3. Dos Habitaciones
Después de una noche recorriendo en las calles, cuando el mundo era verde y hermoso, Minato, un poco más rico y ya sin necesidad de un nuevo cargador para su telefono (el anterior se dañó al salir, por desgracia), se ejercitó en el lobby del segundo piso el resto de la noche.
Esa mañana, recalentó las abundantes sobras del día anterior y desayunó con sus dos senpai de nuevo. Nada interesante pasó durante la comida, con Minato declinando una vez más la invitación de Akihiko de unirse a su carrera matutina con base en que se había estado ejercitando en la noche.
"Kirijo-senpai." Minato habló mientras buscaban lugar en el tren. "¿Es cierto que tu familia es dueña de Gekkoukan?"
"Si." Mitsuru respondio rápidamente. "¿Por qué lo preguntas?"
"Curiosidad." Minato respondió. Un largo silencio siguió conforme el tren se acercaba a la escuela. Mientras pensaba en que decir a continuación, Mitsuru rompió el silencio sorpresivamente.
"¿Cómo han estado tus clases, Arisato? Entiendo que entrar a la escuela inmediatamente después de haberte mudado puede ser estresante, así que si alguna vez necesitas hablar sobre eso, siéntete libre de hacerlo conmigo." dijo.
"Eso no será un problema, senpai. De todos modos estoy acostumbrado a mudarme, y casi soy el primero de mi clase."
"¿En serio? Espero ver eso." Mitsuru dijo con una sonrisa.
"No te preocupes, senpai. Lo tengo bajo control." El tren llegó, y ambos mantuvieron su charla al entrar a la escuela. Minato escuchó un rumor acerca de una chica lloriqueando en una esquina, pero rápidamente se volvieron prácticamente quejas una vez que las personas comenzaron a verlo a él y a Mitsuru.
"¡¿Primero Yukari-san, y ahora Misturu-sama?!" oyó a un par de personas exclamar, clavándole dagas con los ojos.
"¡¿Qué diablos?! ¡¿El nuevo no estaba contento con irse con la más guapa de su grado?! ¡¿Cree que tiene que apuntar aún más alto o qué?!" fue uno de los comentarios mas ruidosos. Para cuando llegaron al edificio principal, tanto él como Mitsuru sabían que quedarse juntos iba a ser problemático.
"Te veré en el dormitorio, Arisato. Intenta no llegar tan tarde esta noche." Mitsuru dijo, dejándolo. Minato respondió con una pequeña reverencia, y se puso en marcha.
Quitando los tontos rumores que tanto se esforzó ignorar, el día escolar fue aburrido. Junpei pidió su ayuda cuando la Srta. Toriumi le preguntó algo de su clase por no prestar atención, y Minato consideró no hacerlo, ya que ciertamente no había ayudado a detener los rumores sobre él. Al final, le dió la respuesta correcta, y se ganó un poco de respeto por parte de Junpei.
Después de la escuela, Minato decidió que pasaría un rato en el Paulownia Mall, y visitar finalmente la tienda Power Records. A diferencia de muchas personas, él sentía un profundo respeto al obtener su musica de los CD's. Pero claro, con tanto tiempo en sus manos, no tenía mucho más que hacer cuando la mayoría del mundo dormía.
En su camino, sin embargo, dos personas vestidas de negro emergieron del mismo callejón por donde pasó. Era el niño y la mujer, sosteniéndose las manos como una madre y su hijo.
"Rayos, me vieron." Minato pensó. Volteó a otro lado, decidiendo abandonar sus planes, sólo para ver al hombre alto que estaba con ellos bloqueando su camino. "Doble rayos." Regresó su mirada, y la mujer con el niño se le acercaron. Los miró rápidamente.
La mujer estaba quieta como una tumba; estaba usando ropa de duelo y portaba guantes, medias, y un chal que cubría su cara completamente. Por lo que Minato podía decir, parecía ser una anciana. Por otra parte, el niño apenas lucía de doce, y estaba usando un pequeño smoking y guantes. Su cabello rubio era largo y lucía como si nunca se lo hubieran cortado, aunque estaba bien cuidado. Sin embargo, sus ojos eran amarillo brillante, tanto que podrían haber estado iluminados. Y para Minato, se veían siniestros.
"El Amo desea que lo acompañes." la mujer del velo dijo. Cuando lo hizo, sonaba que apenas era una adulto, para sorpresa de Minato.
"Si." el hombre detrás de él se unió. Sonaba tan intimidante como su apariencia sugería. "Por favor, hazlo."
Minato asintió, y la mujer y el niño se dirigieron al callejón oscuro. Él los siguió, su retaguardia ocupada por el hombre alto. Mientras caminaban, el niño tiró del brazo de la mujer. Ella se inclinó para escuchar algo que susurró en su oído, y asintió. Cuando llegaron al final, se detuvieron para mirar a Minato.
"Y aquí es cuando sacan sus armas." penso, rópidamente observando sus alrededores. A esta distancia, podría noquear a la mujer y tomar al niño como rehén.
"Minato Arisato, extiende tu mano izquierda." la mujer indicó. A pesar de la sorpresa de que ellos supieran su nombre, hizo lo que le pidieron. Mariposas negras y rojas vinieron de la nada, formando una daga. Antes de que Minato pudiera reaccionar, la hoja corto su piel, dejando ver algo de sangre. Aunque fue indoloro, retrajo su mano por reflejo. La daga bebió de su sangre, y se transformó en una llave roja.
Desapareció en el aire y reapareció en su mano izquierda. La miró. Su mano no tenía ningún corte o marca siquiera. Simplemente sostuvo la llave, y miró de vuelta al niño y a la mujer. Se habían desvanecido, y en la pared detras de ellos, una puerta que parecía sacada de la Inglaterra del siglo 18 rodeada de una sombra rojo brillante ahora decoraba la pared antes vacia. A su lado se paraba el hombre alto.
"Ven. Al Amo le gustaría presentarse apropiadamente." el hombre dijo, con un gesto hacia la puerta.
"Debería correr ahora mismo." Minato pensó. "Y si las alucinaciones continuan, le pediré a Akihiko-senpai que me noquee para poder dormir un poco." Sin embargo no lo hizo, y fue atraído a la puerta por una fuerza desconocida. Saco la llave, la colocó en la perilla, y vió como su cuerpo se deshacía en una nube de mariposas rojas y negras, como las que conformaban la daga.
Su mente se puso en blanco. Cuando se dió cuenta de que podía pensar nuevamente, estaba sentado en una habitación teñida de múltiples tonalidades de rojo y negro. Estaba sentado en una silla de cuero negro, frente a una pequeña mesa ajedrezada y el niño, quien se sentaba en algo mucho más perturbador: una pila de cráneos que formaba una pequeña silla para él. A su izquierda se encontraba la mujer del velo, y a su derecha, el hombre alto en traje de negocios.
"Bienvenido," la mujer comenzó, "a la Habitación Carmesí. Este lugar es su propia dimensión, libre de las restricciones del tiempo."
"¿Gran Fortuna? ¿Cómo es que esto es ser afortunado?" Minato pensó mientras se revolvía incómodo en su silla. Estaba seguro de que se estaba volviendo loco.
"Yo soy Paimon." la mujer dijo. "Y el es Lucifuge." el hombre hizo una reverencia. "Este es nuestro Amo. No está en mi poder el bendecirte con su nombre; él te lo dará si así lo desea."
"Un placer." Minato dijo, intentando no gritar de miedo.
"Relajate, chico." Lufifuge dijo. "Si el Amo te quisiera lastimar, ya estarías muerto. Estamos aquí para ayudarte. Nuestro amo sabe que pronto emprenderás un viaje. Uno muy entretenido, de hecho."
"¿Un viaje?" Minato preguntó.
"Ya lo veras." Paimon respondió. El niño alzó su mano y chasqueó sus dedos. Una carta negra apareció en la mesa frente a Minato.
"El primero de muchos obsequios." Lucifuge dijo, sonriendo. "Es muy importante que nunca te separes de esta carta; es el único medio para usar los regalos que te ofreceremos en el futuro."
Minato tomó la carta aprensivamente. Era totalmente negra en ambos lados. "Muchas gracias." Minato dijo, cambiando su mirada de persona a persona.
"Es muy pronto para que comprendas nuestros servicios. La próxima vez que nos veamos seras tu quien nos busque." Paimon dijo. Hubo un breve silencio después de eso.
"Fue un gusto conocerlos a todos." Minato dijo rompiendo el silencio. "Así que... ¿cómo me voy de esta... dimensión?"
"Del mismo modo en que entraste." Lucifuge respondió. Minato miró detrás de él, notando mientras se daba la vuelta que las paredes no eran paredes reales, sino un gran espacio vacío. El suelo, se dió cuenta, era una simple plataforma negra en medio de... lo que sea que giraba alrededor de él. Como hubiera sido, estaba demasiado preocupado por irse, y la puerta por la que entró estaba detras de su silla, sin conectarse con nada.
"Bueno, si me disculpan..." Minato dijo, levantándose lentamente de su silla. El niño asintió, como si le estuviera dando a Minato su aprobación para irse. Él no perdió tiempo y fue a la puerta. Agarró la perilla, y tuvo la misma sensación que al entrar.
Estaba parado en el callejon oscuro, sólo, y con la Puerta Carmesí brillando detras de él.
"Esa fue suficiente locura por un día." Minato pensó mientras salió apresurado del callejón. Power Records podía esperar otro día. Se dirigió al dormitorio tan rápido como pudo.
Entró con un suspiro, sólo para ver la forma de un cabello familiar sentado en la sala. Su corazón se detuvo. "¡MIERDA!" exclamó, saltando de regreso a la entrada del dormitorio. Yukari, Mitsuru, y el hombre voltearon a verlo. Viéndolo mejor, el cabello del hombre estaba mas desordenado para ser quien pensaba que era, y era café en lugar de rubio. Dió un suspiro de alivio, ignorando las miradas incrédulas en su dirección.
"Uh.. hola" Yukari saludó incomodamente.
"Entonces... tú eres nuestro nuevo invitado, ¿correcto?" el hombre de cabello café preguntó. Usaba lentes y portaba un traje de negocios, pero no era ni remotamente tan intimidante como Lucifuge. Especialmente ya que el hombre sólo llevaba una barba pequeña, mientras que Lucifuge parecia Wolverine con esteriodes.
"Si." Minato dijo, aclarándose la garganta. Se calmó un poco y se acercó a los tres. Mitsuru lo miró sospechosamente. "Lo siento, me recordó a alguien que conocía." Minato mintió.
"¿Oh? ¿Y quién podría haberte asustado tanto, Arisato?" Mitsuru preguntó. Él estaba pensando desesperadamente en una respuesta que tuviera sentido, pero por fortuna, el hombre cambió el tema.
"Vamos, Mitsuru. Todos tenemos nuestros demonios." dijo. "Empezemos de nuevo, ¿quieres? Buenas tardes. Mi nombre es Shuji Ikutsuki. Soy en Presidente del Consejo de tu escuela. "Ikutsuki"... Difícil de pronunciar, ¿verdad?"
"No realmente." Minato dijo en voz baja.
"Es por eso que no me gusta presentarme. Incluso yo me trabo a veces... Por favor, toma asiento." Ikutsuki terminó lo que Minato leyó de nuevo como una presentacion ya preparada.
"¿Es que todos en este dormitorio ocultan algo? O tal vez sea la paranoia... Ya estoy alucinando." pensó. Ignoró el pensamiento y se sentó junto a Mitsuru, para sorpresa de Yukari.
"Perdón por el lenguaje, senpai. Día loco." susurró mientras se sentaba. Mitsuru asintió, pero le dió una mirada que el sabia significaba que no toleraba arrebatos como ese.
Ikutsuki continuó donde lo dejo. "Me disculpo por la confusión concerniente a tu traslado. Sin embargo, puede que tome un poco más de tiempo antes de que recibas tu asignación de dormitorio. ¿Hay algo que quieras preguntar?"
Minato lo pensó por un segundo. Estaba seguro de que Ikutsuki podría referenciarlo a un psicólogo de primera, y estaba considerando seriamente ir con uno. Sin embargo, después de su pequeño estallido, no pensó que pedir terapia lo haría ver bien. "¿Se quedará para la cena? Si recuerdo bien, senpai dijo que podría cocinar para ella." preguntó, mostrándole a Mitsuru su recién practicada sonrisa. Aparentemente, la media sonrisa, o lo que fuera que era eso, lo hacía lucir bien. Lo sabía porque la había probado con un par de chicas cuando paso por el centro comercial, y ahora Mitsuru sonreía en su dirección.
"¡Oh! ¿Cocinas regularmente? No hemos tenido un cocinero en el dormitorio en mucho tiempo." Ikutsuki dijo.
"Sus desayunos son excelentes." Mitsuru dijo, mirando al presidente. "¿Se nos unirá?"
"No puedo rechazar una invitacion de medio dormitorio, ¿o si?" Ikutsuki rió. El comentario le dijo a Minato que ya había conocido a la totalidad de sus compañeros de cuarto. Tomó nota de eso, y se levantó de su asiento. Notó que Yukari los miraba raro tanto a él como a Mitsuru.
"Yukari, ¿tienes alguna preferencia para la cena?" preguntó. Ella se sorprendió un poco de que le preguntara a ella en lugar de a Mitsuru, como había predicho.
"No realmente." respondió rápidamente. Minato volteó a ver a Mitsuru, quién tenía una respuesta lista antes de que pudiera preguntar.
"Lo que hagas estara bien para mí, Arisato." Ikutsuki se encogió de hombros
"Huh... Epero que les guste la caserola." Minato dijo mientras se dirigía a la cocina. Todos parpadearon. "Fui a comprar ingredientes anoche. Ahora podemos preparar todo tipo de comida. Aún tenemos algo del curry de anoche si alguien lo quiere... asumiendo que Akihiko-senpai no le haya esparcido su polvo de proteína al resto."
Después de la cena, Mitsuru y Yukari se retiraron a sus cuartos. Minato decidió estudiar un poco, despidiéndose de Ikutsuki. Entonces, como era usual, a las 11:50 preparó su té.
En la sala de reuniones del cuarto piso, Mitsuru, Yukari e Ikutsuki observaban el monitor.
"No duerme mucho, verdad?" Ikutsuki preguntó mientras veía a Minato preparar el té.
"Olvidé informarle, Sr. Presidente, pero Arisato afirma no haber dormido en los últimos diez años." Mitsuru dijo.
"Tal vez no mentía..." Yukari se interrumpió. El trío miró en silencio mientras se aproximaba la medianoche.
El mundo cambió a su color verde enfermizo, y para sorpresa de todos en la habitación, Minato terminó su té en calma. Se movió a la mesita que había puesto cerca de su ventana, y tomó asiento, como siempre, viendo hacia la luna. La cámara se movió para seguirlo.
"Saben." Minato comenzó en la pantalla, sorprendiendo a todos. "Tengo suficiente té para un par de invitados. Siéntanse libres de venir."
"¿Él... sabe?" Yukari preguntó. Mitsuru frunció el ceño, e Ikutsuki parecía un niño emocionado.
"Si se preguntan como lo se... bueno, digamos que cualquier ruido en esta hora silenciosa es bastante notable." Minato continuo. "Especialmente algo tan distintivo como el sonido de una camara." Giró y miró directamente a la cámara, en lugar de hablarle a la ventana.
"En efecto, diez años sin dormir..." Mitsuru murmuró. Casi los estaba provocando cuando alzo su taza en un brindis burlón, y tomó un gran trago.
"Me gustaría saber como es que consiguieron que esa cámara funcionara. Pensaba que todo lo electrónico moría a esta hora... Independientemente de eso, si quieren tener una charla agradable, saben donde encontrarme." Minato dijo. Fue a rellenar su taza.
"Mitsuru-senpai…" Yukari comenzó.
"Ahora es obvio que posee el potencial." Mitsuru dijo. "¿Vamos con él, Presidente?"
"No creo que sea prudente hablarle ahora. Parece un poco... diferente, ¿no lo creen?"
"Ikutsuki-san tiene razón. Es un poco raro, pero... por lo general nunca se comporta así. ¡Y miren, sólo se le queda viendo a la luna!" Yukari protesto.
"¿Entonces su actitud durante el día es una fachada? ¿O sólo intenta asustarnos ahora?" Mitsuru se preguntó. Antes de que cualquiera pudiera expresar sus pensamientos, Minato terminó su segunda taza.
"Bueno, parece que mi acosador no se siente particularmente sociable..." Minato empezó. "Si claro, ¿a quién engaño? Todo me tiene al limite el dia de hoy." continuó, levantándose de la mesa. Puso su silla en su lugar, mirando a la camara una vez mas.
"Creo que deberíamos hablar con él. Incluso si algo está mal, es mejor confirmarlo de primera mano en lugar de especular." Mitsuru dijo. Sin embargo, mientras ella se levantaba de su silla, Minato saltó de su ventana, paralizando al trío.
"Parece que el plan se fue por la ventana." Ikutsuki dijo, conteniendo una risa. Mitsuru le dió una mirada gélida que lo silenció completamente.
"Takeba, quedate en el dormitorio con el Presidente. Vigila desde aqui y avisame si regresa. Akihiko y yo iremos a buscarlo." Mitsuru ordenó mientras salía de la habitación. Ahora mismo, Minato Arisato estaba al tope de su lista de prioridades.
