5. Cambios menores
Minato se encontró a si mismo en la Habitación Índigo una vez más, frente a Igor y a Elizabeth.
"Chicos, sé donde esta la puerta. Ya pueden dejar de hipnotizarme para venir aqui." dijo. Elizabeth rió.
"... También me alegra verte, jovencito." Igor dijo después de un rato. "Te quedaste inconsiente después de despertar tu 'poder'... Nada de que preocuparse. En cuanto a tu llamado..." se detuvo.
"¿Qué hay con eso?"
"Lo que mi amo está omitiendo es que tu llamado no fue propio de un humano." Elizabeth dijo. Igor le lanzó una mirada penetrante. Quizás estaba intentado amenazarla, pero sólo consiguió hacerla sonreir juguetonamente.
"Así es. El que debió responder a tu llamado... algo... le ha pasado." Igor afirmó. "Tu poder... debía haber llamado a una Persona. Pero llamaste a un Demonio en su lugar. Dos, de hecho."
"Observador, ¿eh viejo?" Minato escuchó a una voz familiar preguntar. Miró a su derecha, y flotando en el aire estaban dos pequeños cráneos, uno con un sombrero de copa y uno con una boina rosa con una pluma negra encima. Eran Jack y David, el último siendo el que había provocado a Igor.
"¿Por qué están aquí ustedes dos?" Minato preguntó.
"¡Somos tus secuaces, Jefe! ¡De ningún modo vamos a dejarte cruzar dimensiones por tu cuenta!" Jack dijo. David parecía estar gruñendoles a Igor y a Elizabeth mientras decía esto.
"Fuera de aquí." Igor murmuró. Alzó su mano, y ambos cráneos se hicieron polvo. Aclaró su garganta. "Como iba diciendo, invocaste Demonios. Una Persona es una faceta de tu personalidad que reacciona a estímulos externos... una máscara, podrías llamarle. Es un poder que depende de la fuerza de tu alma."
"Por otro lado," Elizabeth comenzó. "un Demonio es una entidad completamente aparte. Es un ser antiguo, sin forma y primitivo que se alimenta directamente del alma de su portador. Con el uso prolongado, podrías enfrentar complicaciones en el camino."
"En efecto, las tendrás. Sin embargo, parece que el mar de tu alma aún no se ha contaminado." Igor terminó. "Habría guardado esto para otra ocasión, pero creo que es mejor que te lo diga de una vez. Tu poder es único porque te permite invocar multiples Personas, a diferencia de otros. El tuyo es el llamado el poder del Comodín. Tus habilidades crecerán a medida que desarrolles Vínculos Sociales. Mientras más fuertes sean tus Vínculos Sociales, más poderosa será tu... habilidad... de Persona." Igor dijo, diciendo más lento esa última parte. Minato nunca pensó que la expresión de Igor pudiera albergar sorpresa alguna. Elizabeth parecía como si estuviera lista para pelear, con una sonrisa arrogante en su cara. Ambos miraraban detrás de él.
Lentamente, Minato giró su silla. Vió exactamente lo que esperaba no ver. La parte trasera de la Habitación Índigo había desaparecido. Detrás de él estaba la Habitación Carmesí, aparentemente consumiendo la Habitación Índigo cada vez más. Lucifuge y Paimon atendían al niño rubio como era usual, parados a cada lado de su silla. Si Minato hubiera podido, se habría orinado encima ahí mismo.
"¿Terminaste de divagar, duende?" el chico preguntó. Esas palabras combinadas con la voz de un inocente niño sólo sirvieron para hacerlo aún más terrorífico. Elizabeth abrió de golpe el libro azul que sostenía, mientras que Igor se retiraba sus guantes sigilosamente. Hubo un silencio que pareció durar una eternidad, hasta que el niño habló. "¿Esa es la bienvenida que recibo?" preguntó.
David y Jack se materializaron junto a Minato. Lo sacaron de su silla y se inclinaron con él en el suelo, formando una reverencia triple.
"¡Piedad, Gran Jefe!" ambos gritaron. Minato estaba sorprendido por haber sido arrastrado al suelo.
"Basta de juegos, Profanador." Igor espetó. "Mi amo no perdonará esta intrusión."
"¿En serio? La última vez que ví, tu amo no se metía en asuntos humanos." Lucifuge dijo.
"No lo he visto tomar acción en milenios, de hecho." Paimon intervino.
"Aún así, no podemos simplemente dejar entrar a cualquiera al alma de nuestro invitado." Elizabeth replicó, dando un paso adelante.
"Arriba, sirviente." el niño dijo. Minato hizo como se le pidió inmediatamente, sin siquiera darse cuenta que se dirigían a él en primer lugar. David y Jack desaparecieron. Sin pensarlo, buscó en su bolsillo y sacó la carta negra que había recibido antes. "Me gusta la palabra "primordial" como descripción de los poderes de mis sirvientes..."
La habitación tembló, e Igor se levantó de su silla. El fondo de la carta negra formo un '-I'* de un rojo brillante, el cual se expandió para formar la silueta de un cráneo, mitad humano, mitad cabra, con un cuerno saliendo en el lado humano.
"Yo soy tu Amo... Y Tú eres mi discipulo..." el niño dijo con una voz grave. La existencia misma parecía temblar con cada palabra. "Tu que poses la Carta de la Bestia... Te daré una porción de mi Majestad... Obtendrás la fuerza oculta de tus Demonios... Y te regocijarás en mi Luz... La Luz de Lucifer..."
La realidad dejó de temblar. Minato ya no tenía miedo de nadie en la habitación.
Vínculo Social del Demonio, Rango 1." pasó por su mente. Se sintió exponencialmente más poderoso, y pudo sentir que David y Jack se hicieron más fuertes también. Esta vez, sin ser forzado a nada, Minato tomó la Carta de la Bestia con una sonrisa.
"Gracias... Amo." Minato dijo. Entonces hizo una reverencia un tanto formal. Lucifuge estaba emocionado, y aunque la cara de Paimon estaba cubierta por el velo, su entusiasmo era aparente por los pequeños aplausos de celebración. Mientras tanto, Igor frunció el ceño. Elizabeth por otro lado, bajo su guardia. Estaba... interesada en lo seres que ejercían tanta influencia en el invitado más reciente de la Habitación Índigo.
"Esa carta es mucho mejor que aquellas tontas cartas de Tarot con las que al duende de allá le gusta jugar." Lucifer dijo. "Sin embargo, sólo he modificado tu poder. Aún eres un Comodín... aunque tal vez notes que algunos de tus Vínculos Sociales se han vuelto mas... interesantes, de lo que usualmente serían."
"¡¿Qué?!" Igor exclamó finalmente. "¡¿Cómo te atreves a entrometerte con los planes del amo?!"
"Oh vaya, parece que hemos hecho enojar al duende un poco." Paimos rió.
"¿Deberíamos escoltar a nuestro invitado fuera de aqui?" Lucifuge pregunto. Lucifer negó con la cabeza, y chasqueó sus dedos. Minato miró como su cuerpo se desintegraba en mariposas negras y rojas una vez mós. Había desaparecido.
"Burlarse del discurso de mi amo, corromper a uno de sus favoritos... Seas un dios o no..." Igor comenzó. La mesa, los relojes, la decoración, e incluso el color de la Habitación Índigo parecían dirigirse a él. Cada carta de tarot, desde El Loco hasta El Universo, flotaron a su alrededor en circulo. Elizabeth se colocó delante de él, con el libro listo.
"¡Margaret! ¡Theo!" ella gritó. Inmediatamente, apareció una mujer adulta de cabello más largo vestida de una manera similar a Elizabeth, flotando con un libro similar y su propio juego de cartas de tarot, aunque estaban menos ordenadas que las de Igor. Le siguió un joven que bien podría pasar como la versión masculina de Elizabeth, portando otro libro azul.
"Ni siquiera tú puedes ganar contra tres Avatares del Poder y uno que tiene control total sobre el poder del Universo." Igor dijo ente dientes. Lucifer simplemente les sonrió, y movió su mano. Lucifuge y Paimon dieron un paso atrás. Mientras la Habitación Carmesí los envolvía a todos, Lucifer se puso de pie.
"¿Avatares del Poder? Mis mejores sirvientes se divierten matándolos en su tiempo libre." musitó. El ambiente se hizo más pesado, y la Habitación Carmesí se oscureció. "En cuanto al Poder del Universo... es una pena que sólo hayas dominado uno de sus aspectos."
Los ojos de Igor se agrandaron. Los tres vestidos de azul vacilaron. Lucifer lentamente se elevó en el aire, el lugar seguía oscureciéndose hasta ser de un rojo sangre. "Aunque con cuatro oponentes, quizás esto no sea tan decepcionante como pensé que sería." Una aura negra envolvió su cuerpo, rodeándolo de una impenetrable esfera de oscuridad. Empezó a sacudirse violentamente, cambiando de forma y expandiéndose.
"Traten de no aburrirme, ¿quieren?" preguntó desde dentro. La realidad tembló una vez más.
Minato despertó e inmediatamente se alzó de su cama de hospital. Tán rápido, de hecho, que hizo gritar a Yukari.
"Eso fue ruidoso." Minato dijo, rascándose la parte trasera de su cabeza.
"Que- Hey, vamos. ¿Es todo lo que tienes que decir?" preguntó, molesta.
"No realmente. ¿Donde estoy?"
"En el Hospital Tatsumi Memorial... Dios, ¿no te preocupa saber cuánto tiempo has estado durmiendo? ¿O el hecho de que yo estaba aqui?"
"De hecho, si. Pero primero lo primero... ¿estás bien?" Minato preguntó.
"Oh, uhh, si, estoy bien... gracias por preguntar." Yukari respondió, un poco sorprendida por la pregunta. "Has estado durmiendo una semana... No creo que eso compense diez años sin dormir, pero no pudo -"
"¡¿UNA SEMANA?!" Minato gritó, asustándola un poco. "¡ME HE PERDIDO DE MUCHO EN LA ESCUELA! ¡MIS MÚSCULOS DEBEN DE ESTAR ATROFIADOS! ¡MIS TÉCNICAS DEBEN ESTAR SUFRIENDO!" gritó, rápidamente desconectado todo lo que lo ataba a la cama de hospital. "¡NO PUEDO DESPERDICIAR NI UN MINUTO MÁS!"
Yukari estaba aturdida. Nunca pensó que Minato fuera de los que entran en pánico, y aún asi aquí estaba, volviéndose loco por haberse quedado dormido una semana. Era divertido, hasta que se dió cuenta de que la había interrumpido.
"¡Hey, cálmate! ¡Tengo algo importante que decir, maldición!" espetó. Minato, ahora fuera de la cama, se detuvo en la puerta.
"Ella te desea, Jefe." Jack dijo en su mente.
"Yo puedo poner el ambiente cuando quieras." David comentó.
"Lo dudo mucho." Minato pensó. Giró para verla. "¿Y qué es?" preguntó, intentando no sonar asustado por los pensamientos que David y Jack ponían en su mente.
Jack estaba ocupado contaminando su mente con pensamientos sucios que rápidamente escalaron a raras y grotescas ideas sobre mutilación sexual. David, por su parte, lo bombardeaba con imágenes de Minato siendo el amo de Yukari y forzándola a bailar para él, de nuevo, de manera pervertida. Para cuando pudo aclarar su mente, Yukari casi había acabado de hablar.
"Lo siento... No habrás pasado por esto si no fuera tan cobarde..." Yukari terminó, luciendo en extremo decepcionada.
"¡MALDITA SEA! ¡ME LO PERDÍ TODO GRACIAS A USTEDES, PAR DE IDIOTAS!" Minato gritó en su mente. Por extraño que parezca, sintió que les había inflingido dolor real a Jack y a David, pues sintió la presencia de ambos parpadear dentro de él.
"Podemos decirte lo que dijo después, Jefe... Perdón por eso..." Jack se disculpó. David no dijo nada, pero Minato pudo sentir su verguenza.
"No es culpa tuya." Minato dijo, dando una respuesta al aire.
"Gracias... pero aún asi... Y aquí estoy, diciéndote todo esto en el momento que despiertas. Mientras esperaba, pensaba, "le he estado ocultando tantas cosas... Tan pronto como despierte, le diré la verdad." Asi que, gracias por escuchar. He querido compartir esa historia con alguien desde hace tiempo. ... Bien, es hora de que me vaya. Les diré a los demás que ya despertaste. Tómatelo con calma, ¿está bien? ¡Sé un buen paciente! Y no dudes en llamar a la enfermera. Estoy segura de que te cuidará bien." Se levantó para irse. "...Hasta luego."
Yukari se fue, luciendo un poco mejor consigo misma.
"Hurra, por las respuestas genéricas." Minato pensó. Escucho las risas de Jack y David en su mente. Después de ser dado de alta, regresó de inmediato al dormitorio. David le contó la historia de Yukari sobre haber perdido a su padre al igual que Minato y sobre no llevarse bien con su madre, lo que el llamó 'un montón de tonterías, poque ella al menos recuerda a sus padres'. Eso hizo reir a Minato.
"¿Pero como saben que no recuerdo a mis padres?" Minato preguntó.
"Ahora vivimos en tu alma, Jefe. No estaremos aquí para siempre, pero por ahora, sabemos todo lo que tu sabes además de lo que ya sabíamos. Así es como nosotros los Demonios obtenemos conocimiento y nos mantenemos al día. Es así como podemos hablar tu idioma." David contestó.
"Huh. Es bueno saber que no puedo esconder ningún secreto de ustedes, me guste o no." Minato pensó.
"¡Oh, vamos, Jefe! ¡Existimos gracias a ti! ¡No hay perra alguna digna de convertirse en un cadaver abstracto que pueda hacernos traicionarte!" Jack gritó en su mente. Notó que Jack era, por mucho, el más ruidoso de los dos. Una vez que superó la colorida imagen plantada en su mente, escuchó la melodía Smooth Criminal de Michael Jackson ser tocada en violín mientras se acercaba a la entrada del dormitorio. No había nadie en la calle tocando instrumento alguno.
"Sólo probaba algunas canciones que pensé que sonarían bien, Jefe. No me hagas caso." David dijo cuando entró al edificio. Se dió cuenta de que tener seres vivos en su cabeza todo el día podria ser problemático, por lo que tuvo una idea.
"¿Ustedes pueden manifestarse en versiones más pequeñas como lo hicieron en la Habitación Índigo, cierto? En lugar de estar en mi cabeza todo el día, ¿por qué no salen por ahí como figurillas vivientes cuando esté en el dormitorio?" Minato preguntó.
"¡¿Hablas en serio, Jefe?!" ambos exclamaron.
"Claro." Ellos comentaron entre sí lo increíble que era su Jefe.
Al entrar, fue recibido por Mitsuru y Akihiko, quienes preguntaron por su salud. Les respondió que estaba bien, y les dijo que haría todo el trabajo que se le acumuló en los días que no asistió a la escuela para no atrasarse.
"Admiro tu dedicación." Mitsuru elogió. "Pero asegurate de descansar si no te sientes bien... Tendremos una reunión en la sala del 4to piso mañana después de la escuela. Debes estar descansado para entonces."
"Claro, Mitsuru-senpai." dijo, practicando su sonrisa no aterradora. Había pasado una semana dormido, y su memoria muscular parecía haberse ido. Ésta era esencial para una Vida Social saludable, la cual aparentemente tendría que fortalecer. Se separó de los demás después de haberse despedido, fue a su habitación y se paró frente a la mesa bajo la ventana.
"Salgan." pensó, tomando por instinto la Carta de la Bestia de su bolsillo. Ésta humeo, y por un momento, pensó que un portal de fuego infernal estaba a punto de aparecer en el suelo, hasta de el humo negro se detuvo, formando dos pequeñas esferas parecidas a aquellas cuando los Demonios aparecieron por primera vez, y crearon una versión en miniatura de cada uno en su escritorio. Ambos eran tan altos como un lápiz, y sus cabezas eran desproporionadamente mas grandes comparadas con el resto del cuerpo.
"¡Qué hay, Jefe!" Jack saludó. Estaba dándole un vistazo a la habitación, pero entonces sacó su cuchillo y dió un tajo a una mosca que pasaba a su lado, cortándola. Justo por la mitad.
"Un escenario excelente." David observó, mirando alrededor. Comenzó a tocar, y, para alivio de Minato, su violín sonaba completamente normal, aunque mucho más despacio. Por extraño que parezca, sus voces también.
"Bueno, de hecho pensaba seriemente en acabar con las tareas de la escuela. ¿Qué haran ustedes dos?"
"Practicar." David dijo calmadamente. Minato encontró gracioso el hecho de que una criatura demoniaca que ha vivido por siglos aún sintiera la necesidad de practicar.
"Yo igual." Jack dijo.
"¿Qué cosa?"
"Malabares con cuchillos. Y tal vez lanzamiento de cuchillos. ¿No tendrás algo que pueda usar como blanco, o si?"
Minato tomó una caja de cartón vacía, y la colocó en el suelo de su cuarto. "Diviértanse." dijo. Para cuanto regresó a su asiento, ya escuchaba el leve sonido de algo siendo cortado.
"Lanzamiento de cuchillos y práctica de violin mientras hago tarea. Tal vez no fue una buena idea."
Minato se sentó alegremente a ver la luna durante la Hora Oscura, bebiendo su té. Jack y David ahora eran de tamaño real, aparentemente incapacez de manifestarse de cualquier modo a excepción de su forma verdadera. Jack estaba bebiendo té a insistencia de Minato. Después de todo, había tomado unas deliciosas galletas de la tienda de la esquina en menos de tres minutos gracias a su velocidad sobrehumana. David tocó varias canciones, esta vez a todo volumen, mientras tomaban su bocadillo. Minato lo disfrutaba, aclamando cada presentación. Se inclinó hacia atrás en su silla y sonrió cuando empezaba su segunda taza de té.
"Esta fue una gran idea."
* El símbolo formado es un 'menos uno' en numeral romano. -I
