No poseo ningún derecho sobre 5H ni pretendo lucrar de forma alguna, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia.


Ni bien ha cerrado Lauren la puerta cuando de inmediato me doy a la tarea de fisgonear en tan íntimo cajón y me percato de la presencia de algunas prendas bastante atrevidas y las clásicas para estar cómoda en casa.

Tras un exhaustivo escrutinio a cada una de las prendas me decido por un bóxer negro y un sujetador a juego con encaje, por lo que tomando toda la ropa y la indicada toalla me dirijo a tomar un baño, oigo a lo lejos los distintivos sonidos de trastes chocando entre sí y a Lauren proferir un "carajo" por lo que asumo que ha comenzado, como lo prometió, a elaborar la pasta.

Finalmente entro al baño, el cual me resulta acogedor e inmaculado, cada cosa ordenada como si en cualquier momento algún fotógrafo de diseño de interiores fuese a entrar; una pequeña maceta muy mona acomodada sobre el tanque de la taza del baño, un popurrí de flores y canela junto al níveo lavabo. Las paredes pintadas en un agradable verde agua. ¡Vamos!, uno bien podría obviar la visita al spa y pasarse todo el día consintiéndose en ese recinto que invita a la relajación.

Coloco la ropa y la toalla a un lado y entro a la ducha, giro el monomando y cuando las primeras gotas de agua caen sobre mi cuerpo se erizan los bellos de mi piel y algunas otras partes también responden, por lo que giro el monomando al otro extremo y en vez de las gélidas primeras gotas, ahora cae sobre mí un torrente de agradable agua tibia, por lo que me adentro más al chorro de agua y dejo que resbale sobre cada rincón antes de buscar el jabón. El jabón es artesanal y huele a Lauren, lo sé porque tengo su olor anclado en mi nariz, es definitivamente un olor fresco, dulce sin ser empalagoso, naranja y canela.

Cuando considero que ya he pasado demasiado tiempo en el baño, dejando a Lauren trabajar sola en la cocina me decido a salir, tomo la toalla y la enrollo alrededor para secar las gotas que aún escurren por mi piel, cuando considero que ya estoy lo suficientemente seca, tomo la toalla y la coloco alrededor de mi cabello húmedo y procedo a vestirme, comenzando por el bóxer negro, pero la curiosidad por husmear entre las cosas de Lauren es imperiosa y me permito dar un buen vistazo al espejo botiquín, en el cual encuentro los clásicos medicamento, enjuague bucal, cepillo de dientes, y no, ningún preservativo a la vista, lo que inexplicablemente me produce un cierto alivio y alegría. Antes de agradecerle a Dios por el celibato de Lauren decido inspeccionar el mueble del lavabo, donde encuentro más jabones, entre los que destaca uno de chocolate ¡o sea Lauren!, no te gusta el chocolate para comerlo, pero si para bañarte con el… a mí me encanta el sabor a chocolate -me digo a mi misma y me muerdo el labio ante mis lascivos pensamientos- continuo invadiendo la hospitalidad de mi anfitriona y tras buscar y rebuscar, encuentro toallas femeninas, papel sanitario, pero una ausencia rotunda y contundente de condones, lo cual hace que mi rostro estalle en una sonrisa casi dolorosa de lo amplia que es y no puedo evitarlo.

Estoy por incorporarme y terminar de vestirme cuando la puerta se abre tan de prisa que no puedo reaccionar y tengo frente a mí a Lauren que no sólo me ha encontrado en cuclillas espiando entre sus cosas, sino que al haberme levantado apresuradamente estoy ahora total y completamente desnuda de la cintura para arriba frente a ella, puedo ver en sus ojos la sorpresa mientras yo rápidamente jalo la toalla de mi cabello, para cubrir mi torso ante sus ojos y me arde la cara de vergüenza, lo mismo ocurre con ella, que prontamente cierra la puerta.

¡Lo siento Camz!, escuché que te habías salido de bañar hace rato y pensé que estabas en el cuarto -indica del otro lado-.

No te preocupes Lauren -le digo con voz temblorosa mientras vertiginosamente termino de ponerme la ropa para dejarla entrar al baño, al cual supongo necesita acceder con urgencia-.

Ya completamente vestida abro la puerta y ella no está cerca, por lo que decido a llamarla para indicarle que ya puede entrar.

De verdad lo siento Camila -me dice evitando verme a los ojos y eso me hace sentir mal en una forma que no puedo alcanzar a descifrar ya no digamos explicar-.

La dejo avanzar hacia el baño mientras me acribillo a mí misma con preguntas. ¿Por qué me duele tanto una reacción tan predecible de Lauren? Me gusta mi cuerpo y no me avergüenzo de él, no es como que a Lauren no le guste mi cuerpo, no es como si le desagradara haberme visto, ¿entonces por qué me puede tanto que no sea capaz de verme a la cara? ¿Qué esperaba, que me sostuviera la mirada? ¿qué me viera diferente, con deseo quizás?

Estoy esperándola afuera del baño para cantársela como dicen en México, para hablarle claro y directo, sincerarme con ella y exigir lo mismo de ella. La oigo tirar de la cadena y posteriormente lavarse las manos, por lo que me planto firmemente frente a la puerta y aclaro mi voz pues me va a oír.

Ni bien se abre la puerta y Lauren sale con la cabeza gacha cuando plantada frente a ella decido hacerle frente a la situación.

Lauren, creo que debo pedirte una disculpa por haber estado curioseando entre tus cosas -le digo con la voz temblándome, a lo que obtengo un alarido de sorpresa pues al traer la cabeza agachada y seguro estar en su mundo, no se percató de mi presencia-.

Eso no es necesario -me dice tras recuperarse de la sorpresa de verme tan de repente frente a ella, pero evitando verme a los ojos-.

Sí lo es, no tengo ningún derecho de estar invadiendo tu intimidad y por ello te debo una disculpa, pero quiero decirte… me gusta mi cuerpo Lauren, sé que a otras personas también les gusta mi cuerpo…

Camz

No, yo sé que no esperabas verme así, ni yo esperaba que me vieras así, pero tu reacción me duele Lauren, me haces sentir como si estuviera deforme, como si fuese desagradable de observar.

No es eso Camz, es como si…

¿Cómo si vieses desnuda a tu hermana? -pregunto incrédula y molesta-.

¡Por Dios Camila! -exclama aterrorizada sacudiendo la cabeza como queriendo ahuyentar las imágenes que metí en su mente-.

¿Entonces qué es Lauren?, porque tu reacción, el evitar verme a la cara me lastima en mi orgullo y amor propio, tampoco te estoy pidiendo que me llenes de cumplidos o qué se yo, simplemente no me prives del placer de ver tus ojos y permíteme estar cerca, no me hagas a un lado como solías hacerlo cuando estábamos en la preparatoria y te resultaba demasiado intensa para estar a tu lado.

No sé de dónde sacas eso Camz -me dice acercándose a mí y posando ambas manos en mis hombros mientras busca mi mirada con sus hermosos ojos en los que nace el universo- nada más lejano de la realidad -ahora sonríe mientras sigue viéndome fijamente- no me molesta que hayas fisgoneado mis cosas, me parece tan tú que es tierno, y créeme que no me molesta, incomoda, disgusta ni mucho menos el haberte visto… desnuda. Tu cuerpo es bonito, es sólo que creo que fue un shock para ambas y estaba incomoda porque no sabía cómo verte sin ver una y otra vez la misma escena repitiéndose ante mis ojos, pero creo que ahora que ya tocamos el tema le restamos incomodidad y podemos seguir adelante.

Entonces, recapitulando, ¿en tu mente me ves una y otra vez desnuda?... ¿Cómo ahora? -pregunto con una sonrisa socarrona haciendo que se ruborice- ¿volvió a pasar verdad? -le pregunto acercándome a ella que luce sonrojada y desvía la mirada, para volver a verme y sonreírme.

¡Sí! -me confirma con una sonrisa culpable-

El gruñido de mi estómago me impide seguir incomodando a Lauren y decido dejar el asunto por la paz para satisfacer una necesidad fisiológica más apremiante.

¿Y dónde está la fabulosa pasta a la Lauren? -pregunto sobándome el estómago-.

¡Yo nunca dije que fuera fabulosa!, si acaso es… digerible -indica guiándome hacia la mesa, mientras ella se dirige a la cocina por los platos-

Desde la cocina la oigo decirme que de beber sólo tiene refresco de cola, cerveza o vino tinto, a lo que le indico que un vino estará bien.

Ya sentadas las dos a la mesa, sirvo el vino en nuestras respectivas copas y pruebo una pasta que, si bien no ganaría cinco estrellas, si es una de las mejores que he probado.

Te das muy poco crédito Jáuregui, esta pasta es muy rica -le cumplimento-.

¡Es el hambre! -responde con una sonrisa-.

Así entre anécdotas pasadas, poniéndonos al día sobre nuestras vidas, sobre las chicas, la familia entre otros temas, pasamos un muy ameno rato en compañía de la otra y pienso que quizá eso, aquí y ahora es perfecto y que son preferibles momentos como este a ser rechazada, no quiero perderla, es una persona muy importante en mi vida como para arriesgarlo todo por un noviazgo que podría no funcionar a pesar de lo insistente que puedan ser Normani y Dinah respecto al amor inadvertido que Lauren experimenta por mí.

¡Y entonces me robó un beso! -comenta Lauren casi ahogándose de la risa-.

¿Cómo?, ¿perdón? -pregunto pues es más que obvio que me perdí la primera parte de su hilarante anécdota para de pronto escuchar la nada divertida ultima parte en donde algún sujeto se pasó de listo robando un beso de esos labios que sólo quisiera que fueran para mí.

Te decía que, en la preparatoria, en la fiesta de Dinah, cuando te fuiste de vacaciones con tu familia a Cabo, acompañé a Normani al baño porque ya se encontraba en avanzado estado de ebriedad, le sujeté el cabello mientras devolvía la escasa comida que había probado esa noche y me dijo que era como su hermana, y me dio un beso agrio con sabor a vómito fresco -indica sonriendo con cara de asco y llorando de tanta risa-.

Yo también sonrío pues es en verdad hilarante imaginar esa escena.

Y lo más gracioso es que ella no quería tomar, pero Dinah y yo la convencimos de que, como tenía dolor de garganta lo mejor era que tomara tequila… y ella se acabó sola toda la botella, porque cada que tocía, la hacíamos beber -indica Lauren apenas pudiendo hablar de tanta risa-.

Ustedes son crueles cuando están juntas.

Eh, no somos crueles, somos divertidas.

Tú dices banana, yo digo plátano -indico levantando los hombros-.

¿Te gustaría salir o prefieres que pasemos el rato viendo una película? Normani dijo que se apuntaba para cualquier cosa.

Mmm, no tengo muchas ganas de salir, por lo que una tarde de películas suena bien.

Pues muy bien, ponte cómoda en el sillón, mientras yo lavo los trastes y busco una buena peli -indica parándose de su silla y tomando los platos-.

No, deja, yo los lavo, es lo menos que puedo hacer -indico retirándole los platos de la mano- mejor busca una lista de películas que valga la pena ver.

A pesar de sus protestas respecto a que soy su invitada, me las arreglo para que las cosas se hagan como yo digo.

Tras terminar le acomodar los platos me dirijo a la sala donde Lauren me muestra una selección de sus películas favoritas, para decidir cuál vemos primero.

Me acomodo junto a ella en el sillón, tan cerca como me es humanamente posible y siento cómo se tensa su cuerpo.

¡Estas tensa Lauren!, seguramente un masaje te ayudará -indico con malicia mientras comienzo a mover mis manos sobre sus hombros- a pesar de que sé que está incómoda se deja hacer por mí.

Creo que lo mejor será que te acuestes en la alfombra niña, porque tienes los nervios hecho un nudo.

Pero la pelí…

Nada, puede esperar, pareciera que te la pasas cargando sacos de cemento, más que músculos y nervios tienes piedras, ahora quítate la playera y acuéstate en la alfombra.

No sin antes objetar, hace lo que le digo y se acuesta sobre la alfombra. Le doy un suave masaje a su espalda regodeándome de sentir su piel bajo mis manos, se queja y gime de dolor, pero a mis oídos es música y quisiera escuchar más de ello.

Tras el masaje Lauren se queda dormida en la alfombra y yo que hasta el momento estaba sentada sobre su espalda, me incorporo para dejarla descansar, en ese momento su amigo felino llega, trepa por sus glúteos y dando una vuelta sobre la espalda de Lauren se acomoda para también dormir la siesta encima de ésta.

Se ven tan lindos, que no puedo evitarlo y saco mi celular para tomarles una foto, que inmediatamente envío a Many por WhatsApp con el comentario ¡Dime que no es hermosa!

Aprovecho que los dos habitantes de la casa están dormidos para acomodarme sobre el sillón a retomar mi lectura de Fingersmith de Sarah Waters. Escucho que Lauren se mueve en su lugar y volteo a verla, sólo se ha cambiado de posición y lo mismo ha hecho Rodia, creo recordar que así se llama su gato, me acomodo de nuevo en mi lugar y continúo la lectura.

¿Por qué me dejaste dormir tanto tiempo? -oigo la adormilada voz de Lauren-.

No fue mucho tiempo -indico bajando el libro para verla- apenas dos horas, es que se veían muy cansados -señalo a Rodia-.

Lauren sonríe aun sin moverse para no despertar a su amigo peludo.

¿Al menos decidiste qué película vamos a ver? -pregunta desperezándose tras un último bostezo-.

No, lo siento, me puse a leer -señalo mi libro-.

¿Y de qué trata?

Es una novela de época de dos chicas que fueron cambiadas al nacer y una es rica y otra pobre, se reencuentras cuando una va a estafar a la otra, pero nada es lo que parece.

Suena interesante -indica Lauren incorporándose cuando Rodia finalmente se baja de su espalda-.

Lo es -corroboro-.

Pues quizás puedas prestármelo cuando lo termines -indica levantándose de la alfombra para sentarse a mi lado-.

No creo que a ti te guste mucho -señalo algo ruborizada por haber obviado el tema del romance entre las protagonistas-.

¿Me estás llamando inculta acaso Camz? -pregunta fingiendo molestia para seguidamente lanzarse a hacerme cosquillas-.

No, no es eso -indico entre risas-.

¿Entonces qué es? -pregunta a escasos centímetros de mi rostro, pues en nuestra lucha de cosquillas terminé recostada en el sillón y Lauren encima mío-.

No sé qué responderle y además el tenerla así de cerca no me permite pensar en otra cosa más que en besar sus labios hasta saciar el hambre que de ella tengo. Armándome de valor estiro la mano para retirar de su rostro un mechón rebelde y aprovecho para acariciar su mejilla y con la punta de mis dedos delinear los contornos de sus labios, ella se ruboriza y simula que va a morder mi mano, levanto un poco mi cabeza y apenas roso sus labios con mis labios.

Continuará...