17. Reflexiones Sobre la Vida

Una mañana aburrida. Un desayuno promedio. Ni siquiera los chismes que los estudiantes comentaban eran interesantes. Para cuando sus clases terminaron, Minato se preguntaba por que exisitió ese día para empezar.

"Nunca pensé que desearía que el tiempo pasara más rápido..." Minato pensó. Al terminar la escuela, acomodó perezosamente su cabeza en su escritorio y se quedó viendo a la ventana.

"... Estoy de acuerdo, Jefe. En serio, ¿qué demonios pasó en este día?" David preguntó.

"Todos se la pasaron reflexionando en silencio durante el desayuno, la gente se aterrorizaba cada vez que el Jefe o Mitsuru caminaban por ahí, y... es todo... rayos, realmente no pasó nada, ¿eh?" Jack dijo.

"Minato." una voz le llamó desde el frente de la clase. Alzó la vista y miró a la Srta. Toriumi. "Hoy es tu turno de hacer la limpieza." tenía lo que Minato sólo podía llamar una cierta expectativa en su cara. Minato observó alrededor y sólo vió que Junpei bajaba su gorra y murmuraba algo incoherente, mientras que Yukari lucía confundida en general.

"Que sutil, Isako... ¿por qué será que Yukari siempre parece confundida por todo?" Minato pensó. "Es como si constantemente tuviera síntomas de Síndrome de Apatía... necesita tomar medicinas."

"Buen punto... especialmente si son de otro tipo de 'medicinas' ." Jack dijo.

"Claro." Mianto le dijo luego de un momento. Una vez que todos se fueron, Minato comenzó su deber escolar de la limpieza del aula, la cual consistía únicamente en borrar el pizarrón y barrer un poco el lugar. Sobra decir que terminó en menos de diez minutos.

"Como lo esperaba." la Srta. Toriumi dijo. "Ahora, ¿nos vamos?"

"Andando, Isako." Minato respondió, tomando su mochila. Por extraña que fuera, Isako era lo suficientemente lista como para salir por la puerta sur mientras minato se iba por la puerta norte para eventualmente reunirse en la estación de tren, la cual quedaba al este.

Ambos abordaron el tren, e Isako dejó escapar un bostezo mientras se estiraba. "¡Ah, Minato, estoy dias han sido de lo más relajados! ¡No más papeleo aburrido, no más tonterías de Ekoda!" ella dijo, estirándose de derecha a izquierda como un niño preparándose para jugar. "¿Qué hacemos hoy? ¿Sushi?"

"No suena mal." Minato dijo. "¿Aunque, no sería extraño ir a Wakatsu?"

"¡Nop! ¡Conozco un secreto!" dijo al terminar su estiramiento. "También supe que te has estado divirtiendo recientemente en el Escapade."

"Parece que soy el objetivo de los rumores en la escuela." Mianto dijo. "Un raro tema de conversación... veamos a donde va esto."

"¿Y tuviste dos, cito, 'adorables señoritas', contigo toda la noche?" preguntó, añadiendo una sonrisa juguetona.

"¿Oh? Siempre puedo aceptar una más." Minato dijo, haciéndo reir a Isako.

"¡Ves, esa es la clase de charlas que hacen que la gente pierda sus trabajos!" ella dijo. "Aún estas en la escuela, así que es bueno que vayasy te diviertas por ahí. Después de todo, yo no lo hice, y aquí estoy jugando y coqueteando con uno de mis propios estudiantes." Puso una mano en su cara un tanto avergonzada de sí misma, para sorpresa de Minato.

"Oye, no es tan malo. Quiero decir, eres más divertida que la mayoría de las personas con las que salgo." Minato dijo. "Además, ¿quién mencionó algo de 'jugar'?" dijo, alzando una ceja.

"Esa fue la expresión cómica de tu cara." Isako dijo, negándo con su cabeza. El dúo se rió después de eso. Cuando el tren llegó a la estación de Iwatodai, Isako guió a Minato a Wakatsu. Cuando entraron, ella se inclinó para susurrar algo e su oído. "Voy a decirle algo al mesero... intenta recordarlo."

"Bienvenidos a Wakatsu." el mesero dijo con una reverencia. "¿En dónde les gustaría sentarse?"

Minato creyó que les preguntaba si querían comer adentro, en el patio, o si era para llevar. No esperaba la respuesta de Isako, la cual estaba convencido de que no era Japones ni Español. "Huàfēn qūbié yú shùmín." le dijo en voz baja. El mesero simpelmente se inclinó de nuevo.

"... ¿Qué?" Minato preguntó.

"Divide a los distinguidos de los plebeyos... ah, un interesante juego de palabras que cruza los lenguajes. Que listos." Daid notó en la mente de Minato. "No te preocupes, Jefe. Si alguna vez necesitas decirlo, yo te cubro."

"Siganme, honorables invitados." él les susurró. Minato siguió a Isako y al mesero a la parte trasera del restaurante, la cual estaba marcada como 'Sólo Empleados', y fue guiado a través de una serie de pasillos oscuros hasta una sala dividida en salas más pequeñas oscurecidas por persianas sin decraciones, con mesas tradicionales le parecían sacadas directamente del Japón Feudal. Había cojines en el suelo diseñados para ser usados como asientos.

"¿Le gustaría comenzar con lo usual?" el mesero preguntó.

"Claro. Traigame dos esta vez." ella dijo. Minato tomó asiento en una sala al lado de Isako, y miró alrededor un poco confundido. Podía oler algo en el aire, pero no estaba seguro de lo que era.

"Ahora, nadie nos verá... oh, tal vez deba explicarte." Isako dijo al fin. "Wakastu es propiedad de un grupo empresarios chinos que venden... delicias inusuales."

"... Es un restaurante del mercado negro." Minato dijo en voz baja.

"Si." Isako dijo. "Como tal, no hay restricciones de edad para nada. Puedes pedir cualquier bebida que quieras."

"¿Si sabes que no soy alcohólico, verdad?' preguntó. Ella le sonrió.

"Aún." le dijo. "Pronto, te darás cuenta de que, sin importar si estás en el fondo o en la cima, la vida siempre tiene momentos que apestan." Una mesera que lucía increiblemente similar a una geisha llegó a su sala con dos botellas sin marcar y dos copas tradicionales. Sirvió ambas bebidas con el debido respeto, y se retiro, sin quitarles la mirada en ningún momento.

"Esa es una habilidad útil. Debería añadir eso a mis técnicas de pelea." Minato pensó.

"Un brindis, Minato." Isako dijo, alzando su copa. Minato tomó la suya, y ambos chocaron sus copas.

"Por las buenas compañías." él dijo, incapaz de pensar en algo más. Isako se rió, y echó un brazo alrededor del joven.

"¡Wow, wow, wow! ¡Sé que me invitaste a cenar, pero esto es otra cosa!" Minato gritó en su mente, preparándose para repeler a Isako si intentaba besarlo o peor. Sin embargo, sólamente golpeó levemente su cabeza contra la de él.

"Por pensar en un mejor brindis." ella dijo. Con eso, ambos probaron sus bebidas. Minato nunca pensó que le gustaría el sabor del alcohol, pero le encantó lo que sea que estuviera bebiendo. Ahora entendió porque les habían llevado una botella para cada quien.

"Me sorprende que me hayas traido aquí." Minato dijo.

"Si no podemos ser vistos en público, ¿a dónde más podemos ir?" Isako preguntó

"Lo haces parecer como si estuvieramos teniendo una aventura." Minato dijo.

"¿No es más emocionante así?" le respondió con una media sonrisa. Minato se rió. "¿Sabes por qué enseño Inglés, Minato?

"... Quieres enseñarle a las personas como escapar de la realidad." dijo alzando una ceja.

Isako soltó una carcajada. Se rió tan fuerte que tuvo sostener de Minato para no caerse. "¿Escapar de la realidad?" preguntó, intentando recuperar el aliento. "Has pasado demasiado tiempo con los videojuegos... ¿en serio crees que soy una especie de santa en secreto?"

"Valía la pena adivinar... además, no estaba seguro si era la otra razón... pero ahora sé que lo es." él dijo, sonriendo. Ambos dieron otro trago a sus bebidas.

"Claro que lo es... enseño Inglés porque es lo que yo quise. Sin razones detrás. Sin grandes ideales. Sólo pensé que sería divertido." ella dijo. "Cuando conseguí este empleo, me dijeron que me estaba conteniendo a mí misma. Que pude haber contribuido mucho más.

"Obviamente, no conocen a personas como nosotros." Minato dijo.

"Claro que no... la gente como nosotros... somos egoístas. Hacemos lo que queremos, y si a alguien no le parece, pueden irse al carajo." Isako dijo. La geisha regresó silenciosamente y les deslizó un par de menús. "Si estaban esperando suchi, creo que nuestras opciones les encantarán.

Y así, comenzaron a comer y a alimentarse entre sí de vez en cuando. Minato se sorprendió bastante cuando descubrió que la carne de foca supiera tan bien, o que la sopa de tortuga fuera toda una experiencia. Desde luego, también bebieron bastante. A diferecia de sus compañeros de club, Isako mostró un poco más de moderación. Ni siquiera intentó robarle un beso.

Al finalizar, fueron escoltados hacia lo que los dueños del restaurante llamaban 'La División', y terminaron en uno de los callejones de la parte trasera de la Estación Iwatodai. La puerta, como Minato notó, estaba pintada como si fuera parte de la pared, y no tenía manija por fuera.

"Una operación de primer nivel." David dijo. "Les doy cuatro de cinco estrellas."

"¿En serio le das una calificación a un restaurante del mercado negro?" Minato preguntó en su mente. La conversación fue interrumpida por una Isako un tanto aturdida, que repentinamente se aferró a Minato.

"Ah, mira lo que estoy haciendo. Corrompiendo a un estudiante que se acaba de transferir." dijo mientras caminaban por el callejón. "¡Si alguien supiera la clase de cosas que realmente hago en mi tiempo libre, oh, que escándalo sería!" musitó.

"Lo sé." Minato dijo con una sonrisa. "Sería una pena que tuviera un lapsus freudiano."

"¿No pensarás delatarme, o si?" ella pregunto, siguiéndole la corriente a su amenaza en broma.

"Tal vez lo haga, tal vez no." dijo. Isako le dió un empujoncito.

"Mírate, actuando como un villano." se rió.

"Mírate, actuando como una niña." le contestó.

"¿Problemas con eso?"

"Si algo que hace que me agrades es un problema, entonces si, los tengo." Isako le sonrió.

"... ¿Así es como conseguiste que esas chicas del club cayeran a tus pies?"

"¡Eso es un secreto!" le dijo, imitando su voz en el tren.

"Y yo que pensaba queera yo la mala influencia." Isako musitó. "Eres igual de malo que yo."

¡CRACK!

Tú eres Yo... Y Yo soy Tú...

Serás bendecido al crear Personas del Arcano El Ermitaño...

"Pero," Isako dijo, separándose de él mientras salían del callejón. "ya es hora de separarnos. Intenta no meterte en muchos problemas, ¿está bien?"

"Yo debería decirte eso a ti." le respondió. Ella soltó una risita, y se fue.

Minato regresó al dormitorio cuando la noche llegó, con un ligero olor a humo y alcohol a su alderedor.

"Bienvenido." Mitsuru dijo. "El Internet ha sido oficialmente arreglado... si tienes una línea de Internet, ya debería de funcionar con tu computadora. Eso debería reparar todo el daño que la sombra causó... excepto por el brazo de Akihiko."

"Hablando de internet... ¿te gustan los juegos online, viejo?" Junpei preguntó.

"Nunca fui un fan de las conexiones sin rostro." Minato dijo.

"Uh, que mal... y yo que esperaba que alguien se me uniera." Junpei dijo.

"Por cierto, Minato. Llegó un paquete para ti." Akihiko dijo. Le señaló una caja que estaba detrás de la recepción.

"¡Junpei, estoy a punto de poner una sonrisa en tu cara!" Minato dijo mientras se acercaba a la caja. La abrió, se guardó las perlas de reanimación, y sacó la Katana Multi-propósito. La descripción no mentía, realmente sentía que podría ser útil para cualquier situación. "¡Contemplen!" dijo, haciéndo una pequeña demostración ataacndo al aire. Entonces cargó hacia Junpei, quien se estremeció, pensando que la idea de Minato de poner una sonrisa en su cara consistía en grabarla permanentemente en su piel. No obstante, Minato se detuvo, se puso de rodillas, y le ofreció la espada como si le la estuviera presentando a un rey. "Su espada, Sir Iori." dijo con una voz ronca.

"¿Eh? ¿De verdad?" Junpei dijo, tomándola. Minato retrocedió mientras practicaba un poco con ella. "¡Amigo, esta cosa es genial! ¡Vayámos a estrenarla!"

"... Iba a preguntarte cuando planeabas ir a Tartarus. No he hecho gran progreso con la barrera, pero creo que tengo una posible solución. Me encargaré de que este lista para esta noche." Mitsuru dijo.

Con eso, todos se prepararon para Tartarus. Minato observó la torre elevarse hasta el cielo como un niño emocionado, para molestia de Yukari. Ella recordó que se asustaba más de Minato cuando llegaba la Hora Oscura, y él se encargó de recordárselo esa noche.

Sin siquiera mirar las Habitaciones, Minato caminó a la entrada. "¡Hoy, iremos desde el primer piso hasta la barricada! ¡Sin excusas!" dijo, girando su espada contra el suelo. "Veremos si la solución de Mitsuru funcionó cuando lleguemos ahí."

Y de este modo, el grupo comenzó su exploración. Pero al llegar al segundo piso, Minato se encontró con un curioso problema. Había adquirido a Slime y a Pixie una vez más, pero cuando trató de conseguir a Apsaras, fue inmediatamente ofrecida a la Carta de la Bestia. Hizo una mueca, y trató de hacerlo de nuevo. El resultado fue el mismo.

" ¿Por qué demonios sigue siendo ofrecida a la Carta?" Minato le preguntó a su Demonios.

"Oh si, nunca te explicamos nuestra conexión con la Carta de la Bestia, ¿verdad?" Jack preguntó.

"¡Pues, ahora sería un buen momento!" Minato respondió.

"Usualmente, el usuario de un Demonio pierde una porción de su alma cada vez que lo invocan... con tus Magatamas, esto se habría reducido un poco, pero aún sentirías las repercuciones por nuestro uso más adelante." David dijo. "Pero, ya que tienes la Carta de la Bestia, nosotros sacamos energía de ahí en lugar de tu alma. Verás, es como... un amplificador de tu poder. La Carta de la Bestia no sólo funciona como una tarjeta de débito de Macca, sino que también actúa como una barrera entre nosotros y tu alma. De este modo, nosotros sacamos poder de tu alma, pero la Carta de la Bestia lo multiplica inmensamente, ¿sabes? Entonces, digamos que el humano promedio puede usar las habilidades de un Demonio unas 100,000 veces. Con tu número actual de Magatamas, yo diría que puedes hacer el doble que eso. Pero la Carta de la Bestia te da otras mil veces eso. Y no es como si las almas humanas no se regeneren. Además, apenas si nos usas de todos modos."

"Eso no explica porque Apsaras sigue siendo ofrecida." Minato respondió.

"Claro, claro. Mira, el poder infinito que poseemos los Demonios obviamente no es gratis. Al vincular tu alma con la Carta de la Bestia, obtienes poder absoluto sobre nosotros a cambio de un poder muy limitado sobre tu propia alma... Ya que las Personas se manifiestan desde tu alma, ¿qué crees que pasa cuando una porción de tu alma es sellada?"

"... No puedo conservar tantas como hubiera podido en circunstancias normales."

"Exacto, Jefe. Ahora mismo, puedes tener seis a la vez. Más que eso, y la Carta de la Bestia simplemente se las tragará. Yo ofrecería las más inútiles si fuera tu."

"Bueno, esto cambia un poco mis tácticas, ¿no es cierto?"

"¿Viejo, cuánto tiempo más vas a quedarte viendo a la pared?" Junpei preguntó, sacando a Minato de sus pensamientos.

"Acabo de aprender algo muy importante sobre mis poderes." Minato dijo, volteando a ver a Junpei. Ofreció a Slime y a Pixie mientras lo hacía. "Parece que hay un límite para la cantidad de Personas que puedo usar. Asi que no cuenten conmigo para cada situación que nos encontremos."

"¡Como si alguna vez hubiera considerado eso!" Junpei dijo. "Vamos, sigamos adelante. Sólo tenemos una hora, ¿cierto?"

Media hora de masacrar Sombras después, llegaron a la barricada.

"Buen trabajo. Regresen al lobby, y pondremos a prueba la solución." Mitsuru dijo mediante el comunicador. Regresaron para encontrar a Akihiko y Mitsuru terminando de cablear un maletín lleno de explosivos. Había otros seis apilados en el suelo.

"... ¿Simplemente van a hacerlo explotar?" Junpei preguntó.

"¿Se te ocurre una idea mejor, Estupei?" Yukari le dijo.

"Es sólo que pensé que sería algo más... No lo sé, ¿elegante?" replicó.

"Nos aseguraremos de incluir fuegos artificiales para la próxima." Akihiko dijo.

"¿Cuánto les tomará estar listos?" Minato preguntó.

"Danos un par de minutos." Mitsuru dijo.

"Es todo lo que necesito." dijo, dirigiéndose a la Habitación Carmesí. Se desvaneció entre mariposas rojas, y hubiera jurado que escuchó a Junpei preguntarle a Akihiko por qué no pudieron conseguir algo como eso.

"Amo." Minato dijo, invocándo a sus Demonios para inclinarse junto a él.

"El Amo acepta tu saludo." Lucifuge dijo. "Pasa, toma asiento."

Minato hizo como se le dijo, y miro a los tres frente a él. "Aún no tienes suficiente Macca." Paimon dijo.

"No pensé que lo tuviera... De hecho quería hablar." Minato dijo.

"Adelante." Lucifer dijo.

"Sé que estás detrás de muchos cambios en mi destino... ¿puedo preguntar por qué?"

"... En realidad, es un poco deprimente. ¿Seguro de que quieres saber?" Lucifer preguntó. Minato asintió. "Si hubiera dejado que tu destino siguiera su curso natural, había cuatro posibles resultados. El primero era que morías en algún punto, fallando así tu objetivo principal, y que terminaras olvidado como un perdedor cualquiera. El segundo hubiera sido que durante una parte crucial de tu viaje, sucumbieras ante el miedo, y como resultado de una mala desición, morías. La tercera opción era que superabas el miedo, y aún así morías. En el cuarto escenario hacías todo bien, te ganabas el respeto y la lealtad de muchos, completabas una peligrosa prueba considerada imposible para cualquier humano... y morías poco después, incapaz de disfrutar las recompensas que te ganaste con tanto esfuerzo. Para ti, no había tal cosa como 'un final feliz'. Por lo tanto, Yo, como el benevolente señor que soy, elegí ahorrarte tan horrendo destino."

"... Eso es..." Minato comenzó. Estaba teniendo problemas para procesar todo lo que acababa de escuchar. De no haber conocido a Lucifer, sin importar lo que hubiera hecho, ¿aún asi hubiera perdido al final? ¿Habría logrado una hazaña increíble, sólo para morir?

"Trágico, ¿no es cierto?" Lucifer preguntó. "... Yo no estaba de acuerdo con tu destino. Alguien de tu calibre merece algo mejor que la muerte luego de tener éxito."

"... Bueno... ¿al menos habría muerto por una buena causa?" Minato preguntó.

"En dos escenarios, tu muerte hace mucho más de lo que crees... Si hubieras caído antes de llegar a la decisión clave, y te hubieras desvanecido en la nada como un simple rostro más, el mundo habría quedado en... un estado aceptable. Claro, al superar la prueba lo habrías dejado mucho mejor. En los otros dos casos... digamos que hubiera sido un tanto desafortunado para la mayoría de la población." Lucifer dijo.

"... Eso es... ¿reconfortante?" Minato preguntó. "¿Y por qué dices que hubiera dejado al 'mundo' en cierto estado?"

"Ya deberías saber que tu batalla contra las Sombras va mucho más allá de simplemente explorar Tartarus... ¿No has olvidado tu primer pelea en Iwatodai, o si?"

"... No, no lo he hecho. No creo que pueda olvidar ir cabeza a cabeza contra una Sombra que hizo a los guardianes de piso parecer un mal chiste." Minato dijo.

"¿Y crees que ese fue un evento aislado?"

"Amo." Lucifuge intervinó. "¿No cree que le está dando... demasiada información?"

"¿Y eso que importa? ¿Qué no mi destino ya está sellado?" Minato preguntó. Lucifer se rió.

"Lo interesante sobre el destino es que siempre existe alguna forma de variabilidad... Por lo tanto, antes tenías cuatro posibles resultados, aunque todos con el mismo final. He cambiado tus finales, pero el viaje aún depende de ti." dijo. "Los humanos tienen la particular habilidad de cambiar su destino, incluso si es sólo una diferencia casi insignificante en el orden natural de las cosas. He hecho mucho por cambiar completamente tu destino... pero este busca corregirse a sí mismo."

"¿Entonces, el destino trata de asegurarse de acabar conmigo?" Minato preguntó.

"No... simplemente intenta estar en equilibrio. Mi influencia le trajo Caos... ahora mismo, tu existencia está desbalanceada. Por lo tanto, el destino responderá añadiéndole factores asociados con el Orden." afirmó.

"¿Orden y Caos?"

"La afinidad, o mejor dicho, la alineación particular de tu alma. Cada ser en la existencia tiene una. Aunque puedo alterar el resultado de tu viaje, no puedo cambiar tu alma... Tu alma, por cierto, es una de las más raras pues naturalmente no favorece a ningún lado, una alma Neutral." Lucifer explicó. "Durante tu viaje original, hubieras conocido muchas personas de varias alineaciones. Y mientras yo me encargué de cambiar la mayoría de las personas de alineación Caos que conocerás, no puedo saber con certeza qué o quién llenó los huecos de la alineación Orden. Y por supuesto, también te encontrarás con otros de alineación Neutral."

"... ¿Entonces, ese contrato sigue en pie?" Minato cuestionó.

"Claro que sí. Aún eres una pieza clave para determinar el destino de tu viaje, sin importar los cambios que yo o cualquier otro ser haya realizado." Lucifer respondió.

Silencio total. Minato aún tenía cientos de preguntas que quería hacer, pero al final, decidió lo que iba a decir.

"... Esto hace que el viaje sea más divertido, ¿cierto, Amo?" Minato dijo.

"Esa es una buena actitud." Lucifer dijo. "Disfruta de la sorpresa."

"No es divertido si no hay oposición."

"Exacto..." Lucifer dijo. Cerró sus ojos, y los abrió una vez más. Minato reconoció el brillo profano. "Yo soy tu Amo... Y Tú eres mi discipulo... Obtendrás la fuerza oculta de tus Demonios... Y te regocijarás en mi Luz... La Luz de Lucifer..."

Poder. Minato no pudo evitar reclinarse en su asiento y sonreír mientras se fortalecía. "Sabes, Amo, debo decirlo, realmente me alegra que seas honesto conmigo." Minato dijo con una sonrisa. "No me das basura críptica para que decifre, simplemente me dices lo que quieres decir... y por eso, te estoy agradecido. En serio."

"Hmph. Cualquiera que usa mensajes crípticos obviamente se preocupa demasiado por las apariencias para importarle los resultados." Lucifer dijo fríamente. "Te veré de nuevo."

"No puedo esperar, Amo." Minato dijo. Hizo una reverencia, y dejó la Habitación Carmesí. Reapareció en el lobby, sólo para desaparecer en la entrada de la Habitación Índigo. Ahí, fusionó algunas de sus personas y se las arregló para crear a Oberon y a una Valquiria con Tarukaja, completando una de las peticiones de Elizabeth. Obtuvo un pequeño talismán llamado Cheongsam que aparentemente le permitía fusionar una Hua Po, pero no se molestó en indagar sobre eso. Regresó al lobby, y descubrió que su grupo estaba preparando para irse.

"Justo a tiempo." Akihiko dijo cuando Minato se acercó. "Iré con ustedes llevando un par de estas. El plan es programarlas con tres minutos luego de que las coloquemos."

"Aún me parece divertido que nuestro gran plan sea hacerlas explotar." Junpei dijo. Yukari negó con la cabeza, y tomó algunos maletínes. Un par de teletransportes después, el grupo había colocado cerca de ocho dispositivos alineados sobre la barricada. Se fueron y esperaron. Pasaron tres minutos.

"Los explosivos han detonado." Mitsuru dijo. Justo después de que dijo eso, una pequeña vibración alcanzó el lobby. "Veamos los resultados."

Minato fue con Junpei y Yukari directo a la barricada. Cuando llegaron, el área estaba cubierta con humo y marcas de quemaduras, pero la barricada permaceció intacta. "... Pude haberles dicho que no iba a funcionar." Minato dijo, para nada impresionado.

"Tsk... Intentaremos otra cosa en otro momento. Por ahora regresemos al dormitorio." Mitsuru dijo. Con eso, el SEES salió de Tartarus y fueron a casa.

Conforme las horas de la madrugada pasaban, Minato se sentó cerca de su mesita de té, descansando un poco su mente. Había estado trabajando demasiado recientemente, y aún tenía que asimilar el hecho de que originalmente su existencia tenía un propósito, después del cual moriría, sin importar lo que hiciera.

"... Voy a vivir. Voy a vivir por tanto tiempo, que la gente pensará que soy inmortal. Viviré más allá que el destino mismo si debo hacerlo. Al carajo un gran propósito. Voy a vivir, YO, voy a disfrutar la vida, maldición. Cualquiera que intente impedirlo... recibirá el beso de mi frío acero."