No lo esperaba de ustedes.

Con esas palabras comenzó la conversación padre e hijos más extraña y dolorosa que hayan tenido.

-Iris no te crié para que chantajearas al resto-dijo Joe molesto y decepcionado-tampoco creí que tu, Barry, engañarías a alguien por sobre tus principios. Eso no fue lo que les enseñé-decía sentado en el sillón mientras ambos estaban en el sofá con la cabeza gacha-realmente esperaba más de ustedes.

Lo que siguió fue un silencio junto con Joe desanudando su corbata y lanzandola lejos, luego vieron que sonó el teléfono del policía y simplemente lo apago. Realmente estaba demasiado molesto con ellos, algo que hace mucho no veían, desde una de sus últimas travesuras de la infancia.

-Lo siento, papá-dijo la morena-pero tampoco es un buen…-trato de hablar, pero el detective pidió silencio con un solo gesto de su mano.

-Con quien esté Barry es su problema. No nuestro-dijo con seriedad- si él está bien, feliz o es miserable, tiene que hacerse cargo. Siempre voy a querer la felicidad de ambos, pero no pueden involucrarse en la vida del otro porque no les gustó una decisión. Eso no se hace, menos siendo una familia.

-Gracias Joe-susurró el velocista sin atreverse a mirarlo a la cara, estaba sentado a casi un asiento de distancia de Iris y sentía que su sola presencia era invasiva, no soportaba mayormente estar ahí.

-Aún así, Barry, necesito hablar con Oliver. No es replicable, realmente es una conversación que necesito tener, así como en su momento la tendré con alguien que realmente se gane el corazón de Iris.

-Pero Eddie…

-Era distinto, no te atrevas a mencionarlo como si no lo hubiese considerado-dijo más serio de lo que pretendía, aún era doloroso haber perdido a uno de sus compañeros, bueno, siempre lo era.

-Joe, traeré a Oliver.

-Bien-respondió con seriedad y luego los miró a ambos por un minuto. Realmente no eran unos niños como para aplicar un castigo, tampoco podía dejar pasar esa situación, por eso estaban conversando - realmente espero que te disculpes con Barry y Oliver-decía mirando a su hija- y que tu lo hagas con Oliver-dijo viendo al castaño- no quiero que esta situación se repita.

-No volverá a suceder-respondieron ambos al mismo tiempo.

El hombre se levantó de su lugar. Solo cuando iba subiendo la escalera pudieron escuchar algo similar a un gruñido: yo no críe esto.

Ambos bajaron la cabeza y se sintieron aún más culpables que al iniciar la conversación.