Quizás eran los nervios, pero había llegado una hora antes a su encuentro con Barry.

Quizás el destino lo odiaba, porque en una mesa estaba sentada Iris West tomando un café.

Definitivamente el universo lo odiaba, porque ella se acercó y sentó delante de él.

-Tráigame un café americano, gracias-dijo a la mesera que se había acercado.

-¿A qué viniste?-dijo la morena muy seria, estaba enfundada en un delicado vestido azul con botines negros, un maquillaje discreto y la furia en su mirada, algo que Oliver no podía dejar pasar.

-A tomar un café-respondió con tranquilidad, porque no se suponía que ella estuviera ahí. No debía encontrarse con nadie antes que con el velocista.

-Viniste por Barry, deja de molestarlo-dijo poniendo una mano empuñada sobre la mesa.

Suspiró con fuerza y se acomodó en la silla, llegó su café y sintió que podría arrojarlo en su cara, pero no lo haría. Sorbió un poco y esperó un minuto más antes de hablar.

-¿Qué quieres para Barry?-dijo con tranquilidad, después de todo esa era su mejor carta.

-Que sea feliz y eso no es contigo-respondió acomodándose en la silla y notando que no sería una conversación corta.

-Bien, eres sincera-dijo mirando sus manos por un segundo y luego levantando la vista con seriedad.

-No podría ser distinto, nos criamos juntos y sabemos los miedos del otro, lo que nos hace felices y lo que haríamos para no sufrir.

-Eres su hermana-dijo tentado a quitarse su chaqueta de cuero café, pero eso haría todo más largo y él no quería pasar un minuto más con ella.

-Hermanastra, no nos une ningún lazo de sangre.

-Cierto, pero aún así son hermanos, lo defiendes de ese modo. No como una amante-dijo alzando una ceja y notando la furia creciendo en la mirada de la morena, realmente Joe y Barry lo matarían por provocarla, pero no le importaba en ese minuto.

-Haría todo por él.

-Yo también-respondió suave, pero Iris sonrió burlonamente.

-¿Como cuando los atacaron y defendiste a Kara? ¡Barry casi muere!-se contuvo de alzar la voz.

-Los vi besándose, no podía ir a protegerlo cuando él no habría hecho eso por mí.

-¡Barry te ama! Dará su vida por ti si es necesario-dijo resuelta y soltando el nudo en su garganta.

-Lo sé, yo lo haré por él también-dijo comprendiendo un poco a la morena.

-Pero no lo protegiste, yo no tengo poderes para estar entre ustedes-dijo algo frustrada y bajando su tono arisco.

-Tampoco los tengo, solo un arco y flecha, solo el poco valor que le tengo a la vida-susurró y bajó la mirada, sintiéndose terriblemente solo y eso le dolió más que cualquier otra cosa. Por un momento se sentía en confianza con Iris West, solo en ese instante se atrevió a bajar la guardia.

-Oliver-dijo ella moviendo una mano sobre la mesa para atrapar la suya-no te odio-dijo suavizando su voz, sintiendo lástima por el hombre delante de ella.

-Yo tampoco lo hago-respondió dándole un apretón y sin soltarla.

-Pero no creo que seas lo mejor para Barry, no después de todo lo que ha sufrido, no cuando su vida es un caos.

-Yo tampoco creo ser lo mejor para él, pero pensé que me había elegido, que quería estar conmigo.

-Reconozco que lo chantajee, que no debí hacerlo, pero no vi otra escapatoria cuando los vi juntos, besándose. No iba a permitir que ustedes siguieran con eso, que lo dañaras más aún.

-No estamos juntos y seguimos dañados ¿Barry está bien? Estoy seguro que no-dijo con una mueca y recordando que Thea le contó de las ojeras del velocista, que lo encontró entrenando de madrugada, Barry nunca despertaba temprano, no estaba durmiendo.

-No lo está-dijo bajando la mirada.

Se sumieron en un cómodo silencio por algunos segundos y fue el arquero quien respiró profundo para romperlo.

-Dame una oportunidad para hacerlo feliz-pidió envolviendo en sus manos la de Iris y dándole un suave apretón-sé que lo lograré-la miró a los ojos ansioso.

-Ambos merecen ser felices-dijo resignada y alejándose-no lo arruines-susurro para luego terminar su café.

-Lo haré feliz-dijo poniéndose de pie al mismo tiempo que ella, Iris solo asintió tranquila y se marchó de ahí, Barry merecía a alguien mejor, y aunque no fuese ninguno de ellos dos, Oliver tenía mayor oportunidad de lograrlo.

Esperaba que tuviera éxito, sinceramente.