"Noticia de última hora" Era lo que aparecía en las pantallas en letras gruesas de color blanco, haciendo contraste con un fondo rojo, dando lugar al mensaje de voz por parte de una corresponsal que se hallaba en el lugar de los hechos.

— ¡Un monstruo nivel Demonio ha echo su aparición en las costas de ciudad Y ! —Se podía advertir el miedo en la voz de la mujer, el sonido de un feroz viento y los gritos de varias personas acompañaban la trágica novedad.

"Se ha detectado una amenaza nivel Demonio , por favor, diríjase a un lugar seguro… repito, se ha…

— Humanos inútiles … — sentenciaba el enorme monstruo con apariencia de cangrejo mientras se acercaba a la orilla de la playa —. Pagaran por haber contaminado nuestro hogar… ¡Nosotros, los—

Una potente ráfaga de llamas interrumpió su monólogo e impactó contra una de sus pinzas, la cual se desprendió del cuerpo del sorprendido crustáceo y cayó en las profundidades del mar.

— Ni aún en las profundidades dejas de molestar — escupió con notable enfado mientras recordaba el enfrentamiento contra el extraño "humano" que jamás había visto antes.

«Los héroes de ahora no son tan fuertes como antes, pero sí más fastidiosos» Pensó para luego seguir su avance hacia la orilla de la playa, en donde, hasta los más valientes (o estúpidos) habían dejado de grabar el avance de su posible verdugo y comenzaban la carrera por sus vidas.

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Un alivio pasó por su mente al identificar la gigantesca pinza que bajaba hacia las profundidades, su último lanzamiento no fue en vano y solo restaba que un héroe eficiente hiciera frente contra el engendro del mar.

Sentía como su cuerpo de cables y placas de metal se hundía por cada segundo que pasaba,el pobre tragó salada hasta que su vista de nubló por completo.

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Lo primero que percibió en medio de aquella oscuridad fueron los gritos y lamentos de distintas personas, imaginó lo peor; al haber fallado en su misión de resguardarlas ahora las víctimas se encargarían de atormentarle por la eternidad. Resignándose así, a su condenación por haber sido tan inhábil en su misión.

¿Qué estaba pasando allá arriba? Le era imposible averiguarlo

¿Algún héroe estaría es escena o por el contrario, la ciudad sería escenario de una catástrofe?

Para su sorpresa, los lamentos bajaron su intensidad, en medio de las tinieblas que lo rodeaba apareció una mujer de mediana estatura, de cabello rubio recogido en una trenza, y a su lado, un hombre más alto la tomaba de su mano.

Al principio ambos sujetos estaban a una larga distancia que le impedía ver sus rostros, pero a medida que se acercaban juró que su corazón se detuvo por unos segundos al reconocer a la pareja.

—¿Madre? ¿ Padre? —Cuestionó con profundo asombro.

Con ellos, arribó todas las memorias que había considerado perdidas de aquellos días antes de tener un cuerpo de metal, una a una, las imágenes de aquel pueblo con exuberante vegetación, los estrechos caminos donde sólo los niños podían pasar y aprovechaban para jugar sin interrupción de ningún adulto.

Su acogedor hogar, la comida caliente, y lo más importante de todo; el cariño de sus padres.

Todos sus sentidos se embriagaron en los preciados recuerdos de aquel niño inocente que nunca imaginó el desastroso percance que trastornaría su vida.

En medio de todo aquello, se sorprendió al percibir los brazos de sus padres rodeándolo, dando lugar a una singular calidez.

Afecto.

De eso se trataba, un sutil pero genuino cariño lo embelesó, por primera vez en mucho tiempo sentía una paz difícil de explicar, las lágrimas, ahora de aceite, no dejaban de correr por las mejillas de aquel joven que volvía no solo a sentirse como un humano, sino también...querido.

Repentinamente, una gélida sensación lo rodeó, pasmado, observó como a las personas que había identificado como sus progenitores alzaban la mano en señal de despedida.

¡Vuelvan! ¡No me dejen! —Gritó con desesperación, esforzándose por mover sus artificiales extremidades, pero éstas simplemente no les respondían, sus únicas compañeras era el dolor que lo desgarraba por dentro al ver partir a sus seres queridos y las lágrimas que bajaban presurosas.

¡No me abandonen!

Pero era muy tarde.

Ambos habían desaparecido.

De nuevo, los gritos volvieron a escucharse, esta vez con mayor intensidad, pero al rubio ya no le importaba.

Lo único que consideraba de valor era la calidez que hacía tiempo que no experimentaba, desmoralizado, decidió ignorar aquellas voces hasta que llegó un punto donde se intensificaron.

Con parsimonia, abrió uno de sus ojos.

¿Las personas... pueden usan traje de baño en el otro mundo? Pensó al ver a unos jóvenes con trajes coloridos. Pero hubo algo más que llamó su atención.

¿Por qué aplauden?

¿Por qué los estoy viendo de cabeza?

Para este punto, la mente del cyborg estaba más despierta, abrió el otro ojo, acto que no pasó desapercibido por la multitud que "lo" rodeaba.

— ¡Demon Cyborg ha despertado! — Gritó un fanboy mientras tomaba fotos con su teléfono.

Confundido, el oxigenado no dijo nada, sintió como una extraña fuerza levantaba su cabeza, viendo el circulo de personas que estaban exaltadas, a lo lejos, pudo percibir el cuerpo inerte del monstruo que alguna vez enfrentó.

—Pensé que nunca despertarías, estaba indagando entre dejarte en un taller o un depósito de chatarra

Bastó de unos segundos para identificar la voz de esa mujer, los suaves rayos de sol iluminaban sus delicadas facciones.

— ¡Gracias Srita. Blizzard! —exclamó uno de la multitud.

— ¿Tú? ¿Venciste...ese monstruo?— preguntó casi a modo de susurro, le era complicado hablar y segundos después regurgitó el agua salada que había tragado.

— Sí…¿Por qué? —La esper lo miró con ligera repugnancia pero esperó pacientemente que el chico expulsara todo.

— ¡Muchas gracias señorita! —Un hombre extravagante de estatura un poco menor que la chica, con un smoking de color azul oscuro y unas estrambóticas cadenas que bajaban de su cuello se había adelantado de la multitud. —Si no fuera porque llegó justo a tiempo mi cadena de hoteles turísticos hubiese terminado en fracaso, y yo obviamente, en bancarrota — Mostró una amplia sonrisa mientras le extendía una tarjeta de presentación.

Mediante su telequinesis acercó su tarjeta para leer lo que estaba allí, sin embargo, como si fuese un acto sincronizado, apenas la chica terminó su lectura el rubio volvió a vomitar y la tarjeta terminó empapada de agua salada

La psíquica aclaró su garganta para distraer al hombre de su desperdiciada tarjeta. — No me agradezca sr. Takeshi , es mi deber como heroína salvar a los ciudadanos — expresó con orgullo la líder al tiempo que se formaba una media sonrisa en su rostro al recibir tanta atención del público.

Por su parte, Genos no se encontraba en condiciones, ni siquiera para pedir disculpas por lo que había pasado segundos atrás, su mente se encontraba nublada y la conversación que mantenía la heroína clase B era apenas audible a pesar de su corta distancia.

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Unos quejidos interrumpieron la paz de la habitación; con dificultad el héroe clase S se "levantaba" del cómodo sofá, aunque un poco mareado, se encontraba en mejores condiciones que cuando estaba en la orilla de la playa.

A pesar de sus esfuerzos, no lograba recordar mucho, solo el rostro de la fastidiosa esper y uno que otro detalle de un extraño hombre. Sin pensarlo, alcanzó un enorme vaso de agua e ingirió el vital líquido.

—Esto va a ser un problema — Se dijo a sí mismo al percatarse de su situación; había despertado sin sus piernas

— Y no solo para ti —El comentario hizo que el cyborg se pusiera en alerta y fijara su mirada en la chica que se encontraba sentada al borde la cama con las piernas cruzadas.

Cruzaron miradas por un segundo para luego desviarlas en un acto de desprecio del uno hacia el otro.

¿Que hace ella aquí? Espero que no me trate de convencer de unirme a su patético grupo.

¡Puff! Compartir habitación con este cyborg, se supone que vine para olvidarme de Saitama y resulta que ahora termino con su discípulo.

El joven se tomó unos segundos para apreciar la enorme habitación; de estilo minimalista y con grandes ventanales que mostraban una hermosa vista de la playa, las paredes, al igual que los pocos muebles, eran de color blanco, lo cual le daba el aspecto espacioso y relajante que se esperaría de un hotel lujoso.

—Al menos el lugar es de tu agrado —expuso con sarcasmo la mujer. —,esto que estás viendo es una muestra de agradecimiento por parte del dueño, claro que yo no me quejo ya que tengo pensado pasar unos días aquí —La chica miraba sus uñas para evitar el contacto visual —. Pero en TÚ caso — Lo señaló —,espero que apenas resuelvas ese problema te vayas de aquí para empezar a relajarme.

—Deja de hablar como si tu crédito fuera solo tuyo — replicó cortante el rubio —Tampoco tengo pensando quedarme aquí…

—Bien —Lo interrumpió la esper mientras se levantaba y salía de la habitación.

Algo le decía a ambos que esa espaciosa habitación sería testigo de una guerra.