¿Porqué no te besé en el alma, cuando aún podía?
¿Porqué no te abracé la vida, cuando la tenía?
Y yo que no me daba cuenta, cuanto te dolía...
Y yo que no sabía, el daño que me hacía...
El hombre de cabello rubio estaba en su elemento cuando se trataba de naturaleza, parques, aire libre y exterior. Su personalidad extrovertida y su extraordinaria capacidad de atención a los mínimos detalles, le hacían el profesor encomendado para cuidar a los pequeños en el recreo.
Ver a los niños correr y jugar en su inocencia, le producía diferentes sensaciones. Las normales eran: tristeza, anhelo, culpa, remordimiento... En esos días, el fantasma de Charlotte no se alejaba de su pensamiento y aunque Christine compartía rasgos similares, no intentaba sustituir a su hija con la pequeña de ojos de tiempo. No era justo ni sano para nadie, menos para el; que ya arrastraba un saldo tan grande en patanerías, como para dos reencarnaciones más.
Sin embargo, esos días se estaban convirtiendo poco a poco, en días lejanos y esporádicos. Se sentía mas fuerte, mas capaz de afrontar su pérdida con propiedad. La persecución y la venganza solo habían retrasado su proceso de duelo, congelando el tiempo que fuera necesario su dolor. El paso por el sanatorio pudo ser mas prolongado si Sophie Miller no hubiera mencionado, casi por casualidad en medio de una de sus sesiones, que no se conseguiría justicia para su familia si el continuaba negándose a aceptar la verdad y refugiándose en su mente. Esa única frase, pronunciada por la psiquiatra en un arrebato de frustración al no poder llegar hasta el, le dio el puntapié para convertirse en el vengador de la masacre de su esposa e hija y en el camino, al conocer a Teresa Lisbon, esa única fuerza motora se transformó en una forma de vida casi placentera. Su deseo de venganza se entretejía ahora con sed de justicia para otros y sus capacidades naturales, potenciadas por Alex Jane para la estafa y la trampa, se pusieron al servicio de la ley y el orden.
Un Jane trabajando con la policía. Su abuela estaría aullando y revolcándose en su tumba si tan solo lo supiera...
Y se volvería a morir si viera la lucha que se bregaba en el corazón de su nieto.
La muerte de MacAlister fue solo la punta del Iceberg
Pero hoy, se permitió disfrutar de la algarabía de sus pequeños pupilos, con sus risas, juegos, gritos...
Estaba sanando, lo sentía.
Lástima que su aceptación y paz consigo mismo llegaron tarde.
No podía volver a ver a Lisbon a los ojos después de lo perro que había sido con ella. Todavía estaba trabajando para perdonarse por sus pecados pasados y los actuales tendrían que esperar un poco más, pero una cosa era segura.
Teresa Lisbon jamás lo miraría igual después de todo lo que había pasado entre ellos y no, no estaba pensando en la muerte de Red John...
Sino en la noche que compartió con ella antes de ir a enfrentar a los siete sospechosos en su casa de Malibú.
Suspiró con pesar. Ese era su mayor arrepentimiento presente. No haber dicho "Te amo" cuando convenía. A estas alturas, ella creería que solo la estaba utilizando, asegurando su lealtad cuando en realidad estaba desesperado por no morir sin antes amarla como era debido...
Y no dijo las palabras porque no quería involucrarla mas en sus planes de autodestrucción, porque quería mantenerla a salvo, aún de si mismo...
Sin embargo quedo como el maldito, ruin, vil, calculador estafador tramposo que crió su padre.
¿Cómo es que nunca me fije, que ya no sonreías?
¿Y qué antes de apagar la luz, ya nada me decías?
Que aquel amor se te escapó, que había llegado el día...
Que ya no me sentías...
Que ya ni te dolía...
Por otro lado, el profesor Baker era uno de los docentes mas queridos por los niños. Risueño, amable, extrovertido, eterno showman, encantador cuando quería, poseedor de una belleza griega que encantaba por igual tanto a madres de familia, miembros del personal de limpieza, colegas docentes, personal administrativo y hasta a la estricta y remilgada directora que le había guiñado el ojo en mas de una ocasión. Simon Baker disfrutaba de esas atenciones sana e inocentemente pues la manada de hembras (y algunos machos) disponibles se habían rendido en sus intentos cuando supieron que el alegre profesor estaba viviendo en amor, compañía y demás pecados con la asistente administrativa Katherine Collins.
Simon disfrutaba en ese momento de un paseo vespertino antes de llegar a casa. Recogió a Christine de la guardería y decidió ir caminando hasta la casa que compartía con la madre de la pequeña, empujando la carriola mientras la bebé sonreía y le balbuceaba y el prestaba atención y le iba detallando las cosas que pasaban y veían a su alrededor. Habían llegado a un acuerdo después de algunas discusiones, ya que ella era terca y el muy cabezota, pero quedaron en un confortable término medio: vivirían juntos, aparentarían ser una pareja en toda regla, nada de demostraciones de afecto exageradas en publico. Agarrarse las manos, besos en la mejilla, ojos de borrego a medio morir, todo eso iba por cuenta y gracia de Simon. Cuidarlo, vigilar que comiera y bebiera, que se bañara regularmente, y acompañarlo en sus horas de aflicción era parte del trato de Katherine. Ambos habían coincidido que no querían una relación con el otro ya que ninguno de sus corazones era libre pero por el bien de todos representarían la farsa de pareja enamorada y comprometida.
El no podía olvidar así quisiera y ella simplemente no quería.
Eran un buen par.
Me dediqué a perderte.
Y me ausenté en momentos que se han ido para siempre.
Esa dualidad en la que vivía lo estaba volviendo un cínico completo. O quizá siempre lo fue... Demonios, la mayoría de los días podía pasarlos muy bien en compañía de Katherine y Christine. la rutina domestica, el trabajo con los niños, recoger a la nena de la guardería, regresar a casa para la cena, acostar a Christine a dormir, quedarse conversando entre ellos o leyendo cada uno por su lado pero sintiéndose acompañados. Viviendo en una burbuja de jabón, en un tiempo prestado con límite predecible y fecha de caducidad.
Suspiró mientras empujaba el cochecito de la bebé por el camino rural que conducía hasta su casa.
Convivir día a día al lado de una mujer como Katherine, le hacía recordar lo que tuvo por segunda vez en su vida por poco tiempo y perdió por cobarde: el amor de una buena mujer. De una mujer que era a la vez su alter ego y su némesis pero que también sacaba lo mejor de él, las partes que su padre no pudo corromper porque a pesar de todo el adoctrinamiento de Alex, Patrick Jane nunca dejó de ser el hijo de su madre.
Un hombre amable, marcado por la desgracia, que nunca dejó morir su corazón de oro.
Era por ese corazón que se había metido en líos desde el primer momento que la vió...
Su teléfono sonó de improviso y lo sacó de su cotidiano proceso de autodesprecio. Vió la foto en la pantalla y de repente se sintió con animo juguetón. Sonrió de lado y contestó.
- Mi bien amada Kate...
- ¿Recordaste comprar la leche de almendras y las toallitas biodegradables?
- Buenas tardes, mi cielo. Claro que recordé comprarlas, solo que aún no las compro. Voy de camino a la tienda con Tinny.
- Christine...
- Oh vamos Kate, es una niña tan linda. Debe tener un pequeño apodo para ella y el mío es Tinny Sabes que tengo otros especiales para ti...
- Supongo que te has cruzado con alguien conocido en el camino y estas dando la apariencia de un hombre enamorado y sexualmente activo...
- Sabes que tu cerebro es la parte que más me atrae de ti...
- ¿Recordaste sacar el abrigo de Christine por si llueve? ¿Y el tuyo? No quiero que se resfríen.
- Por supuesto, mi pichoncita enfurruñada, los tengo en mi maletín. Y ya que estamos recordando conveniencias en conjunto ¿Aún queda algo de mi provisión de té?
- Un poco de Oolong y algo de té Lepzing Simon ¿Te sientes bien?
- Si ¿Por qué lo preguntas?
- Por la inflexión de tu voz. Siempre tienes la voz mas grave cuando las emociones te embargan... Ella esta en DC ¿Cierto?
Me dediqué a no verte.
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme.
Un nuevo suspiro confirmó las sospechas de Katherine. Si bien no amaba a este hombre, no podía evitar preocuparse por el al verlo en sus períodos de ostracismo. Además, era tan demostrativo en sus afectos y cariñoso con su hija, que le había tomado afecto al darse cuenta que era un alma solitaria por voluntad propia.
Igual que ella.
La voz de Simon la sacó de su propio ensoñamiento.
- Si... Fue asignada a la unidad de Crímenes Mayores. Creo que no tengo que decir más para que...
- Trabajará con Booth.
- Así es.
Vivir, lucir y aparentar ser Simon Baker pero amar, sentir y anhelar como Patrick Jane lo tenían al borde.
Y me alejé mil veces...
Y cuando regresé, te había perdido para siempre.
¡Y quise detenerte!
Y entonces descubri que ya mirabas diferente...
Me dediqué a perderte.
Me dediqué a perderte.
El ruido de una puerta abriéndose y una inhalación sorpresiva de Katherine le pusieron los rubios pelos de la nuca de punta al ex consultor.
- ¿Kathy?
- No la traigas...
- ¿Katherine, que esta pasando?
- Tengo un invitado no deseado en casa. Simon, no vengas, no la traigas, yo te avisaré...
El corte de llamada fue abrupto y mientras Katherine aun hablaba. Simon no quería mas que correr a la casa que compartía con ella y enfrentar la situación. Quedarse al margen de lo que estaba ocurriendo en su casa lo volvía loco, pero primero tenia que asegurar el bienestar de Christine. Su madre no lo perdonaría, ni lo recibiría como el héroe que quería ser si la ponía en peligro, aunque el se devanara los sesos pensando en mil escenarios distintos que podían pasar en ese mismo momento y ninguno era bueno.
No se llega a ser un paranoico consumado sin una amenaza real en tu contra, y tener a todo el FBI buscándolos no era poca cosa.
Contrario a lo que Simon temía, la persona no grata que había aparecido en su casa no era un peligro real. Ni para el, ni para Katherine y menos para Christine.
Pero si para los planes que tenia Temperance Brennan.
¿Porqué no te llene de mi cuando aun había tiempo?
¿Porqué no pude comprender lo que hasta ahora entiendo?
El hombre adulto miraba con una sonrisa condescendiente a la joven que le apuntaba al pecho con una semi automática sin que le temblara la mano. De nada valdría que tuviera los brazos en alto en una rendición practica si ella no confiaba ni una pizca en el, así que intentó el acercamiento directo al hueso.
- ¿Cariño, vas a quedarte ahí apuntándome con la pistola o por fin vamos a hacer las paces como deberíamos? Y para que veas que vengo en son de paz, no voy a sostener en tu contra que te fuiste y te llevaste un secreto imposible de ocultar por mucho tiempo... Un secreto que es sangre de mi sangre.
- ¿Torturaste a Parker por la información?
- Ahora si me siento herido ¿En realidad crees que le haría daño al pobre muchacho?
- No seria la primera vez...
- Ese niño me quiere como si en realidad fuera de su familia. Y dado que mis hijos solo me soportan...
- No te hagas la victima cuando en realidad eres el verdugo.
- Creo que has pasado demasiado tiempo con ese mentalista. Ya estas empezando con la paranoia al igual que el...
- ¿Hace cuanto tiempo sabes que estoy aquí?
- Sam me lo contó todo hace unas semanas. El viejo sentimental se estaba agobiando por el peso de los secretos y tuve que ponerle fin a su miseria.
- ¿Lo mataste? ¡Maldito bastardo!
Katherine apuntó con mas decisión al hombre parado frente a ella. Sam la había protegido en su momento mas bajo y ayudado a escapar como el padre que había necesitado en su momento y no tuvo.
Que fuiste todo para mi y que yo estaba ciego.
Te dejé para luego...
Este maldito ego...
- Samuel y Julia Cullen están muertos. Murieron en un accidente automovilístico hace una semana y, antes que me llenes el pecho de plomo, te diré que Sonny y Juliett Connor están muy felices, vivos y coleando en su muy necesaria jubilación y además buscando casa en Salt Lake City. Une los puntos, cariño...
Katherine no necesito nada para darse cuenta de lo que había pasado.
- Les diste nuevas identidades y los estas colocando aquí para vigilarme.
- Para ayudarte y apoyarte, cariño ¿Cuándo vas a intentar confiar un poco en mi?
- Seria como confiar en un áspid...
- Y sin embargo confías en el rubio estafador, farsante, taimado, embustero y embaucador que entrego a su propia novia a cambio de su libertad. Muy interesante y reveladora tu pauta de pensamiento, cariño... ¿Te estás acostando con él?
- No me hagas dispararte por decir estupideces.
- Entonces no lo hagas. Me alegro que no olvidaras al padre de tu hija tan pronto, porque sé que él no te ha olvidado...
Una bala pasa zumbando al lado de la cabeza del hombre y abre un boquete en la pared de madera. Sus ojos azules se encuentran con los verdes de la joven y la miran fijamente.
- Al rubio no le gustará el agujero en la pared...
- Le gustaría menos limpiar tus sesos esparcidos en las cortinas, la pared y la alfombra. Por no decir echar tu cadáver en el barranco mas cercano.
El hombre suspira en evidente frustración. La reunión no está saliendo como esperaba y este toma y daca verbal es solo pérdida de tiempo. Hace uno de los trucos mas viejos para distraer a la joven: mirar de improviso a la ventana como si viera algo fuera de la casa. Katherine voltea el rostro preocupada porque Simon llegara de improviso con su hija y el hombre aprovecha para embestirla y quitarle la pistola. Puede que ella sea joven, ágil y versada en artes marciales pero el es un viejo zorro, astuto y mañoso que ha estado en demasiados problemas y sabe como salir de ellos.
El hombre le quita las balas a la pistola, dejándola sobre la mesa de comedor y extiende una mano para ayudar a la joven a pararse. Ella lo mira con rabia pero acepta la mano extendida y se pone de pie.
Me dediqué a perderte.
Y me ausenté en momentos que se han ido para siempre.
Me dediqué a no verte.
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme.
- Escúchame, por favor. Esto, tu odio hacia mi, es justificado y lo entiendo pero desde que regresé y te salvé de Kirby y sus secuaces, creo que dejé claro el punto de que te protegería y moriría por ti en cualquier momento. Es hora de crecer y aceptarlo. Te dejé, si, pero hace años que he vuelto y no te he dejado más. Me negué a creer en tu muerte y obligué a tus amigos a no creerlo. Saqué a tu compañero de una espiral de autodestrucción y junto con Jack y Angela lo rehabilitamos para que te buscara y encontrara... Pero nunca pensé que fueras tan escurridiza y retorcida como yo... Dios, Tempy… ¿Que demonios esta pasando contigo? Entiendo las intrigas, la conspiración, el porque de la doble identidad, el esconderte a plena luz del día pero... ¿Negarle a Booth el hecho de saber que tiene una hija? ¿Hacer que casi se suicide porque creyó que te había perdido? Eso no es como tu, no eres así, no eres rencorosa ni vengativa...
Me dediqué a no verte.
Y me encerré en mi mundo y no pudiste detenerme.
Y me alejé mil veces...
Y cuando regresé, te había perdido para siempre.
La joven pasa de la rabia al agotamiento emocional. Ella sabe que lo que su padre dice es cierto pero meses de estar a la defensiva y escondida, hacen que desconfíe de todo y todos, incluyéndolo. Se sienta en el sofá con un suspiro de cansancio y cierra los ojos.
- Al inicio no sabia que estaba pasando. Porque me habían hecho todo esto y quien estaba detrás. Desperté de un coma inducido con otro nombre y otra identidad y Sam me conto todo lo que había descubierto. Como toda esa información apuntaba a una conspiración de alto nivel dentro del aparato judicial. Alguien quería ascender y ser notado y empezó a escarbar en viejos archivos...
- Dieron con el veredicto de mi juicio. El que me absolvió por duda razonable porque te presentaron como una muy viable sospechosa por el asesinato de Kirby...
- Si y eso, fue el inicio de todo... Si me hubiera quedado, Temperance Brennan habría dado a luz en una cárcel federal y Christine habría sido dada al sistema ya que su padre estaría en una situación lamentable, debatiéndose entre la culpa y el intento de recuperar a su compañera...
- ¿Y era mejor tenerlo inutilizado en una niebla alcohólica y culpable o muerto por suicidio?
- Contaba con que no llegaría a ninguna de esas alternativas. No iba a dejar huérfano a Parker y sabia que ustedes no lo abandonarían...
- ¡Maldita sea, Temperance! ¡La vida no es precisa como un reloj suizo o un juego de ajedrez! ¡No puedes manipularlos a todos para que encajemos en tu retorcido plan!
- No puedo creer que te ofendas. Después de todo, solo usé las habilidades que me enseñaste desde la infancia... El primer y mejor manipulador que conocí eres tu, así que no seas tan sensible con el tema. Es a mi a la que buscan por asesinato por cubrir y salvar tu lamentable trasero.
¡Y quise detenerte!
Y entonces descubrí que ya mirabas diferente...
La puerta se abre por el impulso de una patada y Simon aparece con una escopeta de cazador en las manos, apuntando al hombre sentado junto a su pareja. Sin embargo, su mandíbula se abre con sorpresa, sin poder dar crédito a lo que sus ojos ven.
- ¡¿Max Keenan?!
- ¡Patrick! ¿Donde esta Christine?
- Atada a mi espalda con el canguro. Tenia que venir así te molestes conmigo... tenia que salvarte...
- Vaya, que bueno saber que al menos no eres un completo cobarde...
- Cállate, Max. Te comportarás si es que quieres cargar a tu nieta en brazos.
- Entonces ¿Me perdonas por ser un mal padre?
- Es un comienzo, Max... empieza por ser buen abuelo y veremos...
Me dediqué a perderte.
Me dediqué a perderte.
