14. De Hombre a Hombre
Minato comenzó a entrenar rigurosamente durante las primeras horas del día. Su 'despertar', como Shin lo describió, casi lo noqueaba. Eso tenía que cambiar.
Cada cinco minutos, despertaba, mantenía su poder por un rato, y regresaba a la normalidad. Pronto descubrió que los efectos secundarios que seguían su transformación sólo duraban tanto como la transformación misma, lo cual era mejor de lo que esepraba.
"El término 'despertar' suena un poco... cliché, ¿no lo creen?" Minato pensó, mirándose a sí mismo en el espejo. Lucía un poco intimidante con el tatuaje que cubría casi la mitad de su cuerpo.
"Bueno, no es como que tengamos una mejor manera de llamarlo... básicamente dejas de ser humano, así que es como si despertaras de un sueño en donde no eres un Demonio." David explicó.
"Pero la mayor parte del tiempo soy humano... esto es más como... mi modo Super Sayayin. No estoy 'despierto' como tal, simplemente soy más fuerte." Minato respondió. Regresó a la normalidad, y dejó que los efectos secundarios pasaran. Después de cuatro horas de entrenamiento constante, ya podía usar todo su poder sufriendo solamente una ligera desorientación al transformarse, y era capaz de soportar mejor el retroceso que le causaba. Ahora, ni siquiera se inmutaba cuando regresaba a la normalidad.
"Bueno... podrías darle un nombre genial, como en esos animes." Jack sugirió.
Minato se detuvo a pensar en algo por un momento. "... ¿Qué tal... Shura Tensei?"
"... ¿Renacer Celestial de Combate?" Jack preguntó.
"... Tienes razón, eso suena ridiculo. ¿Y cómo suena... Zen'ou Hen'you?"
"¿Intentas hacer que rime como tu nombre?" David preguntó.
"Rayos, eso me haría ver estúpido..." Minato pensó. "... Esto puede esperar otro día."
Una hora y media de entrenamiento después, Minato bajó y preparó otro gran desayuno. Extrañamente, nadie a excepción de él parecía meterse con sus ingredientes. Aunque claro, se dió cuenta de que probablemente era el único en todo el dormitorio que se molestaba en cocinar.
Conforme los miembros del SEES bajaban las escaleras, pudo sentir que todos habían regresado a la normalidad.
"Buenos días." dijo, tomando su lugar de siempre al final de la mesa. "¿Durmieron bien?"
"¡Amigo, vaya que dormí bien!" Junpei dijo, estirándose. Había hecho un hábito el hacerse tiempo para desayunar, por instrucciones de Akihiko en referencia a su entrenamiento.
"Me alegra verte normal de nuevo." Akihiko dijo, sentándose a su lado. "Anoche parecía que habías pasado un infierno."
Minato se rió. "Oh, ojalá hubiera sido sólo el infierno." Minato musitó, haciéndo que los demás le miraran extrañados. "Creanme... es mejor que no pregunten lo que pasó."
Con eso, la mayoría del SEES decidió olvidar el asunto. Minato siempre había sido extraño, pero al menos había vuelto a ser... bueno, Minato. Después de un buen desayuno y un relajante viaje en tren, el SEES llegó a la escuela como un gran grupo. Minato escuchó una charla sobre una librería, pero fue silenciada de golpe cuando pasó por la entrada de la escuela.
"¡AH, MINATO-SAMA Y AKIHIKO-SAMA EST ÁN AQUÍ!" unas chicas gritaron emocionadas.
"¡INCLUSO DESPUÉS DE LO DEL CLUB, AÚN TIENE A ESAS DOS COMIENDO DE SU MANO!" un chico entusiasta gritó.
"¡¿CÓMO LE HACE PARA CONSIGUIR CHICOS Y CHICAS?!" una joven enojada exclamó.
"¡YUKARI-SAMA, MITSURU-SAMA, AKIHIKO-DONO, MINATO-DONO, LOS CUATRO REYES CELESTIALES HAN LLEGADO!" un grupo de estudiantes con problemas anunció. De heho, movieron a todos quienes estaban en el camino de sus ídolos, y se inclinaron conforme pasaban. Mientras Yukari, Mitsuru, y Akihiko mostraron signos de preocupación, Minato simplemente sonrió y caminó normalmente hacia la escuela. Junpei trató de seguirlos, pero los fanáticos le impidieron el paso.
"¡Hey, yo voy con ellos!" Junpei dijo. "¡Chicos! ¡Oigan, no me dejen! ¡CHICOS!"
Los demás ya lo habían dejado atrás. El día en sí pasó sin que nada importante pasara, hasta que llegó la clase de inglés. Cuando el Sr. Ekoda cambiaba de lugar con la Srta. Toriumi, se paralizó por un segundo. Ella lo miró como esperando algo.
"Toriumi-sama." el Sr. Ekoda dijo con una reverencia. Gran parte de los estudiantes en el salón los miraron sorprendidos.
"Ekoda. No sé de dónde sacaste la patética excusa de pastel de esta mañana, pero estuvo horrible." dijo con una sonrisa. "Trata de hacerlo mejor la próxima vez. O si no..."
"Si, Toriumi-sama." respondió, apretando sus dientes. Ella sonrió.
"Bien. Eso será todo." El Sr. Ekoda se levantó y salió apresurado del aula, lo que provocó algunas risas entre los estudiantes. Hasta la Srta. Toriumi se unió a la diversión, y volteó a ver a Minato. Él estaba en su lugar recargado en la ventana, sonriendo. La miró y le guiño un ojo, a lo que ella respondió de igual manera.
"Bien hecho, Isako." articuló.
"Es sólo el inicio de lo que tengo planeado, Minato." le contestó. Ambos comenzaron a reir luego de esto, uniéndose al resto de la clase.
Junpei fue testigo del intercambió de palabras, boquiabierto.
"Bueno, bueno." la maestra dijo cuando las risas se terminaban. "La clase va a comenzar."
Después de la escuela, Minato se preguntaba que hacer a continuación. Consideró visitar a Shin de nuevo, pero tembló ante la sola idea. Mientras se levantaba de su asiento, Junpei se le acercó.
"Oye." Junpei dijo, poniéndo una mano en su hombro. "Vamos a comer algo de ramen, viejo. Yo invito." Por mucho que le no le gustara, tenía que aprender cuál era el secreto de Minato para atraer a las mujeres. Estaba determinado a descubrirlo... o morir en el intento.
"Nunca he rechazado algo gratis." Minato dijo. "Claro, vamos."
Ambos estaban a punto de irse, cuando Akihiko apareció en el marco de la puerta. "Minato. Creo que debemos hablar." Akihiko dijo.
Casi inmediatamente después, la otra puerta se abrió, y algunos miembros del extraño grupo que los recibió temprano ese día impidieron que Junpei respondiera.
"No interrumpas a los Reyes Celestiales." dijeron al unísono. Minato no pudo evitar sonreír ante su nuevo título no-oficial.
"Lo siento, Junpei, pero parece que senpai tiene asuntos pendientes conmigo. Aceptaré tu invitación otro día." Minato dijo. Volteó a ver a Akihiko. "¿Dónde quieres hablar?"
"El tejado." Akihiko dijo. Minato asintió, y lo siguió. Cuando se acercaban, los seguidores de los llamados 'Reyes Celestiales' rápidamente forzaron a los estudiantes que estaban ahí a abandonar el área, y se encargaron de abrirles la puerta cuando llegaron.
"El área ya es privada." una chica dijo inclinándose. Akihiko no sabía como reaccionar.
"Buen trabajo." Minato dijo. Mientras ambos pasaban, Akihiko no pudo evitar darse cuenta de lo roja que la cara de la chica se había puesto. Decidió no prestarle atención. Tenía cosas más importantes que discutir con Minato.
"Minato." comenzó mientras la puerta se cerraba detrás de ellos. "Quiero saber... ¿Qué, o quién, está dándote todo ese poder que tienes?"
"Mmm... ¿Le digo o no le digo?" Minato contempló.
"No le digas, Jefe. Puede que llame a un exorcista o algo así... O peor, puede que trabaje para el enemigo." David aconsejó.
"¿Enemigo?" Minato pensó.
"El Gran Jefe no es el único allá afuera, ¿sabes?" Jack dijo. "Pero dudo mucho que ese sea el caso para este tipo... Son demasiado engreídos para dejar a cualquiera trabajar para ellos."
"¿Y bien?" Akihiko preguntó de nuevo.
"Como sea, tampoco creo que esté con este enemigo del que hablan... pero aún asi, ¿qué demonios se supone que le diga?" Minato cuestionó.
"Vas a tener que inventar algo, Jefe... no se me ocurre nada." David dijo.
"¡Obviamente fue algún tipo de cóctel de alcohol y esteroides que secretamente bebiste durante la noche!" Jack gritó.
"No." Minato respondió con indiferencia.
"¡¿Vas a decir algo o te quedarás ahí todo el día?!" Akihiko gritó. Minato interrumpió la conversación con sus Demonios y tomó una decisión.
"Te lo diré... si puedes vencerme en una pelea de puños, uno a uno. Sin Personas, sin Demonios, sin poderes." Minato dijo. "Aquí y ahora. Vamos."
"¿Hablas en serio?" Akihiko preguntó, negándo con su cabeza. "Sabes que Mitsuru me mataría si peleo con mi brazo en estas condiciones."
"Entonces te daré ventaja. ¡No usaré mis manos para nada¡" Minato dijo, poniendo sus manos en sus bolsillos. "Ahora tu tienes una mano, y yo no tengo ninguna."
"¿De verdad quieres hacerlo, eh?... De acuerdo. Como quieras." Akihiko dijo. Acomodó su brazo herido detrás de su espalda, y se colocó en una posición de box. "¿Estás listo?"
"Comenzemos." Minato dijo. "He peleado contra un sujeto que me ha matado con una sola mano. No creo que seas un problema."
Akihiko se adelantó para dar un golpe, pero fue igualado por Minato, quien corrió evitando el golpe y lo tacleó con su hombro. Akihiko, incapaz de moverse, se tropezó y cayó al suelo. Una vez en el suelo, Minato puso un pie sobre la cabeza de Akihiko antes de que este pudiera pararse.
"¡Perdiste!" Minato dijo con una sonrisa. "¡Significa que mi secreto se queda conmigo!"
"...Tch. Como sea." Akihiko dijo, empujándolo de encima para ponerse de pie. "Te lo preguntaba porque quería saber si los demás podían obtener algo de esa fuerza. Pero si quieres ser un maldito egoísta..."
"Senpai, tú no quieres esto. Créeme." Minato dijo, volviéndose serio de repente.
"¿Jefe, qué estas planeando?" Jack dijo.
"Si es lo que creo que es... esto puede ponerse bueno." David añadió.
"¿A qué te refieres?" Akihiko preguntó.
"... No le digas a nadie lo que pasé después de este momento, ¿de acuerdo?" Minato pidió, añadiendo un nudo en su garganta al final. Akihiko entrecerró sus ojos, y asintió. "El poder que tengo... cada vez me hace menos... humano. Sé que no me vas a creer, así que te lo mostraré."
Con eso, Minato se quitó su chaqueta y desabotonó su camisa. Comenzó a respirar agitadamente, y miró a Akihiko de manera suplicante. El joven simplemente lo observó confundido.
"Hora de ganarme su respeto..." Minato pensó. Cerró sus ojos, y apretó sus dientes. Muy lentamente inició su despertar. El tatuaje se formó en el centro de su pecho y se extendió al resto de su cuerpo. Añadió un par de gruñidos y quejidos por el dolor que aún le causaba la transformación. Akihiko lo miró boquiabierto, sin poder creer lo que veía. Tras treinta segundos que parecieron una eternidad, Minato completó el proceso, y miró a Akihiko.
"¿Pueden distorsionar mi voz para que suene un poco más diabolica, verdad chicos?" Minato preguntó.
"¡Nosotros nos encargamos, Jefe!" Jack y David respondieron.
"Senpai." Minato habló con una voz que no era la suya. Sonaba adolorida, y monstruosa a la vez. "En esto es en lo que me estoy convirtiendo. No quieres esto. Créeme."
Minato dejó escapar un rugido mientras lentamente regresaba a la normalidad. Después de eso, empezó a fingir estar hiperventilando por unos segundos, antes de calmarse y arreglar su uniforme. "Nadie más... debe hacer lo que hice." Minato dijo temblorosamente.
"Jefe, eres un actor de primera. ¿Lo sabías?" David comentó.
"No pasé diez años pasando de familia en familia siendo un niño bien portado... Aunque todas se creyeron que lo era." Minato respondió.
"...¿Por qué? ¿Por qué lo hiciste?" Akihiko preguntó, su voz llena de preocupación.
Minato se congeló. No esperaba esa pregunta. Comenzó a pensar desesperadamente en una respuesta.
Hubo un largo silencio entre los dos. Akihiko sólo observaba a Minato, quien se había volteado para ver la ciudad.
"...No importa. Estoy seguro de que fue por una buena razón." Akihiko dijo de la nada. "Todos tenemos nuestras razones para hacer las cosas, ¿no?"
"...Si." Minato dijo.
¡CRACK!
Tú eres Yo... Y Yo soy Tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano El Emperador...
Minato no esperaba formar un Vínculo Social aquí. Acaba de mentirle como loco a Akihiko, y aún asi eran más cercanos que antes.
"¿Quién dijo que las relaciones siempre estaban basadas en la verdad? ¿Crees que Akihiko te ha dicho todo sobre él?" Jack preguntó. "Ni siquiera te ha dicho que él era uno de los que te vigilaba cuando llegaste al dormitorio... Omitió ese pequeño detalle."
"Tienes razón..." Minato pensó. Finalmente volteó a ver a Akihiko, quien estaba sumergido en sus propios pensamientos. "Senpai, tal vez debamos irnos. Los demás podrían preocuparse... o iniciar rumores más alocados."
"¿Eh? Oh, claro, regresemos al dormitorio." Akihiko respondió. El dúo dejo la escuela y volvieron al dormitorio en sielncio. Al entrar, un Junpei molesto los esperaba.
"¡¿Maldición, por qué DEMONIOS es que todos me ignoran?!" rugió cuando llegaron a la sala.
"Oye, no sabía que querías hablar con él, ¿de acuerdo?" Akihiko explicó. "Sólo dile lo que querías decirle y ya."
Justo cuando Akihiko terminó de hablar, el teléfono de Minato comenzó a sonar. "Espera un segundo." dijo. No aparecía ningun nombre o numero en la llamada. Sin más remedio, la contestó.
"¡Ah, Minato! Elizabeth y yo nos preguntabamos si querías venir con nosotras al Escapade esta noche. Hay alguien a quien debes conocer." Paimon dijo por el teléfono.
"Claro. ¿A qué hora?" Minato dijo.
"En dos horas. El Amo y Lucifuge también estarán aquí para hacer las presentaciones." ella dijo. "Sólo asegúrate de traer tu arma contigo. A este tipo le gusta hacer ruido."
"¡Já! Claro. Te veo en dos horas." Minato dijo. Paimon se despidió, y ambos colgaron. Se volvió hacia Junpei, quien lo miraba esperando una respuesta. Sonrió. "Me encantaría hablar, Junpei, pero un par de adorables señoritas me acaban de invitar al Escapade..." dijo mientras lo pasaba de largo.
"¡Qué- oye, al menos déjame ir contigo!" Junpei protestó. Akihiko suspiró y negó con la cabeza. Mitsuru, que estuvo escuchando todo mientras leía, soltó un pqeueña risa.
Minato se preparó para irse de fiesta una vez más. Camiseta y patalones diferentes, mismo gorro. Se fue, despidiéndose de todos en la sala. Junpei se le quedó viendo todo el tiempo.
Llegó al Escapade y vió a su grupo esperándolo en el callejón donde se encontraba el accceso a las habitaciones.
"Amo." dijo con una reverencia elegante ante Lucifer. "¿Planeando disfrutar otra noche de diversion?"
"El Amo no toma parte en etas actividades... pero el Escapade es un buen lugar discutir negocios." Paimos respondió.
"Si. También es un buen lugar para beber." Lucifuge añadió. En este punto, Elizabeth se apresuró hacia Minato y se enganchó a su brazo de nuevo.
"¡Oh, que divertido es pasar tiempo fuera! ¡No creo que me canse nunca de esto!" dijo.
"Heh. Parece que estamos listos." Minato dijo. "¿Nos vamos, Amo?" Lucifer asintió, y el grupo se adelanto la cola para entrar al igual que la última vez cuando Lucifuge le asintió al encargado de vigilar la puerta. Era el mismo sujeto con el abrigo marrón de la última vez. Minato se concentró en él, intentando descubrir cuál era su Persona. Era un Hierofante común... un tanto único. El vigilante le dió una mirada extraña a Minato una vez más, pero se distrajo cuando los demás le siguieron.
La primer hora fue pura diversión el la sección VIP. Para cuando acabó, Lucifuge terminó sus primeras tres botellas, Paimon y Elizabeth estaban besuqueándose encima de Minato, e incluso Lucifer estaba ocupado dándole un vistazo a las meseras. La mayoría de ellas pensaban que era un niño muy guapo, pero él simplemente les sonreía. Sabía lo que estaban pensando, y tomó nota de volver alguna vez en una forma más adulta. La verdadera razán por la que frecuentaba ese club era para tomar un descanso de su trabajo constante, después de todo, hasta el diablo necesita un tiempo de relajación.
La segunda hora comenzó de manera similar. En este punto, Paimon había tomado el gorro de Minato, y él estaba ocupado intentando recuperarlo durante un largo beso cuando Lucifuge le tocó el hombro. Se detuvo y lo volteó a ver. "¿Qué pasa?"
"El Amo quiere que vayas a la barra y ordenes un sundae de fresa." dijo. "No debería tomarte mucho tiempo."
"Aww, ¿no puede esperar?" Paimon se quejó, acercándo a Minato a ella. Esta vez, Lucifer la miró, y simplemente negó con la cabeza mientras sonreía. "Hmm... apresurate, ¿quieres?"
"Oh si" Elizabeth dijo, terminando su segunda botella. Había dejado de usar caballitos* desde hacía una media hora, alegando que el licor no le sabía igual de ese modo. Minato se rió, y se disculpó para ir a cumplir con el mandato de su Amo. Se dirigió a la barra, y tomó un asiento vacío. Alguien se sentó inmediatamente después junto a él.
"¿Qué va a ser?" el barman preguntó.
"Un sundae de fresa." Minato y el hombre a su lado respondieron a la vez. Se detuvo, y lo observó. Su cabello era gris claro con un estilo copiado de un guitarrista de una banda de metal/rock. Usaba una gran gabardina roja, guantes de motociclista, jeans negros, y cargaba con un gigantesco estuche de guitarra en su espalda. El hombre giró para ver a Minato. Sólo llevaba algunos cinturones en su abdomen bajo la gabardina, y su cuerpo parecía hecho con Photoshop, para sorpresa de Minato.
"Si te gusta lo que ves, lamento decir que no juego para ese bando." dijo. "Tú debes ser el tal Minato del que he oído hablar."
"Mi reputación me precede." Minato bromeó. "¿Y tú eres?"
"Dante." dijo. Sus sundaes de fresa llegaron, y ambos comenzaron a comerlos. Minato no sabía porque, pero no pudo recordar haber comido un sundae de fresa tan bueno como este antes. Comieron en silencio, terminando sus postres.
"Eso estuvo bien." Minato rió.
"Se pasaron un poco con el azúcar." Dante respondió. Inmediatamente después, la Hora Oscura llegó, y el dúo se encontró entre ataúdes. "Sabes, esta hora extra se vuelve muy aburrida. Pero..."
Minato vió que Dante buscaba algo dentro de su abrigo. También notó que ningun miembro de la banda había transmutado. Todos ellos se detuvieron, y miraron a Mianto y a Dante.
"Mierda, ¿por qué aún hay personas moviéndose?" el cantante preguntó, saltando del escenario. El baterista, el guitarrista y el bajista le siguieron. Sus ojos se volvieron rojo brillante.
"Muéstrame lo que tienes, chico." Dante dijo mientras se levantaba, tirando la silla. Sacó dos pistolas, una blanca y otra negra, y desató un torrente de balas contra la banda. Le voló la cabeza al cantante y llenó su cuerpo de agujeros, matándolo al instante. Los otros tres se dispersaron y comenzaron a moverse a una velocidad sobrehumana, pero no era nada a lo que Minato no estuviera acostumbrado. Giró alrededor de su silla y sacó su Evocadora.
"Jack El Destripador." dijo. Jack se materializó frente al miembro de la banda más cercano, su cuchillo en mano. "Mutilar."
Jack dió un tajo de abajo hacia arriba, creando un gran corte en el baterista, para luego meter el arma en sus entrañas y lo sacarla rápidamente, cercenando varias venas y algunos huesos. El baterista dejó escapar un grito de agonía antes de que Minato corriera hacia él y lo pateara usando su nueva Magatama, girando su cabeza 180 grados por la fuerza del golpe.
"¿Tan siquiera se molestan en dar pelea?" Dante preguntó, lentamente acercándose de nuevo a la barra. Molestos por el comentario, el guitarrista y el bajista se pusieron a cuatro patas e hicieron trizas sus pieles, revelándose como un par de perros negros con colmillos y garras especialmente grandes.
"Que aburrido." Minato comentó. Ambos corrieron en zig-zag, intentando rodear a Minato para ir por Dante. Él se rió, y abrió su estuche de guitarra. Lo que salió fue una claymore ridículamente enorme con una empuñadura decorada con un cráneo. La agitó dando dos tajos rápidos, partiéndo a los perros por la mitad. Las partes de estos cayeron a su alrededor, y el hombre sacudió la espada para quitarle la sangre antes de ponerla en su espalda.
"Demasiado fácil." Dante dijo mientras caminaba hacia Minato. El chico estaba viendo a Lucifer y a Lucifuge, quienes vieron toda la escena desarrollarse desde una distancia prudente.
"Aún tiene el toque." Lucifuge dijo. Lucifer asintió en aprobación.
"Tomaré el trabajo." Dante dijo.
"Bien, bien. En ese caso, por favor, disfruta del resto de la noche." Lucifuge respondió. Él y Lucifer regresaron a las escaleras.
"¿Qué trabajo?" Minato preguntó.
"Sólo debo pasar el rato contigo de vez en cuando." Dante dijo. Minato parpadeó. "Si, me pagan por pasarme por aquí. ¿Tienes algún problema con eso?"
"¿Cuánto?"
"Lo suficiente para pagar las cuentas."
"... Vaya. Esto apesta." Minato dijo abiertamente.
"Asi es la vida, chico." Dante dijo encogiéndose de hombros. "¿Hay algo que quieras hacer?"
"Pareeces una niñera cuando lo preguntas así." Minato comentó.
"Entonces no me hagas preguntar." Dante respondió.
"...Vamos a matar cosas." Minato dijo. Se volvió a la sección VIP. "¡Elizabeth! ¡Iré a Tartarus por un rato! ¡Regreso enseguida!"
"¡Diviértete!" le respondió, agitándo una mano despidiéndose.
"¿En serio? ¿Esa es tu idea de diversión?" Dante preguntó.
"¿Tienes un problema con eso?"
"Ya no más. Vamos."
Ambos salieron del Club, y Minato empezó a correr hacia Tartarus. Dante igualó su paso, incluso cuando Minato usó su Magatama para maximizar su velocidad. El dúo llegó a Tartarus en cinco minutos, y cruzaron todos los pisos accesibles en media hora. Minato encontró una espada en los pisos iniciales, por lo que no tuvo que pelear con sus puños todo el tiempo.
No pudo negar que se alegró bastante cuando supo que Dante también disfrutaba de las peleas, aunque este se quejara repetidamente de que estos oponentes eran presa fácil. Al llegar a la barricada, usaron el teletransporte, y se apresuraron a volver al Escapade. Regresaron a sus asientos en la barra, y Dante le dió un vistazo a un cronómetro que tenía en su bolsillo. Parecía que estaba hecho del mismo material que el reloj en el lobby de Tartarus.
"Cinco minutos. Deberías guardar esa espada." Dante dijo.
"Necesito conseguir un estuche de guitarra como el tuyo." Minato dijo. "Espera... no es cierto." Alzó su brazo, y el Compactador Dimensional seguía en su brazo. Colocó la espada en el, y esta desapareció.
"Un Brazo Demoníaco que almacena cosas... que útil." Dante dijo. Minato ni se molestó en preguntarle que era un Brazo Demoníaco. Se había acostumbrado a la terminología variada que usaban los amigos de Lucifer. "La próxima vez vayamos a matar cosas más desafiantes."
¡CRACK!
Tú eres Yo... Y Yo soy Tú...
Serás bendecido al crear Personas del Arcano El Carro...
"Vaya. Un Vínculo Social sobre matar Sombras. A esto me refería." Minato pensó. La Hora Oscura terminó, y ambos ordenaron unas bebidas. Minato notó rápidaente que Dante era un gran bebedor, y lo invitó a unirse al grupo en la sección VIP.
"No tengo por costumbre beber con mis clientes." Dante respondió. "Ve y diviértete, chico."
Con eso, Minato fue y se reunió con su grupo. Baile. Bebidas. Baile. Una sesión de besos entre tres personas. Más baile. Besos y baile a la vez. Bebidas. Bebidas y besos al mismo tiempo.
Para cuando dieron las cinco de la madrugada, los dueños del Escapade le informaron a Minato, Elizabeth y Paimon que debían retirarse, pues ya era hora de cerrar el lugar. Minato se sorprendió de nuevo de saber que, incluso después de estar en Tartarus, aún conservaba su gorro.
Paimon insistió en guiar el camino al dormitorio de Minato por segunda vez. Principalmente para unirse a Elizabeth y a Minato en su besuqueo, o besarse con cada uno en varios puntos del camino. Minato seguía sin entender porque no podía crear un vínculo con Paimon, pero sintió su vínculo con Elizabeth fortalecerse un poco.
Entró en el dormitorio a las 6:50 a.m. de nuevo, junto a Paimon y Elizabeth. Les dió un beso de despedida, volteó a ver a Junpei, quien estaba a punto de estrangularlo, y simplemente sonrió.
"Ya estoy en casa." Minato dijo. Fue a su cuarto rápidamente a prepaarse para la escuela.
Caballitos - Aquí en México se le conoce como caballitos a los vasos utilizados para beber tequila. Son mucho más pequeños que un vaso normal, aproximadamente de unos 5-8cm. Desconozco si en otros paises latinos les llaman igual, pero ya me entienden xD.
