Cierta pelinegra estaba a la espera del momento oportuno para escabullirse de aquella platica de mujeres que compartían las esposas de sus mejores amigos.
Había tratado de ir con Astoria, pero está había desapercibido con la madre de Granger.
— ¿Y cómo lo llamaras? — Pregunto Ginny haciendo espabilar a Pansy.
— Mmmmm — Pensó un poco en qué debería responder teniendo en cuenta que no estaba al tanto de su presente. — Aún no lo tengo claro.
— Aveces me pregunto sí será sólo uno. — Opinó Hermione poniendo el dedo índice en su mentón de manera pensativa.
— ¿Porque lo dices? — Pregunto una curiosa Luna.
— Es muy grande para ser cuatro meses y medio. — Obvió mirando el abultado vientre de su amiga.
— Si tienen gemelos, será culpa de ellos. Incluso pueden tener trillizos. — Arqueo las cejas de manera sugestiva haciendo fruncir el ceño a la pelinegra.
— No la asustes Ginny. — Luna tomaba de su té mientras de reojo vigilaba a sus hijos mayores. Afortunadamente Hanz y Pandora estaban durmiendo mientras Mark jugaba con la más pequeña Malfoy-Granger.
— Por Merlín, Luna. ¿Yo que culpa tengo de que Harry y Pans sean un par de calenturientos? — Opinó como si nada, picaramente y encogiendo los hombres.
— ¿Mira quién lo dice? La que tuvo cinco con Blaise. — Defendió Hermione.
Mientras que la pelinegra se asombraba por la confianza con la que se trataban. Además de preocuparle el echo de no saber el sexo del bebé que esperaba, porque eso le habían dado a entender.
— ¡Luna también tiene cinco! — Se excusó la pelirroja.
— Luna sólo tuvo dos embarazos. Vinieron en grupo. — Sonreía para tomar a su hija que empezaba a frotarse sus ojitos con clara señal de sueño.
— Cierto. Luna tienes tanta suerte. — Suspiro ruidosamente.
— Yo no diría suerte. — Bebió otro sorbo de su té. — Fueron embarazos planeados, aunque el echo de que vinieran de a dos o de a tres no era parte de nuestro plan. Pero no me arrepiento. — Sonrió calidamente, ganándose la admiración de Pansy -cosa que nunca lo diría- es decir, ¿Quién soportaría a dos niños con el síndrome de Zabini? Además de tener que cuidar a tres bebés que su única función, por ahora, era chillar, comer, dormir, entre otras cosas.
Luna al sentir la mirada de su amiga Slytherin le dedicó una sonrisa amable y argumento lo siguiente:
— Lo estuviste haciendo bien con tus cuatro hijos, no creo que esta sea la excepción, ni mucho menos si se trata de gemelos. — La apoyo mientras trataba de que su hijo se distragera para no ir a buscar a la otra bebé de su entorno.
— Aunque pensándolo bien. Mione. — Llamo la atención de su amiga que mesia a su bebita. — Puede que tu seas la de los gemelos. — Su amiga parpadeo contrariada para luego dedicarle una mirada fulminante haciendo que su amiga suelte una risa estruendosa. — No te asustes. Pero ¿No lo pensaste? Es decir. Amiga, tú rompiste muchas reglas desde que saliste con Draco, por ejemplo su relación o la tradición de solo tener un hijo, peligros de ser una Malfoy y entre otros. ¡En serio que eres una leyenda!
— Cierto. Ni siquiera se como es que sus padres te aceptaron. — Soltó mordazmente la pelinegra sin darse cuenta. Aún no estaba acostumbrada, después de todo. Levantó la mirada y quedó asombrada al no ver miradas de reproche o algo por el estilo.
— Fue un poco complicado. — Suspiro. — Pero Narcisa siempre estuvo apoyándonos.
— Yo también pensé que te despedazarian cuando Draco anunció su noviazgo a los cuatro vientos. — Soltó divertida la pelirroja.
— Fue romántico y muy obvio. — Argumento la rubia, feliz de que su hijo ya estuviera por dormirse.
— Luna. Sólo para ti fue obvio, incluso Theo se sorprendió.
— Mmm para mi sus relaciones fueron las que me sorprendieron. — Argumentó la castaña.
— Bueno, todos nos sorprendimos con las relaciones de uno o otro. — La pelirroja observaba a sus amigos y reparo en algo.— Excepto Luna, ella parecía saber todo desde un principio.
— A mi no me sorprendió lo tuyo con Blaise. — Comentó la Slytherin sin ser consiente.
— Cierto. — Se avergonzo. — Aún recuerdo nuestra pelea. — Contó sin darse cuenta de la curiosidad ahogada de la pelinegra. — En ese entonces no tenía claro mis sentimientos y me puse histérica al saber que Harry se veía contigo, por un par de palabras había perdido a mi gran amigo y al idiota del que me había enamorado...
— Ni que lo digas, todos los días llorabas.
— Cállate Mione. Ese idiota puede escucharte.
— Pero si ya lo sabe. — Obvió la pelinegra, porque sabía que su amigo siempre se enteraba de todo sin ser un chismoso como la revista de Rita.
— Aj. Ya lo sé. — Bufo. — Cómo sea. Me sorprendió que Harry diera la cara por ti.
— ¿Ha-Harry? — Pregunto sin poder creérselo y tratando de establecer su ritmo cardíaco ante tal declaración, además de encontrar el tremendo calor que sentía en sus mejillas, seguramente eran uno de los síntomas del embarazo ¿Verdad?
— Claro. Incluso casi comienza otra guerra cuando se enfrentó a tus padres...
— Ginny — Advirtió Hermione sabiendo que el tema de los padres de la pelinegra la ponían de malas o triste.
— Lo siento...
Pansy las observo a ambas mientras analizaba eso de que Potter haya peleado con sus padres. Sabía que sus progenitores eran de una mente cerrada y errada, no les gustaba que le llevarán la contraria. Además de que su gran pregunta derivaba de en dónde podrían estar. Su diaro no decía cosas relevantes fuera de su propia familia.
— Yo creo que aceptaron a Harry desde el inicio, sólo que son un poco orgullosos para admitirlo. — Opinó Luna después de ver como su amiga se sumergia en sus pensamientos. — Además de que se encariñaron con James, Albus, Lily y sobre todo aman a Zoé. — Le dedicaba una sonría tranquilizadora.
— Cierto, no por nada les darían regalos gigantescos cada Navidad. Estoy segura que uno de estos días vienen a visitarte. — Sonrió Ginny viendo como su esposo jugaba con los más pequeños de sus hijos.
Pansy sólo asintió y les dedico una pequeña sonrisa sin saber que contestar. ¿Qué clase de relación tenía con sus padres? Ademas de querer saber más de sus "aventuras" con su -ahora- esposo.
— Lo bueno es que sí nuestros hijos quieren estar juntos de manera romántica, nosotros no nos interpondremos. — Opinó buscando las palabras correctas, además de tener aquella necesidad de entablar conversación.
— Mmm no sé. — Ginny observaba a su esposo y amigos de manera pensativa. — Esos parecen tener el plan de encerrarlas en un castillo justo en medio del bosque prohibido de Hogwarts.
— Cierto. — La castaña soltó una risita divertida. — Draco puso por regla que Antares no puede contraer matrimonio hasta los 50 años de edad y que Aile tal vez no debía salir a la luz con tanto "pervertidos de por medio"
— Yo no tengo hijas, pero Aile es muy querida por Theo, es más que su ahijada.
— Bueno, Harry... — Fruncio los labios al llamar por su nombre a su esposo, para ella siempre fue Potter o cuatro ojos o otros sin fin de apodos que molestaban al pelinegro. — El no me dijo sus planes para nuestras hijas... — Trato excusarse sin ganas de defender a sus amigos, ya los conocía, no por nada cuando era niña siempre gritaban -excepto Theo, el lo hacía más silencioso- matar a todos los chicos que la miraran, obviamente habian fallado desde su cuarto año en Hogwarts.
— Blaise hace un drama cada vez que tocamos el tema terminado con maldiciones a cualquier ser u objeto, además de desviar el tema a sexo caliente.
— ¡Ginny! — Se quejó una aborchonada Hermione ganándose las risas mal disimuladas de la pelirroja y pelinegra, además de una pequeña negación divertida de parte de la rubia.
— Creo que Harry es el más comprensivo con este aspecto... — La castaña fruncio el ceño recordando cierta platica que la hizo vacilar. — Bueno, me retractó. — Admitió soltando una risa corta. — Recuerdo que estaba contándole todos los defectos que tenía Orión para que Lily ni siquiera volteara a verlo.
— Supongo que el primer defecto que dijo fue que era Malfoy. — Agregó de mala gana la pelinegra mientras tomaba un pastelillo que le había llamado la atención desde que llegó.
— Exacto. Tu hija salió tan terca al igual que ambos. Se la paso defendiendo a Orión.
— Mmm nuestros hijos sufren de triángulos amorosos. — Soltó una reciente Astoria, trayendo una jarra llena de limonada.
— ¿Porque lo dices Tory? — Pregunto la pelirroja ayudando a servir el jugo.
— Es obvio. James y Sarah se quieren sin darse cuenta que dejan corazones rotos por ahí. — Dio una mala mirada disimulada a los gemelos castaños. — Nuestra Lily admira mucho a Orión. — Pansy no se sorprendió con lo de "nuestra" sabía que ella era la madrina de su pequeña pelirroja. — Pero este solo tiene ojos para Cass. También debemos mencionar que Antares deja a muchos sin sueño ¿Será que dejar corazones rotos está implementado en los genes Malfoy?
— Que no te escuche Draco que se le subirá el ego. — Comentó encogiendose los hombros la pelinegra, mientras ponía atención a las amistades de sus hijos.
— ¿Más? — Se lamentó fingidamente la castaña Malfoy.
— Aún son muy pequeños. Las cosas pueden cambiar con el tiempo. — Sonrió Luna.
— Cierto ¿Quién sabe después de todo? — Lanzó la pregunta una divertida Astoria con la reciente situación que había creado.
— Aunque no estaría mal. — Comentaba feliz la pelirroja. — Además de que no les parece que Mark y Aile son demasiado apegados para ser tan solo unos bebés. — Pregunto a ambas madres que se miraron entre ellas.
— Tu lo dijiste, son bebés. Como Alexandro y Pandora son tan similares con sus horarios, Mark tiende a buscar compañía para hacer lo mismo que sus pequeños hermanos hacen y Aile también busca compañía al no ver a nadie igual de pequeño en la familia.
— Puede ser. Pero sigo pensando que es sospecho. — Ambas mujeres sólo suspiraron, una más divertida que la otra.
— Ya, ya. Ginny ya no las atosigues. — Río la antigua Greengrass tranquilamente brindandole una sonrisa a su cuñada — Mejor cuénteme ¿Como van sus embarazos? — Dirigió su mirada a la castaña y a la pelinegra.
— Odio que me crezca la barriga, siento que explotará en cualquier momento. — Comentó una malhumorada Pansy al ver que los pastelillos ya se acaban con un par de bocados.
— Jajaja siempre dices lo mismo en cada embarazado. No te preocupes falta unos cuantos meses y ya lo tendrás en tus brazos, además que podrás volver al trabajo. — Sonreía la castaña.
— No sabes cuanto me emociona, Granger, mejor dicho, Malfoy. — Respondió sarcasticamente.
— Tranquila. — Sonrió entiendola a la perfección. Recordaba como Draco no la dejó trabajar desde el día uno que se enteró de su embarazo de su primer hijo. Afortunadamente con este embarazo pudo convencerlo/amenazarlo de trabajar hasta los seis meses. — Podrás hacer los bocetos de los diseños que llevabas pensando y tendrás más tiempo con tus hijos.
— Es lo único bueno de todo esto. — Dijo con sinceridad, quería conocer a sus hijos, se sentía un poco molesta consigo misma al no saber ¿O no recordar?nada de ellos, eran sus hijos y los quería, aunque siempre había despreciado la idea. — Cómo quisiera que los hombres llevarán la barriga... — Susurro viendo como su esposo bromeaba con sus amigos.
— Seguro unos serían más dramáticos que otros...
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EXTRA
Digna serpiente ¿O León?
Orión Abraxas Malfoy Granger, de 10 años de edad, de cabellera rubio platinado y ojos grises, un aspecto idéntico al de su padre.
Desde su corta edad siempre había presenciado las constantes peleas/apuestas de sus padres sobre a qué casa perteneceria en un futuro cercano. Su padre siempre aseguraba que estaría en la casa de las astutas serpientes dignas de la casa de los Slytherin's, como toda su familia. Mientras que su madre lo confrontaba dando por echo que estaría con los valientes leones, dando la cara por Gryffindor.
Su padre, a pesar de parecer una persona reservada y llena de perjuicios -como alguna vez escucho comentarios mientras iba de compras con su madre- siempre se había caracterizado por ser cálido y divertido, no recordaba alguna noche sin tener a su padre contándole alguna historia que tenía que ver con pricesas castañas, guerreros rubios, dragones pelirrojos y locos hechiceros de cuatro ojos, además de decirle que su madre por más que fue una leona era mucho más astuta que todas las serpientes juntas, pero también le hacía prometer que no diría nada al respecto.
Por otro lado su madre siempre había sido alguien sencilla y amorosa, ¡Cálida! le preparaba sin faltar su desayuno ¡Su madre era una heroína! Todo el mundo mágico la idolatriaba, amaba y como digno Malfoy se encargaba de alejarla de gente molesta, como su padre le había enseñado -frío y cortante-. A diferencia de las aventuras que su padre le contaba, su madre le relataba historias y cuentos de Hogwarts o se quedaban viendo películas hasta entradas de la noche cuando su padre tenía alguna misión como Auror. Lo que más gracioso le parecía era que su madre también le contaba que su padre en algunos momento demostró ser más valiente que cualquier león por más que fuera de Slytherin y que estaría orgullosa de él a cualquier casa que perteneciera.
Al menos no le hizo prometer que no debía comentarlo a su padre, aunque había decidido no hacerlo.
— A ti también te molestaran con eso de las casas. — Contaba a su pequeña hermana pelinegra que ladeaba su cabecita sin entender nada, aunque le parecía divertido los suspiros dramáticos que hacía su hermano. — No te preocupes, te sacaré de esas situaciones... claro, si no te pones de lado de alguno de los dos. — Se corrigió al recordar que Antares quería ir si o si a Ravenclaw, para alegría/alivio de sus padres, después todo también era una dotada en inteligencia.
No por nada los más inteligentes de su generación eran sus padres.
La pequeña seguía sin entender nada y sólo babeaba sobre su puño, mientras movía sus pies. Le gustaba que su hermano le hablará y le diera de comer un poco de puré.
— Aunque. — Sonrió. — Me gustaría demostrarles que soy un Malfoy diferente, en todos los aspectos. — La pequeña le brindó una resplandeciente sonría y le ofreció su puño babeado y manchado con algo de puré. — Así que me iría a Gryffindor...
El pequeño le sonreía abiertamente a su hermana más pequeña sin darse cuenta que detrás de la puerta del comedor su madre sonreía con autosuficiencia y cruzando los brazos ante su padre que desviaba la mirada y trataba de no hacer un puchero o berrinche por haber perdido, ahora tendría que ayudar a los elfos durante unos días...
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Hooooola ¿Cómo están? Espero que bien n.n
Les traje este capítulo por la espera que tuvieron con el anterior, lo siento. Estos días las cosas se están poniendo difíciles además de que la empresa que me brinda el servicio de Internet me está fallando de manera descarada -los demandare... ok no- y a esto debo sumarle las horas de trabajo y estudio.
Lo siento. T_T
Espero que le haya gustado, no se les olvidé comentar que les está pareciendo o que se esperaban. Ojalá les haya gustado.Nos leemos. Que tengan un lindo día n.n
