Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko
*A corazón abierto *
Capítulo 5
Akane preparó té y ambos se sentaron a la mesa de la cocina. Le dieron el primer sorbo en silencio, luego otro más.
—Ya van dos noches que tienes esa pesadilla en poco tiempo, porque ha sido la misma, ¿verdad? —preguntó la chica casi en un susurro.
Ranma asintió y se revolvió el flequillo con una mano.
—¿Algo más pasó esa noche que no me hayas contado? Mencionaste a Ryoga en tu sueño… ¿qué ocurrió entre vosotros?
Ranma suspiró y la miró a los ojos, tenía una mirada tan profunda que intimidó a Akane, hasta el punto de ponerla nerviosa.
—Justo después de redactar el informe del fallecimiento de la chica, mi supervisor me dijo que me fuera a casa, el cirujano que ejercía, y ejerce como mi tutor, vendría a sustituirme. Yo no quería abandonar el hospital, no me gusta que me consideren una persona débil, porque no lo soy, pero debo admitir que no podía dejar de revivir lo sucedido en el quirófano una y otra vez, me estaba matando… En cuanto el Doctor Miyake llegó y charló un rato conmigo para calmarme, me fui a casa. Por aquel entonces estaba saliendo con la hermana de mi amigo Mousse, la verdad que lo que menos me apetecía en ese momento era ver a nadie, y mucho menos a ella. Llevaba ya un tiempo dándole vueltas para dejar la relación, pero por "lealtad" a mi amigo no encontraba el momento. Durante el camino de vuelta empecé a meditar seriamente lo que realmente quería para mi futuro, si era feliz con lo que tenía, la vida es muy corta; esa chica me abrió los ojos. Llegué a mi apartamento y abrí la puerta despacio, aún era de madrugada. Esperaría a la mañana siguiente para hablar con Shampoo, ya no aguantaba un segundo más. Al cerrar la puerta escuché ruidos en el dormitorio ―Akane estiró la mano para tomar la de Ranma, se imaginaba lo que iba a revelarle en ese momento, éste la tomó y comenzó a acariciarla―. Me acerqué sigiloso, el ruido que escuchaba eran jadeos y gemidos por parte de ella y de otro hombre… Abrí la puerta y encontré a Shampoo postrada en la cama a cuatro patas y a Ryoga detrás de ella follándosela como si no hubiera un mañana ―Akane se tapó la boca con la mano, ahora entendía muchas cosas de su actitud para con Ryoga.
―Lo siento… tuvo que ser una noche horrible…
―No la pondría en la lista de mis diez mejores noches. Cuando me vieron, Shampoo tuvo la caradura de decirme que no era lo que parecía ―Ranma rio al recordar― encima me echó en cara que yo llevaba meses sin tocarla, que no podía tener a una chica como ella desatendida ―Akane lo miraba estupefacta―. Sinceramente, me daba igual, como si se la hubiera tirado media ciudad, pero ella hirió profundamente mi orgullo masculino, y Ryoga… él era mi amigo. Su traición fue peor que la de ella.
Akane recordó que Ranma la mencionó también después de nombrar a Ryoga, ¿estaría soñando que era ella la que estaba engañándolo en lugar de su ex-novia? Se levantó y se puso a su lado, él se giró y la miró aún sentado. Akane le rodeó el cuello con sus brazos y le besó la coronilla, Ranma la abrazó bordeando los muslos y escondió el rostro entre el pecho de Akane.
―Yo nunca te haría algo así… tienes que confiar en mí. Va a ser difícil para los dos pero… si ponemos de nuestra parte seguro que saldrá bien.
Ranma aspiró el aroma que desprendía esa increíble mujer que tenía entre sus brazos, aún olía a la sesión de sexo que habían tenido justo antes de dormir. No quería soltarla, se sentía muy a gusto abrazándola, como si ella lo completara.
―Lo sé… pero… ―¿cómo explicar a una chica que no llevas ni un mes conociéndola que tienes miedo de perderla? ¡Miedo! Esa palabra que no existía en el vocabulario del gran Ranma Saotome― Intentaré portarme bien...aunque te advierto desde ya que no me gusta que toquen lo que es mío.
―Ey Saotome, que yo no soy de nadie ―gruñó juguetona Akane.
―Yo creo que sí… por ejemplo; estos muslos son míos… ―Ranma acarició las piernas de Akane y fue subiendo lentamente― este trasero tan duro y bien puesto es mío ―la chica suspiró ante las caricias del azabache―, esta cinturita, también es mía… junto con este ombligo… ―le dio un beso en el lugar mientras le iba levantando el camisón de tirantes que se había puesto para dormir; la respiración de la chica comenzó a agitarse, Ranma le quitó del todo el camisón, dejándola exclusivamente con las braguitas puestas― Y estos pechos… ufff, ambos me pertenecen… ―lamió el pezón de uno de ellos y acto seguido hizo lo propio con el otro. Akane echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos, si seguía así iba a tener un orgasmo solo de oír su sensual y masculina voz acompañada de sus caricias. Sí, en el fondo le gustaba que fuera así de posesivo con ella, pero eso jamás se lo diría o habría perdido la partida.
Ranma se levantó de la silla sosteniendo a Akane y haciendo que ésta rodeara su cintura con sus piernas. Se miraron con deseo ―Y esta boca de piñón que solo pienso en devorar constantemente… también es mía… ―ambos se besaron desesperados, Ranma se aproximó a la pared más cercana y apoyó la espalda de Akane en ella. La chica no paraba de acariciar el cuello, el cabello y la espalda desnuda del azabache, clavando sus uñas en ella. Ranma gruñó de placer al sentirlas sobre su piel, lo que hizo que despertara a la bestia que llevaba dentro, así que sujetó a Akane con una mano y con la otra le arrancó las braguitas, dejando a la chica totalmente desnuda. Ella dejó de besarlo para mirarlo pícaramente. Sacó su lengua buscando la de Ranma, que no se hizo de rogar. Hicieron contacto y enseguida un calor intenso los invadió. El chico de mirada azul se bajó los bóxer, liberando por fin su incipiente erección y buscando la entrada a su paraíso. Entró en ella sin que quedara margen posible entre sus genitales, suspiró; nunca se iba a cansar de hacerle el amor. Maldijo no poder pasar todo el día con ella, porque no la hubiera dejado salir de la cama. El fuerte jadeo de Akane por su invasión lo hizo regresar de nuevo de sus pensamientos. La embistió con fuerza, haciendo que en cada estocada la chica jadeara más y más fuerte, pidiéndole más, rogándole que no parara, y los deseos de ella eran órdenes para él.
―¡Ranma...Ranma! ―pronunció su nombre entre suspiros, el chico la besó con fiereza, si ya era difícil contenerse al escucharla jadear, oírla llamarlo entre gemidos era ya insoportable para su autocontrol.
Entró y salió de ella con fuerza unas cuantas veces más, hasta que la sintió relajarse entre sus brazos, estallando previamente en un grito ahogado perdido en los besos de Ranma. En ese instante él aceleró y pronto explotó en el más placentero de los orgasmos. Los ardientes amantes respiraban agitadamente mientras continuaban unidos, se besaron con ternura unos minutos.
―¿Alguna duda de que eres mía? ―preguntó el chico entre beso y beso.
―Pues tengo varias al respecto… quizá tengas que repetirlo de nuevo… no me he enterado muy bien… ―Akane sonrió mordiéndose el labio.
―No tengo problema en repetírtelo las veces que hagan falta… ―hablaba sin poder apartar la mirada de los labios de Akane.
―Tendrá que ser en otra ocasión, está a punto de amanecer y cierto doctor debe ir a trabajar… yo me echaré un ratito más, puesto que tengo el día libre.
Ranma gruñó y la bajó al suelo, saliendo por fin de ella ―No me lo recuerdes, ¿quedamos para comer? ―preguntó el azabache mientras se dirigía al baño.
―He quedado con Sayuri en que comeríamos juntas porque a la tarde me ha pedido cita con su ginecóloga, dice que es buenísima y yo necesitaba hacerme una revisión del DIU*, y ya de todo el general ¿Podrás sobrevivir sin mí?
―Antes sí, aunque no sé cómo, pero desde que te conozco sería incapaz ―le sonrió de medio lado mientras se metía a ducharse, Akane enrojeció ante ese comentario y más si venía acompañado por esa sonrisa suya―. Avisaré a mis padres y almorzaré con ellos, que mi madre ya me lleva poniendo falta desde hace tiempo, luego tengo que ir de nuevo al Dojo. Si puedes pasarte a verme allí estaré.
―Seguro que se pondrá como loca, y me pensaré lo del Dojo, me encantaría verte en acción.
―¿Estás segura de que podrás controlarte y no lanzarte sobre mí? Te advierto que soy aún más sexy cuando lucho…
―Será difícil… pero lo intentaré… ―Akane rodó los ojos pero con una sonrisa en los labios. Era muy bobo cuando quería pero siempre la hacía reír.
―Esta ducha es bastante amplia… si quieres puedes ducharte ahora tú también… ―la chica volvió a sonreír y negó con la cabeza.
―Yo me voy a echar un ratito más… qué tengas un buen día, pervertido…
―Sólo tú eres la culpable.
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Cuando salió de la ducha, se vistió y se acercó a la habitación de Akane, que dormitaba plácidamente en un rinconcito de la cama. La contempló en silencio durante un rato hasta que decidió que tenía que pasar urgentemente por su apartamento a por más ropa antes de entrar a trabajar. De camino llamó a su madre para decirle que iba a comer con ellos cuando saliera del hospital, cosa que alegró muchísimo a la matriarca Saotome.
Lo primero que hizo Ranma al llegar al hospital, fue ir al área de psiquiatría infantil. Con suerte podría aclarar y poner límites a cierto enfermero para que no metiera las narices donde no le correspondía.
Llamó a la puerta y entró, nunca había visitado esa parte del hospital. Lo primero que encontró fue un pasillo que daba a una sala con mesas, sillas, una televisión y una estantería con libros. Las habitaciones estaban alrededor de la sala y en otro pasillo que había contiguo. El sitio intentaba ser alegre por sus dibujos colgados y pintura de color, pero se respiraba un aire de tristeza. Ranma pensó que sería duro trabajar ahí. Se enfocó en lo que había ido a hacer, y aunque sonara mal, era a marcar territorio, ya lo hizo con Ryoga, ahora le tocaba al ex de su novia.
―Disculpe, esto es un área privada, solo se permite el acceso al personal del hospital ―Ranma miró de arriba a abajo al hombrecillo regordete que intentaba detenerlo, ¿acaso no sabía quién era él? Era obvio que no, si él tampoco los conocía a ellos… debería haberse puesto la bata antes de pasarse por allí, pero lo pensó tarde. Las ganas de zanjar este asunto le pudieron más que otra cosa.
―Soy el Doctor Ranma Saotome, cirujano cardiotorácico de este hospital, he venido buscando a Shinnosuke Ryugen, sé que trabaja aquí como enfermero ―contestó Ranma molesto.
―¿Saotome? ―Shinnosuke interrumpió la conversación entre Ranma y el hombrecillo, que resultó ser el celador de ese área.
―Disculpe Doctor, no sabía quién era… ―hizo una ligera reverencia y se alejó.
―Vengo a hablar contigo, no tengo mucho tiempo, tengo cirugía a primera hora, pero prefiero resolver esto lo antes posible.
Shinnosuke lo miró sin entender muy bien a qué se refería, supuso que quería tener más información de lo que le había ocurrido a Akane, así que lo primero que hizo fue preguntar por ella: ―De acuerdo, pero antes dime cómo está Akane. No me fui tranquilo cuando la dejé en la puerta de tu Dojo. Aún estaba muy alterada por lo que pasó…
¿Por lo que pasó? ¿Acaso había ocurrido algo más que lo que presenciaron sus ojos? Ranma había entrado, digamos tranquilo a la sala, pero estaba empezando a enfurecerse solo de imaginar a Akane y a ese tipo juntos…
―Justo por eso vengo a verte, sé que entre Akane y tú ha habido una historia, llevo poco conociéndola pero no voy a dejar que nada ni nadie se interponga entre nosotros, ¿queda claro? Me da igual que me diga que estás casado, sé que sigues enamorado de ella, pero te advierto que Akane es mía ―dijo entre dientes.
El joven enfermero sonrió de medio lado un instante, después miró a Ranma desafiante ―Mira, yo también he estado en tu posición, y solo por eso no voy a enfadarme, porque soy el que mejor puede entenderte y porque Akane me ha contado que eres el campeón vigente en estilo libre... Ella siempre va a ser alguien muy especial para mí, nunca vas a conseguir que me aleje de Akane, y si la conocieras bien, sabrías que ella no va a permitir que la aisles de sus amigos.
―No pretendo aislarla, solo quiero que sepas que te calé desde el primer momento que te vi, y que la podrás engañar a ella pero a mí no. Aparte de eso no tengo nada más que hablar… ―Ranma se dirigía hacia la salida cuando Shinnosuke le gritó a lo lejos.
―¡Pensé que venías a agradecerme por salvarla ayer del ataque de ese malnacido! ―Ranma paró en seco y se giró con el rostro desencajado― Pero veo que para ti es más importante marcar territorio para que nadie se acerque a tu chica antes que su protección.
―Qué- qué acabas de decir… ―el azabache se acercó de nuevo raudo al lado de Shinnosuke―¿¡Qué ataque!?
El chico de ojos aguamarina lo miró sorprendido ―¿Akane no te ha contado nada? Anoche cuando salí de trabajar la oí gritar, un hombre encapuchado la estaba sujetando contra su voluntad, tenía un cuchillo… en cuanto me vio llegar salió huyendo. Por eso la llevé donde estabas tú, le dije que te lo contara, pero se ve que no quería preocuparte. Ella es así… siempre pensando en los demás antes que en sí misma.
Ranma se echó las manos a la cabeza y caminó en pequeños círculos; recordó cómo ella se abrazó a él nada más verlo, la sintió temblar pero pensó que era porque tenía miedo de que la hubiera pillado con Shinnosuke. ¿Y esa herida?... Ahora estaba seguro de que no era por un accidente con la ventana, como ella le había contado. Era un estúpido, él y sus celos… ella lo necesitaba, necesitaba sentirse protegida y lo primero que hizo fue acusarla sin pruebas.
―No lo sabía… ―dijo en un susurro más para sí mismo que para que lo oyera Shinnosuke― ¿Lo denunciasteis? ―preguntó acto seguido.
―No quiso ir a la policía, y te advierto desde ya que cuando dice que no quiere hacer algo, no puedes convencerla de lo contrario. No quería dejarla sola y lo único que aceptó fue que la llevara junto a ti. Tienes suerte Saotome, me da coraje pero creo que a ti no te pasará lo que a mí, la noto distinta, muy feliz e ilusionada… y por eso ahora te advierto yo… más te vale que la cuides porque hay miles de hombres haciendo fila para estar con ella.
―Me doy cuenta… ―de repente, el azabache se percató de lo ridículo que había sido, aunque seguía sin confiar en Shinnosuke, no podía estar con él más agradecido por estar en el momento justo para ayudar a la que se había convertido en alguien muy importante en su vida. Si él no hubiera estado entrenando hasta tan tarde, habría ido a recogerla y nada de eso hubiera pasado. Miró al joven enfermero, pero de otra manera― Gracias ―le costó horrores pronunciar esa exclusiva palabra, no estaba acostumbrado a utilizarla.
Shinnosuke asintió, no necesitaron más palabras, con la mirada se lo decían todo. Ranma salió a grandes zancadas directo a prepararse para la cirugía que tenía. Quiso llamarla pero pensó que aún estaría durmiendo, así que le mandó un mensaje; hablaría con ella en persona. Le puso que se pasara por el Dojo con su amiga cuando acabaran lo que tenían que hacer, que luego iban a tomarse algo y así alejaba a Sayuri de su ex, presentándole nueva gente, nuevos buitres, pensó Ranma. Pero la verdad, lo único que le interesaba era que su ángel fuera acompañada en todo momento hasta estar con él. Apagó el móvil y se dispuso a pasar su jornada laboral lo mejor que pudiera.
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Akane se despertó con una sonrisa en los labios, miró su móvil y tenía un mensaje de Ranma, algo que la hizo sonreír aún más. Solo con lo que había escrito lo notaba raro, normalmente siempre acababa diciéndole algo picante, pero esta vez no. Quizá le escribió rápido justo antes de entrar a cirugía, sabía que tenía una a primera hora. Se giró hacia la parte de la cama donde había dormido Ranma, abrazó la almohada, aún olía a él… un cosquilleo en su bajo vientre la hizo estremecer de arriba a abajo. Decidió que ya era hora de dejar de holgazanear, así que se dio una buena ducha y se tomó un café bien cargado, el día de hoy se avecinaba largo.
Había quedado con Sayuri para comer cerca de donde más tarde tenían la cita con la ginecóloga. Era una zona muy concurrida de Tokio, llena de oficinas y comercios. Conversaron alegremente, Sayuri quiso interrogarla desde primera hora sobre Ranma, quería saber todos los detalles. Akane le enseñó una foto de él y su amiga pensó que iba a tener un orgasmo en ese momento. Nunca había visto semejante especimen.
―Al final vas a tener que agradecerme que te dejara plantada esa noche, así pudiste conocer a ese pedazo de hombre ―dijo Sayuri con tono pícaro― ¿Cuándo me lo vas a presentar? He de advertirle que no se le ocurra hacerte llorar o se las verá conmigo.
Akane rio ante el comentario de su amiga ―Justo eso te iba a proponer, Ranma me ha dicho que si queremos tomarnos algo con él y sus dos compañeros cuando terminen de entrenar, ¿te apetece?
―¿Sus compañeros son tan guapos como él? ―preguntó ilusionada Sayuri.
―Son muy guapos aunque, al menos para mí, no tanto como él…
Sayuri la miró con media sonrisa ―Vaya, sí que te ha calado hondo este chico… me alegro mucho Akane, te mereces ser feliz. Y en cuanto a tu propuesta, la acepto. La verdad que después del último desplante de Daisuke, decidí que ya era hora de quererme un poco más a mí misma y pasar página de una buena vez.
―¡Brindemos pues! ¡Por una nueva Sayuri! ―ambas alzaron sus refrescos y bebieron acto seguido.
Después de comer, tomaron café y estuvieron un rato dando vueltas por los distintos comercios. Ranma la llamó un rato para saber cómo estaba y para decirle que se iba al Dojo, cuando Akane le comentó que Sayuri había aceptado ir a tomar algo, lo oyó suspirar, ¿qué se traía entre manos? Igual quería hacer de casamentero con alguno de sus amigos, no pensaba que fueran del tipo de hombres que quieren tener una relación; aunque pensándolo fríamente, tampoco lo esperaba de Ranma, y ahí estaban.
Llegó la hora de la cita y estuvieron puntuales, esperando su turno.
―La Doctora Saotome la hará pasar enseguida, señorita Tendo ―la enfermera que trabajaba con la ginecóloga salió a atender a la nueva paciente.
―Gra-gracias… ―¿Saotome? pensó Akane, vaya coincidencia… parecía que su vida de repente se había vuelto involucrada por ese apellido.
No pasaron ni cinco minutos cuando Akane entró a consulta, llevaba años yendo a revisiones pero siempre le resultaba incómoda esa situación. La doctora Saotome estaba sentada en su sillón tecleando en su ordenador. Cuando Akane cerró la puerta, quitó su vista de la pantalla para centrarse en su nueva paciente. Los ojos de Nodoka Saotome se abrieron como platos y una gran sonrisa inundó su rostro.
―Tome asiento por favor, señorita Tendo ―le señaló la silla justo en frente de la suya, no le quitaba la vista de encima por lo que Akane comenzó a ponerse nerviosa.
―Buenas tardes, Doctora. Gracias ―Akane tomó asiento tímidamente. La Doctora Saotome era una mujer muy bella para ser una señora madura, sus ojos… le resultaban terriblemente familiares.
―Voy a hacerle unas preguntas para abrirle la ficha de paciente, ¿de acuerdo?
―Sí, claro ―respondió la peliazul.
La Doctora Saotome le hizo todas las preguntas de rutina, tecleaba en su ordenador las respuestas de Akane mientras continuaba mirándola fijamente con su imborrable sonrisa.
―¿Tiene usted pareja, señorita Tendo? ―siguió preguntando Nodoka Saotome.
―Sí, tengo ―afirmó la chica.
―¿Su pareja es varonil? ¿Se porta como debe portarse un hombre entre hombres?
Akane se quedó muda, ¿qué clase de pregunta era esa? ―Dis-disculpe Doctora Saotome… no sé qué tiene que ver eso con mi revisión…
―Era solo por conocerla a usted y a su pareja un poco más, créame que todo tiene un sentido ―la respuesta de la doctora no la dejó del todo satisfecha. Pero si Sayuri decía que era de las mejores, le daría un voto de confianza― Está bien… pase a la sala, desnúdese de cintura para abajo y salga. Mi enfermera le dará una sábana para cubrirse.
La enfermera que antes había salido a atenderla, la acompañó hasta un baño. Akane salió a los pocos minutos cubierta con la sábana. La Doctora la hizo subir en el potro para examinarla. Después de hacerle un chequeo completo, Nodoka Saotome le preguntó: ―Me ha dicho que quiere que revisemos el dispositivo intrauterino que tiene, ¿correcto?
―Sí, ya me toca la revisión.
―¿No quieren tener hijos su pareja y usted?
Akane se quedó otra vez sin saber qué responder, ¿por qué le hacía esas preguntas? ―Bu-bueno… llevamos poco… no-no sé aún...―respondió titubeante, ¿un hijo de Ranma?... eso era mucho adelantar y ya iban demasiado rápido, prácticamente vivían juntos.
―Seguro que le saldrían unos hijos preciosos y fuertes.
―… eeee … ―no sabía qué responder, miró hacia la mesa del despacho para distraerse mientras la Doctora Saotome le estaba haciendo la revisión. Todo estaba perfectamente ordenado, sus papeles en orden, los bolígrafos en fila, los archivadores por colores y tamaño, una foto de Ranma...espera…¡¿Una foto de Ranma!? ¡Saotome!
Akane se incorporó de repente, Nodoka dejó lo que estaba haciendo para prestarle atención ―¿Ocurre algo, señorita Tendo?
―Us-usted… Ran-ma… ¿ma-madre…? ―apenas podía articular palabra.
Nodoka le sonrió muy dulce, claro… sus ojos… son iguales a los de Ranma ―Eres la novia de mi hijo Ranma, ¿verdad? Hoy he visto por "accidente" una foto vuestra en su móvil y ya me ha contado que tenía novia. ¡No sabes la alegría que me ha dado! Cuando te he visto entrar te he reconocido al instante, eres muy guapa. Veo a mi hijo muy ilusionado, aunque intente esconderlo, pero una madre conoce a sus hijos.
Akane no sabía dónde esconderse, quería que se la tragara la tierra. La madre de Ranma, explorando su… Ay Dios… se echó hacia atrás tapándose la cara con las manos.
―Doc-doctora Saotome, esto es muy incómodo para mí…
―Llámame Nodoka y no tengas vergüenza, ya mismo termino… respira hondo, quizá te moleste un poco.
¿Por qué? ¿Por qué entre todas las ginecólogas que había en Tokio había tenido que dar con la madre de Ranma? ¡¿Qué probabilidades había!? ¡¿Una entre un millón!? ¿Qué le pasaba con esa familia? Parecía que tenía un imán para estar cerca de ellos.
―Muy bien querida, ya puedes vestirte ―Akane pegó un brinco y salió corriendo al baño. En su vida había pasado tanta vergüenza. Se miró al espejo, parecía un semáforo de lo roja que estaba. Tomó aire, se vistió y con manos temblorosas abrió la puerta. Vio a la madre de Ranma teclear en su ordenador, cuando la tuvo delante le sonrió de nuevo.
―Pues todo en orden querida, estás perfecta para traerme nietos ―a Akane le cambió el color de la cara de rojo a blanco―. Cuando estéis listos, por supuesto…aquí tienes esta receta, te he prescrito ácido fólico, te sentirás con más energía, ya verás ¡Ah, y dile a mi hijo que a ver si te trae oficialmente a comer a casa un día, así podremos hablar tranquilamente!
―Cla-claro… señora Saotome… ¿pago fuera la consulta?
―Para nada querida, somos familia, sólo haz muy feliz a mi hijo esta noche. Me ha encantado conocerte, Akane.
―….. ―¿qué se le respondía a eso? con una sonrisa nerviosa, alzó la mano a modo de despedida y salió.
―¿Qué tal con la Doctora Saoto...? ¡Akane más despacio! ―Akane tomó a Sayuri de la muñeca y tiró de ella para salir lo más rápido posible de allí. Cuando llegaron a la calle y estuvieron a una distancia prudencial, la chica frenó en seco y se puso las manos en las rodillas mientras intentaba controlar su agitada respiración― ¿Me puedes explicar qué te pasa? ¿No te ha gustado la Doctora Saotome?
―¡La Doctora Saotome es la madre de Ranma! ¡Dios… me muero de vergüenza! Me ha.. me ha… ¿¡por qué me pasan estas cosas!? ¡El primer encuentro con su madre y tiene que ser en esa situación! ―Akane miró histérica a su amiga, Sayuri estalló a carcajadas ante la mirada estupefacta de su amiga― ¡No tiene ninguna gracia!
―Sí que la tiene, solo que tú no puedes verla ―Sayuri continuó riendo un largo rato ante la mirada acusadora de Akane, mientras iban camino del metro para dirigirse al Dojo de Ranma.
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Salieron del metro y fueron caminando despacio. Sayuri se disculpó con Akane por haberse reído como lo hizo, pero le dijo que con los años ella también se reiría.
—¿Se lo vas a decir a Ranma? —preguntó curiosa su amiga.
Akane tomó aire un instante antes de responder:— Sí, pero luego cuando estemos solos… si no se entera por mí, su madre seguro le dice algo.
Llegaron por fin al Dojo y entraron. Era un sitio enorme donde había varias duelas divididas. En una de ellas había niños, en otras adolescentes, adultos haciendo katas en otra… pero no veía a Ranma y a sus compañeros por ningún sitio.
—Disculpe, ¿es usted Akane Tendo? —Akane se giró y detrás suyo encontró a una chica alta con gafas, tenía cuerpo de culturista y miró a la peliazul de arriba a abajo con media sonrisa en los labios
—Sí, soy yo… —contestó dudosa. ¿Esa chica la estaba desnudando con la mirada?
—Ranma me ha dicho que vendría su novia con una amiga, y que las hiciera pasar en cuanto llegaran. Si son tan amables de seguirme, los alumnos de élite del sensei Happosai entrenan en una sala aparte.
—Alumnos de élite… eso me gusta —susurró Sayuri al oído de Akane. Atravesaron la gran sala y la mayoría de los hombres se giraron al ver pasar a las dos chicas. Todos tenían la vista clavada en Akane, quién bajó la mirada y aceleró el paso.
Por fin llegaron a una puerta que había al fondo de la primera sala, la chica culturista la abrió con sigilo y las invitó a pasar. En cuanto las dos estuvieron dentro cerró la puerta de nuevo, no sin antes volver a darle un repaso a la peliazul.
Akane y Sayuri se quedaron quietas en su sitio, los chicos parecían no haberse percatado aún de su presencia. Sayuri abrió la boca al ver a tres musculosos chicos luchando entre sí, sudorosos y con el torso descubierto.
—Si estoy muerta y esto es el cielo no me reanimes… —dijo la chica castaña, a lo que Akane no pudo evitar reír. Era ella y aún no se había acostumbrado a ver así a Ranma. Se fijó más en él, parecía que sus dos compañeros lo estaban atacando a la vez. Los movimientos de Ranma eran sublimes, se movía con una gracilidad y rapidez increíbles. Entonces recordó lo que le dijo esa misma mañana "soy aún más sexy cuando lucho" el maldito tenía razón, un calor insoportable recorrió el cuerpo de Akane desde la cabeza hasta la punta de sus pies.
—"Estúpido y sensual Ranma" —pensó la peliazul.
—¡Akane! —la voz del sensei de Ranma retumbó en la sala, el azabache giró en dirección a la puerta y la vio, sus compañeros aprovecharon su distracción para inmovilizarlo— ¡Y traes a una amiga! ¡Bienvenidas!
—¡Chicos soltadme! ¡Maestro estese quieto! —Ranma luchaba por liberarse de sus compañeros, ahora no sabía si había sido buena idea que Akane viniera al Dojo.
Happosai saltó para abrazar a Akane, ésta lo miró asustada; con una llave que ni Taro ni Ryu supieron de dónde se sacó, Ranma se liberó. Saltó hacia Happosai y desvió su trayectoria propinándole una patada.
—¡Ranma! ¡Pagarás esta ofensa a tu maestro! —gritó Happosai nada más ponerse en pie.
—¿¡Qué le he advertido de cuando llegaran las chicas, maestro!?
—Eres un alumno desagradecido… —se fue a un rincón y se puso en cuclillas.
—¡Su teatro no me vale!
Akane se acercó hasta Happosai y se agachó para ponerse a su altura.
—Akane, no entres en su juego —le advirtió el chico de la trenza.
—Maestro, si quiere, cuando terminen de entrenar iremos a su puesto con usted, ¿de acuerdo?
Happosai la miró con ojos vidriosos —¡Qué buena eres Akane… mi alumno no te merece! ¡Eres la mejor! —saltó hacia el pecho de Akane, ésta gritó y en menos de un segundo, Ranma se lo quitó de encima.
—¡Te advertí que no entraras en su juego! —Akane se puso la mano en el corazón, no se esperaba esa reacción del sensei de Ranma. Sayuri se quedó atónita ante lo que veía, aunque pronto se le pasó porque Taro y Ryu se acercaron a presentarse.
Ranma aprovechó que su maestro salió a beber "agua" para saludar a Akane como ella se merecía. La estrechó entre sus brazos y la besó muy dulce. Había estado muy preocupado por ella todo el día, el volver a tenerla junto a él para protegerla, le hizo relajarse por fin.
―Ya veo que me has echado de menos… ―susurró Akane mientras se besaban.
―No tienes ni idea de cuánto… ―respondió él― ¿Qué tal el día?
―Digamos que… especial… ―no era momento de hablar de cómo había conocido a su madre. Ranma también cayó, quería saber cómo estaba ella realmente, tanto física como psicológicamente, pero tampoco era ni momento ni lugar. Además tenía que terminar de entrenar aún.
El azabache miró más detenidamente a Akane, ésta llevaba una blusa blanca que dejaba descubierto uno de sus hombros y una falda plisada color azul bastante corta. La lujuria invadió a Ranma en ese instante, se acercó más a ella y se inclinó para susurrarle al oído: ―¿Te has puesto esta faldita para atormentarme? porque me da muy buen acceso a lo que hay debajo de ella… ―Ranma metió lentamente la mano por debajo de la falda y apretó el trasero de Akane, haciendo que ésta se ruborizara automáticamente.
―Estás loco… déjame… nos van a ver… ―la chica no sabía dónde meterse.
―Pasemos de ellos, vayamos directamente a tu apartamento… no nos necesitan…
Akane tomó la mano de Ranma y la sacó de debajo de su falda ―La próxima vez lo piensas mejor antes de organizar algo, ahora tenemos que cumplir.
El azabache gruñó de pura frustración ―Vale pero una cerveza y nos vamos.
La chica le sonrió muy sensual ―Ya lo vamos viendo… ―se alejó de él contoneando sus caderas exageradamente mientras se subía un poco la falda, dejando ligeramente al descubierto sus nalgas. Todo lo hizo en un abrir y cerrar de ojos, pero Ranma tuvo un primer plano estupendo de sus pequeñísimas braguitas negras. Cerró los ojos para evitar cometer una locura. Afortunadamente en ese instante regresó Happosai, traía la nariz algo colorada.
―¡She acabó el deshcanhso...! ¡Una hogha másh y nosh vamosh!
Los tres compañeros se miraron y suspiraron, cuando Happosai llegaba así había que temerle, aunque esa vez se tambaleó un par de veces y cayó boca arriba roncando.
Ranma miró a las chicas ―Vamos a estirar, nos duchamos y podemos irnos. Ellas asintieron sin decir palabra.
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Ya llevaban cerca de dos horas en el bar, pidieron de comer y ahora estaban con las copas. Ranma no tomó nada más que una cerveza al principio de la noche, porque tenía que conducir, y si no consentía ponerse en peligro en carretera, mucho menos llevando a Akane consigo. La peliazul tampoco bebió nada más que la primera cerveza, al igual que Ranma. Sin embargo para Sayuri, Taro y Ryu la noche parecía que acababa de empezar.
―¿Hemos cumplido ya? ―volvió a preguntar el azabache por quinta vez en el rato que llevaban en el bar.
―¿Puedo fiarme de dejar a Sayuri con ellos? ―dijo señalando a los amigos de Ranma.
―Son confiables al 100% más protegida que con ellos no lo va a estar ―respondió mientras besaba el hombro desnudo de Akane. Ésta sintió un hormigueo recorrerle todo el cuerpo. Se levantó y fue a hablar con su amiga, Ranma vio que Sayuri sonreía y asintía. Acto seguido la vio saludarlo moviendo la mano, Taro y Ryu también saludaron a modo de despedida. Akane se acercó hasta él ―Ya hemos cumplido… ―Ranma la tomó de la mano y salieron del local bastante apresurados.
Llegaron al apartamento de Akane, se subieron en el ascensor y en cuanto las puertas se cerraron, Ranma la acorraló en una de las esquinas. Le tomó las muñecas y las subió por encima de su cabeza, las agarró solo con una mano y con la que le quedó libre la metió debajo de su falda, apartó ligeramente las braguitas y comenzó a masajear la zona íntima de la chica.
―Es-espera… ―la voz de Akane era casi imperceptible.
―No puedo esperar, llevo todo el día pensando en ti… ―Ranma pulsó un botón del ascensor e hizo que se parara.
―¡Ranma! Sabes que me da… me da…
―Dime qué te da, Akane… ―dijo él mientras le daba pequeños mordisquitos en la oreja y continuaba moviendo sus dedos alrededor del clítoris de la excitada joven.
―Me-me pongo… nerviosa… en si-sitios pequeños… ―jadeaba la chica sin poder evitarlo. Ranma la tenía completamente a su merced.
―Estando conmigo no te pasará nada… ―el azabache la besó con pasión, se bajó los pantalones y los bóxer, cogió una pierna de Akane y la elevó ligeramente. Buscó de nuevo con la mano la intimidad de ella y dirigió su erección a la entrada de ésta. Sintió el calor y la humedad de ella nada más hacer contacto. Ranma resopló mientras se introducía en su chica despacio, disfrutando. Esa situación era terriblemente excitante, estaban expuestos a ser pillados en cualquier momento pero no podían esperar a volver a ser uno.
El azabache paró cuando sintió que no podía avanzar más, Akane se quejó levemente y él la miró preocupado ―¿Te duele? ¿Paro?
―Solo estoy un poco molesta, será por la revisión... me acostumbraré enseguida.
Ranma comenzó entonces a moverse muy despacio, por nada del mundo quería causarle a Akane el más mínimo dolor.
―Vale… acelera… ―pidió ella con lujuria en su mirada. Nunca había experimentado esas sensaciones, pero tampoco podía obviar que estaban teniendo sexo en un sitio público.
Debido a lo sumamente excitados que estaban, ambos llegaron al orgasmo muy rápido, prácticamente al mismo tiempo. Las carantoñas para luego, se acomodaron la ropa y Ranma presionó un botón que hizo al ascensor moverse de nuevo. Se miraron y sonrieron con complicidad.
Entraron al apartamento algo más relajados, pero aún quedaban resquicios de su lujuria, que tenían que resolver más tarde. Akane iba a entrar en su dormitorio cuando Ranma la sujetó de la muñeca.
―Hoy he hablado con Shinnosuke ―la cara de Akane se desencajó por completo― ¿Por qué no me has contado que anoche te atacaron? ¿No confías en mí?
―Yo… no quería preocuparte… estoy bien…
―¿Cómo no voy a preocuparme? No estuve ahí para protegerte… ¿Y si Shinnosuke no hubiera pasado en ese instante? Siento que te he fallado... ―Ranma la acercó a su cuerpo y la abrazó con fuerza, Akane respondió al abrazo. Tras unos instantes ella se separó lo suficiente para acariciarle la mejilla.
―No puedes estar conmigo las 24h del día, no es culpa tuya…
―Hablaré con Mousse, él es policía, a ver si podemos averiguar quién fue y evitar que pase de nuevo. Solo hazme una promesa ―Akane lo miró dubitativa―; si yo no estoy contigo, que alguien te acompañe. Llámame si es necesario, no pienses que me molestas, tú eres más importante que todo lo demás. ¿De acuerdo?
Akane asintió en silencio, sabía que no iba a estar tranquilo cuando estuvieran separados, pero al menos, si prometiéndole eso se calmaba un poco, así lo haría. Ranma suspiró, ella se había convertido en lo más importante de su vida, el solo pensar que pudiera pasarle algo le dejaba un vacío enorme.
―Ven… ―Akane lo tomó de la mano, lo llevó hasta el dormitorio y lo sentó en la cama. comenzó a desnudarse delante de él muy despacio; Ranma la miraba embobado, era realmente una mujer exquisita, una diosa… cuando estuvo completamente desnuda se sentó a horcajadas encima de él, Ranma la rodeó por la cintura― Hazme el amor, Ranma… entre tus brazos me siento protegida del mundo…
No hubo más palabras, el azabache le dio la vuelta y la tumbó sobre la cama, la besó de la forma más tierna y dulce. Su corazón palpitaba a mil por hora, nunca se había enamorado pero lo que sentía por esa chica no podía ser otra cosa. Y ahí, iluminados exclusivamente por la luz de la luna volvieron a hacer el amor hasta quedar agotados.
Después de llevar un largo rato abrazados, sin decir nada, solo disfrutando del silencio, Akane recordó que debía de tomar las pastillas recomendadas por la madre de Ranma. ¡La madre de Ranma! mejor dejaba la charla para el día siguiente. Se levantó, no sin esfuerzo, ya que el chico de la trenza no la dejaba ir.
―¿A dónde vas? ―preguntó somnoliento.
―La ginecóloga me ha recetado unas pastillas y me las tengo que tomar ahora.
―Es cierto, no me has contado qué tal la revisión. ¿Qué pastillas te han mandado y por qué?
―Ácido fólico, dice que me vendrá bien para evitar anemias y me sentiré mejor. De eso quería hablarte… la ginecóloga a la que me llevó Sayuri… ―suspiró― es Nodoka Saotome...
Ranma se puso en pie de un brinco ―¡¿QUÉÉÉÉÉ!? ―gritó el alterado chico― ¡¿Mi-mi madre!? ¡¿Cu-cuándo pensabas decírmelo!? ¿¡Te-te reconoció!?
―Pues iba a hablar contigo cuando llegáramos al apartamento pero… ya sabes… ¡y cálmate por favor! ¡La que debería estar alterada soy yo! ¡¿Sabes la vergüenza que he pasado?! ¡Quería que me tragara la tierra! Y sí… sabía quién era yo… vio una foto nuestra en tu móvil y me preguntó directamente si era tu novia…
―¡Vístete! ¡Nos vamos! ―Ranma comenzó a correr a toda prisa por la habitación aún desnudo. Akane lo miraba sorprendida por su exagerada reacción.
―¿Qué nos vamos? ¿A dónde? ¿Sabes la hora que es? ¡Me estás asustando!
Ranma se paró en seco delante de Akane, se pasó la mano por el rostro repetidas veces y a continuación le puso las manos en los hombros ―Nos vamos al hospital, a por Levonorgestrel y a que te revisen de nuevo. ¡Toma, ponte esto mismo! ―el azabache no hacía más que tirarle ropa para que se vistiera, pero él continuaba desnudo.
―¡No necesito la maldita pastilla del día después, tengo un DIU! ¡En serio, me asustas! ¿Qué pasa?
Ranma volvió a ponerse delante de la chica, la llevó hacia la cama y la hizo sentarse, empezó a dar pequeños paseos delante de ella ―Como te lo explico para que no creas que mi madre está loca… ella tiene unos deseos enfermizos de ser abuela. Está constantemente pidiéndome que escoja a una buena chica de una vez y le dé nietos. Ayer en la comida le hablé de ti, ya que vio por "accidente" nuestra foto y estuvo toda la comida hablando de que tú sí me convenías, que tendríamos unos hijos preciosos, bla, bla…
Akane palideció en ese momento ―¿Qué me quieres decir exactamente…?
Ranma exhaló ―Puede que mi madre… por favor no la juzgues… haya sido capaz de quitarte el DIU… para por fin tener nietos ―Akane se quedó quieta mirando el horizonte, Ranma le pasó la mano por delante pero no reaccionaba―¿Akane?
De pronto la chica se puso en pie ―¿¡Qué-qué…!? ―en es instante le llegó clara y fresca toda la conversación que había tenido con la madre de Ranma, ¿habría sido capaz?― ¿¡Esa es la manera de presentarse de tu madre!? ¡¿Hace estas cosas con todas tus novias!?
Ranma intentó calmarla, ya estaba él lo suficientemente alterado por los dos ―La verdad es que no… a Shampoo la tenía en la lista negra, no hacía más que darme preservativos y me tenía la cabeza loca advirtiéndome que tomara precauciones, que no me fiara aunque ella me dijera que tomaba la píldora o cualquier otro método anticonceptivo.
―¿Y por qué piensas que yo sí soy la adecuada para ella? ¡Igual te equivocas! Esto no puede ser real… ―ahora era Akane la que daba vueltas por la habitación.
―Créeme… me lo ha recalcado mucho hoy en el almuerzo… así que ¡vámonos ya!
Akane se vistió en un abrir y cerrar de ojos, Ranma cogió las llaves de la moto y abrió la puerta principal, al ver que Akane se quedaba quieta se alteró —¿A qué esperas? ¡De prisa!
—¿Piensas ir así al hospital? —Akane, pese a lo alterada que estaba no pudo evitar reír ante la situación. Ranma se miró y comprobó que lo único que llevaba puesto eran las deportivas, volvió a cerrar la puerta y salió en menos de medio minuto de nuevo ya vestido.
—Mejor —dijo la chica nada más verlo— ambos salieron como una exhalación hacia el hospital.
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A las dos horas regresaron al apartamento, su vuelta la hicieron en completo silencio durante todo trayecto. Se sentaron pesadamente a la mesa de la cocina.
—Lo siento… debes pensar que mi familia está como un cencerro…mi madre es una buena mujer y una gran profesional… solo que cuando se trata de mí se le cruzan los cables —Ranma se sentía tremendamente apurado, sus sospechas fueron acertadas. Aparte de la vergüenza de llegar y tener que pedir la píldora del día después, tuvieron que tragar con las risas del ginecólogo de guardia. Ranma lo conocía desde que era pequeño, y lo peor de todo, es que no le sorprendió lo que había pasado.
Akane lo miró muda unos instantes, era clara la culpa que Ranma tenía encima, su vida había dado un giro desde que lo conoció. Antes solo veía la vida pasar sin tener nada que aportar, ahora parecía que cada día a su lado era un nuevo reto y una nueva aventura.
—La verdad no sé si seguir molesta o sentirme halagada porque tu madre me haya escogido como madre de tus hijos…
Ranma soltó el aire que llevaba guardando desde que ella lo miró fijamente; si su madre fastidiaba su relación con Akane, no se lo perdonaría en la vida. No obstante, iba a tener una charla con ella seriamente. Se acercó a la peliazul y se agachó.
—No te merezco… ¿eres real? —preguntó mientras acariciaba el rostro de la ruborizada chica.
—Sí que lo soy, bobo… mejor pasemos página. Está a punto de amanecer y toca trabajar, así que nos preparamos y me invitas a desayunar.
—Trato hecho, hay que darse prisa, ¿nos duchamos juntos para apremiar… ? —Ranma le sonrió seductoramente mientras le acariciaba las piernas de manera ascendente. Akane se puso en pie de un salto.
—¡Aleja tus espermatozoides de mis óvulos, Saotome!
Ranma rio a carcajadas —Era broma, era broma… si vieras la cara que has puesto —se levantó e intentó abrazarla.
—No tiene gracia… y dale las gracias a tu madre porque hasta que no me den cita para ponerme el DIU de nuevo, no me tocas si no es con preservativo por delante.
—Maldita sea… —gruñó el azabache, gracias mamá… pensó con desgana.
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—Entonces, ¿lo hacemos así? ¿Crees que funcionará? —preguntó Ryoga a Ukyo. Ambos se encontraban aún en la cama, Ukyo había pasado la noche en el apartamento de Ryoga. Hacía tiempo que ellos tenían encuentros sexuales ocasionales.
La castaña le acarició el pecho —Cuando yo te diga, llévala a la sala de estar de los médicos de cirugía, del resto me encargo yo… igual es complicado que se dé la situación pero créeme que no tardaremos tanto como piensas. Tú solo asegúrate de estar cerca de ella.
—Perfecto.
Continuará…
Hola de nuevo! Qué tal os ha parecido el capítulo de esta semana? No sé vosotros pero yo me divertí mucho escribiéndolo :P esta Nodoka es toda una loquilla jajajajaja. Qué estarán tramando Ryoga y Ukyo? Ainssss
Aunque ya lo sabréis, por si cambia la jerga en otros países, y como he puesto en el capítulo, un DIU (dispositivo intrauterino) es un pequeño dispositivo de plástico en forma de T utilizado para evitar embarazos.
Quiero aclarar también que la pastilla del día después (Levonorgestrel) puede tomarse hasta pasadas 72h de la relación de riesgo, y no sé en otros sitios, pero en España se compra sin receta en cualquier farmacia. Pero me pareció más divertido que perdieran la cabeza y salieran corriendo al hospital jajajaja sólo quería que lo supierais :)
Bien, pues poco a poco nos vamos acercando a la trama… ya sí que estoy situando mejor a los personajes. Espero vuestras teorías con ansias.
Muchísimas gracias por cada uno de vuestros reviews, los adoro todos!
Mis gracias al final de cada capítulo a mi b-reader Sailordancer7, no podían faltar. Lo que nos reímos en nuestra mesa redonda con lo de Nodoka. Me encantan! love you baby!
A mis locas por el dios griego, mis niñas preciosas, las adoro. Somos tan distintas y tan iguales a la vez… por eso nos complementamos tan bien. Os quiero chicas.
Y ya dejo el parloteo para centrarme en contestar vuestros reviews Maryconchita pues ahí van unos poquitos más de celos jajaja pues… no te puedo adelantar nada de quién es el asaltante o si los sueños de Ranma son premoniciones o simples pesadillas, pero sí te digo que lo de Toma tienes razón; ahí no eran celos verdaderos, fue para incentivar al chico a que comiera. Y sólo por eso yo me lo quiero comer a él jijiji espero que te haya gustado el capítulo graceurglsq chan chan channnnn no puedo decirte quién la atacó o te desvelo parte de la trama jijiji Ranma celoso y posesivo nos pone muy malitas 7u7 y sí… ya sabemos que nuestro trenzudo no es muy ducho con las palabras, así que es su forma de decirle que la ama AzusaCT dirección apuntada, mando las rosas para allá jeje. Quién sabe lo que se me pasa por esta cabeza loca… igual yo soy la atacante para quedarme con Ranma muahahahaha Siempre dejo a Shinno soltero, al menos que tenga a alguien, aunque siga enamorado de Akane. Muchos besos bonita, ya tengo ganas de leer qué te ha parecido este y qué crees que va a pasar nancyriny me alegra que hayas dado con esta historia y que te guste tanto jeje. Hubo una temporada que era muy fan de Grey´s Anatomy pero si me quitan a mi Dr Sloan pues… como que ya no es lo mismo. Así que la dejé de ver. Las actualizaciones las hago los viernes, de momento… así que no os hago sufrir demasiado. Qué tal este capítulo? Saludos! Ibetzia mis labios están sellados jejeje este Ryoga… se está pasando con su obsesión de ser mejor que Ranma, ya veremos hasta dónde es capaz de llegar, y sí, como se entere Ranma lo deja sin dientes jajaja SusyChantilly sabes que es lo máximo que puedo hacer por Shinno y por vosotras jajaja no está friendzoneado porque ya tuvo su relación con Akane, ahora es su ex pero también su amigo jijijij. Bueno, no creo que Akane le gustara la actitud de Ranma pero por eso no lo mandaría al diablo, es que quién se separa tan alegremente de semejante hombre? Seguro que te seguirá gustando como voy a llevar a Shinno, o al menos eso espero kariiim es que cuando Ranma se pone en plan celoso y posesivo está para comérselo… Siiii Shinno el pobre, a pesar de seguir enamorado de Akane, sabe que ella nunca va a sentir por él más que amistad, lo tiene asumido y por eso intentó seguir con su vida y hasta se casó, así de claro lo tiene. Supongo que sé a qué serie te refieres y sí que me di cuenta luego de las similitudes, pero te prometo que fueron sin pensar, igual las tenía en mi subconsciente. Pero te aseguro que la trama es original 100% cualquier parecido es pura coincidencia ;) y sí que he querido hacer a una Akane más madura y decidida. Me alegra que se vea reflajado Lu chan87 He intentado hacer a Akane más madura y parece que se ve claro jejeje. Mi vampirilla, si quieres te cuento en secreto la trama… naaaaa a debatir como todas jijiji 1Andrea11 Esta Akane no se deja ofender, tiene muy claras las cosas y pone en su lugar a quien haga falta, hasta al mismísimo Ranma jajaja siempre que pueda Shinnosuke aparecerá en mis historias, no sé si en esta podré darle un papel muy extenso pero… quién sabe. Aunque lo tengo todo pensado igual cambio cosas a medida que las vaya escribiendo. Me encanta que le digas el creep! jajajajaja me parto! bueno, ya se verá… vosotras id sacando conclusiones y estad atentas a los detalles ;) bueno, finalmente se enteró del ataque sufrido por Akane, es que ella no quiere hacerlo preocupar. Así es, siempre pendiente de los demás antes que de sí misma. Mándame mucha inspiración graciassss. Saludos Gabriel Fonseca y más que se podrá… los que me conocen ya están esperando a ver por dónde sale la verdadera trama jejeje pronto… seguid a la espera. Ellos están hechos el uno para el otro, lo saben desde el primer momento que se vieron, a ver cómo evoluciona la relación nancyricoleon Ya está Shinno por aquí… y ya fue Ranma a ponerlo en su sitio jajaja aunque esta vez se equivocó, Shinno sí sigue enamorado de Akane, pero sabe cuál es su lugar y siempre estará para ella. Ryoga, Ryoga… qué pasará con él… ya irás viendo su evolución y gracias por la suerte! Juany Rdz mi niña, como ves, no os dejo con la duda mucho tiempo jijiji y ya sabes qué fue lo que pasó de verdad con tu cerdito favorito. Ni arrepentimiento tiene, para él sólo es importante ser mejor que Ranma en todo. Ya me habría gustado que alguno de mis monitores fuera Ranma snif snif… hinatacris es que no concibo a un Ranma que no sea extremadamente celoso y posesivo con Akane, creo que tengo que hacérmelo mirar jajaja Akane no es la tontita que se lo traga todo y si tiene que poner a Ukyo en su sitio la va a poner las veces que hagan falta. Ahora Akane tendría un gran sensei, a ver si se aprovecha de eso, yo lo haría A.R Tendo jajajajaja Akane le dio un Zas en toda la boca a Ukyo, para que no se meta donde no la llaman. Tú hiciste algo similar? uoooo me hubiera encantado ver la cara de la chava jajajajaja a mí también me gusta el personaje de Shinno, por eso siempre intento que aparezca en mis historias :) paulayjoaqui hola bonita! estoy muy bien, espero que tú igual. Quién será el atacante? chan chan chan… jejeje Ranma el pobre no puede abarcar con tanto hombre detrás de su chica, pero ella tampoco lo tiene fácil, ya que durante un tiempo, ha sido el galán del hospital y a saber… pero las mujeres maduran antes. A mí también me encanta la película donde sale el príncipe Toma, quise hacerle un guiño en mi fic. Bueno, ya has visto que Ranma sí le ha contado lo que ocurrió entre Ryoga y Shampoo. Ambos son más maduros en esta historia, aunque Akane le haya ocultado que la atacaron, ella no quiere preocuparlo Sailordancer7 pues por desgracia no hay muchos enfermeros sensuales como Shinno o Fran :( y la verdad, a Ukyo le hace falta una inyección de autoestima… aunque quisiera "pillar" al Dr Saotome, ella tampoco ha perdido el tiempo en acostarse con quien ha querido, Ryoga entre ellos… Y sí, ese Tofu debía ser muy importante para ella en ese momento, porque yo tampoco dejaría escapar al bombón de Shinno así como así, aunque, supongo que lo dejó por hacerle un favor a él, ya que ella jamás lo querría como se merecía. Ya sabemos que Ranma y Akane son muy populares, la verdad, yo no llevaría nada de bien estar con alguien, trabajando en el mismo sitio y preguntándome si la que le saluda también se la ha tirado. Tiene que ser muy difícil. Muack baby Mina Ain0 Doctor Ranma celoso posesivo Saotome es su nombre completo jeje dentro de que me gusta que Ranma rescate siempre a Akane, esta vez quiero que no se deje achantar por nadie y ponga en su lugar al que trate de hacerla de menos. Y tienes razón, Ryoga no será tan lindo, no sé hasta dónde evolucionará su personaje aún , estad atentas Nidia Hola hermosa! Tu niña es un trastillo jajajaja pero es que está en la edad de serlo. Dale un besico de mi parte. Ya sabes que mientras pueda, Shinno saldrá en mis historias, y mis labios están sellados con respecto al atacante. Tenéis que hacer de detectives ;) besitos mi niña, espero que te haya gustado el capítulo Siyi Gracias! qué bien que te guste :) SARITANIMELOVE tienes razón de que celoso y posesivo solo le queda bien a él 7u7 quién habrá sido? vale, lo confiesa… fui yo que me quiero quitar a Akane de en medio y quedarme con Ranma jeje pues, en principio poco puede hacer Ranma, además Akane no lo va a dejar que la trate como una niña, así que intentará mantenerla vigilada. Espero que te haya gustado este capítulo.
Pues ya está, creo que no me dejo a nadie, una vez más disculpas si ha sido así. El siguiente capítulo será… cierro cremallera mejor. Qué paséis un buen finde y una mejor semana. Nos leemos!
Sakura Saotome :)
