4. Despertar
Minato no sabía como había llegado a este lugar. Recordaba haber estado siguiendo una mariposa azul mientras caminaba por la ciudad, lo cual, como se dió cuenta en este momento, era una terrible idea para alguien que sufre de constantes alucinaciones.
La habitación donde se encontraba era azul profundo, con paredes conectadas por cadenas que parecían moverse constantemente. No, eso no era correcto. El cuarto mismo era el que se movía hacia arriba. Él estaba sentado, de nuevo en una silla extraña, ésta vez se asemejaba a una lira, y de nuevo, se girado hacia una mesa, envuelta en telas púrpuras, mirando a un hombre mayor, no muy alto, y con una nariz ridículamente larga sentado en un cómodo sofá, con lo que parecía una azafata de cabello plateado y ojos dorados a su derecha.
"Bienvenido a la Habitación Índigo." el hombre dijo.
"¿También hay una Habitación Turquesa? ¿Habitación Cian? ¿Habitación Magenta quizás?" Minato preguntó en broma. En este punto ya estaba cansado de las alucinaciones que lo acosaban. El hombre sólo le sonrió, y la chica a su lado rió.
"Por desgracia, jovencito, tu alma no es tan colorida." musitó. "Mi nombre es Igor. Encantado de conocerte. Esta es Elizabeth. Ella es una residente aquí, como yo."
"Un placer conocerte." Elizabeth dijo con una sonrisa.
Igor agitó su mano, y una libreta apareció en la mesa. Minato lo reconoció como el contrato que firmó.
"Ahora mis alucinaciones tienen continuidad... No estoy seguro si eso es bueno o malo." Minato pensó, observando el contrato.
"Esto no es una alucinación." Igor dijo, leyendo su mente. "Este lugar existe entre los sueños y la realidad, entre mente y materia... han pasado años desde que tuvimos un invitado. Solo aquellos que han firmado el contrato pueden entrar a este lugar... Por lo tanto, serás bienvenido en la Habitación Índigo. Estás destinado a perfeccionar tu habilidad única, y vas a requerir nuestra asistencia para lograrlo. Sólo te pediré una cosa a cambio... y es que te apegues al contrato, y asumas responsabilidad por las decisiones que tomes." Hubo silencio mientras Minato se tomó un momento para procesar toda la información. Después de un tiempo, se dió cuenta que tenía una pregunta.
"¿El tiempo se detiene aquí?" Minato preguntó.
"Oh no, jovencito. El tiempo sigue su curso en tu mundo mientras hablamos. Nadie puede detener el tiempo." Igor dijo.
"La Habitación Carmesí puede." Minato contestó. La sonrisa de Igor se convirtió en una mueca.
"Ese lugar no debería existir." Igor espetó. "De todos modos, ya que eres nuestro invitado de honor, no puedo decirte qué hacer. Es, después de todo, parte del contrato el que te responsabilizas por tus decisiones."
"Ya veo. ¿Debería esperar una llave en estos momentos?" Minato preguntó.
"Así es." Igor dijo, con su sonrisa de vuelta. Agitó su mano de nuevo, y una Llave Índigo apareció en la mesa. "Tómala y..."
"Dejame adivinar. ¿Debo encontrar una puerta azul brillante, y usar la llave para regresar?" Minato preguntó mientras guardaba la llave. Para su sorpresa, sintió la Llave Carmesí en su otro bolsillo, a pesar de no ver una puerta cerca.
"Es un poco tedioso si el invitado ya sabe como moverse entre dimensiones, ¿verdad?" Elizabeth rió. Igor la ignoró.
"Hasta que nos volvamos a ver..." le dijo a Minato. Con un movimiento de su mano, Minato tuvo la misma sensación que sintió al entrar y salir de la Habitación Carmesí. Se concentró, y se vió a si mismo reintegrarse a partir de mariposas azules en el mismo callejón oscuro del Paulownia Mall. La puerta azul estaba en la pared a su izquierda, y la roja a su derecha. Incluso cuando el mundo estaba de color verde, las puertas conservaban su color.
"Ni siquiera he tomado las cosas en exhibición, y segun Igor, el tiempo sí paso esta vez." Minato pensó. Decidió regresar al dormitorio, y ejercitarse para aclarar su mente.
Durante el desayuno, el cual se estaba convirtiendo en una especie de tradición en el dormitorio, Minato notó que tanto Mitsuru como Akihiko parecían tensos. Ambos le daban miradas sospechosas de vez en cuando, y nadie hablaba. El silencio era un poco agobiante, así que decidió aligerar el ambiente.
"Akihiko-senpai, escuché que el club de box está lleno. Es una pena, pues estaba interesado en unirme." Minato dijo.
"¿En serio?" Akihiko preguntó, sorprendido por el comentario repentino. "Pues tal vez pueda moves algunos hilos por ti. De todos modos hay un par de chicos en el equipo que casi no asisten. Creo que puedo echar a uno de ellos."
"Que suerte." Minato dijo. Desafortunadamente, mostró su sonrisa normal directamente a Akihiko, quien comenzó a ahogarse con su cafe. Mitsuru aclaró su garganta, e inmediatamente Minato se dió cuenta de lo que había hecho, y se concentró más en terminar su comida.
Akihiko terminó primero, y salió temprano para correr por la mañana, dejando a Minato y a Mitsusu a solas.
"Arisato." Mitsuru dijo cuando él terminó su desayuno. Ella ya había acabado también. "Me gustaría hacerte una pregunta, y quiero que seas honesto."
Minato la observó por un momento, y decidió que pasara lo que pasara, respondería con la verdad. "Probablemente ella sea la que estaba detrás de la camara." Asintió.
"¿Cuántas horas tiene el día?"
"Veinticinco." respondió. Ella se tomó un momento para considerar que decir a continuación.
"En la hora veinticinco... ¿has encontrado algo extraño?" preguntó.
"¿Te refieres a las cosas negras con máscara? Si, las he visto. También he matado una o dos." contestó.
"¿Cómo?"
"Con lo que pudiera usar como arma. No tengo ninguna preferencia, así que si necesito dispararles, apuñalarlas o golpearlas hasta que mueran, lo haré." Ambos se miraron fijamente. Hasta ahora, Mitsuru no podía encontrar nada malo en sus palabras, pero había algo raro.
"De acuerdo, me atrapaste. Prefiero los objetos afilados porque creo que si cortas algo en pedazos garantizas que esta muerto." Minato dijo, rompiendo el contacto visual. Mitsuru sonrió. "Entonces, ¿me estabas vigilando?"
"Era una de ellos, si." Mitsuru dijo. Él había sido completamente honesto con ella, por lo que no vió ninguna necesidad de ocultar información ahora inofensiva. "Deberíamos continuar esta conversación mañana. Prometo que todo será revelado para entonces."
Minato soltó una risa aterradora, justo cuando Yukari bajaba las escaleras. Se hubiera preguntado que era tan gracioso, pero la escena en sí era extraña. Mitsuru se sentó con una sonrisa de alivio mientras Minato se reía como un lunático.
"Uhh..." Yukari empezó. Mitsuru volteó a verla, aun sonriendo.
"Takeba. Lo sabe."
Eso era todo lo que Yukari necesitaba escuchar de Mitsuru. Al terminar de lavar los platos, Minato mantuvo su sonrisa la mayor parte del recorrido en tren. Ese día llego con Yukari y Mitsuru como sus acompañantes. Pero estaba tan feliz por que el aire de secretismo entre ellos se había acabado como para molestarse en escuchar los nuevos rumores. Mitsuru estaba igual, pero Yukari se quedó un poco atrás de ellos conforme se acercaban a la entrada.
Después de un aburrido día escuchando al Sr. Ekoda, Minato comenzó a maldecir el hecho de no poder dormir. Junpei estaba más feliz de lo usual, pero no tenía idea de porque, y no le prestó mucha atención.
Al terminar la escuela, había decidido ir directamente al dormitorio, hasta que vió a Akihiko en la puerta.
"Hey." Akihiko dijo mientras se acercaba. "Hablé con los otros. Parece que diez años de insomnio no eran mentira."
"Si." Minato dijo y comenzaron a caminar juntos. "Si ya lo saben, ¿para qué la reunion de mañana?"
"Ikutsuki dijo que tenía que preparar algo." Akihiko respondió. "Pero basta de eso. Me preguntaba si -"
Antes de que pudiera terminar, un grupo de chicas corrió hacia el dúo.
"¡¿Cómo?! ¿El chico nuevo está con Akihiko-senpai también?" una gritó.
"¡Oh Dios mio! ¡Ellos dos! ¡Juntos! ¡AHHHH!" una un poco más alocada exclamó.
Minato y Akihiko intercambiaron miradas entre sí, y asintieron. Antes de que el enjambre los engullera, corrieron en direcciones opuestas.
Al terminar de técnicamente unirse a Akihiko para una carrera, Minato regresó al dormitorio. El lugar parecía animado, y ni siquiera tuvo que cocinar. Mitsuru había ordenado comida elegante que Minato estaba seguro que no podría conseguir en este lado de la ciudad para la cena. Después de una buena comida, algunas risas sobre espiar a alguien, una actualización de términos (en donde aprendió que la hora donde se volvía todo de un verde enfermizo se llamaba la Hora Oscura, y que los monstruos negros eran Sombras), y una charla sobre ajustarse a la escuela, Yukari soltó una bomba.
"Entonces, Minato," comenzó cuando termino de cenar. "¿Por qué te escapas durante la Hora Oscura?"
Todos se detuvieron. La pregunta también estaba en sus mentes, pero nadie se atrevía a decirla en voz alta. Minato miró alrededor, y vió que todos esperaban una respuesta, por mucho que intentaran ocultarlo.
"La verdad me llevo bastante lejos esta mañana." Minato pensó. "No puede ser tan malo."
"Para... ver que encuentro." Minato dijo, escogiendo su palabras con cuidado. Ikutsuki se ajusto sus lentes, y Mitsuru se tensó. Ya lo habían atrapado. "Cuando era niño... la mayoría de mis padres adoptivos no me daban mucha libertad. Así que me escapaba en las noches, usualmente cuando todos se transformaban en ataúdes, bueno, transmutaban. Y descubrí que... podía tomar cosas y quedar impune siempre." confesó. "¿Qué niño no querría esa clase de poder? Siempre tenía lo que quería. No tenía porque cumplir los estándares de alguien que nunca se preocupó por mí en primer lugar. Sé que estuvo mal, y que me debí de haber detenido, pero... ahora sólo es un hábito. En serio."
Hubo un largo período de silencio. Minato sentía una combinación de entre ser juzgado y ser compadecido.
"Minato." Mitsuru habló. Se sorprendió de que se dirigiera a él por su primer nombre. "Como tu senpai, sabes que no puedo permitir que continues por ese camino. Sin embargo, he... leído tu expediente. Y sé que tu vida ha sido difícil en maneras que no puedo comenzar a comprender. Pero, eso fue el pasado. Ahora debes mirar hacia el futuro. Ya nunca estarás solo." Ella le sonriá. "Bienvenido al SEES."
CRACK!
La visión de Minato se nubló con lo que reconoció como una Carta de Tarot. Era la número cero, describiendo un hombre sosteniéndo una bolsa atada a un palo con un perro.
Yo soy Tú... y Tú eres Yo...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano El Loco...
No le prestó mucha atención. Estaba demasiado sorprendido con la respuesta de Mitsuru como para hacerlo. Después de que le aseguraron que no sería juzgado por lo que hizo en el pasado, continuó y prometió no volver a robar durante la hora oscura... a menos de que fuera estrictamente necesario.
Pasó la noche pensando en lo que acababa de suceder. El tiempo siguió su curso sin que lo notara, y se había pasado su hora del té. Era la Hora Oscura, y mientras aún reflexionaba los hechos del día, un fuerte golpe sacudió el dormitorio. Cuando se levantaba para vestirse, escuchó a Yukari gritando y llamándole.
Corrió para verla, arco en mano, cargando una espada corta. "¡Minato! ¡Tenemos que irnos! ¡Es un ataque de las sombras, y Akihiko-senpai no puede con ellas!"
Minato asintió. Ella estaba alterada, así que inmediatamente se dió cuenta de que él mismo tendría que ser el cerebro de la operación. Tomó la espada sin dudarlo. "Salgamos por atrás." sugirió.
Los dos bajaron corriendo las escaleras, sólo para escuchar golpes en la puerta trasera. Así que se apresuraron hacia arriba, piso tras piso, con los golpes haciéndose más y más fuertes, hasta que llegaron al tejado.
"Deberíamos estar a salvo aqui arriba." Yukari dijo entre jadeos. Fue entonces cuando Minato notó que la noche había traído un hermosa luna llena, lo que más le gustaba de la Hora Oscura. Por desgracia, su vista pronto fue bloqueada por una mano negra sosteniendo una máscara azul con un uno romano (I) grabado en ella, seguida por otras seis manos, cada una sosteniendo una espada.
"Probablemente esto es con lo que Akihiko-senpai estaba teniendo problemas." Minato pensó, preparando su espada. Yukari caminó hacia adelante, sacó su arma, y la puso en su cabeza. "Y ahora Yukari está contemplando el suicidio."
"Puedo hacerlo... Puedo pelear..." Yukari murmuró, mientras sus rodillas temblaban. La sombra, o más bien, el Mago, nombrado por su Arcano, arrojó un brazo para apuñalarla.
Minato la empujó al lado, tirando el arma de su mano, y alzó su espada. Metal chocó contra metal cuando desvió la espada de la sombra. Lanzó un ataque al brazo. No pudo cercenarlo, pero se las arregló para hacer un corte profundo, haciendo retroceder al Mago.
"¡Espera!" Yukari gritó. "¡No puedes pelear sin una Persona!"
Minato no sabía lo que una Persona era, pero no tenía tiempo para preocuparse de eso. La sombra comenzó a atacarlo rápidamente, forzandolo a correr por el tejado. No podía bloquear un ataque directo, viendo como el Mago dejaba pequeños cráteres con cada golpe.
Tenía que acercarse. Esquivando y eludiendo, acuchilló los brazos que se ponían a su alcanze cuando podía, aligerando la barrera de ataques. Casi alcanzó la máscara cuando el Mago abrió su boca.
"¡Muévete, Jefe!" una voz gritó en su cabeza. Rodó fuera del camino, bajó los brazos colgantes, sólo para ver que el lugar donde acababa de estar estallaba en un pilar de llamas. "¡Debes invocarme! ¡Podemos acabar con ésta cosa!"
"Ahora oigo voces en mi cabeza. Genial." Minato pensó, ahora corriendo por su vida de los pilares de fuero apareciendo a su alrededor.
Mientras lo hacía, notó que Yukari se había desmayado. Sin embargo, lo que llamó su atención fue el chico que le había dado el contrato. Parado un poco alejado de ella, donde su arma estaba.
"¿Puedes hacerlo?" preguntó en broma, poniendo su dedo en su cabeza a manera de pistola.
"¡¿Lo ves, Jefe?! ¡Él lo entiende!"
"Ahora mis alucnaciones pueden verse y comunicarse entre sí." Minato apenas esquivó un golpe rápido en su dirección. Corrió hacia el arma tirada, la recogió, y tomó una pose. Con estilo.
La pistola tocó su sien, y tiró del gatillo.
"¡Per...so...na!" susurró, sonriendo repentinamente. En lugar de pedazos de cerebro, fragmentos de vidrio azul salieron volando de su cabeza, y un vacío oscuro se materializó detrás de él.
"¡El Jefe me invoca!" la voz en su cabeza gritó. El vacío se convirtió en una gabardina negra. Debajo de ella surgieron un par de piernas, completas con pantalones café oscuro y mocasines negros. Dos brazos esqueléticos salieron a los lados portando delgados guantes blancos. La cabeza fue lo último, revelándose como un cráneo vacío que usaba un sombrero de copa. Al final, la criatura era igual de alta que Minato.
"¡Jack El Destripador vive una vez más!" el ahora completamente materializado monstruo reía. Busco dentro de su chaqueta, sacando un cuchillo de carnicero gigante, casi de su mismo tamaño. "Yo, el Demonio de los Locos, Maestro de la Mutilación Corporal, haré tu voluntad!"
Minato no lo pensó dos veces. Jack El Destripador voló hacia adelante y Minato cargó después de él. El Mago arrojó sus brazos para atacar, pero Jack los esquivó y los cercenó limpiamente. Minato cortó el resto de las extremidades que aún se agitaban mientras continuaba.
"¡Al diablo tu cabeza!" Jack gritó cuando alcanzó la máscara. Un corte limpio la separó del resto del cuerpo, y la máscara voló hacia atrás. Minato saltó, rebotó en la espalta de Jack, y la partió en dos antes de que tocara el suelo.
Cuando aterrizó, sintió algo hervir dentro de él. Repentinamente, un segundo vacío oscuro se materializó frente a él. Esta vez, se transformó en una camisa rosa abotonada. Pantalones de bufón blanco y rosa aparecieron a modo de piernas, complementándose con pies esqueléticos y botas rosadas, seguidos por los brazos, los cuales eran simples y esqueléticos a excepción de los guantes blancos. Finalmente, la cabeza de esqueleto apareció, ésta vez portando una boina rosa complementado con una pluma negra. Un violín se materializó en la mano derecha de la figura, y sostenía el arco en la otra."
"¡Una verdadera actuación, Jefe! ¡Y tú tampoco lo hiciste mal, Jack!" el nuevo esqueleto rió. Antes de que cualquiera pudiera interrumpir, tocó una nota aguda en su violín. "Permíteme presentarme, Jefe. ¡Soy David, Amo del Violín del Diablo y Demonio de los Magos! ¡Que nuestros enemigos tengan su último baile, el baile de la muerte!"
"¡Esperen!" Minato gritó. Ambos esqueletos se detuvieron abruptamente. Él aún estaba jadeando debido a su última batalla, y no estaba de humor para una conversación amena. "¿Qué son?" Los esqueletos se miraron el uno al otro, y luego a Minato.
"Lo siento, Jefe, no podemos decirlo" David dijo.
"Sólo el Gran Jefe puede responder preguntas como esa." Jack intervino.
"¿Gran Jefe?" Minato preguntó.
"Probablemente tenga a todos llamándole 'Amo'. Ya lo haz conocido, sabes." David dijo.
"Rayos. Se exactamente a quien se refieren." Minato pensó mientras los observaba. Sin saber que hacer, ambos Demonios se desvanecieron, disolviéndose en la oscuridad.
"No te preocupes, Jefe." Minato escuchó a David en su mente.
"Todo será revelado muy pronto. Si realmente te molesta, ve a ver al Gran Jefe de nuevo."
Minato estaba pensando que hacer a continuación cuando se dió cuenta de que alguien decía su nombre. Volteó y vió a un Akihiko herido y a Mitsuru correr al techo. "Estoy bien." dijo, agitando su espada en el aire. Estaba a punto de caminar hacia ellos cuando tuvo una sensación extraña. Por primera vez en diez años, Minato Arisato dejó de estar consciente.
