Capítulo 11
Las mejillas de Fubuki se tornaron de un rojo intenso.
Agradeció internamente que el rubio se hubiese cubierto por completo con la sábana, no quería que alguien la viera con la cara tan sonrojada,pero gracias a aquel joven y su singular idea, el frío que la atormentaba había desaparecido.
—Gracias, Demon Cyborg —susurró mientras acariciaba con lentitud sus rubios cabellos.
El sonido de unas pisadas interrumpió aquella acción, como si un grupo de personas de aglomeraran, pero era la cercanía de ese ruido lo que la alertaba. En cuestión de segundos, su sospecha se volvió real
—¡ ! —chilló una voz tras la puerta
La mencionada abrió los ojos como platos y en seguida se mostró a Lily y un pequeño número de subordinados entrar a la habitación de forma brusca.
—Ch..chi...¡Chicos! ¡Qué alegría verlos! —mintió, con la sábana cubriendo hasta las mejillas.
—¡Perdone la demora! —Se disculpó un hombre, poniendo en el suelo unas enormes bolsas que otro le facilitaba —,tuvimos que hacer algunas compras, su condición médica fue un misterio para nosotros hasta este día que nos avisaron que había despertado.
Ante aquella explicación, Lily asintió, antes de agregar, —Estamos preparados para todo, aquí están algunas mantas, ropa extra, aperitivos… —detalló mientras mostraba dichos objetos. Al fijar su mirada en la pequeña mesa su rostro se plasmó de curiosidad.
Fubuki sintió un sudor frío bajar por su rostro.
—¿La enfermera le trajo café? —Señaló el envase —, ¿Por qué hay dos?
La líder aclaró su garganta, sus habilidades de improvisación estaban a prueba.
—Ah, es que...me levanté con antojo de tomar café —inventó —,la enfermera fue muy amable de traerme dos servicios a pesar de estar...sola.
La chica de mechas azules dudó por unos segundos, pero luego sonrió —La atención aquí es de calidad, pero no se preocupe, no la dejaremos sola a partir de ahora —Ante aquel comentario, los hombres que se habían mantenido a raya de la conversación asintieron.
Un escalofrío recorrió la espina dorsal de la esper.
—¡Así es! —exclamó un enérgico subordinado al tiempo que levantaba su puño —¡Somos todo oídos, usted solo díg-
—Por favor retírense —interrumpió, ante la mirada perpleja de sus subalternos, agregó —, acabo de despertar y necesito tranquilidad ¡ah! Y búsquenme pastillas para la migraña, el dolor de cabeza me está matando —Fingió sentir dolor en aquella zona.
—Pero aquí est—respondió un joven mientras sacaba una caja de pastillas.
—¡No,no,no! Esas nos me hacen nada, tienen que ser las que brinda el hospital, esas que pueden pedir en el primer piso, al fondo del pasillo…¡más largo y apartado que consigan!
Dicho esto, todos respondieron con un "¡Entendido!" para luego desaparecer tras esa puerta, al cabo de unos segundos, cuando los pasos precipitados dejaron de escucharse por el pasillo,la psíquica fijó su mirada...en Lily, que permanecía sentada a su lado.
—Mientras ellos hacen su búsqueda yo la puedo ayudar en otra cosa —ofreció, chocando ambas palmas.
—¿Quiere otro sorbo de café? —preguntó la joven mientras sostenía el recipiente, pero en un acto de descuido parte del líquido manchó las mantas que cubrían a su superiora.
—¡Hmp! —chilló el cyborg
—¿Eh? —El rostro de Lily palideció de la sorpresa.
Fubuki fingió una fuerte tos para distraer a la chica, la cual le brindó un vaso de agua.
—Gracias, pero necesitaré más —comentó.
—Entendido —Se levantó de su asiento y al estar a unos pocos pasos de la pequeña despensa la mayor llamó su atención.
—¡Esa no! es muy fría, quiero agua a temperatura —exigió.
Y así, por fin Lily abandonó la habitación y la paz volvió a reinar en el lugar.
—Ya puedes salir —susurró, el joven descubrió su rostro y se sentó en la cama.
—¿No se supone que un cyborg no sienta dolor? —bromeó mientras se acurrucaba entre las sábanas.
—No lo sentimos, pero no nos gusta que nuestra ropa se manche de café — Señaló la mancha oscura que había en su chaqueta —,el personal del hospital no conoce la discreción —mostró una leve sonrisa, al tiempo que miraba la puerta de la habitación
—Y mis subordinados tampoco —amenazó —,vete rápido, no sé a dónde habrá ido Lily pero te aseguro que es de pies ligeros.
—Lo siento Blizzard...pensaba quedarme más tiempo—Miró con tristeza a la mencionada que se encontraba cubierta de pies a cabeza.
—¿Cuántas veces seguirás disculpándote? —Lo miró con una sonrisa que enseguida cubrió con las mantas, ocultando su creciente sonrojo —,fue agradable mientras duró, y por cierto…
Genos la miró, ansioso
—Fubuki, llámame Fubuki a partir de ahora.
—Suena mejor —comentó mientras se dirigía a la ventana —Espero verte de nuevo en acción, Fubuki —Dicho esto, saltó, desapareciendo del rango de visión de la mencionada, la cual, hizo uso de sus poderes para cerrar la ventana.
Un suspiro salió de sus labios, el frío la volvía a molestar, sus ojos esmeraldas se posaron en las mantas que habían comprado para ella, no obstante, no importaba la cantidad que tuviera encima, el calor que brindaba el joven cyborg era más agradable.
«Estar con Demon Cyborg es agradable» Se dijo a sí misma, pensamiento que hizo que soltara una risa, recordando la pésima relación que tenían hace unos meses atrás.
Luego de ese incidente, y del escándalo que formó Tatsumaki días después, no hubo nada notorio en la estadía de la heroína en el hospital, por fortuna la recuperación no tuvo ningún inconveniente.
Esa mañana, el doctor le había informado que estaba próxima a darle de alta, Fubuki ahora se mostraba ansiosa ya que estaba harta de las comidas insípidas y de estar acostada todo el día.
Apoyándose en un hombre atlético la mujer trataba de caminar con naturalidad, ante la fija mirada de los demás subalternos.
—¿Todo bien? —cuestionó uno de ellos.
—S-sí, solo siento un pequeño dolor, nada que no pueda soportar —informó la líder mientras trataba de apoyar mayor peso en su pierna casi sana.
—Si gusta, —replicó uno del montón —,podemos ayudarla cuando quiera.
—No se preocupen, ya fue suficiente —hizo una seña al hombre para que la acercara a la cama —,ustedes vayan a descansar, mañana volveremos a patrullar —informó.
—¡¿Mañana!? Pero usted-
—Les aseguro que mañana podré caminar —expresó con seguridad—,por ahora, necesito que se retiren —repitió, esta vez con un tono severo.
Cuando la soledad volvió a reinar en la habitación, la líder se acomodó en la cama y fijó su vista a un punto inexistente antes de perderse en sus pensamientos, ahora no solo debía preocuparse por su grupo, sino también de sí misma.
«Conque mañana volveré a la acción » pensó, esbozando una leve sonrisa.
¡HELLOOO! Lamento la demora, tuve algunos inconvenientes, pero gracias a todos por apoyar esta historia :) me animan a seguir adelante, además, les aviso que nos estamos acercando al final ;w;
Sin más que decir, ¡Hasta la próxima!
