Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko
*A corazón abierto*
Capítulo 10
La mañana llegó antes de lo que la pareja más famosa del Jikei Tokio hospital hubiera deseado. Se quedaron hasta tarde viendo películas de terror. Ranma no entendía por qué Akane casi siempre elegía ese género, ya que luego le costaba conciliar el sueño. A él no le disgustaba en absoluto, porque conseguía que su diosa peliazul se abrazara muy fuerte a él.
Akane apagó el despertador y zarandeó levemente a Ranma para que despertara, a esas alturas ya sabía que tenía un sueño muy profundo. Lo que no lograba entender era cómo llegaba en hora a su trabajo cuando estaba solo, ya se lo preguntaría.
Una vez más, la chica no podía levantarse porque cierto azabache la sujetaba muy fuerte.
—Ranma… despierta ya, dormilón —susurró la joven.
—Cinco minutos más… —balbuceó arrimándola más a él.
—Ya te he dejado cinco minutos más y tenemos una cirugía a primera hora, así que arriba.
Ranma se giró hasta quedar encima de Akane —Vale, ya estoy arriba. ¿Y ahora qué? —el chico comenzó a besarle el cuello.
—¿Q-qué…? No-no me refiero a encima de mí… —tartamudeó la peliazul mientras inconscientemente echó la cabeza hacia atrás para dejarle a Ranma un mejor acceso.
—Pues tu cuerpo me dice lo contrario…
—Mi cuerpo ya te dijo suficiente anoche… ahora… toca ir a trabajar… —decía entre gemidos por las constantes caricias que Ranma le profesaba.
—Anoche no podías dormir porque te asustaste con las películas, solo intenté que pensaras en otra cosa… y creo que lo conseguí… —continuó su camino de besos hasta llegar al pecho de la chica donde comenzó a lamer y a succionar el pezón.
—Pa-para por favor… —suplicaba, si lo dejaba continuar cinco segundos más estaría perdida.
Ranma la miró y sonrió —Ok, ok… me portaré bien. Preparo café mientras te duchas. Me llegué ayer a casa de mis padres antes de ir al Dojo y mi madre me tenía preparadas mis galletas favoritas. Sacaré unas cuantas y así las pruebas.
—¡Me encantaría! Quizá pueda darme la receta e intento prepararlas yo —a la chica se le iluminó la cara pero una gota de sudor comenzó a resbalar por el rostro de Ranma.
—Eh… claro… luego la llamas o mejor, otro día vamos y las preparas con ella al lado, ¿de acuerdo?
—Porque no te fías de mí... —Akane se incorporó y se cruzó de brazos.
—Claro que me fío, cariño… no sé cómo se te ocurren esas cosas. Bu-bueno… café… ducha… cirugía… ya sabes…
Ranma salió del dormitorio como una exhalación y Akane rio, le encantaba ponerlo en apuros.
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Al entrar al hospital, todo el mundo se giró en cuanto pusieron un pie dentro. Los miraban y cuchicheaban: —Dicen que ayer a mediodía trajeron al Doctor Hibiki en ambulancia. Según me han contado, él dice que le atracaron en la calle….
—Mira, el Doctor Saotome también está herido… seguro que se pelearon.
—He oído que es por la enfermera Tendo… un triángulo amoroso o algo así…
Solo la mirada que Ranma les lanzó, fue suficiente para que el corrillo de chismosos se dispersara.
—No les hagas ni caso, a la gente le gusta meterse donde no la llaman —dijo Ranma mirando al frente.
—¿Por qué crees que Ryoga ha dicho que lo atracaron?
—Es muy orgulloso, jamás admitiría que ha sido derrotado, y menos por mí. Los dos somos médicos pero tenemos el espíritu de un artista marcial. Sabe que está en baja forma y no fue un rival digno. Eso seguro que le duele más que los golpes físicos.
Akane no respondió, ¿quién entendía a los hombres? Suspiró al saber que no iba a denunciar a Ranma y con eso se daba por satisfecha. Iban camino del ascensor cuando una alterada Ukyo les cortó el paso.
—¿¡Te has vuelto loco, Ranma!? ¡Esa mujer está haciendo que pierdas la cabeza!
—No sé de qué me hablas Ukyo, y te agradecería que solo te dirigieras a mí o Akane estrictamente en caso de ser necesario por el trabajo. No sé a quién te habrás tirado para que no te cambien de área, lo dejo pasar porque, al fin y al cabo, eres profesional en tu trabajo, pero ya tenemos suficiente con verte la cara todos los días como para tener que soportar tus histerismos —respondió Ranma muy tranquilo.
—¿¡Histerismos!? ¡Ryoga ha pasado la noche en observación por tu culpa!
—Hasta donde tengo entendido lo atracaron en la calle, y sería un hipócrita si digo que no me alegro de que esté así. No sé qué tiene que ver conmigo. Ahora si nos disculpas, tenemos una cirugía en veinte minutos.
—¡Él puede decir lo que quiera! ¡Yo sé que fuiste tú! —la gente comenzó a murmurar de nuevo atraída por los gritos de Ukyo.
—Por favor tranquilízate, si quieres te prescribo un ansiolítico ahora mismo, mira si soy generoso, y ahora déjanos en paz que no puedo perder más tiempo. El tuyo no sé pero el mío vale oro —Akane prefirió no decir nada, ambos subieron al ascensor sin mirar a la castaña.
—Maldita zorra… —rechinó Ukyo entre dientes— ¿Qué tienes para que todos caigan rendidos a tus pies…? Algún día se derrumbará ese paraíso en el que crees vivir…
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A media mañana, Ranma tuvo una reunión con el jefe de residentes para hablar de cómo iban las nuevas incorporaciones. Akane estaba haciendo las curas cuando Mariko, la secretaria del director Kuno, la abordó.
―Señorita Tendo, perdone que la interrumpa en su trabajo. El director Kuno me mandó llamarla a su despacho.
Akane la miró con suspicacia ―La señorita Hinako no me ha dicho que haya otra reunión con recursos humanos, de momento.
―Solo transmito lo que el director me ha pedido.
―Ahora estoy haciendo las curas, no puedo ir ―Akane continuó con su labor dando por finalizada la conversación.
―I-N-S-I-S-T-O, ¡insisto! el director me ha dicho que no vuelva sin usted ―Akane la miró con los ojos como platos, o había sido animadora o había ido a muchos concursos de deletrear palabras.
―Déjeme que avise a la señorita Hina…
―El director Kuno me ha dicho que ya la había avisado él ―la peliazul entornó la mirada, no podía molestar a Ranma para que la acompañara, así que suspiró.
―Está bien, termino con esta paciente y voy con usted ―se resignó Akane.
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Llegaron a la puerta del despacho de dirección y Mariko llamó dando dos toques, acto seguido la abrió sin esperar permiso ―Director Kuno, le traigo a la enfermera Akane Tendo, como usted me pidió.
―Perfecto Mariko, hágala pasar ¿y puedes ir a por unas gyozas de esas que me gustan del restaurante de la esquina del hospital? Te lo agradecería muchísimo.
―Lo que usted ordene, director ―respondió la secretaria con brillo en los ojos.
En cuanto Mariko cerró la puerta, Kuno se levantó y rodeó la mesa de su despacho hasta apoyarse en ella ―Puede acercarse más, no muerdo señorita Tendo.
―¿Dónde está la señorita Hinako? su secretaria me dijo que la había llamado ―dijo Akane sin moverse del sitio.
―Subirá en breve, ahora mismo estaba resolviendo unos papeles. Acérquese por favor.
Akane se lo pensó pero dio un par de pasos al frente, Kuno la miró de arriba a abajo, lo que hizo que Akane se cruzara de brazos incómoda ―¿Para qué quería verme, director?
―Ayer el Doctor Hibiki ingresó en urgencias en un estado lamentable, ¿sabe usted algo de eso? ―Akane se tensó al oír mencionar a Ryoga, ¿sabría que había sido Ranma? no podía ser, el mismo Hibiki confesó que le habían atracado.
―No sé nada ni me interesa saber nada en lo que respecta al Doctor Hibiki, no entiendo por qué me hace llamar para esto.
―Conozco el carácter del Doctor Saotome y me entero de todo lo que pasa en este hospital… él también presenta golpes en el rostro, qué casualidad...
―El Doctor Saotome, como usted sabrá, es artista marcial y ayer estuvo entrenando. No tendría ni que justificarlo pero me temo que está intentando acusarlo de algo que no ha hecho ―respondió enfurecida.
―No era esa mi intención, señorita Tendo. Aunque también llega a mis oídos que es muy celoso de usted, aunque no puedo culparle… si fuera mía tampoco me gustaría que nadie se le arrimara… ―se levantó y se acercó a Akane.
―Dígame para qué me ha hecho llamar, deje ya de dar rodeos o me marcharé ahora mismo, tengo pacientes que me requieren ―el corazón de Akane latía desbocado debido a lo nerviosa que estaba, pero respiró hondo para intentar tranquilizarse, estaba harta de que la creyeran débil.
―Creo que lo sabe de sobra… Akane. Es muy lista… voy a proponerle un trato que beneficiará a ambos ―la chica entornó los ojos, claro que sabía por qué estaba sola en el despacho, pero no abrió la boca, así que el director Kuno continuó hablando―. Digamos que la creo, que el Doctor Hibiki sí que se sobrepasó con usted, tiene que ser muy difícil trabajar a su lado día tras día y no caer en la tentación…
Akane tragó en seco ―¿Qué quiere de mí, director Kuno? Es obvio que la señorita Hinako no está avisada de este encuentro.
Kuno se colocó detrás de ella y le habló cerca de su oído, algo que hizo tensar a la peliazul ―Una noche… solo le pido una noche conmigo Akane… y aunque Ryoga sea amigo mío, le prometo que haré lo pertinente para que sea expulsado del hospital. Seguro que merece la pena, si ha conseguido que el Doctor Saotome coma de su mano es porque, aparte de su evidente belleza, debe de ser una fiera en la cama… solo quiero comprobar qué esconde Akane Tendo bajo ese uniforme… —el director metió la mano por debajo del uniforme de la peliazul, acariciando levemente su muslo y emitiendo un sonoro suspiro.
Akane se apartó de él y lo miró con asco ―¡Es usted repugnante… igual que el Doctor Hibiki, jamás dejaré que me ponga la mano encima!
Kuno sonrió ―Yo tengo algo que el Doctor Hibiki no tiene… poder ―Akane lo miró perpleja―. Se lo pido por las buenas, una sola noche conmigo, nadie tiene por qué enterarse, ni siquiera el Doctor Saotome. Después de eso haré lo que me pida, me duele perder a un gran pediatra como lo es Ryoga, pero seguro que hay grandes profesionales que podrán sustituirlo sin problema.
―¿Y si me niego?
―Me temo que el Doctor Saotome no podrá terminar su residencia aquí, y me aseguraré de que no la termine en ningún otro hospital ―vio cómo la chica respiraba agitadamente sin apartar la mirada. La tenía entre la espada y la pared, sabía que haría lo que fuera para proteger a Ranma.
―No hay trato, director.
Kuno la miró entre sorprendido y furioso, perdiendo las formalidades ―Creo que no me has entendido, Akane. No tienes otra opción. O eres mía o hago de tu vida y la de tu querido novio un infierno.
De repente Akane sacó su móvil del bolsillo del uniforme y conectó el altavoz ―¿Ha escuchado todo bien, señorita Hinako?
―Escuchado y grabado, señorita Tendo ―la señorita Hinako se oyó al otro lado del teléfono.
―¿Qué-qué es todo esto? ―balbuceó el director.
―Director Kuno, al habla Hinako Ninomiya. He grabado toda la conversación que ha mantenido con la señorita Tendo, y no solo la tendré yo. También tengo poder y conozco a mucha gente que podría hundirlo.
―¿¡Qué me quiere decir!? ¡Hable claro!
―Queremos que tome medidas contra el Doctor Hibiki, usted sabe que mi enfermera dice la verdad, además tiene un testigo. Si todo marcha como debe ser, me olvidaré de esta grabación. Usted decide director.
Kuno rechinó los dientes y meditó un instante ―¡De acuerdo! ¡Me llevará unos días gestionar todo pero haré lo que me piden! ¡No les aseguro el despido del Doctor Hibiki pero sí habrá un sanción!
―Muchas gracias por su colaboración director. Señorita Tendo, regrese a su planta. Ya le han hecho perder suficiente el tiempo.
―Sí, señorita Hinako ―Akane colgó la llamada y volvió a guardarse su teléfono, aunque le temblaban las piernas caminó con paso firme hacia la salida, con la cabeza alta.
Al pasar por al lado del director éste la sujetó del brazo —¿Te crees muy lista, no? Has ganado hoy pero yo que tú me mantendría alerta.
Akane retiró el brazo con brío y lo miró desafiante —Le he dicho que no me toque, y las amenazas no van conmigo.
Al cerrar la puerta, oyó un gruñido y un estruendo, parecía que Kuno había tirado parte del mobiliario. Akane suspiró la verse por fin fuera del despacho y se fue con una gran sonrisa de nuevo a cardiología.
Por el camino recordó cómo Hinako acertó que seguramente, el director la llamaría a ella sola a su despacho; en cuanto eso ocurriera debería llamarla inmediatamente. Si estaba en lo cierto, lo tendrían atado de pies y manos, y no se equivocó.
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Ranma terminó su reunión con el jefe de residentes y buscó a Akane por la planta, no la halló, llamó a su número y le salía comunicando. Pensó que habría salido para hablar con alguna de sus hermanas, así que entró a su despacho a revisar el tratamiento de algunos pacientes.
Necesitaba un antibiótico para un nuevo ingreso, así que tomó una hoja de petición a farmacia y salió con ella ―Azusa, envía esto a farmacia. En cuanto lo manden ponle la primera dosis al paciente de la 524, el señor Hotaru Minami, ¿entendido?
―Sí, Doctor Saotome ―contestó la enfermera patinadora, como la llamaban en la planta.
No habían pasado ni cinco minutos cuando el teléfono de su despacho sonó ―Al habla el Doctor Saotome ―tuvo que alejar el aparato de su oído por las estruendosas carcajadas provenientes del otro lado de la línea.
―¡Ranma! ¡Nos has hecho el día! ―Ranma volvió a colocarse el auricular cerca de su oído, aunque reconoció al instante la escandalosa risa de su amigo del instituto, Hiroshi, uno de los farmacéuticos del hospital.
―¡Hiroshi, no me calientes! ¿De qué narices te ríes?
―No creo que la vaca de tu vecina coja por el tubo neumático Ranma… y menos dos como has pedido ―de nuevo risas, y no solo la de Hiroshi.
―¿¡Qué vaca de mi vecina!? ¡Hiroshi, déjate de tonterías que ya no estamos en el instituto!
―¡Pues debería regalarte un cuadernillo para que mejores tu letra! Para el 524, ¿van a coger las dos en la habitación? Si las ordeñas te pasamos unas botellas, también queremos leche fresca ―vuelta a las risas.
―¿El 524? ―Ranma cerró los ojos y comenzó a sentir cómo le palpitaba la vena de la frente― ¡Vancomicina de 1 gramo! ¡Mi paciente la necesita para hoy! ―de nuevo las risas.
―Ya te la envié, no te pongas así Saotome ―dijo mientras se limpiaba las lágrimas saltadas―. Los farmacéuticos tenemos una asignatura en la carrera que se titula: La letra de los médicos y sus jeroglíficos, nos entrenan para descifrar lo que escribís. Gracias por alegrarnos el día, te has ganado que luego suba y te invite a un café.
―Mejor no asomes tu nariz hoy por aquí o tendrás que visitar el área de cirugía plástica ―dijo Ranma sonriendo. Su amigo no había cambiado nada desde el instituto. Aunque estudiaron carreras distintas, nunca perdieron el contacto.
―Igual me haces un favor, me han dicho que la residente de intercambio está…
―Adiós Hiroshi ―Ranma no le dejó terminar, colgó el teléfono y recordó las bromas que se hacían en el instituto, junto con Ryoga… frunció el ceño al recordar al pediatra y volvió a pensar en Akane. Cuando se disponía a marcar su número de nuevo llamaron al despacho, abrieron la puerta tímidamente y asomó una preciosa cabecita con una sonrisa que lo derrumbaba―. Me tenías preocupado, ¿dónde estabas?
Akane cerró la puerta y se acercó a Ranma, se sentó a horcajadas sobre él y lo besó con pasión. El azabache se quedó impresionado por la reacción de su chica, pero pronto correspondió el beso y comenzó a acariciarle las piernas de forma ascendente hasta llegar a los muslos. La chica sintió cómo la virilidad de Ranma respondía a sus caricias, así que dejó de besarlo gradualmente.
Ranma la miró con una sonrisa ―¿A qué debo esta agradable visita?
―Estoy contenta y me apetecía besarte, ¿he hecho mal?
―Claro que no, haces todo demasiado bien… ―dijo apretándole el trasero― solo que me ha sorprendido, sé que aquí guardas las distancias. ¿Puedo saber el motivo de tu alegría? Porque ser mi novia es motivo más que suficiente, ¿es eso? ―sonrió pícaro.
―Tú y tu egocentrismo… pues resulta que la demanda contra Ryoga va a salir favorable a mí.
―¿En serio? ―Ranma la abrazó― y decías que no te creían.
―Bueno… la señorita Hinako ha sido de gran ayuda ―esta vez no iba a hablar, si le contaba lo que le había insinuado el director, ya sí que tendría motivos para expulsar a Ranma, porque obvio que su impetuoso chico no se quedaría de brazos cruzados.
―Sabes que hoy me quedo hasta las 20h pero luego te invito a cenar donde tú elijas para celebrarlo, ¿te apetece?
―Me apetece ―sonrió la chica, Ranma la miró embobado, ¿se acostumbraría alguna vez a la sonrisa de Akane?
―Perfecto, te recojo en tu apartamento. Y ahora señorita traviesa, muy a mi pesar de dejarla con ganas de mi persona, debo seguir trabajando ―la besó y Akane se bajó del regazo de su chico.
―Me pondré el vestido negro que tanto te gusta.
Ranma resopló solo con imaginarse a Akane con ese vestido ―Sal de aquí antes de que sea demasiado tarde ―la chica volvió a sonreír y salió del despacho. Esa noche Ranma iba a pedirle que vivieran juntos oficialmente, total… ya lo hacían y estaban manteniendo dos apartamentos tontamente. Si se paraba a meditarlo, su vida había pegado un giro de 360 grados en muy poco tiempo.
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Ranma salía de una cirugía a la que había asistido un residente de primer año.
—A ver Doctor Azuma, abra bien sus orejas y apunte, este es el diagnóstico para un post-operatorio de reparación y recambio de válvula mitral:
*Ayuno
*Solución fisiológica 900cc cada 8h
*Verapamilo 10mg en inyección lenta, no menos de 3 minutos.
*Heparina 10 UI cada 12h
*Ceftriaxona 1g IV cada 12h
*Recuento de líquidos
*Volúmen Sistólico cada 4h
*Vigilar función renal
¿Lo ha copiado todo?
—Sí, Doctor Saotome —contestó asustado el residente.
—Déjeme ver —Ranma tomó las notas de Azuma y las examinó—. Correcto, ponga los datos del paciente, Nobu Oshiri y al final quién es su médico tratante, que soy yo, y cuando lo tenga todo redactado me lo entrega para firmarlo, ¿de acuerdo?
—Sí, enseguida se lo llevo.
—¿A qué espera pues? Hoy tenemos mucho jaleo —el joven médico corrió hasta la sala el despacho de los residentes para elaborar el informe ordenado por su superior. Ranma negó con la cabeza y continuó su ronda.
Miraba su reloj constantemente, estaba deseando que dieran las 20h para ir a buscar a su adorado tormento, tenía planeada toda la noche. Llamaron a la puerta de su despacho y entraron sin esperar respuesta. Ranma miró extrañado y su semblante se tornó serio al ver a la chica que acababa de entrar.
—¿Qué quieres Ukyo? —Ranma continuó con lo que estaba haciendo.
—Vengo por trabajo, no te preocupes —contestó la enfermera haciéndose la ofendida—. El Doctor Azuma me ha dado esto para que lo firmes —Ranma tomó el documento y vio que era el diagnóstico del señor Oshiro—. De todas formas creo que deberíamos hacer borrón y cuenta nueva en nuestra relación.
El azabache la miró con los ojos entornados —¿Nuestra relación?
—Sí, no me gusta trabajar con esta tensión porque te guste o no, no me voy a ir de cardio torácica. Podrás decir lo quieras pero sabes que soy muy profesional en mi trabajo.
—De eso nunca he dicho lo contrario, pero comprenderás que después de lo ocurrido, no tenga ganas de estar de amiguitos como si no pasara nada.
—Me hago cargo de eso, por mi parte vas a notar un cambio, espero que por tu parte y por la de Akane también. Pasamos muchas horas juntos y en serio que ya estoy harta.
Ranma se recostó en su silla y entrelazó sus dedos —¿Qué te ha pasado para que en unas horas cambies de ser la niña del exorcista a Mary Poppins? Porque esta mañana gritabas como si estuvieras poseída.
—No me ha pasado nada, las personas reflexionan. Piensa lo que te he dicho, sabes que será lo mejor. Por favor fírmame el informe para que se lo dé a su enfermero y que empiece a ponerle el tratamiento.
Ranma firmó y se lo entregó —Ya veremos Ukyo, Akane es un ángel y seguro que te perdona pero no cuentes mucho con el mío. Nos hiciste mucho daño… y eso es difícil que lo pase por alto.
Ukyo sonrió —Tú mismo, yo lo he intentado —salió del despacho sin decir nada más.
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Pasó media hora y el timbre de una de las habitaciones de la planta comenzó a sonar, la señora Oshiro salió dando la voz de alarma de que algo le pasaba a su esposo. Ranma, el residente que lo había acompañado en la cirugía del señor Oshiro y su enfermero, entraron corriendo.
Ranma se acercó al paciente y le tomó el pulso —¡Sacad a la señora Oshiro de aquí! ¡Está en parada! ¡Traed el carro, ya!
El enfermero que lo trataba salió disparado mientras Ranma le hacía la RCP. En cuanto llegó, Ranma gritó: —¡Prepara el desfibrilador! ¡Ponlo a 200 Julios! ¡Doctor Azuma, la jeringa de adrenalina!
Estuvieron veinte minutos intentando reanimar al paciente pero no lo lograron.
—Hora de la muerte… 19:15h… preparen al señor Oshiro para bajarlo al tanatorio… hablaré con su esposa… —Ranma salió de la habitación dándole mil vueltas a la cabeza, ¿qué había pasado? La cirugía salió bien, el tratamiento era correcto… ¿qué había salido mal? se pasó las manos frotando su cara y ahogando un gruñido de rabia. Respiró hondo y caminó a la sala de espera buscando a la señora de Nobu Oshiro.
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Ranma entró en su despacho y el jefe de residentes, que normalmente nunca estaba por allí, se encontraba sentado en su mesa en ese instante.
—Doctor Saotome, tenemos que hablar… —dijo muy serio.
—Sé lo que va a decirme, Doctor Igarashi, que estas cosas pasan, que hice todo lo que pude…
—No era eso, al menos hoy —Ranma lo miró extrañado—. He repasado el tratamiento del señor Oshiro y hay un error gravísimo, el cual fue el causante de la muerte de su paciente.
—¡Eso es imposible! ¡Le dicté las instrucciones al Doctor Azuma y las repasé antes de que redactara el informe!
—¿Es esta su firma, Doctor Saotome? —el jefe de residentes le extendió el informe a Ranma, éste lo tomó y lo miró detenidamente.
—Sí, es mi firma pero… —sus ojos volaron al diagnóstico escrito.
*Ayuno
*Solución fisiológica 900cc cada 8h
*Digoxina 1mg
*Vitamina K
*Ceftriaxona 1g IV cada 12h
*Recuento de líquidos
*Volúmen Sistólico cada 4h
*Vigilar función renal
―¿¡Vitamina K y Digoxina 1 mg!? ¡Esas no son mis instrucciones! ―no paraba de repasar el diagnóstico una y otra vez estupefacto. ¿Qué estaba pasando allí?
—Pues justo eso, en lugar de la heparina que le correspondía, ha sido lo que le ha ocasionado al señor Oshiri una tromboembolia pulmonar.
—¡Es obvio que no se le debe poner eso! ¡Lo sé desde que era un estudiante! —Ranma se paseaba por la habitación revolviéndose el cabello, era algo que solía hacer cuando estaba muy nervioso.
—Aunque el Doctor Azuma lo redactara mal, usted es el responsable directo. Tenía que haberse asegurado de lo que había escrito. No obstante, he hablado con él y dice que escribió exactamente lo que usted le dictó. ¿Qué debo hacer entonces?
—¡¿Le ha dicho que yo le dicté para un post-operatorio de una reparación y recambio de válvula mitral Vitamina K y Digoxina!?
—No, él dice que usted le dictó la heparina.
—¿Entonces?
—Entonces seguimos teniendo un éxitus de una persona cuyo pronóstico era muy favorable. Su firma sigue estampada en este diagnóstico. Sigue siendo el responsable directo, es una negligencia muy grave, Doctor Saotome.
—No puede ser… algo ha pasado que se me escapa… —Ranma se frotaba las sienes con fuerza.
—Váyase a casa, habrá una investigación interna, intentaré que el hospital le respalde frente a la familia del fallecido. Buenas noches.
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Akane miraba una y otra vez el reloj de la cocina, llevaba tres cuartos de hora esperando a que Ranma entrase por la puerta. Ningún mensaje de que fuera a retrasarse, ninguna llamada, marcó de nuevo su número y le salió el contestador automático, ¿estaría en quirófano por alguna urgencia de la que no le dio tiempo a avisarla? Tomó su teléfono y llamó al hospital.
―Cardiotorácica ―respondió una mujer al otro lado de la línea.
―Hola… ¿Chiyoko? soy Akane Tendo.
―¡Ah! ¡Hola bonita! ¿Qué se te ofrece? ―respondió su amable compañera, una mujer de mediana edad con muchos años de experiencia en enfermería.
―Pues verás…¿sabes si el Doctor Saotome sigue por allí?
―Cuando llegué ya se había ido, ¿algún problema?
―No… es que… no ha llegado a casa y no sabía si aún estaba en el hospital. Gracias de todas formas, que tengas una buena guardia.
―¡Akane espera…! Ha ocurrido algo esta tarde… me lo ha contado Ichigo cuando hemos hecho el cambio.
―Te escucho ―Akane tembló al otro lado de la línea, la voz de Chiyoko no le resultaba muy alegre, más bien de preocupación.
―Ha habido un éxitus esta tarde… dicen que ha sido por una negligencia del Doctor Saotome.
Akane se quedó pálida, ¿negligencia? tenía que ser un error… él era extremadamente cuidadoso ―¿Có-cómo ha sido…?
―En el diagnóstico, una medicación mal prescrita que ha terminado en una tromboembolia pulmonar, nadie se explica cómo el Doctor Saotome ha podido cometer ese error… él afirma que dictó bien el tratamiento, e incluso el residente lo admite, pero el caso es que el informe está firmado por él.
Akane comenzó a temblar, su cabeza daba vueltas sin cesar, sólo podía pensar en Ranma y en cómo se sentiría ―Gracias Chiyoko, estará por llegar. Buenas noches.
La peliazul entró de nuevo a su dormitorio, se cambió su sexy vestido y sus tacones para salir a cenar, por unos jeans, una blusa y unas zapatillas Converse. ¿Dónde estaría? ¿En el Dojo? tomó su móvil y llamó a Ryu, no contestó, igual estaba entrenando. Marcó el teléfono de Taro, al tercer tono descolgó.
―¿Sí? ―respondió el chico de ojos grises.
―Hola Taro, soy Akane, ¿Ranma está contigo? Hace casi una hora que debería haber llegado a casa, no está en el hospital y estoy preocupada.
―No está aquí, dijo que iba a cenar contigo, que no vendría a entrenar. ¿Ha pasado algo? ―el artista marcial notó el tono de preocupación y desesperación en la voz de Akane.
―Ha tenido un problema grave en el hospital y tiene el teléfono apagado, no sé dónde buscarlo… ―de repente, una imagen le vino a la mente. La del mirador donde Ranma la llevó en su primera cita. Él le dijo que le gustaba ir allí a meditar sus cosas, antes de preocupar a su madre probaría en ese lugar― ¡creo que sé dónde puede estar! Pediré un taxi, gracias Taro.
―Puedo llevarte si quieres, hoy pensaba irme directo a casa y además esa nenita ya me ha dejado preocupado. No se saltaría una cena contigo si no es por algo grave.
―Pues si no te molesta… te mando ubicación y te espero abajo. Gracias.
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Taro la recogió en coche y Akane le dio las indicaciones para llegar al lugar, aparcaron a una distancia prudencial y vieron a lo lejos la figura de un hombre sentado, ambos reconocieron a Ranma enseguida.
―Voy a quedarme por aquí cerca por si me necesitas, pero creo que es mejor que te acerques sola ―dijo Taro.
Akane asintió ―Gracias por traerme y por ser tan buen amigo de Ranma.
―Bah, no somos tan amigos, me gusta defender a los débiles ―respondió guiñando un ojo a la chica, a lo que ella respondió con una sonrisa. Taro la miró embobado, en ese instante supo por qué se había enamorado su amigo de ella. Akane sabía que ellos peleaban mucho, se "insultaban" a su manera… pero si alguno necesitaba al otro, serían los primeros en ayudarse―. Ve con él, si está solo aquí, ten por seguro que te necesita, aunque él no lo crea.
La chica salió del coche y Taro arrancó, esperaría un rato en el mirador antes de marcharse.
Akane se acercó despacio hasta Ranma, él en ningún momento se giró. Ella sabía de sobra que había oído el coche cuando llegaron. Cuando llegó a su altura se sentó a su lado encogiendo las piernas, había refrescado un poco y salió sin ningún abrigo. Ranma tomó su chaqueta y se la colocó sobre los hombros pero no dijo nada, volvió a perder su mirada en el horizonte.
―He llamado al hospital al ver que no venías, estaba preocupada… ―Akane inició un intento de conversación, hizo una pausa para ver si Ranma le contestaba pero seguía perdido en su mundo― no voy a obligarte a hablar, estaré aquí, a tu lado, en silencio si es lo que necesitas. Sabes que puedes contar conmigo para todo.
Estuvieron media hora mirando a la ciudad, en completo silencio ―Le di bien las instrucciones ―habló de repente Ranma, Akane prefirió no decir nada y escucharle―. No hago más que repasar la escena una y otra vez para ver si hay algo que se me escapa… le miré las notas que había tomado y estaban correctas. Ese error que me achacan no lo comete ni un residente de primer año… algo se me escapa… ―decía mientras se revolvía el cabello. Akane se puso delante de él.
―¿Qué crees que pasó entonces? ―la chica no paraba de darle vueltas al asunto, pero no encontraba tampoco una solución coherente. Si Ranma y su residente estaban de acuerdo, ¿qué había salido mal?
―No lo sé… tendría que haber vuelto a repasar el diagnóstico cuando Ukyo me trajo el informe…
―¿Ukyo..? ―preguntó entornando los ojos.
Ranma la miró al notar el tono de voz de Akane ―Ella me dijo que quería enterrar el hacha de guerra, que estaba harta de estar constantemente en tensión cuando trabajamos los tres.
―¿La conoces bien? ¿Crees que ella….?
Ranma sabía por dónde iba la conversación ―Sé que Ukyo puede ser muchas cosas, pero se implica mucho en su trabajo. Pero sí que pienso que fue intencionado; tu ataque, el intento de atropello, ahora esto… llámame paranoico pero no paro de darle vueltas a que alguien nos quiere hacer daño.
Akane lo miró asustada, no quería admitirlo pero también se le había pasado por la cabeza que todo lo que le ocurrió a ella no fueron accidentes, y ahora esto… Ranma vio su cara de angustia y enseguida la abrazó ―No dejaré que nadie nos separe ni que te hagan daño, ¿me crees? ―la chica afirmó con la cabeza― resolveré esto y limpiaré mi apellido.
Antes de regresar a casa, permanecieron abrazados sin hablar un largo rato. Hace más de un año se encontró solo cuando estuvo abatido, ahora sabía que podía contar con ella. Esto ya estaba implicando a terceras personas y eso no lo podía permitir.
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Llegaron a casa de Ranma cerca de la una de la madrugada. En cuanto entraron, el azabache dejó los cascos en una silla y caminó hacia el cuarto de baño. Akane se acercó y golpeó ligeramente la puerta.
―Voy a prepararme un sándwich, ¿te apetece uno? ―preguntó esperanzada de que quisiera comer.
―No, gracias, voy a ducharme ―respondió al otro lado de la puerta.
Inmediatamente se oyó el grifo de la ducha correr, Akane se acercó a la cocina y preparó dos sándwiches igualmente, con la esperanza de que a Ranma le diera deseo de comer al ver la comida preparada. La chica llevaba esperando veinte minutos a que saliera de la ducha, no era normal. Cuando entraba solo, en menos de diez minutos se había aseado por completo.
Se acercó y volvió a tocar la puerta, esperó pero no hubo respuesta así que decidió entrar ―Ranma… ¿estás bien? ―la peliazul adivinó la silueta de su novio dentro de la ducha. Tenía las manos apoyadas en la pared y la cabeza agachada.
―Entra conmigo… ―era más una súplica que las "órdenes" que él solía darle.
Akane dudó, pero se quitó la ropa y entró con él a la ducha, Ranma no se inmutó, permanecía en la postura que ella había visualizado. La chica se estremeció al verlo así, siempre intentando protegerla del mundo, ahora era él el que pedía a gritos que lo rescataran. Se acercó y lo abrazó desde atrás, en ese momento, Ranma emitió un suspiro de tranquilidad. Dejó de apoyar las manos en la pared y comenzó a acariciar las manos y los brazos de Akane mientras el agua caliente caía sobre ellos. Se giró para poder mirarla a la cara.
―¿Qué haría sin ti? ―dijo mientras acariciaba la mejilla de una sonrosada Akane.
―Todo va a salir bien… siempre te apoyaré, pero tienes que dejarme… hoy te he sentido muy lejos de mí… ―respondió la chica.
Ranma se acercó ladeando la cabeza y se besaron, muy despacio y muy dulcemente. Después de varios minutos, el chico se abrió paso metiendo su lengua, Akane suspiró al sentir el vaivén de sus lenguas y el sabor de sus carnosos labios rozando los suyos. La abrazó con fuerza mientras ella lanzó sus brazos alrededor de su cuello, enredando sus dedos en el cabello húmedo y suelto del joven Doctor.
―Akane… ―cada vez que él pronunciaba su nombre significaba tantas cosas... esa vez ella lo interpretó como un grito silencioso pidiendo auxilio. No sabía cómo podía ayudarle, solo sabía que haría lo que fuese para que se sintiera bien― te necesito… necesito sentirme en casa y solo tú lo logras…
Al terminar de decir esto, la subió de un impulso y se coló dentro de ella, Ranma gimió con los dientes apretados. Akane envolvió sus piernas alrededor de la cintura y echó la cabeza hacia atrás al sentir la profundidad de la embestida de su amante, ahogando un gemido de placer al verse invadida por él. Lo oyó respirar agitadamente, no se movió, permaneció quieto, dentro de ella. Akane buscó su rostro, ambos se miraron intensamente. Ella se acercó y comenzó de nuevo a besarlo, Ranma clavó sus dedos en los muslos de Akane y empezó a marcar un ritmo de penetración suave. Necesitaba sentirla, necesitaba saber que formaban un solo ser. La peliazul jadeaba ante cada movimiento, ese recorrido tan lento y firme a la par, la estaba volviendo loca.
―Ranma… ―decía entre beso y beso, sabía que a él le volvía loco que pronunciara su nombre entre gemidos, así que le pegó la espalda a los baldosines de la ducha y aceleró el ritmo de las embestidas. Dejaron de besarse, cerraron fuertemente los ojos para sentirse el uno al otro. Akane se mordió el labio mientras Ranma besaba su níveo cuello con delicadeza. La chica comenzó a jadear cada vez más fuerte, agarrándose a los hombros de él y clavando sus uñas al notar cómo un inmenso orgasmo le recorrió todo el cuerpo. Se quedó débil, como si fuera una muñeca de trapo.
―Necesito más de ti… ―susurró al oído de la chica.
―Llévame a la cama… ―fue la respuesta de la joven.
Ranma no se lo pensó dos veces, salieron de la ducha aún unidos y la llevó al dormitorio. Estaban empapados y las sábanas se le pegaban, pero a ninguno le importó. él se colocó encima de ella, gotas de agua caían de su cabello en el rostro de Akane mientras empujaba fuerte entre sus muslos, apoyándose con las palmas de las manos a ambos lados de la chica.
Akane volvió a sentir de nuevo un hormigueo en su bajo vientre, Ranma había dejado de ser suave y embestía con rudeza a la chica, que volvió a gemir ante los asaltos de su novio. El azabache la besó con rabia, mordiendo ligeramente el labio inferior de ella, la quería tanto… la deseaba tanto que le dolía demasiado. Ranma bajó hasta apretar el trasero de Akane y profundizar aún más sus embestidas, sabía lo que a su chica la volvía loca y no se equivocó. Enseguida la oyó gritar y jadear muy fuerte hasta que de nuevo, la sintió desfallecer entre sus brazos, entonces ya no se contuvo más y se derramó dentro de ella en un gemido gutural seco. No quería separarse de ella, se sentía vulnerable. Akane lo sentía, así que simplemente se quedó quieta mientras acariciaba su espalda.
―Nunca te alejes de mí, por favor…quédate conmigo... ―la chica se quedó muda ante la súplica de Ranma. Siguió acariciando su ancha espalda.
―Siempre estaré contigo, te lo prometo ―y con esa promesa consiguió que el joven Doctor y artista marcial, pudiera dormir esa noche, eso sí, abrazando constantemente a Akane.
Continuará…
Hola a todos! Lo primero de todo, mil disculpas por el retraso pero es que apenas podía sentarme a escribir. Espero que haya merecido la pena la espera :)
Deciros que no sé si el siguiente capítulo será el último o el penúltimo, todo depende de lo largo que me salga cuando lo escriba. Igual si veo que es demasiado lo parto en dos. Pero ya estamos llegando al final del fic.
Dos cositas que aclarar del capítulo; de la jerga médica poco que aclarar… espero que lo que ha pasado se haya entendido bien.
*Tubo neumático es un sistema por el que, a través de contenedores cilíndricos, que se propulsan por una red de tubos por medio de aire comprimido, se envía material sólido (documentación, medicación, muestras para laboratorio…)
*Éxitus es la forma abreviada de exitus letalis o muerte, se usa en medicina cuando un paciente fallece.
*RCP (respiración cardiopulmonar)
Y poco más… espero que os gustaran las historias de Halloween de la página de Locas por el Dios Griego. Y aprovechando que las nombro quiero darles las gracias por todo su apoyo cuando me encuentro decaída. Os quiero chicas! Recomendaros PRIDE de SusyChantilly que ya la estamos pinchando para que actualice pronto y los que leéis PODEROSA de Hana Note, paciencia... está en plenos exámenes y quizá tarde un poco en actualizar pero lo hará.
A mi beta-reader, Sailordancer7 que la adoro! Por esas risas en las mesas redondas en las que uno de mis gatos fue el prota jajajaja baby! Qué haría sin ti? Muchas gracias por tus conocimientos médicos aportados para esta historia.
Siento muchísimo no contestar esta vez a los reviews… me da una pena horrible porque quiero corresponderos con el ratito que dedicáis a escribirme, pero el ordenador esta mañana me ha hecho cosas raras, y preferí publicar ya por si me daba problemas y no demorar más en la actualización. Aún así deciros que MUCHAS GRACIAS POR TODOS Y CADA UNO DE VUESTROS REVIEWS!
Intentaré publicar lo antes posible. Nos leemos!
Sakura Saotome :)
