Star Wars y sus personajes no son propiedad mía sino de Lucas Films, lo único de mi intelecto es la historia aquí presentada.


Rey seguía a Rose a paso lento, intentando memorizar los pasillos por los que cruzaba. La chica de ojos rasgados había cumplido su palabra y la estaba esperando afuera de la sala donde había tenido esa íntima conversación con los dueños del lugar. Rey le comentó que le habían permitido quedarse en la misma habitación que antes, y como fue la única indicación que se dio, Rose decidió llevarla a la cocina para tomar algo para cenar.

La cocina era grande; rústica con paredes amarillas. En la mesa central había bollos que parecían estar hechos de algún tipo de maíz, también había unas tiras de algo que Rey no había visto nunca, y grandes jarrones de barro rodeaban las esquinas, la chica nueva supuso que era para mantener agua.

Rose tomó dos platos, en cada uno puso un bollo y varias tiritas, cuando terminó se sentó en la orilla de la mesa e invitó a Rey a hacer lo mismo.

— ¿Has probado esto antes? — Preguntó al ver el rostro de desconcierto de su acompañante.

— No.

— Es normal, es comida del desierto, eso significa que nunca has estado en Jakku ni en sus alrededores ¿Verdad?

— No. — Volvió a responder secamente.

— Que suerte tienes, este clima es asfixiante, lo bueno que te tocó en una buena semana. — Comentó Rose, pero Rey empalideció ¿Un buen clima? Si sentía que estaba inhalando carbón cuando llegó a la ciudad — Es carne seca — Señaló mientras tomaba una tirita y se la llevaba a la boca — No preguntes de qué animal es, simplemente disfruta el sabor, es de la única forma que conseguimos que la carne nos dure más tiempo.

Rey tomó la tira que mencionaba Rose y con algo de recelo se la metió a la boca, aún tenía miedo de morir envenenada, pero si no ha habían matado antes, dudaba que lo hicieran ahora. Sintió un fuerte sabor salado en el pedazo de carne que casi hace que escupa, pero pasados unos segundos se obligó a tragar, su cara debió mostrar un poema porque Rose tenía una pequeña risita.

— Te acostumbrarás, sabe mejor con limón.

Rey sólo la miro asustada y tomó un pedazo de bollo, al parecer éste también era salado pero estaba relleno de alguna otra carne que le quitó la sensación horrible que tenía en la boca.

— No me gustan ni los sabores fuertes ni los ácidos. — Respondió Rey intentado disimular su asco.

— ¿No? — Preguntó su acompañante sorprendida — ¿Pues qué comías en donde vivías? — Rey tardó un poco en poder responder.

— Frutas, verduras, carne blanca.

— Vienes de un clima fresco eh. — Identificó Rose — Creo que no te diste cuenta por las condiciones en que llegaste, pero aquí no tenemos nada de cultivos, nuestra tierra no es propicia, aquí tenemos ganado, animales que ni te imaginas son criados en la zona para el consumo.

Rey al fin sintió que estaba comprendiendo algo, nunca había escuchado sobre ese lugar, pero ahora lo entendía, estaba demasiado lejos de la tierra a la que había llamado hogar.

— Ahorita no sientes nada porque estamos en la casa, pero aquí las tardes son muy calurosas, y en la noche siempre se hace frio, el clima es muy cambiante dependiendo como se sitúe el sol.

Rey volvió a comer otro pedazo de bollo, haciendo a un lado las tiras incomibles de carne.

— Pero habla tú, ¿Cómo era de dónde venías? ¿Qué hacías? — Aunque no lo pareciera, Rose cuidaba muy bien sus palabras, porque no había mencionado nada que pudiese afectar la situación en la que estaban, simplemente explicaba cosas básicas sobre el clima y la forma en que la gente se ganaba la vida en la comarca, porque ni siquiera había confirmado o rechazado que en esa casa se tuviera ese tipo de actividad para solventar sus gastos.

— De todo un poco, cuidaba los cultivos, tenía control sobre las semillas y cabalgaba: a veces para supervisar, otras solo para disfrutar del aire fresco que te golpeaba en la cara. — Rey no quería decir mucho, pero no pudo detenerse, ahora todo lo que decía parecía un sueño lejano, y al decirlo era como si una parte de su cuerpo volviera a recobrar un poco de vitalidad.

— ¿Cabalgas? ¡Yo también! — Comentó Rose emocionada — Alguna vez hay que hacerlo juntas, aquí tenemos de todo: caballos, burros, yeguas, vacas, toros, cerdos, ¿Qué es lo que te gustaría montar?

Rey se quedó impresionada por la emoción de la chica, al parecer si tenían bastantes animales en la zona.

— Caballo. — Respondió en voz baja, un poco más confiada, Rose por el contrario, detuvo su emoción, era como si no desease que ambas estuviesen incómodas, pero tampoco quería formar lazos de amistar muy pronto.

— Excelente, a veces hay torneos donde tienes que montar varios animales y gana el que dure más tiempo, te llevaré algún día.

Rey notó que la joven cambió de tema.

— Me encantaría.

Silencio incómodo.

— ¿Sabes? — Volvió a hablar Rose — Tenemos un pequeño vivero, no es mucho pero, veré si aún está en condiciones de usarse para cultivar, ya sabes, para matar el tiempo que estés con nosotros.

Rey asintió, notando que la chica quería entretenerla con algo, cosa extraña, porque además de ella y los dueños no había visto a nadie más en la casa. Suponía que le iban a poner a hacer limpieza como criada, pero al parecer tenían otros planes con su estancia.


Pasaron los días, Rey no supo cuantos, pero ya se estaba acostumbrando a una "rutina". Desde la noche que habló con los señores Kyrell ya no los había vuelto a ver, pero Rose se había encargado de ella, muy temprano en la mañana incluso antes de que saliera el sol, la chica iba por ella para ir a correr un rato, con eso descubrió que a simple vista los terrenos de esa casa era mucho más grandes que los de la señora Leia.

Después de correr, ambas iban a desayunar a la casa, nuevamente no había nadie en la cocina aunque hubiese comida para ellas, y tomaban el desayuno. Al terminar, Rose la dejaba en el pequeño vivero para que ella se encargara de lo que quisiera, así que Rey pasaba todo el día ahí: tal vez porque se sentía útil, o tal vez porque Rose se desaparecía e iba por ella hasta la hora de la comida.

De nuevo tomaban la comida juntas, y de igual forma la casa estaba totalmente vacía, de ahí Rose decía que tenía cosas que hacer, así que llevaba a Rey a un cuarto para que hiciese sus propias ropas, ya que las que le había prestado le quedaron grandes. Como Rey había aprendido lo básico con Maz Kanata, no le molestó que tuviera que hacer todo sola y así fue como la chica se hizo de un nuevo guardarropa especial para el clima que tenía que soportar.

Después se iba a asear a un cuarto dónde había una tina, era sumamente elegante, y a pesar de que el agua que acarreara estuviese fría, con ese clima que la tenía sudando todo el día adoraba el choque de temperaturas en su cuerpo. Cuando estaba limpia, volvía a la mesa donde misteriosamente otra vez había comida para ella y su cuidadora.

Un día, en el que Rey estaba en el cuarto de plantas moviendo unas que murieron a causa de que les dio el sol directamente, vio cómo se empezaba a formar un poco de movimiento en la entrada de la casa, había varios hombres en caballo, y al parecer el hombre que los guiaba era el señor Thane.

— Rey, no te asomes — Asustó Rose a la nombrada, la chica de ojos rasgados estaba afuera de la puerta del lugar y llevaba comida en una charola, ahí fue cuando Rey se dio cuenta que Los alimentos que comían no era hechos en la cocina que solía visitar. — No salgas, veré que está pasando.

— Sí — La antigua Rey seguramente iría a investigar que estaba sucediendo, pero ahora se sentía cansada y a decir verdad, tenía miedo. Decidió quedarse en el lugar y sólo se limitó a observar a la distancia, no hubo nada interesante, lo único que llamó su atención fue ver salir de la casa un hombre muy alto y con mucho vello en la cara cuando casi se metía el sol.

— Rey — Volvió a escuchar nuevamente después de un rato. De tanto tiempo que estuvo ahí se había quedado dormida — Rey — Repitió a decir Rose — ¿Sigues aquí?

— S-sí — Tartamudeó la nombrada al ver que le lanzaban una luz directamente en el rostro, Rose suspiró aliviada — Ven, te están esperando.

Si Rey aún estaba algo adormilada, con aquella frase sintió como le caía un balde agua helada por la espalda, no quería que la esperaran, no quería que nadie más se metiera con ella, saber que alguien más quería tener contacto con su persona la hacía insegura, no sabía que tanto valía ni lo que significaba para varias personas. Sí, podría ser la Señora Leia la que la buscaba, pero esa posibilidad era demasiado remota.

Entró a la casa con miedo, Rose le indicaba los pasillos por donde caminar ya que iban en medio de la oscuridad, al parecer nadie se preocupaba por prender las velas que estaban en las paredes, seguramente llevaban meses sin ser utilizadas.

Al termino de ese escalofriante recorrido, llegaron a una sala que la chica no había visto, Rose le indicó con la lámpara que entrara, Rey tragó un poco de saliva cuando después de tocar la puerta desde adentro le gritaron "adelante" y se aventuró a abrir la puerta.

Al entrar al cuarto tuvo que cerrar los ojos ya que estaba sumamente alumbrado, una vez acostumbrados sus ojos, se dio cuenta que el lugar estaba totalmente vacío, y que solo la señora Ciena estaba parada justo en medio del salón vistiendo pantalones con una espada acompañándola. Rey miró hacia las paredes, había una esquina que tenía armas de todo tipo; había unas que no conocía, otras que conocía y otras que de una forma u otra había utilizado.

No pudo pensar mucho, ya que cuando Ciena confirmó que la chica había identificado las armas, se abalanzó contra ella con todas sus fuerzas, Rey se asustó, y sin pensarlo mucho corrió al lugar para tomar algo para defenderse, podía tomar un cuchillo que era fácil de maniobrar, o un oz que podía engañar a su atacante, pero esas eran armas de corto alcance, y no podrían enfrentarse a la espada que iba justo directo a ella, así que tomó lo que le pareció más seguro.

Justo a tiempo, el gran báculo de metal que sujeto detuvo la estocada frontal de la mujer, que a pesar de pasar de cuarenta años mantenía una condición formidable.

La mayor vio a la chica sorprendida, Rey sintió una ola de adrenalina que la hizo estallar, ya estaba cansada de llorar, de tener miedo, de ser la víctima, si esa pareja le había devuelto la oportunidad de vivir, no la iba a desperdiciar, aunque tuviese que atacar a esa maldita perra que la estaba provocando.

Gritó, no supo si de desesperación o de adrenalina, pero regresó el ataque con al gran báculo, era pesado, y sabía que no tenía mucho ataque porque no tenía filo, pero sabía cómo moverlo, sus manos inconscientemente lo giraron por detrás de ella para después posicionarlo justo frente a sí, la mujer se veía sorprendida por la defensa, pero aun así volvió a atacar de frente, Rey giró y volvió a usar el báculo como intermediario, funcionó, la espada estaba dejos de ella de nuevo.

No supo en que momento había aprendido eso pero lo agradeció, otra vez la señora Ciena volvió a atacarla pero ahora de lado, Rey no tuvo oportunidad, el báculo no fue lo suficientemente rápido, y la chica cayó al suelo donde la señora de la casa se puso inmediatamente sobre ella. Al parecer no tenía tanta condición como pensó la chica porque estaba respirando agitadamente.

Después recobrar un poco el aliento, tiró la espada y se acercó demasiado hacía ella, tanto que Rey podía sentir su respiración, de nuevo volvió a tomar aire antes de susurrar:

— ¿Por qué no nos dijiste que estabas casada con Kylo Ren?

Si aquella situación no la había hecho desfallecer esa oración lo hizo, y más cuando notó que la mayor discretamente sacaba de su bolsillo un anillo que la chica creía que se había perdido para siempre.

Continuara

.

.

Justo ahora.

Estaba aterrada, Rey miró con miedo a la mujer que volvía a esconder el anillo en su costado, esperaba ser acuchillada en ese mismo momento, ¿Por qué? No lo sabía, pero ahí reconoció que la peor decisión fue haberse relacionado con él.

Se imaginó siendo atravesada como Finn, sin embargo Ciena se paró como si nada, y con un rostro amigable le tendió la mano para que la chica se levantase.

— Y esto, jóvenes, es una de las muchas defensas de los aprendices de los caballeros de Ren.

Rey no entendió a qué se refería, ignoró la mano que le ofreció y se levantó con sus propios medios, Ciena ignoró el rechazo y se volvió a erguir, cuando Rey también lo hizo vio que una de las paredes era corrediza y se empezaba a abrir lentamente.

Había bastante gente observando, hombres y mujeres, de menos y más edad que ella, todos analizándola como algo fascinante, la chica pensó que era una broma de algún tipo hasta que vio a Rose entre la gente, y en susurros le decía – Lo hiciste muy bien, tranquila.

La muchedumbre empezó a entrar al salón, Rey se quedó estática al ver como la señora Ciena se ponía a lado de ella con una sonrisa orgullosa.

— ¡Ya tenemos un aliado! ¡Con esto nadie nos podrá derrotar!

Gritos de emoción y aplausos resonaron por todo el lugar, Rey estuvo a nada de desmayarse, pero Rose se acercó a tiempo hacia ella para sostenerla.

— Ahora sí podremos ser amigas — Dijo la chica — Yo sabía que eras alguien de confiar.

— Llévatela — Dijo la dueña de la propiedad lo más discreta posible cuando vio que Rey empezaba a ponerse con los labios secos — Explícale lo necesario y nos vemos mañana, más de uno querrá probar sus habilidades con ella.

Rose se llevó casi arrastrando a la joven que estaba entumecida, con la poca capacidad de análisis que le quedaba, Rey notó que ahora las paredes estaban iluminadas y presumían cuadros por todas las habitaciones, puede que fuese por el mareo, o por el desconcierto, pero cuando miraba las pinturas hubo un par que se le hicieron sumamente familiares.

— Creo que te debo una disculpa — Dijo Rose una vez en la habitación de la chica, ambas estaban sentadas en la oscuridad solamente siendo iluminadas por la luz de una única vela. Rey estaba en su cama sujetándose las piernas con los brazos, y Rose estaba en una silla aledaña al mueble — Sé que no fue la mejor forma en que te pudimos haber tratado, pero entiéndenos, eres una desconocida, y en tiempos de guerra nadie sabe en quien puede confiar.

Rey soltó un gruñido como única señal para demostrar que estaba escuchando. Palabras iban y venían en su mente para intentar conectar algo de lo que le estaba pasando, se sentía en un juego de ajedrez donde la movían en un lugar hacia el otro, haciendo una jugada que no lograba descifrar, puede ser mala suerte, Dios, el destino, o la fuerza, pero sentía que tantas cosas que le habían pasado no eran casualidad, había algo que la tenía en ese lugar en ese momento.

— Aun así agradezco que todo haya salido bien — Prosiguió Rose —Tenerte nos va a ayudar bastante, esos movimientos, aunque estés débil fueron asombrosos, ya espero las clases donde nos los enseñes.

— ¿Qué?

— Entonces es verdad que no sabes nada — Susurró Rose mirándola con tristeza — Lo siento tanto, seguramente has sufrido mucho por eso. — Suspiró después de un rato — ¿Sabes? En verdad me gustaría ser tu amiga, te contaré todo a cambio de que me perdones ¿Vale?

Silencio.

— Eso lo tomaré como un sí. — Dijo mientras empezaba a tomar aire.

Rose empezó a explicar todo: Al parecer la guerra que había escuchado Rey en el pasado ya estaba en sus inicios. Tal como lo sospechaba Varish, los enemigos que se enfrentaban eras los personajes rezagados del Imperio, que ahora tenían por nombre Primera Orden, al parecer el señor Luke y su sobrino sospecharon de Snoke desde mucho antes que tuviera el poder que ahora tenía, sin embargo Ren, al intentar infiltrarse entre las tropas enemigas fue capturado o algo parecido, ya que perdió el contacto que tenía de informante, y tiempo después apareció en escena bajo otro nombre.

Nadie sabía que Kylo Ren era en realidad hijo de Leia hasta que él mismo se presentó en su casa materna, donde su madre al indagar un poco dio con la verdad. Ella misma fue la que dio aviso a las ramificaciones de la Rebelión, que ahora se hacía llamar Resistencia, y después de hacer eso, huyó hacia un paradero secreto para evitar ser tomada cono rehén o algo peor.

La familia Kyrell pertenecía a una de las ramificaciones secretas de la Resistencia, ambos, Thane y Ciena pertenecieron a la escuela militar del Imperio cuando eran adolescentes, pero al ver la crueldad de su facción desertaron en una batalla que se presentó en esa misma ciudad, y decidieron instalarse ahí una vez que el bando al que pertenecían anteriormente fue derrotado. Ahora ellos entrenaban a una parte de los nuevos miembros que lucharían en el nombre de la Resistencia.

El por qué el señor Luke decidió ser parte de la Primera Orden, Kylo Ren decidió regresar con su madre y decidió casarse con alguien a quien se suponía solo pocos sabía su apellido era todo un misterio, sin embargo ante esta última cuestión hubo un hecho que sorprendió a todos: el Príncipe de Alderaan había enviado una carta a un viejo amigo de la familia, solicitando a discreción su presencia durante su unión matrimonial para participar como testigo.

Aquel heredero, además de su futura boda no dijo mucho, su viejo amigo sospechó que ambos hablarían con más calma cuando éste llegara a la ciudad, pero por una serie de circunstancias el invitado no pudo llegar a tiempo a la unión. Cuando se presentó a la iglesia indicada la pareja ya se había ido, él aun así firmó, pero cuando se dispuso a seguir en la ciudad para visitar a la nueva familia, fue advertido por un desconocido de que huyera, que las cosas se habían salido de control.

El hombre siguió las indicaciones con duda, sorprendido por aquel cambio tan repentino. No se atrevió a hablar con nadie de aquella noche porque supuso que era un asunto serio, sin embargo una carta donde explicaba lo que sucedía en Alderaan (por parte de Leia) lo hizo entrar en alerta. Así pues siguió en contacto con la mujer sin avisar lo que su hijo había hecho, pero cuando ésta le avisó que una de sus protegidas había sido encontrada en Jakku, el hombre salió con urgencia hacia allá para contar todo lo que sabía.

Una vez llegó con los Kyrell, confirmó las sospechas de ellos con lo que él sabía, la chica con la que se había casado Ren era importante, tanto por su apellido adoptivo como por la información que posiblemente sabía, no era como si se tratara de códigos secretos, sino que antes Ren había avisado que la había entrado con lo básico para defenderse de los suyos para precaución de ambos: La chica tenía talento, así que sería sencillo que siguiera los pasos de aprendiz para convertirse en un caballero de Ren o de cualquier otro…

— No entiendo. — Fue lo único que pudo responder Rey.

— Nadie lo hace — Contestó Rose. Ya pasaba medianoche, la vela que ardía ya estaba a la mitad y ambas mujeres se encontraban en una situación incómoda, pero aun así no se atrevían a moverse, irse o dormirse. — Pensamos que tú sabrías algo, pero están incluso menos informada que nosotros, supongo que lo hizo para protegerte.

— Protegerme ¿Eh? — Respondió la chica con amargura. — Él pudo haber hecho muchas cosas buenas en el pasado, pero el joven que todos conocen ya no existe más, yo soy la prueba de ello... ¿Qué quieres lograr al decirme todo esto?

Rose se sorprendió, en el poco tiempo que había tratado a Rey nunca la había visto así, ella era alegre, atenta y se preocupaba por los demás (eso lo había comprendido al ver como trataba a las plantas del huerto) sin embargo cuando lo mencionaban a él, parecía que toda tu esencia se oscurecía ¿Tanto la había dañado? ¿Qué más había pasado para que la chica se comportara de esa manera?

— Yo... sólo quiero que me perdones. — Repitió la chica — Y al decirte todo esto es para demostrarte que tanto yo como Ciena y Thane somos gente de confiar…

— Ya confié una vez, y no resultó bien…

— Entonces no confíes en nosotros, véngate de él.

Rey giró su rostro demasiado rápido hacia Rose.

— Es normal que no confíes en nosotros, nosotros no lo hicimos al inicio contigo, así que comprendo. — Explicó — Sin embargo, aunque suene increíble ambos tenemos el mismo objetivo, nosotros como la Resistencia queremos eliminar a la Primera Orden y tú como mujer quieres eliminar al hombre que tanto te ha deshonrado. Puede que las motivaciones no sean las mismas, pero cabe la casualidad de que tu esposo es uno de los pilares de nuestra meta, así que al eliminar a uno, dañamos al otro. Sí, sé de eso, yo fui la que descubrió el anillo entre tu ropaje.

Rey estaba conmocionada, ella nunca se había servido de la venganza, pero la opción que le daba Rose era demasiado tentadora.

— Lo único que te pido es que cooperes con nosotros, al enseñarnos lo que sabes de los movimientos de los caballeros de Ren nos enseñas a defendernos de malnacidos que han dañado tanto a nuestros hermanos, hijos, padres y gente inocente que estuvo en el momento equivocado.

La aludida pensó en el padre Lor San Tekka y en todas las personas que venían en la lista que le llegó a Varish, gente inocente que tenía la mejor de las intenciones por ayudar a los demás y que fueron traicionados de la peor manera, sí, tenía que hacer que su muerte valiera de alguna forma.

— Entonces ¿Qué dices? — Preguntó Rose sacándola de sus pensamientos — Seguirás llorando todas las noches ¿O harás algo realmente importante para golpear el trasero de todas esas personas que se lo merecen?

— Puede que sepa algunos movimientos — Respondió Rey mientras le sujetaba la mano a Rose, un sentimiento que no conocía floreció cuando empezó a decir: — Pero también quiero aprender más, no sólo quiero golpear traseros, quiero hacer que él sufra, que sufra igual que yo cuando me atacó aquella vez dentro de mi habitación donde casi morí asfixiada, que sufra igual que cuando golpeó a Finn tanto que hizo que mi vestido se llenara de sangre, quiero que sufra al igual que Lor San Tekka cuando vio que lo que realizó fue un error, y quiero se sienta peor de lo que se siente la Señora Leia por tener un hijo como él.

— ¿Entonces?

— Estoy dentro.


Perdón, perdón, perdon. Años sin actualizar la historia, tuve que releerla incluso yo porque no me acordaba de muchas cosas. Ha pasado tanto, este fic lo empecé cuando estaba en la universidad, y justo mañana cumplo un año en la empresa donde trabajo, aún así a pesar de todo el tiempo no puedo dejar este fic así no sé si es orgullo o que, pero terminaré, no sé cómo pero lo haré.

Así que aquí estoy, dos años después, publicado desde mi celular (porque dónde trabajo tengo el intermei bloqueado a sitios de "entretenimiento") aún con la mejor de las intenciones. Espero aún haya alguien siguiendo esta historia, disfrutala lector, todo esto es para ti.

Críticas, comentarios, saludos, amenazas de muerte ¡Todo en los Reviews!

Nos leemos ~~