16. Un Nuevo Futuro y las Realidades del Presente
Un entrenamiento intensivo estaba tomando lugar. Minato se había escabullido en plena Hora Oscura, y encontró a Shin meditando en su lugar de siempre. No fue necesario que intercambiaran palabras. Era el momento para media hora de dolor y sufrimiento.
Minato se las arregló para morir cinco veces durante los primeros cinco minutos, pero mejoró bastante su estilo de pelea. Se dió cuenta de que contra un enemigo tan poderoso como este, su estrategia debía ser atacar y correr, ya que concentrar mucho poder en un sólo ataque era un suicidio. Curiosamente, descubrió que usar técnicas de boxeo eran el método más eficiente de combatir contra Shin, aunque raramente acertaba un golpe. Y las pocas veces que lo hacía, usualmente terminaba muerto.
Diez minutos. Minato aprendió a incorporar sus piernas a los ataques para variar su patrón de ataque. No podía dar patadas grandes, pero los golpes de Shin le permitían hacer pequeños contraataques. Presionando su ventaja, asestó un golpe sólido al pecho de Shin, haciéndolo sacudirse un poco. Dió un segundo golpe, el cual Shin permitió pasar.
"Sacrifica la carne." Shin dijo al tiempo que el ataque lo tocaba. Al mismo tiempo, destrozó completamente el brazo de Minato al darle un rodillazo y un codazo, a manera de pinza. Minato retrajo lo que quedaba de su brazo, gritándo de dolor. "Para llegar al hueso." Shin dijo, tomándo la mandíbula de Minato. La aplastó, y luego atravesó el estómago de Minato con su puño. Una eternidad de dolor insoportable después, Minato estaba curado, y se puso de pie.
"¿No es esa una frase de Ares?" Minato pensó. Se sacudió ese pensamiento. Shin era un monstruo entre los hombres. Tenía serias dudas de que fuera un Otaku.
Quince minutos. Minato sólo murió dos veces más desde su lección. Se estaba volviendo mejor al atacar y retirarse.
Veinte minutos. Minato pudo hacer retroceder a Shin unos pasos usando un rodillazo sorpresa. Shin se balanceó y regresó a su posicion original, destrozando esa rodilla en el proceso. Y luego su caja torácica. Y luego su cráneo. Minato estaba de pie unos segundos después.
En el último minuto, Minato se las arregló para agarrar a Shin y arrojarlo al aire. Shin simplemente giró y aterizó de pie, sin inmutarse. Minato se había acercado a él mientras caía, esperando dar un golpe extra. No contaba con que Shin cargaría contra él. Shin se movió hacia él con un brazo extendido a la altura de su cabeza, y Minat estaba seguro de que su cuello se había roto hacia atrás. Dolor insoportable. Falla de vision completa. De regreso a la normalidad.
"Es suficiente por hoy." Shin dijo mientras Minato se levantaba de nuevo. "Has mejorado. Tu técnica ahora es semi-respetable."
"... Gracias." Minato dijo cuando Shin apareció repentinamente a su lado. En un flash, ambos regresaron a los callejones de Tatsumi Port Island. El peliazul sabía que debía preparar su ropa si iba a entrenar con Shin, así que puso su ropa en una pila al lado de la sudadera de Shin. El dúo se vistió, y Minato se esperaba algún tipo de reflexión o motivación. Pero nada de eso pasó. Ellos eran tan cercanos como un entrenador lo es de un boxeador, pero no estaba seguro si eso los hacía amigos. Shin le asintió cuando acabó de vestirse, y desapareció en un instante."
"¿Qué es, el maldito Goku?" Minato preguntó en voz alta.
"Goku no podría lidiar con este sujeto ni en su Fase 1,472, Jefe." Jack dijo, apareciéndo a su lado. Había olvidado que sus Demonios podían andar por ahí durante la Hora Oscura si los dejaba. "Pero oye, aún tenemos quince minutos... ¡Vamos a saquear algunos locales!"
"¿Eres un idiota o qué?" David preguntó, materializándose al lado de Jack. "¡El Jefe dijo claramente que no saquearía ningun lugar a menos que fuera absolutamente necesario!"
"Y ahora necesito liberarme del estrés de morir repetidamente." Minato dijo con una sonrisa.
"En ese caso, sé donde empezar." David dijo. Ignorando el cambio de opinion de David, Minato, quien estaba cansado por pelear sin descanso durante media hora, permitió que Jack y David lo cargaran a Be Blue V. Aunque normalmente nunca iría a la tienda por su cuenta, tenía que admitir que su su selección de tés era impresionante, de la cual Minato tomaría 'muestras' con gusto. Cinco minutos después, el trío salió del lugar cargando más de cien paquetes de bolsas de té. Salieron corriendo, y Minato logró llegar a su cuarto justo antes de que la Hora Oscura llegara a su fin. Después de un breve período organizando ansiosamente su botín y degustando algunos de aquellos de nombre más elegante, se puso a estudiar el resto de la noche luego de darse un baño. Después de todo, había estado entrenando.
Minato hizo el desayuno como siempre, y notó que Yukari decidió no bajar esta mañana como era su costumbre. Sabía que esta vez definitivamente era para evitarlo, considerando que Junpei aún lo miraba con extrañeza de vez en cuando. Eso no lo detuvo para agradecerle por la comida.
Mientras se bajaba del tren y caminaba a la escuela, vió a Mitsuru. Aparentemente lo había estado esperando. "¿Hoy es el día, eh?" preguntó.
"En efecto. Tu coronación..." ella dijo con una sonrisa maliciosa. "...Y la joya de mi corona."
"Palabras perfectas para la ocasión." Minato dijo. Ambos compartieron una risa.
"Oh, si. Casi lo olvido. El bufón de nuestro director parece pensar que le robe el escenario." Mitsuru dijo. "Quiere dar su propio discurso de bienvenida esta mañana. Lamento el hecho de que no puedas quedarte dormido mientras lo hace, y no puedo hacer nada salvo desearte buena suerte."
"Hmm... tendremos que enseñarle a ladrar como perro por esto, ¿cierto?" Minato preguntó.
"Eso... es un castigo muy leve." Mitsuru dijo.
"... Me gusta a dónde va esto." Minato dijo.
Los dos caminaron a la escuela mientras conversaban, pero claro, la paz les duró poco una vez que cruzaron las puertas principales.
"¡MINATO-SAMA! ¡A MÍ TAMBIÉN ME GUSTA EXHIBIRME!" una chica gritó. Ella intentó quitarse su top, sólo para ser tacleada por uno de los seguidores de los Cuatro Reyes Celestiales.
"¡MINATO-DONO! ¡YO CREO! ¡ME HAS MOSTRADO QUE LOS LÍMITES SÓLO EXISTEN EN TU CABEZA!" un chico alocado gritó mientras saludaba a Minato.
"... Parece que tu incidente con Takeba te ha hecho incluso más renombrado por aquí." Mitsuru afirmó. "Dudo que te quede oposición alguna en la escuela."
"... Espero que no. El juego no es divertido si no hay oposición." respondió. Mitsuru soltó una risa y asintió. Desde la distancia, Junpei y Akihiko observaban al dúo cuidadosamente.
"Están planeando algo..." Akihiko murmuró.
"Akihiko-senpai, a veces actuas como un verdadero acosador, ¿lo sabías? Quiero decir, ¿por qué tenemos que ocultarnos detrás de un grupo de trajeados en el tren? ¿No pudimos sólo hablar con ellos?" Junpei preguntó.
"Junpei, has visto de lo que Minato es capaz... Este no es un enemigo que puedas vencer de frente." Akihiko dijo, siguiendo lentamente a la pareja.
"... ¿Y por qué peleamos? No es por Mitsuru-senpai, ¿o sí?" Junpei preguntó. Akihiko se congeló. "Lo es, ¿verdad?" añadió, comenzando a sonreir. "¡Amigo, creo que sólo debes salir de la friend-zone, senpai, y será tuya!"
"... Tal vez tengas - No, ¿Qué estoy diciendo? ¿Y por qué estoy escuchando a alguien como tú?" Akihiko pensó en voz alta. Se alejó rápidamente, molesto por haber perdido de vista a su objetivo.
"De nada, tarado." Junpei dijo, entrecerrándo sus ojos. Puso sus manos en sus bolsillos y murmuró maldiciones a Akihiko mientras caminaba a la escuela.
Al comienzo del día, Minato se reunió finalmente con Yukari y un Junpei un tanto molesto, y los tres se sentaron a escuchar el discurso del Director. En el momento en que empezo a hablar, Minato luchó contra el instinto de invocar a Jack y hacer que redujera al viejo tonto en pedacitos.
"Es un vil insulto al discurso de Mitsuru, y uno pésimo por cierto. Imperdonable." pensó.
"Normalmente, tendríamos algo que decir... pero estoy seguro de que Mitsuru tiene algo planeado para hacerlo pagar por esto." David dijo en su mente.
"... Voy a disfrutar cuando eso pase."
Luego de un horrendo discurso que hizo estemecer a Minato dos veces por oración, el día continuó. En su clase de matemáticas, su maestra, la Srta. Miyahara, le hizo una pregunta.
"¿Cuánto es 1+1?" preguntó.
"¿Está jugando conmigo?" Minato pensó. "Dos."
"Correcto. Es una pregunta simple, por lo que lo fundamentos son obvios. No importa qué, 1 más 1 es 2. Sin importar lo que estés contando. Átomos, estudiantes, si se une otro, hay 2 de ellos. Esas son las matemáticas. ¿No es increíble?" ella comentó.
"No, eso es por maldito sentido común, vieja idiota." Minato respondió en su mente. Él asintió y se sentó. "¿Hoy todos intentan probar mi paciencia o qué? Y pensar que hoy estaba de buen humor."
"Esta tarde, Jefe... esta tarde, podrás inflinjirle dolor a todo aquél que te vea de mala manera." Jack dijo, tratando de calmarlo. Giró a su derecha, y se dió cuenta de que Yukari estaba viéndolo raro. Sus ojos se agrandaron con la pregunta y no habían vuelto a la normalidad.
Se dedicó a meditar despierto mientras la maestra de matemáticas seguía balbuceándo algo sobre el conocimiento. Un truco que aprendió de Shin. Notó que Shin nunca cerraba sus ojos, así que debía ser capaz de ignorar sus estímulos visuales mientras meditaba. Entonces, se concentró en la nada. Sorpresivamente, funcionó, y se calmó en pocos minutos. El día pasó sin más incidentes, y Mitsuru llegó a su salón cuando sus clases terminaron.
"Es tiempo." ella dijo. Minato sonrió.
"¿Tiempo de qué?" Yukari preguntó.
"Minato se convertirá el la cabeza del Comité Disciplinario del Consejo Estudiantil." Mitsuru dijo. "Si fuera ustedes, me esforzaría por mostrar mi mejor comportamiento a partir de ahora." Miró rápidamente a Yukari y a Junpei. Ambos se encogieron en sus asientos.
Minato y Mitsuru dejaron el aula y se dirigieron a la Sala del Consejo Estudiantil. Al entrar, varios miembros dejaron de hablar y simplemente los miraron fijamente. Un chico, de cabello gris, dió un paso adelante.
"¿Puedo preguntar qué hace aquí un conocido delincuente, Srta. Presidenta?" preguntó. Minato podía decir que la mayoría de las personas en la habitación no se llevaban bien con él, pero eso era lo de menos. Lo que importaba era que no se llevaba bien con Mitsuru.
"Odagiri. Justo a quien quería ver." Mitsuru dijo. "He encontrado un modo para dejar concentrarte en tu pequeño enigma del cigarro."
"¿Él es el culpable?" preguntó, dándole un vistazo a Minato. Éste simplemente le mostró su sonrisa maníaca.
"A partir de hoy, Hidetoshi Odagiri, ya no te desempeñarás como líder del Comité Disciplinario. Minato Arisato ocupará tu lugar, con efecto inmediato. Tu nuevo-" comenzó, pero fue interrumpida bruscamente.
"¡¿Qué?! ¡No hablara en serio!" Hidetoshi gritó. Estaba a punto de decir algo más, cuando Minato dió un pasó adelante y lo miró directo a los ojos, silenciándolo. Seguía mostrando su sonrisa escalofriante.
"Interrumpir a la Presidenta mientras hace un anuncio oficial..." Minato dijo, riéndose un poco. "¿Ciertamente no has olvidado las reglas que hacías cumplir hasta hace unos momentos, Odagiri?... ¿A menos que secretamente esperaras que te echaran del Consejo Estudiantil?"
"¡Tch! Tú-"
"¡¿Respondiéndole a uno de tus superiores mientras recibes castigo?!" Minato espetó. Hidetoshi dió un paso atrás, y Minato usó su ventaja. "¿No sólo una suspención, sino un mes de servicio como esclavo de los oficiales? No te tomaba por masoquista, Odagiri. ¿Debería añadir también 'perversión' a tu lista de crímenes?"
"¡Esto es una locura! Desde luego que no puede-"
"Minato, hazlo callar." Mitsuru ordenó. Minato enterró su puño en el abdomen de Hidetoshi. Se contuvo lo suficiente para no romper ningún hueso, pero aún así lo hizo encogerse de dolor. Hidetoshi agarró su estómago y cayó al suelo. Todos en el salón se congelaron. "Como iba diciendo, la cabeza del Comité Disciplinario será Minato Arisato. La única persona por encima de él seré yo. También declaro Ley Marcial a partir de hoy... a diferencia de años anteriores, los buscapleitos que vayan en contra del Consejo Estudiantil serán puestos en su lugar por cualquier medio posible... ¿Algo que añadir, Minato?"
"No puedo esperar a ver lo que podemos lograr este año, Madam Presidenta." Minato dijo, elevándose sobre Hidetoshi.
Silencio. Mitsuru comenzó la junta general, y todos dieron sus respectivos reportes bajo la atenta mirada de Minato. Nadie habló fuera de su turno. Le preparó un té a Mitsuru cuando se lo pidió, y bebió con ella mientras los demás continuaban. Ella se había tomado la libertad de incluirle a la Sala del Consejo Estudiantil un juego de tazas y una tetera exactamende igual a la que Minato tenía en su cuarto, aunque estaba marcada como de uso exclusivo para él. Nadie trató de tocarla, ni cuestionaron su existencia en el lugar.
Finalmente, tuvieron una reunión con dos de los profesores. El primero fue el Sr. Ekoda. Entró al lugar, molesto por el hecho de tener que responderle a los estudiantes. Su molestia se convirtió en terror cuando vió con quien iba a hablar; era ni más ni menos que Mitsuru Kirijo y Minato Arisato.
"Sr. Ekoda." Mitsuru comenzó. "He recibido numerosos reportes de mala conducta por su parte, en particular, denunciando su tratamiento para con el personal femenino de esta institución."
"¿Disculpe? No recuerdo que haya alguna regla sobre como tratar a mis colegas femeninas, o a mis colegas en general, en todo caso." el Sr. Ekoda dijo abiertamente.
"No la había. La acabo de implementar." Mitsuru dijo, deslizando un papel frente a él. "Lo que estoy haciendo es solucionar problemas antes de que empiezen. Se supone que los maestros sean más que educadores. Cualquiera puede enseñarle algo a un adolescente promedio. Un maestro debe ser un ejemplo a seguir... y sus hábitos podrían darle a nuestros estudiantes la impresión equivocada de lo que es o no aceptable en el lugar de trabajo."
"¿Está bromeando, verdad?"
"Yo me tomaría muy en serio todo esto si fuera usted, Ekoda-sensei." Minato dijo detrás de Mitsuru. Le mostró una sonrisa retorcida, como la que un asesino que se acaba de dar cuenta de que su presa ha quedado atrapada, sin escape posible. El Sr. Ekoda tragó saliva.
"E-Entonces, ¿Q-Qué quiere que haga, Srta. Presidenta?" dijo.
"Mientras esté en terrenos de la escuela se comportará como todo un caballero, y le mostrará a los estudiantes sus errores." Mitsuru dijo. "Sin embargo, con sus registros, necesitaremos un voluntario para asegurarnos de que cumplirá su palabra. Afortunadamente, Minato conoce a la persona perfecta."
El Sr. Ekoda se congeló al escuchar la puerta abrirse detrás de él. La Srta. Toriumi entró con una sonrisa en su cara.
"Así es, Ekoda-san. Estaré encantada de trabajar con usted por el bien de nuestros estudiantes." ella dijo. Sin que Mitsuru ni el Sr. Ekoda lo supieran, Minato le había informado a la Srta. Toriumi que el Sr. Ekoda sería el primer maestro en ser 'corregido' por el Consejo Estudiantil. Fue ella quien sugirió su castigo.
A decir verdad, a Mitsuru, Minato, y en cierto modo, a la Srta. Toriumi no les importaba en lo más mínimo dar un buen ejemplo a los estudiantes. Los estudiantse eran imperfectos. Pero el dolor inflinjido al Sr. Ekoda bien valía la pena molestarse con este plan.
"Ekoda..." Mitsuru dijo luego de que este mirara a la maestra. "¿No tiene algo que decirle a la Srta. Toriumi?"
"Es cierto. Me parece que está olvidando algo MUY importante." Minato añadió. El Sr. Ekoda se puso de pie, y se inclinó.
"¡Toriumi-sama, me halaga! ¡No puedo esperar a trabajar con usted!" dijo rápidamente.
"Encantador." la Srta. Toriumi respondió. De repente dejó de sonreir, y su expresión se volvió una de enojo. "Ahora váyase." el Sr. Ekoda desapareció en menos de tres segundos.
"Gracias por su cooperación, Srta. Toriumi. Si vuelve a tener un problema con él, siéntase libre de dirigirlo aquí." Mitsuru dijo.
"Fue un placer, Srta. Presidenta." la Srta Toriumi dijo. "Y me alegra ver que encontraste un lugar en dónde usar tus talentos para bien, Minato."
"Pues claro." Minato dijo con una reverencia. "Haré lo que se deba hacer. Me encantará trabajar con usted."
"El sentimiento es mutuo" la Srta. Toriumi dijo. Mitsuru le permitió irse, y le dió una señal a a una chica pelirroja con lentes que temblaba en una esquina del lugar. No se movió.
"Chihiro Fushimi." Minato dijo, tronándose sus dedos ruidosamente. "¿Estás ignorando las órdenes de la Presidenta?"
"¡A-Ah- n-no!" ella dijo exaltada. "¡S-sólo estaba p-pensando otra cosa! ¡I-iré por el Sr. Edogawa!" Con eso, la chica corrió fuera de la Sala. Una vez que se fue, Mitsuru se rió en silencio. Por un segundo, hasta Minato tuvo un poco de miedo.
"Cada uno de ellos... Bailando en la palma de mi mano." Mitsuru dijo en voz baja.
"Sólo debemos tenerlos que ajustar sus cuerdas... permanentemente." Minato añadió. El Sr. Edogawa, el enfermero de la escuela, entró. Era un tipo un tanto desaliñado que, de acuerdo a los reportes, proporcionaba a los estudiantes remedios experimentales en lugar de medicina. Mitsuru tuvo una idea interesante cuando recibió quejas sobre él.
"Saludos, Srta. Presidenta." Edogawa dijo con una reverencia al pasar por la puerta. Minato no detectó sarcasmo alguno en su voz.
"Sr. Edogawa... por favor, tome asiento." Mitsuru dijo. El maestro hizo como se le dijo. "He escuchado que les da a los estudiantes 'medicina' experimental cuando van a su oficina buscando atención médica."
"Si." dijo. "Les doy algunas mezclas que estoy seguro que les otorgan bendiciones divinas."
"Estoy al tanto de su afición con la magia oscura... pero también sé de su puesto como ex-ascociado del Grupo Kirijo, como científico." ella dijo. Edogawa pudo haber ocultado muy bien sus expresiones, pero la atmósfera a su alrededor se volvió un poco más pesada.
"... Continue."
"Puede continuar con su misticismo," Mitsuru dijo. "siempre y cuando añada ciertas... mejoras, a sus medicinas."
"... ¿Y si me rehúso?"
"No recuerdo que hubiera otra opción, Doc." Minato dijo. Edogawa lo volteó a ver, pero no se inmutó por la sonrisa maliciosa de Minato."
"En ese caso, confío en que no le molestará que su pasado se exponga al público, Sr. Edogawa." Mitsuru dijo. "Aunque no veo porque se rehusaría... ¿No sería esta una manera de continuar sus experimentos?"
El Sr. Edogawa se acomodó en su silla, y observó el techo por un rato. Finalmente bajó su cabeza y miró a Mitsuru. "... ¿Qué clase de mejoras?"
"A gran escala, creo que mejoras menores serán lo mejor. Crear una mezcla que mantenga a los estudiantes promedio enfermos para que tengan la necesidad de regresar constantemente, que resulte en un ligero aumento en la memoria y retención, mejore sus habilidades motoras y coordinación, y que sirva como inhibidor de sus niveles de Cortisol y Dopamina. Le dejaré las especificaciones a usted... sin embargo, me gustaría que limite las dosis a dos veces por semana, como máximo. Si algún estudiante vuelve por tercera vez, es libre de darles cualquier brebaje mágico que desee, o simplemente agua en lo que a mí concierne. El punto es, quiero una mejora gradual en nuestros estudiantes." Mitsuru explicó.
"¡¿DIABLOS, QUÉ ACABO DE ESCUCHAR?!" Minato gritó en su mente. Comenzaba a tenerle miedo a Mitsuru de verdad, aunque mantuvo su cara seria mientras miraba a Edogawa.
"... Voy a necesitar cierto presupuesto." dijo.
"El Grupo Kirijo se lo proveerá." ella respondió decisivamente. "Puede retirarse."
El Sr. Edogawa se levantó en silencio, hizo una reverencia, y se fue de la habitación. Minato y Mitsuru se quedaron solos mientras el sol se ocultaba.
"Y así mi Gekkoukan se acerca a la perfección." Mitsuru dijo, levantándose de su asiento. Volteó a ver a Minato y le sonrió. "Confío en que podré seguir contando contigo en el futuro."
"Aquellos que dicen que la perfección es imposible no lo han intentado lo suficiente, ¿cierto?" Minato preguntó, inclinando un poco su cabeza. "Creo que debemos probarles lo equivocados que están."
Mitsuru se rió. "Very good... una afirmación que sobrepasa por mucho un simple 'si'."
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"¿Deberíamos regresar al dormitorio?" Minato preguntó.
"Si... pero no por tren." ella dijo. Minato la siguió al estacionamiento al aldo de la escuela, y ahí estaba. La motocicleta de Mitsuru. "¿Quieres dar un paseo?"
"Claro." Minato dijo. Mientras se subía, notó que Mitsuru no usaba casco.
"Loca..." Minato pensó.
"¡Jefe, cada vez me agrada más esta chica!" David comentó.
"... A mi me sigue aterrando." Jack dijo.
"Espero que no seas un riguroso partidario de la seguridad vial, Minato" dijo con una ppequña risa.
"¿Me conoces, verdad?" dijo, sonteniéndose de su cintura. "Vamos a divertirnos."
Sobra decir que Mitsuru era una buscadora de emociones fuertes. Se balanceó peligrosamente por el tráfico, levantó la rueda delantera cada vez que pudo, lo cual le encantó a Minato, y casi siempre derrapaba cuando daba una vuelta. Minato no tenía idea de como le hacía Mitsuru para que su cabello no se arruinara.
Un viaje ridículamente peligroso después, los dos entraron al dormitorio entre risas. Era el turno de Akihiko para enojarse, mientras Minato lo escuchó destrozar la barra de proteína que sostenía. Junpei simplemente suspiró y regresó a su juego online.
Yukari les dió una mirada extraña, pero regresó a sus estudios. Minato estaba por prepara la cena del SEES, cuando Akihiko se puso en su camino.
"Entonces, escuché que te uniste al Consejo Estudiantil. Es bueno saber que no te quedarás sin hacer nada después de tu incidente con el Club de Box." dijo.
"Me estoy divirtiéndo siendo la cabeza del Comité Disciplinario." Minato respondió. Junpei comenzó a reirse desde la mesa.
"¡¿Qué?! ¿Este tipo, jefe del Comité Disciplinario? ¡Estás bromeando, Mitsuru-senpai!" Junpei dijo.
"No es broma Iori. En un sólo día, Minato ha silenciado toda oposición a mi reino en el Consejo." ella dijo. Junpei se congeló.
"... ¿A qué te refieres con 'silenciar'?" Akihiko dijo. Minato simplemente se rió y negó con la cabeza.
"No se aparecerán en un buen tiempo." dijo, tomando un cuchillo largo. Akihiko retrocedió un par de pasos.
"... Ustedes hacen un buen equipo." dijo en voz baja. Luego de eso, tomó asiento y se concentró en su revista de deportes.
Cuando Minato terminó de cocinar, todos disfrutaron de la cena en silencio. La tarde pasó sin nada interesante de por medio, así que Minato decidió ir a visitar a Elizabeth. Entró a la Habitación Índigo, fue recibido por Igor, y volteó a ver a Elizabeth. "Vamos a divertirnos... aunque, nada que involucre al Escapade esta vez." Minato dijo.
"¿Oh? ¿Tienes planeado algún lugar en mente?" Elizabeth preguntó.
"No llegué a mostrarte el arcade, o el karaoke." Mianto dijo.
"¡Oh, casi lo olvidaba! Nuestra cita esta lejos de terminar." respondió. Él extendió su brazo y ella lo tomó.
"Hasta luego, viejo." Minato le dijo a Igor cuando se iban. Este los despidió con un gesto, y el dúo reapareció en el familiar callejón del Paulownia.
"Asi que, este arcade... ¿Es un lugar para demostrar tus habilidades y reflejos mediante pruebas virtuales?" Elizabeth preguntó.
"Exacto." Minato dijo cuando entraron. "Ahora, veamos que tienes."
Elizabeth resulto ser mejor de lo que Minato le daba crédito. "Es mejor que yo al disparar, conducir, manejar un tren, y hasta para PILOTEAR UN MALDITO GUNDAM!" Minato refunfuño mientras buscaba un juego en el que pudiera ganar. No lo logró. Derrotado, los dos salieron del arcade, la mirada de Minato en el suelo mientras que Elizabeth observaba el cielo.
"Parece que no estas, como dicen, a mi nivel." Elizabeth dijo triunfantemente.
"... Es cierto." Minato admitió. Se enderezó. "Debo decir, no pensé que sabrías como hacer la mitad de las cosas allá adentro. Si eres así de buena, ¿cuál es le punto de molestarse en hacerlo?"
Ante el comentario Elizabeth se detuvo y se quedó callada. Miró al cielo un momento, y luego a Minato, con una expresión triste en su cara, para sorpresa de él. "No es que no sepa cómo hacer estas cosas... Poseo un conocimiento casi infinito. Lo que me falta es experiencia. ¿De qué sirve todo el conocimiento del universo si no puedo usarlo?" preguntó.
"Y yo que pensaba que las otras chicas tenían problemas..." Minato dijo, sintiéndose extremadamente incómodo. Sin saber que hacer, se acercó, y colocó un brazo alrededor de Elizabeth. "No te preocupes por eso ahora. Sólo ten fe en que serás capaz de usarlo en el futuro... o algo profundo y filosófico como eso." dijo. Elizabeth soltó una risita.
"Vivir con esperanza, ¿hmm?" Elizabeth musitó. "Supongo que podría asumir tal esfuerzo... Si, he decidido. Minato, ahora esperaré a que continues mostrándome tu mundo."
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"¿Oye, aún no hemos ido al karaoke, verdad?" Minato preguntó. "Veamos qué tan bien cantas."
Como ya se lo esperaba, Elizabeth era tan buena cantando como él, aunque nunca pudo entonar bien algunas notas. Pasó la mayoría de la noche ayudándola a prácticar algunas canciones que ella encontró entretenidas, y se separaron una vez que su hora juntos terminó.
Regresó al dormitorio, sintiéndose feliz consigo mismo. Se dirigió a su habitación, y comenzó a preparar té justo cuando la Hora Oscura comenzaba. Se dedicó a relajarse hasta la mañana siguiente. Después de todo, aún tenía muchos tipos de té por degustar.
