Capítulo 10


PDV Fubuki

—¿¡Qué está haciendo!? —chillé, pero sabía que debido a la distancia mi voz no lo alcanzaría.

Observé con horror aquel edificio que caía en dirección a Demon Cyborg. La lógica me dictaba que con brindar apoyo desde la distancia era suficiente.

No obstante, algo en mí hizo me hizo ignorar la voz de la razón y con todas mis fuerzas me apresuré lo más que pude hacia él.

Una potente luz me cegó por unos segundos, sabía que era el ataque suicida que el ¿antiguo, tal vez? Discípulo de Saitama había hecho, la onda expansiva no pudo atravesar mi barrera, mas junté las fuerzas que pude en aquellas fracciones de segundos y logré crear una alrededor del cyborg.

Sin notarlo, concentré tanta energía que mi barrera se debilitó, lo siguiente que sentí fue un dolor en mi pierna y un fuerte golpe que nubló mi vista.

..

Habían pasado un par de horas, las suficientes para que la población perdiera el interés y volviera a su rutina ahora que se hallaban seguros de cualquier amenaza.

Un restaurante familiar no era el mejor lugar para despejar la mente, pero en estos momentos el cyborg tenía la mente tan caótica que si un hombre comenzara a taladrar a su lado éste ignoraría su presencia.

Fue en esa mesa, cruzado de brazos y un té humeante a su lado derecho que sintió un leve jalón de su camisa.

—Disculpe… —Una chica con uniforme escolar de cabello castaño lo miraba con un brillo en sus ojos —, Demon Cyborg, si no le molesta...me g-gustaría t-to-

Las palabras se quedaron atoradas en la garganta de la pobre, otra joven de cabello azabache que éste asumió, era una amiga, le dio una palmada en el hombro.

—¿¡Puede tomarse una foto conmigo!? —chilló, dirigiendo su vista al techo.

El rubio la miró unos segundos antes de acceder, en sincronía con el flash de la cámara una idea iluminó su cabeza.

—Oye —dijo, la joven lo miró con la cara completamente roja debido a que ésta la sostenía de su muñeca.

—Eres estudiante de secundaria ¿Me equivoco?

—N-no, S-sí ¡No lo sé! —vociferó nerviosa al no saber lo que decía.

—Ustedes son expertas en temas amorosos ¿no es así?

Ambas chicas se dirigieron una mirada de incredulidad. Jamás imaginaron que un héroe clase S les diría aquellas palabras. Mejor dicho, ni siquiera imaginaban que los héroes tuviesen cabeza para esas cosas.

—¡Pero! — objetó dando un golpe a la mesa

—Nada de peros —le regañó la chica cruzándose de brazos—,e-na-mo-ra-do esa es la palabra que lo describe, le aconsejo que se abstenga de seguir dando vueltas al asunto, no sacará provecho de eso.

El rubio formó una fina línea con sus labios, bajó su mirada a la mesa, absorbiendo en lentitud cada palabra que le dirigía la joven.

—C-creo que y-ya deberíamos i-irnos —interrumpió la castaña mirando a su compañera, la cual, dando por terminada la sesión se levantó y tomó sus cosas.

No obstante, a pesar de su timidez, la adolescente se armó de valor para dar unas últimas palabras al solitario y confundido héroe

—N-no sé q-quién sea la afort- ¡ah! —cubrió su boca con sus manos, y soltó un pesado suspiro antes de continuar —,sea quien sea, solo tiene que ser sincero, no creo que u-usted tenga problemas para conseguir a alguien que lo ame.

Sin dar tiempo de responder, hizo una reverencia y salió como un rayo del local. Genos permaneció sentado, perdido en sus pensamientos.

..

Con parsimonia, la psíquica abrió sus ojos, topándose con aquella habitación de paredes blancas, dirigió su mirada hacia las cortinas de mismo color que eclipsaban el paisaje que pudiera brindar una pequeña ventana.

Soltó un quejido de dolor al tratar de movilizar su pierna derecha, muchas dudas se precipitaron en su mente, mas al cerrar sus ojos para tratar de agilizar sus memorias el sueño acabó por imponerse una vez más.

Un sonido metálico la hizo despertar, dirigió su vista a la enfermera que la miró atónita por unos segundos para luego brindarle una amable sonrisa antes de dirigirse a la salida.

A los pocos minutos un hombre cruzaba la puerta, la joven supuso que se trataba del médico, o tal vez un impostor que vino a darle el golpe de gracia. Sin importar la opción, llevaba una bata blanca.

—Bienvenida, srita. Fubuki.

—¿Qué...me..pasó? —preguntó, arrastrando las palabras y haciendo un esfuerzo para no dejar que el cansancio le ganara otra vez.

—Una pila de escombros cayó sobre usted, nada fuera de lo normal en la rutina de una heroína —ironizó—,lleva inconsciente dos días,la herida en su pierna tardará en sanar, pero la buena noticia es que no tendrá algún impedimento.—informó el médico con total calma.

La esper lo miraba con imparcialidad, no tenía fuerzas si quiera para hacer alguna mueca.

El doctor le dio unas palmadas en el dorso de su mano y se retiró, al poco tiempo entró la enfermera con la bandeja del desayuno.

Suspiró, observaba a través de la ventana el baile que hacían las hojas de aquel árbol al desprenderse de las ramas, único vestigio de naturaleza que contra restaba con la cara exterior del hospital.

Erguida sobre su cama, con los sentidos más despabilados que en horas anteriores, la psíquica volteó hacia la puerta que estaba ligeramente abierta, como si aquel anónimo visitante vacilara en hacer su aparición.

En pocos segundos, y antes que el sentido de alarma de Fubuki la llevaran a hacer algún movimiento el joven de cabellos rubios se presentaba ante ella en su típico semblante de solemnidad

—No esperaba verte aquí —soltó con total franqueza la sorprendida mujer.

El contrario tragó grueso, ni siquiera había preparado un diálogo previo y ahora sus habilidades para la improvisación estaban en prueba de fuego. Se acercó unos pasos y con delicadeza posó una bolsa a un lado de la psíquica.

Una sonrisa adornó su rostro al descubrir el contenido.

—Gracias, las frutas me vendrían bien para recuperar fuerzas —expuso mientras lo colocaba en la mesa contigua. Entrelazó sus manos y miró al cyborg.

—Esto todavía no se ha hecho público, no tienes que preocuparte por los reporteros —adelantó—,por los momentos soy el único que sabe sobre esto.

—Ya veo, me alivia escuchar eso, pero en realidad te quería pedir si puedes traerme un café.

El rubio se sobresaltó, pero asintió y en completo silencio se retiró de la habitación.

Fubuki llevó una mano a su pecho en un vano intento de controlar los desenfrenados latidos de su corazón.

Aunque su trabajo como heroína le consumía gran parte de su tiempo, era una mujer después de todo, con la experiencia suficiente para saber lo que le estaba pasando,susurró para sí misma.

—Estoy en problemas… —pasmada, cubrió sus labios con su mano.

El sonido de la puerta la llevó a la realidad, el joven se acercó con dos vasos humeantes y le extendió uno a la psíquica.

—Blizzard…—anunció casi a modo de susurro —,yo...

La mencionada dedujo lo que diría a continuación y soltó:

—No te disculpes, no fue por petición tuya que cometí aquella imprudencia — Hizo una pausa y sintió un leve rubor apoderarse de sus mejillas, al recordar que fue hecho por impulso —,de igual forma, mi situación no es grave, solo es cuestión de reposo.

El contrario bajó la mirada, la esper, que había dado por acabada la conversación, entrecerró sus ojos al dirigir su mirada hacia la ventana.

«ciertamente, estar en un hospital es aburrido» pensó mientras se acomodaba entre las gruesas mantas con el objetivo de obtener algo de calidez

—¿Qué?... —cuestionó con intriga, mas sus próximas palabras quedaron atrapadas en su mente mientras observaba al rubio acostarse a su lado.

—Mis sensores indican que sientes frío, esto es lo mínimo que puedo hacer —explicó mientras una cálida ráfaga emanaba de él.


¡UFF! Este cap me salió largo, ¡no vuelvo a actualizar hasta 2021!

#Okno, perdón por dejarlo hasta ahí pero no quería dejar muy extenso el capítulo xd no olviden dejar su voto y rw!

PREGUNTA SIN CONTEXTO: ¿Les aburre estar en un hospital?