11. Revisión de Realidad

Minato se aseguró de hacer pancakes especiales para Junpei y Yukari esa mañana. Se los merecían, y realmente no sabía de que otra forma animarlos. Por desgracia, Akihiko se recuperó más rápido de lo usual después de escuchar el rendimiento de Minato en Tartarus, y se le unió para el desayuno. Jack y David estaban en su forma de miniaturas, cortando la fruta.

"Minato," comenzó. "escuché que acabaste con un grupo de guardianes de piso sólo con tus manos."

"¡Claro que lo hizo!" Jack dijo sin dejar de prestar atención a lo que hacia. "¡El Jefe es rudo!"

"En realidad se contiene para dejar que los demás tengan algo de acción. No puede simplemente cargar con el equipo hasta la cima de la torre, ¿o sí?" David agregó. Minato asintió.

"¿Pero no sientes que te engañas a ti mismo al usar poderes que no son tuyos?" Akihiko dijo.

"Nah." Minato dijo despreocupadamente. "Mira senpai. En una pelea, todo eso de ser justos es basura y lo sabes, especialmente contra alguien como las Sombras. Sólo estoy usando todo lo que puedo para darme la mayor ventaja posible."

"Entiendo lo que dices... pero no creo que eso implique renunciar a cualquier atizbo de honor." Akihiko replicó. "Espero que no uses ninguno de tus poderes, o lo que sea que sean, en el club de box si llegas a unirte."

"Dudo que los necesite." Minato dijo. "A menos que el rumor sobre ustedes usando esteroides sea verdad."

"¿Qué-?" Akihiko preguntó. "¡¿Quién dijo eso?!"

"Junpei." Minato respondió. Akihiko terminó su desayuno a prisa y se dispuso a subir de nuevo las escaleras. Minato no pudo evitar sonreir mientras escuchaba a Akihiko tener unas palabras con Junpei sobre el trabajo duro y la dedicación en cuanto despertó.

Minato iba a la escuela acompañado de Mitsuru y Yukari y, mientras Akihiko arrastró a Junpei a correr con él por la mañana, no pudo evitar notar las miradas extrañas que las chicas le daban en el tren. En lugar de preguntarles directamente, decidió divertirse un poco. Hizo aparecer a Jack y a David, el par de diminutos cráneos se materializaron detrás de las chicas y se acercaron lentamente a sus oídos. David se aproximó a Yukari fácilmente, mientras que Jack tuvo dificultades al intentar pasar por el cabello de Mitsuru. Finalmente lo consiguió, y una una vez que ambos estuvieron en posición, el tren se detuvo y una sonrisa se formo en la cara de Minato.

"¡Boo!" ambos Demonios susurraron simultáneamente. Tanto Yukari como Mitsuru gritaron fuertemente por un segundo, paralizadas del susto mientras el resto de los estudiantes salía del tren. Las chicas atrajeron un par de miradas extrañas, pero no pasó a mayores debido a la conmoción causada por el ir y venir de las personas en la estación. Incluso las carcajadas suprimidas de Minato pasaron desapercibidas.

Mitsuru se puso completamente roja, sus ojos mirando rápidamente de lado a lado. Si hubiera podido desaparecer, lo hubiera hecho en ese preciso momento. A Yukari no le fue mejor. Colocó su mano en su pecho como una niña pequeña, y miraba a su alrededor nerviosamente.

"Vamos, chicas." Minato dijo, caminando detrás de ambas. Les causó otro pequeño susto, pero estaban demasiado alteradas para reaccionar apropiadamente. Ambas chicas se acercaron un poco más a Minato, quien, sin que lo supieran, fue la verdadera razón de sus problemas.

Conforme se acercaban a las puertas de la escuela, Akihiko y Junpei llegaron a tiempo para verlos. "Senpai," Junpei jadeó, observándo al grupo. "¿No están un poco... cercanos?"

Akihiko procesó la escena y gruño audiblemente. "Este tipo..." empezó, "tiene agallas."

"Wow." Junpei dijo, mirando a Akihiko. "¿No irás a golpearlo ni nada parecido por robarte a tu chica, verdad?"

Akihiko parpadeó. "Mitsuru no es mi chica." dijo rápidamente, dejando a Junpei atrás.

Minato entro a la escuela entre ovaciones y reclamos.

"¡MINATO, ME HAS MOSTRADO QUE NO HAY IMPOSIBLES EN ESTE MUNDO!" un chico gritó.

"¡MALDITO BASTARDO! ¡NUNCA TE PERDONARE POR DESHONRAR A MITSURU-SAMA!" una chica enojada le reclamó, abalanzándose sobre él siendo detenida por sus amigas.

"¡¿NO TIENES VERGÜENZA?! ¡¿CÓMO TE ATREVES A ROBARTE A LAS DOS GEMAS MAS PRECIOSAS DE NUESTRA ESCUELA?!" un chico que portaba una espada de madera gritó, probablemente del club de kendo.

"¡MINATO-DONO! ¡ESCÓGEME A MÍ! ¡HARÉ LO QUE SEA!" una chica que parecía tener problemas de autoestima le llamó.

Ante estas reacciones, Minato sólo pudo sonreir. Cuando Yukari y Mitsuru se separaron de él, simplemente rió un poco y agitó su mano en despedida. "Nos vemos luego." dijo. Se paseó por los pasillos de la escuela. De un lado, los estudiantes le hacían reverencias conforme pasaba. Por el lado contrario, pudo sentir un intento asesino en masa que haría que algunas Sombras corrieran por sus vidas. Ignoró a todos, y se dirigió a su clase.

"Los plebeyos estan divididos, Jefe." David notó. "Ha llegado el momento de tomar el poder. Nombrate 'Rey de Gekkoukan', y gobierna a estos simples mortales."

"Si alguien se interpone en tu camino... bueno, ya sabes que hacer." Jack dijo.

"Por entretenido que eso sería..." Minato contestó. "No tengo intención de comenzar una guerra civil. Eso solo resultaría en demasiadas bajas, y tomar el poder por la fuerza únicamente mancharía mi nombre. Cuando la gran mayoría me apoye, y me convierta en 'Rey de Gekkoukan', como dijiste, sin levantar un solo dedo... entonces estaré satisfecho."

"Hmm... Quizás la idea de una revolución no encajaría bien en una preparatoria después de todo. Puede que aquí tengas algo, Jefe." David dijo. Jack parecía estar murmurando algo, pero Minato sabía que sólo estaba enojado porque no tendría la oportunidad de matar a nadie.

Para cuando la hora del almuerzo llegó, Minato estaba cansándose de oir los comentarios sobre él, y se dirigió al tejado a solas para relajarse. Tan pronto como llegó ahí, los delincuentes locales de Gekkoukan aparecieron detrás de él, rodeándolo.

"Minato Arisato, ¿correcto?" el aparente líder del grupo preguntó. Era un chico con un cuerpo atlético y abundante cabello negro, quien usaba su uniforme de la manera más casual posible. Minato no pudo evitar reírse ante el hecho de que estaba siendo menospreciado por un montón de aspirantes a delincuentes. Sonaba muy loco, incluso para sus estándares.

"¿Acaso vez a alguien más con cabello azul caminando por los pasillos usando audífonos?" preguntó, alzando una ceja.

"¡¿Oh, vas a patearles el trasero, Jefe?! ¡¿Lo harás?!" Jack preguntó.

"Si hacen algun movimiento brusco, ninguno de ellos se irá de aquí sin unos cuántos moretones." Minato respondió.

"Apropiandose de las dos mejores chicas de la escuela..." el líder dijo, dando un paso al frente. "No te saldrás con la tuya tan fácil. Has destruido más sueños de los que te imaginas."

"En este lugar se hacen realidad muchos sueños a diario." Minato dijo encogiéndose de hombros. "Pero los tuyos... no estarán entre ellos."

"¡Maldito engreído!" un chico del grupo gritó.

"¡Démosle una buena golpiza!" otro dijo.

"Acabas de sellar tu destino, chico." el líder dijo.

"Lo dice el que tiene el collar de la camisa volteado y un grupito de bullies de kinder. ¿Cuántos años tienes, cinco?" Minato se burló. El líder lo tomó como una señal para lanzar el primer golpe.

También fue el último. Minato usó su Magatama por tres segundos, acercándose y asenstándo un golpe devastador al torso del joven, quien literalmente rebotó y cayó de esaldas, agarrándose su estomago. El grupo de estudiantes comenzó a retroceder. Algunos de los que habían traído armas las dejaron caer.

"Oh, ¿están diciendo que pueden conmigo sin armas?" Minato preguntó, mientras su sonrisa crecia. "Adelante, pruébenlo."

Fue más una masacre que una pelea. Cada estudiante y maestro en la escuela pudo escuchar la risa maníaca de Minato y los gritos de los estudiantes clamando piedad y perdón desde el tejado. Se tomaba su tiempo para acabar con ellos, dejando que el miedo invadiera a los que aún no caían. Un estudiante trató de saltar del techo de la escuela. Minato lo arrancó de la cerca que estaba escalando, e hizo un ejemplo de él torciéndole el tobillo para que no se volviera a parar. El miedo se convirtió en terror conforme Minato encontraba nuevas y creativas maneras de torturar a sus oponentes. A uno de los estudiantes lo provocó para que le golpeara, sólo para atrapar su puño. Forzó la mano del chico para abrirla y dobló su meñique hasta el punto de quiebre, y más allá.

Cuando Minato dejó el tejado, nadie lo siguió, incluso después de que el receso acabó. Quienes se opusieron a él habían caído. En su clase, Minato sintió que todos se alejaban de él conforme el día avanzaba. Por otra parte, Junpei parecía intentar hablarle más de lo usual. Para cuando el día terminó, todos se apresuraron a dejar la clase 2-F, a excepción de Junpei y Minato.

"Viejo, escuché que te enfrentaste a los idiotas locales tú sólo. ¡Debo decir que ahora eres un tipo rudo certificado!" Junpei dijo emocionado. Minato sonrió.

"Es correcto." respndió. "Déjame adivinar: ¿quieres mi peón ahora que soy su líder*?"

"¡Ha! Eso quisieras. Sólo observa. ¡Junpei Iori está aquí para anunciar que oficialmente eres su eterno rival!" dijo, alzando su puño. "¡Te desafío a una pelea uno a uno, enfrente de la escuela! ¡Niégate, y habré probado que soy más fuerte que tú!"

"¡¿Oh, Iori quiere pelear con Minato?! ¡Ese chico está loco!" Minato escuchó a un grupo de estudiantes decir. Junpei volteó para ver un gran grupo de chicas (y sorprendentemente, algunos chicos) amontonarse frente a la puerta.

"Esta bieeen muerto..." un chico murmuró. Ya le estaban dando la victoria a Minato, y eso lo molestaba. Volteó a ver a Minato, quien comenzaba a recoger sus cosas.

"¡¿QUÉ ELIGES?!" Junpei exigió una respuesta. Minato lo miró y sonrió

"Tu funeral, en cinco minutos." dijo. Le dió un par de palmadas en su hombro y se inclinó para susurrarle al oído. "Me alegra haber traído un par de perlas de reanimación... no quisiera que pases tiempo en el hospital."

Junpei palideció mientras Minato se alejaba, con su grupo de admiradores siguiéndolo de cerca. Junpei apretó su puño. Estaba determinado a probar de una vez por todas que era mejor que Minato.

Junpei llegó a la entrada de la escuela para ver a Minato hablando con Mitsuru y Yukari. Ambas miraron a junpei, y negaron con sus cabezas descepcionadas. Incluso ellas pensaban que perdería.

En el lado opuesto a ellos, Akihiko le hizo un gesto a Junpei para que fuera con él.

"Junpei..." Akihiko empezó, colocándo una mano en su hombro. "Te seré honesto. Estás en gran desventaja. El único modo en el que pudieras ganar es si tienes alguna técnica secreta que nadie haya visto nunca."

"¡¿Tú también, senpai?!" Junpei preguntó, sus ojos bien abiertos por la sorpresa.

"Junpei, no sé si prestaste atención al final de nuestra última exploración. Este sujeto venció a tres guardianes de piso sólo son sus manos." Akihiko dijo. "Hasta se las arregló para hacer movimientos de Street Fighter. Nadie te juzgará si te retiras, créeme."

"Tonterías." Junpei dijo. "Es un bastardo arrogante, pero puedo vencerlo. Tal vez no venga con todo contra mí, pensando que soy débil... y ahí será cuando lo ataque con todo lo que tengo."

"Aprovecharte de su confianza es tu mejor opción... pero ya conoces a Minato. No es un oponente común cuando se trata de estrategias. No subestimes su altivez..." Akihiko añadió.

"¿Su... qué?" Junpei pregunto. Akihiko puso su mano en su cara a modo de descepción.

"Sólo... no asumas que será arrogante. Hay una gran posibilidad de que prediga lo que estas pensando, y te engañará con eso." Akihiko explicó.

"Oye, ¿vamos a hacer esto o qué? Tengo un poco de hambre." Minato dijo. Akihiko y Junpei voltearon y lo vieron usando su reproductor mp3. Mitsuru y Yukari ya se habían ido, dejándolo solo son su grupo de fanáticos como espectadores.

"Senpai," Junpei dijo, dándo un paso adelante. "Lo tengo bajo control." Lo único que Akihiko pudo hacer fue asentir. Estaba nervioso. Ni todo el entrenamiento del mundo podía preparar a Junpei para esta pelea.

"¡Hey!" Junpei gritó, llamando la atención de Minato. Adoptó una posición de pelea, y se dirigió a él con la voz más ruda que pudo. "¡Será una pelea uno a uno! ¡Diles a tus seguidores que no se metan!"

"Qué miedo." Minato dijo, frotándose los ojos. Su sonrisa se mantuvo todo el tiempo. "Si, si. Nadie va a interferir. ¿Cierto?" Todos sus fans retrocedieron un par de pasos. "El primer golpe es tuyo."

Se pararon frente a frente, Junpei en una posición de pelea, y Minato en su usual pose despreocupada. Pasó un minuto. No hubo movimiento. Pasó otro minuto. Aún nada.

"¡Parece que Iori se acobardó!" escuchó a una chica burlarse.

"¡Si, sólo un perdedor consideraría siquiera enfrentarse a Minato-dono!" otra dijo.

"¡Es un inútil!" un joven gritó. Junpei apretó los dientes. Estaba determinado a mostrarles lo contrario a aquellos bastardos.

Con un grito, Junpei corrió hacia Minato y golpeó con todas sus fuerzas. Minato se movió al lado para esquivarlo, y metió el pie haciendo tropezar a Junpei. Un par de risas salieron del grupo de seguidores de Minato. Maldijo en voz baja, y se levantó. Minato estaba revisando su reproductor mp3 de nuevo, aparentemente cambiando la música que estaba escuchando.

Junpei fue por él de nuevo, esta vez intentando imitar a un boxeador. El resultado fueron un par de golpes torpes que Minato evitó caminando hacia atrás e inclinándo la parte superior de su cuerpo. Junpei retrocedió una vez más, y observó a Minato. ¿Estaba jugando con él, verdad? El maldito estaba jugando con él, con esa estúpida sonrisa en su cara.

Junpei corrió de nuevo, lanzando un golpe débil. Dejaría que Minato intentara hacerlo tropezar de nuevo, pero entonces se giraría y lo haría caer a él usando su momentum. No obstante, Minato atrapó el puño, y tiró de él, propinándole un rodillazo. Mientras Junpei se ponia de pie, Minato se movió detrás de él y pateó su rodilla, haciéndolo caer.

"Junpei." Minato dijo. Junpei se giró, esperando ver esa sonrisa arrogante y recibir un insulto. Pero en lugar de eso, Minato parecía... ¿impresionado?. "Pudiste predecir que intentaría hacerte tropezar y tiraste una finta... Nada mal... si hubieras entrenado tanto tiempo como yo, probablemente me hubieras pateado el trasero." Junpei, incapaz de responder por el golpe a su estómago, estaba perplejo. Minato entonces se dirigió a la multitud detrás de ellos, su expresión regresó a su sonrisa maníaca. "Si alguno de ustedes dice siquiera una palabra sobre este tipo, los dejaré diez veces peor que a él."

Silencio. Los fanáticos se detuvieron, temblaron y desaparecieron rápidamente. En este punto, Akihiko ayudó a Junpei a ponerse de pie. "¿Por qué?" Junpei preguntó mientras recuperaba el aliento.

"No importa lo que los demás digan, Junpei, ers fuerte." Minato dijo. "La única razón por la que acepté esta pelea fue para mostrarte que necesitas entrenar de verdad. Apuesto que Akihiko-senpai esta más que dispuesto a ayudarte con eso, ¿cierto?"

"Le dije por las buenas, pero creo que él solo entiende por las malas." Akihiko dijo con una risa.

"Heh." Junpei dijo. "Te tomaré la palabra. Sólo espera. ¡Aún soy tu eterno rival!" afirmó.

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"No lo olvidaré." Minato dijo. "Pero no mentía cuando dije que estaba hambriento... ¿vamos a comer?"

"Heh, ambos necesitan más proteína. Minato, lo que cocinas está bien y todo, pero conozco un lugar que tiene justo lo que ustedes necesitan. Yo invito." Akihiko dijo.

El trío fue a Beef Bowl Shop, y casi dejaron en quiebra a Akihiko. Minato y Junpei tuvieron una competencia de comida, la cual terminó en empate. Cada uno ordeno cinco platos deluxe extra-grande con extra carne. Akihiko sólo pidió uno.

Cuando regresaron al dormitorio, Mitsuru fue quien los recibió. Minato firmo al entrar, siendo de nuevo el único que lo hacia. Akihiko y Junpei fueron a sus habitaciones, dejando a Minato atrás. Estaba a punto de retirarse también, cuando Mitsuru lo detuvo.

"Minato." lo llamó, haciéndolo voltear a verla. "Por mucho que aprecie el hecho de que le mostraras a Iori la necesidad de tener un régimen de entrenamiento, no puedo ignorar el hecho de que hoy lastimaste a casi un centenar de estudiantes en el tejado."

Minato se congeló. Miró hacia la puerta. Si usaba su Magatama, estaba seguro de que Mitsuru sería incapaz de detenerlo. Desde ahí, podría escalar de vuelta a su habitación más tarde. Mientras discutían sobre ejecuciones, Minato notó que la pelirroja mantenía una especialmente fuera de su vista. Tenía el presentimiento de que era una ejecución diseñada específicamente para él. Y sabía que después de lo que le había enseñado, sea lo que sea que le tenía reservado lo destruiría en cuerpo y alma.

"Creo que tus talentos podrían ser de utilidad en el Consejo Estudiantil." Mitsuru dijo. Él parpadeó. "El Comité Disciplinario se está desmoroando... Necesitamos a un líder fuerte, uno al que la gente apoye, ya sea por miedo o adoración. Tú puedes instigar ambas, y tienes la fuerza suficiente para mantener tu posición. Para mantener unido al Consejo Estudiantil, removeré a la cabeza del Comité Disciplinario, Hidetoshi Odagiri, y te colocaré a ti en su lugar. Trabajarás directamente para mí, me responderás únicamente a mí, y sólo pelearás en defensa propia, o cuando yo considere que la violencia es necesaria."

"Lo que quiere es un matón personal." Minato pensó.

"¿Cuál es el problema? ¿Es violencia para mantener la paz, cierto?" Jack dijo. Él siempre parecía emocionado por tener una oportunidad para pelear.

"Entonces... ¿Estás de acuerdo con que a veces la mejor opción es un puño de hierro?" Minato preguntó, sonriendo.

"Me alegra que lo entiendas." Mitsuru dijo, devolviéndole la sonrisa. "Con el estudiante más temido y adorado de la escuela trabajando para mí, nadie se opondrá a mí... Los maestros y estudiantes aceptarán la perfección... Y aquellos que no lo hagan..."

"Van a caer." Minato terminó la frase. La sonrisa de Mitsuru se volvió tan escalofriante como la de él. Ambos rieron ruidosamente, aterrorizando a todos en el dormitorio.

¡CRACK!

Tú eres Yo... Y Tú eres Yo...

Serás bendecido al crear Personas del Arcano La Emperatriz...

Cuando por fin se detuvieron, se giraron para ver a Akihiko observándolos desde la cocina.

"Ustedes están completamente locos..." dijo en voz baja. Lentamente se dirigió a las escaleras, manteniéndo sus ojos en ellos todo el tiempo, para luego correr hacia arriba tan rápido como pudo. Entró a su cuarto, y azotó la puerta.

"Hmm. No ha cambiado en lo más mínimo." Mitsuru musitó. Ella se levantó de su asiento en la sala. "No creo que Iori esté en condiciones para ir a Tartarus esta noche. Estaré en mi habitación por si me necesitas." Con eso, se retiró. Minato se dió un baño. Apenas pasaba de las nueve, y recordó que Elizabeth le había pedido una 'cita' con él en el Paolownia Mall. ¿Qué mejor momento para pasar un rato con una chica que en la noche?

Se cambió de ropa para la ocasión; un par de cómodos jeans, una camiseta blanco y azul, tomó su gorro azul y salió. Si sabía algo sobre Elizabeth, era que era excéntrica. Definitivamente terminarian yendo a algún club nocturno en algún punto.

Llegó a la Habitación Índigo, y le dió a Igor una mirada. "¿Quiéres venir?" ofreció.

Igor negó con la cabeza. "No es mi lugar el entrar a tu mundo, jovencito." dijo sonriendo. Minato se encogió de hombros, y le entregó a Elizabeth los objetos que necesitaba. Recibió su pago, y aceptó la petición por la espada Juzumaru, y la miró sonriendo.

"¿Empezamos nuestra 'cita'? preguntó.

"Desde luego." Elizabeth dijo, colocando su libro en la mesa. Tomó el brazo de Minato, para sorpresa de éste, y comenzaron a caminar hacia la puerta.

"Diviértanse." Igor les dijo. Minato se sorprendió un poco de que Igor le deseara bien, pero asintió y agitó su mano despidiéndose. Cuando ambos aparecieron en el callejón del Paulownia Mall, Elizabeth inmediatamente se adelantó a la plaza principal. Sus ojos brillaron al ver la fuente.

"Ah, si... ¡Un encuentro íntimo con una de las rarezas de tu mundo! Esto debe ser una fuente... Se burla del agua, bien conocida por ser el origen de toda vida... ¡qué perverso!" Elizabeth dijo.

"Eh... cuando lo vez de ese modo, estas cosas son retorcidas, ¿no?" Minato pensó. "La Humanidad se contenta con alimentar su propio ego."

"Así es... Incluso he escuchado que el verdadero propósito de estas fuentse es ofrendatrio... le condece deseos a aquél que sacrifica algunas monedas..." Elizabeth continuó.

"Tal vez... ¿quieres averigüarlo?" Minato preguntó, acercándose a la fuente. Se disponía a sacar una moneda de su bolsillo cuando Elizabeth sacó una cartera llena, aparentemente de la nada.

"Yo lo haré. Comenzaré con ofreciéndole al espíritu de esta fuente 1,000,000 yenes." Elizabeth dijo. Vació el torrente de monedas a la fuente, atrayendo la atención de las personas el la plaza.

"Rayos, Jefe. ¡Yo digo que asaltemos a esta chica!" Jack dijo de repente.

"Tú, y yo, no nos atreveríamos, ¿verdad?" Minato amenazó. Jack desapareció de nuevo en su mente. "Pero al menos ahora sabemos que puedo seguir haciendo dinero."

"¡Ah! Estaba tan emocionada por arrojar las monedas, que me olvidé por completo de pedir mi deseo." Elizabeth dijo cuando la cascada de monedas terminó.

"No te preocupes; me aseguré de desear algo en tu lugar." Minato dijo.

"Entonces le he hecho un servicio al invitado más reciente de la Habitación Índigo." Elizabeth dijo con una reverencia.

Ambos giraron para examinar las tiendas. Curiosamente, Elizabeth se dirigió a la estación de policía primero.

"Jefe, apuesto que podemos meter a esta chica en muchos problemas si quisiéramos." David dijo.

"Te enterraré en problemas si siguen hablando." Minato respondió. Le agradaba Elizabeth. Le agradaban Jack y David. "Estoy teniendo problemas con el hecho de que no se lleven bien con ella... es un amiga mía."

"No podemos evitarlo Jefe... los Demonios como nosotros necesitamos tomar ventaja de los inocentes." David respondió. "Pero... intentaremos permanecer en silencio."

"Esta instalación de aquí... Dentro hay algunos caballeros con mirada seria... Y esas fotografías están expuestas prominentemente... Más buscados... Recompensa... ¿Estoy... en lo correcto al pensar que esto es la versión de tu mundo de mis peticiones de subyugación?" Elizabeth cuestionó.

"De hecho, son un poco más difíciles. Hay que capturar a estos tipo vivos." Minato dijo.

"Ya veo... ¿Quizás deba añadir peticiones similarse?"

"No creo que Igor apruebe que Sombras correteando en la Habitación Índigo." Minato rió.

"Oh cielos... estás en lo correcto. Me había olvidado de eso. Pero, mi curiosidad ha sido saciada. ¿Proseguimos?"

El duó continuó, llegando al Club Escapade. La multitud no era tan grande aún, y Minato se felicitó a sí mismo. Estaba a punto de entrar a un club con una chica a su lado.

"Este edificio... ¡¿Es... un club?!" Elizabeth preguntó emocionada.

"Claro que si." Minato respondió, dándole una mirada. No había modo de que no fuera a divertirse esta noche.

"¡Bailarines, guiados por sus pasiones internas... Un jardín subterráneo de espectáculos desinhibidos... debemos entrar de una vez!" Elizabeth dijo. Estaban a punto de hacer linea para entrar, cuando Minato sintió una presencia familiar. Miró a su izquierda, sólo para ver a Paimon, Lucifuge y Lucifer observándolo.

"Que coincidencia." Lucifuge dijo. "Estábamos por entrar. ¿Quieren unirse?"

Elizabeth los miró, sorprendida de ver al trío, y su mirada se detuvo en Lucifer, un poco confundida por encontrarlo en ese lugar.

"Mientras más mejor. No te molesta, ¿o si, Elizabeth?" Minato preguntó.

"Claro que no. Esta será una noche para recordar." dijo. El grupo se adelanto a la linea, y Lucifuge asintió al encargado de seguridad del club, un sujeto intimidante que usaba un abrigo marrón y un gorro gris. Tenía cabello castaño claro, largo y enmarañado, y ojos similares a los de Akihiko. El hombre asintió también, dejando pasar al grupo. Le dió una mirada extraña a Minato, quien le respondió de igual manera. Este hombre era un usuario Persona, uno que ya había despertado su poder. No obstante, Minato no tuvo oportunidad de saber mucho más, ya que Elizabeth lo arrastró dentro del club.

Las siguientes dos horas fueron un completo caos. Lucifuge bebió como si no hubiera un mañana, y era el hombre más feliz de la sección VIP. Paimon se retiró su velo al entrar, revelando que su cabello estaba envuelto en una cola de caballo hecha bola. La deshizo, dejando caer su cabello. Era totalmente negro, incluso más que el de Mitsuru, y su belleza se acentuába aún más con sus penetrantes ojos púrpuras.

"¡La verdadera razón por la que Paimon usa ese horrible velo," Lucifuge dijo. "es para evitar que todos los hombres del lugar intenten coquetear con ella!" Minato se rió y asintió ante el comentario. Había tomado un par de bebidas, y estaba sentado entre Elizabeth y Paimon.

"Así que, Amo. ¿Qué te trae por aquí?" Minato preguntó casualmente.

"¡El Amo compartirá un helado de fresa con un amigo!" Paimon respondió por él. "¡Pero basta de trabajo! ¿No querías bailar, Elizabeth?"

"¡Y eso haré!" ella dijo. Ya había alcanzado a Lucifuge en cuando a bebidas, y entre ellos dos se acabaron cuatro botellas. Minato la guió a ella y a Paimon a la pista de baile cuando la música se intensificaba. Minato no esperaba tener a dos chicas bailando con él esa noche, y tanto Paimon como Elizabeth BAILABAN en serio. Incluso con su velocidad incrementada y su regeneración, no pudo igualar su ritmo. Varios sujetos se les acercaban e intentaban atraerlas, pero ninguno tuvo éxito.

Las botellas fueron vaciadas. Las canciones fueron bailadas. Y Minato comenzaba a tener problemas para ver bien cuando la Hora Oscura llegó.

"¡Oh! ¡Qué inconveniente!" Paimon se quejó, haciendo mala cara.

"En efecto. Ahora tendremos que esperar que pase una hora antes de continuar." Elizabeth dijo.

"De hecho, esta es una bendición disfrazada." Minato pensó. "No creo que hubiera podido continuar mucho más... tal vez una hora de descanso me ayudará."

"¡De hecho!" Lucifuge gritó desde la sección VIP. Lucifer se debió reunir con él en algún punto durante la noche. "Puedo ponerlos en un trance que hará parecer que esta hora nunca pasó. ¿Les gustaría?"

Elizabeth saltó de alegría. "¡Oh, sí!"

Ante esa respuesta, los ojos de Lucifuge se volvieron rojo brillante, y Minato sintió que estaba a punto de desmayarse, cuando repentinamente la música regresó. Se sintó mejor y descansado, pero fue instantáneo. "¡Que siga la fiesta!" Lucifuge dijo con un gesto. Entonces agarró la botella de licor más cercana y comenzó a beber.

Más baile. Más bebidas. Besuqueos con Elizabeth. Besuqueos con Paimon. Besuqueos con Elizabeth y Paimon a la vez en la sección VIP. Más baile. Más bebidas. Estaba seguro de que en algún punto había establecido el Vínculo Social de El Sol con Elizabeth.

Eran las cuatro de la madrugada cuando Minato se tambaleaba en la salida del Club Escapade con Elizabeth y Paimon. Estaba sorprendido de descubrir que aún conservaba su gorro.

"Ah, el Amo y Lucifuge se nos adelantaron a la Habitación Carmesí. Me aseguraré de que regreses a salvo al dormitorio, Minato." Paimon dijo, tomando su brazo.

"Así es." Elizabeth añadió. "Al amo no le gustaría que deje que algo malo le pasara a nuestro preciado invitado."

Paimon terminó acompañando por la ciudad al par de ebrios, impidiendo que se continuaran besándose entre sí en lugares aleatorios. Ocasionalmente se les unía, o se robaba a Minato para sí misma cuando se aburría. Aunque se suponía que era la que estaba guiandolos, Paimon no tenía ni idea de donde estaba el dormitorio de Minato, y terminó por hacerlos caminar por casi tes horas. Para el final de esta caminata, la condición de Minato mejoró significativamente, al igual que la de Elizabeth. Esto le permitió adelantarse un poco y encontrar el camino al Dormitorio.

Eran las 6:50 de la mañana cuando los tres entraron al Dormitorio Minatodai. Minato, cubierto con marcas de besos, vistiendo ropa ligeramente dañada, oliendo a alcohol, con dos hermosas desconocidas aferradas a él, detuvo a los demás donde estaban.

"Sus aposentos, Amo Minato." Paimon anunció. Entonces lo tomó y lo besó. Él aún estaba un poco aturdido por la noche para defenderse contra sus avances, por lo que simplemente le siguió el juego. "Deberíamos hacer esto más seguido."

"Así es, Minato-sama." Elizabeth dijo, robándole un beso. "Te daré una recompensa la siguiente vez que nos veamos."

Con eso, Minato les mostró la salida y las despidió. Las vió irse juntas, platicando entre sí. Cerró la puerta y volteó a ver al resto del SEES, quienes seguían congelados por la impresión.

"Oh, llegaré tarde a la escuela, ¿cierto?" Minato preguntó, dándose cuenta de la hora. Se apresuró a subir las escaleras para darse un baño.

"Este maldito..." Junpei dijo finalmente después de unos minutos de silencio y miradas extrañas, bajando su gorra en dirección a las escaleras. Aún tenía mucho que aprender si quería alcanzar a Minato.


*En el texto original usa la palabra 'Banchou', que significa en inglés 'School gang leader', refiriéndose a que Minato ahora es el líder de la banda que acaba de vencer.