No podía creer que estuviera en esa situación.
Por primera vez, en mucho tiempo, prefería estar en Lian Yu antes que entre esas cuatro paredes, porque el silencio era casi insoportable y las personas sentadas frente a él no lo hacían más placentero. Aunque sabía las razones que los habían llevado a ese lugar, pero sinceramente no quería estar ahí.
-Detective-dijo entregando la taza de café que el hombre le pidió.
-Gracias-respondió mientras sorbía un poco del líquido y jamás había probado algo tan bueno, realmente hasta en el café se podía notar la diferencia con lo que él tenía en casa.
-Supongo que no vino para saludar-dijo suavemente y evitando mirar a Barry, quien se había puesto de pie y ahora se paseaba por la estancia.
-No precisamente, pero ¡Barry puedes detenerte!-dijo Joe exasperado, ya le era difícil la situación con Oliver, todo empeoraba con el castaño caminando de un lado para otro.
-Lo siento.
-Puedes esperarme fuera si quieres o ir a otro lado.
-Yo…-decía sin creer lo que escuchaba.
-Preferiría que te fueras, Barry, sin ofender, pero creo que lo que hable con el señor West es privado-dijo el rubio con una mueca y sin mirarlo.
-Pero si hablaran sobre lo que ocurrió y…
-Oliver tiene razón, es privado-dijo su padre adoptivo sin verlo.
Realmente no podía creer que lo estuvieran sacando de ahí, pero se resignó luego de unos segundos y salió dando un portazo.
-Disculpa por eso-dijo Joe suspirando audiblemente.
-No se preocupe, no hay daño-dijo tomando su propia taza y sintiendo que los nervios lo sobrepasaban.
-Hablé con Iris y Barry, mi hija no se disculpara por nada, es orgullosa, la conozco. Pero yo lo haré por mi, te pido mis disculpas por el actuar de ambos. No es lo que les enseñé, jamás habría criado a alguien dispuesto a dañar-dijo con los ojos brillantes.
-Joe, tienen casi treinta años, no son unos niños. Saben tomar decisiones y si lo que hicieron... -intentó decir-aún no los entiendo, a pesar de que he pensado bastante en el tema.
-Tampoco lo hago, me gustaría entender por qué mi hija amenazó así a Barry y por qué él no fue sincero contigo.
-No quería decirle a nadie que estábamos saliendo-dijo mirando el piso, se sentía avergonzado de todo.
-Debió decirnos, jamás habría hecho algo en tu contra-dijo sincero y bebiendo un poco más del café.
-Ya lo hizo, ahora tengo que hablar con él y ver qué hacer. Pero no es fácil-dijo con una mueca.
-¿Lo quieres?-preguntó casi en un susurro.
-Más de lo que pensé querer a alguien-dijo casi lamentándolo.
-Toma la mejor decisión para ti, no puedes hacerte daño, aunque eso haga feliz a Barry.
-Es un buen consejo, similar al que me dio una amiga-dijo con una sonrisa triste y recordando lo que le había dicho Kara ese día que vio a Barry e Iris besándose antes de la gran batalla.
-¿Cuál fue?
-Qué tan rápido será Barry cuando se dé cuenta de que está cometiendo el peor de los errores-dijo con una sonrisa-en su momento me reí, pero ahora me cuesta-dijo mirando al detective.
-Cuenta conmigo Oliver, para lo que necesites. No dudes en llamar ante lo que sea, te ganaste mi confianza y sigo en deuda contigo por no clavar una flecha a mis hijos.
-Créame que me lanzaría una a mi mismo antes que a ellos-dijo viendo como el hombre se ponía de pie.
-¿Hablarás ahora con Barry?-dijo acabando su café y depositando la taza sobre una pequeña mesa.
-No, hay cosas que aún quiero procesar-dijo poniéndose de pie y acompañándolo a la salida.
-Date tu tiempo, lo necesitas-le dijo abriendo la puerta.
-Gracias Joe-dijo estrechando su mano y viéndolo salir, luego cerró la puerta tras él. No quería ver a Barry por ese día.
-¿Ya se fueron?-dijo Thea apareciendo en el lugar en cuanto no escuchó ruidos, pero lo que vio la paralizó.
Oliver se había recargado en la puerta y miraba el suelo. Por primera vez lo veía derrotado, roto y eso no se quedaría así.
