Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko
*A corazón abierto*
Capítulo 8
El fin de semana pasó volando, Ranma y Akane regresaban de disfrutar dos idílicos días más unidos que nunca. Decidieron quedarse una noche extra y volver temprano a Tokio, ya que ambos tenían turno en el hospital. Akane iba perdiendo el miedo a la moto, es más, ahora hasta disfrutaba de la libertad que la máquina le otorgaba, y pedía a Ranma en ciertas ocasiones que acelerara para sentir mejor el viento en la cara; seguía sujetándose muy fuerte a la cintura de él, algo que Ranma pedía interiormente que no terminara nunca, le encantaba sentir el calor del cuerpo de su adorado tormento en su espalda.
Llegaron al hospital y aparcaron la moto, Akane se bajó y le dio su casco a Ranma, se removió ligeramente el cabello para darle forma.
—Voy a ir al kiosko a comprar agua, ¿quieres algo? —preguntó la peliazul, a lo que el chico le respondió con una pícara sonrisa— No tienes remedio Saotome…
—¡Si no he abierto la boca! —rio— Una botella de agua estará bien. Ahora te alcanzo.
La chica le guiñó un ojo y comenzó a caminar, no había dado ni diez pasos cuando el chirrido de unas ruedas y de un motor acelerando hicieron que Ranma se pusiera en alerta. Miró hacia a Akane, que iba distraída buscando algo en su bolso, al girar su cabeza hacia la derecha vislumbró un coche negro con las lunas tintadas que iba directo hacia Akane. Salió corriendo hacia donde estaba la chica.
—¡AKANE! —un grito ahogado salió de la garganta del azabache, la chica se paró al oír su nombre y buscó a Ranma, pero lo único que acertó a ver fue como un coche iba hacia ella a toda velocidad. Lo tenía encima, cerró los ojos y lo último que sintió fueron los brazos de Ranma que la apartaron del camino hasta caer en el suelo encima suyo.
El coche se alejó lo mismo de rápido que apareció. Ranma se incorporó sentándose en el suelo con Akane envuelta en sus brazos. Muchos curiosos se aproximaron para ver cómo estaba la pareja.
—¿¡Estás bien!? ¿¡Te has hecho daño!? —el chico no paraba de tocarla para comprobar si tenía alguna herida.
—Es-estoy bien… un poco nerviosa. ¡Ranma, estás sangrando! —Akane vio la chaqueta de Ranma rasgada por el codo y un poco de sangre en la zona.
—Es solo un rasguño, no te preocupes.
—¿Se encuentran bien? Podemos pedir ayuda en el hospital —dijo una señora mayor de entre las personas que rodearon a la pareja.
—No se preocupe, estamos bien —contestó Ranma mientras se ponían en pie. El azabache se quedó mirando en la dirección a la que había desaparecido el coche. La gente, al comprobar que todo estaba en orden y no fue más que un susto, se alejó, y cada quien continuó su camino.
—Entremos y te curo ese rasguño —Akane se abrazó fuerte a Ranma—. Gracias…
El chico le besó la coronilla como respuesta, la tomó de la mano y entraron. Nada más poner un pie dentro, muchos compañeros felicitaron a Ranma por su victoria en el torneo. Así estuvieron varios minutos hasta que por fin la gente se fue disipando.
—¿Estás segura de que te encuentras bien? Puedo llevarte a casa y decir que estás indispuesta —el tono de Ranma sonaba a verdadera preocupación, su mente no dejaba de dar vueltas a lo sucedido. ¿Había sido obra de un borracho, drogadicto, o había sido intencionado? Pero, ¿quién querría hacerle daño a Akane? Era la dulzura personificada. Llamaría a Mousse para ver si se podía hacer algo.
—No te preocupes, en serio. No me creas tan débil —refunfuñó cariñosamente—. No estoy herida, solo ha sido un susto así que me encuentro perfectamente para trabajar.
—No creerla débil… —Ranma hacía como que apuntaba en su libreta imaginaria— esa es mi chica, y… ¿lo que hablamos ayer? ¿Sigue en pie? —preguntó a su novia apretándole la mano ligeramente.
—Sí, me da una pena horrible dejar a los niños pero no quiero tener que pasar más tiempo con él —respondió la peliazul desviando levemente su mirada.
Ranma frunció el ceño —¿Ha pasado algo con Ryoga que no me hayas contado? Porque si te ha puesto la mano encima… —apretó el puño con fuerza. Akane reaccionó al instante, justo no le quería contar a Ranma lo sucedido porque sabía lo que pasaría, y por nada del mundo iba a perjudicar la carrera que tanto le había costado labrar.
—No-no te preocupes… es que después de saber lo que puede llegar a hacer por separarnos no me apetece estar cerca suyo.
Ranma dudó un instante de la respuesta de Akane, pero luego añadió: —Pues vamos a hablar con Hinako enseguida —con paso ligero se dirigieron al despacho de la supervisora jefe de enfermería.
.
.
.
En cuanto llegaron, Ranma suspiró y tocó a la puerta. Cada vez que entraba a verla salía como si alguien le hubiera absorbido su energía. No entendía el porqué.
—¡Adelante! —oyeron desde el otro lado, abrieron despacio— ¡Ah! ¡Si es la pareja de moda del Tokio Jikei hospital! ¡Pasad, pasad! ¿Les apetece un bombón? —ofreció la señorita Hinako Ninomiya a Ranma y Akane. La caja de bombones estaba a la mitad y ella volvía a tener la boca llena de chocolate. Los dos negaron con la cabeza y dieron las gracias.
Ranma carraspeó y cerró los ojos para volver a tomar aire —Buenos días señorita Hinako, venimos a tratar un asunto y nos gustaría que nos lo resolviera hoy mismo —comentó Ranma muy serio.
La señorita Hinako parpadeó un par de veces —¿Y de qué se trata, Doctor Saotome? —dijo mientras se metía otros dos bombones en la boca.
Ranma se colocó el dedo índice y pulgar en la sien —¿¡Podría por favor limpiarse la boca y dejar de comer bombones!?
Akane le puso una mano en el pecho para que se calmara —Verá, me gustaría que me cambiara de servicio, señorita Hinako ―intervino Akane.
―Justo hoy la iba a llamar para darle su nuevo destino, irá a cirugía cardiotorácica con el Doctor Saotome ―Hinako se limpió la boca y buscó entre sus papeles el nuevo horario de Akane.
―¿Me iba a cambiar de todas formas? Pero si yo no le había dicho nada, ¿ha habido quejas de mi trabajo? Porque le juro que en todo momento he sido muy profesional ―Akane se acercó a la mesa de la señorita Hinako preocupada porque quizá Ryoga había hablado mal de ella como venganza por su rechazo. Mientras, Ranma intentaba hacer gestos a la jefa de enfermeras para que no delatara que había sido idea suya, pero Hinako tenía la atención puesta en Akane.
―Al contrario, los médicos y los familiares de los niños ingresados no tienen queja ninguna de su labor, pero como le prometí al Doctor Saotome que la cambiaría hace dos semanas, estoy cumpliendo mi promesa. Ya estamos en paz, Doctor Saotome, deje de venir a molestar siempre con lo mismo. ¿Qué le pasa? ¿Es que hay moscas en mi despacho? porque no para de agitar las manos.
Akane se giró para mirar a Ranma, en ese momento él puso sus manos a la espalda y sonrió; no era su sonrisa seductora, era la sonrisa de "me han pillado".
―Ya hablaremos más tarde de esto… ―murmuró Akane entre dientes.
―¡Le dije que fuera discreta! ―increpó Ranma a Hinako.
―Pensé que como pareja no se ocultaban nada… muy mal Doctor Saotome. La comunicación es importantísima.
―¡Yo no le oculto nada a Akane! ―esas palabras calaron profundo en la peliazul, ella sí le estaba ocultando a Ranma lo que había pasado con Ryoga, pero sabía que estaba haciendo lo correcto. Si se enterara… no quería ni imaginar lo que podría llegar a hacer. Estaba protegiéndolo.
―Es cierto… como hace tanto que me dijo que pidiéramos el cambio lo olvidé ―Akane rio nerviosa. Ambos la miraron con la cabeza ladeada.
―Arreglado pues, aquí tiene el nuevo horario, espero que le vaya bien en cardiotorácica.
―Perfecto, pues vamos ―Ranma abrió la puerta del despacho de la señorita Hinako y se apartó para que Akane pasara, pero ella no se movió.
―Tengo que hablar una cosa con la señorita Hinako, ¿me esperas en cafetería? ―Ranma la miró con el ceño fruncido, ¿qué querría hablar con ella para que él no pudiera escucharlo? ―Son cosas de enfermería, seguro que te aburren y sé que necesitas el segundo café del día. Luego te curo la herida, ¿de acuerdo?
Ranma sabía que estaba echándolo por algún motivo pero no quiso discutir en ese momento ―Está bien, no tardes, ¿vale? ―Akane asintió y Ranma se marchó con mil dudas en la cabeza.
En cuanto se quedaron a solas, la chica se cogió la camiseta y comenzó a retorcerla, Hinako la observó, sabía que algo importante quería decirle. Su expresión cambió, parecía que se había transformado de niña caprichosa a una mujer en toda regla.
―¿De qué quería hablar conmigo señorita Tendo? ¿Pasa algo con el Doctor Saotome? Puedo reubicarla ahora mismo si me lo pide.
Akane reaccionó ―Oh, no, no… estoy encantada de conocer un área tan interesante como cirugía cardiotorácica y sé que aprenderé mucho con Ranma, digo con el Doctor Saotome… es que… ―Akane se sentó y se tapó las manos ocultando su rostro.
La señorita Hinako se levantó y se acercó a la joven ―¿Qué ocurre entonces? ―preguntó con voz muy suave.
―Me da mucha vergüenza contarle esto… ―la peliazul suspiró― Hará unos dos días yo tuve turno de noche con el Doctor Hibiki… todo más o menos bien hasta esa mañana. Es-estaba cambiándome en los vestuarios cuando escuché que alguien entró. Pensé que sería una compañera que también se había quedado hasta tarde como yo, casi una hora más porque aún no habíamos terminado unos informes… ―Akane volvió a suspirar― La persona que entró a vestuarios fue el Doctor Hibiki… ―los ojos de Hinako se abrieron de par en par― Él me… él… me acorraló… estaba excitado… pegó su… su… ―Akane volvió a cubrirse la cara con las manos y comenzó a llorar.
Hubo unos segundos de silencio hasta que la señorita Hinako habló: ―¿Me está queriendo decir que el Doctor Hibiki intentó propasarse con usted? ¿Es eso?
Akane la miró a los ojos, se secó las lágrimas y asintió ―No sé qué hacer, señorita Hinako… me da mucha apuro la situación.
―¿Que le da apuro? Señorita Tendo, no dudo de sus palabras, esto tengo que ponerlo en conocimiento de la directiva del hospital y recursos humanos para que haya una investigación y tomen medidas, pero no debe sentirse culpable… Voy a dar la cara por usted, estas acusaciones son muy graves. El Doctor Hibiki es un médico muy respetado. ¿Me confirma que eso fue lo que pasó? Tiene que contarme todo detalladamente, debo poseer toda la información posible, ¿de acuerdo?
―Sí, yo le diré todo pero sólo le pido una cosa… por favor, no quiero que esto llegue a oídos de Ranma ―suplicó la chica de ojos avellana.
―Entiendo… el contárselo o no es decisión suya. Llevaremos este asunto con la mayor discreción. Le doy mi palabra.
―Gracias… pues verá… cuando oí la puerta… ―Akane le contó lo sucedido con el Doctor Hibiki. Hace dos días fue ella, ¿pero quién le decía que no lo había hecho con otras chicas y ninguna denunció por miedo a las represalias o a que las despidieran? Tenía que intentarlo.
.
.
.
Ranma llevaba media hora esperando en la cafetería, volvió a mirar su reloj y le dio el último sorbo al tercer café del día. Se disponía a marcharse cuando la vio en la entrada, estaba buscándolo. Se levantó de la barra y fue directo a ella, iba dispuesto a enfrentarla, tenía que saber qué pasaba. su instinto de protección hacia ella lo tenía en alerta. En cuanto estuvieron frente a frente, Akane le abrazó por la cintura y escondió la cara en el pecho del azabache. A la porra el enfrentarla, parecía un cervatillo asustado. Así que la abrazó con fuerza.
―Akane, dime por favor qué ocurre. Me estás preocupando ―susurró cerca de su oído.
La chica lo miró con una sonrisa ―No pasa nada, en serio. Tenía ganas de abrazarte, sigo algo nerviosa por lo de esta mañana.
Ranma volvió a dudar ―Entonces… ¿no estás enfadada conmigo?
―Bueno… no me ha sentado muy bien que actuaras a mis espaldas —Ranma tragó en seco— , deberías haberlo consultado conmigo, puedo entender tus razones pero soy adulta. No puedes tomar las decisiones por mí. Sobretodo las que influyen con mi trabajo. Yo jamás me metería en el tuyo… ¿lo comprendes?
Ranma asintió, ella era sin duda lo que le faltaba para equilibrar su vida. La abrazó con fuerza, ella respondió al abrazo con la misma intensidad.
―Vamos ya, llegamos muy tarde hoy. Van a mirarme con malos ojos en mi primer día en cardio, y además tengo que desinfectarte la herida aún. ¡Debería haber sido lo primero! ―refunfuñó cariñosa ella.
―Psss ya te dije que esto es un simple rasguño, pero me encantará que me lo cures… ―por fin estaba de vuelta su Ranma pícaro. Akane sonrió mientras negaba con la cabeza, no tenía remedio. Pero interiormente pedía que nunca se apagara ese fuego que ambos sentían cuando estaban cerca.
Cuando se aproximaron al ascensor vieron que otra pareja estaba esperando también para subir. No podían tener tanta mala suerte, Ryoga y Ukyo se giraron y los vieron aproximarse.
Akane apretó la mano de Ranma, gesto que no pasó desapercibido por el azabache. Se colocaron junto a ellos.
—Parece que se nos han pegado a todos las sábanas hoy —dijo el chico del colmillo, pero no obtuvo respuesta por parte de la pareja—. Buenos días Akane, espero que hayas descansado estos días porque hoy tenemos mucho trabajo.
—Tendrá que decírselo a otra enfermera Doctor Hibiki, ya no pertenezco a pediatría —dijo Akane intentando sonar tranquila.
—¿Có-como? —tartamudeó Ryoga. En su interior ardía de rabia, era su única ventaja, tenerla cerca. Podía imaginarse a qué área la habían destinado. Ranma… siempre era Ranma… tenía que ganar en todo.
—Seguro que te vienes con nosotros para vigilarlo… pero no puedes vivir así, mujer. Vuelves a tenerlo contigo, déjalo vivir —dijo Ukyo con saña.
—¿Crees que me preocupa alguien como tú? No te creas tan importante, y deberías hacerte mirar lo de querer tener a los novios de las demás, a eso en mi barrio se le llama de una forma…
—¡Mira, estúpida! ¡No vuelvas a llamarme puta nunca más! —Ukyo se acercó a Akane pero antes de que su novia respondiera, Ranma se puso delante.
—Le tocas un pelo y me olvido de que eres una mujer —amenazó Ranma—, y ten por seguro que haré que te cambien de área. No quiero ni tenerte cerca ni mucho menos que estés cerca de ella.
Ukyo lo miró con rabia, ¿acaso creía que el hospital era suyo para manejar a su antojo? Ella haría que no pudiera lograrlo, también tenía sus contactos con la directiva…. En ese instante llegó el ascensor. Los cuatro subieron, la tensión se podía cortar con un cuchillo. Ryoga intentó calmar un poco el ambiente. Suponía que Akane no le había contado nada a Ranma de lo que pasó en los vestuarios porque entonces ya tendría la nariz rota —Me enteré de que vuelves a ser campeón nacional, vi las fotos en "Kudokan". Enhorabuena —sonaba demasiado forzado, cada palabra escupía veneno. Además en la revista salían fotos de Ranma y Akane juntos, en cuanto las vio, despedazó las páginas. Alargó la mano para estrechar la de Ranma. Éste lo miró unos instantes y a continuación aceptó y estrechó la mano de Ryoga. Acto seguido lo atrajo hacia sí y le propinó un rodillazo en el estómago que lo dejó sin respiración unos instantes.
—¿¡Ranma, te has vuelto loco!? —gritó Ukyo. Solo le bastó una mirada al azabache para hacer que se callara. Akane estaba pegada a una pared del ascensor con la mano tapando su boca. No se esperó la reacción de Ranma.
Éste se aproximó a Ryoga, que seguía boqueando para intentar que le llegara el aire —Akane sabe que vosotros urdísteis el plan para separarnos… te digo lo mismo que a esa arpía, no te quiero ver cerca de ella. Agradécele que solo te esté advirtiendo, porque si hubiera sido por mí, te habría partido esa cara de cerdo nada más verte.
En ese momento las puertas del ascensor se abrieron y Ukyo tomó a Ryoga del brazo para salir de allí.
―Es-esto no va a que-quedar así… ―intentó decir Ryoga a duras penas mientras el ascensor volvía a cerrar sus puertas.
Ranma y Akane continuaron la subida hasta su planta en silencio, al salir, Ranma la miró de reojo, le pareció ver un atisbo de sonrisa en su boca de piñón, así que se relajó ―Ven, te enseñaré dónde están tus vestuarios y te presentaré al personal ―dijo Ranma tomándola de nuevo de la mano. Akane se detuvo y tiró de él ―¿ocurre algo?
―Sé que todo el mundo sabe que somos pareja… pero no quiero que me lleves de la mano para presentarme… hablo en sentido figurado, por supuesto. Me encanta que me tomes de la mano cuando caminamos… no sé si me entiendes.
―No quieres que por ser la favorita del profe los demás niños no quieran jugar contigo, ¿es eso?
―Eres idiota ―dijo Akane riendo y propinando un leve golpe en el hombro a Ranma―. Pero sí… es más o menos eso. ¿Te molesta? ―lo miró con ojitos de perrito desamparado.
Ranma sonrió, vale, estaban en el trabajo, tenía que contenerse… no había pensado en que tenerla tan cerca y no poder devorarla iba a resultar tan tremendamente difícil ―De acuerdo, yo no te dejo en evidencia delante de los demás y tú me haces uno de tus masajes con final feliz cuando lleguemos a casa… ¿Trato hecho?
La peliazul lo miró con el ceño fruncido —No sé si te lo mereces, pero trato hecho —dijo Akane sonriendo. Ranma pensó en ese momento que siempre sería débil ante esa sonrisa―. Así que, ¿dónde puedo curarle Doctor Saotome?
―¿En mi despacho? ―contestó Ranma subiendo las cejas y torciendo su sonrisa.
―Eres imposible… ―Akane suspiró y se adelantó buscando un botiquín para desinfectar la herida de Ranma, necesitaba gasas estériles, suero y clorhexidina o povidona yodada, aunque antes necesitaba lavar bien la herida con agua y jabón.
―Vale, ya paro. Te enseñaré dónde está todo, sin más tratos. Pero vamos rápido que tenemos un cateterismo en 10 minutos. Hoy presenciarán la cirugía los R-1, así que si los ves llorar no te asustes.
Akane parpadeó un par de veces y siguió a Ranma, ahora iba a conocer por qué lo apodaban Saotome, el terrible.
.
.
.
Entraron a quirófano, allí se encontraba la anestesista, los R-1 que iban a presenciar la operación y por supuesto el paciente, un hombre de unos 60 años de edad con aspecto de bonachón. Ranma se acercó hasta él con el informe de éste en la mano.
―Buenos días señor Nakamura, ¿cómo se encuentra? ―preguntó Ranma de manera muy formal pero cordial a la vez.
―Bien, Doctor Saotome. Con ganas de terminar y poder irme a casa ―respondió el hombre.
―En otros casos, pasada una hora de la intervención, el paciente puede irse a casa pero necesitamos hacerle más pruebas, así que tendrá que quedarse al menos 24h más, ¿de acuerdo?
El hombre asintió con resignación, Ranma se dirigió a los R-1 que no paraban de tomar notas ―¡Quiero que dejéis las libretitas a un lado y prestéis atención a lo que voy a decir! ¡Me importa un rábano cómo me apoden o que me odien en secreto! ¡Pero lo que yo hago por ustedes me lo agradecerán en un futuro! ¡Yo formo a verdaderos profesionales, el que no crea estar a la altura ya puede ir cogiendo la puerta e ir a llorarle al jefe de residentes! ¡Porque les diré por dónde me paso sus quejas!
Akane comenzó a monitorizar al hombre, le dijo lo que estaba haciendo paso a paso para distraerlo un poco y que dejara de mirar a Ranma con los ojos como platos. Ranma podía ser muy bobo con ella, pero estaba claro que se tomaba su trabajo muy en serio.
—Pero Doctor Saotome… —se atrevió a decir uno de los residentes de primer año.
—¿Acaso les he dicho que pueden hablar? Porque yo no me he oído —miró a Akane y ella con un asentimiento de cabeza le confirmó que el paciente estaba debidamente controlado— Perfecto. Supongo que no tengo que explicar lo que es un catéter, ¿verdad? —Ranma miró uno a uno a los residentes, ellos negaron repetidas veces con la cabeza— Muy bien, parece que este grupo no es tan inútil como el anterior— Akane miraba a Ranma sin poder creer que su cariñoso novio fuera capaz de ser tan déspota con esos pobres chavales― Ahora sí vais a poder hablar, ¿qué tenemos hoy? ¿Quién presenta?
―El Doctor Kurosawa levantó la mano de inmediato ―¡Yo, Doctor Saotome!
Ranma le hizo un gesto con la mano, indicando que podía comenzar la presentación― Pues vamos, que no tengo todo el día para ustedes.
El Doctor Kurosawa se aclaró la voz ―Masato Nakamura, varón, 64 años, diabético e hipertenso. Ingresa en el hospital para proceso de cateterización central por motivo de nutrición parenteral indicada por su médico, y control de glucosa mediante bomba de infusión.
―¿Quién es su médico tratante? ―preguntó Ranma.
―El Doctor Hanyu ―contestó el R-1 quedándose pensativo a continuación.
Ranma intervino: ―Los valores… ―el Doctor Kurosawa seguía en silencio― ¡Vamos, ¿no sabe presentar un caso? ―dijo molesto el azabache. Akane se daba cuenta de cuán comprometido estaba Ranma con su trabajo. La verdad es que su apodo era bien merecido, pero si él era el terrible, ellos eran una pandilla de holgazanes. Hasta ella podría presentar mejor.
Siguieron con la presentación del caso hasta que llegaron al abordaje ―Muy bien, Doctor Kurosawa, dígame los principales abordajes del cateterismo.
El joven médico suspiró, esa sí se la sabía: ―Como va a realizar un cateterismo vía central, las venas utilizadas como vías de acceso son la Yugular Interna, subclavia, femoral o las venas del brazo.
―Doctora Tanaka, tire ahora mismo el chicle y si tiene sueño, o resulta que le aburrimos, salga de aquí ―la chica se tragó de inmediato el chicle y pidió disculpas. Ranma preguntó al siguiente residente― Doctora Suzuki, dígame las complicaciones del cateterismo central. Hay como mil, pero lo dejaremos sólo en las principales. Otra vez silencio en la sala― ¿No lo sabe? ¿Las guardias son para estudiar o para dormir? ¡Fuera de mi quirófano! hoy no podrá ver el procedimiento y haga el favor de ponerse a estudiar.
La Doctora Suzuki iba a decir algo pero Ranma alzó el dedo índice señalando la puerta, así que salió resignada y con la cabeza agachada. Los demás residentes comenzaron a sudar frío― ¿Responde alguien a la pregunta? ―insistió Ranma.
―Complicaciones asociadas ―respondió la Doctora Chen casi en un susurro.
―Vale, ya sólo le faltan 9994 más, pero imagino que para mañana ya se las sabrá ―la chica asintió de manera enérgica― ¿Y quién me dice la técnica quirúrgica? ―todos los residentes se miraron unos a otros con cara de preocupación― ¡No todos a la vez que me saturan! Retiro lo de que este grupo no es tan inútil como el anterior… en fin, comencemos ―se dirigió a la anestesista —Matsuko, empezamos la intervención —la mujer asintió y procedió a dormir al paciente.
—Todo en orden —dijo Matsuko al cabo de unos minutos.
Ranma siguió con su explicación — Prestad atención, en este caso elegiremos la Yugular Interna Derecha, ya que su curso es recto al corazón, hace que exista un riesgo menor de estenosis venosas sintomáticas y trombosis y un menor riesgo de neumotórax. ¡Apuntad en vuestro cerebro virgen esto que os voy a decir! ¡En pacientes en hemodiálisis o con insuficiencia renal crónica NUNCA debe ser utilizada la vena subclavia! A menos que las demás sean inaccesibles. ¡¿Entendido!?
Los residentes asintieron con fuerza.
—Pues comenzamos —Ranma miró a Akane y le mostró la mano con la palma hacia arriba—. Cariño, me pasas el bisturí, por favor —dijo con voz extremadamente suave.
Silencio en el quirófano… Akane se quedó estática y con los ojos muy abiertos, frunció el ceño y le regañó con la mirada. En ese instante Ranma se dio cuenta de lo que había pasado. Le iba a costar separar lo personal de lo profesional. Interiormente se dio un puñetazo a sí mismo.
Akane se giró, tomó el bisturí y lo depositó en la mano de Ranma —Aquí tiene Doc-tor Sa-o-to-me…
—Eh… gracias… —respondió el azabache— se oyeron risitas al otro lado de la mesa de quirófano, que fueron acalladas rápidamente por una sola mirada estilo Saotome —¡Prestad atención!
.
.
.
Después de la cirugía, el señor Nakamura fue trasladado a la sala de recuperación. Ranma y Akane hicieron la ronda visitando a los ingresados. La chica pudo comprobar que Ranma hablaba a los pacientes de forma distinta a como trataba a los residentes menores, aún así, le seguía viendo serio aunque cordial, justo como trató al señor Nakamura. Era tan profesional… Akane se estaba poniendo "tonta" sólo de verlo. ¿Había sido buena idea el trabajar juntos? Esos roces de mano "accidentales", la mano de él en su espalda para desplazarla de sitio, aprovechando para acariciarla sutilmente sin que pacientes ni familiares notaran algo... estaba siendo una tortura.
Se toparon con Ukyo en un par de ocasiones, ninguno se dirigió la palabra, Ranma le había dicho que de momento estaría con la Doctora Fukui. Ella no abrió la boca para quejarse, simplemente lo miró con odio contenido y se dio la vuelta. Akane se quedó repartiendo la medicación y Ranma aprovechó para hacer una llamada que tenía pendiente desde hacía tiempo. Sacó su móvil y marcó. Al tercer tono una voz masculina le respondió al otro lado de la línea.
―Vaya, vaya… ¿qué favor querrá pedirme mi ex-cuñado favorito para llamarme?
―Eres un idiota Mousse, nuestra amistad no tiene nada que ver con lo que pasó con tu hermana y lo sabes.
―Ya lo sé, aunque hace mucho que no sé nada de ti. ¿Qué es de tu vida? ¿Todo bien?
―Mejor que bien… estoy como nunca.
―Uy, eso me suena a que alguna mujer ha conseguido cazar al gran Ranma Saotome… ¿me equivoco?
―No por algo eres el mejor inspector de Tokio, y por eso justamente te llamo…
―Ya sabía yo que había gato encerrado. Desembucha.
―Pues hace cosa de unas semanas, un encapuchado atacó a mi novia en el parking del hospital con un cuchillo. Y justo esta mañana la he tenido que apartar porque un coche iba a arrollarla a toda velocidad. ¿Qué opinas? ¿Se puede hacer algo?
―¿Ella denunció esa agresión? ―preguntó serio el Inspector Tzu.
―No quiso denunciar… cuando me enteré le insistí pero no sabes lo cabezota que es…
―Has dado con la horma de tu zapato ―se oyeron risas al otro lado de la línea, Ranma rodó los ojos― Primero, debería denunciar, intentar dar una descripción del atacante. Seguramente sean casos aislados. ¿Qué te hace pensar que puedan querer hacerle daño a propósito? No creo poder ayudarte con esto, Ranma. Ella es la primera que tendría que colaborar, y por lo que me has contado no parece dispuesta.
Ranma rechinó los dientes, tomó aire y habló: ―Ella es la dulzura personificada, la que quizá sí querría verla sufrir es Ukyo, pero no la veo capaz de llegar tan lejos… además que el que la atacó fue un hombre. Lo del coche, no vi nada, los cristales estaban tintados y todo fue muy rápido ―el azabache se alborotó el flequillo.
―¿Quién es Ukyo? ―preguntó su amigo Mousse.
―Es una enfermera con la que me acostaba de vez en cuando, creo que te hablé de ella.
―Me hablaste de muchas enfermeras con las que te acostabas, Ranma… ahora mismo no le pongo cara a esa tal Ukyo ―volvieron a oírse risas.
―Sí bueno, esto… gracias Mousse… me alegro de oírte ―respondió abatido.
―Ranma, búscame si ella decide colaborar. No obstante indagaré casos de agresiones por la zona, ¿de acuerdo? No dudes en llamarme si observas algo raro.
―De acuerdo, gracias de todas formas. No se me olvida que tenemos un entrenamiento pendiente, espero que no te hayas acomodado a la vida de funcionario.
―¿Bromeas? Te daré más guerra de la que te crees, no me intimida que seas el campeón nacional por quinto año consecutivo. Nos vemos, y cuida a esa chica, parece que te hace bien.
―Desde luego, hasta pronto Mousse ―al colgar se pasó la mano por el rostro. ¿Qué esperaba? ¿Que solo con lo que le había dicho atrapara al agresor por arte de magia? Desde que se enteró apenas podía dormir, si lo hacía tenía pesadillas. No sabía cómo iba a poder protegerla las 24h del día, era imposible. Si algo le ocurriera… no quería ni imaginarlo. Sacó los informes de los pacientes, necesitaba concentrarse en el trabajo.
.
.
.
Akane llamó al despacho de Ranma después de realizar las curas. Oyó cómo le daban permiso para entrar desde el otro lado. Abrió la puerta y cerró tras de sí.
―¿Atareado? ―preguntó la chica mientras se acercaba al azabache. Éste dejó lo que estaba haciendo y sonrió al verla allí. Vale que tenían que controlarse mucho, pero aún así le encantaba saber que estaba cerca. Se sentía relajado. La tomó de la cintura y la sentó sobre él. Sin mediar palabra le dio un suave beso en los labios, después le acarició el rostro y la miró con veneración― Uy… qué cariñoso estás, algo quieres pedirme. Y he estado pensando que el que me debe un masaje por meterte en mi trabajo, eres tú. Con final feliz también por favor ―y le sonrió, Ranma la miraba embobado. Podría pasarse toda la vida viéndola sonreír.
―Te amo… lo sabes, ¿no? ―de todas las cosas que pensó que podría decirle Ranma, justo esa, en ese instante, era la que menos se esperaba. Esta vez fue ella la que le acarició el rostro haciendo que el chico cerrara los ojos para disfrutar de ese contacto que tanto necesitaba.
―Lo sé… y yo también te amo.. que te quede claro ―se acercó haciendo que su frentes hicieran contacto. Así estuvieron unos segundos hasta que Akane volvió a hablar: ―Te buscaba porque ya he terminado de repartir la medicación y voy a bajar a la cafetería a desayunar. ¿Me acompañas?
Ranma la volvió a besar ―Me encantaría pero ahora mismo me es imposible, tengo que redactar unos informes y cambiar algunos tratamientos.
―Claro, no te preocupes. ¿Te traigo un café?
―¡Sí, por favor! ―dijo como si lo necesitara con urgencia, pese a llevar ya tres cafés esa mañana.
―No sé cómo pareces tan tranquilo con la cantidad de cafeína que tomas ―Akane hizo amago de levantarse pero Ranma la volvió a sentar sobre sus piernas.
―Me sirve para estar activo… en todos los sentidos… ―y la besó con fiereza. Tras unos instantes en que ninguno de los dos parecía querer dar el primer paso para separarse del otro, fue Akane la que tuvo más fuerza de voluntad.
―Ranma… esto hay que controlarlo… estamos trabajando.
Un gruñido gutural salió de la garganta del azabache ―Está bien, corre ahora, escapa de mis garras… pero esta noche no te libras ―Akane se levantó riendo y Ranma aprovechó para palmearle el trasero. Cuando ella cerró la puerta, el chico de mirada azul suspiró y se concentró de nuevo en sus pacientes.
Akane bajó a cafetería, miraba para ver si conocía a alguien cuando vio a Shinnosuke sentado en una mesa. Se alegró al verlo y se acercó hasta él ―¿Acabas de llegar o te vas ya? ―preguntó sonriente.
―Si vas a sentarte a desayunar conmigo, acabo de llegar ―añadió Shinnosuke―, a no ser que Saotome me deje luego un ojo morado. En ese caso… también desayuno contigo. Me gusta el riesgo y tú lo mereces.
Ambos rieron y luego Akane añadió: ―Eres de los pocos, que a pesar de Ranma saber que hemos estado juntos, medio tolera. Así que eres afortunado ―volvieron a reír.
―Me alegra saberlo, y mi ojo también. Siéntate, ¿qué quieres desayunar? Yo invito.
―Qué generoso… pues aprovechándome de tu esplendor, tomaré media tostada de tomate y un café con leche, ¡gracias!
―Lo que la dama desee, enseguida vuelvo ―Shinnosuke se acercó a la barra a pedir y Akane aprovechó para mirar las redes sociales.
―Hola Akane, ¡qué alegría encontrarte! parece que te encuentras mejor desde la última vez que nos vimos, vuelves a tener ese brillo en la mirada... ―la peliazul se giró para toparse con Gosunkugi que la miraba muy atento.
―Hola Gosunkugi, sí que estoy muchísimo mejor, gracias por preguntar. ¿Qué tal tú? ¿Y Kogane?
―Oh, ella está bien… y yo... venía a invitarte a una exposición de fotografía. Se inauguró ayer, son fotos mías. Aquí tienes una invitación, me encantaría que asistieras. Es para esta noche.
―Ah, pues… gracias… se lo diré a Ranma a ver si podemos asistir, tiene guardia hasta las 20h y no sé si saldrá con muchas ganas de ir a ningún sitio después ―en ese instante Akane sintió un escalofrío que le recorrió la espina dorsal, notaba cómo alguien tenía su mirada fija en ella, se giró y vio a Ryoga sentado al otro lado de la cafetería, con su desayuno intacto, hasta percibió un amago de sonrisa cuando fue descubierto. Parecía desnudarla sólo con su mirada, Akane sintió náuseas al volver a revivir la escena con el Doctor Hibiki en los vestuarios.
Gosunkugi notó que ella estaba ausente de la conversación y le preguntó: ―¿Todo bien? ―mirando en la dirección hacia la que parecía mirar Akane.
Ésta salió de su ensimismamiento y contestó de prisa con una sonrisa en los labios ―Sí, todo bien, ¿decías?
Gosunkugi pareció meditar una respuesta, pero seguidamente añadió: ―Te iba a decir que si quieres puedes venir tú y luego cuando salga que venga a buscarte ―miraba a Akane como si fuera la única persona que había en la cafetería.
―¿Ir a dónde? ―en ese instante, Shinnosuke se acercó con el desayuno de Akane y un café más para él. Gosunkugi lo miró de reojo, parecía molesto por la interrupción.
―A una exposición de fotografía, te presento al Doctor Hikaru Gosunkugi, él era el fotógrafo en el periódico de mi instituto, y parece que ha continuado con ese hobbie. Gosunkugi, él es mi amigo, Shinnosuke Ryugen. Es enfermero en psiquiatría infantil.
Ambos se estrecharon la mano ―¡Hikaru Gosunkugi! Esta noche voy con mi mujer a ver su exposición, ella es una gran admiradora de su trabajo, le encanta la fotografía y los cerditos, no me pregunte muy bien por qué lo último. Le sigue en Instagram ―dijo Shinnosuke mientras tomaba asiento en frente de Akane.
―¡Qué coincidencia! Gosunkugi me ha dado una invitación para esta noche.
―Veniros Ranma y tú con nosotros. Salida de parejas, ¿será raro? ―preguntó divertido Shinnosuke. Akane y él rieron.
Gosunkugi los observó en silencio ―Ryugen… tú y Akane estuvisteis saliendo, ¿cierto?
―Eh… sí, ¿cómo lo sabe? No me suena que Akane nos presentara por aquel entonces ―Shinnosuke entornó los ojos y Akane miró sorprendida porque Gosunkugi tuviera esa información, aunque tampoco le extrañaba tanto. Nerima era un barrio donde tenían muchos conocidos y ella y Shinnosuke estuvieron juntos tres años. Seguramente llegaría a sus oídos en algún momento.
―Tenemos amigos comunes ―respondió secamente―. Perfecto, pues os veré esta noche en la exposición. Me alegro de verte bien, Akane. Encantado de conocerte, Shinnosuke ―dicho esto, se retiró.
.
.
.
A media mañana, Akane recibió un mensaje de la señorita Hinako pidiendo encontrarse con ella frente al despacho de dirección. Ranma estaba reunido con un representante farmacéutico, así que le dijo a uno de sus compañeros que debía ausentarse un momento, que si podía quedarse a cargo de sus pacientes. El enfermero asintió con cara de bobo y Akane pidió internamente que la reunión de Ranma durara hasta que ella regresara para no tener que mentirle más de lo debido.
En cuanto llegó, la señorita Hinako la esperaba en la puerta. Akane comenzó a ponerse nerviosa nada más recibir el mensaje de su supervisora.
―El director y recursos humanos ya están al tanto de la situación, quieren que tú misma les relates lo ocurrido. ¿Te encuentras con fuerzas? ―preguntó Hinako de manera muy suave.
Akane inhaló aire y lo soltó espacio ―Estoy lista.
―Pues vamos allá.
Llamaron a la puerta y la abrieron despacio ―Con permiso director Kuno, traigo a Akane Tendo sobre el asunto que hemos hablado esta mañana ―dijo Hinako.
―Sí, claro. Adelante señorita Ninomiya.
Hinako entró seguida de Akane, ésta se sorprendió al ver que el director era un hombre bastante joven para ostentar ese cargo. Ella calcularía que rondaría los 38 años, estaba sentado y aún así se podía entrever que era alto, tenía colgadas en la pared de su despacho muchas fotos de él practicando Kendo, y una vitrina llena de trofeos. A la derecha del director se encontraba una mujer de avanzada edad con cara de malas pulgas, que miró a Akane de arriba a abajo por encima de sus gafas, a la izquierda un señor de mediana edad con barba prominente y escaso cabello. Éste mantenía la mirada fija en el vacío.
En cuanto el director levantó la vista, sus ojos se clavaron directamente en Akane, abriéndolos exageradamente. Carraspeó justo después ―Tomen asiento, por favor ―Akane se dio cuenta de que el director no le quitaba la vista de encima y eso la hizo ponerse aún más nerviosa― ¿Es usted la señorita Akane Tendo? ―preguntó haciendo un exhaustivo repaso a la joven.
―Sí, director ―contestó tímida.
―Hinako me ha puesto al tanto de lo que presuntamente ocurrió con el Doctor Hibiki hace unos dos días en los vestuarios. Me gustaría escuchar su versión de sus labios… ―se quedó callado unos instantes mirando los labios de Akane, volvió a carraspear― de su boca señorita Tendo. Las acusaciones hacia el Doctor Hibiki son muy graves, como comprenderá, también lo llamaré a él para que me cuente su versión de los hechos. Él lleva con nosotros mucho tiempo y nunca hasta el día de hoy he tenido queja alguna de su conducta.
―Entiendo que se deba seguir un protocolo pero yo no mentiría sobre algo así ―dijo Akane algo molesta.
―Y nadie la está llamando mentirosa, pero debe de comprender que debemos conocer las versiones de los implicados para comenzar una investigación interna. No podemos hacer caso a una cara bonita así como así.
Akane frunció el ceño, iba a decir algo cuando sintió la mano de Hinako presionar levemente su rodilla, así que tomó aire y comenzó a contar lo ocurrido. Se sintió juzgada en todo momento, especialmente por la mujer mayor de gafas, que no cambiaba su expresión austera en ningún instante. El director Kuno la escuchaba atentamente, hasta le pareció a Akane que bajó su mano hasta su entrepierna durante unos instantes cuando relató cómo el Doctor Hibiki le rozó excitado su trasero. Terminó de contar lo ocurrido, en ese instante pensó que todo esto iba a quedar en nada, pero ella no podía hacer como si nada hubiera pasado y que Ryoga se saliera con la suya.
―Muy bien, señorita Tendo. Queda anotada cual ha sido su versión. ¿Tiene testigos de los hechos? ―preguntó la mujer con cara de pocos amigos.
―No señora… estábamos solos en los vestuarios.
―Así que es su palabra contra lo que exponga el Doctor Hibiki… tendrá noticias nuestras ―la señora comenzó a escribir en una libreta.
―¿Qué me quiere decir con eso? ―Akane se levantó exaltada. La señorita Hinako tiró de ella para que volviera a sentarse.
―No se hablará más del tema hasta escuchar la versión del Doctor Hibiki. Vuelva a su trabajo señorita Tendo.
―Pero…
Fue interrumpida por la señorita Hinako ―Agradecemos su tiempo, esperaremos noticias suyas ―Hinako se levantó e hizo una reverencia, instó a Akane a que hiciera lo propio y ambas salieron del despacho del director.
A la salida Akane estaba abatida ―No me creen… seguro que piensan que yo le provoqué.
La señorita Hinako le dio una palmadita en la espalda ―No adelantemos acontecimientos, esperaremos a ver qué nos dicen. Y ahora vuelve a cirugía, seguro que el Doctor Saotome debe de estar loco buscándote.
Akane sonrió al pensar en Ranma ―Gracias por su ayuda señorita Hinako.
―Para eso estamos las supervisoras, para defender a nuestro personal. Bueno, voy a ver si aún quedan de esos deliciosos donuts de chocolate. Tendrá noticias mías, Tendo ―y se perdió corriendo escaleras abajo. Akane sonrió, desde luego cambiaba de mujer a niña en un instante. Pero sabía que podía confiar en ella. Suspiró y regresó a su planta.
Por suerte cuando llegó, Ranma justo salía de su despacho y la estaba buscando con la mirada, sonrió nada más verla, y ella también. Vale que tenían que controlar ese calor que sentían cuando estaban juntos, pero el tenerlo tan cerca la hacía sentirse protegida y segura.
.
.
.
Llegó el fin de la jornada laboral de Akane, estaba despidiéndose de Ranma cuando apareció Shinnosuke ya vestido de calle.
―Me alegra volver a verte, Saotome ―le extendió la mano y Ranma la estrechó con fuerza―. Veo que a ti te cuesta alegrarte un poco más ―aún así ambos sonrieron.
―¿Qué se te ofrece, Ryugen? ―preguntó Ranma sujetando a Akane por la cintura.
―Quería saber si al final vais a venir a la exposición de fotografía, me ha dicho Akane que tú sales a las 20h. Puedo recogerla antes y te esperamos allí.
―Sí, ya me ha contado Akane. Va también tu mujer, ¿no? ―preguntó suspicaz el azabache.
―Sí… ella es la más interesada en asistir. Puedes estar tranquilo.
―Ranma… ¿qué es lo que hemos hablado?... ―dijo Akane en un susurro.
Ranma suspiró ―Lo siento, tienes razón. Ve con ellos y en cuanto salga, me uno.
―Perfecto, ¿te llevo a casa y quedamos para esta tarde? ―preguntó el chico de mirada aguamarina a Akane.
―Estás tentando tu suerte ―habló Ranma con media sonrisa en los labios.
―¡Ranma! ―volvió a quejarse la peliazul.
―¡De acuerdo! Te llamaré más tarde para hablar un rato contigo ―se inclinó para darle un beso. La chica lo sujetó de la trenza y profundizó el beso unos instantes. Luego se acercó a Shinnosuke y se despidió de nuevo de Ranma con un leve movimiento con la mano.
―¡Qué tengas buena guardia! ―dijo Shinnosuke.
―¡Ryugen! ―exclamó Ranma cuando se estaban alejando, el chico se giró al oír su nombre― Cuídala mientras yo no esté con ella.
Shinnosuke sonrió y asintió, lo entendía tan bien que entre ellos no hacía falta hablar demasiado.
.
.
.
Akane bajó a la calle tras recibir el mensaje de Shinnosuke anunciando que ya estaba en la puerta de su apartamento. Éste le indicó que se sentara en la parte delantera, junto a él. Akane obedeció extrañada de no ver a Akari.
―Vaya… estás preciosa… ―comentó Shinnosuke tragando saliva nada más subir en el auto; iba con una camiseta de tirantes lencera negra, unos leggins de cuero también negros que marcaban sus espectaculares curvas, y unos zapatos peep toe color nude. Llevaba una chaqueta de piel del mismo tono de los zapatos. Se había pintado los labios con un gloss de color rosado que los hacía parecer más jugosos que de costumbre.
―Gracias, a Ranma le encanta este conjunto ―dijo sonriente la chica.
―Sigues tan bonita como la primera vez que te tuve entre mis brazos, con 18 años nos creíamos muy maduros, pero éramos sólo unos críos, aunque yo siempre tuve claro que eras tú...
Akane tragó saliva, no se sentía muy cómoda e intentó cambiar de tema ―¿Dónde está Akari?
―Te he engañado, Akari no viene ni tú ni yo vamos a ir a la exposición. Te voy a llevar lejos, esto es un secuestro… ―la chica se quedó estática unos instantes sin saber qué hacer ni qué responder, de pronto Shinnosuke comenzó a reír a carcajadas― Ha ido a la peluquería y es justo al lado de la exposición, así que nos espera allí.
Akane expulsó el aire que había contenido esos instantes ―Aunque la idea del secuestro se me pasa por la cabeza cada vez que te veo… ―dijo el chico mientras arrancaba el coche.
―Shinnosuke… ―susurró Akane.
―Ya, ya, no me hagas caso. De corazón te digo que me encanta verte así de feliz. Aunque no sea conmigo. Así que, ¿preparada para ver qué nos tiene preparado el Doctor siniestro?
Akane no pudo más que reír ante el apodo que Shinno le había puesto a Gosunkugi, así era como lo llamaba Ranma ―No le llames así, es buena persona ―dijo Akane.
―Pero no me vas a negar que su aspecto intimida…
―Hablas igual que Ranma ―rio Akane.
.
.
.
Dejaron el coche en un parking cercano y llegaron a la puerta del local donde estaba la exposición. Akari esperaba en la puerta mirando su reloj, cuando los vio aproximarse su expresión se endureció, pero pronto la cambió por una sonrisa forzada.
―Sentimos el retraso cari… ―Akari se colgó del cuello de Shinnosuke y lo besó con ímpetu―...ño… ―terminó de decir Shinnosuke cuando consiguió separarse de ella.
―Hola Akane, cuánto tiempo sin vernos ―habló con desdén la chica de cabellos verdes a la que sabía que era la dueña del corazón de su esposo.
―Hola Akari, sí que hace tiempo. Me alegro de verte ―respondió Akane de manera cordial.
―MI esposo me ha dicho que estás saliendo con un cirujano del hospital en el que trabajáis. ¿No viene contigo? ―preguntó Akari con doble intención.
―Tenía guardia hasta las 20h, se unirá a nosotros en cuanto acabe.
Hubo un silencio incómodo durante unos instantes que fue roto por Shinnosuke ―Bien… pues entremos ―entregaron las entradas al guarda que estaba en la puerta.
El local estaba poco iluminado, parecía que las fotografías estaban expuestas por temas. Akari se sujetó del brazo de Shinnosuke y lo arrimó con fuerza a ella. Estuvo explicando como una profesional las fotografías de Gosunkugi, por qué tomaba ese ángulo, la luz, el enfoque…
Akane no se imaginó que fuera a haber tanta gente, se apartó unos instantes para mirar una serie de fotografías sobre naturaleza viva. Había captado la esencia increíblemente bien, casi podías oler a hierba mojada solo con ver la foto. Notó un toquecito en el hombro y le vino un aroma de un perfume conocido… no podía ser… ¿qué hacía Ryoga allí? Se giró al instante y los ojos que encontró no fueron los miel del Doctor Hibiki, eran los de Gosunkugi que la miraba sonriente. Akane suspiró con una mano puesta en el pecho.
―Siento haberte asustado, Akane ―dijo Hikaru Gosunkugi a la alterada chica.
―No-no te preocupes… me has pillado pensativa. Hay mucha gente, he estado viendo las fotos y son increíbles, siempre has tenido mucho talento.
―Gra-gracias… viniendo de ti es todo un halago ―sonrió Gosunkugi.
―¿Dónde está Kogane? Me muero por conocerla ―preguntó la peliazul.
―Pues tiene gastroenteritis, parece que se la ha contagiado su hermana. Lleva toda la noche con vómitos, así que está bastante floja y se ha quedado en casa. Me ha dado recuerdos de su parte y me ha dicho que te transmita que también tiene muchas ganas de conocerte. Tal vez puedas venir un día a casa a tomar café.
―Cla-claro, un día que puedas iremos Ranma y yo.
Gosunkugi la miró serio ―No deberías haber vuelto con él, te hace daño… vas a sufrir por su culpa.
Akane se quedó muda unos instantes ―Sé que lo dices porque te preocupas por mí pero todo fue un malentendido, Ranma jamás me haría daño. Estoy muy convencida de eso.
Ambos callaron unos instantes ―Lo siento, no debería meterme donde no me llaman. Disfruta de la exposición, yo debo atender a más personas, pero si me necesitas, búscame y te explico lo que quieras.
Akane observó cómo se alejaba, buscó de nuevo a Shinnosuke y sus miradas se cruzaron. Éste le hizo una señal para que se acercara a ellos.
―Tengo que tenerte vigilada o tu chico me dará una paliza ―le susurró al oído, eso hizo reír a Akane.
―¿De qué cuchicheáis? ―preguntó Akari molesta.
―Cosas del trabajo cariño, voy a buscar unas bebidas. No os mováis, enseguida vuelvo ―Shinnosuke se acercó a una barra donde servían bebidas y estaban preparando aperitivos para pasarlos por los invitados. Vio una sala algo escondida titulada "Recuerdos" sintió curiosidad y se aproximó. Echó la cortina a un lado y entró. Varias personas estaban mirando las fotografías que allí había. Parecían más antiguas, se veía el instituto de Akane en varias de ellas y luego…Shinnosuke abrió los ojos exageradamente. En el 99% de las fotos salía Akane. En el club de lucha, en gimnasia rítmica, jugando a baseball, riendo con sus amigas… Doctor siniestro se iba a quedar corto para su apodo. Sacó su teléfono móvil y escribió un mensaje.
.
.
.
Ranma estaba terminando de poner el tratamiento al último ingreso que habían tenido esa tarde cuando oyó la notificación de un mensaje en su móvil. Casi siempre lo tenía en silencio o lo apagaba, pero desde que Akane sufrió el ataque, cuando no estaban juntos lo tenía operativo. La única excepción era cuando entraba a quirófano. Ahí, por más que le doliera, tenía que estar 100% pendiente del paciente. Le extrañó ver una notificación de Shinnosuke, seguida de una imagen. El mensaje era escueto: No te entretengas y ven en cuanto puedas. ¿Qué estaría pasando? Descargó la foto y vio una pared llena de imágenes de Akane cuando era una adolescente, no había cambiado nada. La reconoció de inmediato. Sujetó con fuerza su teléfono y chirrió los dientes, ¿qué coño hacían fotos de su novia en la exposición del Doctor siniestro? Miró su reloj, aún faltaba una hora para salir. Como si se le hubiera concedido el mayor de los deseos, vio aparecer al cirujano que le tenía que dar el relevo.
Se puso en pie de un salto y se aproximó a él como una exhalación ―¡Doctor Miyamoto! ¡Qué alegría verle! ―era un hombre al que le quedaban unos tres años para jubilarse, que trataba a Ranma como si fuera su propio hijo. Le caía muy bien, ese ímpetu que tenía Ranma le recordaba a él cuando era joven.
―Doctor Saotome, deme el relevo y ya puede irse. Mi mujer me tenía hasta el gorro y decidí venirme antes. Una operación a corazón abierto me estresa menos que escuchar a mi señora quejarse a todas horas.
―...eeee… pues venga que le explico y me voy corriendo que he quedado. Gracias Doctor.
Una vez dado el relevo correspondiente, Ranma se cambió por ropa de calle y bajó corriendo para montar en su moto. Quería llegar al lado de Akane lo antes posible.
Continuará…
Hola de nuevo! Espero que hayáis tenido una buena semana! Bueno, bueno… qué os ha parecido el capítulo? Es acertado el nombre del Doctor Siniestro para Gosunkugi? Jajajaja Ya veis que Akane ha tomado medidas respecto a Ryoga, aunque parece que no están mucho a su favor… veremos a ver cómo evoluciona la cosa.
Y después de esto vienen las malas noticias, la semana que viene no podré actualizar. Ya os lo advertí … voy por la mitad del capítulo 9 pero he tenido a uno de mis gatitos muy malo, y entre el trabajo y que me voy de viaje, me va a ser imposible. Me voy a Madrid de visita familiar y allí nos conoceremos en persona LumLumLove y yo! Estoy pletórica y nerviosa!
Gracias mil por los reviews, os hartáis de escucharlo pero en serio que motivan mucho para continuar.
Gracias enormes a mi b-reader que está siempre ahí a pesar de haber estado malita. Menos mal que ya está mejor. Love you baby, Sailordancer7
A mis locas por el dios griego que las quiero una "jartá", SusyChantilly espero que te recuperes pronto, te echamos de menos! Por cierto… tenemos una sorpresa para Halloween en nuestra página de Facebook, estad atentos la semana que viene ;)
Y contestando a vuestros reviews Hana Note peque! me encanta tu grito de fan loca! SusyChantilly esto… vale jajajaja Andre Palomo no podía tenerlos mucho tiempo separados, se necesitan el uno al otro. Vendo miel! quién me la compra! jajaja me encanta que argumenteis vuestras teorías. No dejéis de hacerlo livamesauribe juntos son más fuertes! y respecto a Ryoga y a Ukyo... a ver qué podemos hacer con ellos, cuídate tú también, bye! Maryconchita tiene que haber de todo, ya tuvimos una conversación extensa del capítulo anterior jeje. La verdad que yo no iría mucho a visitar a esa suegra, pero él merece que se aguante a su familia 7u7 Juany quiere a Ryoga a la parrilla jajaja A. esos dos no se salieron con la suya jijiji. Es que ver pasear el trasero de Ranma tiene que ser todo un lujo 7u7 Gabriel Fonseca es lo primordial en una relación, la confianza y saber escuchar a otro, pero conociendo mi carácter explosivo, que creo que Akane tiene igual, mi reacción es gritar primero y escuchar después, aunque con suerte todo se ha arreglado y ahora están más unidos que nunca Lucitachan pues la historia empieza a ponerse algo oscura, no sé si habrá algún hueco para reírnos un poco, pero lo intentaré porque me encanta reír. Yo quiero esa RCP 7u7 Lu chan87 ya me conoces mi vampirilla, tengo que poner sal a las historias, aparte tengo a Cari detrás que me insiste y yo soy muy obediente jajaja, Me encantan las galletas :) 1Andrea11 La Akane del manga se lo calla todo a pesar de hacerle verdaderos feos para quitarle a su prometido, esta Akane no consiente que la menosprecien, mi madre siempre me dice que la mejor bofetada es la que no se da, pero veremos a ver… sigue con tus teorías conspiranoicas que me encantan! qué crees ahora de Gosunkugi? lo salvamos o lo añadimos a la lista negra? Es que juntas a las familias Tendo y Saotome y es todo un caos. Pues ya has leído, es que no me da tiempo de sentarme a escribir… pero prometo no demorarme mucho. Gracias mil por mandarme inspiración hinatacris yo siempre he visto a Akane como muy explosiva en sus reacciones, sobretodo las que incluyen a Ranma, nunca le deja explicarse en el manga, se hace sus ideas y de ahí no la sacas jajaja yo también soy muy explosiva, actúo primero y pienso después, es un defecto que intento remediar. Yo también soy un alma pervertida 7u7 Manuel Rivera Qué alegría me da leer estos comentarios, mi intención no es otra que la de haceros perderos un momento de nuestras rutinas, que riáis, que os enfadeis conmigo, que os pongáis nerviosos. También amo a Nodoka, se le puede dar mucho juego graceurglsq revenge! sé que ahora mismo no ha habido venganza… pero Ranma se desquitó un poquito, están en un hospital y hay que mantener las formas. Y eso que aún no sabe lo del acoso… te imaginas cuando se entere? arderá el infierno! Besos! SARITANIMELOVE jajaja dáselas pero comprende también a la pobre… en esos momentos estaba en shock y ni pensaba, pero ya está arreglado y han aprendido la lección de que deben confiar el uno en el otro paulayjoaqui pues sí, Ryoga se ha puesto hecho una furia y más aún cuando se ha enterado de que Akane ya no estará con él en pediatría… y cuando se entere de la denuncia, veremos a ver. Ranma y Akane han aprendido la lección y confiarán más el uno en el otro Caro Larrosah muchas gracias! de verdad que escribir se ha convertido en uno de mis hobbies favoritos, me transporta a otro mundo y me olvido de todo :P Besos! RanmaxAkane sí, Akane volvió a colocarse otro DIU, pero como imaginarás no fue a la clínica de Nodoka jajaja para fiarse de la suegra… de verdad que adoro leer vuestras teorías y lo de la muñeca de Gosunkugi hasta tendría sentido según el rasgo de su personaje en el manga. Pero… de mis labios no saldrá una palabra muahahaha. Bye! Felicius sí, Akane puede ser muy irracional cuando de Ranma se trata, ya la conocemos. Lo del acoso ya está tomando medidas, aunque parece que no le está yendo muy bien, y ahora sí que se quiso cambien de área, es normal… ya se pasó de la raya el cerdo. Adoro tu teoría, sí, cuando hablo de Kogane imagino a la chica fantasma del anime. Pero… no diräe una sola palabra mäas si no tengo un abogado delante jajaja Nidia hola preciosa! zo también necesito que Ranma me haga una RCP como la que le hizo a Akane, pero sin interrupción de Nodoka, por favor jajaja da por hecho que se enterará… y se liará… siento mucho no poder actualizar el viernes que viene, se me ha echado el tiempo encima, pero creo que el domingo podré, cuando regrese del viaje. Cuídate mucho y besos a tu niña AzusaCT cómo va la historia de Silvio Kuno? ni un adelanto me das? Akane ya ha denunciado a Ryoga, es que esta vez se ha pasado muy de la raya el cerdo, mi Juany ya le habría dado vuelta y vuelta a la sarténjajajaja lo de los apodos no falla, es que me gusta hacer guiños al manga aunque sea un UA. Tu esposo te va a mirar raro, hazle tú la RCP pero con treinta tocamientos a su conda jajajajajaja ok, sacas lo peor de mí. Lo de Ranma y su traserín en la arena ya para otra ocasión :P Bye baby loca! Mina Ain0 es lo que han conseguido Ryoga y Ukyo, fortalecer la relación de Ranma y Akane, por tontos jajaja es que me encantan las películas donde el prota va perdiendo y luego se recupera por algo que pasa, en este caso que llegó su ángel a darle ánimo. Aunque creo que todas las pelis son así… primero pierden, entrenan y luego derrotan :P
Bueno, pues espero haber respondido a todos los reviews, mil perdones como siempre si me he saltado alguno, culpa de Fanfiction princeso sin duda. Intentaré actualizar el domingo de la semana que viene, pero no prometo nada. Nos leemos!
SakuraSaotome :)
