Corklein:Hola, bro. Me alegra que te guste la historia y escribas lo que opinas de ella, me es muy útil y lo aprecio.

Respecto al fandom, creo que es bastante grande, pero siempre tenemos el fanatismo por lo cliché (no soy la excepción). Volviendo al fic, perdón por la tardanza y espero disfrutes el capitulo. Nos vemos en la proxima.

Redclaw39: Hey, bro! I'm glad you are liking the fanfic! I hope you enjoy this chapter and thanks for giving me a chance! See ya in the next!


Lunes. Decir que las posibilidades eran aptas era muy difícil para alguien no solo recién ingresado, sino también débil de capacidad. Issē tragó profundamente mientras, frente a él, había un árbol cubierto de círculos mágicos de color rojo con el símbolo del clan Gremory. Anoche había discutido con Bitru sobre su dominio terrenal al concretar sus servicios con la familia Sitri, asegurándole una porción de más del 15% de los recursos naturales del clan. Siendo que discutiría con los ancianos del clan a futuro un aumento de este porcentaje... Aun cuando el pobre dragón le pedía que parara de aumentarlos.

- Este árbol cuenta con inmensos sellos de fuerza impuestos para dificultar su capacidad de poder levantarlo. Cuando sea capaz de poder arrancarlo de raíz y depositarlo en el suelo, los sellos desaparecerán. Adelante, [Gādian]. No perdamos tiempo.

Cerca de él, Grayfia observaba al muchacho indeciso con seriedad. Este abrazó al árbol, comenzando a aplicar fuerza, jalándolo hacia arriba. Con gruñidos, jadeos y todo tipo de incomodidades visibles, el muchacho no pudo mover el tronco ni un milímetro, pero sí pudo desgarrar la tierra a su alrededor, así como crear un zanjado con sus patas.

- Esto estará así hasta que logre removerlo. Hasta entonces, trabajara con esto por una hora y luego seguiremos con el resto de cosas. – Declaró ella con firmeza y dirección.

El muchacho, asumiendo que las cosas serían así, prosiguió su entrenamiento en lo que muchos sirvientes hacían el mantenimiento del patio, mientras que Bitru observaba al muchacho con seriedad a lo lejos, desde un balcón.

- ¿No crees que eres un poco duro con él? Recién lleva dos días como guardián. – Consultó Kata con una suave sonrisa mientras cosía sentada a su lado, sin despegar su vista de su labor. No estaba en contra de su plan de entrenamiento intensivo, pero lo veía un poco exagerado, casi tanto como cuando se encargó del de Serafall y Sōna, solo que este exigía más intensidad física que mágica como fue con las jóvenes.

- Y mientras más días pasen, más tiempo perderá. El periodo escolar de primer año de él recién comenzaba y todo lo que conocía se le arrebató con ese atentado a su vida. Necesita reponerse y formarse completamente si anhela volver a ver a sus padres y tener una vida más posiblemente humana. No hay mucho secreto en sus motivaciones. Deberá esforzarse si busca una vida tranquila en lo que cuida de mis hijas... – Anunció el patriarca con seriedad y temple.

- Comprendo. Solo no cometas los mismos errores que cometiste con ellas... o los que tu padre cometió contigo, amor... - Le dijo ella, interrumpiendo el trabajo y acariciando la espalda con suavidad, notando que este había hecho una mueca ante el acto.

- Lo sé, Kata... Nadie más que yo es consciente de ello. No puedo permitirme que mis errores con Sōna y Serafall vuelvan a aparecer. Por primera vez en toda mi vida, debo de procurar cambiar las cosas... Y contarles a ellas lo que me pasó. Por qué fui tan inflexible con ellas...

- No. Aún no estás preparado para contarles, Alh. Lo veo en tus ojos. Te duele portar su nombre. Sé que tanto sufres aún por pensar en lo que te hizo, por lo que pasaste... Soy tu esposa y soy una mujer. A mí no se me escapan esas cosas, cariño. – Declaró con algo de burla por el intento de firmeza del hombre. Este comprendió el comentario, bajando los hombros desanimado.

- Ha pasado mucho tiempo... Y aún no puedo dejarla ir. - Comentó sintiéndose bastante abatido.

- El tiempo no cierra todas las heridas, querido. Quizás solo él pueda reforzar nuestros lazos como familia. Dale una oportunidad... - Indagó ella procurando detener su labor para ver al hombre con cariño.

- Se la estoy dando. Y velaré porque la llama de la antorcha que tiene encima arda hasta que mi cuerpo no pueda evitar derretirse al protegerla.

- ¿Eso es lo que hacen los hombres? – Comentó con burla mientras veía como él se reponía lentamente.

- No, Kata. Un hombre lo alzaría de brazos, lo llenaría de golpes y le mostraría la verdad con dureza y la firmeza que se deba. Un cobarde solo dependería de él para que la vea por sí solo, porque teme mostrárselo, y si lo ve fallar, asumiría su derrota y lo apoyaría moralmente.

- ¿Tú eres un cobarde? – Consultó con seriedad, temiendo su respuesta.

- Siempre lo he sido, amor. Gracias a ti no huyo de mi vida. De su legado. De lo que soy...

- Aún recuerdo cuando te avergonzabas de tus orejitas de gatito. – Dijo repentinamente, cerrando los ojos mientras proseguía cosiendo.

- ¡K-Kata...! – Aclaró el hombre con un sonrojo brutal mientras sostenía sus orejas de guepardo, avergonzado, mostrando una faceta tímida y débil hacia la mujer.

- Ufu, fu, fu... Ahí está el hombre del que me enamoré. Tímido, inteligente, algo vanidoso y orgulloso. Pero uno que hizo lo que todo que los define como tal...

- ¿Q-Qué cosa? – Consultó limpiándose el sudor de la frente, intentando ocultar su sonrojo.

- Huir de un embarazo, asumir un matrimonio y regir su hogar con los riesgos que conlleva. Sōna es igual a ti. Eso no cabe duda. Estoy segura que Issē y ella harán buena pareja en cuanto se "acomode" a la familia. – Declaró ella con una sonrisa mientras miraba el atuendo en elaboración con cierto cariño.

Partición. La barandilla de mármol del balcón fue duramente aplastada por una mano con un gesto de agresividad intensa. El aura del patriarca comenzó a elevarse brutalmente.

- Él y yo debemos hablar de eso seriamente... – Recordó con tono sombrío mientras observaba al muchacho que estaba jalando el árbol con todas sus fuerzas.

- Ufu, fu, fu. Lo condené~.

Ella sí que era un demonio. En todos los sentidos que se pudieran mencionar, la familia Agares seguramente era aterradora.


Fracaso absoluto. La hora finalizó con un Issē agotado y derribado contra el suelo por el agotamiento. En el proceso, se mostraban las marcas de la tierra desgarrada por las garras de sus patas traseras, así como marcas de pisadas. Pidió disculpas de todas las formas posibles a los sirvientes por eso.

No se cansó del todo, ya que después de descansar 2 minutos, prosiguió con su estudio físico. Sus limitaciones eran grandes por su tamaño y joroba, por lo que Grayfia ideó un plan para poder acomodar su cuerpo con las condiciones óptimas y más elásticas posibles.

- La perfección es imposible, [Tane Gādian]. Por eso nosotros solo siempre intentamos acercarnos lo más posible a su luz. Nuestras imperfecciones nos acercan siempre a los humanos. Nosotros, los seres sobrenaturales, jamás podremos alejarnos de esa realidad. Recuerde eso [Tane Gādian]. Le servirá para saber que la diferencia hacia los humanos son nuestros límites morales y físicos.

Con las palabras sabias de Grayfia, comenzó la exigencia. El muchacho tuvo que hace lo equivalente a un entrenamiento:

Abdominales. La exigencia de un ser que jamás había hecho deportes era de 50 por día para poder acomodarse a las exigencias. Pero Issē no tenía tiempo, ni estructura para ello. Por lo que se le impuso unas 25000. Para cuando se dieron cuenta, este método no servía de mucho ya que el muchacho no se agotaba.

- Adelante, [Tane Gādian].

- G-Gah...

Por lo que necesitaba un ligero empujoncito de alrededor de más de 78000 toneladas, es decir, diez mil elefantes africanos, hizo que él sintiera una verdadera dificultad al realizar 20 seguidas.

Correr. Las limitaciones de la mansión daban constancia, por lo que Grayfia pensó que lo mejor sería hacerlo correr sin parar por el laberinto.

Y "sin parar" no estaba de adorno. Lo hizo tener que correr, rodeando los pequeños trayectos cerrados que lo detuvieran, para encontrar una salida sin detenerse. Luego de media hora, el pobre logró salir completamente mareado y con medio laberinto devastado por los choques que tuvo contra este.

- Es lento, [Tane Gādian]. Su cuerpo no es excusa para no tener piernas flexibles y permisibles.

Pesas. Si bien algo que el ser humano quiere es ser fuerte, no un puto tanque de músculos (al menos aquel que no se vuelve adicto a esto). Ese fue el motivo por el que Grayfia obligó al muchacho a someterse a cargas de peso que lo hicieran sentir levemente flexionado. Las cargas rondaban más de 9000 toneladas y apenas las sentía.

- Recuerde siempre generar un trabajo en sus brazos, pierna y espalda. La fuerza no está en el peso que levanta, si no en cuanto es capaz de trabajar y tolerar en el proceso. Hacemos trabajo, no fuerza.

Sentadillas. El pobre apenas podía hacer 10 sin sentir que su joroba le traía dolor y problemas. Eso solo lo obligó a tener que hacer 50 por día.

- Es trágico. Su espalda no le permite hacer sentadillas en condiciones. Deberá esforzarse duramente, [Tane Gādian]

Bicicleta. Dependiendo de las básicas movilidades, él, acostado de espaldas, con las patas al aire, comenzaba a patalear con sumo esfuerzo y agonía.

- Sus patas son pesadas y demasiado gruesas. Tenga eso presente siempre.

Salto en la soga. Que decir de esto, apenas puedo hacer un salto seguido sin pisar la cuerda...

Finalmente, Flexiones. Lo último que no le costó, por lo que se le impuso más peso para trabajar. Con esto, Issē concluyó 7 horas de puro entrenamiento físico.

Tras esto, Grayfia le dio descanso y libre albedrio. Él comió hasta reventar y, tras lograr digerir todo increíblemente rápido, continuó el entrenamiento por sí solo con ayuda de los Ddraig's.

Sin embargo, el guardián no sabía que una fuerza maligna lo estaba espiando desde las sombras con una malévola sonrisa y una confianza implacable.

- En este estado, yo tengo toda la ventaja...


La noche cayó con normalidad. Sōna y su sequito aparecieron en la cena luego de las clases, siendo que Issē no había comido con ellos por ya estar en condiciones. Serafall no había aparecido en todo el día, ya que estaba en aparentes problemas con su serie televisiva. Eso sorprendió a Issē.

Todo iba en condiciones. Hasta que, por primera vez, un encuentro lo hizo regir su seriedad. De entre todas las personas que pasaban por el salón con alimentos y provisiones, un sujeto destacó sobre todos.

Mujer. Una damisela de cabello negro, con los atuendos apropiados de los sirvientes, y ojos bastante cerrados, caminaba portando un platillo para Saji, que se abrumaba por su belleza. Esta dejó el platillo, sobresaltando sus pechos frente al muchacho que baboseaba por varios motivos juntos, para luego retirarse con una sonrisa suave.

[( Interesante...

[( ¿Nos la cargamos en cuanto haga algo raro?

Issē negó con suavidad, provocando que el dragón derecho bufara fastidiado. Él quería acción. Sin embargo, el aura que desprendía la mujer no era como la que había sentido el día pasado.

- Issē, ¿Has tenido conflictos con el entrenamiento de hoy? Los informes de Grayfia dicen que tu situación es bastante complicada al saber ahora tus defectos físicos...

[ Él se adaptará fácilmente, patriarca Sitri. Siempre que tenga comida a su alrededor, su digestión hará el resto del trabajo.

Sorpresa registrada. Él detectó que la mujer que percibió se mostró sorprendida ante este dato. Para luego reacomodarse en el lugar.

[( Bien hecho, izquierdo. Ahora todos saben de nuestro sistema enérgico.

[( ¡Ve a matarte! ¡Tú ni una mísera palabra dijiste!

- Ya veo. Mañana comenzará tu educación mágica. Espero grandes avances en ello.

Aura extraña. Nuevamente, una extraña presencia se mostró con discreción y desapareció con el mismo ante las puertas cerradas del pasillo principal del comedor, que da con las habitaciones.

[( ¿A ese lo podemos ejecutar si hace algo raro?

[( ¡Deja de involucrar en un asesinato a todo lo sospechoso!


Martes. Issē comenzó a manifestar un esfuerzo sobrellevado gracias al entrenamiento de magia al que la maid lo sometió al enseñarle del elemento.

- El poder mágico viene del aura. Si se concentra apropiadamente, notará que la firma de su elemento aparecerá también con ella. Su imaginación es la fuente de la magia...

En efecto. Tras esta vaga explicación luego de un sinfín de tecnicismos que casi lo hacen aburrirse (y recibir un golpe de la maid en dicho caso), logró descubrir que naturalmente trabaja con tres elementos. Fuego, Agua y Tierra.

Aparentemente, la fuerza su Sacred Gear, así como su sangre y cuerpo, bonificaban el control en dichos elementos. Así como descubrió que sus reservas de magia eran enormes por ser un dragón, pero su imaginación estaba muy limitada, por lo que sería muy difícil materializar sus usos. Estuvo varias horas así, hasta que finalmente cayó tieso sin pleno aviso. Grayfia comprendió que se había dormido, por lo que lo alzó en brazos y llevó a su habitación correspondiente, velando por él en la hora que durmió con masajes y cuidado dedicado, hasta que despertó y el entrenamiento prosiguió.

Luego de 6 horas de esfuerzo intensivo, y una interrupción de una por su siesta, su entrenamiento con profesorado finalizó.

- Psss. Issē. Tengo manzanas.

Serafall apareció repentinamente luego de que ayer no se había presentado en la cena. Resultó que ella estuvo estudiando e investigando sobre todo tipos de familias demoniacas que pudieran tener una relación con su sangre. Al final, ella lo arrastró hacia la biblioteca, donde se encerraron y comenzaron un entrenamiento cerebral.

- Esta es la "A" del alfabeto moderno. Esta la del anterior.

Comenzando como si se tratase de un niño de jardín, Issē aprendió el vocabulario demoniaco actual y el antiguo, siendo que los Ddraig's aprovecharon y le enseñaron el dragónico a la muchacha, que se dedicó a estudiarlo en su hogar. Esto permitió que Issē pudiera comenzar a leer los libros de la biblioteca con lentitud y un lindo diccionario en mano, aprendiendo lenguajes de distintos tipos, variedad de artes de la guerra, actos misteriosos, etc.

Para desgracia de ambos, se descubrió que el muchacho portaba una sangre aún más desconocida, puesto que no tenía ningún elemento más raro que la tierra al usar su magia, lo que dificultaba la investigación, ya que ninguna familia actual manipulaba dicho elemento.

Y luego de la cena, soledad. Issē se encerró en la biblioteca, estudiando con los dragones toda la noche. Notando que conocimientos en matemáticas y astronomía terminaba reteniéndolas con una genialidad magistral, así como se tomaba el tiempo de idear teorías y resoluciones de lo que leía. Eso le parecía extraño, ya que matemáticas siempre fue un reto para sus exámenes escolares y siempre pasaba a duras penas. Ni hablar de los astros, donde siquiera lograba distinguir que era el "Cinturón de Orión" y ahora no solo lograba identificarla, incluso aseguraba que podía distinguir que dicha conjetura tenía cierto llamativo extraño sobre él.

Luego prosiguió con los libros de magia. Gracias al conocimiento adquirido allí, el muchacho aprendió magia básica que Grayfia y Serafall le habían enseñado con más profundidad y descubrió una pequeña cosa de su imaginación. Tenía un elemento desconocido.

Esta era una especie de estela morada. Su consistencia era de una masa gaseosa, y seguramente era algo desconocido, ya que Serafall siquiera supuso si era posible crear algo así. Decidió probarla en algunos elementos inanimados como jarrones o pilares, pero no tenía efecto. Entonces decidió probarlo sobre sí mismo.

[ Entonces, ¿Cuánto dura el efecto?

[ Si sigue así, no aguantará y comenzará a masturbarse. No quiero ver eso.

El dragón había caído tieso contra el suelo. Su respiración era pesada y todo su cuerpo estaba ardiendo en términos hormonales. Excitación. Él, aparentemente, había logrado convertir su lujuria en un elemento... Y no era el único efecto que logró...

Luego de unos minutos gracias a ciertos dragones expertos en cacería, el muchacho atrapó ratas vivas de los sótanos y calabozos vacíos del castillo, y las encerró en jaulas que logró tomar de varios almacenes en lo que los sirvientes lo perdían de vista. Luego se fue su habitación en el sótano, descubriendo que esta era una enorme sala blanca llena de consolas, ventanas impermeables con cuatro puertas corredizas automáticas. Al acceder a la habitación con solo acercarse a la puerta corrediza, notó que era un lugar increíblemente inmenso. Parecía fuera del aspecto natural de lo pequeña que se veía por fuera. Un rincón bien alejado de todo estaba preparado como si fuera su habitación, conteniendo casi todas las cosas que tenía en su habitación. A su lado tenía un baño sin privacidad alguna, algo que le ponía incómodo. En otro sector divisible, notó que había un inmenso set de entrenamiento físico. La ultima esquina tenía una bella biblioteca casi vacía con una banqueta posicionada entre esta. Notó una mesa vacía cerca de la biblioteca, por lo que arrastró las 8 jaulas que tenía en sus manos hacia allí. En ellos probó su nuevo elemento, así como otros que tenían variaciones del mismo color. Ni se molestó en notar la cama enorme y los muebles refinados con sus mangas ordenados ya que no tenía sentido ahora.

Los resultados de la experimentación daban que las ratas terminaban teniendo relaciones entre ellas. Incluso se sorprendió cuando notó que estas cometían actos homosexuales y lésbicos, es decir, que sus elementos si variaban en los modos, mas no en el acto. Sin embargo, en otros casos era más raro, las ratas llegaban a lesionarse entre ellas entre el acto con el elemento morado más oscuro. Incluso algunas llegaban a copular con los cadáveres de algunas que asesinaban en el coito. Otras tendían a tener relaciones en orgias grandes. Entonces, por último, algo que lo impacto. Gordura. Repentinamente, algunas engordaban con el elemento morado más extrañamente viscoso.

Para finalizar dichos experimentos, los dragones liquidaron a las ratas envolviéndolas en llamas e ingiriéndolas, perturbando al muchacho por la crueldad, facilidad y asquerosidad del acto. Con estos estudios y evaluaciones de cada uno de los elementos nuevos que descubrió, sumados al análisis de actos de las maids del castillo y los libros de los que se nutrió. Issē siguió preparándose hasta el día siguiente.

[ Para la otra, las gordas debemos bañarlas en sal.

[ Nos terminaría destrozando la lengua... y le daría hipertensión.

[ ¡Ni que fuera un humano!


Miércoles. Día de estudios como sirviente y ser vivo. Issē, aun con sus dificultades físicas, continuaba su entrenamiento y sus intentos de remover el árbol con sellos mientras que esperaba a Grayfia, que se encargaba de instruirlo con el arte de la servidumbre y la historia, llegara.

- ¿Es temporada de apareamiento? Todas las ardillas están teniendo cambios hormonales severos ahora... - Notó una de las sirvientas que recogía bayas de los arbustos.

- Quizás la naturaleza del reino está teniendo cambios luego de la inclusión de [Tane Gādian]. Es normal que su presencia altere la naturaleza al ser un dragón. Habrá que andar con ojo y notificar a Bitru-sama de estos actos.

En efecto, Issē continuó sus experimentos con un poco menos de discreción notando los mismos efectos en distintos animales. Todo mientras intentaba arrancar el árbol que seguía en pie desde que Grayfia lo reforzó.

- [Tane Gādian-sama]. Lamento interferir con su entrenamiento, pero su tutora lo espera. – Notificó Fiah quien había estado asesorando sus investigaciones hace poco.


Como era de esperar, Grayfia le enseñó todo teóricamente y le demostraba como hacer ciertos actos y actividades. Se dedicaron a cocinar, limpiar, lavar, etc. Las actividades básicas que Issē debería conocer sin más mientras seguía practicando su magia básica.

- Día concretado. Va mejorando en sus aspectos mágicos y conocimientos, [Tane Gādian]. Buen trabajo. Pero enfoque todo lo que tiene también en su trabajo físico. No lo olvide.

Ahora vemos la cena. Issē seguía practicando su magia de tierra en su mano izquierda y la de agua en la derecha, generando esferas que mantenía redondas en sus manos.

- El informe de Grayfia dice que has mejorado en muchos índices de sus capacidades. Felicidades, [Tane Gādian]. Estás haciendo un espléndido trabajo.

Las palabras del patriarca quedaron en el olvido cuando repentinamente, Ajuka Beelzebub apareció repentinamente en un círculo mágico. Por cuestiones extrañas, él se hallaba con un traje de científico chamuscado y con el cabello alborotado.

- Buenas noches a todos. Espero no interrumpir algo.

- En absoluto, Ajuka-sama. ¿Buscaba a [Tane Gādian]?

- En efecto, Bitru. Vengo por el muchacho. Quiero analizar su cuerpo con escaneos y algunas cosas. Grayfia me contó de su joroba y creo que puedo ayudar con eso. Por cierto, Serafall te envía esto, Issē.

El maō le lanzó una manzana dorada, la cual él atrapó y consumió inmediatamente, confiado. Sin embargo, su rostro se arrugó del asco repentinamente.

[ ¡Asqueroso! ¡¿Por qué diablos tiene un sabor salado y agrio?!

[ ¡AAAAAH! ¡ESTO ES UNA AGONIA! ¡PAREN ESTE SUFRIMIENTO!

Los Ddraig's se mostraban realmente afectados por esta sustancia, así como notaban que su portador quería vomitar y defecar al mismo tiempo.

- Experimento 1: La sustancia que debía mejorar las propiedades de la manzana, aparentemente, corrompió el sistema nutritivo de la manzana...

El maō comenzó a anotar con dedicación sus descubrimientos.

[[ ¡AVISANOS DE ESTAS COSAS!

Agonía crónica. Sin poder aguantar más, Issē salió corriendo del comedor, destrozando las puertas y muros con su cuerpo, sosteniendo su estómago y demostrando un estado deplorable al intentar sostener su trasero varias veces, intentando que algo no saliera sin su consentimiento.

- ¡Espera, [Tane Gādian]! ¡No jales la cadena, debo analizar la materia fecal!

[[ ¡Eso es asqueroso! ¡DEJA DE SEGUIRNOS! ¡NO LO ESTUDIES MIENTRAS DEFECA!


Jueves. Sōna suspira mientras sus ojos portan ojeras obviamente notorias. Las cosas estaban algo difíciles por bastantes situaciones que han pasado desde hace poco.

Primero, el conocimiento de la desaparición del muchacho ahora dragón. El instituto al que acudía se conmocionó cuando se enteraron que se viralizó el anuncio de que Issē Hyōdō, el joven que estaba generando problemas por actitudes pervertidas, fue aceptado en una conocida empresa medica privada que anunció que solicitaba su presencia en otro país para patentarle estudios. Los amigos que tenía se alteraron y no creían en la noticia. No fue hasta que comenzó la rutina diaria sin él que demostraron una depresión obvia por no haberse despedido de él, así como no poder hablar nuevamente, y finalmente odiarlo por siquiera decir una palabra al respecto hacia ellos.

Ella comprendía la molestia de los jovenes y se sentía mal por como terminaron las cosas con el dragón. Ellos fueron los únicos amigos que tuvo, a raíz de su perversión como enlace, pero el muchacho siempre velaba porque esa amistad nunca se quebrara. Si Issē pudo ser amigo de Saji, aun cuando comentaba sus deseos lascivos sin pudor, ¿Quién era ella y cualquier humano para juzgarlo por completo?

Segundo, denuncias continuas de los clubes femeninos de acoso falso y desconfianza del dúo que ya no se hallaba en la actividad de acoso por espionaje de Saji, con quien habían comenzado a desarrollar charlas para obtener información de Issē. Esto comenzó a estresarla, hasta el grado de comenzar a ignorar cada una de las denuncias o verlas sin esfuerzo.

Tercero, la atención, orgullo y apreciación de su padre y madre hacia Issē. Eso le estaba irritando y la corroía en celos. Lo había comentado con su hermana, pero ella fingió demencia e ignoró la situación. Sin embargo, le dijo seriamente que olvidara todos esos pensamientos negativos, ya que ella no quería pensar cosas como esas o preocuparse por su hermana querida. Issē era uno más y había llegado a ellos a manos de una tragedia, no merecía presión ni más malos tratos de los que la Caído le dio.

Cuarto, los exámenes iniciales iniciaron. El estudio le estaba costando por los pensamientos anteriormente mencionados. Esto la estaba frustrando e irritaba.

Quinto, Ruruko molestaba demasiado con su desconfianza hacia el chico. Estaba pensando seriamente castigarla si seguía insistiendo en tantas ideas de supervisión así.

Sexto, el pobre castaño quedó jodidamente intoxicado toda la noche tras el experimento del maō. El pobre no pudo salir de los baños en toda la noche. Fue la primera vez que se tuvieron que utilizar las máscaras de oxígeno de emergencia para entrar allí y arreglar el sistema de drenaje a las 3 a.m.

Luego de levantarse de la cama, avanzó hasta el baño de la habitación. Abrió el espejo, sacando su cepillo de dientes y su pasta dental, luego lo cerró, mostrando su cabello desarreglado y sus ojeras molestas.

- Lo que faltaba...

Tras acondicionarse y maquillarse un poco para ocultar su deplorable estado, salió encontrándose con Issē parado en la puerta con los ojos sumamente abiertos como de costumbre.

- Déjame adivinar... ¿Venías a despertarme? Me levanto a las 6. A las 7 desayuno y acondiciono, para luego irme a la escuela. Eres lento, poco coordinado y requieres mucha práctica.

Había sido muy dura y se había rebajado a descargar un poco de sus frustraciones con él. El rostro de Issē se arrugó con algo de pena, seguro que por haber fallado y regañado por su protegida. Sin embargo, se sostuvo con la mayor dignidad que tuvo en ese momento.

Suspiró. Él no tenía culpa de nada y ella simplemente había sido muy poco favorable para el muchacho desde su cambio en la vida. Técnicamente le debía la vida al ayudarla con los asuntos con los maōs.

- Vamos a comer. Se hace tarde.

Sin dudar, él le siguió el paso, incomodándola por su apariencia bastante salvaje, así como que solo portaba pantalones. Era realmente disgustante e incómodo para ella.

Lo único que ella quería era que el tiempo pasara rápido para dejar de pensar en todas las situaciones que padecía.


[ ¿Los demonios no viven en la superficie?

- No está prohibido, pero es un taboo. Resulta que hace años, hubo un incidente con un demonio que casi es captado por una cámara humana y fue viralizado. Gracias a la mala calidad, se dio a conocer como un video retocado. La corte de ancianos declaró que, si no se tomaban medidas correspondientes, la guerra podría reanudarse en territorio humano con el hecho que estos mismos sepan de nuestra existencia.

Issē luchaba por mantener el balance de una taza de café entre múltiples libros, mientras tenía un pie al aire, también con muchos libros, sosteniendo una taza de café. Lo mismo con sus brazos y cabeza. Grayfia lo evaluaba mientras hablaba con los Ddraigs.

- Bien. Ahora, portación de platillos. Luego seguiremos con la cocina.

Luego de ser rescatado por la maid, el muchacho solo se mostraba agotado por la cantidad de cosas básicas que debía aprender.

[ Compañero, no podrás suicidarte de un disparo. Las balas humanas no sirven contra los dragones.

La bestia bufó molesta ante dicha información, sin pensar lo ventajosa que sería. No rebuscó más pensamientos suicidas, por lo que siguió acompañando a la maid.


Frustración. El día no había sido para nada tranquilo para Sōna que estaba lidiando con una semana llena de estrés.

La historia no había cambiado, pero ahora se sumaba a Saji en las denuncias fantasmas. Ya esto le parecía el colmo. Ruruko incluso habló con el rubio con respecto a acercarse al dúo pervertido, pero este se mostró reacio a escucharla.

- Creo que merecen ayuda y comprensión ante sus dudas por lo de Issē. Él pidió que no se les lavara el cerebro cuando Beelzebub-sama lo ofreció, y yo opino lo mismo. Pero si yo sé del paradero de mi amigo y su estado, ¿No es justo intentar tranquilizarlos y darles esperanzas de que volverá? – Declaró Saji al interrumpir el monologo de su compañera, que disponía alrededor de 50 aparentes pruebas de incriminación.

Eso dijo Saji, quien era el más consciente del miedo y preocupación disimuladas de Issē. Lo conocía mejor que nadie. Pero claro que no entendía que se sentía ser un monstruo gigante, por lo que siempre esperaba estar al margen del sentir de su amigo.

Sōna entró al castillo, siendo recibida por los sirvientes para despojarle de sus cosas poco prácticas, disponiendo de su colocación en su habitación. Por otra parte, ella avanzaba lentamente, con algo de agotamiento.


[ ¿No tienen magia de vestimenta o cosas así?

- No. Esa magia la dispusieron los antiguos demonios que residían este mundo. El maō Beelzebub está investigando una solución a ello. Los demonios ancianos debatieron si mantener los trucos básicos de magia en los herederos era buena idea, pero prefirieron cambiar los métodos y la cultura para reformarnos de cero.

[ Ya veo... Tu amo, el maō Lucifer, ¿No es del clan Gremory?

- En efecto, así es. Si quiere saber algo con respecto a la situación de la heredera, le aseguro que han estado ocurriendo varias cosas. Por ahora, ella recibió un golpe en su orgullo al hacerle creer que usted se encuentra muerto, por lo que está pasando por una depresión y una culpabilidad a raíz de las decisiones que se tomaron en el acto y la presente de declaraciones que tiene su clan en respuesta. La compensación que deseamos usted pueda reclamar será puesta en campaña en cuanto pueda reacomodarse en condiciones y demuestre ante la heredera las consecuencias de su accionar contra usted, así como que se encuentra con vida. Es eso lo que pudimos hacer para evitar que pierda toda su vida ante los ancianos que andaban indagando en el tema.

[ Comprendo. Gracias por aclarar la duda muda.

- Siempre que se trate de algo que esté a mi alcance, será un placer ayudar e informar. Entonces... Más alto, [Tane Gādian]

El muchacho alzó el platillo que contaba con un sinfín de libros que disponían de muchas tazas de café mientras se sostenía en una pierna.


El día estaba por finalizar sin más que un problema con el hábito de Issē de comer todo lo que veía en vez de cocinarlo, por lo que el entrenamiento de la maid se llenó de golpes de castigo para el pobre dragón hambriento. Sin embargo, las maids de la zona se apiadaron de él y le prepararon una cena digna por su entrenamiento... y la lastima colectiva.

Ahora se hallaba caminando por el castillo, en búsqueda del paradero de Sōna con su nariz. Debía admitir que su olor era bastante difícil de distinguir entre todos los habitantes del castillo. Más que nada porque solo reconocía al de Serafall.

Sangre en su nariz. Su mano tuvo que detenerse al recordar el andar sensual de la mujer y su aparente busto básico que rondaba entre sus preferencias mínimas. Siendo una mujer mayor, esto iba por puntos extras.

Aura. Su cuello dio un giro repentino hacia su espalda, puesto que su cuerpo detectó el aura extraña que había estado detectando en la zona apareció en un alrededor de 20 metros. Sin mucho por considerar, se arrojó en cuatro patas en búsqueda del ser, con los ojos inyectados en sangre, listos para atacar.

Y cuando giraba la esquina en la que se estaba por encarar a dicho ser, se encontró a un niño de cabello verde que portaba unos rollos de papel mientras caminaba tranquilo, abrumándose al ver a la criatura aparecer en dos patas, apunto de aparentemente espantarlo.

Silencio. La bestia aparentaba un bípedo de piernas flexionadas con las garras altas al lado de su rostro. Pareciendo un villano monstruoso de dibujos animados con el rostro lleno de confusión. Ante dicha escena, el niño sonrió y le apuntó.

- ¡Bowser rojo!

¡GOLPE BAJO! ¡NUESTRO PROTAGONISTA AGONIZÓ TERRIBLEMENTE DEL IMPACTO CRITICO QUE RECIBIÓ EN EL PECHO AL OIR ESO!

[ ¡PFFFFF! ¡JA, JA, JA, JA! ¡PATETICO!

[ ¡JA, JA, JA, JA! ¡NO PUEDO! ¡NO PUEDO! ¡ME ORINO DE LA RISA!

Por otra parte, quien no tomó bien la mención fue Issē, que se hallaba arrodillado con el rostro contra una pared, agobiado por la humillación y la patética comparación al que fue sometido con su simple intento de intimidación.

Tras aliviarse a sí mismo dicha sensación, observó al niño. Su cabello era verde lacio y sus ojos morados. Sostenía unos rollos de papel anticuados, así como portaba ropa de soldado. Tranquilamente, él podría confundirse con una mujer por su bello rostro.

[~ ¿Un recluta? ¡¿Los niños de su edad ya forman parte de la milicia?! ¡Momento! ¡Es la entidad que buscábamos hace días!

[~ Eso explica por qué era tan escurridizo... Parece un trapito, como los que aparecían en los videos "H" que compraba el de anteojos al confundir al de la portada con una loli.

El dragón no pudo evitar sentir algo de pena de su amigo Matsuda por el comentario del dragón derecho. ¿Cómo pudo permitir que vieran sus memorias, si con estas pretendían humillar a sus seres más cercanos?

[ Oye, tú. Aquí, en el brazo del gigante. ¿Quién eres tú y qué labor cumples? – Consultó el Ddraig izquierdo mientras observaba al muchacho desde los ojos del dragón.

- ¡O-Oh! ¡Mi nombre es Simon "Sitri"! ¡Mi mamá es una sirvienta del área y me concedió una entrada en la milicia! ¡Tengo diez años! ¡Mis padres originales murieron y soy adoptado! ¡Tengo un cuarto lleno de juguetes y planos! ¡Quiero ser arquitecto...!

[ ¡Detente! ¡Detente! ¡No quiero saber tu vida, mocoso! ¡Solo preguntaba por tu rol!

- Oh... P-Perdón por molestar.

[ Disculpa aceptada. ¿Vuelves de tu labor?

Issē se mostró confundido por la repentina aceptación de una disculpa que no correspondía. ¿No debía ser al revés?

- S-Sí... Mi madre dijo que debía volver del servició de mensajería apenas finalice...

Interés. Sorpresivamente, Issē recordó que el patriarca le había comentado de un inicio militar en el que los niños desarrollan su intelecto, doctrina y obediencia mediante un servicio de mensajería exageradamente secreto para traer las cartas a los distintos lugares de cada legión. Esto les permitía prepararse para guerras futuras en donde los niños serían jugadas arriesgadas para movilizaciones discretas.

[( ¿Hmm? ¿Tienes una idea o algo así, compañero?

[( Su mirada me gusta. Parece que este chico nos puede ser útil.

[ Oye, niño. Las cartas que entregas al servicio de esta mansión, ¿A quién llegan?

- ¡Oh! ¡Las cartas van a dos personas de la familia! ¡A Linshert, el sirviente mano derecha del patriarca! ¡Mikáli, la sirvienta mano derecha de la matriarca!

Había oído de Mikáli, ya que hubo momentos donde la vio indagar en sus entrenamientos con cierta cautela y presencia digna. Su cabello era rojo oscuro y tenía pecas en exceso en su rostro pálido. Sus ojos verdes no eran tan presentes como su busto de mujer adulta, la cual encantaba al dragón.

Luego estaba Linshert, quien mostró una presencia impecable sobre él al aceptarlo con diligencia en la casa y aportándole información de bastante cotilleo. Resultaba que él era el comandante de las legiones del clan y estaba muy al tanto de las pequeñeces del territorio. Si se necesitaba un espía directo para indagar sobre una sospecha fuera del castillo, él era el hombre correcto. Su ojo parchado era lo único llamativo de su aspecto ancestral. Incluso juraba que su calvicie y la barba larga le hacían denotar mucha rudeza a su aspecto.

Ambos portaban la misma aura, declarando así que estos no tenían gramos de desconfianza como lo generaban la muchacha que estuvo en la cena con Saji o el niño aquí presente.

[ Ya veo... ¿Tu madre se llama...?

- ¡Fiah! ¡Fiah Sitri!

Que conveniente...


Finalmente, la cena. Luego de indagar y liberar al niño del interrogatorio, Issē logró hallar a Sōna que estudiaba en la biblioteca. La acompañó de inmediato a la mesa, conllevando el momento entre todos.

- ¿Oyeron las novedades? Aparentemente, los animales están más alterados con la presencia de [Tane Gādian].

- Era de esperar, amor. Esto es solo una pequeña parte de la indicación de que, a futuro, Issē hará grandes cosas. – Anunció la mujer con una sonrisa sugerente.

- [T-Tane Gādian], ¿P-Podrías dar unos pasos atrás? – Sugirió Sōna, incomoda por tenerlo detrás de ella.

- Su distancia está bien medida por los sirvientes, Sōna. No creo que deba alejarse más. – Declaró el patriarca, notando que Issē estaba por obedecer inmediatamente.

- Quizás su tamaño le incomoda, cariño. Las mujeres somos especialmente intimidadas de esta forma. – Defendió Kata al notar que su esposo se estaba poniendo demasiado estricto con ella.

- No es excusa. En esta casa, las reglas del guardián serán así. Él está cumpliendo su deber correctamente. – Recriminó con seguridad.

Agotamiento. Sōna repentinamente se levantó de la mesa, molesta por la actitud de su padre.

- ¡¿Acaso yo no las cumplía cuando vivía aquí?!

- Sōna. ¿Qué ocurre? Es una falta de respeto mostrarme esa actitud...

- ¡Es por estas cosas que me quiero ir al mundo humano! ¡Esa nociva actitud tuya siempre me molesta de ti! ¡Siempre preferiste actuar como un soldado conmigo y con Serafall-onee-sama! ¡Él es condecorado y admirado por ti como si nada! ¡No lleva nada en la casa y ya es tan querido por todos! ¡ME CANSÉ DE ESTO! – Exclamó la heredera, imposibilitando a su padre de dar una contestación.

Finalmente, ella comenzó a derramar lágrimas de frustración por ver como su padre se veía débil ante sus palabras, sin decir dirigir un mísero castigo. El hombre buscó apoyo de su hija mayor, pero esta solo tenía un semblante serio mientras mantenía la vista en la mesa.

- Me lo esperaba...

Sin más, Sōna se retiró a paso rápido. Issē se preocupó y comenzó a seguirla, pero ella volteó realmente enfadada y lo miró con ira.

- ¡Déjame sola, Hyōdō! ¡Todo esto es tu culpa por ser el más querido de la familia! ¡Ni siquiera yo recibí ese cariño! ¡No mereces ese poder! ¡Eres un gigante bruto, idiota y pervertido! ¡Siquiera tienes la espalda de un guardián!

El gigante quedó mudo ante la actitud de ella, involucrándolo ante el incidente. Ella no esperó respuesta y se fue del comedor ante un silencio incómodo.

Ella tenía razón. Su compostura era bruta, era un idiota y un pervertido... Incluso su espalda no estaba en una posición correcta...

- ¡Issē! ¡Espera un segundo! – Kata intentó detener al mastodonte que se retiró del comedor en sentido contrario al de la heredera. – ¡Por favor, eviten una locura!

Una serie de esclavos, incluyendo Saji, fueron tras el gigante para calmarlo, siendo que este logró abrir con cuidado las puertas del jardín y no dudó en estirar las alas y comenzó a volar lentamente, estrellándose contra el suelo al no lograr manipularlas. Al levantarse, volvió a intentarlo, lográndolo al planear a una menor altura hasta llegar al árbol que debía remover desde que la semana comenzó. Inmediatamente, comenzó a tratar de arrancarla. Sin embargo, no lo logró y comenzó a hacer flexiones de inmediato.

[ ¡Largo! ¡El guardián entrenará de inmediato!

Saji fue el único que se sorprendió por la actitud del dragón y sentía algo anormal...

- Zu'u zin, zind ahrk ahrahmiik... - Dijo el dragón volteando con los ojos brillando intensamente. Su ojo verde mostraba un ojo de dragón rasgado enfurecido y el negro tenía un iris morada que destellaba intensidad amenazante.

- Sí, Issē... Lo eres. Buenas noches. – Comentó levemente mientras el Sacred Gear de su mano brillaba intensamente. Saji sostenía un rostro algo apenado, quizás por haber visto y no haber actuado en respuesta a la situación o por sentir algo de envidia por el trabajo del pobre dragón.

Sin más que oír, sorprendido al entender esas palabras, abandonó el área hacia la habitación de invitados en la que estaba durmiendo últimamente gracias a la ayuda de Sōna.


Viernes. La violencia resonaba en el área por el brusco entrenamiento de Issē, el cual comenzó a ser verificado por Ajuka, que fue notificado del incidente pasado. Sus experimentos fueron más frecuentes, siendo que, a pesar de los efectos secundarios negativos temporales, logró exitosamente mejorar la nutrición del guardián, reforzando su sistema muscular, su percepción visual y su rendimiento en poco tiempo. Sin embargo, la manzana aun requería mucho estudio.

En esas horas invertidas, Issē procuró reacomodar su joroba y piernas como objetivo primordial, permitiéndose mayor movilidad a costa de su fuerza, la cual no enfocó para acomodar su masa muscular. El resto del tiempo, casi impuesto en trabajar su magia y habilidades domésticas, dieron en sí a un monstruo más habilidoso... y trabajador.

Las cosas iban muy bien para el muchacho que, luego del maltrato y rechazo de Sōna, se mostró convencido por las palabras que esta le había dicho.


Los días iban pasando. Sōna se había mostrado reacia a hablar con el dragón y disculparse ante la petición de la mayoría de sus piezas. Saji se mostraba impresionado por el trabajo duro de su compañero, comenzando a sentirse algo cohibido por no hacer nada al respecto. Bitru y Kata sostenían una deprimente expresión en la oficina del patriarca, observando al muchacho esforzarse constantemente e intentando hablar con su hija menor. Grayfia y el Maō Beelzebub observaban al muchacho, impresionados por el corto y rápido desarrollo que estaba teniendo.

Su entrenamiento básico era increíble con respecto a la velocidad. Había logrado superar los laberintos que armaban en el jardín con velocidad y destreza, repitiendo el proceso pocas veces, y dando uso a su fuerza abismal para hacerse paso ante algunos caminos posibles de "crearse".

Su joroba se enderezó notablemente, mas seguía teniendo un notable montículo desde su nuca. Su musculatura se fue acomodando y sus piernas comenzaron a enderezarse y a tener una musculatura más acorde a su cantidad de grasas consumidas.

Su desayuno, almuerzo y cena eran un verdadero reto para Melissa "Sitri" Roseph. Ella era la chef dirigente de la cocina del castillo. Había logrado reconocerse con éxito tras sus famosos platillos en la legión 32. Finalmente, Bitru la trajo al castillo con méritos por sus excentricidades.

Ella siempre tenía un refrán tan singular: "Si el que come no está satisfecho, el horno no se apagará.". Bueno, ese refrán le encajaba como anillo al dedo con Issē en la mesa.

- ¡Come, mi muchacho~! ¡Tienes mucho trabajo que hacer~!

En ese entonces, todos trataban al chico con lujo de detalles, tal y como las ordenes exigían. Sin embargo...

[ Él quiere que se sienten y disfruten de su trabajo. La comida hecha con esfuerzo siempre sabe mejor cuando es casera.

Y así, junto con los cuarenta y ocho sirvientes que estaban libres, Issē comenzó a comer con severidad y desesperación, logrando fomentar una charla de los dragones con estas.

Él no lo pensaba, pero esta cena se volvería parte de su hábito en la vida.


El chico que se cruzó en la exploración era muy increíble. Él sabía TODO sobre las cartas, suponiendo prácticamente todo su contenido y logrando predecir las reacciones del patriarca al recibirla.

Fiah confesó que había encontrado al niño hace mucho tiempo, siendo este hijo de sirvientes de un clan extinto que fue asesinado cuando los atentados golpeaban el territorio. El clan lo recibió con brazos abiertos y lo volvieron uno más gracias a ella.

Por intereses personales, el niño creció sabiendo la verdad sobre el paradero de sus padres, convencido de meterse en la milicia del clan para servir a sus salvadores con orgullo y respeto.

Hacerse amigo del dragón no le fue desafío. Guardián o no, Issē era un joven que no podría tolerar la soledad y el aburrimiento de vez en cuando. Así que, aprovechando que podía descansar de su labor bastantes ratos, compartía momentos con el niño correteando por el patio del castillo o aprendiendo de la historia de los demonios con Grayfia y las sirvientas que estaban siempre ocupadas, molestadas por el par.

Como extra, el dragón izquierdo confirmó al patriarca y a la matriarca, mientras el guardián dormía, que Issē estaba teniendo un fuerte lazo con el niño y que procuraría mantener a raíz del poco contacto humano que tenía con los demás. Kata había supuesto esto y por eso se dedicó a encajar a Issē como uno más de ellos.

Las mujeres lo veían como un perro guardián, amistoso y travieso, para el travieso niño que se divertía a su lado, así como un grandioso ayudante cuando podía. Entre los hombres, Issē era un molesto mocoso que siempre andaba correteado de aquí para allá con ese niño montado a su espalda, pero nunca tardaba en ayudar cuando nadie lo pedía.

El tiempo, un lapso de 6 semanas, finalmente nos trajo al jardín nuevamente. Issē jalaba el árbol con sellos con todas sus fuerzas mientras sus garras se incrustaban en la madera, rompiendo algunos círculos, crujiendo sus dientes y soltando gruñidos enfurecidos ante el pedazo de roble que no podía remover. Sus ojos brillaban intensamente, sorprendiendo a todos por la extensa oscuridad del área aclarada por su energía.

Las palabras de Sōna, los ejercicios obviamente difíciles para su cuerpo y las críticas de Grayfia, las burlas del Ddraig derecho...

Raynare...

- ... Fue divertido mientras duró, niño, pero debía apurar todo cuando le dijiste a él de mi presencia...

Fue así como sintió que una brutal fuerza salía de él ante ese rencor creciente y sostenido.

- ¡RRRRRAAAAAAAAAGGGGGHHHHHH!

Y de un brutal galón con los ojos en blanco, el árbol salió despegado del suelo, para luego lanzarlo a los pies de Kata y Bitru que lo miraban atónitos por la fuerza abismal que el muchacho había estado desarrollando en tan poco tiempo.

Aplausos. Los sirvientes, Grayfia y el Maō, que se sumó por pura travesura, demostraron su respeto al esfuerzo nato del muchacho. Serafall estaba tan impactada, que tardó en reaccionar a esto, pero no dudó en unirse al tumulto.

- Increíble... - Fue lo único que pudo murmurar el patriarca con una sonrisa impresionada ante el notorio trabajo del muchacho que se alzó ante ellos, mostrando unos aparentes 3 metros de altura, extendiendo levemente sus alas con sublime presencia mientras se mecía levemente los hombros. Observaba a la pareja de alto cargo con seriedad y los ojos brillando intensamente.

- Zu'u fin dovah... ¡Zu'u fin dovah aal boziik dir naal brod!

Todos estaban impresionados por su increíble motivación, mas no comprendían su palabrería.

- Yo soy el dragón que morirá valientemente por el clan... - Susurró Serafall completamente atónita por la predisposición del chico que por primera vez la abrumaba.


- A-Annok...

[ Mal. Es Ahnok, Maō. De nuevo. – Anunció el Ddraig izquierdo con cierta soberbia.

- A-Ahnok... Zu'u los Serafall Sitri... ¿Bien? – Consultó la maō mientras movía las manos para expresarse al apuntarse y relatar.

[ Sigue. – Declaró el derecho seriamente. – Intenta decirlo bien, mocosa. Que destruyas nuestro lenguaje así nos daña el orgullo. Incluso un cachorro lo hace mejor.

- ¡Hago lo mejor que puedo! – Se removió la mujer, enfadada infantilmente, enrojeciendo con un puchero. Ella se hallaba sentada de rodillas frente a Issē, que se hallaba acostado en el suelo, casi rodeándola, mientras dormía. – F-Fos los hin for?

[ ¡Dilo sin lloriquear!

- ¡ESTO ES PEOR QUE CUANDO ME ENSEÑARON MATEMATICAS!

[ ¡TEN UN POCO DE PUDOR Y ORGULLO, MUJER!

Mientras las estáticas cabezas de dragón regañaban a la muchacha, Sōna y su sequito estaban en el comedor de la gran sala. Todos estaban haciendo sus tareas escolares en un silencio abrumador. Saji, que estaba bastante nervioso y ansioso por su incapacidad para resolver un ejercicio, buscaba una salvación. Fue cuando notaron a un niño entrar en la sala con una cartera y una sonrisa grande que todos voltearon hacia él.

- Mil disculpas por la intromisión repentina. Carta para Sōzokujin-sama... ¡Grayfia-san!

Tras entregar el documento, el chico notó a la maid entrando desde la cocina, algo ensuciada y descuidada. Portaba un semblante serio, asustando al niño por la obviedad del enojo escondido en este.

- ¿V-Volvió a comerse la cena?

- No, fue con la basura esta vez. Ahora está estudiando en la biblioteca...

- Oh... ¡Un gran avance!

Silencio. Grayfia solo lo miraba con cierta seriedad nata ante la rotunda positividad del niño que sostenía una sonrisa brillante, suspirando agotada para finalmente sonreír suavemente.

- Sí, está teniendo un progreso formidable... Si es que no se durmió, puedes ir a buscarlo... Después de avisar tu llegada al patriarca Sitri, claro.

- ¡Por supues-! ¡Oh! ¡Issē-sama!

Todos siguieron el dedo del niño que apuntaba hacia una ventana donde se notaba a Issē avanzando, devolviendo los saludos con la cabeza de los esclavos que veía mientras llevaba una escalera en sus manos, unos baldes cargados de agua y jabón, acompañadas de esponjas. A su lado, Serafall lo seguía, estudiando el lenguaje dragónico en una libreta donde anotaba todo.

La mirada de Grayfia fue a Sōna, quien veía al par con cierta tristeza. Quizás ahora estaba arrepintiéndose de lo que había dicho, notando como el dragón se acomodaba a la vida diaria del castillo a costa de su promesa y deber de protegerla.

Deberían resolver eso en cuanto fuera oportuno, por lo que decidió no interferir ahora mismo.


Noche. Issē estaba sentado en la mesa, observando como en su compañía se hallaban sirvientes de ambos sexos conviviendo, coqueteándose y conversando. Sonrió con algo de tristeza, a sabiendas que sus padres eran el epicentro que lo hizo actuar así para compartir la mesa con los demás.

El pequeño Simon se hallaba a su lado, dibujaba con una tranquilidad e inocencia nata. Pura naturalidad del joven. Disfrutaba los desafíos que su mente le plantaba y luchaba por hacer distintos garabatos que serían reconocidos como maravillas para un niño de 8 años.

Su mirada va a distintas personas. Notó a Fiah mirando al niño con cariño, acomodándole el cabello del rostro con una sonrisa. Las sirvientas que lo recibieron al renacer también estaban presentes, comiendo y cotilleando entre ellas mientras le dirigían miradas sugerentes.

Todos estaban presentes, gozando de un momento tranquilo, adinerado y pacífico... y adinerado. Si esto lo vieran sus padres, llorarían de la envidia que le tendrían por tener este tipo de vida ahora mismo.

El dragón estaba por saborear un pedazo de tentáculo de calamar marinado, cuando no pudo encajar un mordisco al quedar completamente estático mientras su oreja puntiaguda apuntaba a un rincón distante, entre la ventilación y los pisos superiores.

Un quejido femenino. El de una rasposa voz dificultada.

La silla se corrió bruscamente mientras que el dragón salía corriendo fuera de la cocina ante un mal presentimiento. Ddraig derecho lo había supuesto desde un inicio... y no podía evitar culparse de darle la razón ahora mismo.


- Bajo esto, cito, lamento mucho... todo... Haaa... Esto es más difícil de lo que pensaba.

Sentada en su cama enorme, mirando el techo con cierta vergüenza, Sōna buscaba practicar sus palabras para poder disculparse con él en privado. Ella había estado observando su progreso, anonadada por el enorme progreso de su parte gracias al continuo trabajo físico-mental al que se exponía desde hace semanas. Tan así se había vuelto, que se volvía más exigente y riguroso cada vez que podía.

El cuerpo del dragón había crecido mucho, alcanzando dos jodidos metros y medio. Algo increíble, y por primera vez en su vida agradecía que el castillo contara con la capacidad de tener extensas alturas por piso. Las escamas que tenía por piel habían comenzado a brillar, denotando un reluciente rojo rubí tan atractivo y reluciente como cualquiera podría imaginar; sus músculos comenzaron a ensancharse exageradamente. Su cuerpo mostraba cambios agresivos y estructurados. Las manos seguían siendo enormes, pero sus garras ahora estaban blancas y finas gracias a los cuidados de lima y belleza de parte las maids que velaban porque se viera bien. Su cabello negro se veía tan sedoso, sano y brilloso que podría competir fácilmente con el de Akeno. La espalda tenía una pequeña joroba, siendo claramente opacada por lo estrecho de su trabajo continuo. Sus alas aún tenían un tejido a medias, que Issē pasaba el rato removiendo con sus dientes por instinto de vez en cuando. Su cola ahora había perdido mucha masa divisible, siendo más larga y aparentemente capaz de manipularse con más facilidad. Sus orejas puntiagudas eran un problema por la enorme acumulación de cera que la matriarca logró hacer que el maō Beelzebub se llevara cada dos días para estudiar. El hocico se había vuelto más angosto, permitiendo que ahora pareciera al de un perro... Salvo que aún tenía dos cuernos saliendo por los lados, afilados casi por completo.

Si, debía admitir que sentía envidia por la suerte sobrenatural que Issē tenía con respecto a su potencial y naturaleza fisiológica. Pero entonces recordaba su existencia humana...

El pobre chico había perdido casi todo lo vanamente conocido. Ya no existía en el mundo terrenal, ni en el sobrenatural... Debía admitir que se sentía terriblemente agobiante ser él en esas circunstancias.

La puerta fue golpeada dos veces. Sōna entró en ligera duda, puesto que la hora de comer ya había pasado y la circulación de Issē estaba lejos de empezar. Tenía el hábito de tener a sus piezas cerca para sociabilizar vagamente, pero aquí no había nadie así... Quizás...

Se acomodó el vestido para dormir, nerviosa por tener que encarar al dragón tan pronto, siendo que esperaba cruzárselo en la mañana o incluso en algún momento de la noche donde tendría que ir al baño o a por agua.

Finalmente, convencida, se aproximó a la puerta. Sin embargo, se detuvo al notar algo extraño...

El aura de la persona detrás de la puerta... no existía. Eso quería decir que, o no había nadie fuera, o...

- ¡Freeze impact!

A sus espaldas, la joven no pudo percatarse del piquete abrupto que recibió de un impacto al riñón que la paralizó completamente y la hizo caer al suelo. Llegó a dar un quejido tenso ante la dura caída. No podía moverse y hablar bajo ningún termino, pero sabía que la voz que había oído le parecía familiar.

- ¡SÍ! ¡Lo logré! ¡Infiltrarme, asaltar, secuestrar! ¡Burlé a ese maldito dragón, a mi hermano y a medio mundo! ¡Oh, claro, te necesito, "pequeña sobrina"! ¡Nos vamos de aquí!

Al ser volteada de frente, la joven se encontró con un joven muchacho de cabello negro y rojo, ojos azules y aparentes veinte años. No reconoció su aspecto, pero si su voz, ya que se trataba de Ruruko. Sonreía tranquilamente mientras abría la puerta en lo que una maid que se removía parte de su atuendo y avanzaba con tranquilidad.

- Eres poco paciente, Jorkof. Tu madre se estaría avergonzando de tu actitud... Larguémonos antes de que el dragón aparezca sintiendo algo de esa mocosa.

- ¡Que te den, Vivilith! ¡Abre el pasadizo! ¡Nos están esperando!

Casi de inmediato, la maid se removió los tacones elegantes y corrió hacia el librero cerca de la cama y movió una serie de libros específicos que liberaron la entrada a un pasaje secreto. La sonrisa confiada del sujeto solo aterraba aún más a la heredera que se mostraba abrumada por el conocimiento de la salida secreta del castillo.


Desastre. El castillo inmediatamente se había alterado ante un repentino acto que se había detectado por parte del integrante más reciente que corría ruidosamente y velozmente hasta el piso superior, en búsqueda de la habitación de Sōna.

Al tenerla en frente a unos cuantos pasos, decidió no dar su brazo a torcer y hacer lo que su instinto gritaba con severidad. Esto hizo que la puerta de la habitación de la heredera fuera severamente reventada con su enorme cuerpo gigante que la arrancó sin cuidado con brutalidad. Issē notó la tranquilidad horripilante del lugar e inmediatamente comenzó a oler el área al notar solamente las sabanas y la cama desarreglada.

El aroma de Sōna estaba aquí. Era reciente... Oh, también sentía el olor a excesivo a acondicionador en el aire...

Bingo.

El gigante llegó al librero y su mente inmediatamente un flash de la función secreta de este al recordar los planos. Tras ejecutar el procedimiento, notó que un oscuro pasillo enorme resonaba por la oscuridad y la longitud.

[ ¡No está lejos, compañero! ¡Recuerda a donde lleva esto!

[ ¡Tienes que ser más rápido! ¡La perderás!

Issē inmediatamente reaccionó al razonar donde llevaba dicho camino, sin percatarse de que a sus espaldas llegaban soldados y los nobles de la casa. Sin tiempo que perder, el dragón pateó brutalmente la pared que tenía acceso al balcón y corrió agresivamente hacia el exterior, alzando un increíble planeo hacia el bosque, cayendo al suelo ante la mala capacidad para volar. Sin embargo, se repuso como todo un animal salvaje y comenzó a correr en cuatro patas hacia los limites boscosos de la legión.

Al llegar a la habitación destrozada, nadie entendía nada, pero si sabían que lo que sea que Issē había visto u oído era realmente peligroso.

- ¡PROTOCOLO DE EMERGENCIA! ¡TODOS LOS SOLDADOS DE LA ZONA, PROTEJAN EL CASTILLO! ¡LIMITEN LA FRONTERA! ¡INCLUSO SI MI HIJA SOLO SE INTENTÓ ESCAPAR POR REBELDIA, NADIE NI NADA SALE DE ESTE CASTILLO! ¡LLAMEN A Linshert DE INMEDIATO! ¡LOS ELITE, SIGANME!

El patriarca alzó vuelo de inmediato y se lanzó rápidamente hacia el bosque, tras el dragón.


Árbol abierto. Como una puerta, un árbol abrió un rincón de donde salió el intruso y su compañera patearon y salieron portando a la inmóvil joven en brazos.

- ¿Hmm? ¿Ese rui-?

Puñetazo. Un violento puñetazo dio en el rostro del sujeto que soltó a la chica y lo mandó a volar varios metros, estampándose con varios árboles en el proceso. La maid se mostró terriblemente sorprendida, atrapando el cuerpo y arrastrándolo hasta donde podía para alejarse de ambos.

[ ¡Bien! ¡Le has roto algo seguramente! ¡Salgamos de aquí con la heredera! – Insistió el brazo izquierdo, convencido de que tenían que alejarse de inmediato.

[ ¡Mocoso! ¡Alerta! ¡Ese tipo no es normal! ¡HAY MÁS! ¡SABÍA QUE TENIAMOS QUE MATAR A ESA MAID ANTES DE QUE HICIERA ALGO! – Advirtió el brazo que dio el golpe al premeditar sobre el impacto dado y la mujer que estaba a lo lejos.

Sōna solo podía notar como Issē la observaba con cierto pánico e ira, apunto de lanzarse nuevamente hacia ella. El pánico de su rostro hizo que la demonio no pudiera evitar sentirse terriblemente mal por la situación. Sin embargo, se mostró totalmente al oír al dragón exclamando unas claras sospechas sobre la maid.

- Vaya, parece que el cachorro dragón es más inteligente de lo que creíamos... Padre siempre ha dicho que la familia tiene estos rasgos destacables, pero que esto pase en pocas semanas, es increíble. – Dijo la mujer mientras seguía manteniendo a la niña cerca de ella.

[ Compañero, ella está completamente inmovilizada por un hechizo de magia antigua. Estos sujetos confirman mis dudas... Ambos son demonios de los antiguos demonios. – Declaró el brazo derecho con suficiente convicción.

Issē estaba temblando. El miedo circulaba por su espina dorsal. Pero si tenía mucha adrenalina y odio encima, no podía dar el brazo a torcer y huir. Ahí estaba su protegida, y estaba fallando en su deber de protegerla. Se sentía culpable de este fallo, así como también del haber fallado en la búsqueda del sujeto que debía detener cuando había comenzado a vivir en el castillo.

- Debo admitir que no pensé que fueras a ser una amenaza... o siquiera me fueras un obstáculo. Vivilith, sácala de aquí antes de que vengan los otros dos y se nos burlen por esto. Voy a matarlo por tocarme el rostro. – Dijo el hombre mientras avanzaba con un notorio hematoma y claras intenciones homicidas.

- Okey~. Iré a entregar a la chica a los receptores, luego vendré a ver la pelea. Ganaremos tiempo...

[~ ¡Compañero, se escapará! ¡La Boosted Gear no está lista para ayudarte aún! ¡Estás solo!

Pensar. Por primera vez en su existencia, el tiempo se hizo tan lento y prolongado como para otorgarle la única oportunidad de realizar el rescate y huir.

Primero, la fuerza de un hombre furioso al que acaba de provocar. Se estaba acercando a él con lentitud claramente imponente. Error N°1, el pensar en pelear contra él ya mismo.

Segundo, la maid. Debía hacer algo para detenerla de su caminata tranquila lejos de ambos. Ganar tiempo es una cosa, pelear para vencer es otra... pero exigirse por sí solo en todo era lo impensable.

Las oportunidades eran reducidas. Su imaginación era limitada para usar magia y su Sacred Gear estaba en cero.

Opciones... Opciones...

Sus ojos se remarcaron de ira al ver como el rostro de Sōna se envolvía de terror al verlo, alejándose con tanto pánico.

¡A LA MIERDA LOS PLANES! ¡NO HAY OPCIONES! ¡SI NO VA DE FRENTE CON TODO AHORA MISMO! ¡¿CÓMO SE PERDONARÍA LO QUE ESTABA SUCEDIENDO?!

La pata firme de Issē se despegó del suelo con fuerza y comenzó a correr en cuatro patas hacia la maid. El hombre notó esto y de inmediato corrió para interferir. Sin embargo, la sorpresa lo abrumó en cuanto vio como el dragón se acomodaba cual bípedo y atrapaba el brazo de este, girando ambos hasta que lo lanzó hacia la mujer que caminaba tranquilamente.

- ¡VIVILITH! ¡MALDICIÓÓÓÓÓN!

Chuza. Ambos cuerpos colisionaron, provocando que el cuerpo de la heredera saliera disparado al frente. Para su suerte no tocó suelo, ya que los brazos firmes de un avestruz con escamas llegaron rápidamente para aferrarla en brazos y salir corriendo.

[ ¡Perfecto! ¡Tenemos a la chica! ¡NIGERUNDAYO! – Exclamó la mano izquierda, sorprendiendo a la heredera por reconocer la voz, entendiendo donde se encontraba.

- ¡Quita tu maldito pene de bebé de mi cara! ¡Se nos escapan los mocosos! – Remarcó la demonio mientras empujaba a su compañero de encima, que se levantó rápidamente, avergonzado.

- Papá dijo que aún me falta crecer... ¡AH! ¡MALDITO DRAGÓN ESTUPIDO! ¡YA FUE SUFICIENTE!

Issē corría por el bosque hacia el castillo. En realidad, se había perdido y estaba huyendo hacia Dios sabe dónde, pero estaba buscando los medios para proteger a la muchacha que seguía sin poder actuar de su inmovilización.

[ ¡Maldición! ¡Este hechizo se rompería con unos "Boost"! ¡Maldito sea, iré a ver si puedo forzar su encendido! – Gritó "derecho" mientras se descomunicaba del par.

[ ¡Se acercan! ¡Y muy enojados!

El dragón saltó por instinto, evitando un ataque mágico a sus espaldas. Al voltear, notó que la mujer lo encaraba con magia y el hombre se mostraba algo agotado y mantenía distancia. Una idea pasaba por su mente...

[~ Parece que es así, compañero. El hechizo se mantiene a costa de su magia, por lo que es ventajoso si ganamos tiempo.

[~ ¡Cuidado!

Impacto al hombro. Mientras Issē se había descuidado un segundo pensando, su hombro recibió un impacto directo de una bola de fuego de la demonio. Al observarlos, notó al de mechas acercarse con notable enfado.

[~ ¡Jamás encares a un dragón a un ataque directo! – Se burló "izquierdo" al notar la ventaja que Issē buscaba, atacando con su cola a la mano del enemigo, alejándose de inmediato al lograr evitar el contacto.

[~ ¡Mocoso, ten cuidado! ¡Los enemigos de un dragón son la magia y las armas Dragonslayer! ¡Evita los contactos o el hombro chamuscado será el menor de tus problemas!

Aferrándose en un abrazo posesivo, Issē rugió con ira y severidad mientras observaba a ambos enemigos. Los adultos, por otra parte, observaban todo esto con claro odio.

- ¡Maldito seas, dragón! ¡El fuego no es mi elemento en absoluto! ¡Ciclón de mar!

De un círculo mágico azul, una enorme presión de agua salió disparada hacia el par. El dragón expuso su espalda para recibir el impacto, abrazándose aún más con sus alas. El impacto solo hizo chillar de dolor al dragón, notando como su ala se hallaba fracturada y parte de su espalda seguramente estaba lesionada con cortes y hematomas.

[ ¡Intentemos esto! ¡Volcán del Sekiryuutei!

Issē sintió como su estómago comenzó a hincharse, sintiendo una gran necesidad por vomitar. Interpretando los actos de sus compañeros, saltó sobre los demonios, simulando querer huir. Pero terminó apuntando hacia abajo con el hocico, vomitando una brutal llamarada de fuego que alcanzó a la mujer y permitió que su compañero se salvara.

- ¡AAAAAAAAH! ¡EL DOLOR! ¡APAGA ESTO! ¡AYUDAAA! – Comenzó a exclamar la mujer en llamas, intentando apagar las llamas sobre si con magia de agua.

- ¡Maldito seas, mocoso! ¡Estoy cansado de ti! ¡Mira y arrepiéntete de subestimarme! –Exclamó este mientras sacaba un frasco de su bolsillo y veía al dragón con burla.

[ ¡ESO ES...! – Reconoció el dragón izquierdo al ver el recipiente en manos del sujeto.

- ¡Exactamente! ¡Esto es una serpiente de Ophis! ¡Con este poder te mataré a ti y a esa maldita mocosa! ¡Esto será suficiente por lo que le hicieron a mi hermanastra! – Con un trago del frasco, el sujeto comenzó a recibir grandes capacidades de energía y su aura creció terriblemente.

[~ ¡Compañero, la Sacred Gear está lista para otra sobrecarga! ¡Sin embargo, puedes usarla para generarte "Boost's" o simplemente llamar a la armadura e inutilizarla de nuevo!

Issē miró a la heredera. Su rostro estaba lleno de preocupación y veía todo con temor, con pánico. El hombre frente a ellos había comenzado a juntar un aura roja y azul en sus manos mientras corría hacia ellos con ira. Eso no sería bueno.

Pensar. Una sonrisa violenta comenzó a asomarse en su rostro... Una frase intensa que la familia da, por más pequeña que sea, puede volverse gigante.

"Escucha, Issē. Si tienes que luchar por algo, no dejes que nadie te detenga. Es mejor morir por un sueño mil veces más que morir sin un motivo u logro... ¡Oh! ¡Tengo uno!"

~ Pá... Ahora creo que es momento de ese sacrificio que mencionas...

Se aferró aún más a Sōna, aterrado, sabiendo que lo que haría sería peligroso.

[ ¡Dragon Booster!

- ¡Zu'u zo vahlok do Shoonaaa Shiiitriii! – Rugió el dragón mientras las cabezas de dragón aparecían y un brillo intenso brotaba de sus ojos. Los "Boost's" comenzaron a cargar y resonar en el ambiente mientras comenzaba a enfurecer recordando a una persona...

Raynare.

[ ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡BOOST! ¡EXPLOTION! ¡Sekiryuutei's Wrath!

Su aura se amplificó terriblemente. Su mandíbula es dura. Podía morderlo. Sus garras eran filosas. Podía cortarlo... ¡Tenía un deber! ¡Y debía cumplirlo!

Rugió amenazante otra vez, pero el sujeto no dudó en detenerse y apuntarles con la energía.

- ¡DESAPARECE CON LA FUERZA DE LOS CLANES MÁS FUERTES, DRAGÓN DE MIERDAAAA!

La energía se disparó. Por lo que no se le ocurrió algo mejor que resguardarse entre sus alas, luchando por mantenerla a salvo, cuando la energía finalmente chocó con su cuerpo.


- Entonces... ¿Qué piensas, Grayfia? La esposa de Sirzechs estuvo algo ocupada con Millicas, pero seguramente aceptará participar en la cena... Seguro se hará amigo de Issē.

Sentada en su regular espacio de trabajo, la maō Leviathan renegaba con el papeleo que debía entregarle a la maid que se mostraba perdida de la charla.

- Sí... seguramente sea así... - Comentó vagamente mientras miraba el ventanal, perdida.

Estruendo. Una ruidosa explosión llamó la atención de todos en el edificio y se dirigieron a la ventana de inmediato, observando como los boscosos territorios del clan Sitri se hallaban incendiados ante dicho poder.

Serafall se levantó de inmediato, sin esperar nada para usar un círculo mágico e ir al lugar, siendo que la maid quedó congelada en el lugar, incapaz de creer en la probabilidad de lo que estuvo hablando con su amo en los últimos días, que parecía hacerse realidad ahora...

Un círculo mágico anaranjado apareció cerca de su oído, sorprendiéndola.

- ¡Grayfia! ¡El joven Sekiryuutei está en los bosques! ¡La heredera Sitri está desaparecida! ¡Estoy en camino! – Fue el anuncio del Mao Asmodeus que la tomó completamente desprevenida.

- ¡¿Asmodeus-sama?! ¡¿Cómo fue que me contactó?!

- ¡Algunos hechizos de los maōs pasados! ¡Después te enojas, ahora el chico está en problemas! ¡Seguramente es un movimiento de la Chaos Brigade!

El contacto se terminó y de inmediato otro estruendo se oyó, solo que un poco más lejos del primero. Esto la despertó de su abrumada situación y de inmediato fue a donde su amo para acompañarlo.


La estela oscura fue removiéndose lentamente. Sōna podía jurar que ahora mismo podía sentir como su garganta carraspeaba, permitiéndole toser y comunicarse.

[ Compañero... Tuvimos suerte...

[ ¡Acaba con esto! ¡YA!

Cuando la estela desapareció con el viento, la muchacha se sorprendió increíblemente al ver como un ala y casi toda la parte izquierda de Issē estaba completamente quemada y cicatrizada. Su cabello estaba chamuscado y se notaba algo cansado. Sin embargo, este se acomodó de nuevo, sintiendo como su cuerpo ardía terriblemente.

- I...Issē...

Él no respondió. Por otra parte, se alzó en pie, con orgullo y honor, listo para actuar. Si iba a pelear, lo haría así.

- ¡Maldito seas, pedazo de caca con escamas! ¡Es por estas cosas que los ángeles y demonios los odian y temen tanto! ¡Esta vez iré solo con la energía del clan Gremory! ¡SUFRE!

~ ¡¿CLAN GREMORY?! – Fue el pensamiento abrupto que la mente de Sōna acogió con fuerza al ver como dicho poder mágico, al igual que un círculo mágico antiguo de dicho clan aparecía en las manos del hombre.

[ ¡Compañero, si él vuelve a atacarte con esa magia, será nuestro fin!

[ ¡No lo permitiré! ¡Volcán del Sekiryuutei! ¡Torrente de furia! ¡Magma de frustración! ¡Respiración del rencor!

Ciertos conjuros fueron nombrados por el dragón derecho, mientras que Issē sentía como su estómago nuevamente volvía a sentirse llenó de energía. Era hora de un rugido más, uno que fuera con fuerza y dejara a ese hombre agonizando y sufriendo.

- ¡MUERE! ¡ASALTO DE LAS ESTRELLAS OSCURAS!

[ ¡CAÑÓN DE IRA!

Los ataques de ambos salieron disparado s con fuerza, siendo el fuego de Issē una materia liquida, intensa y rápida, disparada en forma de un cañón intenso que abrazó el ataque enemigo y atrapó al mismo.

- ¡NOOOOOO! ¡SEKIRYUUUUUTEEEEEEIIIIII!

Explosión. Los arboles frente a Issē, así como parte del bosque hermoso fueron arrasados terriblemente por el potente torrente de magia del muchacho. Inmediatamente, el dragón cayó de rodillas, completamente agotado.

[ No tenemos más municiones... Estamos en cero...

[ Si ese tipo logra sobrevivir a eso, deberemos usar nuestra carta de triunfo, hermano...

La respiración de Issē vencía con agonía los nervios que tenía porque todo hubiera acabado.

- ¡Issē! ¡Issē! ¡Ah-!

El patriarca quedó terriblemente inmóvil al ver como todos los destrozos del área estaban presentes. Al no oír respuesta del dragón que tenía la cabeza baja, esperaba lo peor.

- No... Mi hija... Issē... - Murmuró mientras se acercaba al dragón rápidamente.

Como si fuera notado, el oído de Issē siguió el murmuro, alzando la vista al ver al hombre arrodillado a su lado casi al borde de las lágrimas. Lo miró atónito, y al ver a su espalda, notó más gente llegando.

- ¡Issē! ¡¿Estás bien?! ¡¿Dónde está Sōna-sama?! ¡Nos llamaron cuando oyeron que demoliste casi toda su habitación! – Gritaba Saji mientras corría hacia el par, preocupado, mientras sus compañeras lo seguían.

Los soldados que vinieron inmediatamente se comenzaron a distribuir bajo las ordenes de Linshert mientras aseguraban el área. Esto había sido un desastre y el bigotudo no podía evitar sentirse un fracaso en su deber.

El dragón no pudo mostrarse tan contento en la vida por ver a tanta gente a su alrededor, que inmediatamente removió sus alas de su regazo, siendo la izquierda la que se removió más lenta y con notables daños. En ese momento, una Sōna Sitri algo temblorosa miraba a todo el mundo con notable sorpresa, moviéndose con dificultad en un intento de no llorar.

- ¡Sōna! ¡Hija mía!

El hombre inmediatamente la abrazó, sorprendido porque se encontrara en perfectas condiciones, y se aferró a ella con felicidad. La heredera no pudo evitar sentirse abatida por dentro e inmediatamente comenzó a llorar con notable intensidad y tristeza.

- ¡LO SIENTO! ¡PÁ, YO...!

- Está bien... Está bien... Lo lamento tanto, mi pequeña... Lo lamento...

Mientras los demás seguían en su momento, Issē veía esto con cierto pesar. Esto le recordaba muy notablemente a su familia...

Alerta. Su cuerpo notó que, a su derecha, en los árboles, algo se acercaba con severidad. El muchacho luchaba por levantarse, pero estaba agotado que cayó de cara al suelo.

Dos cuerpos cayeron atados contra el suelo, justo a su lado. Se mostró terriblemente sorprendido y asustado, pero entonces vio a dos personas conocidas salir del bosque.

- ¡Issēēēēēēē! – Soltó burbujeante la maō Serafall, aferrándose al muchacho en un abrazo, preocupada. Dicho acto hizo gruñir al muchacho, no por el gustazo de tener los pechos de la muchacha contra su hocico si no porque esta tocaba su brazo quemado con sus manos y brazos.

- ¡Todos los presentes! ¡¿Se encuentran bien?! Encontramos a estos dos intentando huir cuando veníamos... ¡Chico! ¡¿Estás bien?! ¡Estás cocinado como un camarón!

[ ¡Que te den, maō! ¡No es el momento de chistes! – Recriminó "Izquierdo", molesto porque casi se morían.

[ ¡JA, JA, JA, JA! ¡ESE FUE BUENO! – Exclamó "Derecho" mientras se mataba a carcajadas.

Volteó y notó que el patriarca seguía abrazando a su hija con fuerza y felicidad, pero este le dirigió la mirada brevemente.

- Gracias por salvarla, Issē... Muchas gracias...

El dragón asintió con un atisbo de sonrisa, para terminar desparramandose en el suelo, desmayado. Tan concentrados estaban en la situación, que ninguno de los presentes notó que la mujer chamuscada había desaparecido antes de siquiera esperarlo o imaginarlo... Sin embargo, por hoy al menos, todo se había terminado.

Hola xd. ¿Qué tal la vida?

Perdón si decepciona un poco el cap o se se siente algo cliché. Realmente soy malo con desarrollar un secuestro y ni hablar de una pelea. ¿Hay consejos? Los espero.

¿Qué piensan de la historia hasta ahora? ¿Suena interesante? Si es así, espero sus opiniones al respecto. Aún falta un Life más de todos modos xd

Proveen consejos, ideas y hasta críticas. Estoy para leerlos como ustedes a mí... Gracias por seguir la historia.