Capítulo 19: Comienzo Y Final

[Este capítulo se lo dedico a todas las personas que han sido muy pacientes conmigo, de antemano les digo que agradezco su apoyo con todas mis historias. Espero quedarme mucho tiempo con ustedes para seguir compartiendo el Korrasami]

"Que viva el Korrasami"

El comité de bienvenida protagonizado por la jefa Lin y Mako arribo al puerto, la Maestra tierra no estaba no estaba muy contenta al respecto porque Korra inconscientemente había incitado a una guerra y ahora debía afrontar las consecuencias. La Alfa no estaba contenta del todo, el regaño de Lin era uno y el otro era las miradas lanzadas del Maestro fuego a su novia. Rodeo por la cintura con un brazo posesivo a la ingeniera caldeando los ánimos entre ambos Alfas. Por su parte Asami y Lin no pasaron desapercibido el soplo maligno de ambos.

–Tengo que ir a casa, necesito hablar con mi padre para que nos ayude con la causa Avatar –le espeto Asami.

–Yo tengo que ir a la isla, así que nos veremos luego.

Ambas se abrazaron tratando de alargar el momento, se necesitaban para cubrirse mutuamente de ser necesario pero en esos momentos no había nada más que hacer.

–Zhu Li ha organizado una reunión con el presidente Raiko es solo cuestión de tiempo –le aviso Varrick.

–Nos veremos luego –les aviso Korra a todos.

Cada uno tenía asuntos pendientes así que tomaron caminos separados, debían organizar todo al respecto. Korra debía resolver el asunto de las manifestaciones de paz mientras venia más asistencia del Loto Blanco. Decidieron quedarse en el templo para tomarla como base de operaciones, así tendrían privacidad y sin oídos por parte de los enemigos.

–¡Hola Asami! –Mako extraño a la heredera, sin embargo odiaba como decía el, ese maldito hedor a Avatar rodeándola–. ¿Cómo has estado?

–Hola Mako, estoy bien. ¿Cómo has estado?

A pesar de las confrontaciones entre ambos Alfas, Asami se mantenía imparcial para ella Mako es una buena persona y un posible aliado en el que ella podría confiar.

–Muy bien –mostro su mejor sonrisa, ahora que la tenía cerca haría lo que seas para que se mantuviera así con él–. ¿Quieres que te lleve a casa? Así podríamos hablar un poco.

Sus intenciones eran claras, este era el momento para persuadir a la ingeniera de que el Avatar no era buena para ella y que su mala influencia solo avistaba conflictos como el que estaba en ese instante.

Asami le iba a responder cuando una figura se acercó a ellos y coloco su mano en el hombro del Alfa, para sorpresa de Mako era su jefa movió su cabeza y el chico entendió que debían continuar que ella se encargaría de todo.

–Nos vamos –afirmo Lin sin esperar una negativa.

–Si jefa –respondió–. Será en otra ocasión –le declaro a Mako.

Mako miro embobado la perfecta figura de Asami que se balanceaba cada vez que caminaba, podría todo su empeño en demostrarle que él era un buen partido.

–Creo que deberías olvidarla –soltó con inocencia Bolin.

–¿Por qué habría de hacerlo? –pregunto para luego afirmar–. Yo sería bueno para ella y no la lastimaría.

–No entiendo a las mujeres hermano pero debes creerme cuando te digo que ella no está interesada en ti.

–Eres muy pequeño para saberlo –Mako revolvió el pelo del chico–. Ella se dará cuenta lo sé. Bien tengo que volver al trabajo, no te metas en problemas.

Mako continuo con lo suyo y la pareja de Betas siguió a Varrick.

En el Sur se planeaban lo que se haría a continuación con la huida del Avatar. Un mapa estaba puesto en medio de la mesa y el hombre se acercó al jefe para darle las últimas noticias.

–Tonraq y los rebeldes se han atrincherado aquí en las colinas a las afueras de la ciudad.

–Déjalos. Mi hermano no nos supone amenaza alguna ahí. Intensifica la seguridad alrededor del portal espiritual. Mantenerlos a salvo es nuestra principal prioridad.

–Si señor –hizo una reverencia y salió de inmediato.

Enseguida se encontró con Desna y Eska intimidado paso de un costado para no perturbar a ninguno de los gemelos.

–Necesito que vayan por el Avatar. Es la única que pude abrir el portar espiritual del norte.

–Pero padre, le dijiste a Korra que…

–Le dije a Korra lo que creí que tenía que oír.

–La encontrare.

–La necesito con vida.

–De acuerdo.

Ambos hermanos salieron de la sala dejando al Unalaq solo otra vez o eso era lo que aparentaba.

–Ya sal de ahí –demando el jefe.

–Mi señor… he escuchado rumores que el Loto Blanco da refuerzo al Avatar –menciono el hombre de cabello gris.

–Así que… el Loto Blanco también escogió un bando.

–El soldado también escogió seguir al Avatar, es más según los rumores el mismo fue a hablar con la Maestra Katara para que le diera la aprobación.

–No nos conviene tener al Loto Blanco en contra…

–Estamos buscando la manera de chantajear a todos los rebeldes que ayudan al Avatar.

–Otra cosa más, quiero saber qué es lo que hacen en Ciudad Republica y todos los movimientos que hagan. Yahshi encárgate de reclutar a más personas.

Yahshi es un cazatalentos del Reino Tierra. (Comic)

–De hecho ya tengo a un buen prospecto, pero tiene que pasar la prueba final.

–¿Es bueno?

–Él nos ayudara en nuestro propósito.

–Entonces encárgate de todo.

–Si señor –el hombre salió de la habitación, todavía tenía que atar muchos cabos sueltos.

–¿paso algo cierto? –afirmo la Maestra Metal.

Asami iba a protestar pero de su boca no iba a salir nada convincente que pudiera hacerla persuadir, en cambio se delato sola con sus mejillas rojas opto por mirar a otro lado tratando de evitar la mirada de la jefa, la cual se rio con ganas.

–¿Com–como lo supiste?

–Esa tonta sonrisa en tu cara –volvió reír.

–Claro, igual a la que tú haces cuando estar con Kya.

La risita desapareció y ahora era Asami la que estallaba en risas.

–Ese fue golpe bajo.

–Te vencí en tu propio juego.

Ambas se volvieron a ver en una luz roja y sonrieron en complicidad. A veces, por muy corto que sea, robar un poco de felicidad era lo mejor que se podía hacer. Lo sabían, los conflictos se presentaban y no les quedaba de otra que afrontarlos. Estando con la persona que completaba tu ser, era la mejor opción para poder salir adelante.

Continuaron hablando de muchas cosas en el camino. Lin y Asami se conocían desde hace años y el vínculo de amistad que habían formado era inquebrantable y todo empezó cuando hubo un incidente en la mansión Sato que casi da como resultado la muerte de la matriarca.

Por coincidencia o destino, la jefa de policía llego para resolver unos asuntos en los que Yasuko ayudaría. Ese mismo instante unos hombres entraron a robar Lin logro atrapar a la mayoría de ellos. Pero ese día traería consigo dos cosas, una decisión, como policía y como ser humano.

En el mundo de Lin todo se tuvo que replantear, como oficial de la ley era normal que corriera peligro y a veces debía tomar decisiones que no eran favorables y en ese momento fue lo que hizo. Ya que por una brevedad tuvo dos opciones, ver morir a una persona inocente frente a su hija o matar a un delincuente. Se deber le hizo escoger la más lógica.

Asami no la olvidaría, Lin salvo dos vidas en esa época, luego fueron las continuas visitas de Yasuko para ayudar con varios artefactos para la policía y continuamente Asami asistía con su madre.

Cuando el carro aparco, ambas se despidieron y Asami ingreso a la mansión rápidamente se fue a su habitación para cuando sus padres volvieran podría hablar con ellos acerca de todo lo acontecido. Pero antes necesitaba descansar y despejar su mente, tantas cosas la harían explotar.

Horas más tardes escucho unas risas provenientes de la sala común así que decidió investigar y se llevó una gran sorpresa.

–Hija que bueno que vienes te quiero presentar a alguien.

Hiroshi y su invitado se levantaron de sus respectivos lugares para darle la bienvenida, su mente empezó a trabajar arduamente para saber qué es lo que hacia ese personaje ahí.

–Él es el General Iroh II.

–Lo conozco, nos ayudó contra los igualitarios –Asami sonrió ampliamente, la asistencia del General les proporciono la victoria y pensó que tal vez él podría volver a ayudarlos.

–Perfecto.

Hiroshi estaba complacido, la pequeña interacción de ambos le demostraba a el que podrían llegar a ser muy cercanos en el futuro. El trio tomo asiento y Hiroshi continuo hablando acerca de las cualidades del Soldado, los reconocimientos y lo enfocado que era en su trabajo.

El joven respondió con amabilidad y mostrando abiertamente su sincero agradecimiento por la asistencia de otras personas cuando se dieron los ataques. Asami escucho atenta cada palabra de ambos, la forma como interactuaban se reían.

–¿Papá que está sucediendo? –Asami sintió una complicidad entre ambos Alfas y eso la puso en desconfianza.

–Hija tú madre y yo no estaremos por siempre y quiero que alguien te cuide por eso quiero que conozcas al General.

La ingeniera intercalo miradas entre ambos y deseo con todas sus fuerzas que esta fuera una pesadilla. Jamás había visto al militar de otra manera que no fuera un aliado y un fiel amigo, sin embargo esto sobrepasaba todo lo que ella sabia y sentía.

Sin habla, con el corazón retumbando en sus oídos y con muchas ganas de decir cosas por la que después no estaría orgullosa decidió poner las cartas sobre la mesa

–Estas apresurando las cosas papá estoy bien así y General lamento que mi padre le haya dado falsas esperanzas.

Los Alfas no comprendieron de dónde venían esas extrañas palabras poniéndolos alerta a ambos. Hiroshi la miro furibundo.

¿Estas rechazando al General? Se preguntó pero no iba a dejar de insistir, él también tenía métodos para persuadir a las personas.

–No puedes estar sola por siempre y el oficial es un gran prospecto para ti, por eso he organizado una cena para que se conozcan mejor.

–Por favor, señorita Asami permítame tener una cena con usted y después veremos lo que pasa.

–Claro –le sonrió de manera encantadora–. Pero será para después tengo que organizar unos asuntos de la empresa.

–Esperare hasta entonces –el joven alargo su mano y tomo la de Asami para plantarle un beso después de una corta reverencia él se fue de la mansión Sato.

–Sabía que lograrías comprender lo que hago –se jacto el patriarca cuando ambos estuvieron a solas.

Antes de salir por la puerta Asami vio a su padre feliz por la supuesta unión que ya planeo con antelación, sus ojos verdes demostraban tristeza.

–Claro… –susurro antes de salir por esa puerta.

Estando sola en su habitación, tomo una de sus maletas y empezó a llenarlas con ropa, no se quedaría un momento más en esa casa. Ella entendía las buenas intenciones de su padre pero por alguna razón no tenía claro que, cuando le grito que quería a Korra, ella hablaba muy enserio.

–Aló, jefa soy Asami necesito su apoyo.

Minutos más tardes estaba en ese departamento donde vivía la jefa de policía, golpeo la puerta un par de veces y cuando ambas estaban sentadas en la sala ninguna había dicho alguna palabra.

–Puedes quedarte el tiempo que gustes –le indico la mujer mayor.

–No será mucho, solo necesito hacer algunas llamadas y tendré mi departamento.

Con la sorpresa de su padre, Asami estaba decidida a tener su propio espacio en donde ninguno de sus padres interviniera como si todavía tenía 10 años. Durante el trabajo que tuvo cuando a la empresa le fue bien logro tener sus propios ahorros en el banco, logro guardar muy celosamente cada yuan. Luego traería todo lo que le pertenecía.

–Entonces ponte cómoda, yo tengo que trabajar. –la Maestra Metal se levantó del sofá.

El usual traqueteo de la armadura de Lin trajo otra vez a Asami a la realidad.

–Gracias…

–Cuando quieras.

Cuando la jefa se fue y Asami volvió a estar sola, su mente era un completo caos. Todo a su alrededor se iba amontonando haciéndole imposible pensar en una solución. Frustrada decidió ir al cuarto de invitados donde le había señalado Lin.

Ahueco sus manos para tomar un poco de agua y luego llevarla hasta su cara, mirándose al espejo vio la sombra de la incertidumbre.

¿Qué pasaría luego? ¿Qué pasara con tus padres y la decisión? ¿Qué pasara con la empresa?

Todavía no existía la forma de responderla pero hallaría la manera, aunque todo pareciera que estuviera en su contra.

Puedes lograrlo, solo piensa con cuidado.

Se dio ánimos para continuar, ella no estaba sola. Así que mentalizaría su primera acción, no podía quedarse a vivir con Lin aunque a ella no le importara.

En otra parte del mundo todo estaba tranquilo, las vacaciones de los Maestros aire continuaban sin saber el mal que se acercaba continuamente a ellos.

En la noche y con toda la seguridad para la protesta pacífica contra el jefe Unalaq. Korra siendo el Avatar encabezaba al grupo, Lin y Mako vigiaban cada centímetro por algún altercado no previsto.

Yahshi estaba en un punto estratégico viendo cómo se desarrollaba todo a su alrededor, debía anotar datos esperando que el plan se diera como debía ser.

Las explosiones empezaron ante la mirada atenta del hombre y dejando a todos los espectadores pasmados por lo acontecido. Mientras los culpables desaparecían en auto, Mako se hizo de un dispositivo.

Korra trataba de sofocar las llamas, las declaraciones del norte eran claras para Korra aunque otros pensaban distinto.

Mako estaba decidido a investigar todo, de esa manera lograría convertirse en detective.

Mientras tanto Bolin, Opal y Varrick se divertían en uno de los estadios de Ciudad Republica.

Con los días avanzando, en la Isla Templo del Aire ya todos se habían acostumbrado a escuchar murmullos provenientes de una de las habitaciones. Desde que el Avatar volvió habían ocurrido cosas extrañas en ese cuarto y en el torno, el agua alrededor de la isla se agitaba, en otras ocasiones los árboles se habían incendiado, pedazos enormes de tierra se levantaban y ráfagas de aire salían continuamente.

Nadie sabía cómo tratar el asunto, ya que normalmente en que calmaba las aguas del Avatar era el Maestro Tenzin que no estaba y que había pedido amablemente que no interrumpieran sus vacaciones.

Los acólitos y el Loto Blanco hacían todo para mantener en una sola pieza la isla y si continuaba así posiblemente el Avatar lograría llevarla al fondo del mar. Sin embargo ninguno se atrevía a tocar el tema ya que cuando se veía la cara de la morena para el desayuno parecía no estar consciente de lo que pasaba en kilómetros a la redonda.

Una llamada alerto a Korra para que despertara. Su respiración era agitada y estaba empapada en sudor se levantó dolorosamente de su cama, y sostuvo su cabeza, le estaba punzando bastante. Ultimadamente tenía muchas pesadillas pero al despertar no recordaba nada en absoluto.

Reviso su celular, era Varrick supuso que se reunirían con el presidente, al fin.

Después de que el empresario le hablara de sus apuestas por el presidente y el contrario fueron recibidos por él. Ambos se dieron la mano y Korra tuvo que fingir una sonrisa a la cámara.

Después de pasar a su oficina el Avatar decidió ir al grano.

–Bien, ¿en qué puedo ayudar al Avatar ya mi más generoso simpatizante?

–Las tropas de Unalaq han invadido al Sur. Necesitamos que envié a las Fuerzas Unidas para ayudarnos.

Me preocupa gravemente lo que está pasando ahí abajo pero no creo que Ciudad Republica sea competencia para interferir con los asuntos internos de la Tribu Agua.

–Unalaq no es ni el legítimo líder de la Tribu Agua. Mintió para poder acceder al trono en el norte.

–Señor presidente –intervino Varrick–. La republica ya esta involucrada en este conflicto. El norte ataco nuestro centro cultural anoche.

–Créeme estamos haciendo cuanto podemos para llevar a los responsable ante la justicia.

–¿los responsables? ¿Quién más pudo haber sido aparte de los norteños?

–Veras sé que cuando se es joven resulta complicado ver desde otra perspectiva.

–Usted es quien ha perdido la perspectiva –Korra se levanto furiosa sin poder creer alguna palabra–. Yo estoy intentando salvar a mi Tribu y usted se está haciendo fotos.

–Enviar a las tropas no es algo que pueda hacer en este momento. Pero les prometo que trabajare con Unalaq y con el Sur para alcanzar una solución diplomática. Así que lo siento mucho, ya he tomado una decisión. Esta reunión se acabo.

–Mi familia va a ser exterminada y el peso caera en su conciencia por no haber hecho nada al respecto.

Korra y Varrick se retiraron, la morena iba furiosa por todo lo que dijo el presidente. Necesitaban una contribución desesperadamente para su tribu y haría cualquier cosa para conseguirla.

Al día siguiente La Alfa hablo con uno de sus Maestros del Loto Blanco que estaban en la isla explicándole las acciones del presidente y de la forma como se negaba a escucharla. Él le explico que no podían obligarlo a decidir así que necesitaban buscar colaboración de otra manera.

–Paciencia es lo que no tengo… –se dijo.

La ojos azules siempre fue reconocida por su impulsividad y ahora estaba muy exasperada para pensar con claridad, necesitaba conversar con Varrick. Si alguien podría ayudarla debía ser él.

Caminaba con la mente en otro lugar pensando en un sin número de cosas cuando paso al lado de alguien conocido sin detenerse a medir palabras.

–¿Que, tenemos prisa?

Se detuvo en seco por escuchar la voz demasiado familiar para ella y se viro para encontrarse con unos ojos verdes que la miraban con expectación.

–Lo siento, tengo que hablar con Varrick –declaro.

–¡Sí! –afirmo–. Yo también.

Algo en la atmosfera que rodeaba a ambas era muy extraña, ninguna quería dialogar más de lo necesario así que se limitaron a continuar con su ruta una al lado de otra sin mirarse o platicar demasiado.

A ambas se les indico donde estaba el Beta, caminaron por unas escaleras y Korra tomo del brazo a Asami para que una flecha no le lograra dar. Para sorpresa de las dos, Bolin y Opal estaba con el empresario.

–Oh, hola –el hombre quito su venda para ver a Bolin–. ¿Ves? Te dije que podía hacerlo.

–Perdón por haber dudado –se excusó Bolin.

Vio la interacción de ambos pero no le pareció nada impresionante, si debía decir algo era ahora o nunca. Dio un paso adelante y empezó a hablar.

–No podemos esperar a que el presidente haga algo –afirmo con voz afilada–. Necesitamos esas tropas ahora.

–Y mi empresa está al borde de la quiebra –Asami siguió el ejemplo de la ojiazul–. Tengo que encontrar un modo de conseguir ventas.

–Bien. De acuerdo. Lo acepto. Tormenta de ideas.

El Beta se miraba emocionado y todos a excepción de su ayudante lo miraban expectantes sin comprender como es que se lograban vislumbrar entre ellos. O aun peor como era que su secretaria lo lograba entender.

–Están a punto de ver en primera persona la manera en que Industrias Globales Varrick se mantiene en primera línea de las innovaciones imaginativas o "imagivación" marca registrada amigos.

Korra rodo los ojos, preguntándose qué patrañas le diría ahora.

–Darle al cerebro requiere de aumento de la circulación.

Mientras Varrick se comía un chile, los 4 se quedaron viendo entre sí. Todavía no se acostumbraran a esas intrépidas demostraciones de inteligencia por parte del Beta.

Prestaron atención al hombre que estaba pies arriba tratando de que las ideas llegaran a él. Discretamente Opal se acercó a la morena.

–¿Les pasa algo? –le murmuro Opal a Korra.

La morena se sobresaltó pero mantuvo la postura frente a la Beta.

–Todo en orden.

Mintió "orden" esa palabra estaba muy alejada, sabía que Opal solo se preocupaba por ambas pero en ese momento parecía que habían cosas que las separaban sin que ninguna les pusiera un freno.

Escucharon atentos las palabras sin sentido que decía el empresario, cada uno preguntándose si ayudaría hasta que llegaron las que verdaderamente podrían auxiliar.

No nos hace falta que el presidente llegue al Sur –dijo con la frente roja y sudando estrepitosamente–. Tan solo necesitamos a las tropas. Hablemos discretamente con ellos. Si hay algo que se de los militares es que les encanta combatir.

Una extensa sonrisa se formó en la cara de la castaña, él tenía razón y esa podría ser su única salvación ahora que todo parecía perdido.

–Conozco al General Iroh II. Quizás esté dispuesto a ayudarnos.

Mientras Korra estaba ilusionada con la propuesta de Varrick, Asami se tensó al escuchar el nombre todavía tenía un asunto pendiente con él y ahora se sentía peor, recordó que Korra también era amiga de él así que debía resolver todo antes de que empezaran una disputa entre ambos.

–Un infiltrado. Perfecto–. Y tú tienes que vender Meca–tanques. Conozco a alguna gente a quienes les hace falta. Los enviaremos al Sur.

–Es perfecto, tú estarás ganando dinero para tu empresa ¡y a su vez estarás ayudando a derrotar a Unalaq!

–Es cierto. Si no puedes ganar dinero en tiempos de guerra es que simplemente eres incapaz de ganarlo.

Era la mejor propuesta que había dado Varrick y Asami lo sabía, auxiliaría a la causa Avatar y a ella misma.

–Estos días el mar es peligroso, pero estoy dispuesta a intentarlo si usted lo está –menciono confiada la ingeniera.

–Será una arriesgada locura –declaro aún más rojo–. Pero me encantan las locuras arriesgadas. Fin de la tormenta. Zhu Li lleva las otras ideas a I+D, quiero prototipos para la semana que viene.

En cuestión de segundos el hombre estaba otra vez en pie y la secretaria corriendo para llevar la orden acabo.

–No entiendo porque es tan complicado que Ciudad Republica de su apoyo al Sur.

–No te preocupes ya estoy trabajando en ellos.

Varrick mostro en alta resolución la película que haría para demorar lo que hacia el norte y Bolin grito como niñita cuando vio a uno de los primos de Korra, todavía no lograba entender como la Omega le ponía los pelos de punta, además el seria la próxima estrella como el gran héroe de la Tribu Agua del sur.

Después de las alocadas declaraciones cada uno se dirigió a su próximo destino. Asami se fue para continuar con el plan y Korra solo la vio salir del navío.

–¿Qué haces aquí? –le pregunto Opal.

–¿Qué? –la de piel tostada no supo a qué venia todo eso.

–Ve tras ella y dile algo –la Beta le dio un empujón y Korra solo logro asentir.

El Avatar bajo a toda velocidad las escalera para tratar de alcanzar a la ingeniera, olfateo su olor y corrió más rápido, ella estaba justo entrando a su automóvil.

–¡Espera! –grito a todo lo que daba.

Se asomó por la puerta del piloto, contrariada con lo que le diría no estando segura de las palabras que debía mencionar.

–¿Sí?

–Yo me preguntaba si… –vamos tu puedes–. ¿Si podríamos hablar hoy?

–¿Hoy? Uhm… bueno yo tengo una junta y…

–De acuerdo lo entiendo

Saco la cabeza viendo como el auto de Asami rechinaba quemando las llantas y yéndose. Korra trato de calmarse, no dejaría que se le escapara hablaría con ella hoy aunque fuera a las 3 a.m.

Salió a toda prisa, no creyendo como pudo haberle mentido a Korra pero para ella no era fácil decirle que tendría una cita con otro hombre para arreglar lo que su padre había causado. Necesitaba estar lejos y arreglar todo el asunto antes de que pasara a mayores.

Inocentemente Bolin hablo con su hermano de los planes que tenían ambas mujeres, aunque era una idea pésima a él se le ocurrió algo grandioso además de que supo quién había tendido la trampa. Ganaría dos cosas si lograba completarlas.

Estando en la jefatura solo pensaba como deshacerse de esos dos imbéciles que querían jugar con él y sabotearlo. Cuando vio al presidente Raiko salir de la oficina de Lin supo que tenía su oportunidad de brillar. Le comento los planes que tenía Korra sobre las tropas.

Al mismo tiempo que en otra parte Korra hablaba con Iroh II cuando fue interrumpida por el presidente alegando y demandando que no estuviera planeando ninguna acción militar. A este punto la morena estaba colorada de la ira.

Con la sugerencia de Iroh II, iría a ver al señor del fuego tal vez él podría prestarle su ayuda.

Korra llego a dejar a Naga al cuidado de Bolin y ahí fue donde se enteró que Mako había sido quien abrió su gran boca para perjudicarla.

Ni corta ni perezosa, la morena llego a la jefatura con Vaatu en su interior. Esta había sido la gota que derramo el vaso, mataría al bastardo.

De una patada derribo la puerta doble de la entrada y se acercó con los ojos flameantes al escritorio del chico para pedir respuestas.

–¿Me has delatado con el presidente?

–No lo sé… –respondió desinteresado.

–Eres un bastardo. Si lo haces para que ella te acepte jamás funcionara.

–¿Qué dices? –se levantó con sus ojos color bermejón indignado por las palabras de la morena.

–Sé que la quieres para jamás te corresponderá.

Nadie supo cómo la conversación fue tomando ese rumbo pero nadie intervenirla entre los dos Alfas.

–Se dará cuenta de que estar contigo no le conviene y cuando ese día llegue, yo personalmente la cuidare.

Gruño como un animal enfurecido, partió el escritorio por la mitad con solo una patada y los alejo con un soplo de aire. Envió un puñetazo que esquivo apenas el chico de cabello negro. Ambos invocaron sus flamas y lanzaron un par deteniéndose en posición de ataque.

Mako alejo las llamas y levanto sus manos en señal de que no iba a pelear. Korra no entendía sus intenciones y estaba dispuesta a luchar de todas maneras.

–Si me haces algo serás encerrada por atacar a un oficial –sonrió con astucia, tenía la ley de su lado.

Ahí lo entendió, estaba con las manos atadas. Nadie podía enterarse del arranque de ira que tuvo así que por las buenas se fue del lugar dejando todo el desorden y el pequeño incendio que se presentó en la riña de ambos.

Para cuando Lin salió a averiguar lo que había sucedido, le ordeno a Mako que arreglara y dejara todo como estaba antes.

Estando en la isla se iba a preparar para hacer su viaje esa misma noche, le dio la indicación de sus planes al Loto Blanco pero antes debía despedirse de Asami. Como deseaba convencerla que fuera junto a ella.

–Gracias por recibirme hoy –índico Asami.

–Muchas gracias a usted por la invitación –menciono un contento Iroh II.

Ambos tomaron asiento, ninguno había dicho alguna palabra decidiendo que era lo que iba a ordenar. Asami, sintió un nudo en el estómago, se sentía muy comprometida en esa situación y ahora no sabía cómo zafarse. Debía confesar la verdad y aclarar las cosas pero sentía que convenía ser dura y contundente y no suavizar las cosas para no darle falsas esperanzas a un buen hombre.

–Supongo que ya debe saberlo –hablo el, llamando la atención de Asami–. Pero le confieso que me gustaría ayudar.

–¿A qué se refiere?

–El Avatar Korra llego hoy para solicitar mi ayuda pero no pude hacer mucho.

Dejo a un lado la carta y se concentró en la conversación.

–¿Porque lo dice? – ¡no! Se supone que tú nos ayudarías.

–Bueno el presidente Raiko me dio una orden y no puedo desobedecer.

–Lo entiendo muy bien General.

–Por favor dígame solo Iroh. –comento amistoso con una sonrisa encantadora.

En otra situación lo consideraría como había dicho su padre, en un buen partido para ella. Tal vez llegaran a tener algo, incluso casarse, él había demostrado ser todo un caballero y muy atento cuando le trajo las rosas pero sabía que todo eso, por muchos años que pasaran jamás lo vería diferente a una amistad.

–Claro yo lo intentare –le hablo con una pequeña sonrisa que ni ella creía verdadera.

Todavía no habían decidido que ordenar y cada vez más la culpa carcomía el alma de Asami y después sintió esa opresión en su pecho. Dolía, como si alguien la atravesara con una vara de hierro caliente.

Que es esta sensación…

–La noto algo extraña, ¿le sucede algo? –pregunto preocupado.

–Yo no… –se sostuvo la cabeza sintiéndose mareada–. No…

El de cabello negro le sostuvo la mano y por esos instantes, Asami levanto la cabeza para verle directamente. Ante ella se manifestó una profunda tristeza que no sabía cómo manejar.

No supo en que momento sus ojos se desviaron para mirar unos ojos azules que brillaban con la luz de los carros que pasaban. Palideció y trago el nudo de su garganta, ahora le dolía más que nunca ese pequeño órgano que se alojaba en su pecho.

Porque hasta ese entonces supo de dónde venían todos esos sentimientos que no sabía cómo expresar y se revelaban con solo verle a ella, casi con tanta violencia como llegaron esos extrañas y contradictorias emociones, llegaron otros. Era odio, un inconfundible rencor.

Miro la sombra marcharse con rapidez, sus ojos la perdieron y supo que todo había sido una mala idea desde el inicio.

–Lo siento –se levantó zafándose del agarre–. Yo no puedo hacer esto.

Sin importarle nada, tomo sus cosas y salió del lugar. Sus sentidos le dirían a donde dirigirse aunque también una sacudida extraña se extendió por todo su cuerpo.

No sabía cuál de las dos era peor. Pero lo único que tenía lógica era que debía irse hasta llegar a su nuevo departamento para desgracia de ella quedaba muy largo pero tenía que hacer el intento lo antes posible.

Korra alcanzo la bahía de la isla, sus pulmones no daban para más, sus ojos empezaron a nublarse desde que inició su maratón, ciertamente todo lo que vio en la vida se lo espero.

La única persona en la que confiaba su vida la había traicionado, jugado con ella. Tal vez no fue con Mako pero si con alguien más cercano a ella. Todavía no podía creerlo.

Un aura de odio la rodeaba como nunca antes había pasado y un aullido basto para que todo se volviera confuso. Entro en estado Avatar alcanzando la cuarta fase de las transformaciones. Su aspecto cambio, sus orejas se agrandaron, así como sus dientes y garras.

Sus ojos de color rojo cambiaron a iluminarse. Era un licántropo entrando en estado Avatar. Perdiendo el control de su conciencia. Camino por inercia entrando al agua.

Una gran columna de agua la elevo en los aires, grandes rocas se alzaron con ella. El fuego, las piedras y más masas de agua giraban a su alrededor.

Lanzo otro aullido aún más sonoro que el primero y se propago en distintas direcciones, advirtiendo y llamando la atención de todos a varios kilómetros a la redonda. Fuera de sí y con sus poderes elevados al máximo, nadie la podría detener.

Korra fue lanzada a un lugar que desconocía, se levantó y comprobó que todo estaba en su lugar. Reviso con la vista todo el complejo, parecía el mundo espiritual o eso era lo que creía ella.

Continuo caminando cuando abruptamente el suelo se movió a sus pies, no había manera de sostenerse y cayó hacia el vacío, choco con algo pero no le dolía un solo musculo.

–¡Qué demonios…!

–Cuida tu boca Avatar.

Una voz a sus espaldas la alerto y en un movimiento rápido se puso a la ofensiva con los puños en alto, si había alguien no lo podía ver así que trato de usar su control pero le fue inútil.

Trato de hacer fuego pero no pasaba nada, después intento mover tierra pero tampoco sucedía algo.

–¿Quién eres y a donde me trajiste? –grito fuertemente para ser escuchada.

El hombre se acercó a ella, lo reconocía pero no supo de dónde. Para ella todo era extraño no sabía dónde estaba ni como se sentía, si dolor, odio, amor, nada. Ese lugar era un mundo neutro o eso era lo que aparentaba.

–Yo soy tú y tú eres yo –se acercó más viéndola con esos ojos verdes–. Soy el Avatar.

–Si eres el Avatar, ¿porque quieres herirme? –hablo totalmente desconfiada de esa figura.

–No quiero herirte, te esperaba desde hace mucho tiempo.

–¿Cómo dices? –estaba confundida muy confundida.

–Abriste uno de los portales y eso me llamo.

–¿Porque?

–Deje un asunto pendiente hace años atrás y tú revelaste ante la humanidad un mal que no habrá poder en la tierra que lo detenga.

–Yo no entiendo nada.

Suspiro resignado y se sentó en el vacío debía darse a entender a un mejor, para él esta sería una conversación muy larga.

–Los sueños, fueron de mí tu vida pasada. Miles de años atrás cuando yo era el Avatar.

Ambos fueron transportados a otro tiempo, Korra flotaba y en otro Avatar estaban en posición de loto. Miraron el paisaje claramente, una guerra sin cuartel.

–Seguí a esa criatura y peleamos, pero como Avatar debes conocer tu deber. Una familia jamás estaría incluida y menos en las batallas que tendrás en un futuro.

Cada uno de los sueños que tuvo la morena se armaron para dejarle ver cómo había sido la última batalla de ese hombre y cuando parecía que lo vencería con sus poderes, saco el arma secreta. Una mujer muy hermosa, la asesino sin remordimiento en frente de él y dejo escapar al sujeto.

–No puedes aspirar a tener alguien contigo, también saldría lastimado y lo menos que quieres es eso.

–Pero yo soy diferente puedo protegerla –alego la castaña.

–Si él sale de los portales, no podrás protegerla y, ¿no te arriesgaras a que sufra o sí?

–Yo…

Se escuchó un estruendo, los que vieron el espectáculo de elementos alzándose y retumbando la tierra y el agua a los alrededores miraron sorprendidos cuando las rocas se partieron en pequeñas porciones y salieron volando en distintas direcciones.

Trataron de protegerse pero para la mayoría era imposible, los proyectiles eran enviados sin piedad. La onda expansiva le dio una fuerte sacudida para después dejar una niebla espesa. Y las primeras gotas de agua de lluvia cayeron en lo que quedaba de ese lugar o más bien el cráter.

Un olor le llamo la atención, como la carne a los tiburones tigres apenas visualizando a través de la noche, no tuvo tiempo de que su cerebro reaccionara a lo que acontecía. En cuanto sus pies tocaron la seguridad del suelo, se lanzó tras su carnada puesta en bandeja de plata.

Tratando de olvidar los ruidos, continúo su camino sintiendo ese fuego que se propagaba por todo su cuerpo. Asami lo sabía, entro en celo con mucho tiempo de antelación, jamás le había pasado y ahora estaba en una extraña situación, no había un lugar seguro para refugiarse y la caminata solo alertaba a más Alfas para salir tras de ella.

No sabía cuánto tiempo le quedaba, pero debía llegar a su departamento para refugiarse si no quería tener a una docena de libidinosos hombres y mujeres queriéndose aparear con ella. Pero cada vez que caminaba su Omega interior le recordaba que deseaba que alguien calmara su pasión.

Tomo toda su fuerza de voluntad para no ir tras el Alfa que ella quería, no lo deseaba al menos no de esta manera, pero cada vez que pensaba en ella su centro de placer palpitaba con más deseo, sus paredes se contraían con la fricción de sus piernas, era un desastre aunque mentalmente se odiaba por esos sentimientos tan indecorosos que su Omega anhelaba con desesperación.

Cruzo la calle al fin estaba completamente tranquilo como lo había visto desde hace unos días que llego, solo le tomaría unos segundos subir las escaleras y estaría a salvo. Se sostuvo de las barandas tratando de no tropezar por todas las sensaciones que la invadían. Un escalón y el calor se propago, otro y el corazón le pulso desbocado, uno más y su cuerpo se estremeció.

Un gruñido la hizo detenerse y se giró con los ojos dilatados por la creciente excitación que la hizo vibrar aún más, en la inmensa oscuridad apenas logro divisar puntos brillantes que se acercaban a ella.

Más gruñidos hicieron que su vientre enviara señales a su cuerpo, sea quien sea que lo hacía deseaba con todo su ser que se acercara aún más, mordió su labio tratando de que no se le escuchara los gemidos necesitados. Cerro los ojos tratando de concentrarse e idear algún plan para alejarlos pero no podía el fervor no le dejaba razonar con claridad.

El suelo se sacudió seguido de un aullido de Alfa. Para cuando Asami abrió los ojos una figura estaba de pie y delante de ella protegiéndola.

Reconocería su silueta en donde sea y eso la emociono aún más. Era la Alfa que codiciaba y se presentó ante ella, con la promesa de que sería solo suya y que calmaría su desenfreno.

Tanto Alfas como Omegas, hombres y mujeres se preparaban para pelear y reclamar a la Omega en celo. Sus garras emergieron al igual que sus dientes se agrandaron, sus orejas se hicieron puntiagudas y los ojos cambiaron a un color escarlata oscuro y dorado sombrío.

Korra les gruño para que todos supieran cuál era su lugar, para que los más pequeños se dieran cuenta de que ella era la más fuerte. Avanzo a ellos con la espalda y la cabeza erguida para verse más poderosa, rechino con mucho ahínco, algunos bajaron la cabeza en señal de sumisión otros se mantuvieron enderezados.

Ya habiendo puesto los términos retrocedió unos pasos para resguardar a la Omega. Ahora era el turno de ellos de acercarse, ladraron con fervor para llamar la atención de la Omega para demostrarle que ellos estaban ahí que podían competir por ella y reclamarla de manera egoísta.

Iban avanzando en forma de abanico, cerrándose para entrampar a la Alfa. El Avatar gruño tratando de hacerse notar, advirtiéndoles que se alejaran y se mantuvieran a la raya.

Sus ojos indicaban los deseosos por probar a la hembra en celo, proclamarla y apagar la inmensa combustión que se arremolinaba en su cuerpo.

Uno fue muy atrevido para acercarse más, queriendo hacerse notar para la fémina y tal vez complacerla para que lo aceptara así que invadió el terreno. Korra gruño y rápidamente se lanzó contra el acertando un zarpazo. Cayo de bruces al suelo ensangrentado y gimoteando de dolor.

Por alguna extraña razón esto deleito a mujer que miraba atenta cada movimiento del Alfa protegiéndola, queriéndola para sí misma y probándose que era digna de ella.

Sin esperar que alguien más se acercara y probara su hombría, se abalanzaron contra la morena en un intento por quitarle a la hembra y la atrajeron a la colosal oscuridad.

No era una demostración de control proveniente de algún Maestro o No–Maestro era la clara señal primitiva del ser más fuerte en la tierra, solo ese vencería y solo ese podría aparearse.

El juicio de los Alfas machos y hembras se desvanecieron y solo quedaron los seres sanguinarios que era movidos por el solo hecho de sentir la ebullición de un hembra que deseaba compartir con el Alfa más poderoso de los que se encontraban en ese lugar.

En una lucha sin cuartel, Korra rasguño y araño a muchos de los que se encontraban ahí, desgarrándole ligamentos de brazos y piernas incluso aventurándose a hacer heridas profundas en abdómenes. Era una masacre y algunos Betas en la zona presenciaron la escena, muy alejados y solo escuchando los bramidos.

Para ese entonces solo había una manera que el Alfa se calmara y era que proclamara a la Omega, después de que ese calor se desvaneciera podrían pedir ayuda para los heridos no antes, no cuando la Alfa se sintiera amenazado y hostil para cualquiera que se acercase.

Respiraba estrepitosamente, cansada, con los músculos adoloridos y sangrando se levantó del suelo, con la ropa hecha girones que ya mostraban su piel morena rasgada por las veces que unas zarpas apenas la alcanzaron, sus ojos oscurecidos por la batalla y el deseo en partes iguales se giraron para ver a la hembra que la esperaba.

Tambaleante de separo de la oscuridad y se acercó hacia ella mostrándose hambrienta por probar el deseo y la lujuria que todavía emanaban y que se propagaba aún más con los movimientos de sus piernas al levantarse.

Una nube oscura hizo acto de presencia envolviendo a los heridos en una estrepitosa llovizna, eliminando todo rastro de sangre que aún quedaba pegada en el suelo. Las pequeñas luces de la entrada iluminaron a los dos únicos cuerpos que estaban de pie frente a frente.

Con una sonrisa victoriosa y llena de orgullo se acercó aún más y tan arrebatador como hacia sido la batalla así fue el beso que compartieron las dos mujeres, se sujetaron con fuerza apretándose como si alguna fuera a desaparecer. Asami jalo a Korra hacia la puerta queriendo llevársela a su morada. Se estrellaron contra la puerta pero no les fue un obstáculo, la morena estrello su puño abriendo la puerta y golpeándola contra la pared haciendo un pequeño hueco.

Ambas se adentraron y no quisieron esperar aún más. Cuando la puerta se cerró y apenas lográndose trabarse. Cayeron al piso ansiosas por conectarse de una vez. La castaña quedo en medio de las piernas de la ojos ambarino.

Korra se levantó y rasgo su camisa o lo que quedaba de ella y así desechada hacia un lado continuo con sus vendajes teñidos de un color carmín, trato de volver a respirar y concentrarse, pero las sensaciones que la invadían eran demasiado fuertes. Sentía una ansiedad e inquietud que no la dejaban pensar racionalmente y su pulso iba más rápido de lo normal.

Asami se deleitaba por los músculos que brillaban apenas por las gotas de agua y la sangre que se combinaban, logro enderezarse lo suficiente para ayudar al Alfa a quitarse lo que le cubría miembro que sobresalía aún más por llevarlos tan ajustados. Desanudo el lazo y bajo de un solo tirón el pantalón y los bóxer y se encontró con la majestuosa prueba de virilidad resaltando y alzándose en lo alto.

De solo notarlo sentía su excitación a punto de estallar y ensuciar su alfombra. Quiso sostenerlo entre sus manos, sentir su fuerza y su palpitar pero fue detenida por unas manos. Apenas si logro reconocerla con esa mirada enardecida, sus ojos escarlatas brillantes y con un rastro de sangre bajando desde su cabeza, por alguna razón estaba más pálida de lo normal o más atractiva no lo sabía.

Dejo a un lado esas sensaciones y se concentró en completar el apareamiento.

La Omega fue puesta otra vez en el suelo, a la expectativa, escucho un gruñido que la hizo agitarse. Las manos de la morena se acercaron a su vestido rompiéndolo en toda su longitud.

Se fascino por la piel blanca que descubrió pero todavía llevaba demasiada ropa, rasgo el brasier liberando esos pechos firmes con sus pezones puntiagudos. No se resistió y los amaso, escuchando los sollozos saliendo de su boca provocando que su miembro se estremeciera y haciendo que sintiera una insaciable sed.

Continuo con su otra prenda y esta la arranco sin remordimiento. Olfateo el olor que provenía de la Omega haciendo que sus ojos se dilataran no aguantaría ni un segundo más. Debía acercarse a ella aunque se sentía distraída.

Así con los pantalones apenas llegándole a los tobillos se arrimó a su entrada tocándola con la punta. Con sus manos sostuvo sus caderas y de un solo empuje entro en ella. El fuego de las paredes de su acceso le rodeó su pene, sonrieron complacidas. Estaban juntas así que sin esperar nada empezó a embestirla con la poca fuerza que le quedaba, sin darse cuenta ya se sentía fatigada.

Acerco su cuerpo al de la chica pálida y apenas afianzándose del suelo, se movía con maestría encima de ella, Asami la rodeo con sus piernas intentando que no se apartara demasiado y sus manos se sostuvieron de su espalda sintiendo cada corte proporcionado minutos antes también pudo comprobar que si piel estaba demasiado fría.

–Uuh… Haa… Korra… –gimió en el oído de la Alfa que ya estaba apoyada en su cuerpo.

El instinto más prehistórico del Avatar estaba manejando la situación, debía concebir antes de morir. Era su única intención, así era el estado mental de la mujer.

Korra abrió la boca en busca de oxigeno estaba demasiado agotada así que lo único que le quedaba por hacer era más respiraciones rápidas. Ninguna de las dos se dio cuenta que ese líquido que les caía como llovizna cubriendo sus cuerpos en realidad era sangre.

Sintiendo el final del orgasmo llegar se afianzo aún más de sus glúteos, los sonidos del choque de sus cuerpos y gemidos de sus bocas se armonizaron todo con el fin de llegar a la cima. Dio el ultimo empuje y sus boca se abrió al igual que sus ojos sintiendo el éxtasis recorrerle cada fibra de su ser después de eso nada.

La ingeniera sintió todo el peso de su amante aplastándola y eso hizo que todos los circuitos de su mente se reconectaran. Apenas logro recobrar el conocimiento y movilidad de su cuerpo se dio cuenta lo que había sucedido.

–¡Por Raava no! –Miro a la castaña desmayada y encima de ella–. No, no, no.

Arruino todo, primero con la cita que tuvo y ahora con la verdad que se revelo. En cuanto recobrara la conciencia Korra la odiaría.

Durante varios minutos estuvo a la expectativa que se levantara y le reclamara lo acontecido pero eso no pasaba, no se había movido en absoluto y para cuando sintió que ya no se encontraba su miembro dentro de ella se separó del cuerpo.

Respiro más relajada y olfateo el olor a sangre, se levantó a toda prisa cubierta de ese brebaje cuando la vio en el suelo supo que era grave, durante toda esa parte de la excitación jamás noto lo horrible de sus heridas y ahora se encontraba examinándola más detenidamente se acercó a su corazón y los latidos del propio se detuvieron por segundos. No estaba latiendo.

–¡Por los espíritus no! –Se acercó a ella para tomar su pulso–. ¡Korra!

No sabía qué hacer para reanimarla, corrió hacia la sala y se envolvió con lo primero que encontró para después tomar uno de sus celulares que mantenía en la casa y marco el número que podría ayudarla, y para sorpresa de ella el sonido del móvil estaba muy cerca y un segundo después su puerta se abrió.

La gran mancha de sangre rodeaba el cuerpo de la morena que estaba completamente desnuda, sorprendió a la nueva invitada, sin dejar el umbral de la puerta llamo a los sanadores.

–Ayúdenla ahora –grito.

Varios Maestros agua se acercaron a ella y la revisaron. Trayendo con ellos varios equipos médicos y agua que les ayudaría.

–Tiene hipovolemia –indicio uno de ellos.

¿Qué significa? –pregunto la ingeniera.

–Tiene una hemorragia masiva –le respondió Lin.

Trabajaron arduamente, intentando cerrar cada herida del Avatar. Tenía que corregir la hipovolemia por pérdida de líquidos. Para reparar el daño y la lesión de su sistema debían maximizar el suministro de oxígeno, asegurando una adecuada ventilación, aumentando la saturación de oxígeno de la sangre, y restaurando el flujo sanguíneo. Poniéndole intravenosas de sangre total y paquetes sanguíneos.

Durante varios minutos estuvieron trabajando en la castaña para volver a reanimarla, la pelea hacia sido intensa y se sorprendieron de que todavía estuviese respondiendo ya que había perdido demasiada sangre a este punto un Beta hubiera muerto.

–¿Te encuentras bien? –pregunto preocupada la jefa de policía que se había llevado a otro lugar a Asami.

–¿Qué crees? –dijo con los ojos llorosos.

–Bueno me llamaron hace unos minutos así que ya supongo que fue lo que paso.

–Eso me pasa por estúpida, debía haberle dicho o irme muy largo.

–Ya no te puedes arrepentir niña.

–Por mis malas decisiones –se recrimino, nada de esto hubiera sucedido si no estuviera empeñada en quedar bien con las personas.

–Ella se recuperara y hablaran o algo así, estarán bien –trato de reconfortarla pero hasta ella conocía muy bien el temperamento de la morena.

–Jefa –llamo uno de los médicos desde el otro cuarto.

–¿Qué sucede?

–Logramos revivir al Avatar pero necesita reposo mucho reposo.

–De acuerdo –miro la mirada llena de culpa de la ingeniera y sintió una punzada en el pecho–. Estará bien.

Sin decir más, Lin y el doctor salieron, debían llevarse a todos los heridos al hospital algunos presentaban huesos rotos así que debían darle una adecuada atención.

Hasta ese entonces Asami se acercó a una de las ventanas para fijarse en la vía, habían varias ambulancias y policiales, estaban trabajando en conjunto para llevarse a los heridos y despejando las calles de curiosos.

Para suerte de ella esto no sería un escándalo, dudaba que alguien se hubiera acercado lo suficiente para notar quienes eran los que peleaban, su reputación estaba a salvo así como algún llamado de atención de sus padres.

Cerro la puerta trancándola con las cajas que todavía contenían sus pertenencias por ahora no había otra manera, después arreglaría el picaporte.

Debía darse un baño y quitarse esa sangre, tal vez después más calmada podría limpiar. Cuando se adentró a su baño sus pensamientos se asemejaban a ríos revueltos. Estaba al corriente de como se sentía física y emocionalmente, lo que no sabía era que iba a hacer con su relación si es que podría catalogarse como eso.

¡Claro que no! No hay ninguna relación, le mentiste a la única persona que confiabas tu vida y cuando se levante no querrá saber nada de ti, no la puedo culpar no después de todo lo que hecho así que me lo merezco aunque no lo quiera.

Dejo que el agua caliente siguiera recorriéndole todo el cuerpo y lloro de manera insaciable. Deseando que nada de esto pasara o que se lograra olvidar todo el malentendido si es que se podría llamar así.

Para cuando se dieron cuenta el Avatar iba en una lancha camino a la nación del fuego, estaba furiosa por todo lo que pasaba al igual que dolida. Jamás se lo espero de Asami y menos de esa manera tan radical.

Aumento la velocidad, con sus ojos llorosos y su cabello revuelto por la brisa marina. Ya era de noche e irse así podría ser peligroso pero no le intereso. Ya no le importaba nada más que cumplir con su misión y dejarlo todo atrás.

–Pero yo soy diferente puedo protegerla.

–Si él sale de los portales, no podrás protegerla y, ¿no te arriesgaras a que sufra o sí?

En todo caso esto le beneficiaba no debía preocuparse por ella de ahora en adelante y así podría librar sus batallas sin el temor de perderla, suspiro que todavía tenía muchas cosas pendientes.

–De ahora en adelante solo tu deber como Avatar debe ser la prioridad –le dijo una voz en lo más profundo de su ser.

–Tienes razón Raava… –miro hacia el frente decidida–. Así será.

–¡¿Qué?! –Grito desde la línea–. Solo esto me faltaba –dijo mientras terminaba la llamada.

–Si ella se trasformó de esa manera no habrá poder sobre la tierra que la detenga –intervino.

–Ya que eres tan brillante, ¿Qué tienes en mente?

–Hallaremos otra manera.

–Más te vale, no permitiré errores y menos ahora que estamos tan cerca de abrir los portales.

–Mi señor siempre hay manera de engañar a un lobo.

–¿Sí? Bien, explícate.

–Hay que enviar a un zorro por él.

–Los lobos y los zorros no se llevaban bien.

–Por eso ira disfrazado y cuando más cómodo se sienta atacara.

Satisfecho volvió a revisar los reportes detallados, el Avatar había perdido el control de sus poderes y había huido de la escena. La conmoción había sido mucha y ahora estaba desaparecida, después de todo el ignoraba que estuviese muerta.

Buscaría en todas las naciones de ser necesario, tenía espías patrullando cada rincón solo era cuestión de tiempo.

Eso lo hizo reflexionar de lo que pasaba y sonrió con cinismo. Por más que Korra se sintiera segura jamás lo estaría, no mientras una asociación quisiera eliminarla. Incluso sus aliados más cercanos serian tomados como enemigos si se mantenían los argumentos adecuados. Porque como lo sabía él, "su líder" era más peligrosa la información que un arma.

No lo podía creer, todos sus esfuerzos eran en vano. El negocio no podía ser concertado si las embarcaciones eran atacadas. Para cuando llego a la comisaria encontró a los mismos rostros familiares.

Lo vivido le estaba haciendo un inmenso dolor de cabeza así como su estómago estaba contraído por tantas preocupaciones.

–¿Ahora qué voy a hacer? – Miro a Mako frente a ella, deseando con todas sus fuerzas revertir las complicadas circunstancias.

–Voy a encontrar a los responsables –afirmo el Alfa decidido a todo.

–La jefa va a interrogar al capital del barco.

El Alfa escuchaba atento a sus superiores en el interrogatorio, sacando sus propias colusiones decidió intervenido para buscar respuestas. Pero todos sus intentos eran en vano y todos saboteados por esos dos Betas, que ya lo tenían hasta la coronilla. Aunque Asami alego que le creía, ninguno parecía convencido.

La ingeniera estaba desesperada por la poca ayuda del cuerpo policial así que decidió que Mako la podría ayudar, un par de palabras después lo había convencido por completo.

Cargaron todo y estaban listos para zarpar, el mar abierto podría ayudarles a encontrar lo que buscaban y gracias a Varrick lograrían atraparlos a todos

Korra… Si tan solo estuvieras aquí. Fueron los pensamientos de la ingeniera que viajaba mirando el firmamento despejado. A veces apenas escuchando murmullos proveniente de los "ayudantes" que Mako había conseguido.

Ya llevaban un buen rato pero absolutamente nada pasaba, cuando Mako se fue a averiguar lo que sucedía se dio cuenta de que todo era un plan para retenerlos, se debatió si enfrentarlos o no pero la mejor jugada era hacer otra cosa.

–Acabo de oír a Shin el Turbio y a Víbora. Nos han traicionado, tenemos que salir de este barco –le dijo a la ingeniera y sin esperar respuesta la tomo de su brazo dispuesto a irse.

Minutos después iban en unas lanchas a toda velocidad y de regreso a Ciudad Republica. Utilizando sus maniobras al volante, la omega logro dejar a un lado a los hombres que los perseguían.

Llegaron al muelle y Asami temió lo peor. Una vez que abrió la compuerta. Su corazón le dio una punzada, estaba llena de odio y tristeza. Lo había perdido todo.

–Quien le haya pagado a la triple amenaza se lo llevo todo.

–Estoy en la ruina –afirmo con sus ojos llenándose de ese líquido salado–. Mi empresa, el trabajo de toda una vida de mis padres… es el fin.

–Vamos a comprobar el resto de tus almacenes –afirmo decidido a no rendirse con Asami, no con ella–. Quizás no hayan tenido tiempo de saquearlos a todos.

–No… –menciono cabeza baja–. No lo comprendes Mako. Todo lo que tenía estaba en este.

–Tenemos que revisar toda la zona en busca de pruebas –analizaba lo más rápido que podría pero no se le ocurría una manera para encontrar pistas.

Mako, déjalo ir –estaba destrozada por muchas situaciones.

–Puedo resolverlo.

–¡Para ya! Es el fin. –trago el nudo en su garganta y pronuncio las palabras que jamás pensó que diría–. Me rindo.

–Pues yo no me voy a rendir de ayudarte en lo que necesites –le afirmo viendo su expresión de dolor.

No supo en que momento sus ojos se encontraron y Mako sintió que era atraído por una fuerza misteriosa. La mirada destrozada de la mujer le dio un golpe fuerte en su pecho, no quería verla de esa forma. Se acercó lentamente a ella y la beso, un roce casto que lleno de más confusión el corazón de Asami.

Para cuando se separaron, la Omega no supo cómo tomar la acción tan espontanea del Alfa. No se sentía correcto, tampoco era bueno para el darle falsas esperanzas. Por más que ella y el Avatar hayan peleado no significaba que se arrojaría al primero que le diera indicios de que le gustaba.

No, ella no era así. Tenía principios y ante todo, siempre escucharía a su corazón y este solo latía por una sola persona en la faz de la tierra.

–Lo siento… yo no puedo corresponderte de esa manera.

Mako comprendió cada palabra y aunque dolía pero eso no lo detendría, probaría a la mujer que él era la mejor opción para ella y que haría lo que sea para ayudarla aunque arriesgara su vida.

–Descuida –le dijo con toda seguridad–. Vamos a investigar.

Mako estaba viendo como su hermano se desempeñaba en la película que protagonizaba y la respuesta vino a él como una ráfaga de aire fresco, indagando un poco más se dio cuenta de la verdad.

Iba con el pulso alterado, debía llegar a tiempo y alertar a la ojiverde lo que ocurría. Nadie logro detenerlo hasta llegar a industrias futuro. Escucho murmullos con cada habitación que pasaba.

Alerto donde estaba el olor inconfundible de la heredera y abrió la puerta sin esperar invitación.

–Asami, creo que se quién es el que hizo el plan.

El otro olor familiar llego a sus fosas nasales así como cuando miro ese rostro con una sonrisa impúdica mostrándose ante él.

–Hola Mako… –dijo Varrick.

–¿Qué haces tú aquí? –se puso a la defensiva.

–Acaba de rescatar mi compañía –intervino Asami–. Varrick ha comprado una participación mayoritaria en industrias futuro. ¿No es genial?

–Sip, me gusta pensar que estoy ahí para ayudar al pequeño empresario. Sobre todo si ese pequeño puede ayudar a este empresario. –Atrajo con su brazo el cuerpo pálido de la ingeniera–. A convertirse en un gran empresario.

–¿Qué decías Mako? ¿Crees saber quién contrato a la triple amenaza?

Una rabia se apodero del Alfa, que miraba como retenían a la mujer con una mano en su hombro y como iban a estafarla. Olvido los escrúpulos que poseía y mostro sus dientes.

Gruño como un animal irritado, cosa que no paso desapercibido por los anfitriones. El Beta soltó rápidamente a la damisela sintiendo el peligro y el horror recorriéndole la espalda, por la muestra evidente de que estaba pisando un terreno fangoso en donde supo que él no ganaría.

Sus ojos parecidos a la candente Lava se acercaron a ambos, con la mera intención de desgarrar el hombre flaquetucho que lo veía con sus ojos sumidos en el espanto.

Asami se acercó rápidamente a él, sosteniéndole la cabeza con ambas manos y mirándolo directamente a los ojos, el alta se sintió desarmado por el tacto de la chica. Regulo su respiración e hizo que sus garras y dientes volvieran a su lugar.

Se perdió en esa laguna verde que tenía por ojos la heredera, olvidando el enojo hacia el Beta. Ambos se giraron para verle la cara, hasta ese entonces el chico de ojos ambarinos rodeo a la Omega con su brazo. Dando señales inequívocas de que el la protegería de todo mal, de esta forma envió una clara advertencia para el moreno que salió a toda prisa de esa sala antes de ser herido.

–Estoy muy cerca de averiguarlo –le dijo estando sujeto del cuerpo delicado de la heredera–. Te pondré al día más tarde –le ofreció un beso en la mejilla y se fue.

Sola otra vez en su oficina, se sintió más calmada. Salvo a la empresa con ayuda del ojos azules pero algo todavía la tenía inquieta y eso era: Korra.

Llevaba varios días tratando de contactarse con ella pero nada ocurría, viajo hasta la isla para obtener información y sabía que fue a la Nación Del Fuego pero desde entonces nadie obtenía señales de vida de ella y pensando lo peor los Maestros creyeron que fue capturada por el enemigo pero no sabían con qué certeza eso era correcto.

Estaban esperanzados de que obtendrían mensajes provenientes de algún lado diciendo: se me olvido contactarlos pero estoy bien.

Otra vez esa sensación en lo más profundo de su ser, ella estaba desaparecida. Su corazón se lo gritaba pero no había manera de que ella se fuera, no con todo el problema que tuvo con sus padres por abandonar la mansión sin decir hacia donde se dirigía. Aunque ya tenía resulto uno de los problemas no podía desatenderlo, no por el momento. Solo cuando estuviera segura de que sus padres tendrían otra vez el control de todo, hasta ese entonces tomaría un respiro.

–¿Quién eres?

–Soy tu.

–Y, ¿Quién soy yo?

–Eres el Avatar –le dijo Aang.

–No sé lo que es eso.

–Para que lo recuerdes, debes recuperar tu conexión con tu espíritu de Avatar –le ofreció una respuesta Roku.

–De lo contrario la oscuridad aniquilara al mundo entero –reflexiono Kyoshi y continuo–. Morirás, y tu era terminara.

–¿Cómo recupero mi conexión?

–Vuelva atrás. Retrocede hasta el principio –le menciono Kuruk–. Encuentra a Raava.

Es espacio donde se encontraba se movió y otra figura apareció ante ella. Miro dudosa de lo que pasaba.

–¿Eres Raava?

–No, pero puedo ayudarte a encontrarla –sonrió–. Me llamo Wan y te mostrare, como me convertí en el primer Avatar.

Asami estaba preocupada, llevaba días sin saber nada de Korra y cuando intentó comunicarse con Tenzin tampoco logro algo. Algo ocurría, muy dentro de su ser lo sabía pero no había manera de poder interpretarlo con certeza.

Durante todo ese tiempo, estuvo hablando con sus padres. Ninguno estaba contento con el hecho de que dejara la finca para hacer su propia vida, muchas veces trataron de influenciarla y sugerir que era lo mejor para ella pero nada resultaba. Era muy consciente de sus fortalezas y debilidades.

No cambiaria de parecer, seguiría manejando la empresa al lado de su familia pero ninguno de ellos iban a influir en otro asunto personal. Desde la última vez que hablaron, dejo muy en claro que no se sometería a que uno de ellos intentara mediar en sus decisiones, podría escuchar consejos sobre la empresa y los cargos que llevaba pero nada más eso.

La familia de Tenzin se reunió para hacer un recorrido en el Templo Aire Del Este, sin previo aviso un visitante llego ante ellos.

–¡Korra!

–¿Qué estás haciendo aquí?

–¿Cómo nos encontraste?

–El itinerario de Tenzin –menciono mientras saludaba a los pequeñines–. Lo estuvimos repasando como unas cien veces antes de dejar Ciudad Republica.

–Ves esta es la razón por la cual los horarios son importantes.

Korra les explico lo que había pasado en el polo sur y desde el principio cuando abrió el portal, dejando sorprendido a todos. Luego ella y Tenzin tuvieron una conversación a solas sobre lo que había ocurrido con Vaatu.

Concordaron que la Alfa tendría que entrar al mundo espiritual y que Tenzin sería el que la ayudaría.

Unalaq solicitó la ayuda de sus dos hijos para abrir el portal en el norte. Así que los 3 se dirigieron dentro de el.

El agente de la ley iba a reunirse con su hermano y encontró tanto a Asami como Opal ahí también.

Tengo que contarles algo –miro directamente los ojos verdes de Asami–. He descubierto quien ha estado robando a industrias futuro. Varrick.

–¿Cómo? No –dijo Bolin con los brazos a sus costados.

¿Ataco sus propios barcos? –pregunto incrédula la ojiverde.

–¡Sí! –afirmo–. Era una estrategia. Quiere que Ciudad Republica vuelva a la guerra y quiere el control de los negocios que más beneficios pueden sacar de ellos. Ya tenía el control de los barcos, lo único que necesitaba era tu empresa.

–Varrick me ayudo a salvar la compañía –alego acercándose a el–. Ahora es mi socio, no el cerebro de un pérfido complot.

La heredera miraba al chico como si quisiera escudriñar dentro de él, para saber si mentía o algo parecido.

–Mako pareces estresado –trato de suavizar.

–¡Lo estoy! –gruño de ira.

–¿Ves? Es por cosas así que me tuve que marchar

–¿Ahora no viven juntos? –preguntaron desconcertadas ambas mujeres.

–No. Ha llegado la hora de que esta águila–halcón despliegue sus alas y salga volando.

Parece que has tenido una semana bastante ocupada –la heredera tomo entre sus manos la extremidad del Alfa.

Tratando de transmitirle paz y tranquilidad.

–Quizás solo necesites relajarte.

La boca de Bolin por unos instantes cayó al suelo, cada gesto de los dos los estudio minuciosamente como si quisiera encontrar la verdad. Siempre que salía con Opal y por casualidad se encontraban con otras parejas estas siempre se tomaban de las manos e iban abrazados así como él lo hacía.

Mirando bien a esos dos le dio la sensación de que tal vez si estaban saliendo juntos y no fue el único en notarlo. Opal también vio esa familiaridad con la que ambos se veían y conversaban. Como Asami había calmado al Alfa preguntándose si había algo más ahí, como paso meses atrás con Korra.

Su mandíbula también cayó al suelo, estaba impactada, para la Beta era imposible que Asami estuviera saliendo con Mako. No cuando su amiga, Korra, estaba locamente enamorada de ella.

–¡Un momento! –expreso Bolin que todavía no dejaba de observarlos.

Opal se giró para verle la cara anticipando las palabras del Beta y rezando que no hiciera lo que creía que iba a hacer.

–Están… –ahogo un grito y los señalo sabiendo la verdad–. Están saliendo.

–¿Saliendo? ¡No!

–Es una locura –afirmo la heredera separándose del cuerpo del Alfa como si estuviera en llamas.

–Korra se fue hace una semana –les dijo con los nervios alterados.

La Beifong miro la interacción de los 3, que tenían cara de pocos amigos. Sus ojos acusadores le dieron la sensación de que Asami y Mako tenían algo, podía notarlo y aunque le costara creer así era. Eso le molesto demasiado, Korra era una buena chica y no se merecía que le faltara el respeto de esa manera, sin importar que Korra y Asami hayan terminado hace poco tiempo.

Mako cambio de conversación de una manera poco convencional. Aunque deseara que su hermano tuviera razón, todavía ninguno había dado un paso más allá del beso que se dieron o que él le dio. Todavía tenía que probar que Varrick era el culpable y de esta manera ganarse a Asami, que lograra confiar más en él y un poco más adelante tendría la oportunidad de tener algo juntos y de largo plazo.

Después de intentar hasta el cansancio de Tenzin, Korra todavía no lograba entrar al mundo espiritual. No importaba lo que hicieran, Tenzin no era el adecuado.

En todo ese tiempo Kya había notado cambios en Jinora, cuando veía al horizonte en busca de algo y sugirió que ella tal vez podría ayudar al Avatar.

–¿Entonces?

–Buscaran otra manera para abrir los portales.

–¿Segura que podrán con esta misión?

–Él es el indicado, además he escuchado de fuentes cercanas que el Avatar está vivo y que si se niega a cooperar podremos ocupar a una de las personas más cercanas a ella para hacerla cambiar de opinión. No nos hemos podido contactar con Unalaq para decirle.

–Otra cosa, ¿lo han encontrado?

–No –afirmo ella–. El último reporte de Unalaq dice que lo ha buscado pero todavía no se ha presentado.

–Si él quisiera una oportunidad para salir esta es la más indicada.

–Lo sabemos mi señor, pero no hay rastros de él en el mundo espiritual.

–Debemos abrir ambos portales, tal vez de esta manera podríamos atraerlos hacia nosotros.

Alterados fueron los planes pero no lo suficiente para sacarlos de balance, todavía se mantenía la idea de abrir los portales y desatar el mal en el mundo. Con o sin ayuda de Vaatu encontrarían al ser milenario que podrá fin a la vida del Avatar y a su régimen.

Utilizando su Agua–control Unalaq trataba de abrir el otro portal con ayuda de sus hijos, incrementando su fuerza con el poder de un Alfa. Desna fue enviado directo al piso por la energía del portal y esto deshizo el poder que ejercían los 3. Eska no dejaría al gemelo ahí así que se fueron de inmediato y el único Alfa que quedaba estaba agotando todas sus fuerzas pero no lograba romperlo.

Mako se reunió con Varrick para hablar asuntos que tenían que ver con los barcos que fueron atacados. A pesar de los dos guardaespaldas del moreno, el Alfa no se sentía ni un poco intimidado por él. Podría utilizar el fuego que se encontraba en la habitación para calcinarlo si era necesario.

Trato de venderle el discurso barato de que él, Asami, Opal y Bolin lo necesitaban para hacer un solo equipo.

–Además –dijo el con una sonrisa que se agrandaba–. No querrás que nada le pase a Asami, ¿verdad? Quiero decir, he oído que tú y ella son muy cercanos. ¿Qué hay de tu hermano y tu cuñada?

Jugo sus mejores cartas esperando a que el Maestro accediera a su petición, aun con sus poderes de Alfa no lograba encontrar alguna trampa dirigida del Beta hacia él.

–¿Qué hay con él? –pregunto desconfiado.

–Estoy diciendo que quiero tu ayuda para protegerlos. Sin ti, quien sabe lo que les podría pasar –rodeo con su brazo al hombre mal alto.

En un movimiento Mako lo tomo del brazo y se lo retorció, mostrando su poder sin igual de Alfa lo miro directo a los ojos.

–Gracias por tu preocupación –le expreso demostrándole sus ojos color carmín–. Pero la respuesta es no.

El moreno gimoteo de dolor por su brazo, al fin el Alfa lo soltó.

–Ten cuidado a quien te enfrentas Varrick –le amenazo.

Sin esperar que le respondiera o le diera alguna evasiva, el Alfa se fue del lugar con las venas de su cara y yugular resaltadas. Jamás permitiría que le pasara algo malo a ellos 3 y si alguien interfería terminaría destrozado por sus garras.

En su bisonte volador Tenzin seguía muy de cerca s los espíritus que les ayudaría a encontrar una manera de entrar al mundo espiritual. Korra le explico brevemente de cómo era el primer Avatar y como se fusionó con Raava.

Se dirigieron donde habían unas piedras con unos grabados, un antiguo circulo de meditación de Maestros aire. Después de la ceremonia de purificación y enfrentar a espíritus oscuros, les llego el gran reto.

Mako escucho unos golpes en la puerta y un singular olor se propago hasta llegar a sus fosas nasales lo conocía muy bien, no podía creerlo y su corazón palpito de la misma manera cuando se encontraba con ella.

Se apresuró a abrir y sonrió de oreja a oreja cuando la miro ahí de pie en su departamento, tan radiante como siempre, con su delicioso perfume y buen gusto al vestir.

–¡Hola! –saludo de manera inocente.

–¿Has venido a decirme lo paranoico que estoy? –fue un reproche.

Pero al ver sus ojos verdes, dejo cualquier malestar aun lado. Estaba hipnotizado por ellos y esperaba dar ese mismo sentimiento a la portadora de tan magnifica aura.

–No –le respondió de manera dulce–. Solo quería pasarme por aquí para asegurarme de que estabas bien. Parecías algo agitado antes.

–Estoy bien –claro que lo estaba, Asami llego hasta él.

Sintiendo sus hormonas alteradas, se aventuró a acercarse más lo tenía loco de amor y parece que todos sus esfuerzos por darle a conocer esa verdad estaban rindiendo frutos.

Asami sabía muy bien de los sentimientos del Alfa y aunque no le correspondía de ese modo seguían teniendo una amistad y ya que él la ayudo en un momento difícil ella se sintió responsable por brindarle esa misma seguridad. Así que organizo una comida para que se pudieran relajarse ese día.

–Quizás necesitas una noche libre –invitó–. ¿Por qué no vamos a cenar algo?

Esto lo hizo sentir alagado haciendo que su pecho se inflara. No se esperaba el repentino ofrecimiento y claro que no lo desaprovecharía además sería la segunda vez que saldrían juntos a solas.

–¿Donde? –trato de no sonar tan desesperado.

–La cocina de Kwong –expreso con una sonrisa radiante, esperando que Mako dejara de estar tan estresado por su trabajo.

El Alfa le mostro su mejor sonrisa, deseoso por compartir un momento intimo con la ingeniera.

Aunque pensándolo bien, podríamos quedarnos aquí y hacer algo. Fueron sus pensamientos mientras miraba sin recato cada una de las curvas de la mujer. Asami era el tipo de chica que podría traer loco a cualquiera de los 3 grupos y ahí estaba el y su gran oportunidad de acercarse aún más a ella.

Nada podría arruinar el momento hasta que alguien toco la puerta y era la policía que se adentró a su departamento alegando que había actuado a espaldas de la jefa y robado propiedades que le pertenecían a industrias futuro.

Aun con todos sus instintos de Alfa, Lin supo que Mako no mentía pero las pruebas eran muy convincentes. Debía hacer cumplir la ley.

–Tiene que haber un error –Asami no podía creer lo que ese policías le estaban diciendo.

–Siento ser yo quien te lo comunique, guapa, pero tu novio es un policía corrupto. Esta operación en cubierta era solo una manera para mantenerte alejada de tu almacén. Te ha estado usando todo este tiempo.

La ingeniera, se quedó atónita, no daba por sentado que esa era la intención de Mako, no cuando había mostrado querer ayudarla en todo momento.

–No es verdad Asami –le dijo exasperado por que creyera su palabra–. Nunca haría nada que te pudiera hacer daño.

Los oficiales se llevaron al Alfa a la comisaria. Mientras que Asami se quedó a solas con Lin.

–Se supone que estaría en tu nuevo hogar abriendo cajas.

–Ahora no jefa.

–¿Que sucede entre tú y ese chico?

–Es solo un amigo.

–No se hacen visitas a los amigos a esta hora.

–Jefa por favor.

–Ten cuidado Asami, no voy a poder estar siempre para protegerte.

Se tallo la cien con su mano, no podía creer que precisamente él hubiera sido la que lo había traicionado. Se mostraba siempre atento a protegerla en todo y ahora parecía que había sido una completa mentira.

–Creo que Jinora está destinada a guiar al Avatar –alego Kya después de ver los intentos inútiles de su hermano por entrar al mundo espiritual.

–¡Jinora no va a entrar al mundo de los espíritus! –Exclamo furioso y temeroso en partes iguales–. No está preparada para los peligros del otro lado.

Continúo alegando pero Korra le expreso que se estaban quedando sin tiempo y Jinora intervino con que ella podría guiarla.

Después de unos minutos de meditación ambas entraron al mundo espiritual. Maravilladas por el paisaje que se extendía por kilómetros a la redonda.

–El Avatar está muerto y no podemos abrir el portal –le comunico Unalaq–. Te he fallado Vaatu.

–No me has fallado, aun –le confesó–. El Avatar sigue vivo.

¿Cómo lo sabes?

–Incluso si mi conexión con Raava ha sido cortada aun puedo sentir su presencia.

–La encontraremos.

–El Avatar te encontrara a ti. Acaba de entrar al mundo espiritual.

.

.

¡Hola chicos! ¿Adivinen quien ha vuelto? Pues sí, solo soy yo, Klein.

Mis Lady's, mis Lord's. He regresado en este hermoso grupo que ama el Korrasami.

Sé que he estado fuera mucho tiempo pero hasta hace poco he tenido un pequeño momento para tener otra vez la computadora. Así que he vuelto con todas las fuerzas que tengo para seguir las historias, así es, historias.

Recuerdo que alguien dijo que hay poco de esta temática del omegaverse así que he decidido que quiero complacerlos con 7 historias concentradas en este tópico.

Todo a su momento claro, ya las tengo decididas así que esperen:

Omegaverse: Los 7 De La Suerte.

El Supremo Alfa Proyecto Número 1.

Cuídense mucho y espero saber de ustedes pronto.

Que La Fuerza Los Acompañe…