Se mantuvo sentado en el sofá de su loft mirando a la nada. Ese día cumplían un nuevo mes juntos y el velocista no estaba ahí, le había enviado un mensaje y solo recibió como respuesta que iría al cine con Iris, que ya tendrían tiempo juntos.

Triste, roto y molesto. Solo Barry lograba hacerlo sentir así y le dolía tanto que su esfuerzo por conquistar al castaño se haya desmoronado tan fácilmente. Si ella no estuviera ellos serían felices o quizás el forense ya habría encontrado otra razón para dejarlo solo.

-Lo quieres-dijo Thea viendo el sushi sobre la mesa y lamentando la suerte de su hermano.

-El karma es una mierda-dijo apagando su teléfono y lanzandolo lejos, sabía que no tendría mensajes de Barry. No cuando Iris West estaba tan cerca.

-¿Qué harás?-dijo sentándose a un costado de su hermano.

-Lo único que puedo hacer-dijo levantándose para servirse un trago.

-Claro. La bebida es la solución para las penas de amor. ¿No irás a pelear tu lugar?

-Barry sabe que hoy cumplimos un mes más juntos. Si él no quiere estar no lo puedo obligar-dijo con una mueca y Thea se dio cuenta de la tristeza en su hermano.

-Me gustaría por una vez sentir que no me equivoco y que quizás tomo buenas decisiones-dijo la castaña tomando un sushi y mirándolo con atención para luego llevarlo a su boca.

-Me gustaría ser la primera persona para Barry y no el último-bebió un poco de su vaso.

-Me gustaría gustarle al chico que miro cada mañana al despertar-dijo riendo por la cara de su hermano.

-Me gustaría ser más seguro y tomar buenas decisiones-murmuro viendo el sushi en la mesa.

-Me gustaría que Oliver se amara y dejara de rogarle a Barry.

-Me gustaría que Thea me abriera su corazón y me dijera lo que le duele.

En ese instante el rubio se sentó junto a su hermana y sintió un abrazo de ella. Ese juego siempre lo hacían para contarse la verdad y que no doliera tanto, al parecer había dado resultados a pesar de los años que no lo intentaban.

-Odio que me mientan-siguió la menor.

-Detesto los gritos-susurró abrazándola.

-Aun lloro por la muerte de mamá.

-Aún me culpo por la muerte de papá-ambos se abrazaron y empezaron a llorar, esas eran verdades que jamás se habían dicho y que por mucho tiempo guardaron ¿cuánto hacía que no hablaba con sinceridad? Realmente debían darse ese tiempo.

A veces las oportunidades vienen de donde menos esperas y en ese instante el cielo fue el encargado de ir a ellos.

-¿Qué fue eso?-dijeron ambos corriendo a la ventana y mirando el meteorito que cayó a unos metros de su edificio.

De la explosión vieron salir a unos pequeños seres, solo con eso retrocedió y le vino un deja vu, tal como cuando enfrentaron a los exterminadores.

-Hay que llamar a ARGUS y a Supergirl-dijo instintivamente y caminando a tomar su equipo para bajar a pelear.

-Los reuniré en el refugio-dijo la castaña y por primera vez esa frase le dio pánico y no risa como en otras ocasiones.

Sin embargo, en el lugar de reunión también estaba el equipo Flash, seguramente Felicity los había llamado y lo último que necesitaba era que sus problemas con el velocista fueran vistos por todos.

-Si ven la pantalla a eso nos enfrentamos-dijo Felicity cambiando las imágenes con un pequeño control.

-No son una gran amenaza, probablemente llegaron aquí escapando de algo-dijo Kara mirando a Oliver, quien solo asintió.

-Entonces hay que averiguar qué hacen aquí y devolverlos por donde vinieron. Kara tu nos diriges-dijo el arquero seriamente.

-Bien. Por ahora van Oliver, Barry, Caitlin y Cisco. Si las cosas se complican puede que necesitemos a más-dijo suave y rumbo a la salida.

-Estaremos listos-dijo Lila con firmeza.

Cuando caminaba con el resto del equipo, fue que notó que Barry demoraba y volvió en sus pasos. Al mirar se dio cuenta de que Iris estaba en puntada de pie besando al castaño, quien solo correspondió.

Definitivamente era el final de su pequeña historia. Pero antes de que pudiera pensar algo fue Kara quien se le acercó y susurró un par de palabras en su oído. Nunca había escuchado mejor frase de ánimo. Por lo que sonrío y camino a la misión que tenían por delante.

-Ya sabes qué hacer-dijo ella guiñando un ojo y caminando a la par del arquero.