- ¡Damela! - Escuchaba un grito infantil.
- No - Escucho otra voz, está era más de... ¿Un niño?
- Si no me la das le diré a papá - Si que se lo diga porque ya se estaba hartando de esas voces chillonas y tan molestas.
- Papá estará de mi lado, ya lo verás - Se defendió el niño, elegantemente, eso le hacía recordar a alguien...
- ¡Qué me la des! - Grito, incluso sentía que las mejillas de la niña ya estaban rojas por el esfuerzo.
El joven nuevamente se removió tratando de ignorar esos molestos gritos desde hace ratos ¿Quién había sido el estúpido que metió mocosos a su habitación? Lo más seguro era que Blaise le estaba jugando una broma, ya le daría su merecido... Por ahora sólo quería dormir, le dolía la cabeza.
- Ya te dije que no
Ya estaba cansado de eso, los iba a votar de SU habitación... aunque ¿Qué no estaba en Hogwarts?... ignoro el dolor de cabeza para levantarse rápidamente, quitandose la frazada bruscamente.
- ¡Papá! - Se había quejado una niña, señalando a un niño.
- Papá - Dijo simplemente el niño, mientras lo miraba curiosamente, estaba extraño, según su punto de vista.
- Papá, Orión no me quiere dar la varita que me prestaste - Refunfuño molesta y inflando sus cachetes.
- No es así, papá tu dijiste que es muy peligroso para nosotros
-¡Pero me la presto! - Grito, cosa que le recordaba a alguien, además ¿Porque mierdas lo seguían llamando papá?, aquí debía haber un error, mi como vestía una pijama de seda.
Un momento... ¿Porque esos niños estaban ahí? ¿Con él? ¿Porque le llamaban papá? Miro al su alrededor y vio que no era nada parecido a su habitación en las mazmorras.
Ahora que observaba bien, ambos niños eran rubios, pero la niña tenía ojos marrones mientras que el niño los tenía grises... como los suyos ¿Y porque lo llamaban papá? Se dio la vuelta y se encontró con espejo de cuerpo entero y se quedó paralizado... se veía con facciones más maduras, el cabello revuelto. Además, donde se encontraba era una habitación grande de color crema y por lo que apreciaba estaba en una cama matrimonial...
- Los mande a que despertaran a su padre y sólo están peleando - Dijo suavemente una vos femenina, mientras entraba a la habitación.
"¡Granger!" Grito su mente, rápidamente, ¿Pero qué pasaba? ¿Porque ella estaba ahí? Se veía adulta, también... Y ¿Porque estaba tan... gorda?
- Cómo siempre, Antares desobedecio una de las reglas. - Explicó diplomáticamente el niño, mientras la mujer sólo suspira.
- Vallan a desayunar, estan listos sus platos - Dijo sonriendoles, la niña fue la primera en correr directo al comedor "siempre tan competitiva" pensó ella. Mientras el niño ponía la varita en la cómoda más cercana, para luego bajar tranquilamente y elegantemente sólo como puede ser un niño de diez años.
- Buenos días - Saludo dándole un beso en los labios, dejando a Draco muy sorprendido. - ¿Que pasa? ¿Harry te volvió a dar vino de los muggles? - Preguntó divertida - Será mejor que bajes, que sino Antares le dará tu parte a Pegaso.
El la miro confundido y aunque quiso gritarle para que le diera una explicación, nada salía de su boca, se sentía mudo. Se paro rápidamente y tomó la varita que tenía el niño, el cual lo llamaba papá ¿Acaso era su... padre? ¿Eso quiere decir que Granger era su... su esposa? No, no, eso no podía ser posible ¿Porque carajos se casaría con la sabelotodo?, algo estaba mal, muy mal, eso era imposible.
¿Además como era eso posible?
Lo último que recordaba... ¿Lo último que recordaba? No sabia exactamente qué, su mente estaba en blanco, mientras trataba de recordar más le dolía la cabeza.
Tal vez su amigos sabrían algo, pero ¿Dónde estaban sus amigos? Que si esto era una broma, lo iban a pagar caro.
Por lo tanto recorreria el lugar donde supuestamente vivía y trataría de llegar al comedor antes de que su supuesta hija le diera su desayuno a ese tal Pegaso, que ni lo conocía. Suspiro frustrado mientras maldecia el no poder recordar.
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Se removió de nuevo, incómodo, se giraba a la derecha y sentía un bulto, se giraba a la izquierda y sentía el otro, quiso estirarse y sentia que golpearia algo. ¿De nuevo Blaise se había instalado en su cama? De ser así, no estaría satisfecho con solo lanzarle unos hechizos, ahora si lo golpearla.
Gimio de dolor al sentir dos nuevos pesos sobre él... vaya que pesaban, para el colmo se estaba quedando sin respiración.
Removió sus ojos tratando de acostumbrarse a la luz del sol, cuando de repente... vio que encima de él había dos niños, idénticos, pelicastaños, más o menos de unos nueve a diez años. A su izquierda estaba un niño rubio, a su derecha tenía a una rubia y en sus pies esta un pequeño que sólo se podía ver la cabellera, que era de un castaño con destellos rubios.
Observo a su al rededor, era una decoración un tanto... ¿Rara?.
- Lorcan y Lysander - Dijo una voz suave, mientras salía de una puerta. - Cuantas veces debo decirles que no aplasten a su papá cuando está durmiendo - Dijo una rubia esbelta, Nott se sorprendió al reconocerla y como no hacerlo sí llevaba aquel collar tan extraño, además de tener esos ojos azules tan expresivos, pero algo hizo que miraba fijamente a su dedo anular donde reposaba un hermoso anillo con un diamante azul... tal como el que llevaba su madre. ¡¿Qué significaba eso?!
- Pero no es justo que Alex al cuadrado y Mark puedan hacerlo - Se quejó uno de los niños castaños, mientras el otro asentía.
- Ellos aún son muy pequeños
- Pero nosotros también somos pequeños - Dijo el otro.
- Ellos son los más pequeños de todos - Dijo tranquilizandolos.
- De acuerdo - Dijieron al unísono - ¿Podemos ir a jugar hasta que preparen todo?
- Claro que si - Sonrió y los niños se levantaron rápidamente corriendo hacia la salida.
- ¿Aún no te recuperas de anoche? Pero tomaste poco - Se acercó y antes de que dijera algo le dio un beso en la boca dejándolo sorprendido y sin saber que hacer, aparte que sentía cierto calor en sus mejillas. - Trae a Alejandro y Pandora, yo ayudare a Tefy con Mark - Sonrió y sin esperar respuesta salió con el pequeño castaño con destellos rubios.
Supuso que el niño era Alejandro y la niña Pandora, pero... "¿Pero que carajos...?" Se había levantado y se sentía un poco extraño y al mirarse al espejo se dio cuenta que tenía facciones más adultas, además esos niños lo llamaron papá y Luna Lovegood tenía un anillo que pasaba de generación en generación en la familia Nott. Aparte que lo beso... ¿Acaso estaban casados?... ¿Cómo era posible? Debía buscar un calendario... Cuando escucho un puff
- Amo, el desayuno está listo, la ama y los niños ya están en el comedor - Informo un elfo bien vestido, que sin esperar respuesta desapareció.
Bueno... Mientras tanto tendría que seguir "el juego" o sueño... ¿Cuántas posibilidades había de que fuera un sueño?
Tomo a los niños que rápidamente se agarraron de su cuello, lo que no se sentía como si fuera un sueño, empezó a bajar y todo era muy conocido para él, al parecer vivía en la mansión Nott "con su familia". Tal vez si era un sueño, después de todo siempre había odiado esa mansión.
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Se volteó hacía la izquierda y luego a la derecha, sentía frío, uno que sólo sentía después de buen acoston, hasta que sintió como alguien ponía una mano en su cadera y se acercaba, brindandole calor. Se sentía cálido y seguro aquel cuerpo que la abrazaba, tanto que se dio la vuelta y se acurruco más, aunque le causó curiosidad sentir que algo se interponia. Debía admitir que su acompañante tenía un buen físico. Se sentía relajada, cosa que hace mucho tiempo había sentido y nada ni nadie interrumpiria ese momento.
- ¡PAPÁ, JAMES LO VOLVIO A HACER! - Escucho un grito mientras se lanzaba encima de ellos.
¿Se había metido con un casado? ¿Pero qué carajos había tomado anoche?
- Lily, Lily tranquila - decía una voz que le parecía conocida, además de que sentía un extraño vacío al no tenerlo abrazada a ella, algo le impedía a levantarse, además de un fuerte dolor de cabeza. - Mamá aún está cansada y débil
- Lo siento mamá - Se disculpó rápidamente - Papá, James volvió a quitarme mi diario - Susurró - Y me amenazó con mostrarcelo a todos.
- No te preocupes, yo me encargo.
- Gracias, por cierto, el desayuno está listo.
- ¿Tan temprano? - Se lo escuchaba muy sorprendido.
- Es que Zoé tenía hambre y Al le preparo el desayuno.
- ¿Qué Albus qué? - Dijo preocupado y se bajo rápidamente para tomar a la niña y salir.
Ahora si se permitió abrir los ojos, encontrándose en una habitación grande y irreconocible para ella. ¿Dónde estaba?
Se paro teniendo la mirada en los alrededores hasta que se topó con un espejo y se quedó en blanco, se veía un poco más alta, su cabello negro más largo y facciones más maduras y se dio cuenta de aquello que le impedia para acurrucarse más a su acompañante.
Se escuchó un grito potente en toda a aquella casa, que era desconocida para ella.
- ¡¿Que pasa cariño?! - Preguntó preocupado un pelinegro.
- ¡¿Potter?! - Grito más asustada y sorprendida, luego pensaría que está haciendo él ahí, por lo tanto otra cosa era más importante - ESTOY GORDA ¿QUE ME HICISTE? - Se quejó rápidamente, señalandolo, de seguro que ese cuatro ojos era el culpable, sin reparar que también ya se vei como un adulto. Harry, por otro lado rápidamente soltó un risa entre divertida y traviesa.
- Pans sólo es nuestro bebé, no estas gorda - Dijo mientras se acercaba y posaba sus brazos al rededor de su vientre abultado, mientras ella seguia espufecta - ¿Que te hice? - Preguntó haciendo una pose de estar pensando - La mejor pregunta sería ¿Qué hicimos? - Dijo sonriente mientras le daba un beso en la mejilla y acaricia el abultado vientre.
Ella seguía sin saber que hacer, se quedó ahí sin detener las muestras de cariño a las que jamás había estado acostumbrada, pero ella no recordaba nada ¿Cómo estaba eso de que lleva un bebé? ¿Potter era el padre? ¿ Y esos niños? Ahora que lo recordaba, la niña la había llamado mamá ¿Cómo que era madre? ¿Esos demás niños también eran suyos?
¿Pero que carajos...?
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No le gustaba los rayos de sol, así que se volteó de lado y se topó con algo o mejor dicho con alguien, sabía que se trataba de una mujer y vaya mujer, recorrió con su mano aquellas curvas que le ofrecía, no recordaba con quien había terminado la noche anterior, todo era confuso, pero que más daba, aprovecharía.
- Mmmm - Se quejó su acompañante - Basta Blaise, quiero descansar.
Aunque aquella voz le parecía familiar, decidió ignorar y la atrajo más a su cuerpo, repartió caricias y empezando un camino de besos.
- William y Selene ya vendrán - No sabía a quienes se refería, pero no pensaba parar, se sentía reconfortante, sentía ese fuego que pocas chicas podían encender. - Zabini - Dijo en forma de gemido y regaño.
- ¡Mami, Mami! - Venía una niña muy entusiasmada, interrumpiendo los planes del Moreno. - César puede hacer volar a William.
- Que bien mi amor, después me lo muestras, que Mami esta muy cansada.
- Pero Mami - Hizo un puchero.
- Que lo haga tu padre - Blaise fue cuando puso atención, la niña que gritaba empezaba a zarandearlo.
- ¡Despierta papá! ¡Despierta! Si no llamaré a tío Ron y se reira de tu secreto - Susurró lo último en el oído. ¿Qué secreto? Y lo más importante ¿Papá? ¿Él Papá? imposible, un alma libre como él jamás podría ser amarrado.
- Blaise será mejor que le hagas caso - Amenazó su acompañante.
Suficiente, era momento de poner orden a todo eso, abrió los ojos perezosamente y se sentó, al hacerlo vio que estaba en la recámara donde sabían estar sus padres.
Vio aterrado a la niña pelirroja, muy similar a la Weasley, niña que lo miraba sonriente y sin esperar más lo jalo con su pequeña mano y lo dirigió a la otra habitación, una que utilizaba cuando él era niño, ahí adentro encontró a un pequeño idéntico a él, era como verse al espejo y ahí se dio cuenta que él estaba más alto, también vio a otro que estaba durmiendo felizmente en una cama, la sonrisa que tenía sí se parecía a al de él, aunque claro esté era pelirrojo.
- Papá ¿Crees que este mal? - Preguntó tímidamente el niño, bueno, ese timbre de voz no era parecida a la de él.
No sabía que hacer ¿Cómo estaba eso de que era padre? ¿En qué momento? ¿Y con la mini comadreja...?
- ¡No está mal!, papá esta feliz y tenemos que contarle al tío Draco - Dijo entusiasmada y saltando de un lado a otro la niña.
Tal vez lo primero que tenía que hacer era encontrarse con sus amigos, ellos deberían saber que estaba pasando ahi.
Al parecer estaba casado y tenía tres hijos. Bueno al menos no eran más. ¿Porque tuvo tres?, al parecer tuvo acción, mucha acción.
Toda aquella situación se lo había tomado bien y se sentía más libre y eso tampoco lo entendía.
- ¿Es cierto que César hizo volar a William? - Una niña de tez morena con el cabello rojo.
- Hasta que por fin el enano lo logra - Dijo otra vos detrás de ella, era un peligro con la tez clara. - Pensé que no era de la familia.
- Arthur no seas idiota - Dijo la niña.
- No seas aburrida Cass - Se defendió rodando los ojos.
¿¡Tenía cinco hijos!?
¿Pero que carajos...?
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EXTRA
Demonios andantes
En la mansión Nott
- Mamá, Orión dijo que somos unos demonios andantes - informó Lorcan mientras comía su sándwich.
- No lo son mi amor
- ¿No lo somos? - Preguntaron al unísono muy desilusionados.
- Pero papá dijo que si - reclamó Lysander.
- Theodore, ¿Les dijiste eso a los niños? - Preguntó frunciendo levemente le ceño, mientras que él se ponía nervioso ¿Qué debía responder? ¿Porque esa mirada le daba miedo, sólo era la lunati... Lovegood?
- No - respondió viendo a otro lado, a fin de cuentas él no sabía nada de eso. ¿De que iba todo eso? En lo poco que pudo apreciar fue que tener hijos no era nada lindo, el apenas soportaba las idioteces de sus amigos, pero estos niños... ¿Porque esos niños nunca se callaban?
- Papá estas muy confundido - Lysander se llevó una mano a su mentón - Los narggles revolotean en tu cabeza - Dijo curioso.
- Debe ser por lo de ayer - Se escuso, había escuchado que la noche anterior había tenido una salida de amigos.
- Mamá - Llamo Lorcan curiosamente - ¿Cuándo entenderémos los balbuceos de Alex al cuadrado?
- No los llames así - Regaño dulcemente, mientras le daba su biberón al más pequeño. - Se llaman Alejandro Hanz y Alexandra Pandora
- Pero es más fácil.
- Mamá ¿Cómo es posible que Mark, Ale y Alex estuvieran en tu bariga?
- Tío Blaise dijo que papá era el culpable.
- ¿Porque le hiciste eso a mamá, papá? - Preguntó un tanto triste y enojado Lysander.
- Yo... yo no - Como explicarle a un niño todo eso, maldito Blaise.
- No es culpable - Dijo tranquilamente - Sus hermanos son el producto del amor así como ustedes - Sonrió.
Mientras el chico se quedaba sorprendido, lo decía tan sencillamente y amablemente, no sabía porque, pero lo tranquilizaba, esa sonrisa le gustaba...
- Papá de nuevo estás rojo - Se burlaron los pequeños que empezaron a correr de un lado a otro buscando cosas para "su invento".
Tal vez si había dicho que eran un demonios andantes...
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YA DE ANTE MANO LES DIRE QUE ACTUALIZARÉ MENSUALMENTE
Hooooooola
Espero les haya gustado, jejejejeje me reí mucho con lo de Pansy.
Matta-ne
