Hola a todos y bienvenidos a otro capitulo de Persona 3 Remix(es). Hace tiempo que no escribo al inicio de cada episodio (una serie de problemas con el sitio me lo impedían), pero ya estoy de regreso. Y para celebrarlo, ¡episodio extra de la semana!.
Rayos, Minato se a determinado a vivir hasta el final de su historia luego de la 'pequeña' revelación de Lucifer, pues recordemos que, sin muchos spoilers si aun no han jugado P3, al final no le va muy bien a Minato que digamos... Solo queda esperar a ver cómo se desarrolla la historia ahora que Lucifer ha alterado su destino...
Espero que les guste, y como siempre, tengan un buen día/noche. TJMike fuera.
18. La Familia de Minato
Hoy es el Día Showa. Al no tener escuela, Minato decidió hacer algo que no había hecho en los últimos años. Se puso una combinación casual consistente en una camiseta azul y blanco con sus jeans, tomó su gorro, fue al Santuario Naganaki, y fue a inspeccionar las tumbas. Si recordaba correctamente, las tres que buscaba se encontraban una esquina, ocultas por una hilera de árboles que dejaron desatendidos. En efecto, en la esquina noroeste, había un par de árboles. Caminó detrás de ellos, y contempló las lápidas. Hacía mucho tiempo que las marcas se habían deteriorado, y ahora yacían ilegibles debido a años de un mal servicio de mantenimiento, pero él sabía perfectamente a quien pertenecían.
La de la izquierda era de su padre, Makoto Shirogane. No recordaba mucho sobre él, excepto su apariencia. Se había esforzado por parecerse a él después de todo, aunque nunca pudo imitar su sonrisa. Su padre casi nunca expresaba sus emociones, pero cuando sonreía, Minato sentía que absolutamente todo saldría bien. "Es una lástima que nunca sonreíste en el auto. ¿Quién sabe? Quizas todo hubiera salido bien, papá."
Volteó a ver la lápida del centro. Ahí yacía su amdre, Kotone Arisato. Encontraba muy difícil olvidar sus risitas ridículas. Nunca parecía estar deprimida, incluso cuando estaba atestada de trabajo, y constantemente veía lo mejor de las situaciones más difíciles. Siempre intentó copiar esa actitud, pero en algún punto del camino se retorció más allá de toda reparación. A diferencia de su padre, había olvidado por completo como lucía. Estaba seguro de que tenía cabello negro y largo porque solía jugar con el, pero eso era todo. "... Me pregunto que dirías si me vieras ahora. Creo que ya he hecho la mayoría de las cosas que me dijiste que no hiciera."
Por último, camino frente a la tumba de la derecha, al final del lote. No pudo evitar sonreir al verla. Incluso después de todos estos años, el ver su propia tumba lo hacía reir. La inscripción decía Makoto Shirogane, Edad: siete. La miró en silencio.
"... ¿Alguno de mis mejores futuros implicaba que terminara aquí pudriéndome?" Minato pensó. Suspiró, y se ajustó su gorro. "No, al carajo. Estoy vivo y lo estaré hasta que me harte de estarlo, no hay duda de eso..."
"Jefe, tienes compañía." Jack dijo en su mente. Minato giró lentamente, colocándo su mano izquierda en su espalda. Había llevado su Ecovadora consigo. Su mirada se enfocó en una niña, de no más de trece años, vistiendo una chaqueta formal azul oscuro y pantalones del mismo color con zapatos de gamusa. Pero lo que más le llamó la atención a Minato fue su cabello y ojos. Azul oscuro y gris respectivamente, al igual que él. Para empeorar las cosas, la niña también usaba un gorro como el suyo, aunque un poco más pequeño.
"¿Ha pasado un tiempo, no es así, hermana?" Minato pensó. Sin decir nada, ambos se quedaron viendo fijamente por un momento. "... Mierda."
"¿Tengo algo en mi cara?" Minato preguntó, ladeando su cabeza. Ella se estremeció. "Sé que las personas con cabello azul y ojos grises son muy raras, pero no es para tanto. ¡Parece que hubieras visto un fantasma!" Él sonrió.
"Disculpame." dijo rápidamente, y se aclaró la garganta. "Me recordaste a alguien que conocí..."
"¿Este tipo?" Minato preguntó, señalando la tumba de su padre.
"Si... ¿cómo lo sabes?"
"Te pareces a su hija." Minato respondió. "Rayos, eso fue estúpido... apresuré eso."
"¿Entonces, conociste a mi padre?" ella presionó.
"¿Crees que estaría aquí de no haberlo hecho?" preguntó. Ella entecerró sus ojos.
"Un chico que luce casi idéntico a mi padre y afirma conocerlo..." la oyó murmurar. "¿Cuántos añs tienes?"
"Los suficientes." Minato respondió.
"Quiero una respuesta de verdad."
"Pues que mal. ¿Por qué debería responderte? ¡¿Acaso tus padres no te enseñaron a respetar a tus mayores, eh?!"
Silencio. La hermana de Minato había perdido a sus padres cuando tenía tres. Probablemente sólo los conocía mediante las fotos. "Es mejor si que no quiera hablar conmigo."
"Jefe, si ella es tu hermana, ¿por qué la estás alejando de ti?" David preguntó.
"¿Y qué se supone que le diga? ¡Sorpresa, tu hermano mayor ha estado vivo por los últimos diez años y ha estado demasiado ocupado siendo un idiota egoísta como para ir a buscarte! ¡Qué coincidencia que me encontraras en la tumba de nuestros padres! ¡¿Y no crees que es muy graciososque pueda ver mi propia tumba cada maldito día?!"
Minato interrumpió sus pensamientos al ver que su hermana lucía como su estuviera a punto de llorar. "... Oye, no vayas a llorar, niña. Eso... probablemente no fue la mejor respuesta, ¿eh?"
"... Está bien." ella dijo. Pasó a su lado sin decir nada, y dividió el ramo de flores que llevaba entre las tres tumbas.
"... Diecisiete." Minato dijo de repente. La niña volteó a verlo. "Tengo diecisiete. ¿Querías saber cuántos años tengo, verdad?"
"Entonces... eso te haría..." ella susurró, viéndo de arriba a abajo. Por lo que Minato podía decir, ya estaba onsiderando seriamente la posibilidad de que bien podría ser su hermano.
"La única vez que me preocupo por alguien, y lo arruino." Minato pensó mientras giraba sus ojos. "No hay mucho que pueda hacer, ¿verdad? Si es tan inteligente como yo, podrá ver más allá de lo que le diga."
"Nao-chan." Minato dijo sorpresivamente. La niña se congeló.
"... ¿Quién eres?" le preguntó.
"Minato Arisato." dijo. "Y tú eres Naoto Shirogane." Se volteó, señalando las tumbas de su padre y madre. "Y ahí están nuestros padres." Entonces miró su tumba. "Y ahí es donde se supone que estoy."
"¿Cómo?" ella preguntó rápidamente.
"Vamos, Nao-chan. ¡Seguramente sabes que las morgues no se cierran desde adentro!" Minato bromeó. "Si me lo preguntas, dudo que estén lisos para un apocalipsis zombi."
"¿Pero por qué? ¿Por qué nunca volviste a casa?" preguntó de nuevo.
"No me dieron ganas." Minato dijo. "Sin mamá ni papá, no quise... además, el Abuelo Johei nunca me quiso, ¿sabes?"
La expresión de Naoto murió. Había pasado del asombro a la nada, y lentamente se estaba convirtiendo en ira.
"¿Estás seguro de que quieres hacer esto, Jefe? No creo que puedas arreglarlo..." Jack le advirtió.
"Ya se los dije... Preferiría no lidiar con ella. Si me odia por eso, que así sea." Minato respondió. "Quiero decir, vamos. Nunca me agrado el viejo tonto. Siempre me presionaba para hacer cosas que no quería hacer. Rayos, apuesto que es por eso que estás vestida como niño, ¿no es cierto, Nao-chan?"
El enojo de Naoto se estaba haciendo aparente. Comenzaba a respirar pesadamente.
"¡Así que, descubrí que en lugar de regresar a una vida donde tendría que lidiar con ese anciano posesivo, podría vivir como yo quisiera, siendo el 'pobre huérfano'! Créeme, ese título hace que la gente te ayude, sea que lo pidas o no." Minato continuó. Estuvo sonriéndo todo el tiempo. La niña estaba temblando. "¿Oh, tienes frío?" le preguntó de repente, pretendiendo no darse cuenta de su ira. Ella dió un paso adelante.
"Golpéame." Minato pensó. Otro paso. "¡Hazlo!" gritó en su mente. El último paso para estar frente a frente. "¡GOLPÉAME!"
Pero no lo hizo. Le lanzó una mirada, y luego, para su sorpresa, lo abrazó mientras sollozaba. Ambos se quedaron ahí, sin moverse por un momento. "...Te dejé sola, maldición." Minato dijo en voz baja. "¿Por qué carajos no estás molesta conmigo?"
"... Lo estoy." Naoto dijo. "Pero... sé que estás mintiendo."
"... ¿Cómo?"
"Incluso ahora... cuando ocultas algo, siempre sonries y cierras tus ojos." ella dijo.
"... ¿En serio recuerdas eso?"
"... Traté de recordar todo lo que pude."
"Mierda." Minato dijo. Naoto alzó la mirada para verlo. Él observaba el cielo. "¡Mierda, mierda, mierda, mierda, MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA MIERDA!" gritó mientras Naoto retrocedió un par de pasos. Entonces soltó su risa maníaca. "¡Y yo que pensaba que estaba actuando como un buen hermano, esperando que te olvidaras de mi!" se rió de nuevo. Miró a Naoto, con lágrimas en sus ojos. "Te merecías algo mejor."
Minato negó con la cabeza, y observó las tres tumbas en el suelo. Entonces, caminó sobre su tumba, y tomó las flores que Naoto había puesto. Se las ofreció a la niña.
"¿Por qué?" le preguntó.
"Porque ya es tiempo de que deje de engañarme a mi mismo." Minato dijo. Volvió su atención a su tumba, alzó su pie, y la pateó. Con la Magatama dándole poder, la destrozó, para sorpresa de Naoto. Regresó con ella y le dió un fuerte abrazo. "¿Aún sigo vivo, no?"
"... Actúas como mamá." Naoto dijo, regresando el abrazo. Después de un minuto en silencio, se separaron. Minato miró por encima de su hombro y vió a un par de personas que venían a investigar el ruido.
"Bien Naoto, como tu hermano mayor, es mi deber decirte que no deberías vandalizar propiedad pública ni correr de la policía." Minato comenzó. "Pero como el hipócrita que soy, haremos justo eso. ¡Vámos!"
"¡Qué- Oye!" Naoto gritó cuando Minato la cargó y corrió en dirección al bosque. Una carrera corta después, ambos emergieron al otro lado del santuario. Minato dejó a Naoto en el suelo, y se arrodilló para sacudir su ropa, ajustar su gorro, y arreglar su chaqueta. "Soy perfectamente capaz de hacerlo yo misma..." Naoto dijo, revisando que no hubiera nadie en los alrededores.
"Oye, si no es por ti, al menos déjame hacerlo por mi." Minato dijo, terminando de ayudarla. "Ya es hora de que pague por mis fallas como hermano."
"... Y ahora suenas como papá." Naoto señalo. "El abuelo dice que siempre hablaba sobre el orgullo y el honor."
"Habla mucho sobre eso, ¿verdad?" Minato rió. Hubo otro momento de silencio. "... Bueno, ahora que estamos bien entre nosotros y todo eso... ¿Qué tal si te invito a comer algo?"
"De hecho, uno de los asistentes del abuelo me estaba esperando en la entrada del santuario." Naoto dijo. "Tengo que regresar pronto."
"Oh... ¿Y no puedes llamarle y decir que algo surgió?" Minato preguntó.
"¿Y que le diría? Imagino que quieres mantener tu existencia oculta del resto de la familia." Naoto respondió.
"Nah." Minato dijo. "Sólo me ocultaba por ti. Hablaba en serio cuando dije que el abuelo y yo no nos llevamos bien. ¿Qué tal esto? Tú lo llamas, y yo hablo."
Naoto asintió y marcó el número en su teléfono. Le lo pasó a Minato.
"¿Naoto-sama? ¿Qué ocurre?" la voz al otro lado de la línea preguntó. Sonaba mayor y un tanto sobreprotectora. Minato la reconoció al instante como su mayordomo de la infancia, Kyouji.
"¡Qué pasa, Kyouji idiota!" Minato le gritó al teléfono, sorprendiendo a Naoto. "Mi hermanita y yo iremos a pasear un rato. No le digas al abuelo, ¿quieres?"
"... Es bueno escuchalo a usted también, Amo Minato." Kyouji dijo. "Nuestro tren parte de la estación Tatsumi Port Island en cinco horas. Por favor, no llegue tarde."
"Lo intentaré." Minato dijo. "Te veo luego." Colgó el teléfono y se lo regresó a una Naoto sorprendida. "Kyouji solía servirme a mi primero, ¿recuerdas?"
Ella sacudió su cabeza. "¿Así es como le hablas a la gente?"
"Era la mejor manera de recordarle con quien estaba hablando." Minato dijo. "Tenemos un par de horas, así que siendo el mayor, yo decidiré que hacer primero." dijo con una sonrisa. "¡Vamos por algo de sushi!"
"¿En serio, Jefe? ¿Llevarás a tu hermanita a-" David comenzó.
"¡Claro que no idiota, yo hablo de sushi de verdad! ¡Aún no he probado el sushi local!" Minato respondió.
"Usando tu edad para tomar ventaja." Naoto se rió. "Muy bien. Tú guías."
Minato y Naoto se subieron a un tren y llegaron a Wakatsu en poco tiempo. "Sabes, dicen que comer esto te hace más inteligente." Minato dijo al entrar. Se acercó al mesero, quien observaba a Naoto. "Comeremos adentro esta vez." dijo en voz baja. El mesero asintió, y los llevó a una mesa.
"Dudo que comer cierto tipo de comida incremente la inteligencia de alguien." Naoto dijo, dándole un vistazo al menú DH, que se suponía contenía comida hecha para genios.
"Me funcionó a mi." Minato mintió. Naoto bajó su menú y se le quedó viendo a su hermano, pero él simplemente siguió revisando sus opciones. Ambos terminaron ordenando algo del menú DH. No estaba mal, aunque Naoto no pudo lidiar con el wasabi extra. Minato felizmente se lo quitó de las manos antes de que empezara a llorar. Salieron del lugar, y Minato volteó a ver a Naoto. "Tu turno."
"... De hecho, esperaba que pudieramos tomarnos un par de fotos juntos." ella dijo, mirándo al suelo.
"Eso es mucho más profundo de lo que esperaba... Y yo sólo quería comer algo de sushi." Minato señaló. "Conozco el lugar perfecto. ¡Podremos tomarnos todas las que quieras!" dijo.
Una vez más, él y Naoto tomaron un tren. Estaba por ponerse a escuchar música, cuando Naoto tiró de su manga.
"Oye." ella dijo. "Yo... si no es demasiado, yo... quería preguntarte cómo eran nuestros padres."
"... Me temo que eso es lo único con lo que no puedo ayudarte." Minato dijo, volteándo a verla. "Lo poco que recuerdo sobre ellos es que mamá era un poco excéntrica, mientras que papá era estoico. Él tenía una gran sonrisa, a diferencia de mí." Le mostró su sonrisa normal, y la vió estremecerce. "¿Lo ves?"
"Si." le dijo, sacudiéndose la impresión. "Espera. Si no recuerdas mucho sobre ellos, ¿cómo es que te acuerdas de mi?"
"Porque recuerdo que se suponía que debía llevarte algo de aquí antes de que llegara a casa." Minato admitió. "Fue como una descepción pendiente. Peor mira, aquí estamos, pasándola bien. Además, te vez como yo en ese entonces, y yo me parezco a papá."
"Cierto." Naoto dijo. Ambos llegaron al Paulownia Mall poco después, y Minato llevó a Naoto a una cabina de Print Club.
"Podemos tomarnos un montón de fotos aquí." Minato dijo. "¡Y luego podremos ir al arcade, que es lo que eligo hacer después!"
"¿Arcade? Te comportas de manera más infantil que yo, hermano..." Naoto dijo, dejando escapar un suspiro.
"¿Preferirías ir por un trago e ir a golpear a algunos delincuentes en algún callejón conmigo?" Minato preguntó. Naoto se congeló, y volteó a ver a su hermano. "Quiero que me prometas que NUNCA serás como yo. En serio, soy un sujeto muy retorcido."
"... Lo tendré en mente." Naoto dijo, sin saber que decir. Minato se rió por su reacción, y los dos entraron a la cabina.
Naoto estaba más que sorprendida por la interesante idea que Minato tenía acerca de 'tomarse unas fotos'. Él comenzó a posar de manera ridícula, y las primeras fotos fueron de ellos moviéndose por la cabina. Sin embargo, al final, consiguieron tomarse una buena foto de Minato colocándole su gorro a Naoto después de que este se le había caído debido a la tonta idea de posar en formación de torre. Ella parecía estar feliz.
"¡Fotos servidas!" Minato dijo cuando las obtuvieron.
"Gracias." Naoto dijo formalmente. Minato la tocó en el hombro.
"¿Que rayos fue eso? ¿Por qué debes ser tan formal al respecto?" preguntó.
"Oh, lo siento. No quería-"
"¡Lo hiciste de nuevo!" la interrumpió. "No soy alguien a quien debas impresionar. Soy tu HERMANO..."
"... Está bien." Naoto dijo.
"Ahora, veamos que tan buena para disparar eres. ¿Crees que has superado a tu hermano mayor?" Minato le preguntó. Naoto le mostró una sonrisa que le recordó a Minato la suya propia, para su sorpresa.
"Oh, sé que lo he hecho. No me negaré a un reto." ella dijo. Fueron al arcade, y para su descepción, había dos juegos de tiro sin usar siendo bloqueados por un grupo de rufianes. Minato reconoció a un par de ellos, e ideó un plan.
"Quédate detrás de mi." dijo en voz baja. Naoto le hizo caso. Caminó hacia el grupo, y aclaró su garganta. "¿Les importaría decirme por qué están en mi camino, pedazos de basura?" preguntó casualmente.
"¿Quién carajo- ¡AH!" el primer delincuante que lo volteó a ver gritó. "¡Oh, lo lamento viejo, ya nos íbamos! ¡Chicos, larguémonos de aquí!" dijo al resto de su grupo, el cual tuvo una reacción similar. "¡No volverá a pasar!" le dijeron mientras corrían del lugar.
"... ¿Debería preguntar?" Naoto preguntó mientras caminaban a los juegos.
"Como te dije... NUNCA te vuelvas como yo." Minato dijo, pasándole un arma. Se trataba de un juego de tiro competitivo. Naoto demostró ser una excelente tiradora, para sorpresa de Minato, y rápidamente tomó la delantera. Minato le respondió de igual manera decidiendo que contenerse sería como un insulto para su hermana. Incrementó su velocidad drásticamente.
Al final, resultó en un empate. Mientras Minato había derribado más blancos, su puntería era mediocre. Naoto casi nunca falló sus objetivos.
"Bien, parece que estás en forma." Minato dijo. "¿Dónde aprendiste a disparar así?"
"No creas que eres el único que sabe un par de cosas que dan miedo." Naoto respondió con una sonrisa maliciosa. Minato se rió.
"Buen punto... entonces, ¿cuál será nuestra siguiente parada?" preguntó.
"Un poco de café estaría bien."
"¡¿CAFÉ?!" Minato espetó.
"...¿Hay algún problema?" Naoto preguntó.
"¡¿POR QUÉ NO BEBES CHOCOLATE CALIENTE?!"
"... De hecho me gusta el café."
"... Ni siquiera voy a responder a eso." Minato dijo, cruzándose de brazos. "Un niño que le gusta el café... ¿al menos tomas chocolate caliente?"
"Ocasionalmente. Trato de no hacerlo muy seguido."
"... Lo siento por ti. La evolución natural de las bebidas calientes es chocolate, té, y luego café. Va escalando progresivamente por el sabor, empeorándo a medida que creces... Aún estoy atascado en el té." Minato dijo. Por lo que Naoto podía decir, estaba hablando en serio.
"¿Recuerdame por qué eres mayor que yo?" Naoto preguntó sonriendo. Minato simplemente suspiró y llevó a Naoto al Café Chagall. Estaban a punto de entrar cuando fueron interceptados por Yukari y, por extraño que pareciera, Junpei.
"No es una combinación que esperaría ver en público..." Minato pensó.
"¡Qué hay viejo!... ¿No estarás tratando de ir tras niños pequeños, o si?" Junpei lo saludó.
"¿Estás ciego, Estupei?" ¡Obviamente son parientes!" Yukari dijo. Se volvió a Minato. "¿Quién es él?"
"¿Él? ¿Estás ciega, Yukari?" Minato pensó.
"Soy su hermano menor." Naoto dijo en un tono más grave que lo usual. "Naoto Arisato. Un placer conocerlos." Le dió a Minato un pequeño golpe con su codo.
"¿Quieres que te siga la corriente? Supongo que es mejor que nadie sepa que soy un Shirogane..." Minato pensó.
"Justo a tiempo, ustedes dos. Naoto, ellos son mis peones." Minato dijo con una sonrisa.
"Si, somos sus- ¡¿oye, qué dijiste?!" Junpei dijo.
"Son mis peones... ¿o necesito recordártelo?" Minato dijo, dándole a Junpei una mirada amenazante. Él inclino su cabeza, incapaz de ver a Minato a los ojos. "... Eso pensé. Verás, un peon básicamente es alguien que se ha dado cuenta de que no son iguales a ti en ningún aspecto, y por lo tanto te seguirán. Nota como no tuve que iniciar ninguna conversación para que me hablaran."
"¿Qué demonios le estás enseñando?" Yukari preguntó.
"Obviamente, le muestro el camino para ser un matón absoluto como yo." Minato respondió.
"Debieron haber visto como unos 'rufianes' de Port Island corrieron aterrorizados cuando mi hermano mayor se les acercó." Naoto dijo.
"Rayos..." Junpei dijo inclinando su gorra hacia Minato. "Espera... ¿cómo es que esos sujetos te conocen?"
"Pateé sus traseros un par de veces antes." Minato se encogió de hombros.
"Tus poderes de deducción son sorprendentemente lamentables." Naoto le dijo a Junpei.
"¡Oye! ¡Eso me ofende!" respondió.
"En serio, Junpei. Has visto pelear a Minato. Estoy segura de que un par de delincuentes no fueron mucho problema." Yukari añadió.
"Ves, cuando un peón te respeta, obtienen mejor tratamiento que aquellos que aún se ilusionan pensando que algún día te superarán." Minato le dijo a Naoto.
"Refuerzo positivo. Desde luego." ella dijo. "Aunque ¿a qué se refería Estupei cuando preguntó si estabas o no 'yendo tras niños pequeños'?"
"¡Ese no es mi nombre!" Junpei dijo. Fue ignorado.
"Verás, lo que diferencia a un matón promedio de un matón absoluto es..." Minato dijo, inclinándose para ver a Naoto directo a los ojos. Él giró su mirada a Yukari, y luego extendió los cinco dedos de su mano. "El número que tengas." Los ojos de Naoto se agrandaron, y se estremeció un poco. Minato se rió mientras recuperaba la compostura. "Pero no tendrás que preocuparte por eso hasta que seas mayor."
"¿A qué te refieres? E-Es sólo que... no esperaba esa respuesta." Naoto dijo, cruzándose de brazos. Realmente sabía interpretar el papel un niño a la perfección.
"... A veces creo que eres una terrible influencia para todos." Yukari dijo, descansándo su frente en su mano.
"¿A veces? Pensaba que eso era todo el tiempo." Minato respondió con una sonrisa. Yukari se volvió y miró a Junpei, quien alzó sus manos defensivamente.
"Oye, no puedo meterme con lo que le está enseñando a su hermanito... Como hombre, son cosas que debe saber." dijo.
"Claro." Yukari dijo, girándo sus ojos. "¿Y que están haciendo aquí?"
"Íbamos por un poco de café." Naoto dijo. Inhaló profundamente, y decidió que era le momento de demostrar el hecho de que era un chico. Caminó hacia adelante, se quitó su gorro, y tomó la mano de Yukari. Ella hizo una reverencia elegante. "¿Nos harías el honor de acompañarnos en esta tarde?" preguntó, besando la mano de Yukari al final.
"¡Vaya, eres buena, hermana!" Minato pensó. Asintió en aprobación. Junepi casi se cayó de la impresión. Yukari se sonrojó como loca y liberó su mano del agarre de Naoto.
"Uh, de hecho yo..." comenzó, retrocediéndo un paso.
"Pero yo soy mejor." Minato pensó, adelantándose a Naoto mientras ella retiraba el cabello de su cara. Prácticamente invadió el espacio personal de Yukari, se quitó su gorro y lo puso en su pecho, para luego tomar su cara entre sus manos. "No te preocupes, sólo es un café... y sólo morderemos si nos lo pides."
Junpei oficialmente estaba en el suelo. Yukari lucía más roja que un tomate por todos los pensamientos prohibidos de ella, Minato, y Naoto que cruzaban su mente. Naoto se las arregló para mantener su acto, aunque en el interior, tomó nota de no presentarle a su hermano ninguna de sus amigas.
"¡Sí!" Yukari se las arregló para decir, empujando a Minato. "¡Iré... p-pero sólo porque tu hermanito me lo pidió!"
Minato y Naoto sonrieron al mismo tiempo, y las chocaron entre sí. Ambos lanzaron sus gorros al aire, giraron sobre sus talones, y lo atraparon en una pose triunfante. Naoto se reclinó hacia atrás y se paró de lado, sacánd el pecho para parecer más masculina, con una mano en su bolsillo y la otra en su gorro. Minato tenía su espalda directamente atrás de la de ella, y mantuvo su clásica pose relajada, aunque con sus piernas posicionadas más elegantemente, una ligeramente más adelante de la otra. También tenía una mano en su bolsillo y la otra en su gorro. Ambos miraron a Yukari con expectativa.
Naoto nunca pensó que fuera posible para una chica tener un sangrado nasal por pensamientos pervertidos, pero Yukari demostró lo contrario. Se quedó boquiabierta y se congeló en el lugar, con gotas de sangre asomándose por su nariz. Lentamente se volteó, caminando al baño más cercano. Junpei, quien había visto toda la escena desde el suelo, se sentó asombrado.
"...Ustedes son una maldita fuerza de la naturaleza..." dijo en voz baja, saludándolos con su gorra mientras se ponía de pie.
"Pues claro." Naoto dijo mientras ella y Minato regresaba a sus posiciones normales. "¿Qué esperabas de individuos de nuestro calibre?"
"Y hermanos, por cierto." Minato añadió. Junpei bajó su cabeza derrotado. Apenas podía igualar a Minato. No había modo en que tuiera una oportunidad contra él y su hermano combinados.
Cuando Yukari regresó, se unió al grupo para tomar un café. A cambio de que ella pagara, los hizo jurar que no dijeran nada sobre el sangrado nasal. Después de las bebidas y de varias preguntas sobre dónde vivía Naoto (para las cuales Naoto ya tenía preparadas algunas respuestas falsas, para sorpresa de Minato), el grupo se separó. Finalmente, Minato y Naoto siguieron su camino hacia la Estación Tatsumi Port Island.
"... Eso fue divertido, ¿no lo crees?" Minato preguntó. Los dos habían estado callados desde que dejaron el Café.
"Si, lo fue." Naoto respondió. Ella estaba sumergida en sus pensamientos.
"¿Si sabes que no es como si me fuera a ir por otros diez años, verdad? Yo vivo aquí." Minato dijo, haciéndola sonreir.
"Es verdad." dijo. "No creo que te pueda visitar muy seguido, pero vendré cuando pueda."
"Sólo no olvides que en realidad eres una chica." Minato dijo soltándo una risa. "Si sigues actuando como allá atrás, todos pensarán que eres un chico."
"Heh... lo recordaré." Naoto dijo. Los dos se bajaron del tren, e inmediatamente Minato notó a un señor mayor un tanto fuera de lugar vestido como mayordomo parado en el centro de la plataforma.
"¿Ha pasado un tiempo, eh, Kyouji?" Minato preguntó cuando él y Naoto se acercaron.
"Veo que ha olvidado mejorar sus modales, como siempre, Amo Minato." Kyouji respondió.
"¿Diez años, y eso es lo primero que se te ocurre decir?" Minato le preguntó. "Igual que siempre, supongo."
"Así es." Kyouji dijo. Dirigió su atención a Naoto. "Naoto-sama, es tiempo de despedirse del Amo Minato."
"... ¿Por qué lo llamas Amo Minato y a mí Naoto-sama?" ella preguntó.
"... Porque sólo hay un chico que porta el título de 'Joven Amo' en mi mente." Kyouji respondió. Miró a Minato, pero ya era tarde. Él ya lo estaba abrazando fuertemente.
"Viejo sentimental." Minato dijo.
"Me conoce bien, Joven Amo." Kyouji dijo, abrazándolo. Después de un breve abrazo y un gesto de entendimiento, Minato volteó y abrazo a Naoto.
"Déjame meterme en problemas por los dos, ¿me oyes?" Minato dijo.
"Dudo que pueda alcanzarte con el abuelo Johei detrás de mi." le respondió. Se separaron. "Cuídate."
"Te veré de nuevo."
Con eso, Kyouji y Naoto abordaron el ten que dejaba la ciudad mientras Minato tomó uno que iba de regreso a Iwatodai.
"... Si fuera a morir... ¿en verdad la dejaría sola, eh?" Minato pensó.
"Si la hubieras alejado, hubiera sido peor." David dijo en su mente.
"Quizas esto sea lo mejor, Jefe. ¿Quién sabe? Puede que ahora puedas conseguir un 'final feliz', ¿No crees?" Jack dijo.
"Bueno... ¿parece que ahora tengo algo más por lo que vivir, no?" Minato musitó. "Aunque... sigo pensando que lo mejor habría sido nunca habernos reunido... si, este dia fue un fracaso, ¿verdad?"
Sus Demonios se quedaron callados. Regresó en silencio el resto del camino al dormitorio y firmó al llegar.
"Bienvenido." Mitsuru dijo.
"A veces me pregunto si hace otra cosa además de leer en ese sillón." Minato pensó.
"Iori y Takeba me dijeron que te reuniste con tu hermano menor el día de hoy." ella continuó. "Debo preguntar... ¿estás al tanto de si él experimenta la-"
"Ni siquiera lo pienses." Minato espetó, sorprendiendo a todos en el dormitorio. Akihiko, Junpei, y Yukari, quenes habían estado comiendo, se congelaron al escucharlo.
"... Entiendo tu preocupación, Minato. Pero detener a las Sombras-"
"La respuesta es no." Minato dijo. "Si te interesa saberlo, no lo había visto en diez años. Ayer, pensaba que estaba muerto."
"... ¿Disculpa?"
"Nos vimos en mi tumba. Estaba dejando flores para mi y mis padres mientras yo estaba visitándolos. Hoy fue la primera vez que nos vemos desde que se supone que morí, así que no tengo idea si tiene el potencial." Minato explicó. "Y no planeo descubrir si lo tiene. Preferiría que tú tampoco."
"... Muy bien. Parece que tienes... más problemas con este arreglo de los que pensaba. Perdona mi insensibilidad."
"... Y tú disculpa mi agresividad." Minato dijo, dejándo escapar un suspiro. Se quitó su gorro y fue a su cuarto.
"Parecían estar bien en el centro comercial..." Yukari dijo.
"... Su hermanito se parece más a él de lo que pensabamos, ¿verdad?" Junpei preguntó.
"Probablemente." Akihiko dijo. "Minato es excéntrico, pero hay muchas cosas que nos está ocultando muy bien... No me sorprendería si su hermano, quien aparentemente ha pasado los últimos diez años separado de él y que casi no conociera a sus padres, actuara de manera similar. Puedo ver porque se molestó con Mitsuru..."
"Quiere protejerlo a toda costa." Mitsuru dijo. "... Tú debes saber de eso, Akihiko."
"... Si."
"¿Senpai?" Junpei preguntó. La conversación se había vuelto considerablemente más deprimente que hacía un par de minutos.
"... Démosles algo de tiempo, Junpei." Yukari dijo. Se despidió, y prácticamente arrastró a Junpei arriba con ella. Akihiko y Mitsuru simplemente intercambiaron una mirada, y regresaron a lo que estaban haciendo. Ahora no era el momento para esa discusión.
Minato se dió un baño y regreso a su habitación.
"Jefe." Jack dijo cuando apareció en su escritorio. "... ¿Estás bien?"
"Sólo necesito distraerme con algo de acción." Minato respondió. Miró al reloj. Eran casi las diez. Se ejercitó en su cuarto hasta que era casi medianoche, y entonces salió por la ventana para llegar al Escapade. Se saltó la cola, simplemente asintiendo al encargado de seguridad del abrigo marrón. A estas alturas, ya había visto a Minato lo suficiente como para reconocerlo como un VIP. Encontró a Dante en el bar.
"Pareces enojado." Dante le dijo cuando Minato tomó asiento a su lado.
"¿Y cuál es el mejor remedio cuando estás enojado?" Minato preguntó.
"El mejor remedio para cualquier cosa." Dante respondió. La Hora Oscura Había llegado.
"Exacto." Minato le dijo.
El dúo sacudio la zona denominada como Thebel dentro de Tartarus. Minato hizo algo de Macca, Dante le mostró un par de movimientos con pistola, y se sintió un poco más cercano a él en general. Regresaron al Escapade uando la Hora Oscura terminó, ordenaron un par de sundaes de fresa, y se separaron. Minato no tuvo ganas de beber esa noche. Se sintió mucho mejor al llegar el amanecer.
