Hoy ha sido un día interminable, primero el vuelo se demoró debido al típico clima londinense. Una creería que a estas alturas los pilotos que viajan a Londres sabrían dirigir un avión en este clima, pero no. Estuvimos una hora más de lo estimado sobrevolando hasta que finalmente se concedió el permiso para aterrizar.

No es que yo le tema a los aviones ni nada por el estilo, pero vamos, ¡cualquiera se pone paranoico! Si esos "15 minutos" para aterrizar se vuelven una hora. Afortunadamente supe mantener la calma, es la primera vez que viajo sola, siempre estoy acompañada de mi manager o de mi mamá, aunque hubo un tiempo en que ambas personas eran una sola.

Aún recuerdo lo decepcionada, triste y enojada que se puso mi madre cuando le pedí que no fuera más mi manager, pero tenía que ser, la relación entre nosotras se estaba deteriorando a pasos agigantados y el hecho de que ella se comportara como mamá gallina todo el tiempo no facilitaba las negociaciones, finalmente entendió que era lo mejor para ambas y nuestra relación volvió a ser la de antes, la de madre e hija, como debe ser, aunque no por ello dejó de acompañarme a todas mis giras. Cosa que agradezco porque ella parece ser el único cabo que me mantiene anclada a la tierra, es algo seguro a lo que aferrarme, pero en esta ocasión la muerte de una muy querida amiga le impidió acompañarme y lo sentí mucho, tanto por la pérdida que está sufriendo como por mi propia privación de no tenerla conmigo en esta ocasión.

Mi representante es otra historia, es un hombre fuerte en todos los sentidos de la palabra, es alto, corpulento y de una voz grave que retumba en cualquier sitio que hable, pareciera a personas extrañas que siempre está gritando, pero sé que no puede evitarlo, así como yo no puedo evitar que mi voz se vuelva aguda cuando me entusiasmo por algo. Si tuviera que definir a este hombre en una palabra sería conciliador, logra negociaciones justas para ambas partes, siempre son mis intereses su motivación y puedo decir que jamás me ha robado ni un solo centavo, lo que tiene es fruto de su trabajo y siempre me ha tratado como adulta, me deja tomar mis decisiones, aunque después tenga que asumir las consecuencias de las mismas. Él no viajó conmigo porque ya se encuentra en Londres desde hace una semana ultimando detalles para el concierto.

Pues bien, en cuanto encendieron las luces de que podíamos quitarnos en cinturón me paré como si un resorte me impulsara, tomé mi bolso personal y salí casi corriendo hacia los túneles de abordaje, para ir a recoger mis maletas, y por qué no, para poner mis pies en tierra finalmente. Me reprendo a mí misma por mi ansiedad y me digo que debo calmarme antes de sentirme agotada. Una vez que hube localizado mis maletas las retiré de la cinta transportadora de equipaje y me dirigí a la aduana, donde afortunadamente no me tocó revisión, por lo que pude salir a donde fui recibida por un sujeto vestido en un traje demasiado formal para mi gusto, quien sostenía una pancarta con mi nombre, me acerqué a él y le dije que yo era a quien estaba esperando, él me sonrió y se presentó como Rupert, mi chofer durante mi estancia en Londres, acto seguido tomó mis maletas y las colocó en un carrito que tenía consigo para dirigirnos a la limusina.

Una vez dentro del vehículo me puse cómoda, definitivamente no me molestaría viajar en una de estas y un ferri de regreso a casa, siempre y cuando estuviera bien provisionada con papas, gaseosas, sándwiches de roast beef y una que otra ensalada por eso de cuidar mi figura, me reí ante mi propio chiste ¡carajo, porque siempre soy tan graciosa cuando estoy sola!

Una vez que llegamos al hotel no quise otra cosa más que instalarme, tomar un largo y relajante baño y dormir hasta que tuviera que comenzar las pruebas de sonido, lo cual sería aproximadamente en cinco horas.

Estoy sentada frente a Lauren y ella me sonríe con esa sonrisa que me mata, que me sube al cielo y me deja flotando en el éter, toma mi mano y la lleva a sus labios, deposita un beso en la palma de mi mano y después en el dorso mientras me dice que no sabe cómo decírmelo pero que le gusto, que quiere tener una relación conmigo más que de simple amistad, que está dispuesta a seguirme al fin del mundo si es necesario y yo sonrío mientras mis ojos se llenan de lágrimas que no sabía que estaba conteniendo pero parece que el dique que construí desde nuestros años en la preparatoria se desborda y ahora soy libre de derrumbarme porque sé que mi Lolo está ahí para levantarme, nada más importa ahora que puedo tener finalmente todo lo que siempre quise en la vida.

Despierto aún con una sonrisa en mi rostro, fue un sueño hermoso, pero pronto mi sonrisa se desvanece al recordar las palabras de Calderón de la Barca "y el mayor bien es pequeño, pues toda la vida es sueño y los sueños, sueños son".

¡Solo un sueño! -me repito en voz alta mientras busco mi ropa para salir a hacerle frente al mundo-.


Por favor Camila concéntrate -escucho a mi manager reprenderme por enésima vez- estás muy dispersa, olvidas la letra de tus propias canciones y ni hablar de lo desafinada.

En eso escucho mi celular sonar con el tono que asigné a los mensajes de Lauren y corro hacia él, pero Roger lo toma antes que yo y me dice con tono de papá castigando a su hijo -no habrá celular el día de hoy hasta que obtenga resultados de tu parte Cabello-.

Asiento a regañadientes y continuo con las pruebas de sonido. Cuando finalmente Roger queda satisfecho con el sonido, las luces y mi voz, da por terminada la sesión, a lo que siguió mi rutina con el entrenador personal, con el cual pasé más de medio día haciendo Pilates y yoga, cuando finalmente Roger me concedió tiempo libre, lo primero que hice fue pedirle mi celular, y este me lo entregó diciéndome que me quería descansada para el día siguiente, nada de redes sociales, nada de postear adelantos del concierto y que no me metiera en problemas.

¡Estoy confiando en ti Camila, por favor no me decepciones!

No lo haré Roger -le aseguré con una sonrisa-.

Ni bien tuve mi celular en mis manos lo primero que hice fue llamar a mamá para saber cómo seguía y para hacerle saber que desearía estar con ella, se notaba en su voz que estaba muy apesadumbrada, y era comprensible puesto que había perdido a una amiga muy querida a la que conoció desde la preparatoria.

¡Es como si tú perdieras a Lauren! -me dijo casi a punto del llanto-.

¡No mamá, si yo perdiera a Lauren sería como si tú perdieras a tu amor platónico imposible, a menos que para ti tu amiga fuera eso! -me digo mentalmente y me muerdo los labios para no decirlo en voz alta y solo asiento con un "ajá" a su pésima comparación-.

Cuando terminamos la conversación lo que hago es revisar los mensajes y no puedo evitar sonreír ante la frase "tu Lolo", ¿un accidente Lauren? ¿o te traiciona el subconsciente? No sabes lo que desearía porque fuera verdad, porque fueras mi Lolo. Estoy por responder sus mensajes cuando recibo una llamada entrante de Normani.

¡Hey chica! -oigo su entusiasta voz del otro lado de la línea y casi puedo asegurar que el tamaño de su sonrisa es enorme- ¿cómo te va en la gira?

Bien Many, tengo una serie de conciertos en Reino Unido, pero la próxima semana tengo un pequeño receso.

Me da gusto oír eso, nosotras también tenemos vacaciones la próxima semana -me dice aún más entusiasmada-.

¿Cuándo dices nosotras te refieres a…?

A todas las chicas Mila, Ally, Dynah, Lauren y tu servidora.

O sea que volveremos a estar las cinco juntas -digo juntando todas las piezas-.

En especial tú y "Lolo" -me dice con una voz claramente insinuante-.

Jaja -respondo ante su insinuación-

¿Sabes Mila?, deberías jugar a la difícil de alcanzar -me dice Normani en un tono confidente- Lauren lleva tanto tiempo metida en el closet que bien pudo haber estado viviendo en Narnia, por lo que es momento de sacarla de ahí, aunque sea a la fuerza.

No puedo evitar sonreír ante su chiste tan sofisticado y ella también ríe del otro lado.

No lo sé Many…

¡Mila te digo que esa chica se muere por ti, pero necesita que la obligues a darse cuenta!

Pero no quiero echar a perder lo que tenemos, prefiero tenerla como amiga que perderla definitivamente Many.

Eso no ocurrirá Mila, estoy tan segura de ello como de que el sol saldrá mañana.

Ok, ¿y cómo sugieres que lo haga? - inquiero aún no convencida del todo-.

Pues mira, yo le daré a Lauren el jueves y viernes de la próxima semana libres para que pasen todo el día juntas, ahí es cuando arrojarás la carne al asador -me dice con autosuficiencia- hasta entonces ni siquiera un mensaje le dirijas. Conociéndola comenzará a devanarse el seso pensando qué hizo mal -dice esto último con hilaridad-.

Eso es muy cruel Many, no quiero hacerle eso -le digo un poco preocupada por poner triste a Lauren-.

Es necesario Mila, después me lo agradecerán ambas -me dice tratando de calmar mi preocupación-.

Bueno, de todas formas, mi agenda está bastante complicada, apenas ahora tuve un descanso y son las cinco y media de la tarde -le digo viendo mi reloj- trataré de reforzar mi programa de abstinencia de Jauregui -le digo por ultimo con una sonrisa-.

No sólo trates, lógralo, de ello depende que la presa se dirija por voluntad propia al encuentro -me dice Many con un tono demasiado maquiavélico-.

¿Pero no la vamos a matar verdad? -pregunto simulando miedo -digo, por eso de la presa.

Jajaja, muy simpática Mila -me dice Normani con sarcasmo- no soy tu querida Lolo para reírme de tus chistes sosos.

¡Fue un buen chiste! -reclamo divertida-.

Bueno Mila, te dejo, que debo hacer mi parte, me reuniré con Ally y Lauren en nuestra cafetería.

¡Qué envidia!, pídete a mi salud una soda italiana de fresa y una chapata de serrano.

¿Bueno, pero tú quieres que engorde verdad cabello? -me alega divertida- sí, lo haré amiga, te dejo, Adiós.

Hasta luego -replico con una sonrisa para finalmente dar por terminada la llamada-.

Me dirijo a mi habitación y preparo las cosas para tomar un baño de burbujas pues la sesión de entrenamiento del día de hoy me dejó adolorida, me duelen músculos que ni siquiera sabía que tenía, y espero que las esencias aromáticas y las sales me ayuden a disipar el entumecimiento que siento, para poder rendir al cien por ciento mañana. Con la bata puesta y el celular en la mano me dirijo al baño, reproduzco una lista de música zen, me introduzco en la bañera y me pongo a leer un libro mientras me preparo para el día de mañana.

Al salir del baño, me cepillo el cabello mientras me paso la secadora, pues no debo dormir con el cabello mojado, tomo un té de limón con gotas de miel para cuidar mi garganta, y me preparo a dormir, pues desde temprano comenzaré con las entrevistas a los medios locales.

¡Te veré en una semana mi Lolo! -me digo mentalmente viendo por última vez su mensaje antes de dormir-.

Continuará...