Despierto con la insistente alarma de mi celular sonando a todo volumen. Abro los ojos y me desperezo estirándome cuan larga soy en la cama para posteriormente hacer las sábanas a un lado, con un último bostezo me levanto para apagar la alarma.

Tomo una toalla e inmediatamente después me dirijo a tomar mi acostumbrada ducha matutina, abro la puerta del baño y comienzo a quitarme la ropa arrojándola descuidadamente al cesto de la ropa sucia, pongo el reproductor de música aleatorio, coloco el celular en el mueble del baño para dirigirme a la regadera.

Tras introducirme a la ducha me percato de que pronto deberé realizar una visita al supermercado pues es más que evidente que esa exigua barra de jabón serán apenas suficiente para pasar la semana por lo que resulta imperativo comprar nuevas provisiones.

Abro la llave de la regadera, mientras las frías gotas de agua tocan mi piel me pongo a tiritar, pensando que probablemente para mi suerte el gas esté por agotarse por lo que se suma un gasto más que considerar.

Estoy por enjuagar por última vez mi cabello cuando escucho a Rodia raspar con sus garras la puerta, lo que inmediatamente me lleva a recordar que también debo comprar croquetas para mi exigente y mimado compañero de departamento.

Cierro la llave y salgo de la regadera, tomo una toalla con las que me cubro para abrirle la puerta a Rodia, no he tomado la precaución de llevar una toalla adicional para mi cabello así que por escasos segundos me debato entre llevar el cabello suelto o tomar la playera que traía puesta antes de ducharme, de nuevo oigo maullar a Rodia ahora con más exigencia, tomo la playera y la coloco alrededor de mi cabello para absorber la humedad sobrante.

¡Ya voy! -le digo finalmente abriendo la puerta del baño. Prontamente se apresura a entra, arquea la espalda y se restriega contra mi pierna derecha. Sonrío ante su muestra de cariño para seguidamente, con la mano, limpiar las gotas de condensación acumuladas en el espejo. Tomo mi cepillo de dientes y tras ponerle una pequeña cantidad de dentífrico procedo a cepillarme. A veces desearía ser de esas personas que se cepillan los dientes mientras se bañan, ahorraría tiempo, quizás alguna vez lo intente-.

Salgo del baño instada por los insistentes maullidos de Rodia que camina unos pasos delante de mí guiándome. Le sirvo una porción de croquetas en su recipiente, a lo que inmediatamente responde con un ronroneo para seguidamente empiezar a comer, sonrío acariciando su espalda y la arquea para sentir el contacto de mi mano por más tiempo, finalmente me alejo a mi habitación para vestirme pues debo llegar puntual al trabajo.

Tras escoger un pantalón blanco de vestir y una camisa azul celeste de manga larga, arreglo un poco mi cabello y me inspecciono frente al espejo por ultima vez, me despido de Rodia, salgo con dirección a la oficina, hoy no hay tiempo para el desayuno, deberé apresurarme si quiero alcanzar el transporte para llegar puntual.

Mientras subo al camión y me acomodo en el asiento caigo en la cuenta de que hoy no he recibido el acostumbrado mensaje de Camila para desearme un buen día, lo cual me parece muy raro, por lo que soy yo quien lo envía esta vez.

Buen día Camz, voy tarde a la oficina, ¿se te quedaron pegadas las sábanas? LOL, espero saber de ti, bonito día.

Habiendo enviado el mensaje guardo mi celular en la mochila y procedo a levantarme del asiento pues estoy por llegar a mi parada.

Al bajar del camión me apresuro a subir por la empinada cuesta, aún estoy a tiempo por lo que me permito detenerme a comprar un café en un pequeño quiosco, apenas mis labios tocan el oscuro y aromático brebaje me siento revitalizada ¡ahora sí, que venga lo que sea!


Ni bien llego a la oficina, prendo el ordenado y al abrir mi correo veo infinidad de mensajes etiquetados como ¡urgente! Todos para ser respondidos cuanto antes, de preferencia para "ayer".

Welcome to my life! -me digo mentalmente mientras retomo la faena-.

Estoy por responder el penúltimo correo cuando comienza a sonar mi celular, lo tomo y veo aparecer el número de Ally.

Lauren, que bueno que me respondes, en cuanto te sea posible quiero reunirme contigo porque hay algo muy importante de lo que tengo que hablarte.

¿Y no me lo puedes decir por teléfono por qué…?

¡Porque es algo que se tiene que hablar cara a cara! -me responde algo molesta-.

De acuerdo, hoy salgo del trabajo a las 5:00, ¿te interesaría tomar un café donde siempre?

Mmm, mejor que sea a las 6:00 y más te vale hacer acto de presencia.

¡Ahí estaré! -respondo sonriendo y damos por concluida la llamada-.

Señorita Jauregui, ¿qué habíamos dicho de las llamadas personales en horario de oficina? -oigo una voz a mis espaldas-.

Que está bien que las haga cuantas veces quiera y dónde quiera -comento con ironía-.

Ella también estalla en risas - ¿Quién era? -me pregunta Normani.

Era Ally, que "necesita hablar conmigo" y quedamos en el café de siempre a las 6:00 pm.

¿Y yo no estoy invitada? -pregunta entre molesta y confundida- ¡Ah, pero ahorita mismo me va a escuchar esa señorita Brooke!

Sonrío al verla alejarse hacia su oficina con el celular pegado a su oído, niego divertida con la cabeza y continúo con mis labores.


Ya es más de medio día y Camila ni siquiera ha visto el mensaje que le enviara en la mañana, lo cual me parece sumamente raro pues jamás se despega del celular.

Hola Camz, ¿mucho trabajo? No quiero molestar, pero no he sabido nada de ti el día de hoy. Dime, ¿tengo que enviar una brigada de rescate? Llámame por favor en cuanto veas este mensaje, atentamente tu Lolo.

Ni bien he dado clic en el botón de enviar cuando ya me estoy reprendiendo mentalmente ¿tu Lolo? ¿por qué puse eso, qué está mal conmigo? ¿por qué no simplemente puse Lolo o tu amiga? Hay algo en esas dos palabras juntas que me perturba, pero no es como si pudiera borrar el mensaje, por lo que lo obvio y continuo con mi trabajo.


Estoy recogiendo mis cosas para salir finalmente del trabajo cuando suena mi celular y de inmediato contesto.

¡Hey Camz!

¡Lamento decepcionarte, pero soy tu adoradísima Normani! -escucho su voz con tono de burla del otro lado de la línea- llamaba para decirte que a pesar de que Ally me pidió y me suplicó que las acompañe desde las 6:00, acaba de surgirme una junta de último minuto y las alcanzaré después.

Está bien, te vemos allá -contesto con una sonrisa-.

¡Chao! -responde para finalmente terminar la llamada-.

Aprovechando que falta una hora para encontrarme con Ally me doy una vuelta rápida por una pequeña tienda de conveniencia y compro los enseres que me hacen falta para la casa y obviamente las croquetas para mi compañero felino.

Finalmente, tras terminadas mis compras y aún con tiempo de sobra me dirijo a aquella cafetería en la que pasamos tanto tiempo juntas las cinco inseparables amigas mientras hacíamos tareas escolares, hablábamos de noviazgos y soportábamos los dramas de todo adolescente.

Al llegar al local solicito una mesa y están por asignármela cuando Ally llega junto a mí.

¡Hola, qué puntual! -me dice para finalmente saludarme con un beso y un abrazo-.

¿Por qué te sorprendes si es lo que pediste? -pregunto sonriendo-.

Porque nunca te has distinguido por tu puntualidad Michelle.

¡Hey no me digas así! -respondo haciendo un puchero mientras caminamos juntas hasta la mesa que nos fue asignada-.

Una chica se presenta y nos da los menús para escoger nuestros platillos para posteriormente retirarse para darnos espacio de elegir.

¿Qué tal el trabajo? -pregunto a Ally mientras inspecciono el menú-.

Bastante bien, nos acaban de llegar unos cuadros que estamos por avaluar, pero creemos que es arte sacro del siglo XV, de valor sumamente alto tanto históricamente como económico.

¿Puedo tomar su orden? -pregunta una agradable chica-.

Sí, yo te voy a encargar un té Chai por favor -dice Ally aun estudiando la carta-.

¿Frappé o caliente? -pregunta la chica tomando la comanda-.

Que sea frappé por favor y un bagel con queso crema -indica para finalmente entregarle la carta-.

Yo te encargo un Latte por favor -indico sonriendo y la chica me sonríe de vuelta-.

Ni bien nos hemos quedado solas cuando Ally me observa fijamente y sé que de un momento a otro comenzará a hablar por lo que guardo silencio esperando.

Lauren, yo sé que últimamente estás muy ocupada desperdiciando tu vida -me dice Ally con aires de quien lo sabe todo- pero ¿no crees que ya es momento de que dejes de estar escondida entre las sombras y salgas a brillar con luz propia?

¿Escondida en las sombras? -pregunto molesta-.

Tú y yo sabemos que la vida que estás viviendo no es la que deberías y que tienes miedo por eso te aferras a un trabajo que detestas, pero el cual sientes seguro.

¿Y qué sugieres que haga? -pregunto a la defensiva.

Lo que amas, lo que te gusta, ¡Cantar!

Tú y yo sabemos que no puedo Ally; dejando a un lado mi miedo… ¡No!, mi fobia a actuar en público, sabes que el médico me prohibió volver a cantar por los nódulos que tengo en las cuerdas vocales.

¿Nódulos Lauren? ¡Por Dios!, a los dieciséis años te dijeron que "podías" llegar a desarrollar un nódulo y desde entonces encontraste la excusa perfecta para no seguir tu sueño.

¿Y quién te dijo que lo que hago no es mi sueño?

¡Por favor Lauren, hablemos con honestidad! Del grupo de amigas todas seguimos nuestros sueños menos tú.

Te recuerdo que Normani y yo trabajamos juntas…

Sí, en algo que Normani ama, pero bien sé que tú detestas. Lauren deja de ser evasiva y respóndeme con sinceridad, ¿eres feliz con la vida que llevas?, ¿no hay algo que desearías cambiar por mínimo que sea?

¡Sí! Tener amigas menos entrometidas -respondo con brusquedad, pero Ally ni se inmuta ante mi comentario-.

En ese momento la mesera llega con nuestras órdenes y guardamos silencio para finalmente dedicarle una sonrisa y agradecerle.

Doy un sorbo a mi latte y Ally muerde su bagle.

Digamos que sí, que quiero cambiar mi vida, que estoy dispuesta a cantar de nuevo, ¿cómo lo voy a hacer? ¿por dónde empiezo? -pregunto tras limpiar los rastros le late de mis labios con una servilleta-.

Hablé con Dinah ayer y dice que te ha dicho una y mil veces que tienes las puertas abiertas, que hasta te ha concertado citas con disqueras y reiteradas veces la has dejado plantada. Todos comienzan a creer que la amiga "guapísima con estupenda voz" de la que habla no es más que un invento de su imaginación.

¡Hey chicas! -es Normani que ha llegado finalmente a dónde estamos y jala una silla de una mesa adyacente para sentarse junto a nosotras- ¿Ya escucharon la buena nueva? -nos pregunta mientras nos saluda de beso a cada una-.

No, ¿cuál? -preguntamos Ally y yo casi al unísono-.

Es Milla, termina su gira la próxima semana y sus vacaciones coinciden con las de nosotras, ¡finalmente estaremos las cinco amigas juntas como en los viejos tiempos! -dice con una enorme sonrisa-.

¡Vaya, esas son buenas noticias! -corroboro con una sonrisa-.

Debemos comenzar a planear el itinerario del viaje -comenta Ally sacando su celular- ¿ideas para las vacaciones?

¡Cancún! -dice Normani sonriendo, mientras llama a la mesera para que le tome la orden-

Yo pensaba pasar las vacaciones en casa -comento despreocupadamente mientras ambas quieren tragarme viva con los ojos-.

¡Na ah! -me dice Normani gesticulando con exageración- de eso ni hablar.

Yo estaba pensando quizá en Vermont -dice Ally mientras continúa inspeccionando su agenda- tengo que hacer una última valuación de una escultura el viernes y Dinah va a ir conmigo porque debe cerrar contrato con una "nueva revelación" -indica viéndome fijamente con una mirada cargada de reproche- pero después de eso podemos dar una vuelta por los alrededores, hospedarnos en una cabaña, visitar las cascadas...

Yo también me desocupo el viernes -indica Normani tras encargarle un café americano a la mesera- ¿Lauren, podrías ir por Camila al aeropuerto el jueves y hospedarla en tu casa hasta el viernes?

Sí puedo, ¿pero no preferiría ella hospedarse en un hotel? -pregunto despreocupadamente para posteriormente darle otro sorbo a mi latte, ante lo cual me gano nuevamente la dupla de miradas asesinas-.

Sólo digo que si ella quisiera que la recogiera y/o quedarse en mi casa, me lo habría pedido… o al menos habría tenido la amabilidad de responder los mensajes que le envié hoy -enuncio esto último en voz baja esperando que no me oigan-.

Milla se hospeda en hoteles todo el tiempo, estoy segura que estará agradecida de estar en un lugar al menos remotamente hogareño como en este caso tu departamento -indica con burla Normani-.

¿Puedes o no? -pregunta exasperada Ally ante mi reticencia-.

¡Cielos está bien, lo haré! -indico para continuar bebiendo mi latte-.

Continuará...


(El siguiente capítulo va de nuevo desde el punto de vista de Camila)