Corklein: ¡Hola, hola, amigo! ¡Me alegra que te guste la historia! ¡Ahí va nuevo capítulo como regalo!

Domingo. Issē no pudo dormir en ningún momento de toda la noche, tal y como Ddraig "izquierdo" había dicho, tras informarse a manos del patriarca de la casa sobre la delimitación territorial del clan Sitri, su tesorería, la mansión que albergaba a su persona, entre otras cosas.

No fue difícil recordar todo. El territorio Sitri abarcaba unas setenta legiones de demonios bajo el título del patriarca como Gran Príncipe, es decir, Marques de los demonios, por su capacidad estratégica al ayudar en la revolución de demonios y la guerra. La división de los territorios del clan estaba centrada en cada legión por un hexágono conectado por ríos y puentes, dando todos los puntos con la ciudadela principal, llamada "Bitru Sitri, el grande". Aparentemente, esto no tenía que ver con el patriarca actual, aclarando incómodamente que esto era mano culpable del ego y orgullo inmenso que tuvo su padre, el abuelo de Sōna y Serafall, antiguo patriarca que fue asesinado por intentar atentar en contra de la revolución. La abundancia de la naturaleza era un marco que detallaba al clan, ya que era muy naturalista a diferencia del resto.

Bajo este territorio, había una tesorería más grande que la del clan Gremory, siendo aclamado con orgullo por el patriarca, demostrando cierta influencia de su padre sobre su actitud, cubierta de riquezas, tesoros y las valiosas almas de los humanos que habían cedido su alma a manos del clan por sus deseos. De hecho, el clan, como casi todos, aprovechaban de las almas en pena que anhelaban la muerte y simplemente querían desaparecer por la tristeza o depresión que las albergaba para hacer contratos provechosos que mantenían su efectividad económica.

Terminado la definición del territorio, comenzó a hablar sobre la familia, declarando que él ya rondaba los 500 años de los 10000 que tiene un demonio, independientemente de su clase. Portando la sangre de la familia, la capacidad de causar el enamoramiento entre seres, así como su capacidad de desnudarlos con el pensarlo (Esto obviamente abrumó al muchacho que no podía creer la habilidad, que el hombre admitió aprovechar cuando era joven, pero que su hija mayor y menor heredaron y aborrecieron). Le explicó también que la familia concebía y contenía conocimientos avanzados gracias a su gran inteligencia y capacidad para mantener la mente fría ante las situaciones graves, además de su gran labor médica. Esto sorprendió al muchacho al saber que parte de su naturalidad al aceptar todo lo acontecido era debido a esa influencia seguramente.

La sorpresa lo dominó cuando oyó que esto no se trataba de una mansión la que albergaba a la familia, sino de un castillo. Casi se desmallaba con esa noticia.

Cuando la clase de geografía e historia terminaron, el hombre envolvió los mapas en rollos y se le fueron dados por el patriarca a las manos, sorprendiendo a su hija mayor e intrigándolo a él.

- A partir de ahora, te pertenecen, Issē Hyōdō Sitri. Apréndelos y cuídalos. Son todo tuyos y serán de tus hijos en el futuro.

Tras estas palabras llenas de orgullo del patriarca y la mirada atónita de la maō, él se quedó con la pertenencia de los mapas del clan, siendo que el de la edificación era una brutalidad. Contaba con unos kilómetros de jardín trasero, que contaba con una fuente y un bello central donde se podía pasar el día en paz y silencio si así se deseaba, y delantero, lleno de bellezas estéticamente acuáticas para deleite de todos, también representando el atributo del clan; el agua. El lugar estaba cubierto de laberintos que daban hasta la entrada. Un enorme y bello teatro, similar a los predios de los romanos, que podía albergar más de 4000 personas sin problemas. Esto podría causarle un infarto si pensamos que la residencia Hyōdō era una casa de terraza normal de dos pisos con un exterior azul claro, un balcón en el segundo piso de las únicas dos habitaciones, además de un techo marrón.

De humildad a costeo absoluto había una gran diferencia ahora mismo, razón por la que se encontraba abrumado y sorprendido.

Entonces cayó otra información…

[ Mi portador tiene una duda general. ¿Por qué hay un largo puente que da con el jardín trasero del castillo hacia ninguna parte?

- Oh… Eso. Ese sector no aparente en el mapa es un territorio desconocido e ingobernable. Los 72 clanes, siendo 39 los extintos, tienen conexión a él ya que se intentó gobernar antes de la revolución, pero, aparentemente, todos los grupos de exploración que se enviaban no volvían. Se anularon las exploraciones, y, actualmente, se usa como sector para desertores, traidores o castigados a mano dura por alguna acción que los ancianos del consejo crean convenientes. Se fuerza al sujeto a dominar este territorio para lograr obtener un perdón. Pero, como dije antes, nadie ha vuelto con vida…

El lugar era un bosque enorme, con árboles que alcanzaban los 5 metros por seguro, donde no podía verse nada, pero si saber que todo estaba cubierto por una cúpula mágica.

Finalmente, estaba la advertencia del patriarca. La cual lo dejó pensando.

- Por favor, Issē. Procura no salir de este castillo a las calles aún. Los ancianos odian a los dragones, y no dudaran en hacerte algo en cuanto lo sepan. No quiero mortificarte o encerrarte. Quiero que comprendas que tratamos de salvarte de que te juzguen por ser una supuesta amenaza para los ignorantes y los que no quieren igualdad… Tú eres un dragón con sangre de noble, tratado como demonio de clase baja, hasta esclavo, y con la capacidad de ser gobernante. Eres único, no lo olvides.

Aparentemente, mucho tiempo antes de la revolución, el líder de los ancianos, Patzhvats, llegó un día y dictó la ley en la que no se aceptarían dragones de alto nivel y/o clasificación, a excepción del linaje de Tannin, un antiguo Rey Dragón que ahora era Gran Rey, es decir, Duque, en el Inframundo.

[ Que nostálgico… Ese anciano era un dolor de huevos con sus devastadores ataques y hazañas. No me sorprende que sea nominado a tal título. – Confesó la gema derecha, sorprendiendo al dragón por conocerlo.

[ Él fue un gran dragón que dio la espalda a su título y orgullo por el bien de su raza, reencarnando como [Reina] bajo el manto de un demonio. Él tiene un territorio lleno de manzanas doradas, el único alimento de los dragones que es capaz de satisfacer su nutrición… - Informó la gema izquierda ante la sorpresa del muchacho, soltando un dato muy temprano.

- ¡Momento, Sekiryuutei! ¡Eso quiere decir que Issē…! – Exclamó la maō preocupada por la situación que notificaba inconscientemente.

[ Diablos. Yo y mi hocico… Está bien si no come esas manzanas. Solo que no podrá nutrirse como corresponde. Es como a un pollito al que le das gusanos en vez de lombrices. Se nutrirá de ambos, pero no son lo mismo y no brindaran lo mismo. - Confirmó la gema izquierda, intentando que los presentes no se preocuparan. Sin embargo, no sirvió.

- Serafall, ¿Podrías dar uso a tu posición y obtener un tratado comercial con Tannin, siendo yo quien te comercie a ti luego? Requerimos de esas manzanas como prioridad fundamental ahora mismo. También sus semillas. Intentaremos tener una de esas plantas con ayuda de Beelzebub-sama, acelerando las investigaciones de Tannin. Mataremos 2 pájaros de un tiro. – Imploró seriamente el patriarca de la casa con firmeza digna del Marques del clan.

- De acuerdo. Será algo difícil de mantener de incognito, por lo que necesitaré ayuda de Sirzechs. – Declaró ella, sorprendiendo al muchacho por su expresión seria, enigmática y preocupada. – El guardián de mi hermana tendrá la nutrición que exigen. A cambio, pido un sobrino de su manto.

La personalidad burbujeante había vuelto, o lo hubiera notado si no se hubiera avergonzado completamente por el comentario, mientras el patriarca afilaba la mirada sobre el muchacho, presionándolo con su aura.

- Se discutirá con muchísima seriedad… ¿Queda claro, Issē? – Declaró el sujeto fríamente mientras se acomodaba los lentes con un aura azul intensa que hacía temblar al muchacho del miedo.

- ¡G-GEH! – Pudo exclamar el dragón de cabellera negra sumamente aterrado. La estela azul del patriarca se asomaba a los lados de su cuello, como si fuera ahorcarlo si mostraba un gesto en contra de su voluntad.

Y entonces, aquí estamos… Issē vagaba por el castillo, solo. Los sirvientes del horario nocturno habían preguntado si necesitaba algo, pero rechazó la solicitud y decidió perderse por la estructura mientras curioseaba.

Para su buena suerte, cada habitación que veía era fácilmente recordada por él. Debía agradecer el mapa que le habían dado. Justamente por estos, recordó que cada sirviente que lo veía con esos rollos viejos se inclinaba con respeto y lo llamaba "Tane Gādian-sama". No lo comprendía. Menos las gemas, que poco y nada informaban sin discutir.

A decir verdad… Hasta ahora, el izquierdo era el que más ayuda le brindo, mientras que el derecho apenas le brindaba información antes de insultarle. Para ser compañeros, ya tenía ganas de cortarse el brazo derecho.

[ Oh, perdón, compañero. Quería probar algo…

Miró su brazo izquierdo intrigado, para notar que tenía frente a él a la cabeza de dragón, hablándole como si fuera una cabeza real, mostrando una estructura orgánica y fluida.

[ Hola.

Pánico. Aterrado por lo que se había vuelto su brazo izquierdo, comenzó a chillar y rugir suavemente mientras agarraba, a lo que vendría siendo un cuello largo y ultra flexible, con su brazo derecho, alarmado.

[ ¡Espera, compañero! ¡Soy yo! ¡Soy yo! ¡Parece que la metamorfosis me permite controlar este brazo a voluntad!

Lamentablemente, esto no calmó al muchacho que chocó una pared, sosteniéndose con la mano, que repentinamente sintió un peso interno, provocando que una compuerta se abriera y él cayera una escaleras abajo, siendo que la pared volvía a cerrarse y a acomodarse, ocultando rastro alguno de algo acontecido.

Al comenzar a caer, Ddraig e Issē comenzaron a expresar quejidos de dolor ante la caída. Los rollos se escurrieron de sus manos ante la situación. Sin embargo, Ddraig se estiró hacia estos, tomándolos entre sus dientes, acompañando al muchacho en su caída al lograr recomponerse.

Fin. Al caer por el último escalón, el muchacho se quedó tieso en el suelo, demostrando que su propio peso al caer por una escalera era todo un martirio doloroso, comparado a Atlas al mantener el peso del planeta sobre sus hombros. Se levantó con dificultad, constatando en el camino que Ddraig seguía controlando el brazo y sostenía los rollos que soltó en la mano derecha apenas lo notó, disculpándose por lo acontecido con ese gesto, para devolver el brazo a su normalidad. Al notarlo, Issē comprendió todo, asintiendo tranquilamente al poder comprender con más relajación. Ddraig volvió a aparecer, esta vez observando los alrededores oscuros que su visión nocturna les permitía ver notar. Al ver al brazo derecho, cerró los ojos, para luego notar que la cabeza derecha apareció, pero se veía igual de sintética que cuando la invocaba en su forma de guantelete, distinto a lo vivaz y natural que era la izquierda, que las gemas de sus ojos ya eran ojos físicamente reales.

[ No funcionará, mocoso. No tengo nada de influencia, ya que solo aceptas a ese… ¿Eh?

Repentinamente, el derecho se calló al notar que estaba hablando y parpadeando. El brazo ahora era un largo cuello y él podía trasladar la cabeza a distintos puntos, gozando la capacidad de sentirse vivo como uno.

[ No esperes las gracias. Poco me importa lo que hagan mis portadores conmigo si así vencen a Albion…

Como si tuviera un lado tsundere, el dragón del brazo derecho ignoró al joven que le sonrió divertido al reconocer su actitud, mientras que el izquierdo miraba delante de ambos, notando un libro en el centro de un pedestal de donde sobresalía un aura potente y azul.

[ ¡Izquierdo! ¡No! – Dijo repentinamente la cabeza derecha al notar que su imprudente compañero de cuerpo se mostraba algo interesado en el libro.

[ ¡Izquierdo, si! – Dijo su contrario, jalando al muchacho del estirón que hacía.

El recorrido era corto y, aparentemente, no había nada de trampas o algo así. Había tres estantes llenos de libros, pero el que destacaba era el del pedestal.

[ ¿Bien? ¿Qué brazo lo toca? – Consultó el izquierdo con interés y ansias.

[ ¡El de tu madre! ¡Esto me da mala espina! ¡No pienso permitir que el mocoso muera hoy! ¡Me cae bien ahora!

Issē los veía discutir con algo cansancio. Ya estaba harto de esos dos. ¿Qué querían? ¿Leer eso? ¡Bien! ¡Él lo haría entonces!

[ Bueno… voy yo.

[ Ni se te ocurra, cabeza hueca… - Amenazó el derecho con el hocico cargado de saliva para escupirle.

[ No te atreverías… - Amenazó el izquierdo, algo asqueado.

[ ¿Apueshtash? – Declaró a medio escupitajo.

- ¿Consilium enim est in potentia B condicionem esse prodi?

El muchacho hizo que ambas cabezas lo vean, intrigados. Este alzó los brazos, sin una puta muestra de entendimiento en lo que había leído del título.

Entonces… ocurrió.

Los libros de los estantes comenzaron a caer uno tras otro con una velocidad abismal mientras el libro del estante se abría y comenzaba a surcar sus páginas con mucha rapidez, brillando intensamente de violeta.

[ ¡¿Ahora con qué la has cagado, izquierdo?!

[ ¡¿Qué me ves?! ¡ÉL IMBECIL DE NUESTRO PORTADOR LO LEYÓ! – Delató el izquierdo, apuntándole con su propia cabeza.

[ ¡¿QUIÉN INSISTIÓ EN QUE ESO PASARA?! – Defendió el derecho, enfurecido.

- ¡GAAFH! – Detuvo el portador de ambos retardados mientras un brillo intenso llegaba a él.

Disparo. A los ojos del muchacho, un rayo salió del libro directo a sus ojos, recibiendo el impacto sin poder defenderse.

Alarido. El dolor punzante comenzó a surcar su mente como una jaqueca que no podía evitar tener con intensidad. Comenzó a arrastrase a los lados, cayendo de espaldas al suelo. Al finalizar esto, él quedó mirando el techo del cuarto secreto con su tradicional "póker face", consecuencia de la "alerta de muerte".

[ ¡Compañero!

[ ¡Mocoso!

[ ¡Aléjate! ¡Ya sé que hacer! – Dijo el izquierdo mientras provocaba que el derecho arrugara el hocico con asco.

El izquierdo comenzó arrastrar su lengua larga y viscosa por la frente del muchacho hasta llegar a los ojos, humectándolos. Al no haber reacción, fue a la oreja, donde llegó a asomarla para finalmente reanimar al muchacho en seco.

[ ¡Despertaste! ¡Bien! Digo, ¡UGH! ¡LIMPIATE LA CARA! ¡TE BAÑÓ UN PERDEDOR!

[ ¡Compañero! ¡Escucha…! ¡OYE! ¡¿A QUIÉN CREES QUE LLAMAS PERDEDOR?!

Ambos no pudieron decir nada, ya que este se levantó tambaleante, reclamando su brazo izquierdo con normalidad, intentando tapar su boca, para luego sostenerse de una pared, vomitando con intensidad.

[ Oh… Repugnante. Ya, ya… Tranquilízate, muchacho. El otro solo quería mostrarte afecto.

Comenzó a azotar suavemente su hocico contra la espalda del muchacho, demostrando una malvada actitud contra su compañero izquierdo que lo insultaba desde la gema izquierda por sus ofensas.

Cuando terminó y se relajó, Issē se arrastró desde la pared hasta las escaleras, donde se sentó, completamente exhausto y destruido, vomitando otra vez justo al lado. Sus brazos se transformaron y lo observaron, tratando de ver algún cambio o algo que los tuviera que preocupar al extremo ante lo ocurrido hace unos segundos.

[ Supongo que ese libro tenía seguridad contra todo aquel ajeno a tener permiso para leerlo. – Dedujo el derecho al notar que el muchacho no estaba ciego o muerto gracias a su anatomía dragonea.

[ Mira, hermano… Esos libros están en blanco. – Declaró el izquierdo al observar a lo lejos.

Ignorando el sobrenombre, el derecho miró a lo lejos, notando que era como su compañero dijo. Todos los libros estaban en blanco.

[ Probablemente, la información se borró al entrar en contacto con el libro. Eso era latín… "Poder para el plan B". Sea lo que sea, esto es algo hecho con magia antigua de demonios. Recuerdo que el Rey Demonio Lucifer usó esto contra mí cuando intentó sellarme.

El Ddraig derecho anonadó al muchacho al oír ese comentario serio. Este lo veía seriamente, ojeándolo por todos los ángulos.

[ Estás bien… ¡Arriba! ¡Salgamos de aquí!

Tironeando, el derecho comenzó a apurar al portador en su reanimación, moviéndolo del lugar en un camino único. Al llegar a la pared, dejo apoyado su hocico sobre este, abriendo la compuerta, sorprendiendo al par de que funcionara aún en esas circunstancias.

[ Ahora me voy a dormir… Adiós.

Repentinamente, el brazo derecho volvió a la normalidad. Sin duda alguna debía evitar mostrar eso a los demás o mataría del susto a alguien. Debía imponer nuevas reglas a sus compañeros ahora.

[( Después hablaremos de eso, compañero… Iré a ver si esa cosa rara no te afectó el cerebro o el alma. Nos vemos luego.

El izquierdo se despidió, desapareciendo la gema de la mano. Ambos dragones eran raros. Pero su compañía sí que lo tranquilizaba ante todo esto.

Exhaló, exhausto, y avanzó hasta llegar a unas escaleras. Entonces recordó los planos, comenzando a buscarlos con la vista, desesperado, notando al voltear que su cola estaba enrollada sobre sí misma. Allí se sostenían ambos. Suspiró aliviado ante eso.

Tomando el plano del castillo, observó que, al ascender, se encontraría con la oficina del patriarca (nuevamente), las habitaciones de Sōna, Serafall, y los líderes del clan…

Silencio. Como diablos supo eso si siquiera estaban marcados en el mapa.

Rapidez. Con fluidez, desenvolvió el otro plano, notando que este mostraba el territorio de las 70 legiones. Reconoció cada una, incluso enumerando sus nombres, posiciones, tácticas. Reconocía que cosa destacaba de cada uno, así como su unidad comercial.

Se sostuvo la frente, impresionado. Acostó su espalda contra la pared, anonadado.

Lo sabía todo… Cuando jamás se lo había informado, preguntado o pedido a alguien.

( Ddraig's… Odio que tengan que errar tantos datos… )

Se levantó, envolviendo todo, y comenzó a devolver el paso a trote. Quería ver si había alguien más despierto en el edificio para confirmar algunas cosas.

- Que paz. Y creer que hace unas horas estábamos en una situación peligrosa y abrupta…

Momo había susurrado esto con felicidad. Estaba tranquila y relajada, descansando sobre el brazo izquierdo del [Peón]rubio que dormía tranquilamente. Su amiga, Tomoe, asintió ante el comentario, gozando del brazo derecho del muchacho.

Por otra parte, Ruruko…

- Si llega a entrar a la habitación de Sōna-sama, tendré pruebas para imputarlo de actitudes pervertidas ante todos…

La mencionada por el narrador observaba la puerta de la habitación de Sōna en el segundo piso, escondida bajo la antigua cama de la heredera con una cámara en mano.

Ruruko no molestará a nadie desde donde está…

La puerta fue golpeada suavemente, razón por la que las presentes estaban algo amargadas por tener que atender al extraño.

Momo se levantó con incomodidad, arrastrando los pies hasta la puerta, abriéndola y encontrándose con Issē, quien chocaba sus dedos índices continuamente, nervioso.

- ¿Issē-kun? ¿Ya hablaste con Bitru-sama? – Despabiló la joven al reconocer a la criatura.

Este asintió ante la pregunta. No salía del rincón para no mostrar los planos, temiendo algo malo al hacerlo.

- ¿Quieres pasar? Oh, olvidaba tu tamaño… ¿Quieres hablar con Saji?

Él asintió rotundamente, casi rogando. Ella no sospechaba nada raro, pensaba que él solo quería hablar con alguien para que no estuviera solo.

- ¡Gādian-kun! – Exclamó Serafall apareciendo a lo lejos, emocionada y contenta – ¡Logré conseguirte las manzanas! ¡¿No soy la mejor?!

El muchacho comenzó a asentir, incomodo, procurando mantener distancia de la mujer que le abrazaba el brazo derecho con suma fuerza y capacidad. Ella lo notó, intrigada por su reacción.

- ¡Issē! ¡Viejo, estás entero!

Al mirar a donde estaba la puerta, el dragón pudo ver a su amigo rubio bastante somnoliento, babeando y aparentemente mareado, seguramente por el repentino movimiento que dio al levantarse, dando una apariencia similar a un bebé que apenas podía lograr dar sus primeros pasos.

- ¡Ay! No debí levantarme así…

[ No se te ocurra vomitar, chico… Ya he visto mucho hoy. – Dijo la gema de la mano derecha.

[ Calla. Pero tiene razón. Por favor, voltea si lo harás. – Aclaró el izquierdo, intentando defender el mareo del rubio, sin logro.

- ¿Vomito? ¿Acaso tú vomitaste, Issē-kun? – Consultó Momo preocupada.

[ No es nada, mocosa. Él no aguantó toda esta situación e información y quebró en uno de los baños... Les aseguro que todo está limpio.

Dejándolo en una posición victimiza para evitar desenvolver la verdad, la gema derecha se retiró con una buena reacción de todos al preocuparse por el dragón.

- Lamento que hayas tenido que pasar por eso, Hyōdō-kun. Ninguno de mis siervos pasó por esto, así que no entiendo cómo te sientes, ni menos podrías expresarlo, pero si hay algo que te incomode o molesta, no dudes en notificarlo… más bien, alguno de los dragones de tus brazos.

Sōna apareció por detrás del dragón, espantándolo terriblemente y preocupándolo por no querer mostrar los rollos en su poder.

Cola sin nada. Su cola no tenía ningún rollo. Es más, ¡Serafall tampoco! ¡Esta lo veía, atónita por su desaparición!

[ D-Dalo por hecho, heredera. – Comentó la gema izquierda, inquieto por la repentina desaparición de los planos.

[ S-Sí. No te preocupes por él, mocosa. Estará bien en nuestras manos… Es decir, nosotros en las suyas. No, espera… - Balbuceó el derecho, en un intento de quedar bien, dejando el comentario como algo ridículo.

- Perfecto. Se los confío. Onee-sama, suéltale el brazo y compórtate como un maō… - Demandó la heredera incomoda por la situación.

- Mooo. So-tan es tan aburrida y mala.

La maō se arrojó a los brazos de su hermana menor, abrazándola de frente, provocando que ambas estuvieras en un contacto físico muy íntimo. La menor estaba terriblemente avergonzada y atónita mientras que la mayor aprovechaba la cercanía para lamerle la mejilla con diversión, ocasionando que las orejas de guepardo y cola de la heredera salieran sin pudor alguno junto con un incómodo gemido.

Desgarro. La nariz de Saji e Issē no pudo evitar desparramar sangre como si fuera una cascada; el dragón no pudo aguantar semejante imagen y se desmayó, golpeándose el rostro contra una pared, arrastrándola hasta quedar inconsciente, pero el rubio solo se logró aferrar a la pared, arrastrándose casi muerto hasta terminar arrodillado contra esta.

Momo y Tomoe mostraron disgusto por la reacción de Saji, por lo que pisaron su cuerpo un poco en venganza; Issē solo fue socorrido por sus compañeros internos para no desfallecer de la gloriosa vista que su mente tanto anhelaba desde que vio a ambas hermanas.

Entonces, pensó un poco, sugiriendo su mente a un uso un tanto curioso. Ambas estaban desnudas. Su mente las imaginó sin ropa, incapaz de poder imaginarlas en todo su esplendor por no tener las imágenes más gloriosas en su existe-.

- ¡¿Q-Q-QUÉ SUCEDE?! – Declaró la heredera al notar que, repentinamente, no tenía ropaje de ningún tipo, al igual que su hermana.

- ¡El poder yuri nos invoca, So-tan! ¡Alabado sea! – Declaró la maō con toda la dignidad que podía. Aún que le envió una mirada de reojo al dragón que, aun sangrando y gozando de la vista, no podía creer lo que logró.

Y, finalmente, desplomó. Issē finalmente pasó al plano astral al gozar de la mejor escena que su imaginación le permitió y que el pobre de Saji se había perdido.

Mañana. La noticia azotó a todos con brusquedad cuando el patriarca de la casa se enteró que el castillo estaba bajo el manto de la luz del cielo que las barreras habían puesto para protegerse en las nubes, imposibilitando a todos los demonios y caídos para poder ascender y recibir un efecto por la luz. Ahora mismo, esta había desaparecido tras el incidente, provocando una pesadez dolorosa a los demonios que se encontraran haciendo sus rutinas fuera del castillo.

Las cosas no fueron tan mal, ya que como se desmoronó, se arregló. A todos los que desconocían del incidente se les había dicho que se trataba de una fuente de energía que el maō Beelzebub estaba investigando y que perdió el control al probarlo en el territorio Sitri, que ofrecieron el lugar para evaluarla. Obviamente, se envió unas disculpas formales y una copia de un generador defectuoso al Cielo por el aparente atentado enfrente sus puertas.

- Está bien que se pueda lograr un avance tecnológico innovador y se pidan disculpas con respecto al incidente. Fallar es un acto de humanos, pero reconocerlos es digno de perdonar para todos los seres que padre ama. El gran padre de los cielos ha perdonado las acciones de los demonios. - Así notificó el enviado del Cielo a los maōs que suspiraron relajados por esta salida pacífica tan cercana a la guillotina.

Ahora, todos se encontraban despiertos y laborando su día. Issē solo durmió unas horas en el sofá que desmoronó desde el comienzo y después se mostró plenamente listo para todo lo que el día le tuviera previsto. Otros, como Sōna, se mostraban abrumados por la energía del dragón que se la pasaba caminando por los alrededores, saludando a todos con respeto exagerado y ayudando a los sirvientes como podía, envidiando su estado.

En la mesa principal, todos gozaban de una alimentación correspondiente. Issē había estado parado detrás de Sōna, esperando órdenes e incomodándola de sobremanera por su presencia abrumadora.

Kata, la matriarca, demostró gestos de no haber dormido en toda la noche, pero bebía su café elegantemente y con felicidad.

Bitru portaba una sonrisa tranquila, pero muy notoria. Observaba de reojo al muchacho, con orgullo, seguramente imaginando un futuro prometedor para el clan.

Saji recibía comida de Momo y Tomoe, cosa que no comprendía, pero disfrutaba el momento, brindándole miradas de burla al dragón de ojos bien abiertos e inyectados en sangre que anhelaba degollar su cabeza con sus propios dientes. Sabía que era su culpa por burlarse de él y sus amigos cuando les contó lo de su novia, pero debía admitir que sufría de la envidia al ver esto.

Instantáneamente, el joven se perdió en su mente al pensar en la mujer que alguna vez lo hizo sentir tan vivo.

Ruruko vigilaba al muchacho sin desviar la vista de este al comer. Que aterrador.

Tsubaki se intrigó al ver que la maō había escapado de sus responsabilidades y comía en la mesa con los demás. A decir verdad, era la única que le prestaba atención a eso.

- Ah. Hice lo de las manzanas, por lo que tendrás que esperar hasta el lunes para su validez, [Tane Gādian]… Mientras tanto… - Dijo la mujer mientras sacaba una manzana dorada y reluciente de Dios sabe dónde y se la lanzaba rápidamente, provocando que los instintos de la mano izquierda la atraparan justo al lado de su rostro, sin alterar la expresión del dragón que intentó no mostrarse sorprendido por el acto. Esto llenó de orgullo al patriarca por la eficacia del temple del muchacho, que no pudo evitar soltar la taza lo más despacio que pudo, al sentir que temblaba entre sus manos.

Este la miró de una manera intrigante y anonadada. El reflejo de esta fruta le permitía ver su rostro, cosa que le parecía insólita.

Mordisco. Tras partir la mitad de la fruta con sus dientes con abismal facilidad, tragó sin más, notando de inmediato una reacción repentina. Miró su cuerpo, notando que su visión se volvía menos intensa, reflejando un gusto trascendente ante lo dulce que era.

[ Sabía que te gustaría. Ningún dragón puede resistirse a ellas, compañero.

El muchacho dio tres mordiscos más, dejando el tallo con las semillas asomadas en este. Se le hacía tentador terminarlo, pero no podía evitar mostrarse reacio a hacerlo, así que la guardó. Notó la mirada de la maō que aparentaba algo de tranquilidad, recordándole que él había perdido los planos de la casa anoche en frente de ella.

- Hoy iré a identificar a [Tane Gādian]. Sō-tan, te encargo a tu [Peón], ya que iré por teletransporte. No le haré nada a tu guardián, solo quiero mostrarle el territorio y explicarle algunas cosas. Una compensación por su logro en la familia. – Declaró la joven, sonriendo confidente a sus padres. La muchacha lo notó y decidió preguntar.

- Comprendo, Onee-sama… Pero, ¿De qué logro hablas? – Consultó la heredera tras acomodarse los lentes, intrigada. No pudo oír respuesta ya que la maō no estaba en la silla e Issē había desaparecido.

- Sōna, los planos de la casa y el territorio están en sus manos. Le confío el futuro del clan a ti y a él… Debo irme. Hay unos problemas y generaron una junta con mis socios de los servicios médicos.

Dejando el shock rotundo sobre su hija menor, el hombre huyó elegantemente del lugar en un círculo mágico. Evasión aumentada al 100.

- Sōna-sama, ¿A qué se refiere con "dejarle el futuro del clan en sus manos también"? – Consultó Ruruko algo aterrada por la respuesta.

La heredera suspiró, algo consternada por la sorpresa. No creía algo como esto posible con semejante facilidad, pero debía suponerlo, ya que esta posición era más eficiente para mantenerlo a salvo de los ancianos del consejo en caso de enterarse sobre esta situación.

- [Tane Gādian] fue reconocido por la familia como un hermano menor de Sōna a raíz de su sangre, Ruruko-kun. Un futuro noble que ayudará a Sōna a mejorar el futuro.

Lo que no sabía nadie es que el sistema de ADN del muchacho no estaba del todo correcto… Sin saberlo, no esperarían para nada lo que el futuro le tenía preparado a la familia Sitri y Hyōdō.

- ¡Bienvenido a mi oficina!

La maō le mostró el lugar lleno de papelería y ventanas que mostraban un bello paisaje montañoso, además de la ya conocida "Celda de castigos boscoso", tras haberlo teletransportado consigo hasta allí.

[ Se ve bastante interesante para un abuelo. – Comentó la gema derecha con burla.

[ Calla y no lo arruines… Pero tiene razón, este lugar es deprimente.

- ¡Moooo! ¡No se burlen de mi lugar de trabajo! – Declaró algo amargada por el juzgado establecido por los dragones, para luego suspirar y sentarse en el asiento afelpado, mirando al dragón con seriedad y severidad - Bien, chico, tengo preguntas… ¿Dónde están los mapas que padre te dio anoche?

Pánico. El dragón de cabello negro se mostró completamente aterrado al saber que finalmente debería hablar de eso y se arrodilló frente a ella repentinamente. Temía por su vida al haber fallado la única cosa que le responsabilizaron.

[ La hemos buscado por horas en todo el castillo. No hay existencia de esos rollos en el área. Sin embargo, mi portador las tenía en sus manos un segundo antes de que tu hermana apareciera.

[ Reafirmo lo mismo. Nosotros no la perdimos, simplemente desapareció.

La mujer suspiró, dudando en el comentario de los dragones, pero sin tener una respuesta clara que la hiciera sentir satisfecha y segura de creerles.

- ¿Eh? ¿Issē?

El muchacho se reanimó al verla desde abajo, notando sus grandes pechos, para enfocarse en la mirada de ella a su espalda. Al voltear, pudo ver que su cola sostenía los rollos como si nada de la vida.

- ¿Ho?

[ ¿… diablos…?

[ ¿… pasó...?

Los tres reyes de un cuerpo miraron la cola con absoluta sorpresa. Algo iba mal con ese pedazo de papel.

Él lo tomó en manos, notando que, al desenvolverlo, todo estaba en orden. Sin rasguños o algo por el estilo. Incluso la maō, que se había levantado rápidamente y posicionado a su lado, estaba en shock por lo ocurrido.

Olor. La piel de ella olía a jazmín. Algo que no olvidaría con mucha claridad ante la cercanía de ambos en ese momento.

- Ya veo… Esto es así, ¿Eh? Bien, atrapa.

El guardián digno y noble se doblegó fácilmente ante una manzana que cayó en sus manos y que con cuatro mordiscos solo dejó el tallo que guardó…

Que guardó… ¿En dónde?

El muchacho fijó su mirada a su mano izquierda, la cual atravesaba una especie de pequeño portal morado, que retiro al soltar el objeto.

[ Inconsciencia. Como si fuera algo rutinario y tradicional… – Reconoció la gema izquierda al notar que el muchacho había hecho todo como si fuera algo normal.

[ Me equivoqué. La información no se borró… tú la absorbiste. Ese es un hechizo de los maōs originales. Un campo infinito de resguardado de objetos. – Hizo ahora la gema derecha al comprender que había ocurrido.

- Magia de los maōs originales… ¿Dónde obtuviste ese conocimiento y habilidad, Issē?

Ella no mostraba ningún gesto de hostilidad o enojo. Al contrario, se mostraba seria y algo fascinada por las habilidades mostradas inconscientemente por el dragón. Si se era consciente, ella estaba algo sorprendida pero contenta por la formación del joven. Como si supiera que él, siendo un guardián, usaría esto a favor de su hermana menor.

[ Un grimorio demoniaco de pedestal. Sabía que se me hacía familiar esa sensación de peligro. Uno de mis portadores murió patéticamente al intentar leer uno una vez. Los rayos que se dispararon a sus ojos le permitieron recibir la información. En caso de no tener sangre demoniaca, eso hubiera matado a este chico… o dejado ciego, ya que su carne de dragón evitaría que le hiciera algún otro daño. - Declaró la gema derecha nuevamente al comprender que era lo que lo tenía intranquilo al ver el libro la primera vez.

- ¿Dónde encontraron ese grimorio? – Consultó tranquilamente mientras se acercaba y se sentaba sobre su escritorio, cruzándose de piernas y brazos, para deleite de la vista del dragón.

[ Una sección oculta del primer piso del castillo. La encontramos por pura coincidencia, pero el imbécil de "izquierdo" no pudo evitar la curiosidad y condenó a nuestro portador a obtener un conocimiento más allá de su alcance.

- Después discuten. ¿Pueden siquiera suponer cuál es el antiguo maō que pudo haber creado ese grimorio?

[ Aposté por el primer [Lucifer], pero su capacidad siempre fue de ser directo y devastador, no de usar la magia para algo estratégico o táctico… Esto es obra de otro. No creo que de [Leviathan] con su afinidad por la velocidad y los desastres, menos de [Beelzebub] con su potencial mágico para el orgullo y el caos… Solo queda uno…

- El misterioso y desconocido [Asmodeus], el líder de los ejércitos de las antiguas y actuales armadas militares de los ejércitos demoniacos. Ese puesto lo ocupa Falbium Asmodeus ahora, antiguo heredero del clan Glasya-Labolas. Él es aburrido y se pasa todo el tiempo durmiendo. Sin embargo, el anterior era un maō muy peligroso por su capacidad estratega y enorme potencial mágico. Su descendencia de rasgos la tienen pocos clanes. – Finalizó la mujer, anonadada por algo que la hizo unir piezas cual rompecabezas. – Eso quiere decir que… No puede ser…

La maō se levantó y se aproximó al muchacho, alterándolo por la repentina ojeada que ella le hacía a su persona, sin comprender que buscaba o quería.

- Tú no tienes la sangre de un Sitri solamente, ya que nuestra sangre no tiene conexión con este maō. Compartes la de otro clan. Eres una mezcla pura de dos sangres sin matiz. Jefe de tu propia sangre… Issē… Tú no puedes ser nuestro hermano… Eres mucho más para la familia… ¿Cómo es que…? ¿Cuándo fue que…?

La heredera parecía haber resuelto parte de un enigma, siendo que él estaba inquieto desde el momento en el que oyó que no era sangre Sitri, sino también de algo más. Posicionando una mano en su barbilla y el codo bajo su otra palma, Serafall reflexionaba sobre lo descubierto.

[ ¿Hay probabilidades de que un demonio haya formado parte de la familia de mi portador? – Consultó el izquierdo buscando alguna concordancia o similitud en la situación.

- Imposible. Era un humano según los datos que obtuve al investigar sobre él anoche y sobre todo ser sobrenatural que pudiera sentir su presencia. Era normal... No hay rastros de ningún familiar sobrenatural… A no ser... que alguien de tu familia te ha ocultado algo todo este tiempo. No eras humano del todo después de todo… Eso quiere decir que tus padres han de haber tenido muchas dificultades para tener hijos o tenido alguna cosa que haya infligido en estos rastros. Uno de tus padres tiene sangre demoniaca. Pero, ¿Cómo es posible?

La capacidad cerebral de la maō estaba al 100%. Daba rienda suelta a probabilidades y teorías que en sus más extraños sueños creería posibles.

- Tienes el don de desnudar a quienes quieras, que Sōna rechazó. Así como seguramente tienes una habilidad que haga algo de la sangre de algún otro clan. Deberás estudiar al respecto de eso, Issē.

Este asintió, anonadado por la noticia. Qué vida tan loca tenía por delante el pobre dragón que apenas en poco tiempo estaba pasando por tanta información.

– De todos modos, ya resuelto todo esto, necesitamos prepararte el registro como demonio del inframundo. Para eso vinimos. Toma los mapas y acompáñame. Iremos a la oficina de Sirz para hacer el papeleo. Por cierto, no le digas a nadie de todo lo que hablamos aquí con respecto a los maōs anteriores o Grayfia-chan te cortará la cabeza.

- G-Geh. – Mencionó con nerviosismo y pánico el muchacho que temblaba en el rincón.

Saji estaba impresionado. Él, junto al sequito y su [Rey], viajaban en una limusina, como si fueran personas importantes.

- Te recuerdo que soy la heredera del clan. Es normal para mí este tipo de cosas.

Eso fue lo que dijo Sōna al respecto del tema, pero para él era abrumador. Se sentía que estaba cerca de una superestrella.

- No lo sabes, Saji. Pero para acceder al inframundo se debe tomar un tren o se pueden recibir sanciones, o incluso podrías ir a la prisión. Por suerte, solo pagaremos multas por esto y el incidente de Issē-kun. – Declaró la heredera al notar la incomodidad del [Peón] ante toda esta situación.

El muchacho se mostró algo perturbado al oír lo de la prisión. Agradecía a los maōs que eso se pudo evitar o, de lo contrario, seguramente no lograría dormir algunas noches por los "compañeros" que llegaran a tocarle de compañía de celda.

- Además de que deberé corroborar de tu ciudadanía aquí y la de mi guardián. Tuvimos suerte. Pobre de Issē-kun, ha de estar padeciendo un infierno junto a mi hermana. Ella lo tenía en el punto de mira desde un inicio.

La maō avanzaba deslizando sus caderas con elegancia. A pesar de su traje formal, el dragón podía deleitarse con las caderas de la muchacha que realzaban sus nalgas repentinamente ante cada paso. Sí que la estaba pasando mal el desgraciado…

Admiración hacia la matriarca Sitri aumentado un 300% al concebir semejante mujer. Una delicia de imagen.

- Viene alguien. Quédate aquí.

La maō se pegó al vientre del muchacho, aplastando sus pechos y mejilla contra él, arrastrándolo fácilmente en una habitación. Inmediatamente lo encerró, sin percatarse de donde lo había dejado.

Este se quedó viendo la puerta, algo incómodo por lo acontecido en ese instante, para luego voltear, encontrándose frente a un hombre calvo con barba que lo veía, algo adormilado.

- ¿Eh…? ¿Q-Quién es…?

Repentinamente, el hombre se reanimó completamente al notar un aura extraña frente a él, con una presencia familiar, y un cuerpo de normativa ilegal.

Ambos se quedaron viendo a los ojos unos segundos, atónitos entre sí, cuando la puerta se abrió levemente.

- Ya se fueron… Están buscando a Falbium, parece que escapó de una supervisión de sus tropas… ¿Qué ocurre?

Al pasar levemente, notó la escena entre ambos seres. Estos no cedían su mirada, sintiendo una sensación muy extraña pero muy violenta en sus interiores que les gritaba una cosa:

Desastre.

- ¡Nos vamos!

- ¡Espera, Serafall! ¡¿Quién es él?!

Aterrada por los nervios, siendo este el único maō que no estaba al tanto de la situación, suponiendo que generaría un caos si hablaba del muchacho con los ancianos.

- Y-Yo…

- ¡Quiero enfrentarlo! – Confesó repentinamente el hombre levantándose del asiento, siendo consciente que esta sensación le gritaba por los poros que probara en un enfrentamiento al muchacho de inmediato.

[ ¿Compañero? ¡¿Estás demente?! ¡Llevas un día como demonio como para morir con progresiva confianza!

[ ¡Es un lunático! ¡Mocoso, escucha a "Izquierdo"! ¡Tiene razón!

Ambas gemas parecían intentar detener al muchacho que dio un paso al frente al reto del sujeto, sin tener una sola idea de combates, tácticas o algo por el estilo, pero queriendo aceptar el desafío sin discusión y evaluación.

- ¿Un día? ¿Acaso este es el chico del cual Sirzechs me pidió que no reportara nada a los ancianos por ser un dragón de sangre de clase alta? – Consultó el hombre a su compañera al notar que dos gemas le hablaban, indagando en la vaga información que obtuvo del informe de sus compañeros.

Silencio. La maō se sentía de lo peor al no intentar suponer el conocimiento de la situación en su compañero.

- Recuérdame no subestimarte, Falbi… Él es el guardián recién iniciado de mi hermana menor. [Tane Gādian], él es Falbium Glasya-Labolas, actual [Asmodeus], maō dirigente de los asuntos militares.

- Ya veo… Lamento que te pida esto, pero, aun si no tiene alguna experiencia, quiero pelear con él… No, NECESITO pelear con él… No sé por qué, solo siento algo familiar en él.

En ese instante, la maō pudo confirmar una cosa en el muchacho. Poseía uno de los dones que destacaba a un clan específico: La hostilidad continua y el deseo de pelear a raíz de desafíos.

- Esto es malo… Un Glasya-Labolas.

Disgusto en las entrañas. Sōna parpadeó un poco ante un dolor repentino en su estómago. El movimiento abrupto de los gases la hicieron sentir cierta incomodidad repentinamente.

- ¿Sōna-sama? ¿Se encuentra bien? – Consultó Momo al notar que su ama se sostenía y apretaba el estómago, aparentemente indispuesta.

- ¿Hmm? Si, Momo. Presiento algo malo, eso es todo.

- ¿Usted cree que Issē-kun…?

- No. Legalmente, será reconocido como mi hermano menor, así que no hay peligro alguno por parte de mi hermana, ya que no le puede hacer nada o el clan entero se le echaría encima por simples celos… Además, deberán llamarlo con el sufijo "sama" o [Tane Gādian], ya que posee mi sangre noble y será parte de mi familia. Parece que ese tonto ha dado muchos pasos en tan poco tiempo…

La muchacha se sostuvo la cabeza, cansada por todos estos cambios repentinos que ya la estaban agobiando. Solo esperaba que el chico no se metiera en más problemas.

( Sōna-sama. Por favor, venga a buscarme. Tengo miedo. )

Issē y Falbium se hallaban a cinco metros del otro. Luego de acordar que el muchacho aprendería un poco de dolor en carne propia, mas no lo mataría, se dio un recorrido por los alrededores el edificio hasta llegar a un sótano deshabitado. El predio era una torre en medio del rio que rodeaba la isla de los castigos, en medio de dos puentes de dos clanes.

Ahora mismo, el imbécil dragón se arrepentía de su decisión, pero no daba marcha atrás, su cuerpo no le permitía rechazar el desafío.

Si Serafall tenía razón y su sangre era una mezcla rotunda, entonces la de un fuerte clan con un fanatismo intenso por las peleas y la devastación debía ser culpable de esto. Al mirar el rostro serio y analítico de la maō, notó que ella seguramente tenía una resolución al respecto.

Un momento… ¿Cómo diablos llegó a entender todo eso?

- Chico, quisiera que me mostraras que puedes hacer. A decir verdad, no espero que logres mucho en un día que llevas como demonio, pero creo que puedes mostrarme algunas cosas si lo intentas. Dame tu mejor golpe y usa tu Sacred Gear.

[ ¡Dragon Booster! – Fue el anuncio que resonó de los ojos de las dos cabezas de dragón que aparecieron en las manos del muchacho.

[( Mocoso. Solo podrás recibir doce aumentos hasta después ser incapaz de pelear por el cansancio. Sin embargo, podemos darte la armadura de dragón. Solo durará 20 minutos y tiene un conteo de 20 segundos para prepararnos, ya que será la primera vez que la usarás, con un descontado de uso más veloz si recibes mucho daño. Además de que se inhabilitará la Sacred Gear por dos o tres semanas al forzar la aparición de la armadura. Una mierda, ¿Eh?

[( Él dice la verdad, compañero. La cuestión de utilizar la Balance Breaker es una necesidad grave ahora, ya que no tienes ningún tipo de experiencia en peleas y te enfrentarás a un maō. El tener el sistema inhabilitado por un tiempo no debería ser problema serio ya que no estarás haciendo cosas con utilidad en todo este tiempo y tu entrenamiento deberá ser físico y mental más que nada. Recuerda que las Sacred Gear evolucionan según los deseos del portador. Todas estas limitantes podrán desaparecer si entrenas duro y te vuelves más fuerte de lo que ahora eres naturalmente.

Ante las palabras de ambos dragones, el muchacho solo se encontraba nervioso, con una expresión sin poder moldearse. Logró parpadear una vez, afilando la mirada hacia el maō.

[ Que así sea, muchacho. Con honor, hasta el final… Aguanta veinte segundos.

- ¡Así que esto estaban haciendo aquí! ¡No pienso perderme esto!

Sirzechs apareció junto a la maid en un círculo mágico. Ambos se mostraban sorprendidos por la escena frente a ellos, así como curiosidad.

- Sirzechs-sama, el papeleo debe ser terminado para hoy…

- ¡Grayfia! ¡Presta atención a esto, ya que te servirá para entrenar a Issē! ¡Ya llamé a Ajuka para que no se lo pierda!

Fiel a su naturaleza de persuasión, el maō lucifer logró desviar la atención de la maid en el enfrentamiento al recordarle que mañana mismo ella debería emprender un entrenamiento rutinario para el muchacho.

Devuelta en la contienda, el maō presenciaba el dilema mental del muchacho mientras intentaba identificar lo que sentía que tenía el muchacho dentro de su ser.

( Esto no es normal… Ese chico está escondiendo algo. Lleva un día como demonio, pero parece que es mucho más tiempo. )

[ ¡Activation count! ¡20! – Recalcaron ambos guanteletes a unísono.

Inmediatamente, el muchacho comenzó a correr como un humano, lento y muy visible, hacia el maō en zigzag. Este solo alzó la mano, generando un círculo mágico de color rojo suave.

El dragón era lento, ya que corría con dos de sus patas, pero se demostraba que era consciente de no ser directo hasta llegar al enemigo, procurando poder evitar contacto con la mano que lo apuntaba.

- Combate cuerpo a cuerpo muy por debajo de lo básico. ¡Falta pulirlo! – Declaró el maō esperando el puñetazo que el muchacho intentaba dar a su rostro.

Instinto. Por una extraña razón, sintió que el muchacho estaba por golpearlo intensamente, razón por la que invocó unos tres círculos más sobre la misma mano, recibiendo el impacto con fuerza.

Explosión. Una intensa explosión ocurrió justo tras el impacto. El dragón tenía su puño impactado contra la mano del maō sorprendido por tener uno de los círculos mágicos agrietados, con dos pulverizados por el impacto.

- ¡Esto es prometedor! ¡Pero mis piezas pueden lograr algo como esto mil veces mejor!

[( ¡Compañero/Mocoso, aléjate!

Separó al muchacho de un jalón, permitiéndose tomar distancia, para luego patearlo intensamente en el pecho, mandándolo a volar contra una pared que resonó con el impacto, partiéndose en pedazos.

- ¡Falbium! ¡Le prometí a mi hermana llevarlo intacto, maldita sea! – Gritó la maō algo furiosa por la falta de tacto de su compañero.

- ¡¿Qué?! ¡¿Qué vaya con más intensidad?! ¡Como digas! – Dijo el hombre con una repentina sonrisa agresiva, que anonadó a los maōs presentes, mientras se lanzaba contra el muchacho.

- Que Falbium este despierto y así de emocionado, quiere decir que vio algo prometedor en ese chico. – Declaró inesperadamente Ajuka detrás de todos, deslumbrándose con unos binoculares para ver al muchacho.

- ¿Cuándo llegaste? – Consultó el maō Lucifer poco sorprendido.

- Estaba detrás de ti luego de que le dijiste a Grayfia sobre esto. Por cierto, Grayfia, el dragón es soltero. Probar no te viene mal… - Llegó a declarar el maō Beelzebub antes de ser enterrado en el suelo de un impacto devastador por una maid avergonzada que no dijo nada del tema.

- No deberías burlarte de los años de soltería de una mujer, Aju-chan. O yo podría ser la siguiente en golpearte. – Declaró Serafall con una sonrisa infantil y una mirada sensual que no le prometía más que dolor al pobre maō.

- Tomo nota de eso… - Declaró como si nada mientras seguía observando al muchacho por debajo de la barandilla con binoculares, con la cintura enterrada en el suelo.

Regresando a la pelea, Issē estaba saliendo a duras penas de la pared. No había dolido el impacto, pero si lo había desorientado.

Instinto. Bajó la cabeza, evadiendo un cuerpo entero que se estrelló detrás de él. Comenzó a correr, adolorido por el primer golpe, alejándose del área.

( ¡¿POR QUÉ MIERDA SIENTO QUE PASAN HORAS CON ESTE CONTEO DE MIERDA?! – Declaró al ver que aún faltaban doce segundos.

Giro. El muchacho volvió en sus pasos y comenzó a correr hacia el hombre que salía del hueco completamente listo.

( ¡VOY A PARTIRLE LA CARA HASTA QUE ESA PORQUERÍA TERMINE!

Un rotundo golpe en la mejilla tan mal dado devolvió al maō a la pared. Entonces, una lenta pero potente serie de golpes comenzó a azotar el agujero, permitiendo a los de afuera ver los destrozos que tenían los zócalos de las paredes, así como su estructura que retumbaba por la vibración del área.

- ¿Alguien quiere hacer un "piedra, papel o tijera" para pagar los arreglos de este escenario subterráneo? ¿O le dejamos todo a Falbium? – Consultó Ajuka al ver que todo caía a pedazos por la agresividad de ambos. El ascensor seguramente se caerá en el momento que este piso se destroce.

- Yo creo que deberíamos pagar todos. Nunca lo vi tan contento desde antes de ser maō y que dijera que ser uno era aburrido.

- Yo no lo veo justo. ¡Él le está partiendo la cara a mi hermano legal! Aunque… Él tiene dos sangres. Por ende... ¡Sirz-chan! ¡Necesito dos identificaciones para Issē! ¡Una debe decir que es mi hermano legal! ¡Otra debe decir que es dueño de un clan propio! ¡Hazme caso! ¡Luego les explicaré lo que descubrí!

- ¿Eh? De acuerdo. Sea lo que sea que digas, seguramente es muy importante. Grayfia, rescátalo en cuanto las cosas se pongan feas, ¿Sí?

La sirvienta asintió sin dudar ante la orden de su [Rey]. Él era un hombre problemático y a veces le encantaba comportarse como un niño, siendo la clara imagen de ser un Sis-con la cruz que deterioraba su seriedad y firmeza a la hora de ser un maō. Eso ahora mismo señalaba que el desgraciado quería escapar de sus responsabilidades con otras impuestas por la maō.

- Recuerde que cuando termine debe terminar el papeleo… O yo lo llevaré allí por las malas, Sirzechs-sama. – Dictaminó la maid alto y claro, generando una tensa sonrisa en el maō que sentía sus esperanzas morir.

- Lo intenté… Je, je, je. Vuelvo en un rato… - Dijo el de cabello rojo con tono muerto y unas pocas ganas de vivir aparentemente.

Entonces, una extraña energía hizo que todos vieran el campo de batalla. El maō parece que había golpeado en muchas partes y continuidades al muchacho, pero este se encontraba firme y en pie, aún que adolorido. Sus guanteletes destellaban una intensa energía.

[ ¡Over Booster! ¡Double Welsh Dragon at maximum power! ¡Balance Breaker! ¡Double Welsh Dragon Enhanced!

Todos se sorprendieron ante esto, puesto que no esperaban la activación del gran "bug" que tenían las Sacred Gears. Una falla que Dios no había arreglado en la que las emociones del portador, o el sacrificio del mismo a un coste máximo, generaban una gran potencia en el dispositivo, permitiendo al portador alcanzar un nivel de poder capaz de cambiar el mundo.

En este caso, este sistema era imposible de alcanzar a temprano uso. Por ende, todos supusieron que él había elegido el sacrificio. En este caso, temían del coste de utilizar dicho potencial en el joven.

Armadura. Rápida cual tormenta, las piezas de una armadura roja comenzaron a desplegarse rápidamente sobre el dragón, aparentemente en mal estado y con una composición aparentemente incomoda y muy mal formada.

[ La joroba estropea la armadura, así como tus piernas poco flexionadas. Tienes mucho camino por delante, compañero.

El dragón observó al maō y este sonrió, envolviéndose en su propia aura de una manera agresiva, cruzándose de brazos en pleno vuelo, mostrando unas doce alas de demonio.

- ¡Golpéame, chico!

( ¡NO ME SUBESTIMES, MALDITO!

[ ¡Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡Explosion! ¡Dragon Shoot at doble latence!

Todos pudieron notar como una pequeña esfera de energía se manifestaba cuando las cabezas de dragón, que repentinamente abrieron sus hocicos, mostraron el brillo intenso que se expulsó con enorme fuerza en donde se encontraba elevado el maō. Ante este acto, una brutal estela de energía roja arrasó con el predio y el área en el que el maō se encontraba, siendo que este se mostró precavido un segundo antes del impacto.

- ¡MAGNIFICO! ¡ESAS HABILIDADES SON POBRES, PERO ALCANZARAN A UN "EXTRA DEMON" CON ESFUERZO! – Fue el rotundo grito que todos pudieron oír entre el desastre.

Cuando el desastre pasó, todos pudieron ver como el maō Falbium se hallaba con su aura encima, aun volando en el lugar donde recibió el ataque, observando parte de una desvanecida parte de lo que era un techo y pared en donde entraba agua y podía observarse el cielo demoniaco. Parte de la estructura subterránea de la torre de los maōs había sido devastada con el bestial ataque.

( ¡ESO NO FUE TODO!

[ ¡Boost! ¡Boost! ¡Boost! ¡Explosion!

Una rápida capacidad de salto le permitió llegar hacia el maō, proyectando un intenso golpe al rostro de su rival que, sin pudor alguno, le dejó dar con todas sus fuerzas.

( ¡NO HE ACABADO!

[ ¡Dragon Shoot!

Devolviéndolo a la tierra al enterrarlo con el arrastre del puñetazo, tres ráfagas de energía fueron disparadas desde el hocico derecho de su brazo, devastando el área y levantando enormes capas de vapor a raíz del agua evaporada por el calor de la energía.

- El futuro de los demonios… en la palma de nuestras manos. Con este joven, puedo asegurarles a todos ustedes, amigos míos, que los ancianos no cambiaran el futuro de los jóvenes nunca más - Declaraba el hombre mientras volteaba y observaba a todos con los brazos extendidos a los lados.

[ Burst. Reset.

Caída. Issē perdió la armadura antes de tiempo, cayendo completamente exhausto mientras el agua comenzaba a recorrer su cuerpo, alzándolo como si se encontrara en una piscina, respirando agitado.

[ Le dijimos que no forzara el límite. Al menos dejó una gran impresión, ¿No?

[ Ya cállate, hermano…

- ¡Lo sabía! ¡JA, JA, JA!

Por primera vez en la historia, Falbium, con un hematoma pequeño en la mejilla y la barba algo chamuscada, se encontraba completamente despierto y contento, aplaudiendo y saltando de aquí para allá, cual niño que recibe un regalo súper anhelado. Su ropa no mostraba ningún rasguño desde la pelea, a excepción de un poco de mugre, humedad por el agua o destrozos en las esquinas de las mangas o derivados.

Los cuatro maōs se encontraban en la oficina de Sirzechs, mientras este y el dragón, ya consciente gracias a una poco practica magia curativa de Serafall, estaban preparando el registro. La maō [Leviathan] había notificado a sus compañeros la condición del muchacho, enorgulleciendo a [Asmodeus] por haber logrado adivinar dicha condición, siendo una especie de mezcla de sangres la que volvían al muchacho un ser considerado "Extra Demonio", un demonio de sangre pura que no entraba en el catálogo de los 72 pilares.

- ¡Muchacho! ¡Eres increíble! ¡Quiero formar parte de tu entrenamiento para cuidar a la chica!

Así como pidió el maō, el dragón agradeció. Sin embargo, declinó la oferta por temer a morir en sus manos, con la condición de probar sus mejoras en combate con él, con la misma sensación de estar a punto de morir, exceptuando que ahora tendría tiempo para evitarlo, cosa que el maō aceptó sin problema alguno con una aterradora sonrisa.

- Entonces… ¿Qué sangre porta, aparte de la Sitri? – Consultó intrigada la maid, observando al dragón de reojo que no cambiaba su expresión desde ayer. Que suerte, ya que no lograría notar los nervios que tenía porque descubriera algo que lo tachara de peligroso e involucrara al muchacho en una condición en donde su cabeza rodara por el suelo.

- No lo sé. Probablemente un Glasya-Labolas. Debemos investigar eso cuando Issē pueda ver a sus padres y contarles de todo lo que ocurre. Además de recorrer los clanes obteniendo información, lo que levantaría sospechas.

El aludido solo suspiró, exhausto y preocupado. Tenía un ojo con un hematoma, al igual que otras partes del cuerpo, y el cabello algo alborotado.

- ¡Sonríe, [Tane Gādian]! – Comentó el maō Lucifer con cierta burla y gracia por el rostro demacrado del dragón. El muchacho apenas pudo reaccionar antes sentir un intenso flash que arrugo su rostro. – Tendré las copias en un santiamén.

Sin duda alguna, esta nueva vida del muchacho era mucho más que intensa, entretenida y divertida.

- Oh. Casi lo olvidaba, [Tane Gādian]. Tu habitación está hecha y lista para que puedas instalarte. Me he tomado la molestia de traer todas las cosas que tenías. Excepto tu pornografía, la cual Sōna quemó cuando la vio en mis manos. Lo siento.

Bueno, quizás no tan divertida… Incluso hasta agónica en cierto punto.

- ¡H-Hola, familia! ¡[Tane Gādian] está entero, como prometí!

- ¡¿QUÉ SIGNIFICABA ESO DE "NO LE HARÉ NADA"?!

- [A-Asmodeus] y él querían pelear. N-No pude detenerlos.

- ¡Si padre lo ve así, te matará! ¡No, nos matará a ambas! Espera, ¡¿PELEÓ CON UN MAO?!

¿Qué ocurre? Simple. El muchacho, ahora hermano legal de Sōna, ya que el patriarca de la casa había entregado un papeleo valioso a primera hora en la mañana a los maōs, se encontraba comiendo dos manzanas doradas mientras bebía leche pasteurizada en botellas muy pequeñas, sentado en el suelo. Su cuerpo continuaba lleno de hematomas que ya no dolían y se remarcaban en un negro intenso, como si fuesen viejas, demostrando que una sanación interna se efectuaba con eficiencia y rapidez. Saji, con un peinado elegante hacia atrás y traje de etiqueta, veía este metabolismo con sorpresa mientras mascaba una manzana dorada, notando que su Sacred Gear se materializaba inconscientemente, aclamando cada ingesta de manzana con un brillo rojo en las gemas del aparato.

[ Esas manzanas funcionan muy bien en ti, compañero. Increíble. Tu cuerpo se repone con mayor eficiencia.

[( Supongo que es la influencia de la doble sangre. ¡Es casi imposible que cumpla un efecto positivo tan rápido al combinarlo con leche de vaca!

Tsubaki, Momo, Tomoe y Tsubasa veían esto con sonrisas pequeñas, siendo estas las expresiones de las pocas veces en la que ambos amigos compartían un momento pacifico de esa manera. Aún con tantos cambios en medio de la vida de ambos, mantenían un buen momento de amistad. Qué propio.

- ¡Oh! ¡Mira mi identificación, viejo! ¡Me veo guapo, ¿no?! – Comentó el rubio, orgulloso, mientras exponía una credencial con una fotografía bien enmarcada. En realidad, la identificación era innecesaria para él, ya que era [Peón] de la heredera, por lo que no requería una a partir de hoy. Sin embargo, si subía de rango a clase media, esto le serviría con solo renovarlo, evitando el papeleo.

( ¡YES! ¡YES! ¡YES! ¡YES! – Aclamaban Momo y Tomoe con la nariz sangrando y una sonrisa de orgullo.

- ¿Gorh? ¡Gah!

Issē mostró la suya, sin poder evitar soltar una carcajada extraña por su rostro demacrado. El rubio tampoco pudo evitarlo al ver la pobre expresión que mostró en el frame de la foto. Era histórico.

La foto mostraba un rostro corroído por el movimiento en donde se veía a un bizco dragón con la lengua algo suelta entre su hocico cerrado, que se asemejaba a un perro sacudiéndose el agua tras un baño. El maō no cambió la imagen por ver esto muy divertido seguramente.

Por cierto, la otra credencial la guardó en la dimensión de respaldo bajo orden de la maō, sin permiso de mostrarla ante nadie. Ella la había hecho para corroborar situaciones futuras.

El domingo, día tradicional de ambientes familiares y tranquilidad, se había hecho un poco caótico en el Inframundo a raíz de una extraña devastación poderosa por la mano de una extraña energía roja que devastó un piso subterráneo de la torre y casi alcanza el castillo del clan Agares que estaba cerca de esta. Otra vez, el maō [Beelzebub] asumió las consecuencias diplomáticas de la situación y [Asmodeus], que tenía una sonrisa de oreja a oreja y portaba un hielo en su mejilla, ya que se sentía orgulloso de portarla, se encargó de los gastos sin problemas… Además de tener que desagotar el subsuelo, que se asemejaba a una piscina gigante.

- Es un hecho. Esa armadura siempre tiene la capacidad de superar hasta a los dioses.

- Calla. Aquí no, Falbium…

- ¡Si no lo hablo con alguien, enloqueceré!

Finalmente, estamos en el almuerzo. Issē ya había comido, por lo que rechazó su asiento en el suelo, entre Serafall y Saji, y se posó detrás de Sōna, enorgulleciendo al patriarca con su presencia e incomodando a la mencionada, no por la distancia, sino por la situación y la bestialidad del dragón.

- ¿Cómo está transcurriendo el día para ustedes, jóvenes? Espero que no hayan tenido muchos problemas aquí y se sientan cómodos, ya que esto formará parte de su futuro si siguen acompañando a mi hija. [Tane Gādian], recién recuerdo que debemos delimitar tu territorio para cuando concluyas tus deberes como guardián a futuro, antes de figurar como heredero si mi hija rechaza el puesto o logra más grandes metas que le impidan tenerla. Preséntate en mi oficina cuando tu labor se haya concluido.

Este asintió una vez, recordando momentáneamente que había ciertos hábitos de sirviente que podría aprender de muchos de sus mangas y novelas ligeras. Esperaba que Sōna no hubiera destruido esas pertenencias. No prestó atención alguna a las palabras del lord, por lo que no comprendió más que su presencia en la oficina.

[( Recuerda que puedes guardar muchas cosas en ese espacio infinito. Piensas en lo que quieres en tus manos, o cola, y tu mente hará el resto para traerlo nuevamente. Ten cuidado. Eso cobra un mísero porcentaje de magia que hace la diferencia en un combate. Además, debes procurar que nadie pueda ver esto o deberás "silenciarlo". Un testigo de tus actos será un problema en el futuro. – Recomendó la gema derecha con seriedad. No había muchas opciones, y ser descubierto como demonio dragón por los desconocidos no era una de ellas.

Al comprender las últimas palabras de la gema, una extraña sensación de hostilidad brotó dentro del muchacho ante la nada misma. Se vio obligado a no poder fijarse en ello cuando sintió una mirada extraña a lo lejos. Al observar lo que serían los pasillos del comedor, no notó a nadie más que los sirvientes designados en el área.

- ¿[Tane Gādian]-sama? ¿Ocurre algo? – Consultó uno de los sirvientes masculinos, que se encontraban en la fila de atrás de él, al notar su mirada dispersa repentinamente en la entrada.

Él negó suavemente sin verlo. Sin embargo, en su interior, algo de incomodidad surcaba su ser. Algo pasó por el área, y, aunque no le prestó atención a él o al resto, era extraño. Su esencia no era común a los demás sirvientes del clan.

- Quizás tengas hambre, muchacho. Las manzanas que has consumido han sido muy limitadas, ya que disponemos de poco almacenamiento en este momento…

- ¡Atrapa, Issē! – Declaró la maō arrojándole una manzana dorada que Dios sabe de dónde consiguió.

Con la maestría de un ser absoluto, la mano derecha tomó fácilmente dicho alimento, antes de darle cuatro mordidas y hacerla desaparecer de la existencia por completo. En realidad, aunque los que lo miraban con orgullo y respeto no lo sabrían, el Ddraig de la derecha se encargó de atraparla.

- ¡Onee-sama! ¡Compórtate! ¡Estamos en la mesa! – Le recriminó la heredera con ira, conteniéndose al casi intentar azotar la mesa, ante el acto tan inmaduro de su parte.

- ¡So-tan es aburrida! ¡Lero, lero, lero! – Se burló, ocasionando unas suaves risas por parte de Saji, algunos sirvientes, sus padres y Tsubaki.

Esponjoso. Las pequeñas orejas de la heredera, así como su pequeña cola, aparecieron irradiando su estela de aura asesina. El muchacho no pudo evitar tentarse por alzar las manos y simular tener entre sus dedos (que hacían de pinzas que apretaban el aire cada tanto) dichos afelpados superiores que se removían según su temperamento.

- ¡¿Por qué siempre tienes que avergonzarme?! – Finalizó con el rostro rojo de la vergüenza, levantándose de su asiento, saliendo del lugar. Issē notó esto y comenzó a seguirla, preocupado.

- Déjala esta vez, [Tane Gādian]. Ella solo se avergüenza fácilmente y no le gusta mostrarlo. Pido disculpas por conocerla como alguien muy seria y fría. Eso es culpa mía. – Dejó en claro el patriarca a espaldas del muchacho, quien detuvo sus pasos. – Podemos abarcar algunos asuntos importantes antes de poder verla nuevamente, ¿Te pare-? Momento, ¿Por qué sus ojos están pintados de negro?

- ¡C-Comencé a experimentar con mis pinturas y lo usé de modelo! – Logró balbucear la maō, algo preocupada por ser descubierta en el transcurso de la situación.

- ¡Serafall! ¡Deja de jugar con él y compórtate como una maō! – Declaró el patriarca repentinamente, imitando gestos y movimientos de su hija menor.

[( Hipócrita… - Declararon todos los integrantes del cuerpo del dragón al ver esto.

- Ufu, fu, fu. Cariño, imitas a nuestra hija. – Recriminó la matriarca con burla y elegancia.

- ¡Kugh! ¡Kata! ¡Se supone que me apoyas!

- Eso es hasta que te avergüenzas frente a los demás. Ufu, fu, fu…

[( Demonio. Ella es una verdadera demonio, chico.

[( Mismo digo. Es aterrador.

Sin duda alguna, la familia Sitri no se distanciaba mucho de la suya. Diablos, ahora ya extrañaba a sus padres…