Los varones de la casa pronto se unieron a la conversación de sus respectivas esposas, mientras los niños jugaban esparcidos por el extenso jardín que poseían los Granger.

— Ya estoy cansada mamá. — Hizo un puchero para que su madre la levantará entre sus brazos, antes de que Pansy pudiera reaccionar su pelinegro esposo ya se había adelantado.

— ¿Jugaste demasiado? — Le pregunto Harry a su pequeña Zoé que negaba con la cabeza.

— Me cansé de intentar hablar con William. — Su padre fruncio el ceño y acaricio su cabecita.

— No te preocupes, ya verás que pronto podrá hablar.

— Zoé no te preocupes. — Llamo la atención la madre del nombrado niño, cargándolo. — Debes tener paciencia, no es fácil para él. — Dijo mientras acariciaba su pequeña cabecita que estaba cayendo en el hueco que hacía su cuello y hombro.

Blaise se moría por preguntar porqué su hijo más menor no hablaba y como si Merlín se apiadiaria de él, llegó Astoria.

— Será un tratamiento largo, estoy segura que verlos... lo a trastornado.

— No es fácil para un pequeño. — Renego Ron tomando suavemente de la cintura a su esposa.

— Para ningún niño es fácil ver como asesinaban a personas cercanas. — Se lamentó Hermione después de que ambos pequeños estuvieran cerrando sus ojitos.

Blaise fruncio el ceño llegando a una conclusión. Sí su hijo no hablaba era seguramente por imágenes traumáticas relacionada con la muerte de magos o muggles, y de alguna manera presentía que su familia tenía algo que ver con todo esto.

Se sorprendió cuando su esposa acaricio su hombro transmitiendole apoyo y una indescifrable calidez que lo relajo.

— ¡Mamá! ¡Mamá!

— ¡Mamá! ¡Mamá!

Venían gritando los gemelos junto a Antares haciendo sobresaltar al menor de los Zabini que estaba listo para lanzar un llanto de no ser por Blaise que empezó a darle suaves palmaditas en su espaldita.

— ¿Qué sucede? — Pregunto en un susurro después de hacer un ademán para guardar silencio.

— ¡Mamá Albus rompió el jarrón de la abuela de Orión! — Dijieron ambos en susurros suficientemente altos para que los adultos escucharán.

— ¡No es cierto! — Lo negó con la cabeza apresuradamente Antares. — No fue su culpa. — Empeza a explicar a su padre que la levantaba entre sus brazos. — Estuvimos jugando y el estante que construyó el papá de tío Ron se movió y salió un esfera que chocó con el jarrón. — Explicó rápidamente con notable preocupación y temiendo que regañaran a su amigo.

— ¿Y ahora donde está? — Pregunto Harry al no ver a su hijo.

— ¡Tío Harry! — Llamo alarmada. — Tienes que ayudarlo, James, Sarah y Arthur lo están regañando y Orión no me dejo quedarme.

Harry fruncio el ceño sabiendo que su hijo no sería capaz de levantarle mano, sin embargo también estaba seguro que en estos precisos momentos debían estar discutiendo y atacando a su hijo. Pansy lo frenó cuando estaba por ir donde se encontraba sus hijos.

— Iré yo. — Se levantó de la silla donde estaba sentada. — No llegarás rápido con Zoé en brazos. — Argumentó cuando la iba interrumpir.

— No es necesario. — Habló por primera vez una voz que recién hacía acto de presencia congelando a Draco y quitándole el aliento a Pansy, Blaise y Theodore.

Draco a un sin ponérselo creer, observaba como su madre se acercaba a ellos tomando de la mano al segundo hijo de su mejor amiga.

— ¡¡¡Abue!!! — Se soltó de su padre y corrió emociona a abrazar la mujer de avanzada edad.

— Buenos días, querida. — Se puso a su altura le devolvió el abrazó. — ¿Te portaste bien?

— Si. — Asinto sonriente. — La Flor de Aile ya está con sus pequeños brotes — Le contaba emocionada, mientras Narcissa escuchaba atentamente para luego levantarse y saludar a cada uno de los presentes.

— ¿Qué sucede, Draco? Parece que hubieras visto un fantasma. — Bromeó para luego abrazar a su hijo sacandolo de la espufección al rubio, sin poder creer que su madre, se encuentre ahí, tan tranquila y mostrando aquel carácter cariñoso que sólo él, su padre y amigos conocían.

— Mamá — Fue lo único que dijo.

Mientras su hija estaba esperando el momento adecuado para defender a su amigo, y esté le contaba a detalle acerca del accidente a sus padres. Pansy ponía atención al relato de su hijo mientras miraba de reojo la reacción de Draco así como la de los demás, agradecía que los demás estuvieran en otros asuntos, como Ginny y Blaise hablando con Astoria sobre el tratamiento de su hijo -cosa que también le sorprendía, recordaba leer algo sobre eso en su diario-; Luna y Theo estaban hablando con la madre de Granger para poder acomodar a los trillizos que habían decidido dormir; Hermione mecia a a su pequeña hija para que volviera a entrar en su profundo sueño, que estaba por ser interrumpido por tanto escandalo. Ron se había retirado cuando escucho que su hija estaba con su ahijado.

— ¡¡¡Abu!!! — Volvió a llamar la atención la pequeña Antares para ser alzada por el padre de Draco. Para los cuatro Slytherin's el tiempo había parado y se negaban a creer lo que veían.

El gran Lucius Malfoy estaba dándole mimos a su nieta, además de darle consejos para "abogar" por su amigo. Pronto apareció el mayor Malfoy-Granger para saludarlo de manera informal y a lo muggle seguido de una reverencia, su pequeña hija se removió incómoda, pues su sueño se había esfumado al ver a su recién llegado abuelo, tanto que extendía sus pequeños brazitos para ser cargada. Ante todo pronóstico, Lucius dejó a Antares en el suelo haciendo que se fuera corriendo de nuevo a lado de su amigo, y se acercó a Hermione para poder tomar a la más pequeña que pedía por su atención. Por puro reflejo, Draco se había apego más a la castaña, pasando su brazo al rededor de su cintura de manera protectora, gesto que no pasó de ser percibido por sus amigos.

Por otro lado, la castaña le sonrió en forma de saludo a su suegro y le entregó a su hija que empezó a reír como si hubiese descubierto la gracia del mundo.

— Siempre sucede eso. — Soltó un pequeña risa la castaña, divertida y apoyando su cabeza en el hombro de su esposo.

— Me extrañaba. — Soltó amablemente Lucius para luego saludar a los demás con un asentimiento. Su madre se puso a su lado para admirar a la pequeña. — ¿Cómo vas con tu embarazo, Mione? — Pregunto jugando con la mano de su nieta, mientras su hijo seguía incrédulo y más con el apodo cariñoso que se dignaba a utilizar como si nunca la hubiera despreciado por ser descendiente de muggles.

— De maravilla, Lucius. — Respondió con una sonrisa.

— Nos alegra que estes bien, nos hubiera gustado venir antes, pero con todo de los viajes no pudimos llegar. ¿Ya saben el sexo de bebé? — Hablaba Narcissa mientras acariciaba la cabeza de su nieto que bebía un jugo de naranja.

— No hay problema, siempre serán bienvenidos Cissy. Y sobre el sexo del bebé... — Sonrió dándole un beso en la mejilla a Draco que lo volvió a la realidad y dejará de matarse para hallar la incógnita a todo lo sucedido. — ... decidimos que está vez sería sorpresa.

— No se porqué, pero lo presentía. — Apoyo la mujer para luego volterse hacía Pansy. — ¿Y tú querida?

— Siempre estoy bien cuidada. — Respondió desde lo más fondo de su corazón, sin ser consciente y de la manera más sincera haciendo sonreír a su esposo que la abrazó por detrás después que James se llevará a la pequeña Zoé.

Albus ya había sido perdonado y de nuevo se había perdido a jugar con los gemelos y Antares.

— Todas ustedes siempre estaban bien cuidadas. — Comentó observando a cada una.

— Gracias, aunque aveces creo que yo cuido de él. — Opinó la pelirroja haciendo que los demás dejarán escapar una que otra pequeña risa.

Pronto la madre de Granger anunciaba que estaba listo el almuerzo. Hermione aseguraba que debían ayudarle, pero está se negaba alegando que a la siguiente ellas cocinarian.

Todo el almuerzo fue un campo de batalla para los Slytherin's ya que en su vida habían compartido mesa con tantas personas.

Controlar a sus hijos inquietos era todo un desafío.

.

.

.

.

Pronto el atardecer se hizo presente después de ayudar con los trastes -sin magia- y contar una que otra anécdota.

— Fue una sorpresa que tus padres se encontrarán aquí. — Opinó Pansy una vez que llegó al lado de sus amigos, alejados de los demás que estaban en el jardín jugando con sus hijos o simplemente platicando.

— Imagínate como me siento yo. — Contrataco Draco observando como sus padres platicaban con sus suegros y los padres de la comadreja, que habían llegado justo a la hora del almuerzo.

— No puedo creer que tu padre este ahí, sentado junto a Arthur Weasley y platicando como si nada, bebiendo té. — Comentó Blaise de manera irónica. — Con esto me queda claro que esto se trata de una absurda pesadilla.

— Sigo diciendo que esto no es un sueño o una pesadilla. — Suspiro Theo para ese momento ya tenía una silla en mano para que la embarazada pudiera sentarse.

— ¿Y cómo demonios explicas eso? — Señaló exasperado Blaise, el hecho de su familia tuviera que ver con la falencia de su hijo lo tenía alterado.

— Las personas cambian...

— Ellos no cambiaron... — Interrumpió Pansy a su amigo moreno — ... siempre fueron así... — Dirigió su mirada a sus amigos. — Hasta que tuvieron que ser arrastrados por el mestizo ese. — Argumentó despectivamente, dejando en claro los momentos vividos con el matrimonio Malfoy-Black.

Porque Lucius aún siendo de un caracte frío y un tanto distante, siempre había estado con ellos mientras correteaban por el jardín de la mansión Malfoy y dándoles uno que otro consejo, mientras que Narcissa siempre les brindaba sonrisas cálidas, amables y uno que otro abrazo, a esto también había que agregarle la presencia de las hermanas Greengrass que no estuvieron tan presentes, pero si eran testigos fieles de todo el cariño que la pareja desbordada, muy a su manera. Sin embargo todo se puso turbio con el primer llamado a los mortifagos de primera fila donde Zabini, Parkinson y Nott también pertenecían, desde ese momento su comportamiento se había vuelto más altanero y orgulloso, ellos podían asegurar que muchas veces se ponía nervioso y se desquitaba con Draco, gritándole, pero afortunadamente jamás le habia levantado la voz a la mujer que tanto amaba, y aquello le daba esperanza a Draco de saber que su padre no se estaba pudriendo por dentro y que muy en el fondo seguía siendo aquel hombre al que siempre había admirado.

Por otro lado sus amigos no iban a negar que extrañaban aquellos momentos agradables de su vida, que atesoraban con recelo. Porque si, se podría decir que ellos eran la familia que siempre habían deseado; para Pansy convivir con sus padres siempre había sido algo así como un sacrificio ya que eran un matrimonio arreglado y desde niña le habían inculcado atrapar a Draco sin importarles las opiniones o los sentimientos que ella pudiera llegar a tener y por eso los padres de su amigo siempre fueron algo así como la perfección que necesitaba en su vida, sin ataduras que no tomarán en cuenta al amor; para Blaise conseguir acogo y protección en Narcissa siempre fue bienvenido y que Lucius sea un buen anfitrión era más que suficiente, pues tener una madre que se la pasaba de viaje en viaje con uno que otro amante y olvidándose que tenía un hijo no era nada agradable, el que sea de mente abierta había sido gracias a que su madre lo abandona literalmente con el poder de mandar mansión y a los elfos, pero lo que el buscaba es un sentimiento acogedor, cosa que no lograba hallar en las frías paredes que lo rodeaban, todo lo contrario a lo que sentía cuando iba a la casa de su amigo; mientras que para Theodore fue como un refugio, ya que su padre había cambiado drásticamente después de la muerte de su madre, abandonandolo, golpeandolo y gritándole cada vez que lo veía, todo por parecerse a su madre o tan solo pronunciar su nombre -como las primeras veces desde que murió-, recordaba que había mandado a deshacerse de todas las fotos que llegará a tener en la mansión, es por eso que el único que había logrado rescatar estaba escondido en la mansión Malfoy confiando en que estaría más que seguro.

Sí, no sólo Draco deseaba revivir aquellos momentos que podían presumir de una verdadera familia. Sin odios, guerras, miedos y demás de por medio.

— Si es un sueño no quiero despertar. — Susurro Draco observando como Hermione sonreía juanto a sus padres.

Fue tan audible que sus amigos lo captaron en poco tiempo y no dudaron en estar de acuerdo.

.

.

.

.

.

Extra

No es fácil

Belmont Arthur Zabini Weasley de tez blanca, cabellos negros y con 12 años de edad era consiente que ser el primer hijo de Ginny Weasley y Blaise Zabini había sido todo honor ya que obtenia uno que otro halago por donde fuera, en su mayoría por ser hijo de quien era. Su madre una heroína, jugadora profesional de Quidditch y su padre un magnate empresario que se encargaba del enlace de los aparatos muggles con el mundo mágico.

— ... por favor aceptalo. — Dijo temblando un jovencita de primer año de la casa de Hufflepuff, para luego salir corriendo hacia el gran comedor.

Arthur -como gustaba que le llamasen- suspiro nuevamente ¿Porque tuvo que nacer tremendamente guapo? Aunque no era su culpa, ya que había escuchado que sus padres eran "todo un casanova" en sus épocas de colegiatura.

Pero había algo que le desagradaba y más al ser elegido por la casa de Slytherin, y es que odiaba toda esa "gloria", odiaba toda esa atención porque sentía que veían a sus padres y no a él, no a Belmont Arthur, sino a Blaise Zabini el atractivo chico que todas quieren o al Weasley amable y genio de Quidditch.

— Estoy cansado. — Se recosto en uno de los pilares del Castillo mientras sostenía la caja de chocolates, tendría que llevarla donde un maestro para saber si tenía alguna poción o eran auténticos.

— Pero si sólo duermes en clases. — Lo acusó una voz desde su atrás.

— Cállate Cass. — No necesito voltear la mirada para saber que era su hermana, su voz era fácil de percibir además de que la había escuchado desde que pronunció su primera palabra.

— Uy, que humor. — Se burló, poniéndose a su lado, luciendo un perfecto moño en su cabellera pelirroja.

Su hermano ni se inmutó, sólo miraba el horizonte teniendo pensamientos filosóficos.

— Qué importa los que los demás esperen de ti, solitos se decepcionan. — Comentó observando el cielo mientras cruzaba los brazos y se ganaba una mirada curiosa de su hermano mayor. — Mientras papá y mamá, lo sepan, además de nuestros amigo los demás dejan de ser relevantes.

Eran palabras tan comunes, que no eran únicas o fuera de lo normal para sentirse especial o algo por el estilo, pero cada uno tenía su forma de verlas y sonrió ante el hecho de que venían de alguien que aprecia y se esfuerza por quererle subirle el ánimo intentando ser interesante y lucir madura.

— No sirves para dar ánimos, déjalo.— Se burló.

— Eres Belmont Arthur, te conoces, te conocemos, eres el idiota de Arthur. — Sonrió su hermana en respuesta.

— No es fácil, sabes...

— ¿Quién dijo que lo sería? No te hundas, además no eres tan guapo como papá. — Se despidió sin esperar respuesta.

Mientras que Arthur sonreía y soltaba una carcajada como buen Zabini-Weasley que era, estaba en sus genes después de todo, el demostrar quien es y presumirlo.

E iba a presumir al verdadero Belmont Arthur y no al prospecto a base de lo que fueron sus padres.

.

.

.

.

.

.

Hooooola, lamentó la tardanza, pero con todos los conflictos que hubo no pude actualizar, además de que irónicamente como estoy de vacaciones debería tener tiempo de sobra, sin embargo me encuentro más ocupada y cansada -sip, estoy trabajando en vacacione- agotador.

Espero les guste el capítulo y les este gustando la historia.

Por favor no se olviden de comentar, votar y demás. Hacen latir a este pobre corazón \/

ESPERO HAYAN PASANDO UNA HERMOSA NAVIDAD Y AÑO NUEVO.

FELIZ 2020 que sus deseos y metas se cumplan. n.n

Gracias por leer, por sus votos y su comentarios. Gracias.

Nos leemos. U.U