Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko

***A corazón abierto***

Capítulo 3


Nunca en su vida había estado tan nerviosa ante la presencia de un hombre, pero él conseguía bajar todas sus defensas. Otra cosa era permitirse mostrarlas. Pero allí estaban, los dos solos encerrados en el ascensor, acorralada por el hombre, que sin él saber ni hacer nada, estaba quitando el muro de piedra que se había forjado con el paso de los años en su lastimado corazón. Un momento… él había parado el ascensor a propósito.

—Tenemos que hablar —fue la "orden" que salió de la boca del Doctor Saotome.

—¿¡Y no hay otro sitio!? ¡La gente normal habla tomando café! ¿¡por qué has parado el ascensor!? —Akane se dio la vuelta y tocó el botón de la planta baja. El ascensor no se movió.

—Porque el otro día huiste de mí, no me dejaste que te explicara las cosas —Ranma intentó hablar lo más calmadamente que sus nervios le permitían, porque estaba a punto de tener que tratarse él mismo de un amago de infarto al tenerla tan cerca.

Akane siguió tocando todos los botones, estaba claro que se habían quedado realmente encerrados —No-no funciona… —se giró de nuevo para enfrentar a Ranma— ¡Estamos encerrados por tu culpa! Yo-yo...me pongo nerviosa en sitios cerrados.

—Llamaré para que nos saquen en breve, pero tienes que escucharme —Ranma le puso las manos sobre los hombros, Akane sintió que estando con él, nada podría pasarle. Volvió a sentir esa protección que le ofrecía sin proponérselo, pero no se iba a dejar embaucar.

—Está bien, te escucho —la chica se cruzó de brazos y frunció el ceño.

Ahora que la tenía dispuesta a oírlo pensó que no había meditado lo que iba a decirle —Quiero que entiendas una cosa, yo soy un chico soltero, joven, guapo y con un trabajo espectacular.

Akane lo miró incrédula, ¿a dónde quería ir a parar su lista de soy el mejor? Ranma continuó hablando:—Sí, he estado con chicas, como es lógico. Pero no soy un mujeriego, ellas conocen los límites perfectamente. No prometo nada más que… bueno…

Akane no quería seguir escuchando —Si vienes a decirme que lo que pasó entre nosotros se queda ahí y que no me haga "ilusiones" pierdes el tiempo. No tienes que montar este número, ya soy mayorcita.

—¡No me estás entendiendo! ¡Deja que termine! —la paciencia de Ranma se quedaba en la mesa de cirugía, allí se sentía en completa paz y armonía. Pero ante lo demás, le costaba… ya era difícil exponer sus sentimientos de por sí, pero ante ella le resultaba aún más complicado.

—Muy bien, termina para que podamos salir de una vez. Me estoy agobiando mucho.

—¡Así es imposible! ¡Me estás juzgando sin conocerme! ¡Yo no he pensado nada malo de ti!

—¿¡Y qué quieres de mí!? ¿¡Qué quieres que piense, Ranma!?

—¡Quiero que me conozcas por ti misma! ¡No lo que te cuente la gente sobre mí…! —"¿sabría de su conversación con Ryoga?" Pensó la chica— ¡Y que me dejes conocerte!

Akane estaba cada vez más nerviosa, el estar allí encerrada, y con él, lo empeoraba aún más.

—Hace mucho calor… ¿esto es normal? —la chica sentía cómo le resbalaban las gotas de sudor por su cuello y por sus muslos.

Ranma de repente dejó de pensar en su charla con ella para centrarse en que realmente, él estaba también sudando. Pensó que serían los nervios de la situación. Le dio al botón para hablar con la operadora.

Dígame, al habla ascensores Toshiba.

—Señorita, soy el Doctor Ranma Saotome, del hospital universitario Tokio Jikei. Nos hemos quedado encerrados en el ascensor y hace bastante calor aquí… ¿puede venir alguien a sacarnos?

Voy a comprobar qué ha pasado, Doctor Saotome. Un momento por favor.

Ranma miró a Akane, su cara era de angustia más que de enfado. Empezó a preocuparse por ella, él y sus maravillosas ideas. Siempre le ganaba el ímpetu, su madre se lo decía una y otra vez… que no fuera tan impulsivo y que meditara las cosas antes de hacer nada. Pero si a sus 28 años no había cambiado, ya no iba a hacerlo.

Doctor Saotome, ¿sigue ahí? —habló la voz al otro lado del telefonillo.

—¿¡Y dónde quiere que me vaya si estoy encerrado!? —oyó la risita de Akane y el corazón se le aceleró.

La chica del telefonillo carraspeó y volvió a hablar:—He detectado un fallo en el ascensor del área de pediatría, ¿es en ese en el que se encuentran?

—Sí.

Me informan de que ahora mismo nuestros técnicos más cercanos están arreglando una avería grave en un edificio. Dos personas van en camino pero tardarán alrededor de una hora en llegar.

—¿¡Una hora!? —gritó Akane a la chica del telefonillo— ¡Hace un calor insoportable! ¡¿No pueden venir antes!?

Lo lamento mucho señorita, acudirán lo antes posible. Con respecto al calor… se ha estropeado el sistema de refrigeración…

—¿¡QUÉÉÉÉÉ!? —exclamaron los dos al unísono.

No se preocupen, no se quedarán sin oxígeno. Enseguida estaremos allí, les voy informando. Buenos días.

Akane comenzó a dar vueltas por el ascensor —¿Por qué has tenido que pararlo? —acusó al azabache mientras movía su vestido para darse aire, exhibiendo sus piernas más de lo que hubiera querido. Ranma tragó saliva e intentó concentrarse en otra cosa que no fueran sus largas, perfectas y apetecibles piernas.

—Ya no podemos hacer nada, así que esperaremos a que nos saquen —se quitó la camiseta quedándose con el torso completamente desnudo.

—¿Qué-qué estás haciendo? —preguntó temblorosa la chica. Apartó un poco la vista, recordar el cuerpo desnudo de Ranma le hizo subir su temperatura corporal más de lo que ya la tenía.

—Me estoy muriendo de calor, si van a tardar una hora no quiero que me encuentren como un pollo asado —mientras decía esto se desabrochó el cinturón, se sacó los zapatos y se quitó los jeans, quedando sólo en bóxers.

Akane se tapó la cara, si de por sí tenía tendencia a sonrojarse, seguro que ahora mismo estaría roja cual tomate maduro.

—¡Estás loco! ¡Vístete! —le dijo sin mirarlo.

—Ni hablar, así estoy mejor —se acercó a ella sonriendo, ¿cómo podía ser tan fogosa y tan tímida al mismo tiempo? Era adorable. Le quitó las manos de la cara —¿por qué te tapas? Me ha visto más desnudo que esto…

De nuevo esa sensualidad en la voz de Ranma que la volvía loca —E-eran situaciones distintas… estamos en un sitio público…

La chica hablaba con los ojos cerrados, el azabache comenzó a subirle el vestido.

Akane abrió los ojos de golpe y se tiró del vestido de nuevo hacia abajo —¡¿Qué crees que estás haciendo!? ¿¡Piensas que me lo voy a montar contigo aquí!? ¡Estás muy equivocado conmigo! ¡Yo no soy de esas chicas! ¡Ni estoy en tu agenda de amiguitas para pasar el rato!

Ranma la miró divertido, cuando se enfadaba estaba aún más adorable —¿Te crees que estoy pensando en tener sexo contigo en esta situación? —le preguntó sabiéndose ofendido.

—Sí, lo creo —contestó sin rodeos.

Ranma la miró directo a los ojos, muy serio, se acercó al oído de la chica y le susurró:—Tienes razón… desde que te conocí pienso en hacerte el amor a todas horas, me mata pensar que alguien más pueda disfrutar de ti… sólo yo quiero tener ese derecho.

Oyó a la chica respirar de forma agitada y continuó hablando:—Pero ahora lo que no quiero es que mueras de calor, sólo quería quitarte el vestido para que estuvieras más fresca.

—Pues… cierta parte de tu anatomía no piensa que sea por eso…

Ranma la miró de nuevo a los ojos —No puedo evitarlo, te veo y no paro de recordar en hace dos noches —se apartó de golpe de ella y se giró —. No te miraré si no quieres, pero tardarán en llegar… es mejor que te quites ropa.

Akane, pese a todo, estaba pasando el momento más excitante de toda su vida, ¿y si mandaba todas sus dudas a paseo y se entregaba a ese hombre? No justo ahí… pero, darle la oportunidad. Su corazón se lo pedía a gritos, su cabeza le decía que lo meditara bien, que el palo sería aún mayor que con Tofu, y de esta, no sabría si podría reponerse nunca. Suspiró… se quitó el vestido sacándolo por la cabeza. De los cobardes nunca se había escrito nada, y ella no era ninguna cobarde.

—Puedes girarte… si total, como has dicho, nos hemos visto con menos ropa.

Ranma se dio la vuelta y encontró a Akane en ropa interior, llevaba un sencillo conjunto color rosa palo, pero que le hacía resaltar sus encantos mejor que el más sexy de los conjuntos. Se acercó hasta ella, la tomó de la cintura y la arrimó a él, haciendo que sus cuerpos quedaran muy pegados. El azabache se inclinó y volvió a susurrarle: —Dame una oportunidad, Akane… tengamos una cita, si no quieres saber nada de mí después, lo entenderé. Pero no des esta historia por perdida sin haberlo intentado al menos —le mordió muy suave el lóbulo de la oreja, a lo que la chica le respondió con un leve gemido.

—No hagas eso… o no podré contenerme… —Ranma la llevó hasta una esquina del ascensor y la acorraló, pegando su erección a la intimidad de la chica que volvió a gemir sin poder evitarlo. Ranma le sujetó la cara con las dos manos, el deseo que sentía hacia esa mujer era algo fuera de lo común, el corazón le latía desbocado en su sola presencia. Se acercó lentamente para besarla, ansiaba probar de nuevo el dulce sabor de su boca.

¿Doctor Saotome? —sonó la voz de la operadora al otro lado del telefonillo. Ambos se sobresaltaron y se separaron de golpe, Akane comenzó a vestirse apresuradamente. ¿Estaba loca? ¿Qué había estado a punto de hacer?

Ranma se acercó veloz y visiblemente malhumorado por la interrupción —Aquí seguimos, ¿qué ocurre?

El equipo ya está trabajando para sacarlos de ahí. En cinco minutos estará todo arreglado, disculpen las molestias y que tengan un buen día.

Ranma comenzó a vestirse, el silencio reinó durante unos minutos entre ellos. Al poco se abrieron las puertas y dos operarios los miraron desde arriba, el ascensor se había quedado entre dos plantas.

—El sistema está desconectado, pueden salir sin peligro. Todavía no podemos mover el ascensor —dijo el técnico de mayor edad.

Ranma asintió, tomó a Akane de la cintura y la elevó lo suficiente para que la pudieran ayudar a salir. Akane sintió de nuevo el hormigueo por el cuerpo que sólo Ranma le proporcionaba. A continuación, fue el azabache el que de un salto salió del habitáculo.

—Disculpe la tardanza, Doctor Saotome. Hemos venido lo más rápido que hemos podido.

Ranma los miró con mal humor, ¿tardanza? Ni besarla había podido. Con lo cerca que había estado… —Está bien, pero pondré una queja a su compañía. Casi nos morimos de calor ahí dentro.

Los dos hombres hicieron una leve reverencia a modo de disculpa. Ranma tomó a Akane de la mano y se dirigieron a las escaleras, ante la mirada atónita de cuanta gente se encontraba allí.

—Todo el mundo nos está mirando —dijo Akane mientras intentaba seguir el ritmo de Ranma, que andaba a paso rápido.

—¿Y eso te importa? Qué miren lo que quieran.

Justo en la salida del hospital, un despistado Ryoga buscaba su coche en los aparcamientos cuando vio a su ex-amigo con la chica a la que se quería llevar a la cama. Miró más atento, ¿iban cogidos de la mano? El monstruo de los celos que sentía por Saotome volvió a salir a flote, ¿por qué siempre tenía que ganar él? Esto acababa de empezar, ¡era la guerra!

—¡Eh, Akane! —saludó Ryoga mientras se acercaba a la pareja— pensé que ya estarías descansando, lo digo por la noche tan ajetreada que hemos tenido… —quiso que sonara con doble sentido.

Ranma lo retó con la mirada, si no estuviera ella delante le habría partido la cara. Claramente le estaba provocando, pero no iba a darle el gusto. Soltó la mano de Akane y la tomó de la cintura, la chica estaba tan avergonzada por la situación que no sabía dónde meterse.

—Esto… sí, hemos tenido un percance con el ascensor… se quedó parado —respondió la chica.

Ryoga abrió los ojos de par en par, ¿atrapados en el ascensor? ¿se refería a Ranma y a ella? Dirigió la mirada hacia el azabache —Ranma, no te había visto —extendió la mano para estrecharla; el chico de mirada azul no respondió y lo dejó colgado. Akane palpaba la tensión que existía entre ellos. ¿Qué les habría pasado para no soportarse mutuamente?

—No quieras ser cortés porque ella esté delante. Nos vamos…

—¿Hoy no trabajas, Saotome? Me han dicho que tienes una cirugía a primera hora. Mejor ve rápido, llevarán mucho esperando al gran Ranma Saotome —volvió a mirar a Akane mientras sonreía cínico—¿te llevo a tu casa? Has salido tan rápido esta mañana que no he podido preguntarte.

Akane palideció, había salido tan rápido justo por eso… ya le había insinuado de invitarla a desayunar en cuanto terminaran la jornada y quiso evitar esta misma situación. Bastante incómoda se había sentido durante toda la noche. Y encima se lo había dicho delante de Ranma. Ella lo acusaba de ser un mujeriego, no quería que él pensara que ella era una chica que se iba con el primero que se le ofreciera. Con él había algo especial, una química que no podía llegar a comprender.

—Ya la llevo yo —contestó Ranma furioso.

Akane lo miró estupefacta, ¿parecían celos lo que Ranma expresaba? Quiso tranquilizar las cosas.

—No necesito que nadie me lleve, sé coger el metro perfectamente, gracias por el ofrecimiento Doctor Hibiki, pero tengo cosas que hacer antes de ir a casa —que le volviera a hablar formal delante de su rival, destrozó a Ryoga momentáneamente—. Y creo que le esperan para una cirugía, Doctor Saotome —no pudo evitar sonreír ligeramente.

Ranma se sintió victorioso —Está bien, ten cuidado. Te acompaño a la parada, ya puestos pueden esperar cinco minutos más, no es algo grave.

Ryoga los miró con ira contenida pero se relajó para que Akane no notara nada —Nos vemos entonces Akane, cuídate y piensa en lo que hablamos. Adiós Ranma —se subió en el coche y se alejó de allí.

Akane miró a Ranma —Vete ya, yo puedo ir sola, no me trates como si fuera una cría, no lo soporto.

—No tratarla como una cría… —Ranma hacía que apuntaba algo en una libreta imaginaria. Akane se rio y se giró para irse, pero Ranma la retuvo —Dame un toque a mi móvil ahora para tener tu número —le habló casi rozando sus labios.

—Eres muy mandón, Saotome. Apunta en tu libreta: No ser tan mandón —sonrió coqueta.

Ranma le devolvió la sonrisa, ¿existía hombre más perfecto en el mundo? —Da-me un to-que al mó-vil ahora —y acto seguido le devoró la boca. Ya no pudo contenerse más. Akane le respondió con el mismo ímpetu hasta que se dio cuenta de dónde se encontraban. Se separó con pesar.

—Ranma… aquí no…

—Pues no te hagas más la remolona y dame ya un toque —intentó acercarse de nuevo pero ella le puso la mano en los labios.

—Eres un pesado… ¿y cómo sabes que tengo tu número grabado? —retó la chica a modo de juego.

—Porque lo sé.

Akane negó con la cabeza, sacó su teléfono e hizo una llamada perdida al móvil de Ranma. Éste lo cogió y guardó el número de Akane como si fuera el mayor tesoro que había encontrado —Ahora no tendrás escapatoria —se acercó para darle un beso a Akane, ella le puso las manos en el pecho para detenerlo. Él la miró decepcionado.

—Lo esperan en quirófano, Doctor… no les haga esperar más —lo tomó de la camiseta y lo besó con pasión, algo que pilló desprevenido al chico, pero pronto se recompuso y le devolvió el beso de manera aún más apasionada. Akane se separó de golpe —. Que tengas un buen día…

Ranma la miró con ojos soñadores —Igualmente… —la observó mientras se alejaba caminando seductoramente, sin percatarse de que unos ojos sedientos de venganza los observaban a ambos.

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Nada más entrar en el metro, el sonido de un mensaje nuevo en el móvil hizo sonreír a la peliazul. Sabía de quién se trataba; sacó de su bolso el aparato y vio la notificación en la parte superior, como había supuesto, era de Ranma.

—"Te recojo esta noche a las 20h, iré con la moto. Prepárate para pasar la mejor velada de tu vida. Por cierto… sales preciosa en tu foto de perfil"

Akane comenzó a teclear su respuesta con una risita tonta que era incapaz de contener, cualquiera que la viera pensaría que estaba loca, riendo sola.

—"Deja de dar órdenes, te recuerdo que no soy una de tus enfermeras de quirófano (emoji sacando la lengua). Esto me recuerda, usted no debería estar ya en plena cirugía, Doctor Saotome?"

—"Quieres decir que si trabajaras en cirugía conmigo podría darte todas las órdenes que quisiera? No me des ideas, Akane… (emoji con sonrisa torcida) Y sí… debería estar ya en quirófano pero se ha retrasado. A lo que iba, a las 20h en la puerta de tu edificio"

—"Ni en sueños creas que podrás dominarme… "

"Es un reto? Porque yo adoro los retos…"

"Pues me temo que este lo vas a perder, y respecto a lo de esta noche, me encantaría pero me voy a Nerima a ver a mi padre y a mis hermanas. Volveré mañana por la tarde"

Ranma se tocó la frente cuando leyó que no iba a poder verla hasta el día siguiente, ¿y si la llevaba él hasta Nerima? Comenzó a escribir para proponérselo cuando borró el mensaje, no quería que pensara que era para controlarla. Iba a volver a escribir cuando le llamaron para que se preparara para la primera cirugía de esa mañana.

"Reto aceptado, me llaman ya. Esta noche te libras de mí, pero mañana no, pásalo bien"

Akane suspiró —"No quiero librarme de ti…" —pensó la chica mientras guardaba su teléfono móvil— "Sólo espero no equivocarme con esta decisión… "

Ranma apagó el teléfono y fue a prepararse, nunca en su vida había sentido tanta paz y tranquilidad en su interior. Ella sin duda le hacía bien, no pensaba dejarla escapar por nada del mundo.

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Akane volvía de su viaje, no había pasado ni 24h en Nerima cuando ya añoraba regresar a Tokio. ¿Era eso? ¿Tenía ganas de regresar a la ciudad o se moría de ganas de verlo a él? Su familia le había reprochado que estaba más pendiente de su teléfono que de ellos, cuando ella no era muy dada a usarlo. No podía evitarlo, cada vez que le sonaba un mensaje le latía con fuerza el corazón; era un bobo, la hacía reír mucho con sus tonterías pero también la tenía al borde de la locura. El muy tonto le decía las ganas que tenía de hacerla suya de nuevo, y eso era lo más suave. Tenía que poner cara de póker para que no se le notara, aunque el rubor en sus mejillas la delataba, y le daba a su hermana Nabiki la excusa ideal para jugar a su juego favorito, irritar y avergonzar a su hermana menor.

Otra cosa por la que volvía tranquila a Tokio era por su cuñado, el Doctor Ono Tofu, que ahora que se paraba a pensar… ¿cirujano cardiotorácico? Los dos con la misma especialidad, en serio que el destino podía llegar a ser muy curioso. Cuando llegó a Nerima le temblaba todo, ¿qué sentiría al volver a verlo? Y la respuesta fue NADA. No sintió nada, sólo un gran afecto hacia él, eso hizo que disfrutara mucho de su estancia allí. ¿Qué le había hecho Ranma para que olvidara tan pronto al que ella consideraba el hombre de su vida? Suspiró pensando en él, le dijo que la recogería en la estación, estaba muy nerviosa. ¿Le daría un beso para recibirla? Con lo poco que lo conocía, no le extrañaría que le quisiera hacer el amor allí mismo… un calor insoportable le recorrió el cuerpo de arriba a abajo. Le iba a escribir para decirle que le faltaban diez minutos para llegar cuando oyó que alguien le hablaba.

—¿Akane Tendo? Eres tú, ¿verdad? —un hombre extremadamente delgado, tanto que parecía enfermizo, con unas ojeras tan profundas que no hacían más que confirmar la primera impresión, le habló justo al lado de su asiento. Akane alzó la vista y lo miró extrañada, quería reconocerlo pero no podía. El chico pareció darse cuenta —Soy Hikaru Gosunkugi, íbamos juntos al instituto Furinkan. Tú ibas a la clase F y yo a la D, pero coincidíamos en clase de gimnasia.

De repente algo hizo click en la memoria de Akane —Oh, lo siento, sí que te recuerdo. ¿Eras el fotógrafo del periódico del instituto?

Gosunkugi sonrió —Sí, y tú la número uno en todo. Estudiosa, buena en los deportes y, a pesar de ser muy popular entre los chicos, siempre has estado en tu sitio. Eras muy amable con todo el mundo y siempre dispuesta a ayudar y… si me lo permites… la más bonita...

Akane sintió un escalofrío recorrerle el cuerpo, parecía que la conocía muy bien, demasiado… —Pues… me alegro de verte —intentó zanjar la conversación pero el hombre enjuto parecía no querer terminarla.

—¿Y qué es de tu vida? ¿A qué te dedicas?

Dudó un instante pero luego respondió, no había motivo para ser grosera —Soy enfermera.

—Sigues ayudando a las personas… yo soy traumatólogo —Akane abrió los ojos desmesuradamente—. Después de sufrir tantas lesiones, decidí ser yo el que ayudara a otros a curarlas. Antes trabajaba en el St Lucas pero hace seis meses que me trasladé al Tokio Jikei.

—Va-vaya… yo trabajo allí… —se arrepintió de darle tantos datos nada más decirlo, pero si trabajaban en el mismo hospital, se verían tarde o temprano.

—¿En serio? ¡Qué grata coincidencia! Pues ya nos veremos por allí, alguna mañana podríamos desayunar juntos y ponernos al día de nuestras vidas.

—Cla-claro… —la mirada tan profunda de ese hombre le daba escalofríos, menos mal que Ranma iba a ir a recogerla a la estación.

El tren por fin llegó, ambos se bajaron y Akane suspiró de alivio al ver a Ranma esperándola apoyado en una columna. Sonrió nada más verla pero luego cambió la expresión al mirar al hombre que iba al lado suyo. Akane sintió la necesidad de refugiarse en los brazos del azabache nada más llegar a su lado. Él la abrazó con fuerza, la sintió temblar y eso lo puso en alerta. Miró al hombrecillo, que no apartaba la mirada de ellos, su expresión era fría como el hielo.

—¿Quién eres tú? —escupió Ranma sin rodeos mirándolo desafiante.

Akane miró a Ranma y habló antes de que sucediera nada, esa voz grave que oyó del azabache le advirtió que debía intervenir.

—Ranma, él es Hikaru Gosunkugi, estudiábamos juntos en el instituto y nos hemos encontrado en el tren de regreso. Trabaja en nuestro hospital, es traumatólogo.

—Encantado de conocerle Doctor Saotome, es toda una eminencia para no haber acabado aún la especialidad —Gosunkugi le ofreció la mano para estrecharla. Ranma dudó pero lo saludó. Ese tipo… ¿por qué no lo conocía de allí?

—Igualmente Doctor Gosunkugi… no recuerdo haberlo visto por allí… —lo miró suspicaz, no dejaba de abrazar a Akane sujetándola por la cintura.

—No suelo relacionarme mucho —hubo un silencio algo incómodo—. En fin… les dejo solos. Akane, me alegro de volver a verte, aún conservas esa inocencia en tu mirada, me recuerdas mucho a mi novia… encantado, Doctor Saotome —y sin esperar los saludos de vuelta se alejó saliendo de la estación.

Ranma tomó a Akane de la barbilla y la obligó a mirarlo —¿Estás bien? —preguntó preocupado.

Akane asintió con una sonrisa —No era este el reencuentro que tenía en mente —dijo la chica con un ligero rubor en las mejillas.

Ranma sonrió de medio lado, la acercó a él y la besó despacio, muy suave. Akane al principio estaba muy tensa, pero enseguida se relajó y se abrazó a él colgándose de su cuello. Así estuvieron unos minutos, sólo besos inocentes, porque si comenzaban a besarse como ellos sabían, no había marcha atrás.

—¿Mejor este reencuentro? —dijo él con los labios pegados a los suyos.

—Mucho mejor… —suspiró ella.

—Bien, pues vamos a tu apartamento.

Akane lo miró con el ceño fruncido, no quería que diera por hecho que el sexo estaba asegurado, al menos nada más llegar...

Ranma comprendió lo que ella estaba pensando —Solo quiero que dejes la mochila e irnos a cenar, ¿qué estabas pensando?

La sonrisa de él, esa sonrisa tan terriblemente seductora… no le extrañaba que tuviera a medio hospital rendido a sus pies. Sintió una punzada de celos, pero intentó pensar en otra cosa. Si estaba debatiendo darle una oportunidad, no podía pensar así.

—Está bien, lo siento… vamos —Ranma le cogió la mochila, y con la mano libre, tomó la de Akane. Lo hacía tan normal… aunque ella se sentía nerviosa aún al caminar así con él.

Subieron al apartamento de Akane, abrió la puerta temblorosa, como la noche que ambos llegaron y ella pensó que iba a hacerle algo malo. Pero esta vez eran otro tipo de nervios. Entró y Ranma la siguió.

—Me cambio de ropa y nos vamos, tardo cinco minutos.

—Te esperaría aunque fueran cinco años.

—¿Esa frase para ligar te funciona con muchas? —sonrió Akane mientras se metía en su dormitorio. Le recordó a cuando se conocieron.

Ranma pensó lo mismo y le siguió el juego —No mucho, pero parece que esta vez sí ha funcionado.

—Ja, que te lo has creído Saotome —respondió la chica mientras meditaba qué ropa iba a ponerse para su cita con Ranma.

—Entonces, ¿por qué estás probándote modelitos para ver con cuál te ves más sexy?

Akane se ruborizó y miró hacia la puerta, encontró a Ranma apoyado en el marco con los brazos cruzados y mirándola fijamente.

—¡Se puede saber qué haces, pervertido! ¡Espérame fuera! —se acercó a la cama y le tiró un cojín que Ranma atrapó sin problema. Akane se cruzó de brazos y fingió estar molesta.

—Ya salgo… te dejo que sigas eligiendo tu modelito para seducirme.

—¡Imbécil! —gritó Akane entre risas mientras le tiraba otro cojín. Ranma cerró la puerta justo antes de que el objeto volador le diera en la cabeza —Mira que llega a ser tonto… — rio para sí la peliazul.

Ranma se paseó por el apartamento, no lo recordaba muy bien, cosa normal. Se acercó a la cocina y vio su nota aún colgada en la puerta de la nevera —Niégalo, pero te tengo en el bote —pensó el chico de ojos azules—, aunque yo sí que estoy rendido ante ti…

Escuchó la puerta del dormitorio abrirse, Akane salió con un vestido blanco de florecitas rosas, más corto de la parte delantera que de la trasera. Llevaba una rebequita rosa, del mismo color que las flores y unos botines marrones a juego con el bolso. La miró embobado, aunque se vistiera con un saco seguiría siendo la mujer más bonita y sexy del planeta. Le iba a costar muchísimo no tomarla en brazos y llevarla al dormitorio, pero no… era un hombre, no un animal, aunque ella desatara sus instintos más primitivos.

—Estás… guau… —fue lo único que pudo decir, la mirada tan profunda que tenía hablaba por sí sola.

—¿Tantos años en la universidad y ese es el adjetivo que se te ocurre? —se acercó hasta él. Ranma la volvió a sujetar de la cintura y la pegó a su cuerpo. Después de repasarla de arriba a abajo de nuevo y acariciarle la espalda lentamente, bufó.

—Mejor vámonos ya… —la tomó de la mano de nuevo y salieron del apartamento.

Ranma ayudó a Akane a ponerse el casco de la moto.

—¿A dónde vamos? —preguntó curiosa.

—Te dije que te llevaría a comer el mejor ramen de la ciudad y allí te voy a llevar —se colocó su casco, subió a la moto y ayudó a Akane a montar. Ella volvió a agarrarse con fuerza, parecía que le asustaban un poco esas máquinas. "Poner remedio a ese miedo" anotó mentalmente el joven Doctor en su libreta imaginaria.

Llegaron al lugar donde se encontraba el restaurante, bueno… no se podía llamar restaurante, era un puesto en una calle muy concurrida de Tokio. Por eso tuvieron que dejar la moto al principio de ésta.

—Te va a encantar —el entusiasmo de Ranma era contagioso, a Akane le gustó que no quisiera impresionarla con un mega restaurante de lujo. A ella le iban las cosas sencillas.

—Debe tener mucho éxito, hay una cola enorme.

—Sí, pero nosotros somos gente VIP. Ven —la guió de la cintura hasta el lateral del puesto— ¡Buenas noches maestro! —saludó Ranma a un hombrecillo canoso, tan bajito que tenía que estar subido a una silla para poder cocinar.

—¡Oh, mi mejor alumno! Konatsu, te dejo cinco minutos solo.

—Sí, maestro —respondió el ¿chico?

—Habría jurado que era una chica —susurró Akane al oído a Ranma.

—Fue criado como tal… la familia de Konatsu es la última de un poderoso clan ninja. Sólo fíjate en sus movimientos al cocinar.

Akane se quedó perpleja al ver la habilidad que poseía hasta que se vio "invadida" por el sensei de Ranma.

—¡Pero qué chica más guapa me traes! —cuando estaba a punto de abrazar a Akane, Ranma lo sujetó del cuello del Gi, que llevaba a modo de uniforme.

—Maestro… no — lo dijo tan serio que hasta asustó a la chica.

—¡Eres un aguafiestas! ¡Sólo quería saludarla!

—Salúdela desde aquí —lo depósito en el suelo— Akane, este es mi sensei, Happosai. Tiene el mejor puesto de ramen de la ciudad.

—Encantada —la chica hizo una reverencia.

—Preciosa y educada, no la dejes escapar, Ranma. Reconozco una buena chica cuando la veo, pero… no bajes la guardia en tu entrenamiento. Sabes que tenemos el campeonato a la vuelta de la esquina. Hay que conservar el título.

—Lo sé… no le fallaré. Le he hablado a Akane de este ramen. ¿Me sirve dos raciones para llevar, maestro?

—¡Marchando dos raciones de mi Happoramen especial para el amor!

Akane se sonrojó, Ranma la miró de reojo y sonrió. Si ese ninja era hábil, el sensei de Ranma era impresionante. Apenas podía seguir los movimientos, en menos de dos minutos tenían las dos raciones perfectamente listas para llevar.

—Impresionante… —murmuró la chica.

—Aquí tiene, maestro —Ranma le ofreció un billete a Happosai para pagar la comida pero éste lo rechazó.

—Tu pago será traerme a esta preciosa jovencita más a menudo, o alguna prenda íntima de ella, también la acepto… ¡Auch! —Ranma golpeó a Happosai en la coronilla.

—No va a cambiar en la vida… en fin, gracias por la comida. Le veo mañana por la tarde en el Dojo —tomó a Akane de la mano y se alejaron.

Cuando llegaron de nuevo a la moto, Akane preguntó:—¿Por qué no nos hemos comido allí el ramen?

—Quiero enseñarte un sitio, sube.

Salieron de la ciudad y circularon por una carretera llena de curvas, Akane se sujetó fuerte a la cintura de Ranma. A los 15 minutos de estar subiendo por esa horrible carretera, Ranma tomó un desvío, cambió el asfalto por un camino de tierra, pero sólo tardaron un par de minutos en llegar al lugar; era un sitio muy frondoso, cubierto de césped y lleno de árboles. Aparcó la moto y ayudó a Akane a bajar. De una de las maletas de la moto, sacó una especie de cesta y el ramen.

—¿Qué es este sitio? —preguntó la chica.

—Es un mirador que casi nadie conoce, lo descubrí hace cosa de un año, me gusta venir a pensar en mis cosas de vez en cuando. Tiene una vista de Tokio espectacular; eres la primera chica a la que le enseño este sitio. Akane lo miró enarcando una ceja—. ¡Es cierto! Ven, acércate a mirar la ciudad.

Akane abrió los ojos de par en par, toda la ciudad de Tokio, con sus luces y su vida, estaba a sus pies. Ranma tenía razón, la vista era espectacular.

—Es una maravilla… —el azabache la abrazó por detrás, le retiró el cabello y le besó el cuello —Ranma… —dijo entre suspiros.

El azabache resopló —Mejor preparo el picnic…

—Mejor…

Cenaron animadamente entre risas y anécdotas relacionadas con sus profesiones. Akane tuvo que darle la razón a Ranma y reconocer que era el mejor ramen que había probado en su vida. Cuando terminaron de cenar, Ranma extendió una manta, se tumbó e hizo que Akane se colocara a su lado. Entrelazó su mano con la de ella y la apretó ligeramente.

—Esta es otra de las maravillas de este sitio, tumbarte a ver las estrellas, sin los estridentes ruidos de la ciudad, solo la naturaleza y tú. Respira hondo —la chica obedeció—. Y ahora expulsa el aire muy muy despacio…

—Ranma, este sitio es precioso… gracias por traerme…

El azabache se giró de medio lado para poder mirarla —Tú sí que eres preciosa… —le dijo mientras le acariciaba la mejilla.

Se inclinó hacia ella y la besó muy suave, Akane respondió acariciando el fuerte brazo del chico, no duraron mucho antes de comenzar a profundizar sus besos, querían más del otro, necesitaban mucho más… Ranma fue deslizando sus dedos desde la mejilla de Akane, pasando por su cuello, rozando su pecho, su vientre, sus caderas y llegando al final del vestido. Metió su mano por debajo de éste y ascendió por los muslos de la muchacha, apretando con delicadeza a cada paso. La chica se estremeció ante las caricias del azabache, desde luego tenía unas manos prodigiosas.

Ranma le subió el vestido hasta la cintura, siguió el ascenso de su mano hasta llegar al pecho de la joven, lo masajeó y lo apretó ligeramente, acto seguido comenzó a hacer círculos alrededor de la areola de su seno, comprobando al instante cómo se le endurecían los pezones. La chica gimió bajito, sin dejar de besar al azabache. Ranma respiró hondo, debía controlarse, cada vez que ella gemía o suspiraba, lo encendía demasiado. Akane comenzó a subir la camiseta de Ranma, éste se la quitó rápido y volvió a su cometido de devorar la boca a la chica. Esta vez el recorrido que hizo su mano fue en descenso, llegó al inicio de las braguitas de Akane, se detuvo unos instantes y luego metió su mano buscando su intimidad. La chica esta vez gimió más fuerte, no tenía lugar a dudas… sus manos eran portentosas, Akane abrió ligeramente las piernas para facilitarle el acceso. Ranma dejó de besar la boca de Akane para pasar a lamer su cuello, ascendiendo lentamente hasta dar con el lóbulo de su oreja, que también succionó y mordió con maestría.

La chica gemía cada vez más alto, Ranma se deshizo de las braguitas por completo y volvió a deleitarla con su movimiento de dedos. Capturó su boca de nuevo y aceleró al notar que la chica estaba a punto de llegar al éxtasis. La humedad de su mano y la respiración agitada de ella, le corroboraron que había logrado su cometido. Sin esperar más, el chico se quitó los jeans y los bóxers, quedando completando desnudo, su palpitante erección apretaba demasiado. Desvistió a Akane por completo, admiró unos instantes el cuerpo de ella bañado por la luz de la luna, era una diosa… Se colocó encima de ella, abriéndose paso a través de sus piernas, y sin esperar ningún permiso, se introdujo de una sola estocada. La chica se agarró a la ancha espalda del pelinegro emitiendo un leve quejido de placer. Ranma emitió un ronco gruñido al volver a ser uno con la mujer que le había trastocado su vida. Se quedó un instante sin moverse, sólo disfrutando de estar dentro de ella. Volvió a buscar sus manos y las entrelazó, subiéndolas a la altura de su pecho, justo después comenzó a moverse. Akane volvió a gemir, ¿es que este hombre hacía algo mal? Ese movimiento de caderas la estaba excitando de nuevo, y eso que acababa de tener un orgasmo… sentía a Ranma muy dentro de ella y eso la estaba llevando a la locura. Él comenzó de nuevo a besar su cuello, rozando con la punta de su lengua, poco a poco fue acelerando el ritmo, Akane jadeaba ante cada embestida del azabache, si continuaba escuchándola no podría resistir mucho más. Nunca le había pasado, ella le excitaba tanto que pensó que se correría sin tocarla, sólo escuchándola gemir gracias a él.

—Akane… por favor… no gimas… —suplicó en vano, porque la chica cada vez lo hacía más alto.

—Lo-lo siento… —decía entre suspiros y jadeos.

Ranma gruñó de placer y comenzó a penetrarla con fuerza, la besó con pasión para atrapar los gemidos de ella. Se deshizo del agarre de una de sus manos y bajó buscando el trasero de ella para pegarla más a él.

—Por favor, llega ya… no puedo aguantar más.

Ella no respondió con palabras, su cuerpo se estremeció al instante y echó su cabeza hacia atrás, se relajó y él comprobó que había conseguido que tuviera un segundo orgasmo. Así que ya más tranquilo y con dos embestidas más terminó dentro de ella. De su garganta salió un sonido gutural grave anunciando que había quedado satisfecho. Salió de ella y la pegó a su cuerpo, cubriendo a los dos con el resto de manta.

Ambos respiraban agitados; pese a no ser una noche calurosa, más bien fría, acabaron sudando.

—Eres increíblemente deliciosa… —dijo él mientras la abrazaba con fuerza.

Ella solo le sonrió y se arrimó más al musculoso cuerpo del chico. De pronto comenzó a tiritar, la temperatura había descendido notablemente, estaban en primavera pero las noches aún eran bastante frescas, y más estando donde estaban.

—Vámonos, no quiero que te resfríes por mi culpa —el azabache se incorporó y le entregó la ropa a Akane.

Se vistieron y él le ofreció su chaqueta de cuero, ella al principio la rechazó, Ranma solo llevaba una camiseta negra de manga corta y en la moto pasaría frío, pero él era más cabezota que ella y hasta que no se la puso no se movieron.

—Nunca me he puesto enfermo, tengo unas defensas increíbles —le dijo guiñándole un ojo.

Terminaron de recoger y se fueron directos al apartamento de Akane.

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Ranma subió con Akane hasta la misma puerta, como la primera vez. Deseaba dormir con ella, pero no quería agobiarla, así que se inclinó para besarla y le dio las buenas noches. Cuando se iba a incorporar, Akane lo sujetó de la camiseta.

—¿Qui-quieres quedarte a dormir…? Total, ya es tarde y mañana trabajamos los dos…

La sonrisa de Ranma le confirmó a la chica que la respuesta era sí. Ambos entraron y justo cuando cerraron la puerta, Ranma volvió a tomarla en brazos y la llevó al dormitorio, donde hicieron de nuevo el amor.

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En el silencio de la noche, a Akane le pareció que Ranma murmuraba algo. Se desperezó y lo observó; el azabache estaba empapado en sudor y movía la cabeza de un lado a otro. Su respiración era agitada, lo llamó preocupada, ¿estaba teniendo una pesadilla?

—Ranma… ¿estás bien? —le puso la mano en el pecho pero el chico no despertaba.

—¡No! ¡Puedo hacerlo! ¡Puedo reanimarla! —de pronto se le escuchó más claro, gritaba desesperado.

—¡Ranma, Ranma… despierta! Estás teniendo una pesadilla —la chica lo zarandeó levemente, no quería asustarlo, pero realmente le estaba preocupando verlo así. Su rostro siempre risueño reflejaba la angustia personificada.

—¿Qué…? ¿¡Akane!? ¡NO,NO, NO! —Ranma se incorporó de golpe, gotas de sudor le resbalaban por todo el cuerpo— ¡Akane!

—Estoy aquí, mírame… —la peliazul le obligó a mirarla, pues el chico se despertó completamente desorientado y la buscaba sin hallarla. En cuanto sus ojos hicieron contacto, Ranma la abrazó con fuerza. Al principio ella se quedó un poco sin saber qué hacer, hasta que imitó su abrazo.

—Estás bien…. —suspiró aliviado.

—Sí, estoy bien… tranquilo —le acarició el cabello con ternura— ¿Me cuentas qué ha pasado?

Continuará…


Hola de nuevo! Qué tal habéis pasado la semana? Se os ha hecho muy larga la espera? Qué os ha parecido el momento ascensor?... queríais más?... sois muy picarones, pero luego os lo he compensado, no? Qué habrá soñado Ranma?... Pues otro capitulito más de esta historia, espero que os haya gustado.

Quiero lo primero de todo agradeceros vuestros reviews, parece que os está entusiasmando el fic y estoy loca de contenta, se escribe mejor cuando recibes tantas muestras de apoyo, muchísimas gracias de verdad!

Gracias infinitas a mi b-reader, Sailordancer7 No me canso de repetir que sin ella escribir no sería lo mismo. Love you baby!

A mis locas por el Dios Griego, sois mi guinda diaria del pastel, no puedo imaginar estar un solo día sin hablar de nuestras cosas y echarnos esas risas. Sois grandes chicas!

Recomendaros el nuevo fic de SusyChantilly, se llama PRIDE y es una adaptación de la gran obra de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio; y si queréis un fic divertido, os recomiendo PODEROSA de la peque de las locas, HanaNote

Contestando a vuestros reviews Andre Palomo Poco a poco irá cada vez más intenso, como a mí me gusta. No abandonaré la historia jeje, Yo también adoro los celos de Ranma, y esto aún no es nada… Maryconchita es lo que mola, dejaros con la miel en los labios jijiji y sí… me gusta Ryoga pero este no… es un cerdito aprovechado, espero haberte compensado con este capítulo ;) paulayjoaqui Ryoga está muy celoso de los éxitos de Ranma, siempre ha sido su sombra en todo, en vez de arrepentirse, lo anotó como un trofeo. He querido cambiar a la antogonista, que siempre escojo a Shampoo, esta vez dará la vara Ukyo. Me encanta que te encante el fic! kariiim una semanita pasa volando jeje y ya estoy aquí de nuevo con más Ranma sexy médico. Esa es la historia de esos dos, amigos y rivales siempre. Adoro a Akane, intentaré portarme bien con ella y creo que es el Ranma más celoso que me ha salido hasta ahora jajaja ya irás viendo Iselita Torres Mi niña bonita! Creo que este Ryoga no te va a gustar mucho… yo también lo adoro pero he querido darle otro enfoque. Es que no puedo ver a Ranma de otra forma que no sea celoso y posesivo, y me encanta así. Besitos! livamesauribe Gracias a ti por leer :) Ranma ha caído bajo los encantos de Akane, no podía ser de otra manera jeje que tal el encuentro en el ascensor? te ha gustado? Lucitachan Hola guapa! primero de todo no te preocupes para nada de lo del Ranma chef, es normal mezclar cuando has leído a tanta gente, segundo, que mal lo de tu ingreso pero me alegro que ya estés recuperada y tercero, pues es un poco mezcla. Como expuse en el primer capítulo voy a inventarme cosas según las necesite. Ranma es R-5, según me han dicho, él ya puede operar solo y se hace cargo de los residentes R-4 para abajo. Lo del despacho era porque lo necesitaba para ciertas escenas, pero igual es compartido y realmente es de su tutor o del jefe de residentes. Lo que sí estaré bien documentada es cuando escriba una escena de cirugía o algo relacionado con la especialidad. Espero que tus padres y hermanos no me maten por tomar esto a mi conveniencia para el fic jeje. Mientras pueda tendréis un capítulo a la semana. y gracias por lo del fanart, te gustó este que hice del ascensor? jijiji Lu chan87 mi doctora vampirilla, sabes que tienes privilegios de pedirme el capítulo por adelantado jeje, eso espero yo también… a ver qué hace Akane con Ryoga :P azzulaprincess Ryoga creo que tiene la autoestima por los suelos, siempre a la sombra de Ranma, a ver si no da mucho la lata. Pues parece que ya han podido hablar y demasiado bien diria yo jijij SusyChantilly Hinako es la caña jajaja es que la veo en mi cabeza versión adulta pero con las cosas de cría del manga. Ranma sabe cómo marcar territorio sin que Akane se entere. Es como dices, ellos tenían un acuerdo, incluso no eran exclusivos y Ranma se lo dejó bien clarito y ha sido sincero a la hora de dejarla. Ryoga le da el puntillo al fic jeje. Siempre te voy a recomendar mi niña ;) Juany Rdz Voy a incrementar aún más tu odio hacia Ryoga, pienso en ti cada vez que escribo de él en el fic jajaja creo que esos dos se están conociendo demasiado bien… Akane suertuda SARITANIMELOVE y quién puede culpar a Akane, maldita suertuda que puede disfrutar de semejante especímen. Si Ranma fuera mío lo ataría en casa y no lo dejaría salir ni a por el pan jajaja Eso pretende Ryoga, embarrar a Ranma, pero Akane debe de ser lista y no dejarse embaucar Hikari Me alegra que te guste, en mi lista de profesiones sexys que me gustan de los hombres, faltaba mi Ranma doctor jeje A.R. Tendo Ryoga va a intentar por todos los medios llevarse a Akane a la cama, es una amargado, siempre a la sombra de Ranma Gabriel Fonseca Poco a poco irá tomando forma la historia pero al menos Akane ha dejado planchado a Ryoga cuando él creía que iba a conseguir ponerla totalmente en contra de Ranma Luna Akane Son un poco más maduros, espero que actúen más o menos en consecuencia, porque aunque los hago adultos siempre intento dejar su esencia. Hay que estar pendientes de varias cosas en la historia, ya las iréis descubriendo Sailordancer7 baby, ya sabes que siempre intento dejar su esencia en la mayor medida posible, Ranma siempre actúa como un crío y si me dices que en quirófano pasa igual, doblemente crío jajaja Ukyo antagonista femenina, vamos a dejar descansar a Shampoo. Y siempre me quedo corta con los agradecimientos para contigo pero ya no sé qué más decirte. Que no concibo escribir sin nuestras mesas redondas ;) AzusaCT Ya te echaba de menos! jajajaja Akane sí que le ha visto bien la jeringa a Ranma, chica con suerte… este fic es muy de Anatomía de Grey como me han dicho en un review y la verdad es que sí! Hubo una temporada que estaba enganchadísima a esa serie. Te gustó el encuentro en el ascensor? Besitos loquilla Linda Akane Mamá Nodoka estará encantada con este Ryoga, es tal como ella lo ve jajajaja ya sabes lo insegura que es Akane, pero como has dicho, también es más madura en este fic y quiero que se vea reflejado, y respecto a Ukyo… a ver, Ranma con 28 años, rodeado de chicas que quieren su… ejem… pues ya sabemos, pero se ha flechado de Akane y ya la mandó a freír monas Invitado Ryoga is a real pig, but Akane has put him in his place, despite having his doubts about Ranma Rj45 Doctor cerdo de seguro, Ranma y Akane son más maduros, a pesar de querer dejarles parte de su esencia. Parece que Akane dejará en principio atrás sus dudas sobre Ranma para darle una oportunidad Nidia hola mi niña hermosa! esa es tu hora solo y exclusiva para ti, que no te molesten jeje Ryoga está sacando su verdadero yo y además está celoso de siempre del éxito de Ranma en todo. A ver hasta dónde es capaz de llegar. Tus uñas! Me siento responsable jajaja, me da mucha alegría leer las cosas tan bonitas que me dices. Espero no dejar de escribir nunca y que las musas me acompañen en el trayecto. Te ha gustado el nuevo capítulo? Besos! nancyricoleon Ryoga celoso de los éxitos de nuestro amado Ranma y ahora quiere quitarle a la chica de nuevo. A Ranma, Shampoo le dio bastante igual pero con Akane no será lo mismo y sí, puede que Akane piense que Ranma no es de fiar respecto a las chicas pero no le gustan los criticones Yeka453 Mi Geral hermosa! Cómo no voy a tener en cuenta tus sugerencias, querías Ranma médico, pues aquí lo tienes. Uff… me los imagino a los tres: bombero, policía y médico… qué malita me estoy poniendo jajajaja un besazo enorme mi niña! espero que te haya gustado lo del ascensor jijijij Mina Ain0 Muchas gracias por leer mis historias, las hago con mucho cariño. No puedo imaginarme a Ranma que no tenga todas esas cosas jeje y bueno… quizá Akane se ha dejado convencer muy rápido por este Ranma pero es que soy incapaz de culparla :P Mayra Saotome Muchísimas gracias por las felicitaciones! La verdad es que intento que los capítulos queden lo mejor posible, los releo… puff como 1000 veces antes de subirlos, y aún así sigo encontrando fallos jajaja pero me perdonáis porque soy solo una aficionada, verdad? Ryoga siempre tiene que aparecer en medio jeje y lo siento pero me encanta dejaros con esa intriga de qué pasará en el siguiente. Culpable! Un abrazo fuerte amiga! 1Andrea11 jajajaja me encantó! la verdad es que estuve enganchada varias temporadas a Grey´s Anatomy, pero desde que dejó de salir el Doctor Sloan perdí interés… por qué será? :P Bianka Sherlin Pues ya ves que has tenido que esperar muy poquito jeje, me alegra que te esté gustando

Pues creo que ya he contestado a todos vuestros reviews, un placer como siempre, la semana que viene más! Nos leemos!

Sakura Saotome :)