Kata. Esta condición se llama "alerta de muerte", consiste en una transformación de sus sentidos para vivir alerta ante un peligro a la muerte. Se activó cuando le conté de la [Reina] de [Lucifer]. Su cuerpo se alteró ante una subida de adrenalina que vivirá en él por siempre; sus ojos no necesitaran parpadear mucho, y necesitará dormir una o dos horas al día. Es algo bueno como malo.

- Con estos factores tan favorables, ¿Qué es lo malo?

[ Que las horas para dormir pueden ocurrir en cualquier momento… Incluso en un enfrentamiento.

- Ese si será un problema…

Bitru miraba este punto como algo problemático para la moral de la familia y la posición del chico.

- Espero que al menos te duermas en los descansos y recesos escolares, [Gādian].

El joven, firme cual soldado, asintió repetidas veces ante la discreta orden del hombre.

Grayfia acabó la grabación e inmediatamente se comunicó con su [Rey] por un círculo mágico cerca de su boca; [Beelzebub] terminó de anotar sus observaciones y creó un círculo mágico para comunicar algunas cosas también.

- Finalmente acabó…

Sōna se dejó caer en el sofá, limpiando el sudor de su frente con el dorso de su mano. Issē se acercó y se sentó a su lado, también cansado por el estrés de la situación, hundiendo el asiento un poco más de lo normal, rompiéndolo, elevando el lado de la joven, que siquiera se molestó en decir algo.

- Ahora das miedo, Hyōdō. – Declaró ella con algo de gracia. Si bien podía preguntarle si se sentía bien, sabía que tenía miedo por todo lo que ocurría. Sus ojos enormemente abiertos no podían ocultarlo…

Este asintió, algo incómodo por la resolución de su cuerpo. Al mirar sus antebrazos, estos volvieron a la normalidad. No era incomodo sentir algo, excepto la joroba, el hocico, las alas, y su tamaño. Al notar su cola tan tranquila, decidió no experimentar por el momento. Presentía algo malo si lo intentaba.

- Eso es bueno. Intenta intimidar más, a que te intimiden… Un guardián debe dar una imagen de seguridad digna ante las situaciones.

La joven cerró los ojos y se hundió en el asiento, descansando. Grayfia, que estuvo ocupada anteriormente, se aproximó al par.

- [Gādian]. Sirzechs-sama aceptó su pedido. Comenzaremos desde el lunes, ¿Le parece bien?

Se levantó, haciendo que el lado de Sōna se desplomara; mas esta no despertaba de su descanso, y asintió repetidas veces ante la "Suprema Maid".

- El equipo de construcción vendrá en unos minutos, Bitru. Espero que no te sea una molestia… - Declaró el maō mientras guardaba su libreta dentro de su chaleco que contaba con bolsillos internos llenos de artilugios.

- Por favor, maō-sama. Debemos mucho a este presente tan prometedor. Gracias por buscar soluciones pacíficas. Los libros serán recolectados por sus aludidos y a la espera de su remoción.

- Gracias, los retiraré personalmente en cuanto terminen los arreglos. Por ahora disfruta de enseñarle el lugar a tu "hijo". Nos vemos luego, Bitru, Serafall.

Con un comentario reflexivo, Bitru quedó mirando el pasillo por el que se iban la maid y el maō seriamente.

- Hmm… ¡Kata!

La mencionada se sobresaltó ante el llamado de su esposo, abriendo los ojos más de lo normal, manteniendo su enigmática sonrisa.

- ¡¿Q-Qué ocurre, Darling?!

- ¡Necesito que dispongas tu talento para la costura otra vez!

La mujer río levemente, emocionada por todo lo que estaba por empezar con ese pedido.

- Ara, ara, ya me encargué de eso. [Gādian], acompáñame.

El mencionado miró a Sōna y esta lo derivó con la mano, sin abrir los ojos. Inmediatamente, el joven se aproximó a la mujer.

- Hazle caso a mi madre, Hyōdō. Obedécele o terminaras en problemas. – Llegó a decirle antes de seguir durmiendo.

- ¡Muchacho!

El dragón se detuvo y miró al hombre que lo llamó, firme cual soldado. Este estaba cruzado de brazos, mirándolo con dureza.

- ¡Cuando terminen con tus medidas, ve a mi oficina! ¡Te mostraré el lugar como corresponde! ¡Aprenderás todo de primera mano!

Con voz firme y autoritaria, el Lord sorprendía a sus hijas que nunca lo habían visto así antes desde que Sōna y Serafall habían comenzado a estudiar de pequeñas; el dragón asintió repetidas veces, como una canica que rebotaba continuamente contra las paredes de una bolsa al ser agitada, y siguió a la matriarca que se había perdido en los pasillos.

- ¡I-Iremos a ayudarlo!

Las cinco maids comenzaron a caminar rápidamente detrás del joven, siguiéndolo para evadir la situación del área, temiendo la repentina reacción del patriarca de la casa.

Cuando el silencio volvió, Saji bostezó con poca discreción y elegancia. El lord suspiró al notar ese detalle y se calmó. El día ya había acabado y muy pocos tenían la capacidad de soportar noches sin dormir.

- Cierto, me olvidé de ustedes. Un descuido muy grande de mi parte. En caso de tener mucho sueño por todo este problema, les recomiendo tomar una siesta en las habitaciones vacías o retornar a sus hogares. Es sábado, por lo que no disponen de clases y podrán descansar tranquilamente. Sōna, te dejo la búsqueda de habitaciones. Además de una solución ante los padres del chico y las de tus piezas. Serafall, no le hagas nada a nuestro guardián. – Dando órdenes y consejos, el hombre finalizó señalando a su hija mayor con mirada plana e intensa.

- ¡¿Eh?! ¡¿Yo que le haría?! – Recriminó con voz tierna e infantil, aparentemente fingiendo inocencia, en un intento de parecer ignorante ante los anteriores sentimientos hostiles que tuvo en contra del dragón.

- ¡Lo suficiente como para matarlo o torturarlo! ¡Eres una maō y mi hija! ¡Conozco tus métodos, mocosa Sis-con! ¡Maldigo a Sirzechs el día que te introdujo a su "enfermedad"!

- Diablos… - Declaró la maō chasqueando los dedos al verse atrapada por su padre antes de siquiera actuar.

- ¡¿ONEE-SAMA?! – Consultó su hermana menor, horrorizada por la actitud de su hermana.

- ¡Solo lo limitaría para que no te enamorara! – Exclamó con obviedad, como si eso fuera posible hasta para un primate consciente y cercano a ella.

- ¡¿E-Enamorarme?! ¡Detente, de inmediato! – Sōna estaba avergonzada por la actitud de su hermana, así como se había preocupado por la vida del muchacho, dando rienda suelta a una discusión para proteger la integridad del dragón.

Bitru suspiró, incluso ahora las cosas no paraban de agitarse en su hogar por la diferencia de ideales de ambas hermanas. Algo rutinario debía quedar de todos los cambios, ¿No?

Sin notarlo, una sonrisa suave curvó sus labios al ver al dragón alejarse, incomodo por la cercanía de las maids. Si… Un hijo se veía prometedor… Como él siempre hubiera querido.


Las puertas se abrieron con algo de dificultad a manos de la matriarca de la casa que notó el aspecto horrible del lugar que alguna vez fue su taller de costura.

- Ara, ara. Ha pasado mucho tiempo, por lo que se descuidó demasiado. ¿Podrían limpiarlo?

Las maids asintieron y comenzaron a hacer lugar para abrir las ventanas, haciéndose camino por el oscuro lugar. Issē podía ver perfectamente gracias a la visión térmica que le explicó Ddraig que ahora tenía.

Sin embargo…

- Bien. Entonces, Gādian… ¿Eh?

Orden de alta prioridad de la matriarca de la casa. Haciendo uso de su ortodoxo cuerpo, el lagarto gigante comenzó a deslizarse a mayor rapidez y fluidez que las maids por los obstáculos, y de un tirón, arrancó las cortinas.

Las ventanas tenían tablones con sellos mágicos, pero con un golpe de sus "guanteletes", cubiertos por las cortinas, las destrozaron brutalmente, permitiendo que la luz entrara y el polvillo se alzara repentinamente, expulsado desde la ventana por la corriente de aire formada, mientras los trapos flameaban por el aire. Hecho esto con 2 ventanas, se aproximó a las otras dos y repitió el proceso, liberando por completo la luz en la sala.

Miró sus guanteletes, los cuales mostraron las cabezas de dragón con ojos brillantes hasta retomar en la forma de sus brazos originales. Al notar todo con normalidad, volteó, notando las miradas de las damas presentes.

- E-Eso fue rápido, Gādian. Buen trabajo. Creo que deberíamos comenzar la limpieza contigo, esto servirá para capacitarte a las desventajas de este nuevo cuerpo que tienes.

Este asintió, algo incómodo por la admiración de las maids, pero sin ignorar su deber o discutir.

- Bien, comenzaremos con la limpieza del suelo. Agrupen los montos en orden del tipo de atuendo. Issē y dragones, izquierda; chicas, derecha. Comiencen… ¡Ahora!

[ ¡Andando, compañero! ¡Un dragón no puede perder algo como esto!

Con agilidad y pasos silenciosos, la bestia tomaba la ropa y comenzó a agruparlas en montañas desordenadas de distintos colores; por otra parte, las maids se habían distribuido y cumplían su labor con cuidado y delicadeza.

El joven, que terminó antes, notó que sus enormes garras no podían tender cosas diminutas, como pañuelos o medias, por lo que se hallaba en desventaja de calidad y numero.

[ ¡Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡Explosion! – Resonó desde la gema de la derecha, que brilló intensamente tres veces.

[( Ya veo. No quieres perder, ¿Eh? – Se burló el derecho con algo de sutileza.

[( ¡Cállate! – Reclamó el derecho, aparentemente avergonzado.

Recibiendo ayuda moral del izquierdo y potencial del derecho, él alcanzó a las jóvenes en segundos. No notaba la mirada de orgullo que tenía la mujer al notar la gran fluidez y esfuerzo por lograr las pilas correctamente tendidas en las partes grandes.

- ¡Tiempo!

Con la orden acabada, Issē se detuvo, algo amargado por su visual fracaso al no lograr terminar todo; por otra parte, las montañas estaban igualadas, pero sus atuendos variaban.

Las maids habían logrado las filas de distintos tipos de atuendos; él había logrado acabar las filas de atuendos grandes, gruesos e incluso se notaban un par de medias agrupadas.

- Espero que podamos hacer algo con tus grandes manos, Issē. Realmente me apena que casi lo lograras. Por cierto, buen trabajo a todos. Después terminaremos la ropa, ahora deben limpiar las mesas de trabajo.

En el área había alrededor de 6 máquinas de coser, en mesas fijadas en el suelo. Los montículos de ropa de la parte de él no estaban, puesto que este había adelantado eso en la primera prueba, por lo que la ventaja estaba de su parte, esta vez.

- Limpien las mesas e intenten que tengan el menor polvillo posible. Disponen de un viejo almacén para eso.

Acercándose a un viejo armario, la mujer sonrió divertida ante el desafío que proponía esta vez. Abrió la puerta, revelando un conjunto de viejas escobas, cepillos y productos líquidos de vieja procedencia. Dispuso la mitad apropiada para cada grupo y volvió al medio.

- Comiencen…

Rapidez, la bestia notó que dos escobas estorbarían, ya sea por el estado de la madera o el escobillón, por lo que las declinó. Tomó los cepillos para la mesa y comenzó a replantear como empezar mientras ya arrastraba estos por la madera.

[( Compañero, ¿Conoces el cuento de "Los Tres Cerditos"? – Le consultó la gema izquierda en su mente, sugiriéndole que usara su cabeza.

[( ¡¿Y eso en que ayudará a ganar?! – Supuso el derecho ante la patética idea.

[( Calla. Compañero, piensa. ¿Qué hacía el lobo para derribar las casas? – Insistió el izquierdo.

Los ojos del dragón del muchacho se afilaron y planificó todo de inmediato.

Las opciones de soplar las mesas serían sencillas y muy ortodoxas al usarse con una buena regulación. Los cepillos removerían la mayor parte, y tendría todo listo de un tirón.

Miró las ventanas a su lado. Con suerte, el resto se dispersaría y dispondría de un encerado suave o quizás unas reparaciones mayores.

[ Tic, tac, tic, tac. Se acaba el tiempo, mortal. – Comentó el derecho con burla.

[ Oye, te recomiendo meterte en sus memorias. Necesitaras ponerte al día para saber cómo deberíamos trabajar. – Sugirió mientras intentaba hacer algunas cosas dentro de su lado.

Issē quedó con dos opciones:

A) Soplar con todas sus fuerzas, y provocar una devastación en la habitación, pero lograr la limpieza en la mesa. Limpieza rápida pero insegura.

B) Probar distintas variantes, hasta lograr la presión necesaria. Limpieza lenta pero segura.

[ ¡¿Crees que no lo pensé, idiota?! – Recriminó enfurecido y ofendido, como si lo tratara de un idiota.

[ Entonces, ¿Por qué no lo haces? – Consultó ante esto ya que no comprendía su ofensa.

[ ¡Es imposible debido a tu influencia! ¡Esto es como si fuésemos ídolos! ¡Mientras más te aprecie a ti, menos autoridad tengo! – Declaró para asombro del izquierdo.

[ Oh, eso es nuevo. Espera, ¡¿Esto te pasó antes?!

[ He participado con otros espíritus antes. Mis portadores siempre fueron unos bastardos hambrientos de poder y me dejaban a estos invasores para convivir... Ninguno de mis portadores merece gratitud, ayuda y respeto, menos un mortal que me "clonó".

El silencio se prolongó en lo que él finalmente lograba regular la presión de la limpieza de la primera mesa, logrando terminarla, retirándole algo de pintura vieja por desgracia, mientras que las maids estaban a una mesa de terminar.

[ ¿Y si empezamos de cero? Ya que somos lo mismo, podemos ser hermanos.

[ ¡¿EH?! ¡¿PARA QUE QUERRÍA YO UN HERMANO?!

[ Puedo ser tu "clon", pero estoy seguro de que sentimos lo mismo... Entonces bien sabes que hemos anhelado antes de esa ridícula pelea.

Las gemas dejaron de iluminarse ante esto, finalizando la conversación aparentemente.

- ¡Tiempo!

Todos se detuvieron. El dragón lamentó que, en las dos mesas, la vieja pintura se desprendiera y dejara ver una madera bastante buena, pero poco reluciente; las maids habían logrado limpiar las mesas, sin arruinar lo viejo del material.

- Buen trabajo a todos. Issē, tendremos que hacer algo con tu forma de soplar, es muy "informal". Es útil y practico, pero…

Si. La pintura no era amiga del viento del joven seguramente.

- No importa, luego lo repararemos todo. Ahora que todo está limpio, comenzaré a trabajar. Issē, quítate el pantalón…

[ Ya la oíste, compañero. – Dijo el izquierdo como si la orden de la mujer fuera algo de lo más normal.

[ ¡¿Disculpa?! ¡¿Me perdí algo?! ¡¿Cuándo fue que pasamos a una película pornográfica?! – Consultó el derecho completamente desorientado.

El joven se espantó al segundo. Dio un paso atrás, alterado por la orden y las suposiciones de sus "compañeros".

- Solo bromeo. Necesito medir tus hombros primero. – Dijo la mujer detrás de él, espantándolo por la repentina situación y velocidad de la matriarca.

- Firme.

Cintázo a la espalda. Fue suave y no sintió el dolor, pero al estar completamente espantado, se estremeció por completo, esto enloqueció a las maids que lo observaban.

- ¡GEH!

Sobre una banqueta, la mujer comenzó a medir sus hombros, brazos, musculatura, cintura, cabeza y pies.

- ¡Esto es sensacional! ¡Estas medidas son obviamente menores a Tannin o sus hijos, pero al fin tengo un desafío! ¡Retírese una de ustedes! ¡Tengo mucho que hacer y necesito ayuda!

Con una libreta y lápiz en mano, la cinta métrica entre los dientes y una sonrisa algo aterradora, Kata se dispuso a comenzar su trabajo. Su obra maestra. Su gran desafío. Su…

- Chicas. Piedra, papel o tijeras…

Inmediatamente, las maids comenzaron una especie de juego, dejando a una ganadora. Una dama de cabello negro, ojos celestes y busto proporcionalmente interesante, se aproximó y abrazó su brazo derecho.

[( Como quisiera ser el brazo entero en este momento… - Comentó la gema derecha con algo de sátira.

[( Calla, pervertido. Espera… eso quiere decir que. Oh, no... – Dijo el izquierdo, aparentemente comprendiendo algo que lo hacía sentir bastante mal ahora mismo.

- Debemos retirarnos, Gādian-sama. Kata-sama estará ocupada por un tiempo. Por cierto, me llamo Fiah. Cuide de mí.

Ella se inclinó con respeto, cosa que él devolvió. La dama era más alta que todas las otras, e incluso podía jurar que llegaba a su estatura humana si se ponía a comparar.

- Bueno, volvamos con Bitru-sama. Mientras tanto, le daré una breve descripción del mundo sobrenatural.

Este asintió, sin notar que las demás maid miraban a su compañera con celos y la matriarca sonreía de manera aterradora mientras trabajaba de una manera algo tétrica y salvaje, parecía un científico creando un nuevo Frankenstein.

- El Inframundo es como un continente, uno grande. El demonio original, Lucifer, y sus compañeros, Leviathan, Beelzebub y Asmodeus, gobernaban este lugar tras ser desterrados del Cielo por Dios, enfrentándose a los ángeles desterrados ante acciones "impuras" para los de su clase, llamados Ángeles Caídos, dirigidos por los Cadres, conocidos como Baraqiel, Azazel, Shemhazai, Armaros, Tamiel, Shariel, Penemue y Kokabiel. Naturalmente, estos dos bandos siempre fueron rivales que intentaban dominar el Inframundo a mano de hierro. Sin embargo, su enemigo común son Dios y sus Ángeles, comandados por Dios y los Arcángeles, Michael, Rafael, Uriel y Gabriel.

Mientras continuaban caminando, Issē armaba un diagrama mental para recordar esto de manera exclusiva. Él no sabía que su cerebro de dragón le permitía tantas cosas ahora.

[ Puedes proseguir, maid. Mi compañero digerirá esto muy rápido.

- Entendido. Puede detenerme cuantas veces sea necesario, Gādian-sama. Si bien se narra en la biblia, las 3 facciones tuvieron una guerra directa con miles de pérdidas. Sin embargo, no se explica que esta fue momentáneamente "pausada" tras la aparición de 2 dragones en el campo de batalla. Los humanos adaptaron esto en su mundo. Se trata de la leyenda de Gales, que en su bandera posee a uno de estos dragones.

Issē rememoró una clase de historia de la primaria. Su profesor amaba la mitología y las leyendas, razón por la que explicó la de la bandera galesa. Una bandera verde y blanca que se destacaba por tener a un dragón rojo en el centro. La legendaria batalla entre Ddraig Goch, un dragón rojo, y Albion Goch, un dragón blanco, creó caos en el mundo humano entre el bando inglés y el galés que estaban en una guerra en aquel entonces, lo que obligó al monarca de Gran Bretaña a acudir a un sabio, que le propuso un enorme agujero en el centro del reino y después llenarlo de hidromiel, para que los dragones se embriagaran y fueran encerrados eternamente.

[ Si eso fuera cierto, mortal, entonces tu no estarías viviendo esto y el Mago Merlín, así como la familia Pendragón, estarían cubiertas de gloria.

Ese era un grandioso punto de hecho. Razonó todo, comprendiendo que algo iba mal ante las palabras de la gema derecha.

- … Aun no se comprende cómo esta historia y su idea fueron a parar a manos de los humanos. Serán uno de los misterios más grandes de la vida. Retomando la historia, estos dragones en realidad interfirieron en la batalla de las 3 facciones, masacrando a las tropas en el fuego cruzado. Mientras esto ocurría, el lado de los demonios sufrió una revolución, que termino con el destierro de los demonios originales, así como aquellos que estaban en contra de los cambios, dejando en el cargo a los actuales Maōs-samas, siendo algunos los que logró conocer personalmente. Si me lo pregunta, este mundo se rige mejor ahora. Los nuevos Maōs-samas pidieron un cese al fuego y unión de fuerzas para detener a los dragones. Ambos dragones fueron "asesinados" y sus almas se introdujeron en las ya conocidas "Sacred Gears" Dios creó. El éxito fue rotundo y la guerra se detuvo hasta el día de hoy. Sin embargo, las cosas siguen sensibles ya que hay gente disgustada por esto y un movimiento peligroso puede reanudar la guerra.

Comprendido esto, el joven retomó el pensamiento que había ganado su atención. La identidad de ambos dragones…

[ Compañero, uno de esos dragones, ahora lo eres tú…

Eso era todo lo que necesitaba oír...

[ Y como sabrás, mortal, el otro también es una Sacred Gear, lo que te implica en nuestro problema…

Miedo. Una idea terrible circuló en su cerebro, generándole un escalofrió. No podía ser cierto…

[ … Deberás pelear a muerte contra él cuando te lo encuentres… - Finalizaron ambos dragones simultáneamente, dejándole entender finalmente todo el problema.

Debían estar bromeando…


Sōna recorría los pasillos junto con su sequito en búsqueda de una habitación para invitados, mientras pensaba en todo lo que había ocurrido hace unas horas.

- Si quieren llamar a sus padres, podrán hacerlo. El mundo sobrenatural no interfiere en las señales.

Llegada. Al abrir una puerta de las tantas que había, se encontraron con una habitación grande con cuatro camas.

- He vivido 12 años en este lugar, y aun desconozco del 35% de las habitaciones…

Todos se sorprendieron ante el comentario de la heredera del clan. La mencionada avanzó, sosteniéndose la cabeza del estrés y cansancio, sentándose en una banqueta.

- … y nunca me había puesto así de cansada por una situación de gravedad. Hyōdō hace mi vida imposible en el mundo humano, y ahora, aquí también.

Saji, que estaba acostado en una de las camas, soltó una leve carcajada, sosteniendo suavemente su pecho al sentirlo rebotar con intensidad ante ese comentario.

- Yo aún le debo explicaciones. No sabe cuánto tiempo llevo siendo un demonio y debo explicárselo.

Tsubaki se tironeo el cabello repentinamente, mostrándose agobiada ante algo que recordó inmediatamente.

- ¡Maldición! ¡No terminé la tarea! ¡Aun me quedan 3 paginas!

La heredera Sitri suspiró. Con todo ese desastre, habían olvidado sus responsabilidades en el mundo humano.

- ¿Alguien más tiene que volver?

Reya alzó la mano tímidamente, recordando que estaba en las mismas. Si las escuelas secundarias eran una tragedia, no quería imaginar una universidad.

- ¿Ruruko?

- No puedo dejar que ese pervertido ronde por la casa de Sōna-sama sin supervisión…

Ella estaba muy concentrada en vigilarlo. Estaba pegada a la puerta, mirando por debajo de la brecha y escuchando todo.

- ¿Saji?

Ronquido. El mencionado estaba teniendo una perfecta siesta en dicha cama. Momo y Tomoe rieron levemente, haciéndole entender que se quedarían.

- ¿Tsubasa?

- Mmm… Creo que debería regresar. Ante una emergencia, usted solo tráigame.

- Perfecto. Es hora de irnos…

[ Lo siento, compañero. Siempre terminamos de humano en humano, por lo que esto es una total casualidad… - Se disculpó la gema izquierda, algo consternado por la expresión de espanto del dragón.

La voz detuvo abruptamente el círculo mágico. Parece que el receptor quería algo de tiempo, ya que oyeron un gruñido disgustado.

- ¿Gādian-sama? Lamento interrumpir su digestión de información, pero debemos continuar. Después podrá continuar la charla con sus "compañeros" de manera más amena. Si lo desea, puedo acompañarlo en su pena, como un pago por ser testigo de su problema.

[ ¡¿Tú también crees que es mi culpa?! – Dijeron ambas gemas, encontrándose sorprendidos por el rechazo que les dio la mujer al ver que el portador estaba algo consternado por la información.

- Con todo respeto, Ddraig-samas, pero yo no voy por ahí involucrando a la gente en mis problemas… - Recriminó la maid, molesta por lo que el muchacho ahora debía enfrentar por todo esto.

[ ¡Esto pasó hace siglos! – Discutió el izquierdo, ofendido.

[ ¡No puedo resolverlo personalmente ahora! – Aportó el derecho, igual de ofendido.

Parece que ignoraron los comentarios de los dragones, ya que continuaron avanzando mientras que el izquierdo rogaba que lo escucharan.

- Hagamos esto rápido. Creo que ahora debo enterarme de algunas cosas más.

Las jóvenes se acomodaron juntas y se retiraron en el mismo círculo mágico azul en el que llevaron a Issē al principio.


En una instructiva y entretenida charla para intentar aliviar la inquietud del dragón, Fiah se detuvo frente a la puerta de la oficina del patriarca de la casa, indicándole a la bestia el final del trayecto.

- Bueno, Gādian-sama, hasta aquí llego yo. Lord Bitru-sama lo espera allí. Buena suerte.

Con una incómoda despedida, a base de la reverencia exagerada del pelinegro que parecía fracturar su joroba en cualquier momento, la joven sirvienta se retiró elegantemente y el sostuvo las manijas, a punto de entrar sin más.

[( ¡DETENTE, IMBECIL!

Él se detuvo abruptamente, intentando entender que ocurrió para que el dragón del brazo izquierdo lo detuviera así.

[( ¡¿Qué se hace antes de entrar a una habitación?!

Silencio. El muchacho no entendía nada de lo dicho. Parecía un estúpido buscando una gran respuesta ante un enigma simple.

[( ¡SE GOLPEA! ¡DEBES GOLPEAR LA PUERTA Y PREGUNTAR SI PUEDES PASAR!

Asintiendo, el dragón golpeó la puerta de manera educada, partiéndola a la mitad de una manera brutal y asombrosa.

[ ¡TIENES QUE REGULAR TU FUERZA, BESTIA!

Frente al muchacho que era regañado por el dragón izquierdo, el patriarca, se había encontrado tranquilo en su asiento, y Serafall, que observaba todo con nostalgia, desviaron su vista hacía el dragón, sorprendidos y anonadados por lo que ocurrió.

[ Oye. Tranquilízate, impostor. Estas dejándonos mal parados.

[ ¡PERO SI ESTE ES EL ANORMAL QUE PARTIÓ LA PUERTA!

[ Técnicamente, es tu culpa. Usó el brazo en donde estás tú…

[ ¡VE A MATARTE! ¡Ahora eres el gran Ddraig Goch! ¡Educado y decente! ¡Púdrete!

- ¡Gaafh! – Exigió el dragón, harto de esos dos, callándolos.

Al mirar a los presentes en la habitación, estos retomaron su seriedad y correspondiente personalidad.

- Acércate, muchacho. No te preocupes por la puerta. Comprendo que tu fuerza sea abismal en estos momentos. Como guardián, te corresponde a ti ahora aprender esto. Serafall. Los sellos.

Al pasar por el pequeño marco, demoliéndolo un poco, el muchacho accedió al lugar sin problema. La maō apareció por el hueco, observando todos los lados posibles. Al no haber nada, sonrió tiernamente mientras todo se reparaba gracias a su varita. En ese instante, cerró la puerta, destellando una luz azul desde el marco.

Hyōdō Issē estaba por comenzar su nueva vida en este mundo lleno de aventuras.