13. Concéntrate
Minato lideró al SEES a través de los corredores de Tartarus a un buen ritmo esa noche. Junpei, a pesar de su derrota más temprano ese día, se encontraba en plena forma durante la exploración. Por lo tanto, en cuanto Minato encontró la Juzumaru, con gusto se la obsequió.
En el piso 14, se encontraron con un claro, usaron el teletransporte, y regresaron para terminar lo que empezaron.
"He analizado al guardian del piso. Es un [Rampage Drive]*... Es físicamente poderoso y nulifica los ataques físicos. Necesitrán utilizar ataques elementales para derrotarlo. Takeba debería tener cuidado; ella es débil frente a la electricidad, el elemento favorito del enemigo." Mitsuru dijo por el comunicador.
"De acuerdo." Minato dijo mientras él, Yukari, y Junpei observaban a su objetivo en el centro del piso. "Yukari, Junpei. Quédense aquí y bombardéenlo con sus hechizos. Yo lo distraeré y lo haré más lento para ustedes."
Con esas sencillas órdenes, Minato sacó su evocadora y avanzó hacia adelante. "David, Sukunda." dijo mientras jalaba el gatillo. Ahora moviéndose más lentamente, el [Rampage Drive] cargó contra Minato, su blanco más cercano, quien simplemente se movió fuera de su camino. La sombra fue directamente a parar en el camino de los ataques de Junpei y Yukari. Dirigió su atención hacia ellos, haciendo su primer y último error.
"Sonata del Diablo." Minato dijo, invocándo a David una vez más. Dos bolas de fuego, tres fragmentos de hielo, dos tornados, y un relámpago. Aunque el relámpago no hizo nada, cada uno de los demás ataques impacto con la espalda de la Sombra. Fue capaz de usar Sonata del Diablo sin sentirse exahusto. Cierto, sabía que no se encontraba en las mejores condiciones después de utilizarlo, pero era una tremenda mejoría a comparación de la primera vez que usó el ataque.
"Cada vez te haces más fuerte, Jefe." David comentó.
"Claro que si... estas cosas se están haciendo más fáciles de lidiar cada vez." Minato respondió.
"¡Rayos, eso fue impresionante!" Junpei exclamó, corriendo junto a él.
"Pues claro." Minato dijo con una reverencia. "Estamos hablando de MÍ, después de todo."
"Pfft. Tu cabeza y tu ego se hacen más grandes cada día, ¿lo sabías?" Yukari dijo en broma.
"Eso espero... Hay demasiado ruido con todos estos Demonios y Personas aquí adentro." respondió. Yukari parpadeó, sorprendida de escuchar eso, sólo para fruncir el ceño una vez que Minato comenzó a reirse en su cara. "Como sea." dijo rápidamente, adelantándose a los chicos. Después de avanzar un piso más, el grupo llegó a una sección abierta con un teletransporte, y una barrera bloqueando el paso a las escaleras. Había un portafolios que contenía un Documento Viejo, probablemente el que necesitaba para completar una de las peticiones de Elizabeth. Lo tomó antes de darle un vistazo a la barrera. No estaba seguro de poder atravesarla.
"Parece que esto es lo más lejos que pueden llegar por ahora... regresen aquí, y tomémonos un descanso." Mitsuru dijo. Minato accedió, un poco aburrido por lo poco interesante que fue la exploración. Los enemigo ya eran rutina, y estaba convencido de que podía manejar cualquier amenaza el sólo.
"¡Já! Creo que hicimos un buen progreso en la torre, ¿cierto, chicos?" Junpei preguntó.
"Eso parece... pero, no creo que debamos relajarnos aún." Yukari dijo.
"Te preocupas demasiado." Minato dijo. "Vámonos de aquí."
Al regresar al lobby, Junpei fue con Akihiko a presumir lo bien que lo había hecho. Yukari, sin nada mejor que hacer, fue con ellos.
"Mitsuru-senpai, iré a hacer algunas visitas. Estaré de vuelta en un segundo." Minato dijo, yendo a la Habitación Índigo. Agarró a Juzumaru, la cual Junpei había puesto por ahí cuando regresaron al lobby, y entro a la Puerta Índigo.
"Bienvenido a la Habitación Índigo." Igor lo saludó como siempre. "Veo que esta vez te haz tomado el tiempo de conservar algunas Personas."
"Ya ofrecí los duplicados." Minato dijo sonriendo. Entonces se dedicó a ver lo que podía hacer. Después de algunas fusiones, y desprenderse de una buena cantidad de dinero, se las arregló para crear a Jack Frost, Pyro Jack, Tam Lin, y Yomotsu Shikome, las cuatro personas restantes en su mente. Había creado también a Unicornio, pero notó lo débil que era, y lo ofreció a la Carta de la Bestia apenas lo creó.
"Ofrecer a una Persona sin pensarlo dos veces..." Igor recalcó.
"Oye, también necesito Macca. Además..." Minato dijo. "¡HERMANOS JACK!" gritó. Detrás de él, Jack El Destripador, Jack Frost, y Pyro Jack aparecieron.
"¡Hee-ho! ¡Han pasado años desde que los ví por última vez, ho!" Jack Frost dijo.
"¡No recuerdo la última vez que nos reunimos así, hee-ho!" Pyro Jack respondió.
"¿Por qué siguen diciendo 'hee-ho'? ¡¿Cuál es su problema?!" Jack El Destripador preguntó.
"Esta es una conversación que debe continuar en tu cabeza, jovencito." Igor dijo, interrumpiendo a los Jacks. Se desvanecieron, y en su mente, Minato pudo escuchar a Jack El Destripador diciendole a sus hermanos lo infantiles que eran. Los ignoró.
"Eso pudo ser divertido." Minato dijo, un poco descepcionado. Suspiró, y miró a Elizabeth. Tenía a Juzumaru en una mano, y el Documento Viejo en la otra. "Creo que ya sabes por qué estoy aquí." dijo.
Entregó los objetos, se sorprendió por poder conservar la Juzumaru, y estaba por irse cuando Elizabeth tomó su brazo.
"¡Espera un momento! ¡Tengo algo maravilloso que mostrarte!" Elizabeth dijo. La chica sacó un pequeño control remoto de su bolsillo, y lo apuntó al techo. Una serie de luces estroboscópicas aparecieron a lo largo de las paredes de la Habitación Índigo y un sistema de altavoces que estaban ocultos en el suelo aparecieron en las esquinas del lugar. "¡Comtempla! ¡He convertido la Habitación Índigo en un club!"
"Nada mal..." Minato dijo, inspeccionando los alrededores. "Me sorprende que hayas permitido esto, Igor."
Volteó a ver al hombre mayor, y vió que Igor dejaba escapar un suspiro. "Una de las condiciones impuestas estipula que no me puedo negar a ninguna de las peticiones que Elizabeth tenga... por lo tanto, si ella me pide transformar la Habitación Índigo en un club... puede hacerlo."
"Huh... Y supongo que estas condiciones vienen de..."
"Si, el Profanador. Tienes asuntos con él... continua." Igor dijo. Parecía que estaba contemplando seriamente la idea de arrancarse sus propios ojos.
"Oye, Elizabeth." Minato dijo, aún observando a Igor. Elizabeth estaba a punto de poner la música cuando le llamó.
"¿Si?"
"¿No crees... que hacer de esto una sección separada de la Habitación Índigo sería mejor? De ese modo, podrías acceder inmediatamente ahí, ¿no crees?" Minato preguntó.
Elizabeth consideró la propuesta por un minuto. "Hmm... tienes razón, si hiciera un lugar especialmente para esto... ¡sería un club que nunca se detendría! ¡Lo haré en cuanto antes!"
Con eso, la Habitación Índigo regresó a la normalidad, Elizabeth materializó una puerta muy similar a la del Club Escapade en la esquina de la habitación, y entró por ella.
"¿Por qué hiciste eso?" Igor preguntó repentinamente.
"Estás chapado a la antigua. No hay nada malo en ello, pero pensé que debería dejarte con algo de tranquilidad. Al fin y al cabo, tú eres quien me ayuda con las fusiones, después de todo. Sólo Dios sabe lo que pasaría si tuviera que hacerlo yo mismo." Minato dijo. "Es mi forma de decir '¡Gracias, amigo! ¡No podría hacerlo sin ti!' pero de una manera menos cursi."
Igor miró fijamente a Minato por un momento, y una sonrisa se formó en su cara. "Realmente eres un invitado muy interesante."
¡CRACK!
Tú eres Yo... Y Yo soy Tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano La Torre...
"¡Y así nuestro vínculo se fortalece!" Minato dijo con un gesto exagerado. Se rió un poco antes de darle una última mirada a Igor. "Es bueno saber que no siempre estás molesto conmigo por juntarme con Lucifer."
"Hmph. Como dije antes, te has responsabilizado por tus acciones. No puedo juzgarte... pero puedo preocuparme. Mi consejo de cortar todo lazo con él sigue en pie." Igor respondió.
"Entonces seguiré ignorándolo." Minato dijo, sonriendo. "Nos vemos, amigo."
Salió de la Habitación Índigo y e inmediatamente fue a la Habitación Carmesí, inclinándose junto a sus Demonios, y tomó asiento. Notó que Paimon usaba su velo como siempre, pero le saludó felizmente cuando entró.
"Esto es nuevo... me sorprende que no haya formado un vínculo con ella..." Minato pensó mientras se sentaba.
"Aún no tienes suficiente Macca para otra Magatama, chico." Lucifuge dijo. "Pero, el Amo tiene alguien a quien quiere que conozcas."
"¿Quién es mi nuevo amigo?" Minato preguntó.
"Shin Managi." Lucifer dijo. "Es mi mejor creación, y te ayudará a alcanzar tu máximo potencial. Desde luego, puede que sea útil para otras cosas... pero dejémoslo así. Más importante aún... le he dado un regalo especial para ti."
"Tu generosidad no conoce límites, Amo." Minato dijo. "¿Dónde lo encuentro?"
"Ya lo has visto antes... estaba meditando." Paimon dijo. Minato se congeló.
El joven que usaba una sudadera gris y shorts negros. El joven de la Estación Port Island al que todos le tenían miedo. Al que él le tenía miedo. Ese era su nuevo 'amigo'.
"Oh..." Minato dijo, con una voz temblorosa. "El... peligroso, ¿verdad?"
"Eres sabio al temerle." Lucifer dijo. "Él ha combatido conmigo en igualdad de condiciones, con todo mi poder, y salió victorioso."
Minato se congeló de nuevo. Jack y David se miraron el uno al otro. Estaban temblando.
"Gran Jefe... ¿es quién creemos que es?" Jack gimió. Lucifer asintió. Ambos Demonios soltaron un gritó de horror y regresaron rápidamente al alma de Minato.
"No corres ningún peligro... a menos que lo hagas enojar." Lucifer dijo. "Ve, y reúnete con él. Hitoshura te espera."
"...Si, Amo." Minato dijo débilmente. Se levantó temblorosamente, y les dió a Paimon y a Lucifuge miradas suplicantes. Paimon le dió pulgares arriba y Lucifuge simplemente le sonrió.
"¿Por qué será que todas las personas con las que entablo amistad tienen el potencial de matarme?" Minato se preguntó mientras reaparecía en Tartarus. Sin decir palabra alguna les indicó al SEES que empacara, y se retiraron al dormitorio. Una vez en su cuarto, comenzó a entrenar como loco. "Si intenta pelear conmigo, voy a correr. No hay modo en que salga vivo contra... eso."
Las horas pasaron, y rápidamente era la hora del desayuno. Él calentó las sobras y las devoró. Bien podría ser su último desayuno.
"Minato." Akihiko dijo, notando su extraño comportamiento. "¿Pasa algo?"
"Nop." respondió. No quería implicarlos en esto. Sólo harían la situación peor de lo que ya era. "Sólo me preocupa esa barrera... ¿cómo podríamos pasarla?"
"No te preocupes. Mitsuru está trabajando en eso." Akihiko dijo. Minato fue a la escuela escuchando música, algo que no había hecho en mucho tiempo. Sus Demonios habían permanecido callados todo el día. En clases, su mente estaba en otro lugar. Ni siquiera reaccionó cuando le informaron que tenía prohibido entrar a cualquier club atlético por la seguridad del resto de los estudiantes, El tiempo voló más rápido de lo que imaginaba, y antes de darse cuenta, las clases acabaron, y se encontraba de camino al tren de la Estación Port Island.
"Jefe..." Jack comenzó, siendo la primera vez que hablaba desde que salieron de Tartarus. "Si morimos... quiero que sepas, que fue un honor haber trabajado contigo."
"Incluso si la muerte nos reclama una vez más... Nunca te olvidare, Jefe." David añadió.
"Los discursos cursis no van con ustedes chicos... pero gracias." Minato respondió.
Llegaron a la estación. Minato bajó del tren en silencio y se dirigió a la parte trasera del local que los delincuentes locales frecuentaban. Inmediatamente notó un vacío en el lugar en donde no había nadie, y fue ahí. Efectivamente, sólo estaba el muchacho de la capucha gris y shorts negros, meditando en una pared. Minato ignoró cada instinto de su cuerpo que le gritaba que se diera la vuelta, y se acercó al sujeto.
"¿Eres... Shin Managi, cierto?" Minato preguntó, ocultando el miedo en su voz. Los pocos delincuentes que estaban en la zona se alejaron del lugar. Nadie quería ser testigo de un homicidio.
"Minato Arisato." Shin voz era extraña. Carecía de emoción, y al mismo tiempo parecía... trascendental. Era como si sus paabras llevaran consigo el peso del mundo. "Ven conmigo."
Shin se puso de pie, y comenzó a caminar hacia un callejón apartado. Minato le siguió, mirando nerviosamente de un lado al otro. Sólo estaba armado con su Evocadora, pero tuvo la sensación de que no sería de mucha ayuda en esta situación.
Al llegar al lugar indicado, Shin giró para ver a Minato. Se quitó su sudadera, y Minato se sorprendió. Shin tenía cabello corto y negro, en apariencia normal. Sin embargo, su característica más prominente era un enorme tatuaje que recorría la mayor parte de su cuerpo, cuyo patrón Minato sólo pudo somparar con las Líneas de Nazca. El tatuaje era negro, con bordes verde oscuro brillante. Por último, de la parte trasera de su cuello salía una espina negra y larga que parecía conectarse con el tatuaje. Lo único que hacía parecer humano a Shin en este punto era el hecho de que aún usaba sus shorts y tenis. Sus ojos lucían casi iguales a los de Lucifer, y su constitución física delataba su verdadera fuerza. Antes de que le pudiera preguntas a Shin por que se había quitado su sudadera, una Magatama apareció en la mano de Shin.
"Tu regalo." dijo. Minato extendió su mano tomó la Magatama. "Aumentará tu fuerza en general. Tienes una parecida para tu velocidad. Funciona igual."
Minato asintió y consumió la Magatama. Después una ligera sacudida, Shin repentinamente tomó a Minato y ambos desaparecieron.
Minato reconoció la sensación de viajar entre dimensiones, y observó a su alrededor, sólo para no ver nada más que un páramo desolado.
"Ahora." Shin dijo detrás de él. Minato salió de su sorpresa para mirarlo. "Prueba tu valía. Golpéame una vez antes de que pasen treinta minutos, y te regresaré a tu mundo. Falla, y te quedarás aquí por siempre."
"¡Hijo de perra!" Jack gritó, apareciéndo cerca de Minato.
"¡No creas que te saldrás con la tuya!" David dijo, apareciéndo al lado de Jack.
"Tus Demonios pueden existir libremente en este lugar." Shin dijo. Súbitamente, se desvaneció, y Minato escuchó dos ruidos de algo rompiéndose. Los esquelétos de Jack y David se derrumaron en el suelo, y sus cráneos estaban destrozados. Shin estaba parado en el lugar en donde estaba hacía un momento atrás. "Es inútil. Tu única opción es despertar."
Minato lo miró incrédulo. Apenas había registrado el hecho de que Shin se movió, y Jack y David yacían muertos ante él.
"No miente, Jefe..." Jack dijo en su mente.
"¿Cómo es que siguen vivos?" Minato preguntó.
"No podemos morir hasta que tú l ohagas, Jefe" David dijo. "Es una de las ventajas de existir en el alma de otro. Pero basta de eso... debes despertar."
"Explícate."
"Debes usar todas tus Magatamas a la vez... si usas la energía suficiente, tu cuerpo se transformará, Jefe." Jack explicó. "Sólo... intenta no perder el control, ¿quieres?"
"¿A qué te refieres?"
"Todo ese poder... si no logras controlarlo, te volverás loco, Jefe." David respondió.
"No creo que tenga elección." Minato dijo. Se concentró.
Sintió que su velocidad aumentaba. Se sintió más fuerte. Se sintió revitalizado. Se sintió vivo.
Y luego sintió el dolor. Un dolor intenso. Su mente se sentía como huevos revueltos, su cuerpo parecía que iba a hacer implosión, y casi se desmayó. Pero se las arregló para mantenerse despierto, y el dolor cedió. Se sintió increíble.
"Bien. Ahora, pelea." Shin ordenó. Minato lanzó un golpe con todo lo que tenía, dejando un cráter en el suelo por la descarga de energía.
Shin lo atrapó con una mano, y usó su mano libre para hacer un agujero en el pecho de Minato. El peliazul, incapaz de procesar lo que acabaab de pasar, se encontró a punto de perder el conocimiento cuando Shin lo arrojaba al suelo. Se estaba muriendo.
Y luego, ya no lo estaba. Se levantó inmediatamente, y palpó su pecho. La herida estaba sanada, pero su ropa seguía rota.
"No te preocupes por tu seguridad. Puedo curarte tantas veces como sea necesario." Shin dijo bruscamente."Continua."
"¿Que demonios eres?" Minato preguntó.
"El primero de lo que te has convertido. Tus poderes son copias de los míos... pero más débiles y suaves." Shin explicó. "Si no puedes golpearme, incluso me estoy conteniendo todo esto, no vales nada."
Minato se crispo. "¡¿Se está conteniendo?!"
"Jefe... Hay una razón por la que la sola mención del nombre de este sujeto nos aterra." Jack y David dijeron al unísono.
"El tiempo pasa." Shin dijo.
"Bien, parece que es hora de las tácticas... vamos a ver que puede hacer este tipo." Minato pensó. No tenía intención de perder.
Se giró, y comenzó a correr hacia Shin. El joven sólo se quedo ahí, observando al peliazul todo el tiempo. Minato llegó a su objetivo, listo para golpearlo. Shin simplemente atrapó su cuello, destrozándolo. Arrojó a un Minato moribundo por los aires una vez más, dejándolo agonizar mientras su Magatama luchaba por deshacer el daño causado, cuando repentinamente, estaba curado de nuevo.
"De nuevo." Shin comandó. Minato miró más detenidamente sus alrededores. Estaban en medio de la nada. No podía usar nada más que sus habilidades.
Esta vez, Minato usó un acercamiento de boxeador, cuidadosamente calculando la distancia entre los dos antes de acercarce ráapidamente a él. Shin bloqueó el primer ataque con su antebrazo, y Minato comenzó con una ráfaga de ataques. Cada golpe fue bloqueado al igual que el primero, hasta que Shin atrapó su muñeca izquierda, y le arrancó el brazo limpiamente. Siguió con una patada a su rodilla derecha, doblándola en un ángulo antinatural, y luego tomó la cabeza de Minato. Aplastó sus ojos con sus pulgares, y compactó su cráneo, dejándo el cuerpo moribundo de Minato frente a él.
Dolor. Dolor intenso. Estaba volviéndo loco a Minato. Sintió sus ojos regenerarse y su brazo crecer de nuevo mientras se retorcía en el suelo.
"Esto es una locura." Minato pensó. "Voy a morir en este maldito lugar. Estoy jodido, jodido, jodido, jodido, jodido, jodido, jodido, jodido, jod-"
"¡JEFE!" Jack gritó en su cabeza. "¡Puedes hacerlo! ¡Sabemos que puedes!"
"El enemigo puede parecer invencible, pero sólo tienes que golpearlo." David dijo.
"... Sólo un golpe... un golpe... un golpe..." Minato se repitió una y otra vez. Debía concentrarse. Cierto, el dolor que acababa de sentir fue más allá de todo lo que creía posible, pero aún estaba vivo. Y el tiempo seguía corriendo.
En lugar de cargar, Minato caminó hacia Shin, quien aún no se movía del lugar donde apareció desde que llegaron. A unos metros de él, Minato pateó el suelo delante de él, destrozándolo y enviándo polvo y escombros en dirección a Shin.
Mientras Shin esperaba a los objetos que venían hacia él, Minato saltó sobre las rocas y se preparó para plantar su talón en la cabeza del joven. Shin atrapó la pierna sin apartar la vista del frente, y usó a Minato como una barrera contra los escombros que lo hubieran golpeado. Después de eso, tiró a Minato en el suelo, le arrancó la pierna y aplastó su cráneo con ella.
Minato sintió un dolor insoportable, que luego fue disminuyendo... hasta que se dió cuenta que estaba regenerado de nuevo. Rodó lejos de Shin, quien arrojó la pierna lejos del lugar.
Minato maldijo en voz baja, y lanzó un golpe al suelo, creando una nube de polvo y escombros. Corrió al lado, haciendo lo mismo, y luego detrás de Shin, creando una tercera nube de polvo.
Shin bloqueó los escombros que lo hubieran golpeado. Minato corrió detrás de él, y golpeo el suelo cerca del joven, haciéndo un pequeño cráter. Mientras Shin ajustaba su balance y volteaba a ver a Minato, este se apresuró a través del polvo y saltó para asestar una patada voladora a donde Shin estaba viendo originalmente. Shin se detuvo a medio giro, e interceptó la patada. Minato, quien aún tenía el suficiente momentum, giró en el aire antes de que Shin pudiera detenerlo por completo, y lo pateó en la cara, causando que retrocediera y liberara su pierna.
"¡AJÁ!" Minato gritó, señalando a Shin mientras el polvo se asentaba. Ni siquiera habían pasado diez minutos... aunque sí hubiera muerto varias veces, y su ropa ahora sólo consistía en sus pantalones escolares, con una pierna de este arrancada a la altura de la cintura, y la otra llena de roturas y agujeros.
"Hmph. Entonces no eres completamente inútil." Shin dijo. Desapareció, tomó a Minato, y el dúo desapareció del páramo.
Reaparecieron en el callejón trasero de la Estación Port Island. Minato se miró a sí mismo, sintiéndose extraño sin ropa. Entonces notó que ahora tenía un tatuaje similar al de Shin cubriendo la parte superior de su cuerpo y el lado derecho de su cara, aunque mucho más delgado, y con líneas azul oscuro en los bordes.
"Deberías dejar de usar tus poderes." Shin dijo. Minato se concentró en regrsar a la normalidad, y, para su sorpresa, el tatuaje desapareció en su piel. Inmediatamente después, se sintió extremadamente cansado, casi al punto del colapso. Sorprendentemente, Shin lo notó, y le ayudó hasta que estuvo cómodo para pararse por su cuenta. Minato estaba mejor, pero los efectos de todas sus Magatamas estaban agotados. Estaba muy lejos de estar en plena forma.
"Bien, ahora que ya acabaos com eso..." Minato comenzó, mirando alrededor. El tiempo pareció pasar normalme te mientras estuvieron fuera. "¿Quién eres, en realidad?"
Shin, quien se había estado poniendo su sudadera, empezó a hablar mientras se vestía. "Mi nombre es Shin Managi. Una vez fui humano... ahora, no soy ni Demonio ni Humano... Todo se doblega a mi voluntad."
Minato estaba seguro de que no bromeaba cuando decía que todo se doblegaría a su voluntad. Seguramente lo haría si tuviera que hacerlo. "Tú, Minato Arisato." Shin continuó. "Puedes llegar a ser fuerte. Tal vez lo suficiente como para desafiarme... pero hasta entonces, le pagaré un favor a Lucifer y te entrenaré."
¡CRACK!
Tú eres Yo... Y Yo soy Tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano Fuerza...
"E incluso ahora mismo te fortaleces." Shin dijo, volteando a ver a Minato.
"¿Pudiste sentir eso?" Minato preguntó.
"Puedo hacer muchas cosas, Minato. Cosas que son imposibles incluso para los Dioses." Shin dijo casualmente. "No volveremos a ver."
Con eso, se desvaneció, Minato, sólo detrás de la Estación Port Island vistiendo nada más que su chaqueta escolar rota (de la cual sólamente quedaba la manga izquierda y la espalda llena de agujeros) y sus pantalones arruinados, llevando únicamente su mochila, emergió de las profundidades de Port Island y caminó hacia el dormitorio. Mientras lo hacía, pudo sentir las miradas de los delincuentes locales sobre él. Por lo que ellos sabían, apareció de la nada, se enfrentó al sujeto con el que nadie se metía, y salió vivo, luciendo como si acabara de llegar de una zona de guerra. No estaban tan equivocados.
Cuando regresó, la primera persona que lo vió, como siempre, fue Mitsuru. Ella se congeló ante su llegada. El resto del SEES, todos relajándose en el primer piso, giraron, lo vieron, y sequedaron sin habla.
"Antes de que pregunten, no, no fueron chicas." Minato dijo, firmando como ya era costumbre. El silencio comenzaba a hacerse molesto.
"Uhh, oye, Minato." Yukari dijo, rompiéndo el silencio. "Escuché que te prohibieron unirte a los clubs deportivos... mis condolencias. Eres muy talentoso, así que debe ser un fastidio, ¿eh?"
"Vaya manera de hacerme sentir mejor." Minato pensó sarcásticamente. "Como sea. Obviamente soy demasiado bueno para ellos."
"Si, claro." Yukari respondió, molesta.
"Oh, ¿te molesta que sea tan arrogante? ¿Qué pasa, tu autoestima no puede tolerar esta presencia divina?" Minato continuó en su mente.
"¡Já! ¡Cierto, Jefe!" Jack estuvo de acuerdo.
"Apuesto a que te alegraste cuando lo supiste. Debió haberte hecho el día cuando caí, ¿cierto?"
"Arde de envidia." David añadió.
"Como sea." Yukari dijo, interrumpiendo el asalto mental de Minato. "Creo que deberíamos ir a Tartarus esta noche. Con los Perdidos, y los casos de Síndrome de Apatía en televisión, creo que deberíamos-"
"Cuando ves algo que no te gusta, sólo ves al otro lado." Minato dijo, interrumpiéndola. "¿Te PARECE que quiero ir a Tartarus esta noche?" dijo, señalando su cuerpo.
"Oye, cálmate, viejo." Junpei dijo, acercándose a los dos. Minato lo miró, su sonrisa agrandándose.
"Calmarme, ¿eh?... Jajajajajajahh... si supieran por lo que pasé este día..." Minato dijo. Comenzó a reír. "No tienen ni idea por lo que acabo de pasar."
"Iori, Takeba, déjenlo... es obvio que Arisato necesita tiempo para recuperarse." Mitsuru intervino. "Al menos tengan la decencia de dejarlo refrescarse..."
Ambos se detuvieron, y retrocedieron. "Ahhh, Mitsuru-senpai, la voz de la razón..." Minato dijo, tronándose el cuello. "Recuérdame que te debo un favor en el futuro."
Con eso, Minato se tambaleó hacia su cuarto, sintiéndo las miradas confundidas del resto del SEES a sus espaldas. Aún sonreía.
Una ducha. Cena solo. Té. LA Hora OScura. Minato se recostó en su cama, mientras su mente repasaba los eventos del día. Regresó a su mesa de té. Al mirar la luna, se calmó un poco y reflexionó sobre sus acciones.
Shin Managi le demostró que no era ni remotamente tan poderoso como se imaginaba. Incluso cuando despertó a su nuevo poder, era un chiste comparado con él. Se molestó con sus compañeros de dormitorio porque no podía aceptar su propia debilidad. Se los compnsaría después.
"Jefe." David dijo, sentándose a su lado. Su violín estaba recargado al lado de la ventana, lo cual era extraño. Minato nunca lo había visto sin sostener su instrumento, y parecía incompleto sin el. "Quiero disculparme formalmente... por mi incompetencia ante Hitoshura."
"Yo igual." Jack dijo, recargándose contra la pared dondee estaba su cama. "Te fallamos. Y bastante."
Minato se acomodó en su silla y cerró sus ojos. "No los culpo... He pensado sobre lo que pasó." dijo. "Yo digo... que la mejor manera de verlo... es siendo optimistas. Después de todo, ahora tengo un nuevo poder que sobrepasa lo que podía hacer antes y desarrollé una tolerancia al dolor sacada de un anime. Además... Voy a darle una paliza en cuanto tenga la fuerza necesaria." explicó, añadiéndo una sonrisa al final. Si Jack y David pudieran sonreír, lo habrían hecho.
* Rampage Drive - No estoy seguro de que deba traducer los nombres de los diferentes tipos de Sombras que el equipo se encuentra en el Tartarus. Diganme en las reviews o por PM si quieren que lo haga o si lo dejo asi como esta. TJ fuera.
