Decir que estaba sorprendido por aquella situación era decir poco. Y es que esto ya superaba toda su imaginación. Ni siquiera terminaban de asimilar sus matrimonios e hijos.
¿Cómo terminaron siendo familia?
Era una pregunta que rondaba en las cabezas de los Slytherin's mientras veían como sus respectivas parejas hablaban entre ellas unos pasos detrás de ellos.
Se encontraban en un gran portón de madera que a los alrededores tenía unas hermosas flores.
Estaban en el mundo muggle.
— Blaise deja de hacerte el idiota y ven aquí. — Ordenó con una sonrisa la pelirroja Weasley menor, tomando unos bolsos del maletero de su auto, cosa que está mañana se enterró y logró convencerla a que lo conduciera.
El moreno aún dudando se dirigió a ayudar a su esposa, aún incrédulo.
¿Cómo debían reaccionar?
Según se habían enterrado, hace unas horas atrás, que compartían alguna anécdota o comida los domingos en alguna que otra casa.
En esta ocacion se encontraban en la casa de los padres de Granger.
— Oh Draco, que delgado te vez. — Comentaba una mujer castaña y mayor con una sonrisa después de abrir el portón. — Seguramente Hermione es la culpable.
— Si, ya sabe. Siempre llevandome la contraria — Dijo sin mucho interés y queriendo molestar a la castaña que llegaba a su lado.
— Qué mentiroso eres Draco. — Se quejó su esposa.
— Ay hija ¿Porque no estas alimentando a mi guapo yerno? — El rubio se sorprendió al saber que estaba al frente de su suegra, por lo poco que sabía -por las estúpidas revistas de Rita- es que los señores Granger estaban desapareciendos. Además de recién darse cuenta de los similares rasgos físicos.
— Claro que lo alimentó, solo que tiene un metabolismo... extraño... — Se defendía arrastrando las palabras.
— Uhm como sea, pasa hijo, pasa. — Invitaba haciéndose a un lado para que entrará.
— ¡Abuela! — Gritaban emocionados dos rubios.
— Buenos días. — Saludo Harry que tenía en brazos a la más pequeña Malfoy's, para desagrado de Draco.
— ¡Oh Harry! Me alegra que estés aquí. La última vez no te logré ver.
— Estaba en una misión.
— Debes tener cuidado, ya sabes que Pansy está delicada.
— Si no se preocupe. — Miro de reojo como su esposa venía platicando con Luna mientras de la mano venían Lily y Zoé.
— Veo que todos están aquí.
— Aún faltan los padres de Draco. — Comentó Hermione ganándose más de una mirada incrédula.
«¿Mis padres?» pensaba el rubio sin poder creer las palabras de su esposa.
Mientras que Theo fruncia el ceño sin comprender, estaba sosteniendo a un par de los trillizos que se chupaban la manos en forma de puño como si no existiera un mañana mirando todo con curiosidad.
Estaba confundido, pues sabía como Lucius Malfoy detestaba a los de sangre impura o traidores en el caso de los Weasley; y dudaba que estuviera de acuerdo con el matrimonio de sus amigos, al menos a los Lovegood no los odiaba.
— ¡Lorcan damelo! — El castaño suspiro cansado interrumpiendo todos sus pensamientos ¿Era demasiado pedir un poco tranquilidad?
— Jajajaja corres peor que una viejita, Zabini — Se burlaba James.
— Cállate estúpido Potter. — Defendía a su primo una pelirroja con su sonrisa arrogante.
— No me llames así, tonta Weasley.
— ¿Qué estás diciendo, James? — Pregunto una voz desde atrás poniendo una mano sobre uno de sus hombros de manera brusca.
— Na-nada tio, solo estamos jugando. — Respondió nervioso.
— Más te vale, porque sino...
— Cállate zanahoria andante, ni te atreves a tocar a mi hijo. — Se quejaba Pansy a la lejanía.
— No me llames zanahoria, estúpida serpiente. — Se defendía un molesto Ron, como odiaba/amaba convivir con las parejas tan opuestas de sus amigos.
Mientras que la pelirroja Sarah Weasley se iba discutiendo con James al otro extremo del extenso jardín, no querían que nadie los defendiera o interrumpiera, dignos leones.
Por otro lado los gemelos suspiraron derrotados al ver que su juego se había acabado, después de todo siempre supieron de ese extraño amor disfrazado de odio entre su primo favorito y la Weasley-Greengrass mayor era un obstáculo para divertirse a lo grande. Pero no todo era malo aún tenían primos con los cuales divertirse, además de corromper.
— ¿Qué es eso que tienes? — Pregunto curioso Lysander a un Albus que traía un libro y de la otra mano agarraba a Antares.
— Mmm es un libro, la historia de Hogwarts.
— Mi hermano preguntaba sobre eso. — Comentó Lorcan haciendo énfasis y señalando a la niña rubia.
— ¡Oye! — Se quejó la niña con las mejillas rojas, ese no era un buen día, se había caído al bajar del auto cuando volvió por su broche de suéter -regalo de su abuelo- por culpa de Orión cuando este la regañaba y se iba junto a sus padres que ya estaban lejos y el pelinegro Potter que había vuelto por su libro -para mostrarlo a los demás- la había visto y la consolaba de no romper en llanto a demás de limpiar el leve raspon en la rodilla.
— No la molesten. — Defendía el niño, mientras los otros reían y empezaban a hacer bromas al respecto.
— Mmm ¿Porque tu hijo está pegado a mi hija? — Pregunto acusadoramente Draco a Harry mientras tomaba uno de los bocadillos que le ofrecía su suegra, la cual soltaba una risa divertida.
— Mmm no se — Observando como la niña se abrazaba a su hijo, mientras este parecía discutir con los gemelos castaños. — Desde que fueron pequeños siempre estaban juntos, supongo que la quiere porque la vio nacer.
— Como es posible, era muy pequeño.
— Sabes de la memoria de mi hijo.
— Como sea, están muy juntos.
— Calmate Draco, lo peor sería que se puedan enamorar. — Comentó burlón Blaise, mientras ambos hacían un ademán de puro desagrado.
— Cállate Zabini. Ni loco haría familia con Malfoy. — Refunfuño el pelinegro. — Suficiente tengo con que Mione se casará con él.
El rubio fruncio el ceño ante la mención de su esposa. No es que fuera feliz con todo eso de la familia feliz, bueno tal vez si, pero no dejaría pasar esas indirectas.
— Lo mismo puedo decir yo, de Pansy.
— Es diferente.
— ¿Por qué?
— Yo luche por Pansy... — Un momento lo piensa tratando de recordar. — Tu... no se que hiciste para corromper a Mione.
Draco no sabía que responder pues ni el mismo tenía idea, estuvo por cambiar de tema cuando la comadreja acompañado de Theo interrumpió la conversación.
— Como olvidar esas constantes noches en las que Mione se escabullia por los pasillos. — Se les unió Ron con una leve molestia, recordando esas noches en donde más de una vez la había seguido y perdido el rastro. — Mione siempre fue inteligente, hasta ahora no se que es lo que hacían, aunque prefiero no saberlo.
— Claro como te salían los celos era obvio no te consentrarias.
— Tch, no molestes Harry, además pronto yo también me escabuia al conocer a Tory.
— Jajajajajaja como olvidarlo, incluso te quejaste de que te dio Amortentia. — Se reía el pelinegro mientras que las serpientes se sorprendían ante las aclaraciones.
— Tory no es capaz de eso, es más pensamos que tú le había dado esa poción o la habías hechizado. — Comentaba burlón el moreno, cuidando sus palabras para no levantar sospechas.
— Como olvidarlo, pusiste de escusa todo ese rollo cuando te encontré con mi hermana.
— ¿Quién iba imaginar que Ron no era el único Weasley que iba a las Mazmorras? — Preguntaba divertido ante la reacción de su amigo.
Mientras que Zabini estaba orgulloso de su chica fuego y contrariado de que el orgulloso león haya pisado su casa.
— Cállate Harry, que tú siempre ibas a la Torre de Astronomía.
— Cierto, cierto, pero iba por que Luna me citaba ahí. — Theo arqueaba una ceja ante la mención del nombre de su esposa. — No te altere Theo, sabes que era para buscar una manera sobre el dichoso diario de Godric Gryffindor, aunque cuando TÚ llegaste prefirió buscarlo contigo.
— Era obvio, soy más guapo que tu. — Contrataco el castaño mientras el pelinegro fingia tristeza. — Y fuiste a los brazos de Pansy. — Comentó sin darse cuenta.
— Pansy también ya estaba involucrada, recuerdo que siempre me retaba a que lo encontraría primero.
— ¿Y a todo esto donde está el diario? — Pregunto un curioso Blaise.
— Lo volvimos a poner donde lo encontramos. En uno de los árboles del bosque prohibido. — Respondo lo último ante la mirada preguntona de Blaise. — Espero que nuestros hijos no quieran buscarla.
— Mmm
— ¿Qué sucede Blaise? — Pregunto Theo al verlo tan sumido en sus pensamientos.
— Sólo pensaba que James es muy unido a Sarah, — Ron fruncio el ceño, mientras que Harry desviaba la mirada después de todo era su ahijada y sabía de los sentimientos de su hijo. — como Albus y Antares, — Esta vez el rubio fruncio el ceño y como si fuera culpa de Harry le dedicó una mirada de advertencia. — y como Orión con mi hermosa princesa, Cass.
— Así que a Orión le gustan mayores. — Analizaba Ron, aunque rápidamente le desagrado la idea de ver a una de sus sobrinas con Malfoy. Que lo perdone Hermione, pero no iba aceptar que sus adn's se mezclaban de esa forma.
— Sólo se llevan un año, además ambos aman el Quidditch. — Decía Harry agradecido que la atención se fuera al hijo de Draco y no a los suyos.
— Claro que no, solo son amigos, ya sabes, como nosotros. — Trataba de escusarse Draco.
— Awww gracias Draco — Se burló el moreno. — Pero tu no me miras con los mismos ojos que tu hijo ve a MI hija, esa mirada le das a Hermione. — Se sintió un tanto raro al decir el nombre de la sabelotodo y se quejó asimismo por revelar eso último, y es que esa mirada si la había visto en ese corto tiempo.
— Cállate, ni creas que no eh notado como Arthur ve a Anteres. — Harry estuvo apunto de ahogarse con su bebida ante lo dicho, era cierto, pero no quería que Orión y Albus -que estaba cerca- escucharán porque sabían lo sobreprotectores que eran con la rubia, además de que no quería ver a su ahijado lastimado.
— ¡Por Merlín! — Exclamó sonriente. — ¿Te das cuenta Draquito? Seremos consuegros en un futuro cercano.
— ¡Por supuesto que no!
— Yo sé que te gusta la idea.
— Ni en un millón de años.
Los demás empezaban a reír más y más con todos las provocaciones e insultos que se lanzaban.
Mientras los pequeños ajenos a todo jugaban emocionados como si nunca se hubiesen visto.
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EXTRA
Egoista
James Sirius Potter Parkinson, viva imaginen de su abuelo paterno, de 12 años, apuntó de cursar su segundo año en Hogwarts. Siempre se había caracterizado por ser valiente, un amante de los retos, protector de sus familiares y amigos, pero lo que desconocían es que su parte Slytherin herencia de su madre y padre -aunque este lo negará y se pusiera a discutir con su esposa terminando en besos y haciendo cosas que no quería saber- era el egoísmo ante un objeto o persona, este echo lo acababa de comprobar.
— ... estaba con Wood — Decía su mejor amigo, Logbotton.
— Tu encargate del maestro, ahora vuelo. — Ordenó seriamente y sin esperar respuesta fue al jardín donde al parecer Ravenclaw tenía libre.
Se acercó a la pelirroja que reía con el estúpido de Wood, fruncio el ceño, mordió su labio inferior y sin esperar más la arrastró a los baños donde Myrtle Elizabeth Warren alias la llorona se encontraba cantando.
El fantasma era quien más disfruto todo el espectáculo de la discusión, era mejor que una novela de amor que encontraba en la biblioteca y queriendo saciar su curiosidad lanzó lo primero que encontró -uno de sus libros- haciendo que James tomará a Sarah en sus brazos para alejarla, agradecía sus buenos reflejos y maldecia al no darse cuenta de la humedad del piso, por lo consecuente cayeron, uno sobre el otro teniendo muy cerca sus labios tanto para ser unidos por un beso de no ser por...
— ¡JAMES! — Se escucho el grito de Ron y Harry, más fuerte el primero que el segundo.
Otra de las cosas que olvidaba es que su padre y pradrino/tio estaban en la dirección hablando sobre la seguridad de Hogwarts.
Y ante toda la reprimenda de moral, hermanos, familias y montón de cosas, se dio cuenta que él también era egoísta como cualquier serpiente sobre todo cuando se trataba de Sarah Jade Weasley Greengrass.
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Hooooola, lamentó la tardanza y es que no pude escribir con todo los exámenes y trabajos que tenía. Me hundo asfixiada con tantos papeles.
Espero que les haya gustado y comenten que les está pareciendo.
Y muchas gracias a todas las personas que comentan y leen esta historia, son personitas importantes en mi life.
Saludos, nos leemos.
