Asfixiante.

Así era como describiría el cyborg su situación, y que, para agravarla, le era imposible movilizarse.

Con desidia, el héroe clase S abría uno de sus ojos para identificar aquello que había interrumpido su profundo sueño y que lo hacía sentir tan sofocante.

Su mente quedó en blanco ante la escena que percibía.

—Que bueno que despiertas dormilón... —Dicho con un tono coqueto, la esper rodeó la nuca del chico con sus brazos. Al tiempo que se acercaba peligrosamente a su rostro.

La mente del cyborg se llenó de preguntas y un conjunto de símbolos extraños aparecían en su interfaz ante la inesperada situación. Cuando sus labios se prepararon para expulsar la primera palabra el dedo índice de la chica se posó en estos.

— Shh… no arruines el momento, deja las palabras para después —Susurró antes de dar el primer beso...en la mejilla, que puso aún más nervioso al joven que luchaba por liberarse de los brazos de la heroína, pero para desgracia de él, los poderes psíquicos eran excelentes a la hora de inmovilizar.

—¡Fubuki!

Logró decir mientras la heroína seguía con su ronda de besos como si nada.

El contrario maquinaba en su mente una forma de salir de aquella incómoda situación, por suerte, luego de mucho forcejeo, una de sus piernas logró zafarse del poder psíquico.

¿Piernas?

El cyborg se incorporó de manera repentina en el sofá, intranquilo y respirando con dificultad, dirigió su mirada por toda la habitación. Por fortuna, todo estaba en completa calma y más importante aún; la esper se hallaba lejos, sumergida en un profundo sueño. Suspiró, apagó la infame vela aromática al tiempo que se avergonzó de aquel sueño que jamás pensó que él tendría, sobre todo con la inaguantable heroína.

El anhelo del rubio por tener piernas, hacía una reñida competencia con aquella princesa llamada "Ariel" . Se imaginó por un momento el hecho de tenerlas y con un movimiento simple, desaparecer de allí y no saber más del hotel, la playa, y sobre todo, de Blizzard.

Los suaves rayos del sol penetraban a través de las enormes ventanas, la mujer estiró ambos brazos en señal de que había terminado su sueño, de una manera más plácida que la del clase S.

Al sentarse al borde de la cama arrugó su ceño al observar la incómoda decoración, un suspiro de indignación escapa de sus labios antes de dirigir su mirada al rubio.

Alzó una ceja y preguntó :

— ¿Quieres que pida el desayuno?

— No hace falta, prefiero hacerla.

Ante el comentario, la psíquica lo miró confundida.

—Extraño hacer tareas domésticas

La mujer alzó ambas cejas, levantó su mano y dirigió al cyborg a la cocina, bostezó para luego levantarse de la cama y abrir la puerta del baño, observó con molestia los pétalos de rosa que flotaban sobre el agua de la tina.

El sonido de un portazo despertó incógnitas en la mente del rubio que se hallaba sacando frutas de la nevera.

..

—¿Mm?...¡Buena elección! —Aprobó la psíquica con una ligera sonrisa, sin pensarlo dos veces tomó el bol y se hizo un silencio mientras ambos saboreaban el yogurt con frutas.

«Esto es raro »Pensó el cyborg

«Algo no está bien » Se dijo a sí misma la esper

«¡¿Desde cuando nos llevamos tan bien!?»Pensaron al unísono, a la vez que se miraron al uno al otro por unos segundos para después romper el contacto visual.

« De seguro no tiene fuerzas para discutir en horas tan tempranas,sí, debe ser eso » Concluyó la mujer para calmar su inquietud.

El contrario aclaró su garganta, haciendo que ésta dirigiera su atención a él.

«Hice ruido por error y ahora no sé que decir » Confesó para sí mismo, mientras sentía como poco a poco los nervios se apoderaban de él.

«¿Qué va a decir? ¿Algo bueno, algo malo? ¿¡Por qué se tarda tanto!? » Se preguntaba la de ojos esmeralda, sin embargo, antes de que pudiera exigirle algo, alguien tocó la puerta.

En cuestión de minutos; dos hombres que trabajaban en el hotel se llevaban los ramos florares, las velas y ahora se encargaban de limpiar los pétalos esparcidos por todo el suelo.

—¿No tuvieron inconvenientes? —preguntó amablemente uno de ellos.

—Para nada —respondió Fubuki, que para ese entonces llevaba un vestido largo de colores claros.

—Todo estuvo en orden —mintió el cyborg formando una fina linea con sus labios.

Bastó de unos minutos para que la habitación volviera a estar como antes; al no haber ningún vestigio de romance, ambos héroes soltaron un suspiro de alivio cuando los trabajadores se retiraron del lugar. Fubuki, que estaba acostada de brazos abiertos en la extensa cama, había planeado ese día bajar y recibir un masaje relajante, sin embargo, para extrañeza de ella, un sentimiento de culpa se apoderaba de su pecho al imaginar al manojo de cables todo el día en el sofá.

Molesta consigo misma, buscó excusas para callar a su conciencia, pero luego de unos minutos de ardua batalla mental ésta última se había llevado la victoria.

Bufó y sin decir nada más se acomodó a su lado ante la mirada de profundo desconcierto del rubio; ahora más que nunca debía ocultar sus nervios e improvisar

—¿Se supone que esta cosa te llevaría a reparación? —Examinó el estropeado dron

—Sí

«¿Ahora qué quiere?»Se preguntó a sí mismo, con leve nerviosismo debido a la cercanía.

«¿Así que el señor Respuestas Cortantes vuelve al ataque?» Pensó la esper mirando con duda los orbes amarillos del otro.

—Por lo que veo, ese tal Kuseno sabe lo que hace —Comentó cruzándose de brazos y mirándolo de reojo

—Sí

—Ahora que lo pienso, ¿Cómo se conocieron?

..

Había pasado la hora del almuerzo, la mente de la heroína estaba sobrecargada de información por parte del cyborg. La cual tuvo que inventar una estúpida excusa para hacerlo callar. Tambaleante, se dirigió a la cocina para tomar un vaso de agua.

Mientras, el contrario mostró una sonrisa de satisfacción al haber sido escuchado. Aun recordaba el resumen de 20 palabras que su antiguo "sensei" le exigió. Se estaba poniendo cómodo con otra persona que no fuese Saitama.

¿Se estaba volviendo loco?

La psíquica se dirigió a la puerta y comentó:

—Bajaré un momento al restaurante a ver que hay de comer, ¿quieres algo en particular?

Éste solo negó y la chica procedió a retirarse ; si bien, estaba la opción de pedir servicio a la habitación la mujer optó por estirar las piernas.

Miró con indiferencia los diversos platillos que ofrecía el menú, tomó un sorbo del café que había pedido, miró por un momento la playa que estaba a una distancia prudente, le parecía irónico; desde que había llegado no se había bañado en ellas aun teniéndolas tan cerca, en ese momento, un recuerdo atacó de forma repentina la mente de la esper.

No supo cuántos minutos pasó reflexionando, un lejano sonido de un vidrio quebrarse la sacó de sus pensamientos, aun cuando los otros huéspedes no le dieron mayor distinción, ella se levantó de forma brusca.

«¿Qué estoy haciendo?»Se cuestionó mientras corría apresurada hacia el ascensor. «¿Por qué siento preocupación por Demon Cyborg? »Los segundos que permaneció allí le parecieron eternos, cuando por fin las puertas se abrieron caminó apurada hacía su habitación.

«¿Por qué tengo este presentimiento?»

Al abrir la puerta ésta se quedó rígida en su lugar.

—¡Hola Fubuki! —El calvo alzó su mano como si fuese un niño pequeño, con los restos del rubio en su brazo izquierdo.

—Sai...tama —susurró la esper, sintiendo como se derrumbaba por dentro, fijó su mirada en el suelo mientras un pequeño suspiro salía de sus labios.

—¿He? ¡Ah, perdón! No era mi intención romper la ventana, más bien pensé que no había, esos conserjes saben hacer su trabajo —Se excusó el calvo llevando una mano a su nuca mientras reía nerviosamente. Genos, que sabía el impacto que causaba su presencia en la chica, dijo:

—Será mejor irnos.

—¿Ah? Sí, vámonos, ¡Adiós Fubuki! —Y así, de un salto, el calvo dejó la lujosa habitación, mientras el rubio miraba hacia atrás con añoranza.

«Ni siquiera se despidió… »Pensó la psíquica que se quedó viendo al horizonte hasta que no hubo rastro de ambos héroes, se dio vuelta y recogió un pequeño bolso que había preparado para ese día; ahora más que nunca necesitaba un masaje .