Disclaimer | Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama maligna" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.

Advertencia | BL. Ereri. AU. Remake Titanic. Drama. Romance.

Dedicatoria | A Yenessis Kutsenova, Nicot y MagiAllie

TITANIC

.

Capitulo

2

.

.

"Oprimido, hormigueante, como un millón de helmintos,

En nuestros cerebros bulle un pueblo de Demonios,

Y, cuando respiramos, la Muerte a los pulmones

Desciende, rio invisible, con sordas quejas"— Charles Baudelaire. Las Flores del Mal

Southampton, Inglaterra 1912

Annie Leonhardt estaba inmensamente furiosa, con los deseos asesinos brotando por cada poro de su piel y es que el imbécil que se hacía llamar su mejor amigo, Eren Jeager, había apostado todo el dinero que habían ganado en 'su negocio' en una pelea donde las apuestas estaban 100 a 1, por supuesto que ese uno era para el revoltoso de Eren quien sería uno de los contrincantes, el otro cien era para el favorito de ahí. Todos los apostadores estaban con él porque tenían la seguridad de que ganaría.

Azul contra verde se desafiaron. Unos más devastadores que los otros. El aura peligrosa que desprendían ambos ahuyentaba a los que pasaban a su lado. Los gritos cargados de groserías y apuestas eran sólo un molesto zumbido para ambos.

— Atrévete a perder esta mierda junto con mi dinero y te la haré pagar con tu culo en el infierno — el siseó de la mujer fue letal.

El chico que estaba siendo sujetado con fiereza sólo sonrió descarado.

— ¿Estás dudando de mí, Ann? Sabes que esto me sale de los huevos y no hay donde más rascar — se zafó de un tirón de las manos que estrujaban su camisa. Deslizando la tela por sus hombros dejó su pecho al descubierto mientras se subía de un leve impulso hacia la tarima que hacía de ring.

Frente a él, un tipo que más parecía un mastodonte le esperaba sentado en un banquillo, y en cuanto lo vio se levantó para hacer alarde de su superioridad en altura y masa muscular, le hizo un gesto burlesco al muchacho que lo observaba confiado. Muchas voces empezaron a gritar cuando tomaron posición de ataque. Ambos contrincantes se retaron con la mirada. El más alto sin esperar la señal de inicio se lanzó contra su contrario derribándole de un puñetazo a la quijada.

El muchacho castaño cayó al suelo como un costal de papas.

El grito furico de una mujer explotó en el lugar.

— ¡Joder, Eren! Levántate de una puta vez, mi abuela pelea mejor que tú. ¡Levántate fracasado bastardo!

El muchacho en el ring hizo un amago de levantarse pero antes de lograrlo una mano lo haló del cabello levantándolo de un tirón, era su contrincante que ya estaba preparando su puño para asestarle otro golpe, pero Eren reaccionó más rápido y su pierna se estrelló contra las pobres costillas del hombre, seguramente rompiendo algunas, porque hubo un ligero crack en aquella zona, el grandulón se dobló aullando de dolor pero antes de caer de rodillas, los puños del castaño se estrellaron contra su rostro, uno tras otros los golpes cayeron sobre él hasta que finalmente cayó de bruces tendido en el suelo sangrando por la boca, con la mandíbula desencajada y el tabique nasal roto. La pelea había terminado en tan solo cinco minutos. El público se había quedado en silencio. Incrédulos.

El castaño jadeante se bajó de un salto de la lona para juntarse con su rubia compañera e ir a plantarse frente a un viejo calvo que mascullando extendió un manojo de billetes.

— ¿Te hace falta algo, vejete? — ladró el castaño y el calvo frunció el ceño acentuando sus arrugas, luego metió sus manos en el bolsillo de la chaqueta y sacó dos papeletas que el muchacho arrebató con una sonrisa arrogante —. Gracias por el viaje, Pixis.

— Agradécemelo si es que logras alcanzar el barco — masculló el viejo mientras que el silencio incrédulo que había durado unos minutos estalló en gritos por los otros apostadores que a sus espaldas empezaron a saltarse unos sobre los otros moliéndose a golpes.

Porque sí, aquello no era más que un sucio seudobar donde se hacían peleas clandestinas con apuestas jugosas, y cuando los apostadores perdían de más, siempre pasaban aquellas trifulcas.

La rubia abrió los ojos como platos ante las palabras del viejo y giró el rostro hacia el destartalado reloj del lugar. Le arrebató los boletos al muchacho y lanzó una maldición.

Faltaban diez minutos para que el barco zarpara.

Tomó del brazo al castaño para emprender una carrera alocada entre el tumulto de testosteronas que se revolvían entre puñetazos, sillas rotas y maldiciones, a ella no le importó repartir patadas a cualquiera que se le pusiera en el camino. Salir era su objetivo. En algún momento escuchó el quejido del muchacho.

— ¡Joder, Annie! Un pendejo me rompió una botella de whisky en la cabeza. Espera que lo mato — sacudió su brazo tratando de liberarse de la muchacho.

— No seas llorica y cierra la puta boca Eren, no pienso perderme ese barco por tus arranques baratos de macho ofendido, además tienes la cabeza dura, siento compasión de la botella que se rompió en tu cráneo, seguramente sufrió mucho.

— Que de ten Annie — le insultó el castaño pero ya no siguió intentando liberarse.

Cuando salieron de aquel lugar con olor a sudor, y pobremente iluminado, la luz del sol les golpeó las retinas.

— Puff, puto sol — se quejó el muchacho tratando de acostumbrase a la radiante luz.

Afuera el trajín del puerto era visible, el sonido de las voces de las personas se confundían unas con otras en aquel lugar. La rubia vio como el humo de las calderas del barco se alzaban. El tiempo se acababa.

Sujetó con fuerza casi sobrehumana la mano del castaño hasta casi romperle los dedos y retomó la carrera, esta vez entre la gente del puerto. Chocaron con tantas y empujaron a muchas, pero jamás se detuvieron.

Las rampas se empezaban a levantar.

— ¡Espere, somos pasajeros! ¡Somos pasajeros!— gritó la chica para que el hombre que recibía los boletos se detuviera y no se levantará la última rampa, pero él no la escuchó.

—¡Pasajeros, vejete! — esta vez fue Eren quien gritó pero su voz había sido tan alta que hasta pareció un rugido de león. El hombre trajeado volteó inmediatamente, deteniéndose.

Jadeantes llegaron hasta la rampa. Con una rubia despeinada que extendió los boletos y un castaño con la camisa abierta que sonreía hasta casi romperse la cara pero que sus ojos mostraban apremio.

— Somos pasajeros — repitió con la voz entrecortada por el esfuerzo.

— Tercera clase — leyó el hombre en el papel —. ¿Pasaron la revisión? — dijo viéndolos perspicaz.

— Por supuesto, y no tenemos piojos — soltó la chica haciéndose la ofendida.

— Somos norteamericanos — le secundó con su brillante sonrisa el muchacho.

— Tienes un golpe en el rostro — sus ojos recorrían con desconfianza el rostro y cuerpo moreno del muchacho.

— Es que…

—A mi amigo su madre lo dejó caer de chiquito y quedó medio tarado, confunde el suelo con personas.

— ¡Oye!

El hombre soltó una risota.

— Ya, ya, pasen.

Entraron y la rampa se terminó de levantar.

Las turbinas se encendieron, el barco empezó a andar.

— Mierda, Annie, siempre tienes que dejarme tan mal parado.

— Es entretenido — ella levantó los hombros restándole importancia a los reclamos del joven —. Además no estoy mintiendo totalmente, con lo bruto que eres de seguro tu madre te dejó caer cuando eras un bebé, y tu cerebro diminuto se salió por uno de tus oídos.

— Serás puta.

— Ya cállate, y ahora ven, quiero que todos esos apestosos del puerto me despidan para sentirme como una jodida reina.

— Con la boca que te gastas nadie nunca podría creértelo, además que esa nariz de fenómeno no calza en la realeza.

— No tientes tu suerte, bastardo, que yo si te puedo aplastar los huevos.

El chico se echó a reír y se encaminaron con prisa hacia afuera.

Cientos de personas despedían a sus seres queridos en el muelle.

La chica adoptó una postura digna y empezó a despedirse con elegancia.

—Joder, con esos gestos cualquiera diría…— se burló el chico.

— Calla, Jeager, y finge tú también, no me hagas ver como estúpida. Los vasallos tienen que imitar a sus señores.

— Tú no eres ninguna señora y mucho menos mi señora.

Aun así obedeció y empezó a imitarla sólo que un poco más exagerado.

— Adiós mi amor, te voy a extrañar, y más a las deliciosas cabalgadas que me dabas.

Un golpe a su estómago de parte de la rubia y se dobló gimoteando.

— Ya me arruinaste el momento, ven bastardo— lo jaló del cuello de la camisa arrastrándolo hacia adentro.

Caminaron entre las gentes por los pasillos contando los camarotes, hasta que dieron con los suyos.

'Camarote 104'

Dos hombres estaban ahí, uno rubio, musculoso y el otro azabache, alto hasta el infinito.

Annie los vio con desdén y tiró sus cosas en el camarote de arriba.

— No seas pendeja, Annie yo quiero el de arriba.

— Te jodes, Eren, yo ya lo escogí.

El muchacho enfurruñado dejó todo ser.

.

.

Levi Ackerman sacaba delicadamente sus pinturas de los cajones el equipaje, no le gustaba ninguna en realidad, pero había hecho que su 'flamante prometido' las comprara por mero caprichoso, sólo para fastidiarle, porque sabía que al él tampoco le gustaba.

Y pensando en el rey de roma, su voz a su espalda no causó ninguna conmoción en su cuerpo.

— ¿La pintura de los dedos, otra vez? Fue un verdadero desperdició de dinero.

—La diferencia entre mi gusto artístico y el de Farlan, es que yo si lo tengo…son fascinantes — casi sintió una arcada —. Como estar dentro de un sueño o algo así, algo ilógico pero hermoso — y en parte eso si era verdad, sólo que a él no le parecía hermoso porque en vez de un sueño casi se sentía en una pesadilla cuando admiraba esos lienzos.

— Y el pintor ¿Cómo se llama? — pregunto una curiosa mucama que lo ayudaba.

— Un tal Picasso.

— Ja, un tal Picasso, nunca será famoso, te apuesto a que se morirá de hambre si sigue así.

Levi no contestó y se marchó con una pintura entre las manos, hacia adentro de la habitación. Farlan le vio fastidiado y dio un largo tragó a su copa champán.

Vaya que había gastado en aquellas pinturas y ni aun así lograba una mísera demostración de cariño por aquel azabache, lo único que había recibido era su frialdad y sus sonrisas falsas.

Sería un largo viaje, pero sabía que al final de este, tendría su recompensa. Una linda esposa — esposo— y un apellido de la realeza para presumir. No le importaba gastar unos cuantos miles si con eso lograba ganarse esos tesoros.

.

.

A la tarde siguiente, el fantástico Titanic navegaba por la costa este de Irlanda, con sólo mar frente a él. Desde su posición, Erwin Smith, el capitán de aquella belleza de la ingeniera, se sentía satisfecho. Simplemente era la mejor embarcación que había dirigido.

— 21 nudos, señor — la voz de Mike, aumento su sensación de placer.

Hermoso, ligero, y rápido. Era realmente único su barco.

Le sonrió con naturalidad a su subordinado mientras contemplaba el inmenso mar que se abría ante sus ojos.

Nunca en su mente pudo imaginar la desgracia que ocurría en aquel barco, llamado el 'barco de los sueños'

.

.

Annie Leonhardt soltó un suspiró de profundo fastidio mientras escuchaba parlotear a Eren — quien estaba reclinado sobre la veleta del barco—, sobre lo bonito del mar, su olor, su color, y no sabía cuantas más pendejadas. El castaño parecía un niño en dulcería. De repente lo escuchó chillar como chiquilla enamorada frente a su galán.

— Annie, ¡Joder!, tienes que ver esto— el chico se volvió hacia ella con los ojos brillantes de la emoción y al verla tan desinteresada la tomó del brazo y la arrastró hacia los barandales —. Mira, mira, delfines.

— Si, si, ya los vi ¿me tienes que joder el descanso para ver esto?

— Por supuesto, estas son las maravillas del mundo que Armin me contaba — sus ojos brillaron más y Annie negó con la cabeza —. Sabes, siento que estoy cumpliendo su sueño.

La muchacha se sumergió un momento en el recuerdo del chiquillo más listo que ella conoció alguna vez, era alguien de contextura débil pero con una mente única, pero el mundo donde le tocó vivir no necesitaba genios, si no fuertes, Armin no lo había sido y murió de tuberculosis todo por cuidar de aquel muchacho que amaba y quien fue el que lo contagió.

Jean se llamaba.

Literalmente a ellos los había matado el amor.

La voz de Eren la sacó de aquellos tristes recuerdos.

— Ann, mira ese, mira como salta, joder que se ve de puta madre — vitoreó el castaño.

— Si, son bonitos.

— Ya Ann, deja de estar de amargada, disfruta desgraciada, deberías agradecerme por esto.

— ¿Yo agradecerte a ti? Que te den, Jeager.

— Ja, pues claro, gracias a que me rompí la cara con varios estamos aquí.

— Debo recordarte quien fue la que hizo los contactos ¿Eh?

— Pero los putazos los aguante yo.

— Sólo porque a mí no me dejaron pelear.

— Es que eres una enana que parece debilucha — el castaño se echó a reír con ganas y jaloneó a la rubia para que subiera junto a él entre los barandales. El aire fresco de la tarde les golpeaba el rostro y removía con fuerza sus cabellos. Eren se sentía eufórico — Joder, me siento el puto amo de todo.

— No eres amo ni de un perro — se burló la chica extendiendo los brazos para sentir la brisa marina.

— Que si lo soy, ¡Soy el rey del mundo, joder! ¡Gujujujuju!— aquello lo gritó a viva voz sacudiendo los brazos. Se sentía de maravilla, lleno de vida y adrenalina.

Mientras él se sentía más vivo que nunca, y en el mismo paraíso, a muchos metros de ahí, alguien se sentía cada vez más muerto, cada vez un paso más cerca al infierno.

Levi Ackerman escuchaba fingiendo interés al par de constructores de aquel inmenso barco alardear de su creación. Se regodeaban en lo que salía de su boca, mientras su madre cabeceaba afirmativa, sonriente y coqueta.

« Sigue así madre, tal vez uno de ellos quiera ser el esposo alcancía de una arpía como tú, ojala quiera y así me dejes en paz a mí »

Aquel pensamiento revoloteó en su mente.

— Fue a Shadis a quien se le ocurrió crear un barco de tan grandes dimensiones y lujos. Que su supremacía jamás sería refutable, y aquí está, materializado en la realidad — aquel hombre era Nile Dawk que daba golpecitos a la madera de la mesa para hacer énfasis de sus palabras.

Fastidiado y sofocado por aquel vestido apretado y lleno de lentejuelas, Levi se metió un tubillo de cigarrillo en la boca, necesitaba distraerse en algo. A penas y le había dado la primera calada y la voz de su madre ya estaba reprendiéndolo.

— Sabes que no me gusta eso, Levi — le siseó con amenaza la mujer.

Y el azabache giró su rostro hacia ella con una expresión de nada, quería que supiera que no le importaba sus opiniones así que le lanzó el humo en la cara, su madre arrugó la cara pero se mordió los labios para evitar empezar a vociferarle tonterías que a él ni al caso le venía, pero no pudo disfrutar de su pequeña travesura porque las manos de Farlan le arrebataron con brusquedad de la boca el cigarrillo.

— Lo sabe — dijo con un deje de furia el muchacho de ojos avellanas.

Los hombres presentes contuvieron una risilla y Levi tuvo que tragarse sus palabras.

Frente a ellos, Hanji Zoe, una mujer que había abordado en Chembur y que las damas de la sociedad llamaban 'nueva rica' pero que la historia la conocería como la 'invencible Zoe', observaba todo con detenimiento.

Un camarero interrumpió entre la conversación.

— ¿Qué desea ordenar, señor?

— Queremos cordero, en término medio con poca salsa de menta— contestó Farlan, poniendo esa mascara de gentileza y caballerosidad que usaba 'casi' todo el tiempo.

— Bien, señor — el camarero se retiró.

Fue entonces que Farlan se giró sosteniendo aquella sonrisita que para Levi era un golpe al hígado.

Tan hipócrita.

—¿Te gusta el cordero, verdad mi amor?

Levi le sonrió de la misma manera y asintió. Aquel plato no era de sus favoritos, o peor no era para nada de su gusto, él era vegetariano. Las ganas de vomitar empezaron a aparecer.

— ¿Cortaras por ella también la carne, Churchs? — preguntó con suspicacia Zoe mientras soltaba una risilla burlona.

El de ojos avellanas la miró mal. Ella no le prestó atención y retomó el tema de conversación.

— Oigan ¿Quién fue el que pensó en el nombre de Titanic? ¿Fuiste tú, Shadis? — aquello hasta pareció coqueteo.

— Si, en verdad sí, es que me interesaba el tamaño…el tamaño representa estabilidad, lujo y sobre todo fuerza.

Aquella parte chiquita de Levi que siempre tenía ganas de soltar cosas mordaces tomó posición de su boca y no pudo detener las siguientes oraciones, y es que cada vez sentía que no podía retener más las sensaciones de repugnancia que sentía por aquella vida tan falsa de los aristócratas.

— ¿Conoce al Dr. Froiy, Señor Shadis? Sus ideas sobre la preocupación masculina en cuanto al tamaño tal vez le parezcan interesantes.

Hanji se echó a reír con ganas.

— Ya basta Levi, ¿Qué es lo que pasa contigo? — la voz susurrante de su madre comenzaba a llenar el vaso de su paciencia. No se quedaría un segundo más ahí, si no salía en ese momento estallaría y arruinaría los 'magníficos' planes de su madre.

— Discúlpenme, saldré por un poco de aire — hizo una ligera reverencia y salió con paso elegante, tragándose todas las verdades que quería soltar.

Los ojos castaños de la mujer de lentes le siguieron el paso por un momento, luego se giró hacia el prometido que aparentaba una cosa pero en sus ojos ella podía ver el destello de furia.

— Es decidida ¿crees poder con ella, Churchs?

— Bueno, voy a preocuparme por lo que le interesa, no le parece señora Zoe — había tanto desdén en su voz que la castaña sonrió, no sólo por disimular si no porque había logrado sacar un poco de la verdadera identidad de aquel hombre que ella presentía no era nada de lo que aparentaba.

.

.

Eren Jeager, realizaba delicados trazos sobre una amarillenta hoja de su cuaderno. Retratando la cálida conversación de un padre y su hijita. Annie podía decirle que era un bruto pero él sabía que no era así, la verdad es que si él no hubiese sido tan pobre y huérfano podría haber sido un gran artista.

Sabía que tenía el talento.

Desafortunadamente eso no ocurrió ni ocurriría pero eso no le impedía disfrutar de dibujar. Dibujar siempre dejaba su mente en paz, en un mundo donde siempre todo estaba bien.

Sus manos no sólo servían para repartir golpes en peleas callejeras — cosa que tenía que hacer por necesidad, aunque también le gustaba—, sino que también servían para cosas más delicadas. Crear arte.

Una voz alegre lo distrajo.

— Típico, los de la primera clase envían a sus mascotas a hacer su porquería aquí.

— Es para que recordemos el lugar que ocupamos aquí — dijo Eren sin mucho interés.

Un muchacho rapado y de ojos juguetones con un cigarrillo en la boca se puso a sonreír.

— Si, ya lo veo — se sacó el cigarrillo y extendió su mano en saludo— Connie Springer.

— Eren Jeager — contestó el castaño aceptando la mano.

— Annie — dijo la rubia pero ella no le dio la mano al muchacho rapado que soltó una risilla incomoda.

— Hey, ¿ganas dinero con tus dibujos?

Eren ya no le respondió, sus ojos se habían quedado clavados en un punto específico.

Para él lo más bello que había visto.

Annie se giró para ver que distrajo al castaño y enarcó una ceja levantado los hombros. Connie también giró y se puso a reír.

—Olvídalo amigo, una chica como ella no se fijaría nunca en alguien como tú o como yo.

— Como tú tal vez no, pero como yo, sí — aquello lo dijo sólo por molestar al rapado porque sabía que él tenía razón pero no podía evitar fantasear un poco.

Es que era tan hermosa que su alma de artista no podía dejar de admirarla como la diosa que era.

Bueno, aunque si la comparaba con algo sería con una hermosa fae o un hada.

« Campanita »

Un ser mítico y bello que jamás estaría a su alcance.

Pero el destino caprichoso le tenía una sorpresa, una sorpresa agridulce que marcaría su vida y le daría su camino, un camino que habría de emprender esa misma noche.

.

.

Sentado en medio del gran salón lleno de luces y lujos, escuchando a todo el mundo hablar de estupideces y de lo ideal de su vida, un azabache sintió que ya no podía más, que el aire se había escapado completamente de él, ese aire de vida. Se había ahogado. Su ser no podía más.

Vivir en aquel mundo era como ser un fantasma, condenado a repetir una escena triste por toda la eternidad.

Ya no más.

Salió de ahí con disimulo y cuando se vio fuera del alcance de la vista de sus carceleros emprendió su huida.

Levi siguió corriendo sin importarle las personas a las que golpeaba en su carrera, mucho menos sus exclamaciones al ver a una 'señorita de alcurnia' correr como loca con lágrimas en los ojos. Movía las piernas y los brazos tan a prisa como podía, y sus incomodas zapatillas se lo permitían, respiraba con tanta fuerza que sentía que el aire salado le quemaba la nariz y la garganta. Sentía que se asfixiaba, necesitaba escapar.

Necesitaba liberarse de todo ese mundo de podredumbre que estaba empeñado en convertirlo en su esclavo. Porque ese barco no era el 'barco de los sueños' como muchos le llamaban, para él era un barco de mercaderes y compradores de esclavos.

Y él, era un esclavo.

¿Qué error había cometido? ¿Tenía que pagar los errores de los demás? ¿Este era su destino? ¿El infierno, la infelicidad?

Ya no le importaba nada, lo único que sabía era que prefería la muerte, cualquier muerte, a tener que vivir con aquella vida que le esperaba en América. El dolor y el sufrimiento que implicaban convertirse en la 'esposa perfecta' de Farlan Churchs.

Una vida encadenado siendo lo que no era. Viviendo en una mentira.

Una existencia en donde ni siquiera tendría a alguien en quien buscar consuelo. Su madre lo odiaba y lo rechazaba constantemente. Después estaba Farlan, su prometido, él sólo quería acostarse con un hombre sin tener que avergonzarse además que también quería su apellido, porque era lo único bueno que le quedaba y era muy preciado en la realeza.

Lo único que deseaba desde que tenía memoria era alguien que lo quisiera. Alguien que pensara que valía algo. Pero nadie llegó y aun paso de terminar en el infierno, prefería matarse.

Con cada paso que no alcanzaba a dar, Levi sentía caer más y más en la sensación de encontrarse al borde de un precipicio, pidiendo ayuda a gritos sin que nadie le prestara la menor atención. Estaba en tensión; tenía los nervios tan alterados que temía venirse abajo en cualquier momento. Tropezarse y que alguien lo alcanzara y no lo dejara cumplir su fatídico deseo.

No podía más. Estaba agotado. Necesitaba acabar con todo de una vez y para siempre.

Sus ojos por fin alcanzaron a ver su meta. Corrió más rápido.

Miles de pensamientos se atropellaron en su mente cuando se sostuvo contra el barandal del barco. Tenía la respiración pesada. Respirando profundo tomó su decisión. El suicidio era su única salida.

Con algo de dificultad por el vestido, se subió en los barrotes de metal y se cruzó al otro lado. Por un momento sintió el pánico apoderándose de él, sintió frío y calor al mismo tiempo y empezó a ver puntos negros.

Todo el mundo le teme a la muerte.

Podía ver como las aguas se rompían en la punta del barco. A ese punto estaba llorando a viva lágrima, tenía las manos resbalosas por el sudor, lo que provocaba un ligero desliz en su agarre al barandal. El frío de la noche le golpeaba el rostro llevándose con a su paso el peso que le caía en los hombros.

Si, esta era la decisión correcta. Viendo el cielo una vez más se disponía a seguir el camino elegido, pero entonces una voz lo interrumpió. Una voz masculina extrañamente seductora.

— No lo hagas, Campanita. No saltes.

El azabache giró el rostro y durante un segundo sus ojos se encontraron con aquel desconocido, formando la mayor maravilla del mundo. Una tempestuosa tormenta en medio del mar. Relámpagos y olas salvajes en un mismo lienzo.

Porque eso era lo que sus miradas formaban en ese instante, en los ojos de uno el poderoso relámpago de la ira, en los otros la bravura y la determinación de un mar profundo…absorbente.

El destino los había reunido y ahora sus vidas estaban atadas.

El hilo rojo del destino desenrollándose, enroscándose en torno a ellos.

Ya no había tiempo de dar marcha atrás.

* Notas finales:

Queridas mías, muchísimas gracias por haber leído este capítulo, les ofrezco una inmensa disculpa, no tengo excusa para el retraso, han de saber que yo ya tenía totalmente escrito este Fic, o más bien sólo le faltaba el capítulo final y betearlo, pero entonces antier, vagando en el Facebook me encontré una publicación. Alguien también hará un Remake de Titanic sólo que versión Riren. Es estúpido de mi parte pero me sentí inmensamente triste, y literalmente mande a la mierda todos esos capítulos, me enrolle en una sábana y me fui a dormir. Estaba entre triste y enojada, triste por ese hecho y enojada conmigo misma porque no debería sentirme así, peo no pude evitarlo. Pero parece que los demonios están de su lado nenas, una horrenda pesadilla me despertó a las 3am, y mientras me revolcaba en medio del recuerdo espantoso de esa vivencia — porque la verdad es que esas pesadillas son solo un reflejo de mis desgracias pasadas—, me dije a mi misma, calla imbécil, en vez de eso deberías hacer algo, para pasarte este trago, entonces pensé nuevamente en Titanic y bumm, me prometí reescribir todo, pero estaba vez tan de puta madre que nadie pudiese superarlo. Además que si lo dejo, MagiAllie me dará una buena patada en el culo y bien merecido y se lo agradecería.

Te amo Nena.

Dejando de lado eso, también quiero comentarles, en este Fic se hará una alabanza o más bien una oda a "Operación Denegada" de Nicot, uno de los Fics más bellos que he leído en mi vida, mí puesto No.3 en el Top 10 de los Mejores Fics de Charly. Agradecimientos a mi Nicot hermosa por permitirme esta osadía. Sos una de las mejores parte de mi vida.

Y ahora la contestación de los Reviews:

: Baby, querida mía, yo también te amo nena, y amo a Titanic creo que la he vista 300 veces y la volveré a ver. Esta versión espero te guste amor mío, en el Ereri queda de puta madre ¿verdad? Jajaja XD, espero te haya gusta este capítulo. Gracias por ese reviews tan bonito. Hermoso día y un beso enorme. 3

Camelia: Mi vida, he de decirte que habrá muchas sorpresas, no puedo revelar nada, pero sé que les va a gustar, porque yo también mido mi corazón en esto. Gracias por comentar y leer. Tus lindas palabras me ayudan a vivir. Besitoss.

Nicot: El Chileeeee! Comadre futura esposa, le sigo llorando. El chilee! Bueno, bueno dejando el choro de lado, mujer, esposa, usted es una santa, gracias por permitirme esto, gracias por comentar y pasarse a leer mis locuras, recuerdo que te dije alguna vez que te iba a sorprender y espero haberlo logrado, y de que pueda trasmitir todos los sentimientos que tienen los protagonistas en el transcurro de este Fic. Debes saber amor mío que una sola palabra tuya basta para salvarme – ups, eso es medio blasfemo, pero así lo siento. El sólo hecho que comentes me da las fuerzas necesarias para seguir adelante, tu opinión es invaluable para mí. Gracias por todo esto que hacer por mí. Te adoro con el alma Nicot hermosa.

Guest: Vida y Sol mío, me siento halagada de que leas esta cosita mía, y sientas que tus sueños se están realizando, yo también durante mucho tiempo estuve fantaseando con leer y/o escribir con esta temática. Sobre lo de Erwin me lo pensé mucho, y el nene queda mejor como el capitán del barco. Sorry baby. Y ahí tienes el súper encuentro de Levi y Eren. Así que aquí lo tienes, espero me sigas acompañando en este viaje. Besos titánicos.

CaocHatsune: Espero te haya gustado este capítulo, los Fanarts de este tema son simplemente hermoso y me hacen vomitar arcoíris. Gracias por leerte mi historia y dejar este bello review.

ElisaM2331: Madre Mía, reina mía, usted sabe cuanto la amo y como amo sus Di-vi-nos reviews es que me haces llorar de la felicidad, tus palabras son un aliento para continuar. Lo de Kuchel, sip ella y Farlan son los villa – villanos, quise hacer unos malos hipócritas, sin escrúpulos que solo piensan en si mismos y no le importa nada más. Venga, la más fina y pura burguesía. Y sobre Levi y Eren, juro que te hare amarlos mucho, mucho más. Sé que te va a encantar esta nueva versión, porque Charly es Charly y tú lo sabes. No leemos por whatsap.

Azuc95: He aquí la continuación bella mía, espero te haya gustado y me sigas acompañando en este viaje. Gracias por leer y comentar. Besos y abrazos.

Nell Qhuay: Conti, continuación para ti. Gracias nena por darte una pasadita por aquí. Sos muy linda. Espero te quedes por aquí, habrá muchas sorpresas.

Maki: Hey mujer, me haces sonrojar, ahmm en verdad trato de manejar lo mejor posible la narración para que ustedes mis bellas lectoras queden satisfechas con mi trabajo. Espero te haya gustado este capítulo tanto como en el anterior. Un beso enorme desde acá. Gracias por leer y comentar.

Middford: (0/0) Muero, awww que lindas tus palabras, me revuelco en arcoíris de felicidad, y espero no haberte defraudado en este capítulo. Un abrazo cybernetico enorme desde de aquí. Gracias por tu bello review.

KlraGuz: Nena hermosa, no eres la única que quisiera ver esto en un Doujinshi, yo moriría de tanto gritar de la felicidad, me revolcaría y me reiría como foca retrasada, aceptaría de buena gana una muy buen merecida ulcera si pudiera ver ese sueño hecho realidad. Gracias por halagarme mujer, me pongo roja como chile, jajaja. Y aquí tienes a tu tatakae, tan tatakae como es él. En el próximo capítulo empezará sus encontronazos, porque esta es una muy muy nueva versión Titanic. Espero te guste y me acompañes en este viajecito. Gracias por tu hermoso review. Lindo día, un abrazo cariñoso muy osooo.

Patatapandicornio: (*.*) Patataaaaaaaaa….Dios mío, Señor redentor tómame en tus brazos que ya vi la luz. Joder mujer, tu review me hizo estallar, es que me tire de un puente gritando tu nombre cuando lo leí. Ay nena mía, espero no defraudarte, como ves desde el inicio van los cambios muy a mi manera, trató de hacer una versión mas bomba, tú me entiendes, yo lo sé, quiero que los villanos sean odiados y los protagonistas naveguen entre el mar y la pasión, pero que también los lectores lo sientan que puedan sentirse espectadores directos de esta hermosa trama como la es la de Titanic. Además que en esta versión tenemos a un super sexy trap, 'tímido' Levi con complejos de campanita. Y sobre Eren, morenito está, y morenito te lo voy a dar. Así riquísimo, bañadito por el sol. Espero este nuevo capítulo te haya gustado como Without you, aun te debo América pero pronto prontísimo le daré su epilogo. Gracias por comentar este fic, no sabes cuan feliz me hace simplemente saber que lo estas leyendo pero has de saber que tus reviews son lo más fantástico de mi vida. Te amo querida Patata, sos un bellísimo sol. Te admiro.

Y si has gustado este capítulo dejadme un review. Sus opiniones, criticas, tomatazos o pasteles me hacen inmensamente feliz además que son valiosas.

¿Review?

Con amor

Charly*