7. Torre Minúscula, Parte I
Minato hizo otro desayuno para conmemorar la llegada de Junpei al dormitorio. Por desgracia, Junpei bajó las escaleras a tiempo para ver a Minato irse junto a Mitsuru y Akihiko, quien finalmente lo llevó consigo para una carrera matutina. Por lo tanto, se quedó a desayunar solo.
Llegar a la puerta principal con Akihiko fue de hecho la peor idea que pudo haber tenido. Alcanzó a escuchar pequeños grupos de chicas susurrar a sus espaldas constantemente.
"Oh por Dios. ¡AkiXMina por siempre!"
"Amor de Senpai y Kouhai... ¡Es tan kawaii*!"
"Minato podría pasar por una chica si se deja crecer el cabello... ¡vamos, ya cambia tu nombre a Minako de una vez!"
Ambos dieron cuatro pasos pasando la puerta principal antes de decidir separarse, temiendo lo que pasaría si entraban en el edificio principal juntos. Había demasiada gente como para escapar de otro enjambre de chicas.
Minato tomo el almuerzo con Junpei en clase como disculpa por irse temprano en la mañana.
"En serio, ¿qué hacen cuando se van tan temprano?" Junpei pregunto mientras comía.
"Hablamos un poco, o sólo nos vamos a clases." Minato dijo. Junpei suspiró. Yukari, presente todo el tiempo, dejó escapar un bostezo y fue con ellos.
"Creí que me quedaría dormida..." murmuró.
"Apuesto que espera ser entretenida." Minato pensó. No podía culparla. Si no fuera incapaz de dormir, estaba seguro de que ya lo habría hecho.
"¡Hey! ¡Tuvimos una interesante conversación sobre la adaptación clásica en la música moderna!" David dijo en su mente.
"Eh, suena justo." Antes de que la conversación pudiera continuar, Mitsuru entró al aula.
"Minato." le dijo. "Necesitamos hablar." Sintió que todos en el lugar lo miraban a él.
"Claro, Mitsuru-senpai." respondio. "¿Deberiamos ir a un lugar más privado?"
Mitsuru se detuvo y miró alrededor para ver a la mayoría de la clase observandolos. "Buen punto. Takeba, tú también."
"Hey, por qué-" Yukari comenzó a protestar. Minato chasqueó sus dedos frente a su cara, interrumpiéndola.
"Vamos, estoy seguro de que es importante." dijo, dándole una mirada y pronunciando 'Sólo SEES'. "¿Nos vamos?" preguntó. Yukari gruño un poco, pero se levantó y los siguió mientras dejaban el salón. Junpei fue completamente ignorado.
"Ese hijo de..." murmuró en voz baja. En el momento en que se fueron del aula, hubo silencio. Inmediatamente después, la conmoción más ruidosa que la clase 2-F había visto tuvo lugar.
"¡SANTO CIELO! ¡¿Vieron eso?!" una chica preguntó.
"¡Mitsuru-sama lo eligió PERSONALMENTE!" otra dijo.
"¡Minato-kun tiene a Yukari-san con CORREA!" un chico exclamó.
"Desapareció una semana, conquistó a Yukari-san y pasó con Mitsuru-sama... realmente eres un mago, ¿eh Minato?" alguien dijo. Junpei decidio que, por su propio bien, saldría del salón.
Mientras tanto, Minato, Mitsuru y Yukari llegaron al salón del consejo estudiantil, actualmente vacío.
"Primero que nada, me gustaría pedirles que regresen al dormitorio inmediatamente despues de la escuela. Tengo algo importante que anunciarles a todos." Mitsuru dijo mientras Minato cerraba la puerta.
"¿Eso es todo?" preguntó Yukari, oficialmente molesta.
"¿No le agrada Mitsuru, verdad?
"Puedo sentir cierta sed de sangre, Jefe. Es una luchadora." Jack le informó.
"De hecho, no. Mientras los demás han evitado el tema, siento que debemos hablarlo." Mitsuru respondió, acentuándo su postura. Movió su mirada de Yukari a Minato, y luego de nuevo a Yukari. "Takeba, tú eras quién estaba mas emocionada por Minato uniéndose al SEES. Ahora que hay otros dos miembros en tu grado, repentinamente perdiste el interés. ¿Qué pasó?"
Yukari se congeló. No esperaba que Mitsuru se concentrara en ella.
"Nada." djo. La respuesta fue en voz baja, y Mitsuru no iba a aceptar eso.
"Takeba. ¿Qué ocurre?" preguntó de nuevo.
"Zona de no tonterías, ¿huh?" Minato pensó.
"¡Jefe, tengo una idea!" David dijo. "¡Puedo hacer sonreir a esa chica!"
"¿En serio? ¿Como?" Minato preguntó. Podía ver que Yukari buscaba una ruta de escape desesperadamente.
"Sabes lo que enfrentaremos esta noche. Si vas en estas condiciones, ya sabes lo que le pasará a tu Persona." Mitsuru afirmó bruscamente.
"No es importante." Yukari dijo una vez más.
"Prestame tu cuerpo un instante. No haré nada malo, lo juro." David dijo.
"¿Que tal si... me dices que hacer paso a paso?" Minato replicó. Definitivamente no estaba cómodo dándole control total de su ser a David, pero los consejos podían ser inofensivos.
"¡Jefe! ¡Tengo años de experiencia con estas cosas! ¿No confías en mi?"
"... Bien."
Mitsuru se estaba molestando. En esta condición, Takeba no le servía en Tartarus. Si continuaba así, podría no ser capaz de usar su Persona durante un tiempo.
"Yukari." Minato dijo, rompiendo el silencio, su voz sonaba muy diferente de lo usual. Caminó y tomó la mano de Yukari entre las suyas. Ella retrocedió, pero se mantuvo firme. "Sé... que he sido... un monstruo contigo. Quizás, injustamente."
"Que demo-" Yukari comenzó. De nuevo, fue interrumpida, esta vez por Minato poniendo un dedo en sus labios.
"Shh, shh, shh... No hables." Minato dijo, acercándose. Su voz sólo podía ser descrita como... seductora. Mitsusu sólo observaba, pero incluso ella se sonrojó al presenciar la escena. "Tal vez sea una bestia... una bestia para tu belleza... pero lo que soy," se detuvo para dar un efecto dramático, y acercó su cara justo al lado de la de Yukari, "no debe decepcionarte... mi amor."
En este punto, Yukari lo empujó y le dió una fuerte chachetada. "¡Q-Q-Qu-Qué DEMONIOS te PASA! ¡PERVERTIDO!"
Salío apresuradamente del aula, su cara más roja que un crayón. Minato se sobó la mejilla. Eso dolió. Mitsuru permaneció ahí, con la boca entreabierta, pero la cerró rápidamente cuando Minato se giró para verla.
"Arisato." dijo en un tono frío, sus ojos entrecerrándose. La temperatura del lugar cayó repentinamente. Se enojó al darse cuenta de que la pequeña escena se dio frente a la Presidenta del Consejo Estudiantil en la Oficina del Consejo Estudiantil.
"Yo, que firmé el contrato." Minato murmuró para sí. No hizó ni el esfuerzo por escapar a su destino. Mitsuru preparo su evocadora. "Acepto total responsabilidad por mis acciones..."
"¡PREPÁRATE A SER EJECUTADO!" Mitsuru gritó. Y jaló del gatillo.
Yukari regresó a la normalidad para cuando la escuela terminó. Evitó a Minato durante el viaje de regreso, casi segura de que huiría aterrado si la veía. Sabía que Mitsuru lo ejecutaría, sin importar lo que él dijera.
Y no podía evitar darse cuenta de que ya no le asustaba, porque en realidad, él era tan idiota como Junpei. Un idiota extremadamente excéntrico que le hablaba a los esqueletos que invocaba con su mente, y dichos esqueletos le respondían con regularidad...
De acuerdo, tal vez aún le daba un poco de miedo, pero no tanto como antes.
Akihiko regresó al dormitorio. Según lo que había escuchado de Junpei y Yukari al final del día, estaba seguro de que Minato había sido ejecutado. Se iba asegurar de darle sus condolencias.
"Ya veo." Mitsuru dijo, observando un par de papeles en la sala. Minato estaba junto a ella, señalando una parte. "Creando ciertos estímulos con ostras que lentamente se deslizan hacia abajo mientras se descongelan..."
"Tortura psicológica." Minato añadió. "Conozco un lugar donde las venden... Jack piensa que el sistema de filtrado de agua sería el mejor, si prefieres no dañar el cuerpo de la víctima."
"Ese tal vez sea el método más efectivo para los miembros del SEES..." Mitsuru contempló. Yukari y Junpei caminaron y tropezaron con un Akihiko boquiabierto.
"¿Akihiko-senpai?" Yukari preguntó. Entonces volteó para ver a Mitsuru y Minato teniendo una discusión seria, cada uno referenciando a varios de los papeles repartidos en la mesa. Su mandíbula cayó.
"¿Yuka-tan? ¿Akihiko-senpai? ¿Qué pasa?" Junpei preguntó. En este punto, el dúo notó una conmoción en el dormitorio.
"Ah, bienvenidos." Mitsuru dijo, deteniéndose para verlos. ¿Pasa algo?"
"¿No lo...?" Yukari preguntó.
"Desde luego." Mitsuru dijo. "Minato ha traído a mi atención múltiples formas de mejorar mi Ejecución. El método original poseía serias fallas."
"En efecto." Minato asintió. "No estaba enfocado en una sola área. De hecho era más terapéutico que doloroso en mi opinión."
"¡¿Que-?!" Akihiko exclamó.
"Me encanta el frío, Akihiko-senpai. Ser ejecutado fue muy refrescante." Minato dijo con una sonrisa. Se volvió hacia Mitsusu. "Si no te importa, ¿te importaría hacérmelo de nuevo algún día?"
Mitsuru sonrió. "Con la condición de que ayudes a mejorar mi técnica." dijo.
CRACK!
Tú eres Yo...
Y Yo soy Tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano La Emperatriz...
Minato estaba demasiado ocupado riéndose de Akihiko desmayándose para apreciar lo apropiado que era el Arcano de Mitsuru.
Una vez que Ikutsuki despertó a Akihiko cuando llegó, la reunión en el cuarto piso comenzó en cuestión de minutos.
"Muy bien, todos estamos aquí... y Minato, Mitsuru, apreciaría la completa atención de todos, por favor." Ikutsuki comenzó. Ambos cerraron un libro titulado "Horrores de la Inquisición Española", y se sentaron en el sofá vacío. "Durante un largo tiempo, Mitsuru y Akihiko eran los únicos usuarios-Persona que teníamos. Pero ahora, ese número recientemente saltó a cinco. Por lo tanto, a partir de hoy a la medianoche, me gustaría iniciar con la exploración de Tartarus."
"Disculpen... Pregunté esto ayer, ¿pero qué me dijeron que era esto de Tartarus?" Junpei preguntó.
"¿No la haz visto, Junpei?" Yukari preguntó.
"¿Hm...?"
"No me sorprende, ya que sólo aparece durante la Hora Oscura." Ikutsuki dijo.
"¿la Hora Oscura...?"
"Igual que las Sombras... Interesante, ¿huh? Y es el lugar perfecto para que nosotros entrenemos. Puedes pensar en ello como un nido de sombras." Akihiko explicó.
"Whoa... su nido, ¿huh?" Junpei recalcó.
"Pero senpai... ¿qué hay de tu herida?" Yukari preguntó. Akihiko le respondió con una mirada asesina. Se cortó cuando sintió dos miradas aún mas oscuras sobre él. Giró para ver a Mitsuru y Minato. Ambos le estaban sonriendo ampliamente, la sonrisa de Mitsuru era una copia idéntica de la sonrisa maniaca de Minato.
"Ya que Akihiko no se ha recuperado del todo, sólo llegara hasta la entrada... ¿No es cierto?" ella preguntó. Akihiko sintió una parte de su alma morir.
"Si, señora." respondió, su voz vacilando.
"Estoy seguro de que no le importará." Ikutsuki dijo, su frente sudando un poco. "Como sea, ya que estamos lidiando con sombras, Tartarus no es algo que podamos evitar."
"¡Relájense, yo los cubro!"
"No estoy muy segura de esto..." Yukari expresó.
"¿Usted qué hará, Sr. Presidente?" Mitsuru preguntó.
"Me quedaré aquí. Como sabes, no puedo invocar una Persona." Ikutsuki dijo, luciéndo descepcionado.
A las 11:58 p.m., el SEES llegó a las puertas de Gekkoukan High School.
"¿Aquí es? ¿ESTE es el lugar? ¿POR QUÉ aquí?" Junpei preguntó.
"Sólo espera unos minutos... Ya casi es medianoche." Akihiko dijo. Cuando el reloj llegó a las doce, la Hora Oscura comenzó.
La tierra tembló mientras Gekkoukan se retorcía y cambiaba. Espirales imposibles, escaleras, y paredes se arremolinaban hacia el cielo. Se alzaba por encima de todos los edificios de la ciudad, bloqueando parcialmente la luna. Sus paredes eran verde brillante, con manchas de sangre aquí y alla, dándole vida a las monótonas paredes. Junpei estaba asombrado.
"Hermoso." fue la única palabra que pudo pensar para describir la Torre. La amaba. Complementaba su imagen de la Hora Oscura a la perfección.
"Esto es Tartarus - el laberinto que se revela durante la Hora Oscura." Mitsuru dijo cuando Junpei recuperaba sus sentidos.
"¿Laberinto...? ¿De qué estás hablando? ¿Qué le pasó a la escuela?" Junpei preguntó.
"Pensé que se suponía la escuela era el infierno, Junpei." Minato dijo. La Hora Oscura acababa de empezar y él ya sonreia como loco.
"Una vez que la Hora Oscura pase, todo regresara a la normalidad." Mitsuru dijo.
"Una verdadera lástima." Minato pensó.
"¿Verdad que si, Jefe?" Jack añadió.
"¿Este es el nido del que hablabas? ¿¡Pero porque!? ¿¡Por que nuestra escuela se convirtio en una torre gigante¡? Junpei preguntó a Akihiko. Él no respondió, ni tampoco Mitsuru.
"Estoy segura de que se complicado. ¿A quién le importa? ¿No es como que saberlo cambiará mentalidad de pelear." Yukari dijo, rompiéndo el silencio.
"Bueno, puede que ahora lo averiguemos. Mitsuru y yo sólo hemos dado un vistazo al interior; esta es nuestra primera vez explorándolo. Emocionante, ¿verdad? Tiene que haber alguna pista sobre la Hora Oscura por aquí..." Akihiko dijo. Mitsuru le sonrió. "... Espero que estén listos..."
Una vez que entraron al Tartarus, Minato miró la gran estancia. Había una escalera gigante que llevaba a una puerta gigante, con un reloj dorado y un extraño dispositivo verde a la derecha. A la izquierda, sin embargo, vió la Puerta Índigo y la Puerta Carmesí, una al lado de la otra.
Mientras caminaban a las escaleras, Minato sintió ambas llaves en sus bolsillos. "Chicos, esperen." dijo.
"¿Pasa algo, Minato?" Mitsuru preguntó.
"Lo que estoy a punto de hacer será raro... no se asusten." Camino a la Puerta Índigo, y pusó la llave en ella. Todos miraron asombrados cuando su cuerpo se desintergró en un montón de mariposas azules.
Minato se materializó en la Habitación Índigo. Se veía exactamente igual que antes, excepto por un pequeño detalle. Detrás de Igor, y debajo del reloj en constante movimiento, se encontraba un soporte para quince velas, dos de las cuales estaban encendidas.
"Eso," Igor dijo en un tono obviamente molesto, "es tu Candelabra. Si te interesa, puede irte."
"Amo Igor, está olvidando algo." Elizabeth dijo. Igor suspiró.
"El tiempo de usar tu poder ha llegado..." Igor dijo sin mostrar emoción alguna. Minato se sorprendió al ver que incluso él era capaz de parecer triste.
Tras decir aquello, Igor le explicó a Minato que podía obtener nuevas Personas, o en este punto, conseguir Personas, ya que técnicamente no poseía ninguna, y que sólo podía tener unas cuantas a la vez y que después sería capaz de fusionarlas para hacer otras mas poderosas en la Habitación Índigo.
"¿Estás bien, Igor?" Minato preguntó. Igor se detuvo repentinamente.
"¿Por qué preguntas?"
"Es obvio que algo te pasó." Minato dijo. "¿Fue Lucifer?"
"¡NO USES EL NOMBRE DE ESE CRETINO EN MI PRESENCIA!" Igor explotó. La Habitación Índigo se sacudió, y él se tensó.
"Amo..." Elizabeth dijo, luciéndo preocupada. Igor dejó escapar un gran suspiro.
"Sé que está mal de mi parte desquitar mis frustraciones con nuestro invitado de honor..." Igor comenzó. "Pero nos ha arrojado en un camino impredecible. Un camino que temo... no poder guiarte. Incluso tu despertar... Se suponía que sería grandioso. Y aún así aquí estamos, y tu sigues sin una Persona. Te he fallado más de lo que te imaginas."
"Pero lo intentaste, ¿o no?" Minato preguntó. Igor lo observó. "No sé que ha pasado, pero no creo que seas un mal tipo, Igor. Sólo intentas hacer lo correcto."
"... Puede que aún haya esperanza para ti, jovencito." Igor dijo. Su sonrisa había regresado.
CRACK!
"¡Oh, vaya!" Elizabeth se quedó sin aliento. Igor estaba sorprendido.
Tu eres Yo...
Y Yo soy tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano La Torre...
"Hmph. Ser aquél que ha caido de la gracia... ese niño se reiría en mi cara si pudiera." Igor dijo.
"¿También puedes ver las cartas?" Minato preguntó.
"Desde luego. Somos, después de todo, los encargados de ayudarte a desarrollar tu poder." Igor dijo. "Aunque el hecho de que puedas formar un vínculo conmigo... Tengo que pensar esto bien. Pero por ahora, deberías regresar a tu mundo... aunque estoy seguro de que visitarás al Profanador antes de continuar tu viaje."
"No tengo favoritos, Igor." Minato dijo mientras se levantaba de la silla. "Te veré luego."
Igor observó como Minato dejaba la habitación índigo. Muy dentro de sí, pensaba que tal vez, sólo tal vez, los cambios que el Profanador hizo no eran tan malos.
Minato apareció frente a sus aturdidos amigos. "¿Cuánto tiempo me fui?" preguntó como si nada.
"Uhh... ¿treinta segundos? ¿más o menos?" Akihiko respondió.
"Bien, debo hacer una visita mós." Minato dijo. Caminó hacia la Puerta Carmesí, ignorando las protestas de los demás, y se desintegró una vez más en un montón de mariposas rojas.
Entró a la Habitación Carmesí, no en su silla, sino desde la Puerta, como si realmente hubiera pasado por ahí. Miró la parte trasera de su silla, y notó que estaba diseñada para parecer un cráneo.
"Por su puesto." pensó. Lucifer abrió sus ojos para ver a Minato. Íl sabía lo que debía hacer. Jack y David se materializaron a cada lado de él, arrodillados.
"Saludos, Amo." Minato dijo, haciendo una reverencia al mismo tiempo que sus Demonios.
"El Amo te da la bienvenida." Paimon dijo. Se levantó, y tomó el asiento opuesto a Lucifer.
"Es hora de explicar el verdadero propósito de la Habitación Carmesí." Lucifuge comenzó. "A diferencia de la Habitación Índigo, que absorbe poder del mar de tu alma, nosotros nos enfocamos en potenciar el mar de tu alma."
"... ¿Disculpa?" Minato preguntó.
"Hay un limite a la cantidad de poder que puedes sacar de un alma humana de forma natural." Paimon dijo. "El poder Persona le permite a los humanos alcanzar esos límites, o su máximo potencial, pero una Persona, como sabes, es trascendente. No puede quedarse contigo por siempre, e invocarla... bueno, ya sabes. También es imposible aumentar el potencial de un alma humana.
"Como tal," Lucifuge continuó. "el mayor problema de los humanos es que, aunque su alma sea fuerte, su cuerpo es débil. Ahí es donde nosotros entramos... Tenemos la habilidad de alterar un alma para que la fuerza del alma de uno se refleje en su cuerpo. Esto sólo es posible mediante la absorción del más grande regalo de nuestro Amo... las Magatamas."
"Cada Magatama contiene en su interior un poder que le permite al usuario mejorar sus habilidades físicas, regenerarse físicamente, o de cierto modo, alterar físicamente la realidad." Paimon dijo. "¿Entiendes?" Minato asintió.
"Necesitarás comprarnos las Magatamas," Lucifuge dijo. "con Macca, un tipo de moneda espiritual. Es imposible de obtener en tu mundo. Ahí es donde entra en juego la Carta de la Bestia."
"Ya que posees la habilidad de tener tanto Personas como Demonios, descubrirás que a menudo tus Demonios serán suficiente para enfrentar la mayoría de tus enemigos. Como tal, tendrás muchas Personas inútiles." Paimon dijo. "Puedes ofrecerlas a la Carta de la Bestia. Relájate, todo pasará en tu cabeza. La Persona desaparecerá, como si hubiera sido descartada, y el Macca será transferido a la Carta de la Bestia, la cual puedes usar aquí."
"...Entonces, ¿me están dando una tarjeta de débito espiritual?" Minato preguntó, alzando una ceja.
"Exacto." Lucifuge dijo.
"Ahora mismo no tienes Macca... pero el Amo desea darte un regalo de despedida." Paimon dijo. Minato volteó a ver a Lucifer. Él apretó el puño, y de la mesa entre ellos brotaron llamas negras. Después de unos momentos, se condensaron para formar un objeto con forma de lágrima que flotaba en la superficie.
"Tu primer Magatama." Lucifer dijo.
"...Y exactamente... ¿como funciona?" Minato preguntó, haciéndo sonreir a Lucifer.
"Cómelo." Lucifer ordeno. Los ojos de Minato se agrandaron. Esa cosa era casi tan ancha como su boca, y estaba seguro de que no se permitía masticar. "Confía en mí."
"Si realmente me quisiera lastimar, ya estaría muerto..." Minato pensó.
"¡El Gran Jefe no miente!" Jack le aseguró.
"Puede que no lo haya dicho, pero él te encuentra interesante." David dijo. Minato sonrió.
Tomó la Magatama y la pusó en su boca sin pensarlo dos veces, para sorpresa tanto de Paimon como de Lucifuge. Al entrar en su boca, sintió que comenzaba a disolverse, y después fue como si simplemente la inhalara. Su visión se puso en blanco. Ya no podía oir nada. Ni siquiera estaba seguro de que pudiera sentir.
Y entonces, todo regresó, más agudo y nítido que antes. Sintió el latir de su corazón. Era... más fuerte que antes.
"Una nueva Magatama nueva que hize." Lucifer dijo. "Curará tus heridas y tu fatiga lentamente. Si te concentras en ella, podrós usar mós poder de ella... Esto te permitiró sanar completamente, pero perderó sus capacidades regenerativas por las siguientes doce horas."
Minato se inclinó hacia adelante en su asiento. "¿Alguna vez te he dicho que eres el sujeto mós genial que he conocido?" preguntó. Entonces, escuchó una risita. Apenas perceptible.
Pronto se convirtió en una carcajada capaz de escucharse por toda la dimensión en la que estaban. Lucifuge y Paimon estaban al borde de las lágrimas. Lucifer estaba riendo.
Se calmó después de un rato, sus ojos practicamente brillaban. "El título de El Loco te queda muy bien." musitó. Chasqueó sus dedos, y la Carta de la Bestia apareció entre ellos.
"Yo soy tu Amo... Y Tú eres mi discipulo... Te daré una porción de mi Majestad... Obtendrás la fuerza oculta de tus Demonios... Y te regocijarás en mi Luz... La Luz de Lucifer..." dijo en su voz demoniaca. "Ahora vete. La proxima vez que nos veamos, espero algunas ofrendas."
"Cualquier cosa por un amigo, cierto?" Minato se encogio de hombros. "Hasta la proxima, Amo." Abandono la Habitacion Carmesi, haciendo una reverencia al llegar a la puerta. Cuando desaparecio, Paimon y Lucifuge se miraron entre si.
"Ciertamente, es un chico interesante." Lucifer dijo. Encontraba divertido el hecho de que su mas reciente creacion realmente lo onsiderara su amigo.
Kawaii - Disculparán mi ignorancia en cuanto a cierta terminología de la cultura japonesa. Si alguien sabe exactamete a que se refiere, pongalo en las review. Gracias xD
