Los personajes no me pertenecen, los tomo prestados de la gran Rumiko

*A corazón abierto*

Capítulo 11


Había pasado una semana desde el incidente en el hospital, la tensión entre los trabajadores de la planta de cardio torácica era palpable. Ranma estaba muy taciturno e irritable, apenas hablaba, ni siquiera con Akane. La chica intentaba animarle pero él prefería irse a entrenar cuando tenía un rato libre, decía que las artes marciales le hacían evadirse.

Las conversaciones últimamente las llevaba ella sola porque Ranma se pasaba más tiempo ensimismado en sus pensamientos que pendiente de ella. Las pesadillas se acentuaron, el chico no dejaba de abrazar a Akane todas las noches. Su sueño se repetía una y otra vez… ella sufría al verlo sufrir, no sabía cómo ayudarlo. Él solo le decía que por favor permaneciera a su lado, y así lo hacía. Se sentaban en el sofá, y él la tomaba de la mano, así permanecían horas, sin decir nada.

Esa mañana no había ayudado mucho a que el humor del azabache mejorara. La planta estaba a tope, muchas cirugías y muchos ingresos, no había cabida para un momento de relax entre el personal. Akane apenas había podido cruzar dos palabras con él desde que salieron de su apartamento. Ya casi estaba la jornada concluida, acababan de terminar una cirugía complicada que salió a la perfección, Akane se quedaba ensimismada cuando Ranma operaba, tenía un temple y una seguridad envidiables, a pesar de lo complicada de la cirugía, él no perdía la calma y la concentración en ningún instante. El azabache se dirigió a su despacho, aunque el jefe de residentes le respaldara en el caso del señor Oshiro, él no dejaba que nadie le redactara ningún informe. Daba las pautas a los residentes menores de lo que había que hacer, pero el resto del trabajo prefería realizarlo él. Salió de su despacho pasados veinte minutos, con su mirada buscó a Akane, la localizó justo saliendo de una de las habitaciones.

―Akane, ven ―la chica se acercó―. Este es el tratamiento de la señora Kita.

―Muy bien, lo dejaré preparado antes de irnos ―Akane extendió la mano para que le entregara el informe.

―Espera… voy a repasarlo una vez más…

La chica suspiró ―No puedes seguir así… eres un gran Doctor, tienes que superar lo que pasó, porque a lo largo de tu carrera será inevitable que ocurran estas cosas.

Ranma la miró frunciendo el ceño ―¿¡Quieres decir que piensas que me equivocaré más veces y mataré a gente por mi incompetencia!? ¿¡Crees que yo redacté mal el tratamiento y el señor Oshiro murió por mi culpa, verdad!? ―la gente que había cerca se giró a mirarlos.

Akane lo miró perpleja, no podía creer lo que estaba oyendo salir de la boca de Ranma ―¡Por supuesto que no lo creo y lo sabes! ¿¡A qué viene eso!? ¡Solo intento animarte!

―¡Pues no me animes más! ¡No necesito que lo hagas! ¡Yo sé hacer muy bien mi trabajo!

―¡¿Y cuándo te he dicho lo contrario!? ―Akane estaba empezando a perder los nervios― ¡Si tanto te preocupa el hacer un mal diagnóstico, consulta con algún adjunto! ¡Muéstramelo a mí si quieres!

Ranma la miró con desdén entornando los ojos ―El día que necesite que me expliques cómo se pone un termómetro hablaré contigo… ―respondió con sarcasmo, una sonora bofetada resonó en la planta. Ranma se quedó con la cabeza ladeada unos instantes. Sentía vergüenza de sí mismo por lo que acababa de decirle a Akane, ella que había permanecido a su lado en todo momento, que lo había apoyado en todo…

―¡Eres un idiota! ―gritó la chica con los ojos humedecidos por las lágrimas, se giró para marcharse pero Ranma la sujetó por la muñeca.

―Akane yo…

―¡Suéltame! ―la dejó ir al instante― ¡Quédate autocompadeciéndote eternamente! ¡Así solo lograrás alejar a las personas que te quieren y se preocupan por ti!

―¿A dónde vas? ¡Espérame, iremos juntos a casa!

La chica se giró ―¿Para qué? Llevas una semana en la que prácticamente solo apareces para dormir… ―una lágrima rodó por el compungido rostro de la peliazul― y si estás, es como si no estuvieras… hoy quiero estar sola ―dicho esto, Ranma la vio alejarse camino de los vestuarios, el chico miró a su alrededor y vio cómo mucha gente tenía los ojos clavados en la escena.

―¡¿Qué miráis todos!? ¡Se acabó el espectáculo! ―entró en su despacho y cerró de un portazo, acto seguido golpeó con fuerza la pared, haciendo una marca en ésta― ¡Maldición!

.

.

.

Akane bajó las escaleras corriendo, limpiándose las lágrimas por el camino. Veía todo borroso y chocó contra alguien.

―Perdón… ―se disculpó la peliazul, miró hacia arriba y unos ojos aguamarina la miraron preocupados― Shinnosuke…

―Parece que huyas del diablo ―el enfermero se fijó más detenidamente en ella y vio los surcos marcados por las lágrimas― ¿Estás bien?

―Eh… sí… lo siento Shinno, tengo algo de prisa, he quedado a comer con Sayuri.

―¿Y Saotome? ¿No te acompaña? ―preguntó curioso.

―Él… ha quedado con Taro y Ryu para entrenar… ―la chica desvió la mirada.

―Si no quieres contarme qué ha pasado entre vosotros lo respeto, pero sabes que no puedes mentirme. Nos conocemos demasiado bien.

Akane sonrió con melancolía, era verdad, la conocía demasiado bien ―No pasa nada, hoy ha sido un día de mucha tensión y necesitamos despejarnos por nuestra cuenta. ¿Entras ahora a trabajar?

El joven enfermero la miró unos segundos, era obvio que no quería hablar del asunto, puesto que rápidamente había cambiado el tema ―Sí, me he retrasado un poco porque Akari quería ver un sofá nuevo, así que me voy ya a dar el relevo.

―Qué tengas buena tarde ―se despidió.

―Akane… sabes que puedes contarme lo que sea, prometo no matar a Saotome ―la chica asintió sonriendo y se marchó.

.

.

.

Akane llegó a casa de Sayuri y ésta ya la esperaba con una copa de vino que le entregó nada más entrar por la puerta.

―Tienes cara de necesitarlo, ten ―tomó la copa y se la bebió de un trago, dejando a su amiga con la boca abierta― Vaya, sí que lo necesitabas, ¿se puede saber qué narices ha pasado para que me llames hecha un mar de lágrimas?

―¡Ranma es un idiota! Está muy apático desde que ocurrió la supuesta negligencia y no lo está llevando nada bien… ¡y Sayuri ya no sé qué hacer por él! Está como ausente… solo siento que es él cuando me abraza para dormir, hasta haciendo el amor lo siento lejos de mí ―la chica se dejó caer pesadamente en el sofá y su amiga se sentó a su lado, volvió a llenarle la copa.

―Pero, ¿qué te ha dicho para que te pongas así?

―Pues…¡ha menospreciado mi trabajo! ¡Yo solo le dije que si no se fiaba del diagnóstico que se lo enseñara a un adjunto o a mí!

Sayuri escupió el sorbo de vino que acababa de tomar, Akane la miró atónita ―¿¡Le dijiste a un cirujano, que se creen dioses llegados a la tierra, que tú le repasabas el diagnóstico de un paciente por si había cometido un fallo!? ¡Ellos son orgullosos de por sí! ¡Multiplícalo por diez tratándose de Ranma!

―¿Qué…? Cla-claro que no era eso lo que quería decir… ¿cómo voy a meterme en su trabajo? Sólo pretendía que entre los dos repasáramos lo que había escrito, para confirmar que es realmente el informe final, como un doble check. ¿Ha pensado que yo iba a corregirle? ―Akane tapó su rostro con las manos. Había comprendido, en las palabras de Sayuri, que ella también se había equivocado con Ranma.

―Yo lo he pensado, debes darle margen, él se toma su trabajo muy en serio y ha pasado muy poco tiempo. Dices que aún sueña con la chica que murió y ha pasado más de un año.

―Ya lo sé… pero hoy ha pagado su frustración conmigo y eso no lo pienso consentir.

―Y haces bien, nunca dejes que nadie, y menos un hombre, te haga de menos. Y ya si es el hombre que te ama… por ahí sí que no pases ni una. ¡Pero es que tenéis los dos un carácter…!

En ese momento sonó la notificación de un mensaje en el móvil de Akane, ella lo sacó y vio que se trataba de Ranma. Lo dejó encima de la mesa y bebió un trago de la nueva copa de vino.

Sayuri cogió el teléfono y se lo puso a su amiga en la mano ―Léelo y contesta, tenéis que hablar, no quiero que pase como la última vez. Además esto es una tontería, seguro que se arrepintió al segundo de decirte lo que te dijera. Él besa el suelo por el que pasas… ya me gustaría que Ryu se enamorara así de mí…

Akane la miró con media sonrisa en los labios ―Vaya, vaya...así que al final has caído de nuevo en las redes del amor…

Sayuri la miró con tristeza ―Eso parece… y una vez más soy la que sale perdiendo, él me lo dejó muy claro cuando empezamos a vernos, no quiere ataduras.

―Pues si estás sintiendo, lo mejor es que dejes de verlo una temporada.

―Lo he intentado pero es que en la cama es ufff ¿todos los artistas marciales son así?

Akane fingió que se tapaba los oídos ―¡No quiero saber eso de Ryu! ¡No podré mirarlo a la cara sin acordarme de lo que acabas de decir! ―rieron a carcajadas, justo eso era lo que necesitaba, una tarde de confidencias entre amigas.

―Así que no seas tonta y arréglalo con Ranma ―Akane sonrió y abrió el mensaje.

―"Necesito verte, te espero en tu apartamento. Ven, por favor… Te quiero" ―la chica de ojos avellana esbozó una sonrisa al leer el mensaje. Miró a su amiga y ella la entendió perfectamente.

―Anda, ve con él. Ya quedaremos otro día y te detallaré cómo de grande la tiene Ry…

Akane le tapó la boca y le dijo riendo: ―¡Cállate de una vez! ¿En serio no te molesta que me vaya?

―Me molestaría si te quedaras aquí, ¡corre!

Akane le dio un beso a su amiga en la mejilla ―¡Eres la mejor! ¡Y si Ryu no se da cuenta, peor para él! ―tomó su bolso y su chaqueta y se fue. ¿Cómo podía echarlo tanto de menos? Ella también necesitaba abrazarlo y estar cerca suyo.

.

.

.

Ranma terminó de hacer los cambios de tratamiento, miró su reloj, se le había hecho algo tarde. La puerta se abrió y entró el jefe de residentes.

―Doctor Saotome, tengo que pedirle un favor.

―Claro, dígame ―respondió el azabache mientras colgaba su bata en la percha.

―La esposa del Doctor Miyamoto ha llamado diciendo que su marido ha sufrido un ataque de lumbalgia y no puede moverse. Necesito que se quede a cubrir su turno. Le daré dos días libres, los que usted elija.

Ranma se lo pensó un instante, lo que más deseaba era ir a buscar a Akane y aclarar las cosas con ella, pero el Doctor Miyamoto lo trataba como al hijo que nunca tuvo, y no podía dejarlo en la estacada ―No se preocupe, me quedo ―volvió a colocarse la bata muy a su pesar.

―Excelente, ya hablaremos de los días que quiere libres. Que tenga una buena tarde, Doctor Saotome.

Ranma se sentó de nuevo en la silla, pensó en mandarle un mensaje a Akane para decirle que tenía que quedarse otro turno y si quería venir a verlo para tomar un café. Abrió el primer cajón de su mesa buscando su teléfono, siempre lo dejaba ahí cuando operaba y no se había acordado de volver a cogerlo. Rebuscó por todo el cajón sin hallar el aparato ―¿Dónde narices está? Yo lo dejé aquí ―masculló Ranma mientras abría y revolvía los demás cajones de su escritorio. En ese instante llamaron a la puerta― ¡Adelante!

Azusa entró y se acercó a la mesa donde un agitado Ranma buscaba su móvil desesperado ―Doctor Saotome, la paciente de la 530 tiene náuseas, ¿le inyecto por la vía, metoclopramida?

―Eh… ¿la 530? ―Ranma hizo un repaso mental de la medicación que llevaba esa paciente― sí, sí… no hay problema. Cada 8 horas si continúa con las náuseas… Azusa… ¿has cogido mi móvil?

―¿Yo? No cojo las cosas que no son mías, Doctor Saotome ―respondió ofendida.

―Pues en mi apartamento, siempre que venías, desaparecía algo… ―habló entre dientes.

―¡Porque eran mías! ¡Yo no soy una ladrona! ―a la chica comenzó a temblarle el labio.

Ranma no podía ver llorar a las mujeres ―Vale, vale...eran tuyas… incluso la taza de "Aquí desayuna un médico" ―dijo esto último en voz baja.

Azusa se atusó el pelo y salió dando un giro exagerado, Ranma se masajeó las sienes ―Atraes a las locas, Saotome… y la única normal vas y la fastidias ―Ranma salió dispuesto a que le dejaran un teléfono y llamar a Akane pero en ese instante entró una cirugía de urgencia y todo quedó en un intento. La llamaría sin falta cuando acabara.

.

.

.

―¡No me puedes estar diciendo esto en serio, Tatewaki! ¿Al final la crees? ¿Te ha embaucado a ti también? ―Ryoga apoyó las manos firmemente en la mesa de despacho del director del hospital.

―Lo siento Ryoga, he hecho por ti todo lo que he podido. Da gracias a que es solo una suspensión de empleo y sueldo y no un despido definitivo.

―¡De seis meses! ¡¿Eso es todo lo que has podido pelear!? ¡Tú eres el director, maldita sea! ―dio un sonoro golpe en la mesa.

―¡Esa arpía y la supervisora de enfermería me tendieron una trampa! ¡Estoy atado de pies y manos! No obstante, intentaré que te reincorpores antes, tienes mi palabra.

Ryoga lo miró entornando los ojos ―¿Tu palabra? También me diste tu palabra de que todo esto iba a quedarse en nada.

―¿Y crees que a mí no me afecta? ¡Me han humillado! ¡A Tatewaki Kuno!

―Sí, pero tú sigues tranquilamente sentado en tu sillón y yo tendré que buscar un empleo mientras esto se resuelve, porque mi papaíto no me dejó una gran herencia como a otros.

―¡Te estás pasando Ryoga! ¡Te digo que no pude hacer nada! ¡Me las va a pagar! ¡Eso tenlo por seguro! ―exclamó sulfurado el director.

―En cuanto vuelva a mirarte con esos enormes almendrados ojos suyos y esa sonrisa que puede derretir hasta un iceberg, menearás el rabo haciendo lo que ella te pida. Yo mismo resolveré esto, dame su dirección. Iré a hacerle una visita…

.

.

.

Akane entró a su portal con una sonrisa en los labios, desde luego que se mantendría en su sitio, él debía disculparse por haberle gritado de esa manera, pero no veía el momento de lanzarse a sus brazos y besarlo. Hacerle sentir que con ella estaba a salvo, hacerle ver al cabezota de su novio que ya no estaba solo, que lo superarían juntos. Llegó hasta su puerta y se extrañó de verla entreabierta cuando fue a meter la llave.

Abrió despacio y entró, la sala de estar estaba a oscuras ―¿Ranma? ¿Estás ahí? ―preguntó confusa, no obtuvo respuesta. Intentó encender la luz pero no funcionaba, ¿habían saltado los plomos y él estaba arreglándolo?― ¡Ranma, sal por favor! ¡Te has dejado la puerta abier… ―sintió un fuerte dolor en la cabeza y luego la oscuridad se apoderó de ella.

Akane abrió los ojos despacio, se sentía muy mareada y angustiosa. Intentó moverse pero algo se lo impedía, estaba sentada en una silla y tenía las manos atadas a la espalda y los pies a las patas de la misma. Empezó a tirar para intentar desatarse, pero con cada tirón, el amarre se hacía más persistente. Su corazón comenzó a latir desbocado, ¿qué hacía así? o peor aún, ¿quién la había atado?

―Es inútil que intentes escapar, de niño me encantaba hacer nudos marineros, cuanto más tires peor será.

Miró hacia donde provenía esa voz que reconoció al instante, la figura de un hombre apareció en la penumbra ―Tú… ¿por qué me haces esto? ¿qué quieres?

El hombre se acercó hasta quedar frente a frente, se agachó y puso las manos encima de las rodillas de la chica, ésta intentó apartarse pero no pudo ―Venganza… simple y llanamente ―volvió a incorporarse, cogió una silla y se sentó delante de Akane.

―¿Ven-venganza? ¡Yo no te he hecho nada! Tú… tú eres mi amigo... ―el hombre se puso las manos tapando sus oídos y comenzó a moverse hacia delante y hacia atrás― Gosunkugi… mírame… nos conocemos desde el instituto, siempre me he portado bien contigo

―¡NO! ¡TENGO QUE VENGARLA! ¡POR SU CULPA ELLA MURIÓ!

Akane se quedó sin respiración ante el grito de Gosunkugi, él estaba bastante desmejorado desde la última vez que lo vio en la galería. Sus ojeras marcaban unos grandes surcos fruto de dormir poco, y lo blanquecino del ojo ahora era de un color rojo intenso. Ella temblaba de arriba a abajo pero intentó mantener la calma ―¿Quién murió? ¿Por culpa de quién? ¿qué tiene que ver esto conmigo?

Gosunkugi se levantó y se colocó detrás de ella, Akane sintió el filo de una daga rozar su fino cuello ―Tu querido novio mató a Kogane… y ella me pide que la vengue. Se me aparece en sueños, no descansará hasta que su asesino pague por lo que hizo… ―Akane sintió un ligero pinchazo y cómo una hilillo de sangre bajaba por su cuello, respiró agitadamente.

―No-no puede ser… Ranma salva vidas… jamás asesinaría a tu novia.

―¡CÁLLATE! ¡TÚ NO SABES NADA! ―la chica cerró los ojos asustada, pensaba en Ranma constantemente, ¿dónde estaba?― Ella era mi mundo… se parecía tanto a ti… quizá no físicamente, nadie iguala tu belleza, pero era como tú. Bondadosa, cariñosa con la gente, siempre preocupándose por todo el mundo… y él no la salvó… ―de repente a Akane le vino a la mente la pesadilla de Ranma, ¿sería Kogane la chica con la que soñaba y no pudo salvar?

―Fue un accidente de coche, ¿cierto? ―Gosunkugi se colocó delante de nuevo, apuntando a Akane con la daga y con cara de sorpresa― Veo que te ha contado lo que pasó, no te habrás creído que hizo todo lo que pudo... ¡Se rindió! ¡Es un incompetente! ¡La dejó morir!

―Él lo intentó con todas sus fuerzas pero fue imposible, te lo prometo… tiene pesadillas con lo que pasó hace más de un año.

―Porque se siente culpable, sabe que estuvo en su mano salvarla. Yo estuve en la UCI pero me recuperé rápido. Antes trabajaba en otro hospital pero hice una entrevista para el Tokio Jikei, para estar cerca de él… le juré a Kogane que se la devolvería, que esperaría a que se enamorara y le haría pasar por lo que yo pasé… perder al amor de tu vida, añadiendo que será por su culpa.

Akane lo miró con ojos vidriosos ―¿Me-me vas a matar?... Si dices que Kogane se parecía a mí, ella no querría que te mancharas las manos de sangre inocente.

Gosunkugi la miró unos instantes sopesando sus palabras pero añadió: ―Te lo advertí… te dije que él te haría sufrir, que te alejaras… pero no… las seduce a todas, a ti también te ha seducido. Cuando rompísteis me alegré mucho, porque ya no tendría que matarte... te has librado dos veces, Akane. Una en el parking esa noche, gracias a tu ex, y otra cuando ese desgraciado te apartó cuando te iba a arrollar con el coche.

―Fuíste tú… ―Akane lo miró sin poder creer lo que estaba oyendo.

―Si tan solo no hubieras seguido a su lado… y para colmo el día de la galería me miraste con miedo y desprecio… como ahora… ¡NO ME MIRES ASÍ! ¡YO TE QUIERO Y TÚ ME MIRAS COMO A UN GUSANO! ―la chica apartó la vista y comenzó a sollozar aterrorizada― ¡Cómo se te ocurre dejar que Ryoga te meta mano! ¡Subirte con hombres en el coche, como tu ex y ese tal Taro! ¡Entregarte a Saotome teniéndome a mí! ¿¡Qué clase de mujer eres!?

―¿Me-me has espiado? ¡Yo no soy así! ¡Intenté ser tu amiga! Esto no tiene que acabar así… entra en razón… mírame… ¿serías capaz de hacerme daño? Tú eres muy noble, lo recuerdo, no eras capaz de matar ni a una mosca.

―¡TE DIGO QUE TE CALLES! ― sacó de su bolsillo, con manos temblorosas, un bote de pastillas. Akane pudo ver la etiqueta "Haloperidol", un antipsicótico usado para el tratamiento de la esquizofrenia, entre otras enfermedades mentales.

—Go-Gosunkugi… habla conmigo, sabes que sé escuchar —Akane comprendió que debía tratar con él de forma tranquila e intentar no alterarlo lo más mínimo.

El chico de profundas ojeras comenzó a jugar con la daga, pasándosela de una mano a otra. Se acercó con rapidez a Akane y le hizo un ligero corte en el hombro, la chica cerró los ojos con fuerza y gritó, debido más al susto que al corte en sí mismo.

—Uy, he fallado, qué torpe soy… —comenzó a reír a carcajada limpia.

—Gosunkugi por favor… —suplicaba con los ojos inundados en lágrimas— tú no eres así… eres una buena persona.

El chico comenzó a golpearse la cabeza con los puños fuertemente y cada vez más deprisa, mientras gruñía de pura desesperación —Es Akane… ella es inocente, siempre ha sido buena contigo… mírala, es preciosa… las lágrimas hacen que sus ojos sean más hermosos… ¡NO! ¿Y KOGANE? ¡AKANE DECIDIÓ ESTAR CON SAOTOME! ¡NO TE HIZO CASO CUANDO LE ADVERTISTE SOBRE ÉL!

La chica no podía dejar de temblar —¿Con-con quién es-estás ha-hablando…? —decía entre sollozos. Gosunkugi volvió a acercarse y le hizo otro corte en el muslo, éste algo más profundo. Cuando la chica aulló por el dolor al sentir cómo la daga desgarraba su piel, le tapó la boca con violencia.

—Chssst… si no te portas bien tendré que amordazarte… ¿vas a ser una chica buena? —Akane asintió despacio sin poder dejar de llorar— no llores —aprovechando la proximidad, se acercó e inhaló con fuerza el aroma de su cabello, bajando hasta su cuello.

Akane intentó alejarse para evitar su cercanía, pero las ataduras le impedían moverse —¡NO ME TOQUES! —Gosunkugi la miró con los ojos inyectados de ira pero a la vez confusos y tristes. La chica se arrepintió al instante de haberle gritado.

Le apuntó con la daga a su corazón, Akane miró el arma volviendo a sollozar― Por favor… te lo ruego… no me hagas daño…

—No tenías que ser tú... no tenías que ser tú… ¿¡POR QUÉ ERES TÚ!? ―y avanzando con todas sus fuerzas, se la clavó en el pecho, ésta ahogó un agudo grito al sentir cómo el metal atravesaba su cuerpo. Miró a su asesino con los ojos muy abiertos, sin poder creer lo que acababa de ocurrir.

―Ran...ma… ―musitó casi sin poder hablar.

―¿¡Hasta tu último pensamiento es para él!? ¡Es por su culpa por la que has acabado así! Ahora Kogane descansará en paz ―Gosunkugi oyó un golpe en la puerta principal, se cubrió el rostro con un pasamontañas y corrió hacia allí.

.

.

.

Ryoga se paró frente al edificio de Akane ―Me ha costado encontrarlo pero por fin he llegado… ―suspiró el desorientado chico― a ver, cuarto derecha… ―iba a pulsar el portero automático cuando alguien salió en ese instante. Ryoga fue rápido en sujetar la puerta para que no se cerrara y entró. Subió en el ascensor y pulsó el cuarto piso. Cuando llegó giró a la izquierda, llamando a la puerta de la vecina de Akane. Una señora mayor abrió con el ceño fruncido― Dis-disculpe señora...creo que me he confundido, ¿este es el cuarto derecha?

―Es el tercero izquierda… ¡será sinvergüenza!… esta juventud… ―y cerró de golpe.

Ryoga se dio un golpe en la frente con la palma de la mano y subió las escaleras hasta llegar a la cuarta planta. Justo al terminar de subir el último peldaño, encontró una puerta en la que ponía arriba en letras grandes "Derecha" observó el número de planta y confirmó que estaba en el cuarto. La puerta estaba entreabierta y tocó ―¿Akane? ―todo estaba demasiado oscuro, de pronto sintió cómo alguien tropezó violentamente con él y salió despavorido escaleras abajo. Solo pudo ver una masa negra que se perdió rápido. Entró con sigilo, vislumbró la luz de una lamparita en la que imaginó, era la sala de estar. Al cruzar el umbral quedó totalmente en shock. Akane estaba atada a una silla y con una daga clavada a la altura del corazón ―¡Oh, Dios mío! ―gritó el joven pediatra― ¡Akane! ―se acercó veloz hacia ella, la chica levantó levemente la cabeza, veía todo borroso pero reconoció la voz de Ryoga.

―Ryoga… por favor… ayúdame… ―apenas le salía la voz de la garganta.

―¡Resiste! ¡Te llevaré al hospital! ―la peliazul suspiró aliviada.

―Rá-rápido… desátame…

―No-no hagas esfuerzos ―Ryoga corrió buscando la cocina, abrió con desesperación todos los cajones hasta que encontró el que estaba buscando. Cogió un gran cuchillo y corrió de nuevo a la sala de estar, donde Akane parecía que se había desmayado ―¡Aguanta un poco más! ¡Ya mismo estamos en el hospital! ―cortó la cuerda con dificultad pero de manera muy efectiva. Primero la de los pies y luego la de las manos. Cuando soltó las últimas, la chica se dejó caer, pero Ryoga hizo alarde de su rapidez como artista marcial y la sujetó antes de que cayera al suelo. La tomó en brazos y salió corriendo hasta el ascensor.

―Ran...ma… ―murmuraba la chica.

―Sí, sí… Ranma está de guardia… él te ayudará… no tardaremos en estar allí ―intentaba inculcarse ánimos a sí mismo, no sabía si podría llegar sin perderse. Rogaba porque los dioses le guiaran para poder estar a tiempo.

Subió a Akane a la parte de atrás de su coche, la chica había perdido el conocimiento, la gente miraba extrañada pero Ryoga no podía pararse a dar explicaciones, se subió a su coche, colocó su móvil en el soporte y arrancó.

―¡Llamar a urgencias del Tokio Jikei! ―el teléfono marcó el número de urgencias mientras Ryoga salía disparado en dirección al hospital, al instante una chica contestó.

Urgencias, dígame.

―¡Habla el Doctor Ryoga Hibiki! ¡Necesito que preparen el quirófano enseguida! ¡Llevo una paciente con una herida de arma blanca incrustada en el pecho! ¡Ha perdido el conocimiento! ¡Avisen al Doctor Saotome para que prepare a su personal! ¡Tardo diez minutos en llegar!

Daré el aviso, Doctor Hibiki. Estará todo preparado para atender a la paciente cuando llegue.

―Gracias —colgó— ¡Ir al Tokio Jikei hospital! —gritó a su teléfono, que enseguida calculó la ruta más rápida— ¡Por favor, no te mueras Akane! ¡Enseguida estaremos allí!

.

.

.

El busca de Ranma sonó cuando estaba haciendo la ronda por las habitaciones, llamó y le comunicaron que se preparara para intervenir de urgencia. Un escalofrío recorrió en ese instante todo su cuerpo, nunca había tenido esa sensación, como un subidón de adrenalina era siempre lo que sentía al saber que venía una urgencia, pero ese nudo en el estómago, solo le pasaba cuando algo tenía que ver con Akane. Intentó sacarse ese mal sabor de boca y corrió raudo hacia el quirófano.

Se cambió el pijama por uno quirúrgico, se puso su gorro, uno que su madre le regaló cuando empezó la residencia, la mascarilla y pasó al área de lavado. Al salir, Ukyo ya estaba preparada para terminar de vestirlo. Azusa por su parte, colocaba el instrumental necesario. ¿Por qué estaba tan nervioso? Su anestesista de confianza estaba preparada, todos aguardaban la llegada del paciente en el más absoluto silencio.

.

.

.

Ryoga exhaló profundamente cuando llegó a la puerta de urgencias del hospital, aún no sabía cómo lo hizo sin llegar a dar cuatro vueltas alrededor de la manzana como le solía pasar cuando iba a trabajar. Bajó del coche y abrió la puerta de atrás, cogiendo a Akane en brazos con toda la delicadeza que la prisa le permitía.

—¡Rápido! ¡Rápido! —gritó el Doctor Hibiki.

Dos celadores lo esperaban en la puerta con la camilla preparada, Ryoga la depositó con sumo cuidado y entraron de nuevo al hospital, la Doctora Miyagi, salió a la entrada de urgencias.

―¿Doctor Hibiki? ―preguntó la mujer a un Ryoga desencajado.

―Sí soy yo.

―¿Cuánto lleva la paciente inconsciente?

―Unos diez minutos, desde que la subí al coche.

―¡Necesito los signos vitales de la paciente! ―gritó al personal de enfermería― ¡No respira! ¡Laringoscopio por favor! ―la pasaron a una sala y la intubaron ante la mirada estupefacta de Ryoga, que no paraba de pensar en qué le diría a Ranma.

Una vez que la chica recibió manejo avanzado respiratorio, la subieron en el ascensor para llevarla urgentemente a quirófano, el pediatra los acompañó, junto con un enfermero de urgencias, hasta la misma puerta, donde no le permitieron el acceso al no estar debidamente vestido.

Se sentó en la sala de espera y se miró las manos, las tenía cubiertas de sangre, la sangre de Akane… se mesó los cabellos y agachó la cabeza, no podía estarse quieto. Se levantaba y se volvía a sentar. En ese instante llegó la médico que acababa de intubar a Akane, la Doctora Miyagi.

—Doctor Hibiki —dijo la mujer, Ryoga levantó la vista—, necesito que me acompañe para que dé los datos de la paciente y bueno… sabe que nuestro deber es llamar a la policía en estos casos.

—Sí, lo sé.

—¿Podría acompañarme abajo, por favor? Será más rápido y cómodo para todos.

Ryoga simplemente se levantó y caminó pesadamente detrás de la Doctora. Ahora la vida de Akane dependía exclusivamente de Ranma. Solo rogaba haber llegado a tiempo.

Shinnosuke salía de la cafetería, se acercó a por un sándwich e iba a regresar a su pabellón cuando se topó con Ryoga. Ambos se observaron, el chico del colmillo lo miró con culpabilidad, no sabía por qué se sentía así. Shinnosuke sólo podía ver que estaba manchado de sangre. Se acercó hasta él interrumpiendo su camino.

—¿Qué ha pasado? —dijo poniéndole la mano en el pecho para que dejara de caminar.

—Yo-yo me la encontré así… solo iba a hablar con ella…

—¿¡Hablar con quién!?

—Akane está siendo intervenida en estos momentos a vida o muerte…

—¿Q-qué…? —tiró el sándwich al suelo de la impresión— ¿¡en qué quirófano está!? ¿¡Quién la está operando!?

—Ranma estaba de guardia… él es su cirujano.

Shinnosuke palideció y corrió escaleras arriba, no podía ser… Akane… tenía que comprobarlo por él mismo. ¿Y Ranma? ¿Podría reaccionar tratándose de ella?

.

.

.

La puerta del quirófano se abrió de golpe y entró la camilla con Akane inconsciente. La primera que la vio fue Ukyo, que se tapó la boca al reconocer a su mayor rival —No puede ser… —musitó la enfermera.

Ranma en ese momento estaba de espaldas, se giró y entonces fue cuando la vio. Durante unos segundos que parecieron horas se quedó en shock, sin poder moverse… su ángel, su adorado tormento, estaba tendida con lo que parecía una daga clavada a la altura de su corazón, ese corazón que él sentía palpitar todas las noches cuando la abrazaba, que latía nervioso y acelerado cuando la tocaba, el que le hacía poder dormir al escuchar sus rítmicos latidos… no se lo creía, seguro que estaba teniendo de nuevo esa pesadilla. Solo tenía que esperar a que Akane lo despertara, le dijera que todo estaba bien y lo abrazara fuertemente. Pero pasaba el tiempo y Akane no lo despertaba, porque su pesadilla finalmente se había convertido en realidad. La había dejado sola, sin protección, por estar pendiente exclusivamente de él, juró protegerla, le prometió que nada malo le ocurriría junto a él y ahora estaba a punto de perderla…

—¡Ranma reacciona! —la voz de Ukyo se oía muy lejana.

Ranma corrió al lado de la mesa de quirófano —¡AKANE! ¡AKANE! ¡OH, DIOS! ¡AKANE, NOOO! ¿QUIÉN TE HA HECHO ESTO? —miró la daga, la vio cubierta de sangre y comenzó a temblar. Tenía la mirada ida, la recorrió de arriba a abajo.

La anestesista se apresuró a monitorizar los signos vitales, tenía la frecuencia cardiaca de 40, sabía que definitivamente estaba al borde de la muerte, esa frecuencia apenas era suficiente para mantener con vida a la paciente, pero existía riesgo de no conservar las funciones básicas o intelectuales. La saturación de oxígeno estaba al 99% previo a que fue afortunadamente intubada en urgencias, pero el ultrasonido probó que el arma estaba dentro del corazón de la chica. Solo alguien muy atinado o informado, pudo haber hecho tan exacto corte. Al ver que Ranma seguía sin reaccionar gritó: —¡Doctor Saotome! ¡Hay que actuar ya o no habrá nada que hacer! ¡Le quedan minutos antes de que empiecen a fallar sus órganos! —la anestesista hizo que Ranma la mirara. Sabía el shock que tenía en ese

momento pero si no lograba que reaccionara ya, Akane no se salvaría, y eso acabaría con la vida de Ranma, porque de esta, tal como lo conocía, sabía que no se recuperaría.

Ranma asintió y respiró profundamente, inició una esternotomía con mano firme, el personal que estaba con él sabía del esfuerzo tan grande que estaba haciendo en esos momentos y no podían hacer otra cosa que apoyarlo para que no se viniera abajo. Cuando entró, vio con temor que la daga había perforado la pared del ventrículo izquierdo, haciendo verdaderos estragos en ella. Estaba seguro de que al retirarla, el daño sería atroz. Visualizó en su mente el tiempo que tardaría en repararlo, eran segundos, no le quedaba otra que correr ese riesgo. Él se consideraba hábil, pero reparar una pared era cosa de titanes. ¡La vida de Akane estaba en juego! ¡Su vida…! ¡Haría lo que fuera necesario para salvarla! No se percató de que su personal lo estaba mirando fijamente, pues sin darse cuenta, había dejado escapar una lágrima. Azusa se acercó a limpiarle y fue cuando notó una segunda lágrima rodar por su mejilla. ¿Qué estaba haciendo? ¡No podía llorar a Akane porque iba a vivir! Vio el pequeño corazón del amor de su vida destrozado por el cuchillo justo en el centro, que aún se movía débilmente.

―¡10 unidades de sangre! ―solicitó el joven cirujano mientras comenzó a reparar la pared. Cuando Azusa regresó con la sangre, alertó a todos― Me dispongo a retirar la daga, todos preparados.

Al hacerlo, la presión cayó, Ranma intentaba repararlo pero no conseguía ver nada, solo sangre borboteando por todas partes. Comenzó a dar compresiones con el corazón de Akane en sus manos mientras el monitor marcaba un ritmo agónico ―¡Vamos Akane, reacciona! ¡Prometiste que no me ibas a dejar solo, maldita sea! ¡Tenemos muchos planes! ¡No te atrevas a dejarme! ¿¡Me oyes!?

―¡Doctor Saotome! ¡Ya no hay nada que hacer! ―gritó a anestesista a un Ranma frenético que no escuchaba a nadie.

De pronto, el monitor emitió un sonido que Ranma tenía grabado en el alma, justo en ese instante entró Shinnosuke al quirófano y se quedó de piedra al ver el panorama. Ranma miró el monitor y enloqueció ―¡COMENZAD CON LA RCP! ―gritó al borde del desquicio, la anestesista y Azusa se miraron, sabiendo que nada se podía hacer ya por Akane. Ukyo temblaba de impotencia, ella no quería que Akane acabara así… y justo se dio cuenta de lo que realmente significaban el uno para el otro― ¡HE DICHO RCP, YAAAAAAAA!

Continuará…


Hola a todos! Bueno, pues como veis finalmente he decidido partir el capítulo final. Meditando lo que queda aún me saldría algo larguísimo. En fin… pues ya sabéis quién es el que atacó a Akane y sus "motivos" os lo esperábais? Ya leí alguna teoría interesante en los reviews que me dejáis. Y respecto a cómo ha acabado el capítulo… ahora todo está en manos de Ranma…

UCI: Unidad de Cuidados Intensivos

RCP: Reanimación Cardio Pulmonar

Debo dar las gracias infinitas a mi beta-reader, Sailordancer7, que me ha ayudado muchísimo en este capítulo con sus conocimientos como cirujana. Danke baby!

A mis locas por el dios griego como no, porque siempre están cuando las necesito, he pasado unos días horribles, mi gato murió y ellas han estado apoyándome en todo momento. Este capítulo y el fic entero va dedicado a él, porque siempre que escribía estaba a mi lado. No sabes lo que te echamos de menos tus hermanos y yo, Orión. Pero sé que me estás cuidando allá donde estés. Mil gracias por todo chicas!

Gracias mil por todos los reviews que me sacan una sonrisa cuando los leo, y ahora contestando a ellos graceurglsq le dieron a ese Kuno de su propia medicina muahaha Juany Rdz Ranma no acepta que no sea capaz de salvar a todo el mundo, y encima una muerte que él sabes que no fue culpa suya. Mi Juany, ya el siguiente capítulo el último que me tengo que poner con el de Navidad jijiji Besos! SusyChantilly esperabas que el señor tinieblo fuera el atacante? lo de la vancomicina fue una sorpresa para Sailordancer7 jajajaja me reí un montón cuando se lo mandé y luego, ya nos conoces, nos reímos juntas. Bueno… me alegra haberte compensado con el lemon final. Y por supuesto que siempre recomendaré Pride y todos tus fic, menos el de ShinnoxAkane… y lo sabes.. jajajaja azzulaprincess me encanta cuando os meteis tanto en la historia que os exaltais jaja en el próximo capítulo te confirmo si fue Ukyo, aunque ya te puedes imaginar… Saludos y gracias por leer LindaAkane sabes que me gusta que haya de todo en mis capítulos, para que no os aburrais, sé que eres muy sensible, espero no haberte hecho pasar un mal rato con este capítulo :( livamesauribe yo también me apunto a la caza de la zorra de Ukyo! confirmo en el capítulo que viene quién lo hizo, aunque creo que puedes averiguarlo jeje. El próximo capítulo sí será el último, como dices, nada dura para siempre. Espero no defraudaros Lu chan87 Louuuu mi niña, tus intuiciones eran acertadas, ha pasado algo muy feo :( intentaré no tardar en actualizar el último capítulo paulayjoaqui en el capítulo siguiente, ya sí que dejo claro lo que pasó con el cambio de tratamiento, pero ya os lo podéis imaginar hinatacris en el siguiente capítulo ya desvelaré lo que falta, pero que ya se intuye perfecamente jeje. A mí también me da pena terminar el fic, pero no me gusta alargarlos sin necesidad. Lloraremos juntas :( 1Andrea11 Akane siempre va a estar para Ranma, aunque se ha alterado un poco hoy con tantas atenciones por parte de Akane… hombres… me encanta cuando usas la palabra creep, me resulta muy cómica. Al final partiré el final en dos capítulos, así que el siguiente sí será el último. Gracias por seguir leyendo! SARITANIMELOVE ya sabes que por desgracia esto que he puesto es más real de lo que pensamos, siempre se culpa a la víctima antes que al agresor, por triste que parezca, y si.. menos mal que Ryu y Taro lograron convencerle o yo creo que acaba matándolo. Gracias por leer guapa! Maryconchita no podía dejar que se salieran con la suya, y tienes razón en que si Hinako no hubiera ideado esto, seguramente Akane habría accedido a los deseos de Kuno por proteger a Ranma, ya la conocemos. Me gusta tu teoría del cambio de tratamiento y cómo crees que lo hizo Ukyo, distrayéndolo… en el siguiente capítulo te confirmo tu teoría ;) y bueno, Ryoga al final no se ha portado mal, es un cerdo pero no un asesino, aunque a saber qué habría hecho si llega y ella está bien, ni imaginarlo quiero. Ya le regaño a Susy jajaja no tardará en actualizar de nuevo Daniela Valezka Avila Gallardo intento no tardar mucho, nunca ha sido más de una semana, pero se me han juntado últimamente muchas cosas, no obstante, espero no defraudar con cada actualización. La escena lemon no la tenía pensada, dale las gracias a mi b-reader que me dijo: No vas a hacer un lemon al final del capítulo? jijiji Alicia Sanchez ohhh, muchas gracias preciosa. Para vosotros escribo y me encanta saber que leerás la historia varias veces Manuel Rivera siiiii me encanta que tengais esa sensación al final de cada capítulo, el jefe de residentes respaldó a Ranma, así que al menos no va a afectar a su carrera lo que pasó. Estoy bien, muchas gracias por tus aportaciones en la página de las locas, espero q te gusten nuestras publis. Con ganas de que leáis ya el último capítulo, a ver qué os parece Sailordancer7 es lo que tiene la envidia, mi bella beta cirujana bailarina, que hay gente amargada que no puede ver a otra feliz y tiene que destruirla como sea. Y como bien dices, la belleza de Akane no le trae nada bueno… me encanta tu propuesta: no me fío ni de Ranma jajajaja. Pues ya nos queda el último capítulo...ufff recta final! Felicius no sabes las ganas que tenía de poder decirte que me dejaste rota con uno de tus reviews, porque acertaste que Kogane seguramente estaba muerta y Gosunkugi estaba detrás de todo jajajaja me quedé muerta! pues ya te lo puedo confirmar, y lo de Ukyo… para el siguiente capítulo. Pues Akane no saca a la artista marcial porque hace mucho que dejó de entrenarse para dedicarse a la enfermería :( espero que te haya gustado el capítulo, el siguiente sí que confirmo que será el último Ranma x Akane supongo que es algo que habrñan hablado, el cambio de hospital, pero a Ranma le quedan unos meses para acabar la residencia, supongo que por eso han esperado...aunque después de este capítulo, quién sabe lo que va a ser de Ranma… Nidia hola preciosa! muchas gracias! me encanta que os encanten los capítulos y sabes que procuro que haya de todo, no siempre lo logro, pero la intención está. No te preocupes, sé que aunque no me dejes review eres una fiel seguidora. Nos leemos bonita! Caro Larrosah fue un lemon cargado de emociones y algo triste, pero necesario. Me alegra que te gustara LumLumLove perdonada por lo del review, faltaría más y muchas gracias por el pésame de mi gatito, se les quiere tanto, se convierten en uno más de la familia. Respecto al fic, no podía dejar que Kuno se saliera con la suya, el gallito tuvo que salir del corral jeje, lo del cambio de tratamiento lo resolveré en el siguiente y último capítulo, aunque es más que obvio lo que pasó, pero… con un detallito… Muchos besos preciosa, a ti y a tus dos terremotos, estoy pendiente de noticias de lo que tú sabes de Ranma España ;) Dayanna muchísimas gracias por tus palabras! lo creáis o no, con lo que nos decís nos animáis a seguir escribiendo nuevas historias. Gracias a ti por leer y espero que te guste el final Lucitachan siiiii sabes que mis historias van directas al grano, sin rodeos ni paja, así me aseguro de que leeis todo jajajaja pues has votado correctamente! el malo es Gosunkugi! un perrito piloto para la señorita :) ya has leído el de Halloween? Luego me dices qué te pareció. Y bueno… ya supiste el desenlace de mi gato. Ahí vamos… echándolo de menos pero teniendo a los otros dos que me distraen mucho. Besos guapa! que sepas que sueño con el fondant de Ranma jajajaja voy a ver cuándo puedo subir a Madrid de nuevo, creo que por Enero, te aviso Mina Ain0 al final Ranma se ha "librado" del malentendido con el cambio de tratamiento y en el capítulo siguiente dejaré más claro qué fue lo que ocurrió ;) gracias a ti por seguir leyendo! Yeka453 adoro tus reviews! no me pude reír más y te lo dije jajajaja eres única mi Geral. Pues ya en el siguiente todo quedará resuelto, intentaré no dejar ningún cabo suelto...besitos hermosa! nos leemos en el grupo.

Bueno gente, creo que no me he dejado ningún review sin contestar y si es así, como siempre mil perdones y la culpa sin duda, de Patricia y Fanfiction princeso.

Recomendaros antes de irme el fic PRIDE de mi querida SusyChantilly que va por lo mejor! el último capítulo estuvo de infarto! Para quien no lo sepa aún, tenemos página de Facebook: Locas por el Dios Griego donde subimos lo que se nos antoja en cada momento jajaja. Lo único que queremos es divertiros y babear por nuestro Dios Griego, Ranma Saotome.

Me despido hasta el siguiente capítulo, que vuelvo a avisar, será el último de esta historia. Nos leemos!

Sakura Saotome :)