Capítulo 18: Guerra… ¡Escoge Un Bando!
Después de que el sol apareciera en el horizonte y a pocas horas de que la familia de Tenzin se fuera. El Avatar no podía obstaculizar sus nuevas responsabilidades y tampoco su novia, y que a pesar de que su noche especial terminara mal para todos no podía negarse que debía hacer su papel de traer el balance al mundo.
Les gustase o no, Korra y Asami tenían que separarse. La morena debía atender asuntos de Avatar y la ingeniera asuntos de la compañía. Después de una breve despedida por parte de ambas, tomaron caminos separados.
Una vez que llego al campamento entusiasmada por su nueva aventura, no esperaba ver a quienes la acompañaría.
–Avatar Korra –sonrió mientras daba una leve reverencia.
–Maestro Chris… –respondió–. ¿Qué hace usted aquí?
–Por petición del jefe Unalaq, nosotros la acompañaremos –el hombre señalo a su compañero que estaba arreglando todo lo que llevarían en el viaje.
Para el Avatar era algo extraño pero de todos modos no podía discutir, el Maestro y su alumno son originarios de la Tribu Agua del Norte y por lo tanto estaban bajo el mando del jefe aunque fuesen miembros del Loto Blanco.
Para suerte de la morena Bolin los iba a acompañar y así no sentirse tan acomplejada con todos los originarios de la tribu del norte. Que sin duda solo harían caso al jefe. Su entrenamiento seria en el polo sur así que no había tiempo que perder.
La familia de Tenzin por otro lado arribaba al Templo Aire del Sur en donde tendrían sus pequeñas vacaciones y donde fueron recibidos amablemente por los monjes residentes.
Los Maestros estaban listos para partir a su destino cuando Tonraq apareció con claras intenciones de cuidar a su hija. Para el jefe no le gustó la idea en absoluto aunque estaba seguro que no lo iba a poder detener así que sin más preámbulo Korra, Desna, Eska, Bolin, Chris, Piers, Tonraq y Unalaq emprendieron el camino para llegar al polo sur en donde está el portal espiritual.
El evento tendría que ser exactamente el 20 de junio que da lugar al solsticio de invierno en el polo sur. Cuando el mundo espiritual y el mundo físico se unen y solo en ese momento Korra podrá abrir el portal. Con lo que el Avatar no contaba es que estaban cortos de tiempo.
–Esperen –grito el Avatar para todo el grupo.
–¿Sucede algo? –pregunto Unalaq.
Otra vez esas sensaciones para la morena, como la noche anterior cuando Naga estaba ladrando. El gran Perro–Oso Polar también lo sentía y aunque ninguno de los dos lo podía ver por la espesa neblina que cubría las heladas montañas que los rodeaban los espíritus oscuros estaban ahí acechándolos. Para el Avatar eran un malestar que empezaba a irritarla.
Dejando a un lado todo eso, buscaron y encontraron un lugar seguro para acampar. Y una pregunta inocente del Avatar acerca del porque los espíritus oscuros que lo seguían, hizo que la mayoría dejaran de comer. En especial para los miembros del Loto Blanco, siendo originarios del norte y de que su "valiente" líder no dejara que olvidase esa historia. Desataría un gran percance entre padre e hija por lo acontecido muchos años atrás.
Mientras en el polo sur el frio y la situación incómoda podía congelar la sangre de las venas de los viajeros, el en templo del sur una calidez de recordar una historia que pasa de generación en generación reposaba en el corazón de una pequeña Maestra aire que fraternizaba con las estatuas de las vidas pasadas del Avatar que se encuentran ocultas en el templo.
Jinora estaba en frente de la estatua de su abuelo el Avatar Aang y su mente fue llamada por una emoción extraña. Aunque no sabía con certeza de que se trataba, ignorando por completo el encuentro con un ser ancestral.
En el polo las cosas no iban mejorando, Tonraq y Korra siguieron discutiendo y Unalaq le echó más leña al fuego.
–Llegamos –anuncio el Maestro del Loto Blanco.
El bosque estaba de frente a ellos y parecía que una tormenta se desataba, la temperatura había bajado unos grados más y en el ambiente se podía sentir la tensión. Continuaron avanzando en la ventisca y otra vez la morena experimento esa sacudida que cada vez se hacía más recurrente.
–Nos atacaran –manifestó para todos.
Y en cuestiones de segundos los espíritus atacaron al grupo. Demostrando todas sus habilidades, los Maestros agua y tierra convertidos en licántropos atacaron a las energías negativas que querían agarrar las provisiones y lastimar al Avatar. Tierra, fuego y agua fueron lanzados con el fin de detener a cada uno de las fuerzas implacables. Aunque el único que lo logro detener como siempre fue el jefe Unalaq.
Los suministros no fueron salvados así que el Maestro de la tribu del sur sugirió que debían regresar mientras que el del norte se negó comentando que el solsticio era esa misma noche. Como era costumbre otra vez los hermanos peleaban para dar a conocer cuál era la mejor opción hasta que la morena intervino y el que se tenía que ir era su padre.
–No debe de preocuparse, nuestro deber es proteger al Avatar –el catedrático aunque iba con órdenes de su jefe, no iba a dejar a un lado las responsabilidades.
–Gracias Maestro Chris –Tonraq sabía muy bien que el Maestro estuvo ayudando a su hija en la ciudad así que se garantizaba que el protegiera a hija.
Una vez que el padre del Avatar se fue, continuaron su camino al bosque para abrir el portal. Pudieron apreciar las condiciones en que estaba el boscaje con los arboles congelados y ese paisaje le daba a la chica de ojos azules un estremecimiento muy extraño, incluso más de los que había sentido desde que llego al polo sur.
Esta vez tenía que ir sola así que sin esperar tanto emprendió el camino para llegar al portar y abrirlo, desconocía los peligros pero eso no le impediría realizar su tarea. Después de pelear logro abrir el portal.
En el mismo instante de que Korra logro abrir el portal, Jinora vio a esa energía iluminarse ante sus ojos al igual que Tonraq en la lejanía logro percibir.
Dos días habían pasado desde que la vio por última vez y aunque tenía mucho trabajo nada podía quitarle de la mente a la morena. Sentía una impaciencia incontrolable así como un nudo en el estómago que podía sentir de a poco.
Asami quiso atribuírselo al estrés del trabajo, porque aunque quisiera cerrar el trato no podía hacerlo sin que Varrick lo autorizara así que su espera era un completo calvario.
Bueno esa es una de tantas… la llamada de mamá no me había dejado tranquila tampoco así que solo queda esperar.
Las industrias de Varrick podía ayudarla, sí, pero también habían otros empresarios que su madre le aviso que contactaría para ayudar.
Un golpe en su puerta le saco de sus pensamientos, dio el visto para que pasara encontrándose con su amiga Opal.
–¿Cómo sigues? –pregunto mientras tomaba asiento.
–Ya te lo dije Opal, estoy muy bien –todavía no podía creer que su amiga se empeñara el preguntarle sobre cosas que había visto.
–Asami –tomo su mano–. Si quieres que vayamos a ver a un médico iremos de inmediato.
–Te lo agradezco Opal, pero no será necesario –sus mejillas se tiñeron de carmín, no era algo que pretendía conversar con amigos o familiares al menos no por el momento.
¿Cómo les voy a decir? Hey tuve mi primera vez con la persona que amo y por eso caminaba algo extraño por lo que investigue es de lo más normal.
Inconscientemente sus labios se curvaron formando una sonrisa inocente, recordando el momento especial que había tenido y que fue arruinado por espíritus malignos, que hicieron que su novia abandonara el lecho en la madrugada y que después no pudiera conciliar el sueño por haber peleado con su mentor.
Arruinado completamente, te culparía Korra, pero es tu deber y es algo que ya habíamos hablado hace mucho tiempo.
–De acuerdo… eres irremediable –sonrió, ya tirando la toalla.
–Gracias por preocuparte por mí… es más ¿porque no cenamos juntas? Después de todo Bolin tampoco ha vuelto.
–Tienes razón y a decir verdad, lo extraño. Y ahora no puedes mentirme, te he visto suspirar muchas veces así que tú también extrañas a Korra –una expresión coqueta se dibujó en los labios de la morena.
–Así es… la extraño –sentencio, pensando en que había disimulado muy bien aunque por las palabras de su acompañante, parecía que no lo había logrado.
Después de una velada estupenda, hablando de "cosas de chicas" se tuvieron que ir a sus respectivos dormitorios. Ciertamente las dos esperaban a sus pertinentes parejas. Y por primera vez en esos dos días sin la presencia de Korra, la especialista logro dormir tranquila.
El amanecer era hermoso y consigo traía nuevas esperanzas, el grupo iba regresando a la aldea y estando muy cerca se notó algo diferente.
–¿Qué hacen las tropas del norte aquí? –pregunto el Avatar.
–Abrir el portal espiritual fue solo el primer paso en regresar a la Tribu del Sur en el camino correcto. –Se excusó Unalaq–. Todavía hay trabajo que hacer antes que nuestras dos tribus se unan.
La nueva información fue soltada sin previo aviso y consigo traería algo peor.
Un bando… es lo que nos aguarda. Pensó para sí mismo el Maestro agua Chris.
Los norteños traen consigo órdenes para todos y no se hicieron esperar. La Marina de la Tribu Agua del Norte habían llegado y estaban ocupando el puerto.
Para arreglar las cosas Korra y Unalaq discutieron acerca de lo que harían a continuación, llegando a un acuerdo de que si se abría el otro portal el mundo estaría unido otra vez.
Otro día en las vacaciones de la familia de Tenzin se profesaba muy tranquilamente hasta que una discusión entre hermanos se dio por las vacaciones con su padre el Avatar Aang, unas inexistentes para Kya y Bumi. Ikki se había ido después de una discusión con sus hermanos así que su padre y tíos fueron en busca de la pequeña Maestra arreglando asuntos inconclusos.
Asami estaba en su despacho revisando por quincuagésima vez cada uno de los documentos proporcionados. Los dejo a un lado, este era el día número 3 que no veía a la chica bronceada y ya empezaba a desesperarse. Giro su silla en donde estaba ligeramente reclinada en el espaldar apreciaba la hermosa vista que se proporcionaba en ese tiempo. Había escuchado rumores acerca de cómo la Tribu del Norte ocupaban los embarcaderos y eso la hizo sentir un poco inquieta.
Suspiro resignada. Observando a su alrededor, la mesa llena de planos al igual que las sillas. Papeles por aquí o por acá. Tantas ideas y ninguna conclusa, y no es que fuera desordenada pero eso lo mantendría todo en un solo lugar por si surgía una nueva idea de cómo continuar.
Por suerte para ella el único lugar desocupado era el inmenso sofá color beige. Había estado durmiendo ahí un par de veces, mientras se le ocurría alguna manera de pasar el tiempo en soledad.
Es extraño, normalmente nunca antes lo había notado. Salí con otras personas y en ninguna de esas relaciones tuve la posibilidad de sentir esa urgencia de estar tanto tiempo junto a ellos. Y ahora estoy exasperada porque Korra simplemente no está conmigo.
En momentos donde su mente la hostigaba se dio a la tarea de investigar acerca de Alfas y Omegas y la conexión entre ambos. Aunque ella y Korra no han formalizado la relación como debe ser. Presentía esa unión inexplicable.
Debe ser por eso… y es algo extraño, a veces siento una inquietud, un presentimiento de que le pasara algo malo y no podría comprobarlo pero estoy segura que a ella le pasa lo mismo.
Unas pisadas enérgicas en el pasillo hacían eco que inconscientemente escucho, la sacaron drásticamente de su monólogo interno, giro su silla y un segundo después la puerta se abrió.
–Ya le dije solo vengo a ver a Asami y ni usted ni nadie me detendrá –dictamino la chica de ojos color marino y piel morena mientras sostenía el picaporte y le hablaba a la secretaria y dos guardaespaldas que la seguían insistentemente.
–Señorita Asami, discúlpenos… intentamos detenerla y no pudimos.
–Por favor… soy el Avatar, nadie puede detenerme –bufo enojada por la insistencia de esa funcionaria.
–Tranquilos… dejen que yo atienda al Avatar personalmente, así que pueden retirarse. No me pases llamadas y si preguntan por mí no estoy. Gracias.
El trio se retiró rápidamente a seguir haciendo lo suyo, dejando a ese par para que pudieran hablar.
–Así que… –se levantó de su asiento, bordeo el inmenso escritorio de roble y apoyó en el quedando de frente y más cerca a la chica de ojos azules–. ¿Nadie puede detenerte? –pregunto con una sonrisa coqueta en sus labios y una se su bien formada ceja arqueada deliberadamente.
–yo… si, no… es decir –fijando la vista a otro lado y con su dedo, la morena rascaba su mejilla, avergonzada–. Ya sabes.
Una sonrisa triunfadora surco sus labios, dejando de descansar en el escritorio se acercó a su chica, con un menear de caderas provocativo y pisadas que remarcaban el paso, fue acechando a su presa.
Korra trago saliva sonoramente. Sin duda alguna había estado pensando en Asami desde que se fue, sintiendo una extraña obligación de querer volver inmediatamente. Y en las noches que apenas logro conciliar el sueño no dejaba de pensar en esos ojos verdes que destellaban felicidad y los labios carnosos que pedían ser besados.
Te ver hermosa –pronuncio apenas arrastrando cada palabra.
La ingeniera vestía una camisa manga larga a rallas blanco/celeste, con una falda color crema cubriendo ligeramente sus rodillas y un cinturón café con tacones. El cerebro de la morena hizo corto circuito, la palabra "hermosa" se le quedo corta. Siguió registrando cada detalle que le era proporcionado.
Los brazos de la mujer viajaron sus hombros un poco descubiertos. El Avatar miraba los ojos y labios de la chica y sin dudarlos cerró la distancia para propiciar un beso.
–No, no. –detuvo el avance de los finos labios con su dedo.
–Podría conformarme por ahora –beso el índice.
Una descargar viajo a toda viveza por el cuerpo de la experta por un pequeño gesto. Sus brazos rosaron los hombros hasta asentarse al cuello moreno, se acercó al oído para poder susurrarle.
–Me debes algo.
–Lo que quieras –se apresuró a responder.
El cuerpo del Avatar vibro por el aliento caliente en su tímpano y la ligera fricción. La piel de las manos de la ingeniera le ardía en la propia. Sus sentidos se activaron y sus pupilas se dilataron.
La de tez blanca arremetió con un beso furibundo y ambiento haciendo que la espalda de la morena golpeara la puerta con potencia, sin esperar fue respondido por su novia. De la boca de Asami salió un suspiro cuando su labio inferior fue mordido.
Las manos blancas surcaron el camino hasta la coleta alta de la morena y la desato desparramado el cabello castaño solo con el objetivo de tomarlo con fuerza y evitar que esos labios se separaran. La batalla de lenguas no se hizo esperar, tratando de respirar como pudieran mientras esos músculos hacían contacto.
Sin previo aviso el Avatar apretó los glúteos de la chica, le encantaba que esa redondez se acoplara muy bien en sus manos. Asami se alejó con brusquedad.
–¿Sucede algo? –jadeo.
No hubo respuesta. Agarro muy bien esos hombros morenos y los guio hasta el sofá. Mientras sostenían las miradas, ninguna hizo un movimiento y así de rápido la tiro hacia el diván.
En segundos, la chica de ojos añil se encontraba sentada en ese espacio, iba a protestar pero las acciones de la tez pálida le hicieron callarse, esta se estaba quitando los tacones dejándolos a un lado, levanto su falta y se sentó a horcadas encima de ella. Se quitó el abrigo y botas, estaba haciendo mucho calor.
Las manos morenas no esperaron, envolvió el torso para acercarlo aún más a su cuerpo, sus bocas se buscaron y encontraron para darse otro beso fogoso. La ingeniera enredo sus manos en el cabello una sucesión más. Esta vez se aferró y separo para arremeter el cuello de la morena dejando besos húmedos, lamiéndolo.
Si no estuviera sentada, a Korra le fallarían sus piernas esa lengua ardiente le quemaba en su nuca, en su omóplato. Todavía no conocía esa faceta dominante de Asami sin embargo le gustaba. Mientras recibía un mordisco que dejaría marca, se apresuró a desabrocharle la camisa y metió sus manos para profesar esa piel que podría jurar que estaba apasionada, la sangre bombeando más rápido a los lugares que la necesitaban con urgencia, más específico debajo de su ombligo.
Asami se apresuró a aflojar los botones del puño para poder despojarse de la estorbosa prenda. Una vez afuera dejo al descubierto un brasier de color blanco así como también esa piel lechosa. La morena acerco sus labios a la unión de ambos pechos y lo beso, Asami arqueo la espalda siendo sostenida por su espalda para que no callera y enredo sus falanges en la melena castaña, después acariciaba los brazos y cuello mientras su piel esa succionada.
Tomo el borde de la camisa para estar a la par con su acompañante, esta entendió y se separó un poco para poder quitársela. Salió con rapidez dejando al descubierto esa espalda bien cincelada en donde la ingeniera se sostenía y arañaba. Korra se apresuró para atacar otra vez esa piel del pecho, sus dedos se acercaron al seguro y un minuto después esos pechos estaban libres para poder saborearlos con su lengua.
Cada vez más sentía corrientes de excitación llegando a su vientre, Asami estaba loca de placer al igual que su acompañante, ya podía sentir en su matriz una frenética excitación abultándose en los pantalones azules de la chica. Codiciaba de a ratos suspiros rogando por más carisias.
Desato esas vendas que apretaban los bustos de su novia, como pudo logro quitarla con ayuda. Sus ojos se abrieron de par en par cuando le concibieron una presión en su trasero. Y un pensamiento llego de forma veloz, esa falda la necesitaba quitar, pero el lugar era demasiado cómodo para quitarse.
–Debería romperla –era una afirmación de la morena.
–No lo hagas.
–Vamos… sé que tienes más por ahí.
No espero a que le diera una réplica, una garra apareció en su dedo índice y así logro desgarrar la prenda y la tiro a algún lado de ese lugar. Ese era un enorme atrevimiento y la ingeniera no lo iba a dejar pasar después de todo ya llevaba dos.
–Alto –demando.
Korra no le hizo caso, más bien mordió su pezón duro por la excitación arrancándole un gemido agudo.
–Dije alto –la empujo hacia atrás–. Ya me debes dos, así que harás lo que yo te diga.
–Claro…
–No, no… tienes que decir: si mi ama.
No ibo respuesta por parte de la morena, todavía seguía incrédula de lo que escuchaba.
–Dilo… –reclamo mientras apretaba con sus dedos esos pezones oscuros.
Korra hago un gemido mordiendo su labio inferior.
–Si… si mi ama –remolco cada palabra.
–Buena chica. Ahora acuéstate.
–Si mi ama
Ambas se acomodaron en el sillón, Asami todavía seguían sentada en el regazo de Korra, ella iba a dictar las reglas ahora. Tomo las manos de la morena y las llevo por encima de su cabeza.
–Yo lo hare –afirmo en el oído de la chica y mordió el lóbulo de la oreja estremeciendo por completo el cuerpo que estaba debajo de ella.
Acaricio, cuello, hombros para llegar al premio. Amaso esos pechos morenos dándole placer, rozando con las yemas de los dedos la zona más oscura de ambos montes. Korra empezaba a resoplar más sonoramente. La mujer encima de ella estaba torturándola, sus manos era expertas en los mimos que daba. Su índice recorrió juguetonamente esos pequeños cuadros del estómago, mordió su labio inferior.
Ese cuerpo en muy buena condición física estaba para desfallecerse. Con sus falanges rosaba cada musculo que se encontraba ahí, Korra se sostenía de uno de los brazos del diván, esa mujer poseía unas prodigiosas manos y cada caricia era una complacencia.
Se acercó para probar las faldas de esas montañas, dejando a su paso un rastro de saliva para llegar por fin a la cima del montículo derecho. Mordió el pezón erguido provocando que de la boca de la morena saliera un gemido. Le dio lambetazo a la areola, provocando más jadeos. Succiono, roso y palpo el botón rígido. Asami la tenía completamente dominada, respirando entrecortadamente con cada frote de esa lengua húmeda.
Quiso colocar sus manos morenas en ese perfecto trasero pero se le fue impedido, Asami había enmarañado sus dedos con los de Korra para no permitirle ese arranque. Los aparto y continúo con su vía en el seno izquierdo.
Para este punto sin retorno nada podía impedir que dieran el siguiente paso, excepto una vibración que venia del pantalón azul de la morena. Asami se acomodó y tomo el teléfono de su compañera.
–¿Responderás?
–Debe ser algo importante, ¡dámelo Asami! –menciono mientras extendía su mano para atrapar el objeto.
–Cuando quieras cariño –una expresión traviesa surco sus labios.
Una repentina vergüenza pinto aún más las mejillas de la morena, cerro sus ojos tratando de ocultar lo que sentía, no se refería a "eso" y una risa de su chica alivio un poco el ambiente.
–¿Es más importante que lo que estamos a punto de hacer?
La morena titubeo, su cerebro le grito algo que iba a ser evidente sin importar la respuesta que diera: la iba a cagar. Que sensato eres cerebro.
La ingeniera sabía la respuesta pero no iba a permitir que se le escapara.
–Sabes algo… recuerda que me debes dos y solo una me he cobrado, así que utilizare la otra –el celular seguía vibrando, así que le saco la batería y lo tiro–. Tú te quedas aunque el mundo se esté destruyendo en este instante.
Asami se iba a permitir ser egoísta por esta vez, su novia es el Avatar sin embargo no significa que deje a un lado sus responsabilidades con ella. La profesional también era su mundo y debía cuidarla.
–Bájate los pantalones –demando.
–Si mi ama
Se desabotono el pantalón, mientras Asami se elevaba un poco para permitir que se despojara de la prenda junto con su bóxer. Haciendo su lento descenso roso su prenda arruinada por la humedad con el falo de la chica. Ambas soltaron un quejido, ninguna perseguía apresurar el encuentro pero la interrupción no iba a dar paso a más tiempo.
Asami se quitó su lencería ágilmente para llegar al encuentro. No deseaba esperar más debía hacerlo ya mismo. Korra lo sostuvo mientras Asami se acomodaba en él. Un suspiro fue soltado cuando las paredes calientes y aguosas se encontraron con el miembro. La humedad hizo que resbalara más fácil pudiendo caber a la perfección y sin incidentes.
Esmeralda e Índigo se encontraron como muchas otras veces. Asami sonrió, ella era la que mandaba esta vez y Korra no podía objetar. Aferro las manos morenas en sus pechos blanquecinos. Mientras ella empezaba el lento vaivén de sus caderas, cada una se miró con la lujuria que habían desatado minutos antes.
Apretujo esos montes cada vez que sentía que el prepucio era ligeramente separado del glande. Cada empuje de esas caderas sentía que su miembro más acalorado y rígido.
Sabe cómo moverse…
No sabía en qué más pensar, esa mujer la tenía en las nubes cada vez que el ascenso y descenso era llevado a cabo a la perfección. Las murallas apretaban con fuerza queriendo no soltarla, transportándola al éxtasis garantizado.
Y así la faena para ambas empezó, Asami se movía de adelante hacia atrás con una mirada que irradiaba erotismo completándolo con su cabello, que para la morena era un deleite a sus ojos. El desplazamiento con miradas intensas proseguía cada vez llegando a tocar el punto exacto de placer.
Las respiraciones agitadas y una ligera capa de sudor eran mesclados en esa habitación. La ingeniera continuaba con el ritmo lento sin dejar que el Avatar se moviera de su lugar. Ella le daría placer en esta ocasión demostrando que no era tan "pasiva"
Las manos morenas que descansaban en los pechos buscaron la pelvis de la ingeniera para ayudarle con sus movimientos.
–Ahhh… si… ahí –menciono Korra una vez que sus ojos se tornaron en un rojo oscuro.
Cada encuentro hacia que sintiera que estaba cerca. El interior jugoso cada vez apretaba más su extremidad debía aumentar el ritmo, lo presentía. Ella le iba a dar rienda suelta a todos sus instintos de Omega. Se inclinó hasta juntar sus labios con los de la chica.
Ahí perdió la razón, poso sus manos en los hombros morenos para sostenerse mientras arremetía con más fuerza el encuentro de las caderas de ambas. La Maestra empezó a bombear acomodándose al ritmo de la otra.
–Espíritus… –dijo entre gemidos la de ojos verdes–. Más… quiero más…
Korra cerró los ojos con cada golpe de placer que recibía, concentrándose en su falo y las sensaciones que lo envolvían.
Asami abrió sus pupilas por completo estaban pintadas de un color oro intenso y noto la cara y cuello de su chica completamente rojos. Le dio mucha satisfacción verle completamente a su merced.
Se acercó aún más rodeando su brazo izquierdo en la nuca de la morena y clavando aún más sus unas de su otra extremidad en los omóplatos bronceados mientras ella con su mano izquierda en la cadera le ayudaba con los empuje y con la otra la sostenía muy cerca de su cuerpo. Pudo sentir ese aire caliente de la respiración agitada en su cuello así como ella lo daba.
Estaban cerca, el choque, la fricción aumentaba cada vez más, no solo de ahí abajo sino que también el pecho contra pecho. Jadeos, gemidos y más gemidos llenaban la habitación. Asami apretó sus piernas contra el torso de Korra así como ella levantaba sus caderas para ampliar el encuentro. Los sonidos de los golpes acrecentaban considerablemente. Un último beso seguido de un rugido desgarrador por parte de la morena concluyendo que ambas habían llegado al orgasmo. Sintió como si un golpe fue dado en su abdomen con el fin de sacarle todo el aire, así como también, ella se vació dentro de la mujer.
El vientre de Asami se contrajo y libero luego cuando su orgasmo le golpeo. También Korra lo sintió por que las uñas de su chica se clavaron con fuerza en su hombro.
Respiraban entrecortadamente tratando de relajar los músculos cansados. Quiera continuar con esos placenteros estremecimientos, Asami se alejó del pecho de la morena para continuar con los movimientos mientras se disipaban esas conmociones satisfactorias en su vientre.
Y como si fuera un trueno, un pensamiento llego a su cabeza. "No podían separarse" trago saliva. Si respiración era igual de agitada que antes. Korra se iba a dar cuenta de lo que ella es y no podía permitirlo, no todavía y menos así, de esa manera tan brusca.
–¿Lo sentiste? –pregunto la morena.
–¡Claro! Tú también lo sentiste.
–No es al orgasmo sino a lo otro. Una sacudida diferente es la segunda vez que la presiento cuando –vacilo–. Ya sabes lo hicimos, ¿sabes a lo que me refiero?
–Ahhh… si… no… –ya comprendía todo.
–Es extraño, ¿no crees?
–Un poco…
El juicio de la ingeniera trabajaba a toda ligereza para ganar tiempo. Así que uno de sus pensamientos más sensatos era, besar esos labios. Se acurruco al cuerpo debajo de ella mientras besaba con ímpetu. Sostuvo su peso con ambas manos mientras sentía como los falanges de color moreno le arrullaban la espalda.
Inconscientemente la morena empujaba sus caderas, aunque muy dentro de ella aspiraba a continuar en donde habían quedado hace poco. Fue bebiendo de los cortos gemidos de su amada cada vez que se le proporcionaba la fricción.
Continuo besando con lentitud, así como los deslizamientos de caderas y agarrando esos glúteos, continuaron varios minutos así hasta que recordó algo. Se separó del beso para registrar el lugar encontrándose con el objeto que estaba tirado.
–Creo que debería revisar mi celular Asami –dijo y recibió como respuesta otro beso–. Es enserio –beso–. Cariño… –beso–. Debería ver… –beso–. Quien me llamaba.
Por los espíritus…
Ese cuerpo caliente encima de ella, estaba nublando su razón. La deseaba poseer nuevamente, la codiciaba para ella solamente y Asami estaba sintiendo lo mismo. La estrecho fuertemente contra sí. Los besos desesperados de su chica la estaban cegando.
El deseo y la razón estaba peleando para ver quién de los dos ganaba, cada uno argumentando las razones por las cuales debía de regirse y el deseo empezaba a resultar victorioso, con deducciones más convincentes.
[Responsabilidad primero]
Esa voz…
Acuno la cara de la chica de ojos esmeralda y lentamente la separo.
–Sabes que te amo Asami –afirmo.
–Yo también te amo Korra –respondió.
–Y no sabes cuantas ganas tengo de quedarme contigo pero creo que debe ser algo importante –señalo con la vista el objeto en el suelo.
–Está bien… tu ganas –lentamente se hizo la separación de su centro con el miembro.
Korra se levantó y tomo el celular, le coloco la batería y encendió el objeto. Tenía 20 llamadas pérdidas y 10 mensajes de texto y todos de dos personas: sus padres.
Hay no…
Otra vez una llamada entrante. Dándole la espalda a la ingeniera, contesto y recibió un grito que le dejaría un dolor agudo en el oído. Korra y su madre hablaban, más bien la morena balbuceaba cosas.
Asami contemplo la espada de la mujer, estaba para comerse (literalmente). Su vista siguió avanzando hasta el trasero, redondo y apetecible. El volcán en su interior todavía estaba encendido y ese panorama hacia que su conciencia se fuera esfumando, queriendo recibir más de la fuerza de ese cuerpo moreno.
Se acercó a ella, con sus manos empezó a recorrerle la espina dorsal causándole un respingo a la receptora. Le dio una nalgada y como respuesta Korra movía de un lado a otro la cabeza haciéndole saber que no hiciera más eso, que estaba haciendo una llamada importante.
No le dio importancia, se fijó en el brazo derecho flexionado mostrando el musculo enérgico de la morena. Le dio cortos besos al tríceps, deltóide y trapézio, causando que la chica se erizara. Con las yemas de los dedos fue arañando el dorsal y muy claro pudo escuchar un suspiro, la rodeo con sus brazos otra vez deleitándose de los transversos definidos.
Cuando su cuerpo estuvo muy apegado tomo uno de esos senos y lo apretó con fuerza.
–Espéreme un momento –tapo con su mano el parlante del celular–. Asami… –sollozo–. No lo hagas estoy hablando con mi mamá.
–Tu continua así como yo lo hare –mordió su trapézio.
Le iba a decir algo, sin embargo un grito proveniente del celular hizo que lo pusiera otra vez en su oreja para seguir escuchando. Korra empezaba a sentir otra vez la excitación que había dejado momentos atrás.
–Si mamá yo entiendo y… –mordió su labio para reprimir un gemido.
Asami había tomado el miembro en su mano y entablaba los estímulos necesarios para hacer que la morena jadeara. La mano izquierda viajo hasta el escritorio para agarrarse de algo, esa mujer le estaba incitando con maestría.
–Ohhh espíritus… –puso rápido contra su abdomen el celular para que su madre no escuchara el prolongado gemido que le arrancaban–. Asami por favor… –trato de decir algo más pero no podía.
El masaje en su pecho y en el miembro la estaba llevando a la luna. Sus piernas le temblaron, el goce era asombroso. Sintió la necesidad de tomar a esa mujer y penetrarla muchas veces más.
[Responsabilidad primero recuérdalo Avatar Korra]
–Voy para allá –corto la llamada.
Se separó de la chica de tez blanca, los apremios eran fabulosos pero no podía quedarse y tampoco acabar. La encaro y pudo ver ese ceño fruncido.
–Te amo Asami, pero tengo que irme es algo urgente y no puedo estar aquí por más tiempo –beso sus labios rápidamente y se digirió a tomar su ropa.
Logro vestirse en un santiamén, incluso limpio el labial que tenía por doquier y se acomodó lo mejor que pudo su miembro erecto para que nadie lo pudiera notar si es que podía.
La experta miraba como, la chica de cabello castaño se apresuraba. Estaba enojada por la repentina huida pero no podía hacer nada al respecto.
Me las pagaras Avatar…
–Te llamo luego –grito mientras cerraba la puerta.
Y así como había llegado hace algunos minutos así se fue. Asami recogió lo que quedaba de su ropa, ya no iba a ponérsela así que llamaría a su secretaria para que le trajera otro cambio de ropa.
El Avatar rápidamente llego a la tienda en donde su padre estaba haciendo una reunión y solo la esperaban a ella así que dio inicio para poder discutir un asunto delicado. Antes de que pudiera adentrarse al argumento, Varrick lo interrumpió con buenas aclaraciones.
Korra aclaro que el jefe solo quería ayudar y el empresario contraataco y la pequeña porción de personas ahí lo apoyaron. Un grito de guerra lanzado por el financiero le quitó importancia a cualquier argumento dado por el Avatar. Una guerra propuso y Tonraq lo apoyo argumentando que el que había iniciado todo esto había sido su hermano.
El Avatar se apresuró para hablar con el jefe pero la conversación no salió como ella lo esperaba. Las naciones iban a escoger un bando y eso solo iba a hacer que estallara una guerra. El jefe dijo: solo el Avatar puede evitar esta guerra.
Muchos pensamientos rondaron su cabeza además del hecho de que debía permanecer neutral en todo momento. Unalaq la alago y Korra se lo creyó sin saber lo que vendría después. Mientras el Avatar impedía una lucha entre norteños y sureños. Unalaq mando a llamar a dos personas.
–Jefe Unalaq –mencionaron aun unísono e hicieron una reverencia.
–¿Saben porque los he mandado a llamar?
–No señor… –respondió Chris.
–Es muy sencillo, ustedes ya deben de saber que se van a unificar ambas tribus pero tal parece que el sur quiere oponer resistencia y si llega a pasar algo. Los del norte necesitamos estar unidos.
–¿Cuál es su punto jefe? –pregunto ya impaciente el Maestro.
–Mi punto es… que necesito al mejor Maestro agua de mi lado para ayudarme con la transición. Chris La Tribu Agua del Norte te necesita.
–La Orden del Loto Blanco es neutral
–Lo se Chris, pero te lo pido como jefe tu perteneces al norte y tu deber es seguir a la tribu.
–Con todo respeto señor, mi deber es con el Loto Blanco y con el Avatar –estaba más que consiente de lo que decía y él tenía una misión así como todos los pertenecientes a la orden.
Unalaq no aceptaba negativas y menos de uno del norte. Mantuvo su mirada sin denotar el creciente enojo, iba a buscar la manera de hacerlo participar incluso llegar a utilizar tácticas más sucias.
–¿Qué me dices tú muchacho? –pregunto al otro Maestro.
El joven miro por unos momentos al regente pensando muy bien las siguientes palabras que saldrían de su boca sabiendo de ante mano que estaría en constante peligro pero estaba firme en sus creencias. Luego miro al catedrático y este hizo lo mismo. Se conocían de hace años el profesor se había enseñado todo lo que el sabia así que no iba a traicionarlo aunque eso significase darle la espalda a su propia tribu. Un ligero asentimiento por parte del mayor de los ambos hizo que el más joven metiera una de sus manos a su bolcillo y apretara un botón, que enviaba una señal no importase a donde se esté el receptor iba a captar el mensaje.
–Con todo el respeto que usted se merece jefe Unalaq, yo sigo a mi Maestro –respondió Piers.
–Si no están de nuestro lado… están en contra de toda la Tribu Agua del Norte y no tendremos piedad a quienes se revelan a nuestra creencia. Lárguense.
Ambos miembros del Loto Blanco se fueron de las instalaciones. Debían hacer algo pero no era el momento, tenían que ir a las instalaciones y dar las nuevas noticias.
–Sal de ahí –demando, estaba solo a excepción de una persona que vigilaba desde las sombras.
–Aquí estoy señor –la chica de ojos café salió de su escondite.
–Visola los quiero en mi ejército les guste o no… así que encárgate de encontrar la manera de que ellos acepten.
Visola rebelde de la Tribu Agua del Norte, Maestra y especialista en armas para aumentar el Control (comic).
–Lo hare… todos tienen su punto débil incluso dos Maestros del Loto Blanco. Analay y los demás los están vigilando desde que salieron del complejo.
Analay rebelde que se especializo en Sombra Control (comic)
Volvió a desaparecer, la mujer de cabello negro con reflejos rojos debía encontrar una forma de que el Maestro Chris y Piers se unieran y peleara al favor de Unalaq. Con la información de Tsubaki iba a ser más fácil localizar algo que usar en contra de ambos.
Después de ignorar otra vez a su padre decidió descansar de toda esta basura. Solo había una persona que podría confortarla y debía ir en busca de ella. La llamo para encontrarse más noche en uno de los tantos restaurantes que habían en el polo.
Estaba en su tienda con Naga, ya casi era la hora así que se arregló para ir a su cita no oficial con la ingeniera, si alguien podía apaciguar las aguas debía ser ella. Confiaba totalmente que le daría una respuesta a tantas incógnitas que residían en su conciencia.
Eran las 5:50 p.m. llego con extrema anticipación, Asami había estado trabajando desde que se separaron en la mañana así que como había dicho debía estar el resto de la noche libre. Le indicaron donde estaba la mesa asignada con su acompañante y se dejó caer pesadamente, literal se desparramo en la silla.
–¿Mal día eh? –pregunto Asami por el aspecto tan desganado de su novia.
–Pésimo –dejo caer su cara en la mesa.
–No pudimos hablar mucho esta mañana así que, ¿me dirás que paso en tu viaje y que te está pasando ahora?
–Claro…
El mesero llego para recibir las órdenes de comida de cada una. Una vez que se retiró, Korra empezó a relatarle todo lo que había pasado en el viaje y lo que paso esa misma mañana antes y después de verse.
–Mi tribu está a punto de entrar en guerra y se supone que yo debo evitarlo pero, ¿acaso alguien me ha hecho caso? –respiro un momento y prosiguió–. ¡No! Yo no pedí ayuda de mi padre, ¿no puede dejarme ser simplemente el Avatar?
–Cariño… te has puesto a pensar, ¿qué tal vez tu padre tenía motivos para que haya hecho eso?
–No lo sé –se encogió de hombros–. ¿De qué lado estas? –ataco.
–Aquí no hay lados… debes aprender a ver desde otra perspectiva, es mejor pensar antes de actuar y conociéndote muy bien sé que prefieres actuar –extendió su mano para alcanzar la del Avatar–. Corazón mío, tu padre al igual que tu tío, tienes sus propias razones por las cuales llevaron a cabo sus planes, no puedes pretender cambiar la mente de las personas de un día para el otro. Debes tener paciencia y sobre todo… debes de creer lo que dice tu corazón. Te apoyare en cualquier decisión que tomes–. Apretó su mano, debía hacerle saber que ella estaría ahí para ayudarla en todo momento.
El mesero llego otra vez con su pedido, coloco los platos y la mirada del Avatar estaba más ausente que antes. No había notado que otras personas habían llegado para hacerle compañía.
La ingeniera no tenía problema con cenar cerca de Opal y Bolin pero la intromisión de los primos del Avatar era un poco perturbadora para su gusto, había tratado con personas antipáticas y sobre todos ejecutivos sin corazón o remordimiento pero eso era completamente diferente a esta situación así que no sabía cómo actuar. Decidió mantenerse imparcial en todo momento.
Después de unos momentos más el Avatar noto que la mesa para dos se había llenado. No dijo nada más, se acomodó cerca de la silla de la chica de tez blanca y los demás estaban en frente de ellos.
Volvió a sus pensamientos que no dejaban de torturarla en todo momento hasta que una asistencia cálida se posó en su mano y ahí se abrieron las puertas del conocimiento. No estaba sola, tenía a sus amigos y familia para apoyarla de surgir algo, podría hacerle frente.
La cena transcurrió sin contratiempos, durante todo ese momento se aferró, como si su vida dependiera de eso, a la mano abrigadora de su novia. Estaba muy preocupada y esto no la dejaría tranquila, estaba muy consciente de ello. Quiso sugerirle a la chica de cabello azabache que la acompañara pero la petición murió en su mente.
Probablemente esté muy ocupada y solo estoy pensando en mí, ella al igual que yo también tengo un trabajo que hacer.
El manto oscuro y lleno de estrellas anunciaba que era la hora de separarse, sus amigos y primos se fueron primero. Dejándolas solas como debió haber sido toda la velada. Asami la abrazo con fuerza y Korra se dejó hacer. También ellas tuvieron que separarse, debían atender otros asuntos.
La Maestra llego a su tienda encontrándose con su madre. Ambas hablaron acerca de lo que pasaba con Tonraq, el Avatar todavía no estaba convencida de las cosas que pasaban y para rematar una rebelión fue de lo que se enteró por parte de su madre y ella estaba en esto.
Una vez que monto a Naga no tomo en cuenta a su madre ni lo que decía para detenerla, debía ir a advertirle a su tío y se encontró con que los sureños lo habían capturado. Se enfrentó a ellos para ayudar a su tío, los derroto y pido un juicio justo para que la tribu no se revelara. La chica de piel bronceada se fue debía descansar y mañana hacer algo al respecto.
–Así que, ¿Varrick está en nuestra contra?
–Es lo que he escuchado por parte de los sureños y bueno uno de los suyos lo delato –respondió el Maestro tierra.
–Hiroshi necesito que el grupo esté preparado para cualquier cosa. Por cierto muy buena jugada… solo ellos creyeron que podían secuestrar al jefe de las tribus. ¡Pobres ilusos! – Una emboscada propia de un plan con trasfondo, esto provocaría que las tribus se fracturasen aún más y la guerra que se avecinaba estaba más que declarada.
–Señor… le tengo otra información que es de suma importancia –el Maestro le entrego un papel.
–Interesante… –Lo leyó con rapidez y sonrió, tenía la excusa perfecta para hacer caer a su peor enemigo.
Hiroshi es un rebelde Maestro Tierra experto en túneles (comic)
Muy temprano en la mañana, Korra llego a su casa para charlar con sus padres, Tonraq le explico que el no tuvo que ver algo con lo que planearon los sureños. Después de la pequeña reunión y reconciliación de la familia, un visitante inesperado entro por la puerta.
–Tonraq, Senna, estaba bajo arresto y se someterán a juicio –manifestó Unalaq.
–¿Juicio? ¿Por qué? –pregunto Tonraq.
–Por conspirar para asesinarme.
Varios Maestros agua llegaron para aprensar a la pareja, ambos fueron llevados en un convoy y ni siquiera Korra podría detenerlo.
–Cometes un error –soltó con furia el Avatar.
–Desearía no tener que haber llegado a esto, pero tus padres mantienen conspiración con los rebeldes y conspirando aquí mismo, en su casa.
–No puedo creer que le hagas esto a tu propia familia
–Cálmate… he convocado al juez Hotah para preceder el juicio, es el hombre más justo y honorable que conozco.
–Tío, mis padres no tienen nada que ver con los hombres que te atacaron
–Estoy seguro de que tienes razón. Así que no hay nada de lo que tengamos que preocuparnos.
–Eso espero… –Korra no estaba convencida del todo y ahora solo tendría que esperar en que las palabras de su tío fueran ciertas.
En otro lugar, Asami, Opal y Bolin estaban reunidos esperando a Varrick para cerrar el trato pero estaba "desaparecido" los chicos se encontraron con Eska y Desna, ellos buscaban al empresario por ser un traidor y en ese momento Asami se dio cuenta junto con los otros que los padres de Korra estaban bajo arresto. Sin más remedio los hermanos tuvieron que irse porque el financiero no estaba ahí.
Para sorpresa de todos Varrick junto con Zhu Li estaba ahí escondidos en ping–ping un oso. Asami se fue debía encontrar a Korra y, Bolin y Opal conversaron con el sureño y este les dijo que debían sobornar a alguien para que los fieles rebeldes estuvieran fuera de prisión, claramente Opal no estaba de acuerdo pero el Maestro tierra sí lo estaba.
Tenzin logro encontrar a Ikki después de tanta búsquedas y decidió quedarse un momento para charlar, le hizo recordar que al igual que su pequeña, él también tenía choques con sus propios hermanos pero eso no significaba que la familia debía separarse.
Cuando por fin el juicio llego, llevado a cabo en el palacio. Asami estaba junto a Korra viendo como era llevado a cabo la condena de los prisioneros. Uno a uno fueron llamando a los testigos del suceso y el Avatar no tuvo otra opción que contar lo que paso. El juez desestimo los cargos contra Senna sin embargo los demás no corrieron con la misma suerte y fueron sentenciados a muerte pero con ayuda Unalaq se les dio "misericordia"
Fueron transportados a la prisión y en el momento de la visita Korra le sugirió a su padre que debían escapar, Tonraq se negó esto solo incitarían a que el norte aplastara al sur así que no le permitió hacer eso y le dijo que no hiciera nada imprudente cosa que se negó, porque fue a enfrentar al juez y este le revelo que fue todo elaborado por Unalaq.
En el templo todavía nadie les había comunicado de lo que pasaba en el sur, así que las vacaciones continuaron como si nada. Ikki haciendo nuevos amigos al igual que Meelo y después de mucho tiempo el trio de hermanos, hijos del Avatar Aang por fin se llevaron bien, olvidando los sucesos del pasado.
Se reunió con Varrick, Asami, Opal y Bolin para planear la siguiente estrategia pero no fueron los únicos que vinieron en su ayuda, el Loto Blanco también iba a participar todo con el fin de ayudar al Avatar, y aunque la mayoría había rechazado totalmente inmiscuirse en un plan completamente loco, Katara le dio permiso a Chris y a otros subordinados de él, para que ayudase lo más que pudieran.
Primero liberarían a Tonraq y a los demás, sin embargo no estaba ahí. Unalaq le advirtió que no iniciara una guerra, pero en todo caso ya era inevitable. Cuando el Avatar se negó a abrir el otro portal, el jefe dijo que no la necesitaba más.
Korra enfurecida le lanzo una esfera fuego que fácilmente fue deshecha por el agua que traía Unalaq. Un Maestro fuego ataco pero rápidamente fue neutralizado. Utilizando Aire–Control, la Maestra logro enviar lejos al regente el tiempo suficiente para que pudieran salir de las instalaciones. Bolin y Opal llevaron al empresario camuflado hasta el barco que los esperaba, el otro grupo llego así que no esperaron más. Korra con ayuda de Asami y un Maestro fuego lograron quitar a los barcos que obstaculizaban y zarparon hacia el norte. Lograron llegar al barco y pudieron rescatar a los prisioneros.
El Avatar le explico a su padre porque habían hecho algo tan precipitado. Después de meditarlo decidió que era hora de enfrentar a su propio hermano. Y la idea que tenía para poder ganar era que debían poner al presidente de la republica unida de su lado solo así podrían ganar la guerra. Los centinelas y su líder estaban de acuerdo con ayudar al Avatar en todo momento. Korra por fin acepto así que su siguiente plan era obtener toda la ayuda posible. Todo el grupo se separó, unos cuantos guardias iban con Tonraq y otros con el Avatar.
La chica de piel tostada y la de tez blanquecina estaban en una de las tantas habitaciones, descansando todavía les quedaba mucho por recorrer y debían reposar por unos momentos.
–¿Crees que hice lo correcto?
–Korra tu no iniciaste esta guerra, tampoco sabias de la rivalidad de tu familia
–Lo se Asami, pero me siento culpable.
–No eres culpable… –la de ojos verdes acunaba en su pecho a la chica mientras acariciaba su cabello.
Asami cada vez la apretaba más contra sí, sentía que debía protegerla después de todo su mente está en conflicto y podía manifestarse libremente en cada poro de su piel, como si de una aura negativa era envolviera.
–¿Crees que hago lo correcto? –se levantó un poco para ver esos ojos color esmeralda.
–Así es, además siempre vas a proteger lo que es correcto y esta vez no es la excepción –la miro directamente a los ojos y le llego esa sensación de que su vida estaba en peligro.
–¿Me apoyaras en todo verdad? –pregunto con duda.
Sus manos llegaron hasta la cara morena de la chica, con sus pulgares le daba una agasajo gentil a sus mejillas, se aproximó lo suficiente y le dio un beso casto.
–Por supuesto que si… ayudare en todo a la causa del Avatar, industrias futuro y yo.
–Esa es mi chica… –se allego a la mujer para besarla, la necesitaba para alejar las dudas aunque sea un momento.
–Muy mal Avatar… no debiste seguirme hasta aquí en donde yo soy El Supremo Alfa –menciono el hombre con una mirada afilada y ojos tan rojos como un rubí.
–Te detendré a toda costa –respondió con altanería.
–Ni tú, ni nadie podrá detenerme… porque tengo todo el poder del mundo para enfrentarte a ti y a cualquier otro que quiera ayudarte.
–Jamás podrás vencerme, porque tengo la ayuda de Raava y mi poder Alfa y juntos somos la fuerza más poderosa del planeta.
–¿Estas completamente seguro que solo tú tienes ese poder?
El Avatar lo contemplo sin saber a qué se refería, pero no le dio importancia iba a detenerlo o el mundo caería en un caos tan profundo que nunca se lograría levantar otra vez incluso si volvía a nacer.
Sin hacerse esperar se convirtió mostrando sus fauces, ojos escarlatas y pelaje oscuro era un Lobo completo y más grande que cualquier animal salvaje conocido por hombres y criaturas sobrenaturales, gruño con ímpetu y se lanzó al ataque, corriendo a toda rapidez para llegar al encuentro con el enemigo. Era un ser poderoso capaz de controlar todos los elementos existentes en el planeta.
El terrible monstro no se hizo esperar, también se convirtió en un Lobo y se despidió al ataque. Sus garras se clavaban en el suelo para proyectarse más rápido y en su camino elevaba grandes rocas para lanzarlas como proyectiles.
El Avatar–Lobo, envió rocas, hielo y rafas de aire en contra de la criatura, el suelo temblaba debajo de sus patas haciendo que otro Lobo tuviera que armarse de más esfuerzo para logar alcanzarlo.
Esquivaba cada elemento, demostrando que también era un oponente formidable cuando estuvieron cerca cada uno arremetía con zarpazos tratando de morder el cuello para matarse. Se empujaron, cayeron, chocaron pero ninguno cedía. El Alfa–Lobo le mordió una de las patas traseras haciendo que cayera en el acto. Su carne ardía y estaba media calcinada, la mandíbula combinada con llamas habían hecho un corte profundo difícilmente podía reponerse.
Sin otra alternativa, saco su as bajo la manga.
Pero antes de que pudiera dar el golpe final sus ojos se enfocaron en la persona que estaba acompañando a uno de sus tantos enemigos.
–Te toca escoger Avatar… –le advirtió.
Se detuvo en el acto, su quijada se tensó, mostro cada uno de sus dientes y lanzo un desgarrador ladrido. Sus ojos se llenaron de lágrimas que acechaban con desbordarse a cada momento la opresión en su pecho aumentaba más y el nerviosismo era inevitable.
[El mundo es primero y ni siquiera tú tienes el poder para dejar a un lado las responsabilidades que conlleva ser un Avatar]
–¿Qué debo hacer?
[Debes elegir… El mundo al que debes traer el balance o Tu mundo]
–No me hagas esperar Avatar… escoges de una vez –vocifero con todo el odio que tenía hacia ese ser.
La ira le consumió y se expulsó al ataque otra vez. Cada segundo se iba acercando mucho más. Y no detuvo su marcha incluso cuando la persona al lado de su oponente cayo inerte, sus ropas fueron bañadas con la sangre inocente y antes de dar su último suspiro sonrió.
Cerró sus ojos sintiendo la impotencia que residía en su núcleo. El corazón y la razón pelearon entre sí, debía hacer lo que la razón decía, era una de las tantas pruebas que debía afrontar por ser el Avatar no tenía más opciones.
No le hizo caso, corrió lo más rápido hacia el cuerpo sin vida y se materializo en un humano otra vez. Pero era demasiado tarde, ni siquiera sus poderes curativos iban a salvar a esa alma. El tiempo apremia y la criatura por el momentáneo descuido logro huir.
El Avatar sintió como miles de agujas penetraban la carne haciéndole que le hirviera, lloro desconsoladamente esta vez no pudo evitar que esa vida se mantuviera a salvo.
–NOOOOOOO…. –Korra se removió de golpe y cayo de bruces al suelo. Un aullido lúgubre fue lanzado hacia ninguna parte.
Se tambaleo y rasgo con sus garras todo lo que se encontraba a su paso. Saco fuego de su boca expulsado a ningún lado, rocas se elevaron y fueron arrojadas, ráfagas de viento se alzaron y el mar se agitó con violencia tanto así que meció el barco. Mantenía los ojos cerrado, estrellándose con los taburetes a su paso hasta que su espalda golpeo uno de los cimientos, se dejó caer cuando la fría pared toco su piel y sus brazos rodearon sus piernas. Lloraba desconsoladamente sin saber el motivo.
Minutos después la puerta de la recamara se abrió de golpe, dejando a ver a Bolin, Opal, Chris, Piers y otros centinelas abriéndose camino para saber lo que pasaba, incluso Naga estaba ahí pendiente de su dueña. Era un completo desastre la habitación en donde solo dos personas estaban, la mayoría enfoco al Avatar en posición fetal, su cuerpo vibraba sin Control y después se fiaron en el otro cuerpo que reposaba en el suelo cubierto de sangre.
–¿Qué hacemos? –pregunto uno de los Maestros.
–Nadie toque al Avatar podría atacarlos, solo vigilen y yo me ocupare de otra cosa, Piers ya sabes que hacer –el gran Maestro se acercó a la joven ingeniera tumbada en la cama, la tomo entre sus brazos y se la llevo ante la mirada de todos, Opal lo siguió en todo el trayecto.
Momentos después Piers llego a otra habitación con una cubeta de agua, la coloco al lado del Maestro y espero pacientemente.
–¿Estará bien? –pregunto preocupada la morena.
–Sí, la herida en su abdomen no es tan profunda – rasgo la prenda para tener un mejor panorama de la herida, tomo el agua del recipiente y movió sus manos para que el agua curara la lesión–. Tuvo suerte de que no tocara ningún órgano interno.
Continuo con su labor, unos momentos más y no había dejado cicatriz alguna.
–Señorita, debería acompañarla para cuando se levante.
–De acuerdo… –Opal acerco una silla para vigilar a la ingeniera.
–Tu vigílalas y yo iré a ver al Avatar –dio indicaciones–. Ha y trae una camisa limpia para que pueda cubrirse.
–Si señor
Chris volvió a salir de la habitación y se dirigió a la otra alcoba. Todavía los hombres estaban expectantes a lo que podía pasar con la morena. Durante todos los minutos que la habían vigilado, no se había movido de su lugar y tampoco emitió algún sonido.
El hombre lentamente se acercó y coloco su mano en el hombro de la morena para llamar su atención, no hubo desplazamiento. Acerco sus dedos a la yugular y comprobó que todavía seguía con vida, pero no tenía ninguna reacción.
La levanto del suelo y se la llevo a otra habitación, todos se quedaron viéndole y entendieron que no debían estorbar, así que todos volvieron a sus respectivas actividades.
Paz, así se podía describir la expresión del Avatar. Toda la conmoción desapareció por completo. Con agua reviso el cuerpo de la morena para comprobar si no tenía alguna herida pero no encontró nada, así que solo limpio la sangre de sus manos. La iba a vigilar todo en todo momento para que no atentara contra la seguridad de otra persona, esta vez la ingeniera se había salvado la próxima podía morir a manos del ser más poderoso del planeta.
Llevo su mano a la cabeza, esta le palpitaba haciéndole imposible dejar a un lado el dolor. Poco a poco se incorporó y una mano en su hombro le hizo abrir los ojos y lo primero que enfoco fueron unos ojos verde olivo.
–Opal… ¿Qué haces en mi habitación?
–¿Recuerdas algo? –la morena reflejaba una preocupación en su rosto.
–Nooo… yo… –trato de rememorar lo que sucedió pero no lo conseguía–. Korra y yo… ¡Korra! –se removió tocando a su costado y con la vista calvada en el vacío, se levantó.
–Asami, tranquilízate… –la tomo de los brazos.
–¿Dónde está ella? ¿Le sucedió algo? ¡Respóndeme! –mencionaba todo exaltada.
–Ella está bien… tienes que calmarte un poco
–Debo ir con ella…
–Estas débil Asami, mejor quédate arrecostada aquí –trato de ponerla otra vez en la cama pero le fue imposible, Asami tenía más fuerza.
No espero escuchar otra cosa, abrió la puerta exaltando a la persona que estaba custodiando, busco el olor de Korra por el lugar y cuando lo localizo salió corriendo para el encuentro. Los otros dos salieron detrás de ella. Y Opal estaba confundida con lo que pasaba.
¿Cómo es que Asami sabe a dónde va, si hasta ahora despertó?
5 minutos después encontró la puerta correcta y la abrió.
Encontrándose con dos personas en esa habitación. La mirada incrédula y un pensamiento maligno pasaron como un estruendo en su cabeza.
–¿Qué hace usted aquí? –pregunto agitada.
–La pregunta es… ¿Qué hace usted aquí? Debería estar descansando
–Estoy muy bien, solo me duele la cabeza
Estudiaba a la ingeniera y pudo notar que se miraba algo perturbada.
–Por favor tome asiento y hablemos –le invito–. Déjennos solos por favor.
Opal y Piers se fueron y cerraron la puerta para darles un poco de privacidad.
–¿Le duele alguna parte de su cuerpo?
–Lo claro que no. Ahora dígame, ¿porque ella no estaba conmigo? –Asami empezaba a ponerse impaciente.
–Le explicare… el Avatar tuvo un ataque, no se cuan peligroso podía llegar a ser pero respondió con mucha violencia a usted le hizo una herida en el abdomen.
Instintivamente la ingeniera se llevó una mano a su estómago sintió un dolor, pero no era nada por lo cual debía alarmarse y un recuerdo volvió, ella siendo atacada por Korra.
–No sé qué fue lo que paso o que fue lo que lo activo pero podría llegar a resultar muy peligroso para usted esa fue una herida superficial la próxima puede ser una herida mortal.
–¿Está sugiriéndome que me aleje de ella?
–Por supuesto que no, todo Alfa necesita a una Omega que lo guie, que le de otro punto de vista. Lo que le sugiero es que hable con ella y averigüe que es lo que pasa por su mente, estar bajo mucho estrés puede causarle muchos problemas.
El Maestro se levantó de su asiento y se dirigió a la salida, ya no tenía sentido que siguiera vigilando al Avatar, después de todo su paz estaba resguardándola.
Asami contemplo a la morena y se acercó a acariciarle el rostro, un arrebato de ira era peligroso y conociéndola sabía que en cualquier momento podía activarlo, lo único que le quedaba era esperar a que estuviera despierta e intentar interrogarla. Sabía de antemano que estaba perturbada por la guerra que se avecinaba pero no estaba al tanto de que tan malo podría llegar a ser para ella y su salud.
Otra vez se quedó en su cama para vigilar su sueño, hace horas parecía tan tranquila cuando dormía en su pecho pero nunca imagino ser atacada. Si ella la estaba pasando mal, Korra debía estarla pasando aun peor, así que por ahora no mencionaría nada al respecto de la herida que le hizo iba a tratar ese tema con calma, lo mejor sería que solo le preguntase que era lo que había sonado.
El viaje continuo sin ningún otro altercado, de vez en cuando el Maestro iba a la habitación para checar que nada fuera de lo normal ocurriese, no podían dejar que el Avatar hundiera el barco mucho antes de que llegaran a la ciudad o peor aún asesinara sin estar consiente a uno de ellos.
Asami estuvo de acuerdo y ella pudo revisar un poco más afondo si Korra tuviese algo diferente pero tampoco noto nada. Se acurruco a su lado, aunque sabía muy bien que otro ataque podría costarle caro.
Aun así le dio el beneficio de la duda con tal de estar a su lado. El Avatar tiene el sueño pesado y esa no era la excepción, una que otra vez estuvo arrullándole la cara y pudo notar los pequeños gestos que tenía incluso sonrió.
Tal parece que solo fue una pesadilla… fue el último pensamiento que tuvo antes de caer rendida, desvelarse era una costumbre para ella y más cuando trabajaba pero ahora sentía un cansancio extremo.
Durante lo que restaba de la noche, la ingeniera tuvo más pesadillas acerca del suceso, no le tenía miedo a ella en sí sino al poder que poseía, por lo que sabía ella todavía no lo había desarrollado por completo pero eso no le daba impedimento de que no lo tuviera ahí dormido.
Se despertó, la pesadilla parecía recapitularse una y otra vez, estaba enojada y desvelada lo peor que le podía pasar a una persona y eso sumándole el creciente dolor de cabeza.
Es extraño, las veces que dormimos juntas una de nosotras se va y desde que empezamos a hacer nuestro juego del amor ha pasado lo mismo.
Será que alguna vez podamos despertar juntas sin que ninguna de esta locura este persiguiéndonos. Será que podremos tener una familia normal en donde no habrá algún loco quiera lastimarte a ti o a mí.
Me gustaría tener todas las respuestas, más aun me gustaría que tú las tuvieras y que me dijeras que nada malo nos pasaría en un futuro cercano, que el mundo estará bien para mañana y que nuestros hijos vivirán es paz por siempre.
¿Será que lo podremos lograr? O, ¿es solo una ilusión? Supe en lo que me enrolaba cuando me enamore de ti. ¡Eres el Avatar! Por Raava, nadie dijo que la persona que lo acompañara no iba a tener obstáculos. Y vaya que los hemos tenido y algo me dice que apenas es el comienzo.
Volvió a dormirse con la esperanza de poder descansar un poco. Una guerra es lo que se aproximaba y ella estaba en esto también porque su novia, el Avatar estaba en medio del conflicto y lo que le quedaba era mostrar todo su apoyo a la causa.
El sol aparecía en el horizonte, un cambio en la temperatura hizo eco de que por fin llegarían a su destino. Korra se incorporó lentamente, se tallo los ojos para poder enfocar mejor y dio un gran bostezo.
Por Raava, he tenido mejores despertares que este.
Le dolía la espalda y el cuello lo movió de izquierda a derecha y los huesos le tronaron continuo con la espalda y utilizo el mismo proceso, también le sonaron los huesos. Era como si había dormido en el suelo o había tenido una pelea recientemente. No lo sabía pero le dolía el cuerpo y la cabeza le punzaba.
Que extraño… pensé que la habitación en la que estábamos tenía más muebles.
Volvió a bostezar y apuntó al cuerpo que la acompañaba. Sintió felicidad, ver a Asami justo ahí. Como si tratara de cuidarme, pensó y eso la reconforto. La ingeniera tenía ese aura cálido que te hacía sentir muy confortable con su presencia.
Un mechón de cabello le tapaba la cara, con delicadeza lo movió de inmediato y lo coloco detrás de su oreja, se aproximó a ella y le planto un beso en la mejilla.
–Buenos días… –menciono Asami somnolienta y con los ojos cerrados todavía.
–Buenos días… –respondió con otro afecto en la mejilla–. ¿Estas cansada?
–Un poco, no logre dormir muy bien
–Bueno tampoco yo, es decir no tuve el sueño reparador que codiciaba y además me duele el cuerpo.
Asami se alzó de golpe y le echo un vistazo muy bien al Avatar, tenía el mismo aspecto de siempre, un poco desarreglado por su despertar.
–¿Pasa algo? Te vez un poco pálida y con ojeras.
–¿Te acuerdas que paso anoche? –pregunto de la nada.
–Si… nos dormimos juntas pero no recuerdo a qué hora y una cosa más… yo habría jurado que habían más muebles en la habitación.
¡Por los espíritus! No te acuerdas de nada de lo que paso.
–No… aghh es tu imaginación –respondió a medias.
–Claro, supongo que ya estamos cerca de llegar así que deberíamos prepararnos –se levantó de la cama.
–Espera –tomo su brazo.
Tranquila –le dio un beso en la frente–. Iré yo primero y luego lo harás tú, te aseguro que no tardare.
Soltó la muñeca de la chica y prontamente entro al baño de la habitación. Se miró al espejo y volvió a estirarse con el fin de que el dolor pasara de una vez por todas pero no le resulto.
–Oye Asami… ¿no has visto mi cepillo de dientes? –grito buscando el objeto.
Podría confirmar que lo había dejado aquí mismo. Continúo su búsqueda pero no lo encontraba.
–Iré a buscar uno nuevo así que vuelvo enseguida –escucho decir.
Supongo que me bañare primero y después podre cepillarlos.
Se despojó de su pijama y entro a la ducha y todavía la cabeza le palpitaba, no entendía que diablos le estaba pasando, no había sentido ese dolor antes y menos de esa manera. Algo le pasaba pero no sabía cómo averiguarlo.
Ya se… tal vez Asami sepa algo de esto.
Alargo el momento para bañarse dejando que el agua le despertara los músculos y le hiciera frente al dolor.
Asami había vuelto a la habitación de antes para tomar sus cosas y las de Korra, en cuanto entro comprobó en que tan mal estado quedo toda la recamara. Incluso sangre había en las sabanas y el piso. Se aligeró a agarrar todo lo que le pertenecía y salió tan rápido como entro.
No podía seguir viendo esa escena tan horrible y rememorar todo lo que había experimentado. No era la culpa de su compañera pero era algo que no iba a poder olvidar, pero tenía que hacerlo al menos por algunos instantes.
Se topó con el Maestro agua otra vez y cuando pregunto por ella, le dijo que todo estaba bien, que por el momento no recordaba nada y que pronto estarían afuera para poder desembarcar. El Maestro entendió todo así que no había necesidad de que volviera a la habitación de las chicas.
Volvió de manera veloz a la habitación para dejar las cosas y que Korra no sospechara por el momento, ya después inventaría algo para decirle. Puso toallas limpias para cuando saliera del baño y también el cepillo de dientes. Minutos después el Avatar salió envuelta en una toalla y seca.
–Todo tuyo
–Gracias… –se elevó desde la cama, llevando con ella una pequeña maleta y pasó al lado de la chica.
Korra no sabía si era su imaginación pero esas caderas se movían seductoramente hasta perderse en el cuarto de baño. Sus pómulos se sonrojaron pensando en cosas muy pervertidas y que podían estar haciendo en este momento sino fuera porque están en una misión pero Asami podía ser comparada con un sentimiento prohibido, un pecado capital: la lujuria.
Se quedó en toalla y sentada en la cama, no podía apartar la creciente excitación que le recorría cada poro de su piel y que claramente estaba visible. Se imaginó cada escenario que podría compartir con la ingeniera y eso le hacía que su miembro se emocionara más.
30 minutos después que a la chica de cabello castaño le parecieron eternos, la ingeniera salió del cuarto de baño, secándose el cabello.
Asami se encontró con la imagen más excitante que se podía imaginar. Los ojos de Korra estaban dilatados y más escarlatas que de costumbre. El deseo carnal podía olerse en el aire.
Casi le da una hemorragia nasal cuando Korra se separó de la cama y desprendió la toalla que llevaba. Se aproximó con su esencia de hembra Alfa y con el cuerpo esculpido que parecía un dios griego para seducir a la chica de piel pálida.
La ingeniera trago saliva, sabía lo que se venía y su vientre ya lo anticipaba, cuando las paredes empezaban a palpitarle. Unas manos calientes se posaron en sus hombres y lo que sintió luego fue un ligero frio por el aire matutino. El Alfa la rodeo hasta quedar detrás de ella, olfateando el olor a Beta combinado con vainilla, ese olor tan característico de Asami la estaba volviendo loca, recorrió el hombro de la chica depositando cortos besos y fisgoneando, tratando de grabar en su memoria esa esencia.
La piel le ardía en donde la fricción era propinada por la hembra, una mordida fue dada sacándole un lastimero y placentero gemido. Continuo surcando toda su espalda hasta quedar nuevamente de frente, encontrándose con unos hermosos jades, sonrió con satisfacción, pudo escuchar con claridad el corazón desbocado de la ingeniera así como el olor que desprendía su pasión.
La chica de cabello negro se aproximó para besarla con fogosidad paso sus manos por los hombros morenos hasta llegar a su cara y aproximarla más para cerrar esa brecha entre ambas, continuo besándole la boca e introduciendo su lengua para juguetear con la de su chica. Se separó para tomar un respiro y contemplo esos ojos carmesí, dio otro beso llevándose consigo el labio superior para separarse.
El azul de su mirar volvió a ella y examino ese color verde indecoroso junto con sus mejillas completamente rojas. La mano de la chica de piel blanca iba bajando por su pecho y continúo su descenso, ella hizo lo mismo con su mano morena. Ninguna de las dos apartaba la mirada queriendo gozar el momento mucho más. Asami sostuvo su falo, causando que un gemido se precipitara de su boca. Korra acaricio la protuberancia que se encontraba en el centro de la chica de tez blanca, arrancándole un gimoteo.
Ambas empezaron los movimientos de estimulación, suspirando sonoramente, sus bocas querían encontrarse y lo hicieron cada una gimiendo en los labios de la contraria. El celo aumentaba con cada oleada de placer recibido. La agitación era más vertiginosa, la ingeniera haciendo el desplazamiento de arriba hacia abajo y el Avatar la movilidad de sus dedos, tuvieron que separar sus labios para tomar más aire.
(Les habla el capitán… hemos llegado a Ciudad Republica) se escuchó en uno de los parlantes cercano, ambas chicas se separaron bruscamente como si hubiesen sido atrapadas en pleno acto.
–Maldita seas Varrick –vocifero con enojo el Avatar.
–Creo que deberíamos ir, recuerda porque volvimos –la ingeniera para su pesar tomo otra vez la toalla en el piso.
–Podemos hacerlo rápido –rogo.
–Korra… –con una ceja levantada interrogo a la chica.
–¿Qué? Podemos hacerlo, estoy segura –sonrió con malicia.
–Yo…
(Avatar Korra por favor presentarse de inmediato)
–No puede ser –dijo más enojada.
–Ahí está tu respuesta
15 minutos después ambas mujeres estaban listas para reunirse con los demás y trazar un plan de batalla.
Continuara…
Hola chicos… ¿no se han olvidado de mi verdad? Lo sé, lo sé, una ausencia muy larga es imperdonable, pero ya estoy aquí resurgiendo desde las cenizas. Así que por favor apaguen las antorchas y bajen los tridentes, recuerden que debo seguir viva para continuar con la historia.
Bien para calmar los ánimos de la multitud enardecida he decidido regalarle dos historias más.
1… Del Odio Al Amor Solo Hay Un Paso.
2… Avatar: Agente 47.
Espero que con esto puedan perdonarme la vida y que les guste el trabajo que hago para ustedes.
Y una cosa más, ustedes están aquí por la hermosa pareja que hace poco estuvo en su segundo aniversario ¡felicidades! (Algo atrasado) entonces yo me preguntaba dos cosas:
1… ¿Cuál fue su reacción al enterarse que era KorrAsami? En lo personal estuve, golpeando, llorando y regocijándome por el hermoso final que tuvo y hace poco vi las reacciones de los fans conforme a esto y volví a llorar de felicidad.
2… ¿Cuál de los dos personajes (Korra o Asami) les encanta? A mí me gusta la pareja, eso está muy claro, así que si tuviera que escoger entre las dos seria Asami me encanta su personalidad y todo lo que es ella.
Cryp: oye siii ewe si te gusto ese, este te encantara más. Eso me lo voy a reservar.
FLDSMDFR201: gracias por tus elogios, siempre lo tuve en mente porque decidí cambiar por completo todo lo conocido.
HanelBlumaTanu: gracias, así fue. El hecho era que esperaba las vacaciones para poder escribir con tranquilidad pero no esperaba que casi las dieran a final del mes.
Gene: siempre es genial que comentes y tengas tus dudas ñ.ñ jajaja así pienso yo cuando el ficker no vuelve a actualizar. Nos da la escena suculenta y ya podemos morir en paz. Esa escena se miró tan linda en mi mente que no dude en ponerla. Gracias por tus buenos deseos y espero que Raava te escuche. Tu también cuídate y suerte.
Kaori san: me alegro que dejaras un review y que te encantara. El aspecto de Korra es el mismo que aparece en el libr por el momento así que respondiendo tu pregunta ella lo tiene largo.
Sin más que decir nos vemos, cuídense mucho, tengan una buena lectura, sigan la historia día a día y… QUE LA FUERZA LOS ACOMPAÑE.
