Quiero comenzar por agradecer las visitas, a quienes han puesto mi historia como favorita y sobre todo a mi primer y única review hasta ahora, sin más vamos a la historia.


Ni siquiera sé si este cosquilleo en mis labios es real, todo pasó tan rápido que no sabría asegurar si ocurrió o es un delirio de mi mente, lo que sí sé es que mi cuerpo entero fue atravesado por una intensa corriente eléctrica, me palpita el corazón desacompasadamente y siento unas ganas terribles de llorar, ¿de alegría?, ¿de tristeza?, ni yo lo entiendo.

Me incorporó de encima de Camila que me mira con preocupación, creo que ha leído en mi rostro mi ansiedad y veo ahora en su rostro reflejado el miedo.

¡Por Dios Lauren, si serás idiota!,solo mírala, está a nada de romper en llanto y es por tu culpa -me reprendo mentalmente-

Cuando me acerco de nuevo a ella para hacerle saber que todo está bien se levanta con los ojos anegados en lágrimas y corre hacia mi habitación cerrándola de un portazo tal, que produce eco en todo el departamento.

Me quedo sentada observando la nada y me llevo la mano a los labios para intentar recordar. Ocurrió, besé a Camila, bueno, técnicamente ella me besó a mí… y yo no respondí el beso, no me asombra su reacción; quizá piensa que hizo algo mal o que estoy molesta y aquí sigo sentada como alelada en vez de ir tras ella a reconfortarla.

Pasan unos segundo en los que continuo sin mover un músculo intentando recobrar el dominio de mi cuerpo y de mi mente.

El insistente maullido a mis pies me saca de mi ensimismamiento y me percató de que Rodia me está pegando de gritos como cuando intencionalmente canto desafinada para molestarlo y me grita para silenciarme.

¿Quieres que vaya tras ella, cierto? -Pregunto mientras lo tomo del suelo para colocarlo en mi regazo- ¿Te agrada verdad? -le pregunto mientras acaricio su barbilla y obtengo como respuesta un ronroneo-.

Rodia no permanece mucho tiempo sobre mí, se baja y se encamina al cuarto indicándome que va enserio su reproche.

Me incorporó del sillón y llego hasta la habitación, no me sorprende que esté puesto el seguro.

Camz, sal por favor, vamos a hablar.

Vete, no quiero verte -me responde del otro lado con la inconfundible voz de quien ha estado llorando.

Camz por favor, te recuerdo que el departamento es mío y tengo llaves del cuarto por lo que puedo entrar cuando yo quiera, pero estoy siendo amable y te pido que en vez de que yo entre a la fuerza, tú me concedas una pequeña plática.

¿Qué hay que platicar? Te besé y es más que obvio que no te gustó, que estás enfadada y que me vas a salir con que no sabía lo que hacía, con que te besé para romper la tensión. Pero no es verdad, no somos Homero y el puerco araña. Te besé porque he querido hacerlo prácticamente desde que te conozco y se presentó La a oportunidad.

¿Y por qué no me abres la puerta para decírmelo de frente? -pregunto en medio de una sonrisa por lo tierna que me parece Camila en ese instante-.

Porque no quiero escuchar tu respuesta, porque no quiero que me mires con compasión, porque lo que más me dolería sería que me dijeras que vamos a estar bien y seguir siendo amigas. Porque por más que trate se convencerme de que eso es más que suficiente, la verdad es que no es así Lauren. Te quiero, me gustas.

Tú también me gustas Camz…

Sí pero no es igual -dice finalmente abriendo la puerta y dejándome ver sus enrojecidos ojos- tú me gustas como pareja, yo a ti te gustó como amiga.

No le respondo, solo la tomó de la cintura y ahora soy yo quien la besa a ella.

Cuando nos separamos ella oculta su rostro de mí y solloza contra mi pecho.

¿Por qué lloras Camz? -pregunto preocupada-

Porque tengo miedo -me responde con sinceridad- porque has sido mi amor platónico desde la preparatoria y porque no quiero perder a mi amiga.

Pero no puedes perderme -le aseguro besando su cabeza para tratar de tranquilizarla y apaciguar sus miedos-

Eso es lo que todos dicen y la verdad es que si las cosas llegarán a salir mal entre nosotras también perderíamos nuestra amistad y es algo que no puedo permitir.

Tú misma has dicho que nuestra amistad es insuficiente y creo que tienes razón, siempre ha habido entre nosotras algo más que una simple amistad.

¡Por favor Lauren, te lo suplico!, sólo olvida que todo esto pasó.

¡No puedo Camila!, por primera vez en mucho tiempo quiero actuar egoístamente, sin pensar en mi madre, en qué dirá la gente. Quiero pensar en mí y claro está, en ti conmigo. Quiero ver a donde nos puede llevar esto y experimentar todo esto contigo. Yo también tengo miedo, de que te des cuenta de que tu enamoramiento juvenil, esa imagen idealizada que has creado de mí no corresponde con la verdadera yo.

No es idealizada –sonrié Camila- me gustas así como eres, con las altas y las bajas.

En ese momento se oye el intercomunicador y dándole un último abrazo a Camila me encamino a ver quién llama.

¿Diga? –Pregunto presionando el botón del intercomunicador-.

Hey chicas, traigo las botanas –grita Normani del otro lado-.

Sonriendo presiono el botón que le permite entrada al edificio y nos preparamos a recibir a Normani. Camila se seca los ojos intentando disimular que ha estado llorando y yo me dirijo al televisor a seleccionar la película que veremos.

Momentos después se escuchan los toquidos de Normani en la puerta y es Camila quien le abre.

¡Hey Mila!, qué gusto verte –dice Normani emocionada dejando caer las bolsas para darle un fuerte abrazo-.

Igualmente –responde Camila dejándose querer y respondiendo efusivamente el abrazo-.

¿Y cómo te trata la vida señorita celebridad? –Pregunta Normani guiñándole un ojo, mientras que junto con Camila recoge las bolsas del suelo para dirigirse al sillón junto a mí-.

Pues tiene sus altas y sus bajas –indica Camila levantando los hombros-.

Espero que Lauren te esté tratando bien –dice esto último viéndome fijamente-.

¡Claro!, si hasta me ha prestado su ropa –dice Camila señalándose-.

¿De nuevo compartiendo ropa? –Interroga Normani con una amplísima sonrisa- ¿acaso caí en un agujero de gusano y retrocedí en el tiempo hasta la preparatoria?

Camila ríe con ganas del insulso chiste y me alegra escucharla.

Y bien chicas, ¿qué género les apetece ver? –Pregunto llamando su atención-.

¡Yo quiero una de terror! –grita Camila emocionada-.

¡Uh!, para abrazarte de tu "Lolo" –sonríe Normani dándole un codazo juguetón a Camila, quien se sonroja en el acto y yo de igual manera-.

¿Estás segura Camz? Sabemos que las películas de terror no son los tuyo y tengo muy buenas películas de comedia –índico tratando de romper la atmosfera de nerviosismo que suscitó en ambas el chiste de Many-.

Justo cuando Camila está por responderme suena su celular, por lo que corre a contestar.

Bueno, parece que a Mila la salvó la campana –indica Normani cuando Camila se dirige a mi habitación con el teléfono pegado al oído-.

Tal parece –Índico sonriendo-.

¿Y ya pensaron cómo van a dormir?, ¿o se preocuparán cuando estén desnudas frente a la cama? –Pregunta con guasa-.

Deberías dejar de ver tan seguido los Simpson Many, parece que dos de cada cinco chistes que conoces son referencia a esta popular serie de personajes con ictericia –señalo con mordacidad-.

Si dejara de ver los Simpson o hacer referencia a ellos, me diría a mi misma ¡Camarero, dónde está la enjundia! –indica Many a lo que no puedo evitar reír-.

Eres todo un caso –índico moviendo la cabeza sonriendo por su desfachatez-.

Lo mismo digo Lauren.

¡Hey chicas! –Se oye la voz de Camila a nuestras espaldas- lo siento, era mamá. Con la emoción del viaje se me olvidó reportarme con ella y ya sabrán cómo está; prácticamente estaba por llamar a todos los servicios forenses a reportarme –indica Camila sonriendo como de costumbre ante sus propios chistes y yo también para no variar-.

¿Y ella está de acuerdo en que pases dos semanas de vacaciones con nosotras? –pregunta Normani, mientras abre las bolsas de botanas y puedo ver por sus gestos, que busca un lugar donde vaciar el contenido de las mismas, por lo que me ofrezco a ir por un recipiente y me dirijo a la cocina.

Rebusco entre mis cosas y finalmente tomo dos bowls de tamaño considerable y me dirijo de nuevo a la sala donde parece ser que las chicas ya han seleccionado la película que veremos.

Lauren ¿fue difícil? –Me pregunta Normani viéndome fijamente con mucha atención-.

¿Qué cosa? –Pregunto desconcertada ante su pregunta que no sé de dónde viene y veo a Camila morderse el labio inferior para no reír mientras evita a toda costa verme a la cara, por lo que mil y una cosas pasan por mi mente-.

Tú sabes...

¡Oh Dios, Camila le dijo del beso! –pienso tragando saliva de forma ruidosa y casi puedo jurar que mis traidores ojos denotan mi espanto-.

Fabricar el plástico, moldearlo y hacer los bowls, porque por la cantidad de tiempo que tardaste en regresar podría jurar que los fabricaste desde cero –indica Normani con sarcasmo y jamás me había sentido tan aliviada, ni me había divertido tanto su humor negro-.

No le respondo, sólo sonrío y le levanto el dedo medio.

¡Lauren por Dios! –Indica Normani fingiendo espanto- no alborotes a Camila, eso déjalo para cuando estén solas –dice guiñándome un ojo y Camila y yo nos sonrojamos inevitablemente-.

Esta mujer tiene una inagotable capacidad de encontrar el momento adecuado para revirar las cosas y salir con sus chistes pienso mientras le paso los bowls y busco lugar junto a ellas en el sofá.

¿Las reliquias de la muerte, es enserio? –Pregunto sentándome junto a Camila-.

Eh, culpa a la señorita fan de Harry Potter –señala Normani fingiendo molestia- yo intenté convencerla de ver algo más reciente como Escuadrón Suicida con el guapísimo de Will Smith, pero insistió tanto que no me quedó otro remedio –señala fingiendo resignación-.

Sonrío al ver que Camila le da un golpecito a Normani en el hombro por haberla delatado.

Con excepción de uno que otro comentario respecto a cómo Harry solía ser tan bonito en las primeras películas y cómo se fue desmejorando, observamos la película con atención y no puedo evitar sonreír enternecida cuando Camila trata de secar sus lágrimas tan rápido como aparecen para no dejar ver que llora en la escena en la que Harry ve los recuerdos del profesor Snape. Cuando ella se percata de que la observo le sonrío y ambas sonreímos cuando escuchamos a Normani tratar de contener un sollozo.

Vaya, parece que acaba de surgir otra fan no confesa de la franquicia del joven mago –señalo divertida haciendo que Normani se sonroje-.

No es que sea fan –me responde fingiendo enojo- lo que pasa es que cualquiera que tenga corazón puede entender por lo que pasó Snape al amar tanto a una mujer que jamás le correspondió.

No le respondo nada, porque estoy más que de acuerdo y simplemente seguimos viendo la película mientras continuamos devorando las botanas.

Una vez terminada la película procedo a prender las luces y todas nos despabilamos en el sillón.

No se ustedes chicas, pero a mí se me antoja un café –señala Normani incorporándose de su lugar-

Podría tomar uno –respondemos Camila y yo casi al unísono-.

¿Vamos al café de siempre o tienes un buen café para varia Jauregui?

Pues para variar tengo una muy buena mezcla de café mexicano que de hecho compré en nuestra cafetería la semana pasada –respondo orgullosa-.

¿Cómo mexicano? –Señala Normani para molestar a Camila- ¡No, café el de Colombia!

¡Óyeme! –Responde Camila- México produce muy buen café, especialmente en Chiapas, Veracruz y Oaxaca.

Ah se me olvidaba que teníamos una cubanomexicana entre nosotras –contesta Normani con una enorme sonrisa-.

Sonrío ante sus juegos infantiles.

¿Entonces?

Sí, bebámoslo, pero que la señorita mexicana lo prepare –indica Normani-.

Claro que lo preparo con tal de educar tu inculto paladar –responde Camila sacando la lengua-.

La cafetera está…

No ocupo cafetera -me responde- pero si pudieras indicarme donde está una olla pequeña te lo agradecería, porque están por probar el tradicional café mexicano y elevarlo a la categoría de su nuevo favorito.

Claro –le respondo mientras la sigo a la cocina, donde después de escudriñar en el mueble bajo el fregadero le entrego la olla que me solicitó- ¿alguna otra cosa que ocupes Camz? –pregunto incorporándome-.

Sí, esto –me dice pegándome contra la pared y robándome un beso que me deja viendo estrellas.

¡Vaya! –oigo una voz y volteo mortificada-.

¡No es lo que crees! –Me adelanto a responder a Normani quien se encuentra recargada en el marco de la puerta-.

¿Así que no acabo de ver a dos de mis mejores amigas hacer lo que desde hace tanto tiempo debieron haber hecho? –Pregunta con incredulidad Normani- Lauren, no estoy aquí para juzgarlas pero sí para alentarlas y decirles que ya era hora, que las únicas que a estas alturas no saben que ustedes están total y perdidamente enamoradas la una de la otra son ustedes mismas porque Ally, Dinah y su servidora lo sabemos desde hace tiempo.

Pero es que…

Lauren no soy tu madre para que me des explicaciones y lo que ocurra entre ustedes o deje de ocurrir depende de ustedes. Sólo te digo… les digo que por nosotras no hay problema, siempre estaremos para apoyarlas; pero Lauren, si vas a salir del closet será para jamás volver a encerrarte en el chica. Camila merece estar con alguien que esté orgullosa de ella, de presumirla, así que no le hagas daño.

No intento hacerle daño –respondo con sinceridad- esto es nuevo para mí, y no me refiero al estar enamorada de una chica, sino a ser valiente y honesta conmigo misma y no sé si esto llegue a algo, pero jamás pretendería dañarte –indico tomando la mano de Camila entre las mías-

Many asiente con la cabeza dándome su aprobación.

Solo una cosa Many, por favor no menciones nada de esto a las chicas aún –indica Camila preocupada-.

No se preocupen, por mi no se sabrá nada –hace un gesto de cerrarse la boca con un cierre imaginario-.

Camila y yo sonreímos.

Ahora me gustaría saber si ese café va a estar pronto o continuarán devorándose a besos.

¡No nos estábamos devorando!, lo haces sonar tan vulgar –Indica Camila sonrojada- y sí, estará en cuanto Lauren me diga donde guarda la canela-.

¿En raja o en polvo? –pregunto sonriendo-.

¿Tienes en raja? –Pregunta Camila con incredulidad-.

Aunque no lo creas no eres la única con raíces latinas, mi querida –indico buscando en la alacena para finalmente entregársela-.

Bien, ahora salgan de aquí que esto es receta de familia –indica corriéndonos de la cocina-.

Normani y yo continuamos platicando de cosas triviales sentadas a la mesa cuando Camila sale a hacernos compañía y se sienta junto a nosotras.

Debo admitirlo Camila, ese café tuyo huele muy bien –dice sonriendo Normani-.

Prepárate porque apenas empieza –responde sonriendo Camila- y espera que lo pruebes, es aún mejor.

¿Y cómo está tu familia? –Pregunta Camila a Normani-.

Pues últimamente no los he visto mucho por el trabajo, porque estoy muy ocupada atrayendo fondos para los proyectos culturales de promoción de la danza, pero diario hablo con mis padres por teléfono y parece que todo está bien, sin muchas novedades. Y ahora que lo recuerdo, te mandan saludos.

Oh que amables, regrésales mis saludos –indica Camila-.

¿Y qué tal tu familia Lauren?

Sí, ¿cómo están sus suegros Lauren? –Pregunta Normani en medio de una enorme sonrisa-.

Están bien Camz –respondo tratando de ignorar a Normani.

Justo cuando el departamento entero está inundado de una sinfonía de aromas, Camila se para indicándonos que regresa con nuestros cafés. Esto, tal cual lo vaticinó Camila están deliciosos y Normani lo corrobora al pararse por otra taza de café.

Estamos en medio de una plácida conversación respecto a lo que haremos en nuestras vacaciones y discutiendo el itinerario cuando se oye el comienzo de una fuerte tormenta.

Tal parece que hoy habrá pijamada le digo a Normani.

Tal parece –indica sin rastro de preocupación en su voz, mientras continúa bebiendo su café-.

Continuará…