Decir que todo marchaba como viento en popa era una total hipócrecia. Los cuatro Slytherin's tenían muchos problemas para adaptarse a sus ahora familias.
Draco batallaba consigo mismo cada vez que se repremia de tener que mostrar afecto, el cual empezaba a tener y tenía miedo de acostumbrarse y un día resultará ser todo falso. Theodore también lo tenía complicado cada vez que debía controlar a sus hijos y amaba pasar tiempo con los trillizos, Luna no era ningún problema, incluso podía asegurar que se comunicaban perfectamente. Blaise pasaba más tiempo con sus hijos y trataba de acercarse a la Weasley menor que era complicado por no saber-recordar muchas cosas como el lugar específico de cada objeto.
Pansy era la que menos problemas tenía porque todo lo culpaba a sus hormonas como esta semana que obligó a Harry a dormir en el estudio o en otra habitación alegando que le causaba náuseas y para su fortuna sus hijos estuvieron de su lado.
Sonreía divertida recordando la situación, mientras se dirigía a un local de postres.
— ¿Y la causa de es este encuentro? — Pregunto Blaise apenas vio a su amiga, ni se molesto por la reprochante mirada que le dio por no saludarla.
— Siempre supe que los modales te resbalaban. — Lo acusó ignorando la divertida sonrisa de su amigo. Lo había citado para informale lo que había encontrado, le hubiera gustado que Theo y Draco estuvieran ahí, pero estos estaban ocupados con su trabajo.
— Como sea. — Se encogió los hombros mientras esperaba a que el mesero traiga su orden.
— ¿Porque de tan mal humor? — Pregunto curiosa, observando el menú para poder pedir. — ¿Tu chica de nuevo te tiene en abstinencia? — Se burló sonriente, mientras su amigo bufaba exasperado.
— Claro que no. Sólo no pude dormir.
— Observo como su amiga arqueaba una de su cejas y antes de que soltara otro comentario burlesco, continuó. — Estaba buscando alguna información y sin querer la desperté y me botó. — Se quejó y añadiendo un tono más molesto a lo último.
— Ya veo. — Fue lo único que dijo tratando de ser racional, pues sabía perfectamente cuál era el asunto en particular que lo frustraba.
— ¿Me lo dirás? — Pregunto impaciente, quería regresar rápido para poder ver por última vez a su esposa, pues esta saldría a un nuevo viaje como comentarista de Quidditch.
— Estas tan insistente. — Se quejó y dio el primer bocado a su delicioso pastel de fresas que había traído el mesero. — Se lo que ocurrió con tu hijo.
Blaise estaba bebiendo tranquilamente y al escucharla levantó su mirada hacia ella tan bruscamente que Pansy juraria que se había quebrado algún hueso.
— Dime todo lo que sabes.
— Me parecía extraño que un par de hojas de mi diaro estaban en blanco y había otra donde hablaba de tu hijo, pero sólo lo menciona en cierto accidente. — Tomó otro bocado. — Supuse que esas hojas tenían algo que ver después de intentarlo varias veces conseguí que me mostrará lo que estaba escrito.
— ¿Cómo lo conseguiste? — Pregunto curioso, sabía perfectamente de aquellos hechizos que logrará desaparecer las escrituras y para que de nuevo aparecieran se debía ofrecer algo a cambio.
— De tanto intentarlo y que rebotara un par de veces me pinche el dedo con un alfiler y mi sangre quedó ahí. — Se encogió los hombros.
Blaise estaba sorprendido, pues todo lo dicho su amiga quería decir que en esas hojas de su diario había una valiosa información como para mostrarse solo con la sangre de su usuaria.
— Si, yo también me sorprendí. Cuando empecé a leer me di cuenta de la razón. Relatan la ubicación de las listas de todos los mortífagos que siguen activos.
— ¿Qué...?
— Además tu familia está demasiado implicada.
— Explicate.
— Hace aproximadamente cinco meses un grupo de mortifagos atacaron mi mansión, afortunadamente mis hijos no se encontraban, sólo estábamos Harry y yo. Luchamos contra ellos, pues estaban buscando un documento que se encontraba ahí, Sirius Black guardaba información del linaje Zabini. Harry mando un patronus y llegaron Draco, Theo, Weasley, tu y un par de autores más. Pronto también habían llegado los dementores. Pudimos lograrlo hasta la llegada de Dean Zabini que lastimó a tu madre para poder tener a William...
— ¿Dean Zabini? El es... — Estaba sorprendiendo tratando de recordar como lo había conocido.
— Pues al parecer estuvo involucrado con tu madre para saber todo sobre ti. Cuando te saliste de las líneas de Voldemort tu familia había perdido estabilidad por considerar a todos los Zanibi como traidores. Y como tu eras el heredero y te negaste a jurar lealtad...
— Se querían llevar a mi hijo más menor para entregarlo y borra rastro de nosotros. — Completo apretando los puños con fuerza.
— Así es, ese desquiciado te acorralo, y tu hijo vio como mato a ese par de autores además de que lo expuso a los dementores, como tu estabas también peleando yo me encargué de salvarlo.
— Eso explica lo riesgoso que es tu embarazo.
— Aquella vez.. — Suspiro —... no sabía que estaba embarazada por eso no tuve cuidado cuando un crucio me llego en la parte del abdomen. Fue un milagroso que mi bebé sobrevivirá.
— Ya veo ¿Qué sucedió después?
— Llegaron más aurores y pudimos rescatar a tu hijo, pero Dean Zabini se suicidó en frente de tu hijo y le dijo algo antes de morir. Ver todo lo que sucedió hizo que tu hijo no quisiera volver a hablar.
— No puedo creerlo.
— Ni yo, sentí la misma impotencia cuando me entere que esos malditos tuvieron que ver con que mi hijo pueda nacer con alguna dificultad.
— Sabía que mi familia tenía algo que ver. Después de todo fueron ellos los que me entrenaron por ser el heredero después de la muerte de mi padre. Dean era un primo lejano de mi padre es por eso que él ni sus hermanos podían tener el cargo. Querían una sangre limpia. — Renego tratando de controlar su furia. — Por cierto ¿Cómo que mi madre estaba con mi hijo?
— También me sorprendí, al parecer no sólo Lucius y Narcissa se encariñaron con su nuera y nietos. — Tomó de su café sonriendo ante el sabor. — Mis padres también también aman a Harry, aunque no nos visitan mucho. Y tu madre no es la excepción e incluso la familia Greengrass participa de aquellos encuentros de fin de semana. — Le relato y continuó antes de ser interrumpida. — Y sobre las listas de los mortifigos activos no tiene sentido revelarlas por que cambian de un lugar a otro, pero la verdadera razón por la estas hojas están selladas es para esconder la ubicación de la última carta de Merlín.
— ¿Qué? — No podía creer como algo tan valioso y antiguo como eso puede estar escondido en la mansión donde vive su amiga.
— Yo tampoco puedo creerlo, pero al parecer no puede ser abrido por nadie que no lleve su sangre.
— Pero su linaje ya no debe existir.
— Se dice que su sangre puede aparecer después de diez generaciones y sólo esa persona los podrá leer, además que los Black se comprometieron a resguardarla es por eso que está en la mansión. Es posible que en ahí estén escritos los hechizos más poderosos que pudiera llegar a existir.
— Eso me da entender por qué estan selladas esas páginas, no quieres que ni el ministerio ni los mortifigos se entere. Porque si el ministerio se entera van a querer tomar posesión y los mortifagos se enterarian. — Deducia para su mismo.
— Si. Estoy escribiendo un diaro para poder estabilizar mis recuerdo que al quedar tanto tiempo expuesta a un dementor en el comienzo de un embarazo me hizo perder la cordura, incluso estuve un tiempo en San Mungo. Y una vez que este estable, este se destruirá.
— Gracias. — Sonrió tomando por sorpresa a su amiga. — Siempre es grato ser ayudado por un amigo. — Pansy también sonrió.
— No es nada, creo que la única fuente de donde podemos sacar información es de ese diario. Y me complace todo lo escrito. — Sonrio burlonamente recordando escritos de algunos sucesos vergonzosos de sus amigos.
— Como sea. — Desvió la mirada. — Te llevaré a tu hogar... — Sonrió sabiendo todo el significado de aquella simple palabra, además de que se dio cuenta como su miga había olvidado aquella manera tan despectiva con la que nombraba a Potter. — Estas demasiado glotona. — Dijo observando los muchos platillos vacíos.
— ¿Me estás llamando gorda? — Pregunto entredientes.
Blaise Zabini siempre supo que llamar a una mujer gorda era peligroso y ese día supo que llamar gorda a una mujer embarazada era aún más peligroso y doloroso, muy letal.
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Estaba totalmente seguro que de su respuesta era un rotundo "no", pero la persona en su frente esta dispuesta a obligarlo a que cambie de opinión, sea por las buenas o por las malas.
— Que no.
— Por favor.
— No.
— Hazlo por los niños.
— No.
— No te cuesta nada.
— No.
— Pero...
— Granger, Granger, no lo haré. — Dijo Draco tranquilamente observa el extraño cubo donde las personas se movían.
— Por Merlín, Draco hazlo por los niños. — Volvió a insistir Hermione. — Además es tu culpa, te dije que ese programa se les metería en la cabeza. — Lo acusó.
Draco suspiro exasperado, desde que llegó después de investigar las funciones que cumplía en su empresa había sido abordado por Hermione que ha estado insistiendo un buen rato para que su pusiera esa ridícula pijama en forma de panda, alegando que sus dos hijos querían una fiesta de pijama con su familia. Lucius había escapado junto a Narcissa después de ver los modelos de estos, eran de animales.
— No lo haré. — Refunfuño, era una ofensa para su orgullo y dignidad ponerse algo tan ridículo. ¿Pero que clase de pijamas ridículas inventaban los muggles?
— Lo harás. — Amenazó la castaña con una sonrisa y Draco fruncio el ceño, nadie lo mandaba, por más que está sonría le diera escalofríos. — Tienes dos opciones: o tomas la maldita pijama y te la pones o está noche duermes junto a Pegaso — El cachorro al escuchar su nombre ladro meneando la cola como si estuviera quejándose de tener que compartir su cómoda cama. Draco se rasco la parte trasera de su cabellera y estaba dispuesto a responder que podía irse a otra habitación aunque debía admitir que no le agradaba la idea de no dormir junto a su esposa. — Y llamaré al padrino de Antares para que tengan una figura paterna con la que divertirse. — Fue lo último que dijo antes de subir las escaleras lanzandole la pijama.
Bufo molesto, nadie lo dejaba con la palabra en la boca. Cruzó sus brazos analizando las palabras de su esposa y fruncio su entrecejo ante la mención del padrino de su hija, no lo conocía, no sabía de quién se trataba, pero por la insinuación de Hermione debía suponer que era alguien que él odiaba para que lo amenazara con su presencia.
"... una figura paterna..."
Recordó aquella frase, pronto se descubrió a sí mismo que le molestaba que alguien quiera tomar su lugar con sus hijos. Observo la pijama de panda que estaba en su mano, la presto con fuerza y suspiro derrotado. Nadie era mejor que él y estaba seguro que esa ridícula prenda era un castigo divino creado solamente para él.
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EXTRA
Gemelos parte I
Ser un Nott-Lovegood era todo un orgullo para ambos niños.
Lorcan y Lysander Nott Lovegood tenían muchas cosas de las cuales estar orgullos y una de ellas es la satisfacción que tenían cuando los confundían.
"— Pufff, no les hagan caso, son personas básicas."
Habían escuchado decir a tío Blaise aquella vez que se había burlado de ellos por ser la copia de uno al otro cuando fueron a despedir a su gran amigo y primo (todos los amigos de sus padres eran considerados su la familia) James Potter y su amiga Sarah Weasley
Saber que eran gemelos y tener una energía inagotable solo los hacia sonreír divertidos.
Conocer a George Weasley había sido la mejor experiencia de sus cortas vidas, pues estaban más que maravillados por todas las historias que les contaba. En poco tiempo se había vuelto algo así como su cómplice, pues el mayor siempre alegaba que les recordaba a su difunto hermano y sí mismo.
Definitivamente estaban ansiosos por pisar Hogwarts.
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Hoooola ¿Cómo están? Espero que super bien. Espero les guste el capítulo de hoy. No se olviden de comentar que les está pareciendo o hacer alguna pregunta. Además de dejar un hermoso voto, significa mucho para mí que soy una escritura novata. El One-Shot de Dramione fue mi primer escrito -en general-, las personas que lo quieran leer la pueden encontrar en mi perfil.
Les deseo un gran fin de semana.
Gracias por leer U.U
Nos leemos a la próxima. n.n
