Así que puntual y responsable eh...
Sobre eso, me disculpo por ello.
Love Live! y sus personajes no me pertenecen, y disculpen la tardanza, nuevamente.
La peli-morada había intentado comunicarse con Nico pero por alguna razón esta no contestaba las llamadas, ya de por sí estaba preocupada por aquel mal presentimiento y ahora que ni siquiera le contestaba era peor, Eli se encontraba a su lado, como siempre regresaban juntas casa ya que Nozomi vivía sola y ella se quedaba a hacerle compañía para que no se acostumbrara a la soledad ya que era malo, o bueno ese era el pretexto que le había dado a su hermana por los días -o más bien noches- en las que no llegaba. Eli estaba preocupada, tanto por Nico como por Nozomi, más por esta última que no paraba de mandarle mensajes a Nico a ver si le contestaba alguno pero lo cierto era que ya había pasado más de una hora en la que vanamente la habían intentado contactar sin resultados y era por ello que en este momento se dirían a la casa de la pelinegra para ver si se encontraba allí.
- Tranquila, Nico estará bien, de seguro a de pensar que solo la quieres molestar o algo por el estilo, o a lo mejor y salió y dejo el celular en casa, todo puede haber sucedido-
- ¡Ese es el problema Eli!, ¡que todo puede haber sucedido y de solo pensar en que a Nicocchi le ocurrió algo malo-! No mejor no hay que pensar de esa forma, hay que apresurarnos antes de que se haga más tarde.
La rubia no dijo nada más y solo siguió en silencio a su novia, tenía razón, la peli-morada se estaba comenzando a imaginar los peores escenarios de lo que posiblemente le ocurrió a Nico-, sacudió la cabeza, había que concentrarse y comenzar a pensar negativamente solo traería problemas. Llegaron a la casa de los Yazawa y tocaron, quien les abrió fue la madre de Nico, parecía a ver estado llorando y abrió de forma tan brusca y rápida que solo les decía una cosa… Nico estaba en problemas.
- Buenas noches señora Yazawa, soy Toujo Nozomi y la chica a mi lado es Ayase Eli -hizo una reverencia- somos amigas de Nico-
- ¡Saben dónde está mi hija!
Le interrumpió. Esto se veía mal.
- Lo sentimos, ¿no está en casa?
La mayor les indico que pasarán, ya adentro pudieron observar como la habitación estaba en silencio y antes de que pudieran preguntar nada fue la madre de Nico quién hablo.
- Lo siento por gritarles así de repente pero… Nico no estaba en casa cuando llegué, no dejo ningún recado y por si fuera poco Kokoro se la pasó preguntando por su hermana, esas niñas parecen tener un fuerte vínculo así que si algo le sucede a Nico es seguro que Kokoro lo notara, además no se ha comunicado, ¿acaso no es normal que me encuentre preocupada?
Eli y Nozomi se voltearon a ver, si ni siquiera le había avisado a su familia que era lo más importante para ella, la pregunta era, ¿qué había pasado con Nico?
- ¿Ustedes no saben si de casualidad no tenía novio? Es que posiblemente se pudo haber ido con él y…
- No cree que si Nicocchi tuviera un novio usted sería la primera en saber.
- Sí, pero es que… casi no estoy presente y por lo general ella se encarga de sus hermanos… tal vez ella se cansó de esta situación.
- Mire, sé que justo ahora usted puede tener muchas dudas, pero de algo tiene que estar segura, para Nico ustedes son lo más importante, ella no priorizaría la relación con su novio, en caso de tenerlo, y estoy más que segura de que los elegiría a ustedes.
Habló esta vez Eli, calmando así la inseguridad de la madre de Nico, aun cuando ella también estaba preocupada.
- Tienes razón, perdonen la descortesía, me llamo Yazawa Renko, como ya sabrán soy la madre de Nico, gracias por cuidar siempre a mi hija.
- No se preocupe Nicocchi es una buena chica solo que no es muy honesta.
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- ¡A-achú!
En algún otro lugar del universo la pelinegra estornudo.
- ¿Qué sucede?, ¿No te gusto la comida?
Preguntó preocupada la pelirroja.
- N-no es eso, creo que es más bien el frío el que me está haciendo daño, jajaja.
Mamá debe de estar preocupada por mí. Pensó la bajita.
Viendo que su tono preocupado había pasado desapercibido regreso a su modo de hablar habitual.
- Si estuvieras en el bosque en este momento estarías congelada así que es mejor que nada.
- Y-yo… supongo.
- Mejor vamos a dormir.
- Esta bien.
Ambas se dirigieron a la cama pero Maki espero hasta que Nico se hubo acostado para luego subirse, cuando estuvo acostada jalo a la pelinegra hacia ella y una vez hecho esto enterró el rostro en su cuello para evitar que viera el sonrojo que había aparecido en sus mejillas, aunque daba lo mismo, la oscuridad en la que se encontraba su cuarto hacía imposible ver mucho. Ni ella se entendía, según Akira tenía varias personalidades, pero trataba de que no se notara tanto, aunque desde la llegada de Nico se había vuelto más consiente sobre ellas. Y eso que esa enana apenas y llevaba medio día en su mundo.
- Nishikino-san…
- ¿Qué pasa?, ¿es que acaso quieres hacerlo?
Empezó a hablar haciéndole sentir a la chica un cosquilleo en su vientre, ya que su aliento estaba rozando su punto más sensible.
- E-estoy cansada.
Sonrió para sus adentros, no era malo intentar un poco más, ¿o sí?, claro, ella prefería quitarle el -in-.
- Dices eso pero tu cuerpo…
Comenzó a deslizar su mano por debajo de la camisa, con sus yemas apenas y rozaba su estómago causándole así un estremecimiento a la pelinegra, continuo subiendo hasta la parte en donde comenzaba su pecho, dándole leves succiones en el cuello.
- …Comienza a reaccionar a mí.
- Nngh, ah, yo no-
Habiendo levantado un poco su camisa paso ambos brazos hasta abrazarla.
- Esta bien, por hoy te dejare dormir.
Diciendo esto se acurruco para tener su buena dosis de sueño, dejando a la pelinegra un poco excitada…
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- Hey Nozomi, ¿estás segura de que esto es lo mejor?
Ambas estaban caminando pero esta vez en dirección a la casa de la peli-morada.
- Sí, fue lo mejor que se me pudo ocurrir, además ¿tú misma lo viste no es así?, es lo mejor para Renko-san… si Elicchi no quiere acompañarme lo entenderé.
Dijo esto último haciendo un puchero que a Eli le pareció encantador.
- En ningún momento dije que no vendría, solo pensaba que es demasiado raro que Nico haya desaparecido así, de la nada.
Después de hablar con la madre de Nico habían quedado en que después de la escuela iban a ir a ayudar con los niños, para que así ella no se preocupara demás. Por otra parte era todo un misterio que le pudo haber pasado a Nico.
Llegaron al departamento de la peli-morada, Eli ni se molestó en avisar que no iba a llegar esa noche, su hermana ya sabía dónde se quedaban las noches en que no llegaba así que le quitaba un peso de encima. Nozomi saco sus cartas, aquellas que le habían dicho en incontables ocasiones lo que ocurría y que había mantenido guardadas desde el momento en que llego a Otonokizaka y conoció a Nico, poco tiempo después ambas se hicieron amigas de Eli, el algún momento dado ella le platico a la pelinegra sobre las cartas, para ser más precisos, se lo comento en el momento en que se dio cuenta de sus sentimientos por la rusa y había tenido la necesidad de consultarlas, Nico había hecho que desistiera de la idea y que solo se le confesara, que no eran necesarias las cartas, claro que lo que Nozomi no sabía en ese momento era que la pelinegra sabía sobre ciertas cosas que ella no, cosas que tenían que ver con cierta rubia, obviamente la actitud de la rubia daba mucho de qué hablar ya que era un tanto estricta con todos los demás estudiantes pero con Nozomi todo eso quedaba en un lugar muy aparte, como ambas tenían una amiga en común -Nico- al final era ella quien terminaba escuchando sobre lo que ellas le tuvieran que decir, Nozomi siempre que le decía algo era sobre como Eli era demasiado densa y no se daba cuenta de sus sentimientos, y Eli, pues, con ella era un caso parecido solo que tenía que ver con cierta peli-morada, al final ambas eran correspondidas pero ninguna se daba cuenta, y por esa razón Nico siempre les decía idiotas, pero estaba en lo cierto porque, ¿cómo no se daban cuenta esas dos de la química que existía entre ambas?, o sea hasta se aparecían flores de la nada y un aire demasiado rosa, no es que le desagradara a Nico el rosa, ya que era su color favorito, pero a veces le resultaba irritante la densidad de sus amigas. Después de un tiempo, -un muy largo tiempo en el cual la pelinegra tuvo que soportar los frutos de su densidad- esas dos por fin confesaron sus sentimientos y pudieron estar juntas, más de lo usual…
Pero regresando al tema… Nozomi se dirigió a su armario y saco una pequeña caja que era más grande que su contenido, la abrió y contemplo por un breve momento sus cartas tarot antes de sacarlas, miro a Eli, después de un tiempo de ser novias se sintió con la confianza suficiente como para comentarle sobre ellas.
La rubia observaba como Nozomi miraba las cartas, cuando ella volteo a verla tenía en sus manos una carta en especifica la cual le estaba mostrando, en ella se veía a un diablo pero ella no entendía nada, ¿por qué le estaba enseñando esto?
- ¿Nozomi?
- No sabes que significa, ¿cierto?
Negó.
- Estoy preocupada por Nicocchi y esto… -miro la carta- no ayuda en nada.
- Sigo sin entender, ¿es bueno o malo?
Preguntó, aunque en el fondo sabía que si la carta mostraba a ese ser era porque debía ser algo malo pero aun así quiso preguntar.
- Elicchi, esto me indica un estado mental confusional.
- Ya veo.
Pero también… las pasiones carnales descontroladas.- Terminó la oración en su mente.
- Mejor vamos a dormir que mañana iremos a cuidar a los pequeños Yazawa.
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- Umi, ¿se puede saber qué horas son estas de llegar jovencita?
En este momento la ojipardo se encontraba siendo regañada por alguien muy parecida a ella solo que el color de sus ojos era diferente, mientras que la menor tenía el mismo color de ojos que su padre y el cabello sacado de su madre, su madre tenía un color de ojos verde esmeralda. ¿Razón del regaño?, después de haber ido a verificar si el plan estaba saliendo a la perfección se habían quedado dando una vuelta en el parque, luego de eso fueron por un helado y ni cuenta se habían dado de que había acabado de anochecer.
- L-lo siento mamá pero estaba con…
- ¿Con?
Dijo de forma interrogativa.
- Conmigo Sonoda-san.
Apareció en el mejor momento la peligris.
- ¿Y tú eres?
- Minami Kotori.
- Ya veo, Minami-san eh… pensé que la primera vez que llegaras tarde sería porque te escapaste con un chico no con una mujer, pero bueno que se le va a hacer, entren tu padre estará contento de saber las razones.
A la menor le dio un escalofrió, por obvias razones no había llevado a Kotori a su casa antes y eso era porque sabía que su familia era tradicionalista y no le permitirían tener una relación con alguien de su mismo sexo, aunque entre ellas dos no había pasado nada aún, temía que la alejaran de Kotori.
- Vamos Umi-chan, no es bueno dejarlos esperar.
- E-está bien.
En realidad lo mejor sería que esperarán mucho pero mucho tiempo más. - Pensó.
Esa noche después de que la peligris se retirara, la joven arquera, Sonoda Umi, recordó que a sus padres no les debía ocultar nada en todo el sentido de la palabra n-a-d-a, aunque esa noche no fue la primera vez en que su padre había levantado la mano en contra suya, justo ahora la pregunta era, ¿en verdad valía la pena todo soportar todo eso?, por su mente pasaron varias imágenes de todos los momentos que había compartido con la peligris, aunque la respuesta la llevara por un camino difícil lo cierto era que sí, valía la pena soportar cualquier tipo de trato con tal de permanecer a su lado, esa chica le había mostrado hace algunos años que el cariño y amor en verdad existían, había estado soportando todo sin tener una razón en específico pero ahora, ahora tenía una razón que era más que suficiente como para soportar los castigos impuestos por su muy estricto padre, porque ahora tenía una razón por la cual vivir y no la quería perder.
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Estaba temblando de frío, la pelirroja no se veía por ningún lado, y su ropa estaba un poco desgarrada sin contar que no era el familiar atuendo compuesto por su suéter rosa y su falda, en cambio era algo distinto, algo lúgubre, en donde se encontraba era un lugar espeluznante que le ponía los nervios de punta, intento buscar algún rastro de vida cerca pero parecía que se encontraba sola en un lugar desconocido e inhóspito.
- Así que Yazawa Nico, no te asustes al estar aquí. Nosotros tenemos una buena razón para traerte mientras tanto espero que disfrutes de tu estadía.
- ¿Ustedes?, ¿eso significa que son varios?
- Por extraño que te parezca todo esto es por tu bien, y desde el fondo de nuestro ser, deseamos que trates de adaptarte a la nueva vida que tendrás que llevar.
- Y ese, 'adaptamiento', ¿implica tener a una salvaje que quiere tener sexo a cada momento?
Dijo con sarcasmo.
- Jajajajaja, es verdad, también tendrás que acostumbrarte a ello, por el momento deberías de estar, bien aunque creo que tu cuerpo aún no está desarrollado del todo para… aceptarla.
- ¡¿Que quieren decir con eso?!, B-bueno es verdad estoy bien, pero- ¡no!, ¿a qué se refieren con aceptarla? y peor aún, ¡¿por qué piensan que aún no me desarrollo?!
- Eso es algo que explicaremos en otro momento, por ahora, diviértete.
Todo lo que le rodeaba se comenzó a cubrir de una gran oscuridad, y sintió vértigo, como si cayera a un profundo pozo…
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- ¿Nico-chan?
No hubo respuesta, desde hacía unas cuantas horas le había sido casi imposible conciliar el sueño ya que alguien a su lado estaba desprendiendo más calor del que un humano debiera de producir y eso le preocupaba.
- ¿Enana?
Había tratado de despertarla sin éxito alguno. Nishikino Maki mantenía el ceño fruncido mientras trataba en vano de hacer despertar del país de los sueños a la pelinegra, cosa que no hubiese sido tan problemática si tan solo esta no tuviera un gesto de dolor mientras se aferraba a ella, en resumen, algo malo le estaba sucediendo y pareciera como si ella no hiciera la gran cosa, o en pocas palabras no lograra nada.
Trato de analizar la situación, la chica frente a ella estaba prácticamente ardiendo, y dudaba que eso fuera bueno, por si fuera poco no la soltaba, pensó por un momento, los humanos tenían diversas enfermedades, ella había estudiado sobre ellos. Trato de hacer memoria y al parecer dio resultado. Fiebre, eso podría ser lo que tenía Nico. No podía hacer mucho, no sabía qué hacer, pero si había algo en lo que le podía ayudar y eso era en regular su temperatura. Después de todo, si podía absorber el calor que emanaba una flama, podría absorber el de un cuerpo.
….
Nico despertaba con una sensación de dolor increíble, recordaba que la última vez que había sentido un dolor de esa magnitud fue debido a una posición incómoda al quedarse dormida en el sofá esperando a que su madre llegara del trabajo, en estos momentos se estaba debatiendo entre si quedarse allí, soportando el dolor y disfrutar de la agradable calidez que sentía o pararse y ver qué otra cosa hacía, no lo pensó mucho y decidió que lo mejor era disfrutar el momento, así que trato de moverse para encontrar otra posición más cómoda pero unos brazos rodeándola de la cintura se lo impidieron.
- ¿Ya te sientes mejor?
Pregunto una voz, que la hizo terminar de despertarse, entonces recordó lo que había pasado y el extraño sueño que había tenido, y si bien no era precisamente a la que más quería escuchar en ese momento, al notar un rastro de preocupación en ella se preguntó qué habría pasado para que se encontrara así. También que estaba un poco ronca, debiéndose esto último al hecho de que se acababa de despertar, claro que esto último la pelinegra lo ignoraba.
- Umm, sí, ¿qué sucedió?
- Sucedió que al haberlo hecho tan fuerte en medio de la noche y debido al intenso frío que había, tu cuerpo quedo más adolorido de lo que debía haber quedado, resultado del sobresfuerzo que hiciste para seguirme el ritmo.
Comentaba la oji-violeta con una sonrisa socarrona. A lo que la pelinegra se sonrojo.
- Bueno, si no me crees, porque no hechas un vistazo a tu cuerpo para comprobarlo.
Y en efecto así lo hizo. No había marcas de mordidas ni nada por el estilo,-salvo por las que había dejado la primera vez- y si la joven hubiera puesto más atención se habría percatado de que el dolor debería de aparecer en su mayoría en la parte baja y sin embargo se extendía de manera general en todo su cuerpo. Lo que más le sorprendió fue el hecho de que estaba desnuda, de hecho, ambas lo estaban y eso fue suficiente como para creerle a la Dragonaid y para que un sonrojo se extendiera cubriendo desde su cara hasta sus orejas. Negándose así, a dirigirle la mirada a Maki.
- Vamos, no tienes por qué avergonzarte.
Seguido de estas palabras junto sus frentes para comprobar si la temperatura de la chica había subido, acercamiento que a Nico le pareció demasiado cercano (? y movió su cara provocando que así la pelirroja dejara descansar su cabeza al lado de la suya.
- Ni siquiera es verdad lo que te dije, ¿en serio piensas que lo hicimos?, si lo hubiéramos hecho me encargaría de que lo recordaras.
- …..¿Entonces?
- Creo que te dio algo llamado fiebre, como dije antes ¿ya te sientes mejor?
- No mucho, pero… ¿puedo pedirle un favor Nishikino-san?
- … -dudó-. No veo por qué no.
Hubo un breve instante de silencio.
- ¿Puede… quedarse un poco más así conmigo?
Por un momento la pelinegra pensó que se negaría pero no fue así.
- Hace un momento….. querías acomodarte… ¿verdad?
Y sin esperar respuesta se hizo a un lado. Cerró los ojos. Era extraño, ambas estaban desnudas y su cuerpo se sentía caliente, se preguntó si seguía siendo culpa de la fiebre de no ser así entonces tal vez fuera verdad lo que le había dicho anoche y su cuerpo…reaccionara cada vez más a su cercanía.
Tan solo pensar en esa posibilidad y recordar lo que había sucedido un día antes hacía que su cuerpo comenzara a reaccionar aun sin estar siendo tocada, inconscientemente soltó un gemido, sin saber que cierta pelirroja había estado atenta a cada una de sus expresiones.
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Los sentidos de Maki se pusieron en alerta, que era eso que acababa de escuchar, no lo había imaginado... ¿o sí? Se quedó observando un rato más a ver si había algún movimiento más, la pelinegra se pegó más a ella, aprovecho la oportunidad e inhalo cerca del cuello de la humana extasiándose con su aroma, hace no mucho tiempo ella odiaba a los humanos, o bueno eso creía, entonces ¿por qué de la noche a la mañana quería hacer suya a esta humana?, no lo sabía, pero, era como si estuviera destinado a ello, como si el hecho de haberla encontrado no hubiese sido casualidad, después de todo ya nadie había llegado a Ashbell en mucho tiempo. Mejor cerró los ojos, ella estaba enferma y no era el mejor momento como para tomarla… aunque sus sentidos así lo desearan. Trato de volverse a dormir, pero no lo consiguió, así que solo se limitó a dejar de pensar por un momento, mala idea, lo único que logro fue hacer que sus sentidos se agudizaran, miro a la pelinegra, iba a ser una tortura soportarlo…
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- Nmm, Elicchi.
La rubia sonrió, aún era temprano pero por lo general Nozomi era la que siempre se encargaba de hacer el desayuno cada que se quedaba en casa, pero esta vez quería ser ella quien se ocupara de eso, la noche anterior trato de hacer que se olvidara, aunque solo fuera por unos minutos, de Nico, no es que ella no quisiera también a Nico, pero eso solo la estaba estresando de alguna manera y no quería ver así a su novia.
Por lo general a ella le gustaba el chocolate para cualquier actividad que tuvieran que hacer en la noche, pero en la anterior no había usado nada, solo un pequeño masaje antes de empezar. Hubo una vez que lo hicieron con mermelada y en el desayuno, por ese tipo de situaciones era que Nozomi no la dejaba tocar la cocina en la mañana pero para que negarlo, su novia era encantadora, y le daban ganas de tomarla como aperitivo a cada momento, aunque la pelimorada se enojara a veces, y ella sabía perfectamente los riesgos de hacerla enojar. Una vez terminado el desayuno se lo llevo a la mesa al lado de la cama y se fue a dar una ducha. Cuando regreso se encontró con que ya se encontraba desayunando.
- Gracias. Pero sabes que no era necesario. -Le dijo con un toque de timidez.
Por lo general a Nozomi siempre le tomaba por sorpresa los detalles de la rubia, que si bien no eran muy comunes dado que quién siempre mantenía el ritmo era ella, tampoco le molestaba las muestras de afecto de su novia.
- Siempre son necesarios los detalles Non-chan.
Y eran esas pequeñas muestras las que hacían aún más bella a su novia. Así que tomó el ritmo nuevamente.
- Oh, creía que el caballero era Umi-chan. A Elicchi no le queda para nada.
- Bueno, supongo que tendré que demostrarte lo contrario.
Tal vez llegarían un poco tarde…
