Disclaimer |Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama maligna" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.
Advertencia | BL. Ereri. AU. Remake Titanic. Drama. Romance.
Dedicatoria | A Yenessis Kutsenova, Nicot y MagiAllie
TITANIC
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Capitulo
3
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"¡Que procedas del cielo o del infierno, ¿Qué importa,
¡Oh, belleza! Monstruo enorme, horroroso, ingenuo!
Si tu mirada, tu sonrisa, tu pie, me abren la puerta
De un infinito que amo y jamás he conocido?"— Charles Baudelaire. Las Flores del Mal
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Eren padecía de insomnio desde los diez años y cuando lograba dormir, llegaban a atormentarlo pesadillas espantosas con sombras amorfas que ocultas en tétricos rincones se burlaban de él mientras reían y bailaban sobre sangre, carne despedaza, gritos, lágrimas y terror, dándole despertares violentos con el cuerpo empapado en sudor y el rostro surcado de lágrimas amargas. Esta había sido una noche más de estar en vela, así que para no desperdiciarla había salido a contemplar el cielo nocturno.
Era una noche despejada y las estrellas parecían titilar con fuerza.
Con un cigarrillo que él mismo había hecho se dejó sumergir en la sensación de estar viendo un rio de brillantes cascabeles que tintineaban al compás de la brisa marina. Casi parecían sonreírle. Quiso darse un buen golpe por sus pendejos pensamientos. Echado sobre una banca el tiempo le pasó lentamente. Sonreía de vez en vez recordando a la linda mujercita que había visto esa tarde.
« Campanita »
De todas las imágenes más hermosas que sus ojos habían admirado, aquella era sin duda la más bella. Ella tenía la piel blanca, la cabellera más azabache y brillante que había visto nunca, los pómulos marcados, la nariz perfecta, los labios finos y rosas y los ojos afilados, profundos.
Era como una muñeca que hubiese cobrado vida.
Una de esas muñecas tan finas que ni en sus más delirantes sueños podría tener.
O eso pensaba.
El sonido sordo de tacones resonaba sobre el piso de la cubierta. Eran pasos apurados. Desesperados. Un minuto después, la vibración de los sollozos le llegó a los tímpanos. Una sombra se deslizó por sobre su cabeza. Alguien pasó corriendo, trastabillando.
Eren se levantó.
Y por el puto infierno que él reconocería esa cabellera hasta en la profundidad de sus más terribles temores o en los más dulces y sucios anhelos.
Era ella.
Por un instante se congeló cuando la vio subir por el barandal. ¡Chica más loca! Así que sin dudar un segundo fue hacia a ella. Con pasos lentos, medidos, como un león asechando a su presa. Ella estaba llorando, dudaba. Lo sabía por su respiración errática que veía en el constante subir y bajar de sus hombros, la presión de dedos sobre la barra de hierro hasta dejarlos blancos.
Con la voz suave y anhelante le llamó, tratando de hacerla reaccionar.
— No lo hagas, Campanita. No saltes.
Su voz la atrajo hacia él, ella giró el rostro, y por sus ojos se dibujaron tantas emociones. Empezó con la confusión, luego el reproche y después la ira. Una tormenta brava y asesina que lo elevaba despedazándolo en el proceso. Sentía su cuerpo volando muy alto, cada vez más alto hasta que llegó al ojo del huracán donde los vientos centrífugos lo succionaban desmembrándolo.
Perdió el aliento.
La voz espesa, rabiosa de su hermosa fae lo trajo de regreso.
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— ¿Cómo me llamaste, bastardo?
Ante aquella voz que había interrumpido sus 'maravillosas acciones', Levi Ackerman había girado, sus suicidas pensamientos fueron remplazados por unos homicidas, un puto pendejo lo había llamado…él ¿acababa de llamarlo Campanita? « ¡No soy una hadita de dos centímetros de alto, maldita sea!».De todos los estúpidos insultos y sobrenombres que habían llegado a ponerle, este posiblemente era el más ridículo y el que más le hizo arder en furia.
Y por simples razones.
Uno, no era alguien de cuentos de hadas, su vida era muy mierda. Segundo, tenía quince años, ¡por la puta madre!, era normal que fuera pequeño — o eso quería creer—, pero tampoco es que le hicieran ver como si midiera igual que un microbio. Y tercero, y la más importante, ¡No tenía tetas, ni curvas de zorra!
¡Que era un hombre, joder! O es que acaso de verdad ya no parecía uno. Su orgullo masculino se sintió titánicamente pisoteado, vulgarmente violado.
Vio como él abría los ojos como platos y el cigarrillo se caía de su boca. Luego tosió para disimular su estúpida acción de desconcierto, y volvió a hablar. Seguramente no se imaginó que tenía tan 'fino' vocabulario.
« ¡Ah, pendejo! Si sólo supieras que tengo boca de bucanero. Conozco blasfemias que tú nunca has pronunciado.»
—Campanita sabe de palabrotas — le dijo el castaño con picardía.
Levi emitió un sonido gutural pero que se escuchó como un siseo. Quería romperle los dientes a ese pendejo. Pero lo dejó pasar, además ya no tenía caso molestarse o gastar energías innecesarias. Total, en un minuto estaría flotando panza arriba.
—Pendejo. — luego dejó de prestarle atención, su vista volvió al agua que reborboteaba allá abajo —. Lárgate.
— No, no lo haré —su voz decidida. Dio un paso al frente.
— ¡No te acerques más! — le gritó cuando escuchó sus pisadas sobre los tabloncillos de la popa.
Pero él no hizo caso y antes de que el azabache se diera cuenta ya lo tenía agarrado desde atrás, sus brazos envolviéndolo, sus manos afianzadas en su cintura, su pecho acunándolo.
Su aroma y su calor lo inundaron. Lo abrumaron. Levi se puso en tensión. Era cierto, no le gustaba el contacto físico, era extremadamente desconfiado de las personas pero al aquel chico desconocido le trasmitía un sentimiento de protección infinito. El azabache se mordió los labios reprimiendo un gemidito de gusto. Nunca nadie le había dado un abrazo así. Su cuerpo tembló. El frío desapareció, cambió el ritmo de su respiración, haciéndose más superficial, y de pronto el aire parecía haberse cargado de electricidad, de chispas que flotaban a su alrededor.
— No voy a dejarte saltar, sería un pecado para mí. Y si lo haces, yo también saltaré, porque mi mayor deseo es seguirte hasta la muerte.
El Ackerman quedó tieso, rígido como vara ante sus palabras —casi como promesas veladas de un amante— y por un instante sus barreras cayeron, reprimió un sollozo cuando sintió el calor del desconocido alejarse de su cuerpo. Había sido demasiado poco de tal contacto. Inmediatamente volteó hacia él.
Ahí estaba él, viéndolo con los ojos intensos mientras empezaba a sacarse la ropa. Los zapatos salieron a un lado, la chaqueta café cayó, y la camisa amarilla pálida quedó abierta, revelando la piel. Levi parpadeó contemplándolo detenidamente.
Era un muchacho de piel morena, deliciosamente acaramelada, tenía una belleza peculiar, podía pecar por decir que era una a la que jamás podría aspirar ningún mortal común y corriente. Tenía un sedoso cabello alborotado de color chocolate, intenso por unas partes, ligeramente claro por entre hebra y hebra, formando una paleta multicolor única que atrapaba la mirada durante un minuto y luego otro... ¿por qué no para siempre? Y es que también se completaba con aquellos ojos hechizantes de un verde esmeralda brillantes por los motes dorados que surcaban los iris enmarcados en pestañas bastante largas, y terminaba de perfilar su nariz contundente y su mentón marcado. Debía de medir casi dos metros de estatura. Era inmensamente alto. Y sólo por eso Levi quiso golpearlo en ese instante. Además de que…sus ojos viajaron por la piel que quedó al descubierto y se quedaron en su abdomen. Él tenía unos músculos marcados pero no exagerados. Eran atrayentes.
Levi apretó los dientes, enojado consigo mismo por estar pensando semejantes brutalidades, se quiso abofetear de inmediato. Debía saltar en este instante, para evitarse la vergüenza de estar sintiendo aquellas bajezas.
«¿Me gusta?» No, no puede ser.
« ¡Puto Farlan! »
« ¡Seguro él me pasó lo puto y marica!»
El azabache estaba inmóvil, aferrado al barandal, pero extrañamente relajado. El castaño se acercó y también se cruzó para quedar en su misma condición.
— Listo, Campanita.
Levi agachó la mirada. Un revoltijo de cosas pasándole por la cabeza, y todas provocadas por esa persona desconocida que le causaba gran confusión.
— ¿Por qué haces esto?
— Por tú lo haces. Y porque está de puta madre la vista desde aquí. ¿Verdad que sí? Una buena vista para morir.
Sonaba tan entusiasmado.
Sus cabellos castaños se mecieron con la brisa y cerró los ojos disfrutando del frio que le golpeaba la piel. Luego se echó a reír. Y Levi se mordió los labios nuevamente.
—Eres un completo imbécil. No me conoces, no sabes nada de mí. No tienes por qué hacer esto. Es absurdo.
— Tal vez, algunos dicen que estoy loco y medio bruto. Pero no me importa. Así que ven campanita, sea lo que sea que te suceda yo voy a ayudarte. No importa que, lo voy hacer. ¿Quieres?...
« Ayudarlo »
Su voz sabía a verdad.
De pronto un pensamiento oscuro comenzó a germinar en él. Una fuerza de alivio por no saberse tan miserable.
— ¿A ayudarme? — la esperanza floreció dentro de él como una rosa bajo el sol —. ¿De verdad?
Él asintió.
— ¡Muchas gracias! —por fin alguien lo escuchaba, por fin alguien le daría aunque sea eso, porque así lo deseaba, él iba a matarlo, qué amor de sujeto. La asfixia dejaría de ser su fiel compañera, dejaría de sufrir los desprecios y castigos de su madre y la esclavitud de Farlan —. ¿Lo harías ya? ¿Un solo golpe? ¿O me dejaras resbalar lentamente? Yo voto por algo rápido y sin dolor, pero aceptaré lo que elijas. De verdad. No recibirás ni una queja por mi parte.
Eren frunció el ceño.
—No voy a matarte, Campanita.
¿Qué?
—Pero acabas de decir que ibas a ayudarme.
—Y lo voy a hacer. Pero no de esa manera. Voy a salvarte — extendió su mano hacía él —. Toma mi mano, Campanita.
Levi sintió que toda la esperanza se desvaneció de pronto. No tenía la menor idea de lo que estaba diciendo, ni sospechaba que lo que se proponía era del todo imposible. Él no tenía salvación, si tomaba su mano estaría más perdido. Pronto se darían cuenta de su ausencia y lo regresarían al cautiverio.
— ¿Por qué habría de hacerlo?—le preguntó, haciendo caso omiso a su ofrecimiento. Mirándolo ceñudo.
— Porque morir no es divertido y menos congelado. ¡Y duele como la mierda!
A Levi se le estremeció el cuerpo.
— ¿Congelado?
Quería morir al menos no pareciendo más que un bloque de hielo. Al menos muerto quería burlarse de su madre. "Aún muerto sigo siendo más bonito que tú. Al menos eso tengo"
Y el dolor. No, eso era ¿impensable?
— Si, unos grados bajo cero, quizás.
— ¿Cómo sabes que duele así?
— Yo nací en Alemania, en Baviera, ahí los inviernos son del infiernos, cuando estaba pequeño estaba jugando sobre un lago congelado pero el hielo estaba delgado, se rompió y plaff me fui al fondo. Los minutos que estuve ahí fueron como si mil cuchillos me atravesaran por cada poro de la piel. ¡Joder! Hubiera preferido que me rompieran un huevo.
Levi apretó los labios.
— No me importa que este frio, ya estoy acostumbrado a él — soltó haciéndose el valiente, además era cierto, no había porque mentir, era sus últimos momentos.
— Si, tal vez, pero si usted está huyendo de algo que la lastime, no creo que quiera morir con semejante dolor. Imagínese. Así que, Campanita, toma mi mano — sus dedos casi le rozaban el brazo —. Te prometo que si tomas mi mano, yo te mostrare algo por lo que si querrás seguir viviendo.
Los ojos cansados y hasta vacíos se quedaron fijos en los verdes intensos que le trasmitían confianza. El aire de sus pulmones que había estado retenido hasta cierto punto empezó a ser expulsado lentamente.
Valía la pena arriesgarse por algo tan vano, tan intangible.
Por un instante calló a la voz insistente de sus monstruos, esos que le hacían pitar los oídos, se dejó guiar por ese instinto silencioso que le susurraban 'Arriésgate. Él puede, él está'
Su mano alcanzó la del muchacho desconocido que en cuanto sintió rozar sus dedos contra los suyos afianzó el agarre.
—Soy Eren Jeager, y a partir de ahora seré tu acompañante, Campanita, así que aquí me tienes.
— Soy Levi Ackerman, y eres un loco pendejo e imbécil.
Eren rió.
Como le encanta esa mujer tan fina y con una boquita tan sucia.
Levi volvió a sentir esa corriente eléctrica al tener contacto con esa piel de caramelo y se le sonrojaron las mejillas bañadas en lágrimas. Aspiró hondo al tenerlo así de cerca. Él olía a romero y hierbabuena, como un pan recién hecho tras el que se disfrutaba de un licor de menta. En otras palabras, olía a hogar. Un sólido hogar en donde él podía quedarse sentado en el pórtico viendo la vida pasar de manera tranquila. Un tiempo detenido en una tarde de verano.
Se le antojó quedarse eternamente ahí.
Pero sus demonios no estaban de su lado, ellos querían verlo totalmente asfixiado. Sus malditas zapatillas se enredaron en el estorboso vestido.
Perdió piso.
El terror nació violento.
Gritó.
Casi cayó.
Una mano se aferró como garfio a su muñeca.
— ¡Te tengo, Campanita!
— ¡No me sueltes! ¡Ayúdame, maldición!
— Lo haré, pero por favor no te muevas así.
— ¡Ayúdame! ¡Ayúdame!
El azabache pataleaba tratando de que sus pies se elevaran para volver a los barrotes. Le dolía la mano donde era sujetado y el aire en sus pulmones se enfriaba más y más, casi no podía respirar. Estaba aterrado. Y es que sentía como si manos invisibles y perversas tiraran de él hacia abajo.
Pero entonces pasó, un violento tirón y su cuerpo fue elevado. La mano callosa y fuerte de ese hombre 'Eren' lo había halado con todo de sí y lo traía de regreso. Su cuerpo pasó por encima de los barandillas y se estrelló de un solo golpe contra el de Eren. El muchacho trató de recibir todo el golpe, pero fue inútil, por el exagerado movimiento, las posiciones se invirtieron.
Levi cayó de espaldas con el castaño entre sus piernas. Sentía el corazón desbocado, las voces tormentosas riéndose en sus oídos, las lágrimas bajaban a raudales de sus ojos. Temblaba incontrolablemente, casi como si hubiese despertado de una horrenda pesadilla.
El aliento tibio y mentolado de Eren lo mantuvo en el punto de la cordura.
— Tranquila, Campanita, ya pasó, ya estás aquí.
Y Levi le creía. Pero su momento no duro.
Dos voces masculinas, amenazantes los hicieron darse cuenta de la situación.
— ¡Aléjate de ella, depravado!
Eren los vio con rabia pero se levantó. Y Levi gimoteó, débil como estaba sus dedos apenas y si pudieron sostener una esquina de la camisa abierta de Eren.
« Por favor, por favor, no me sueltes »
En su mente, él aún seguía con los pies colgando, listo a caer, y Eren era su única ancla.
No quería soltarlo. No debía soltarlo.
Pero entonces unas manos grandes a sus espaldas y una voz le llamaron.
— Tranquila, señorita, ya está, ya está, ya paso. Y tú, pon las manos donde pueda verlas. Llama al sargento de marina — le habló a su compañero, que inmediatamente se fue corriendo.
Levi desde el piso temblaba. Las cosas se distorsionaron en su mente, sus ojos sólo podían seguir clavados en la figura alta de Eren, que a unos pasos de él, parecía tan lejano. Con unos ojos compresivos que le veían a él, que estaba para él.
Muchos minutos después, Levi estaba envuelto en una manta gruesa. La voz furiosa de Farlan reclamaba a vítores contra Eren, que esposado lo veía con unos ojos de lobo a punto de destazar a un infame conejo.
Un titán hambriento de carne de ese hombre que lo insultaba sin razón.
— Es totalmente inaceptable, ¿Qué te hizo pensar que podías tocar a mi prometida? Deja de verme así imbécil, voy a romperte la cara.
— Atrévete, si es que tienes los…
Farlan levantó la mano dispuesto a darle un puñetazo.
— Farlan — la voz trémula de Levi resonó en el lugar.
— Voy a darte una paliza, perro miserable.
— ¡Ya basta, Farlan! — un grito ahogado, sus pies moviéndose hasta los dos hombres que se retaban con la mirada —. Fue un accidente, Farlan. Ya no más.
— ¿Un accidente?
— Si, fue…algo estúpido en realidad — una risilla incomoda, sus ojos se conectaron con los esmeralda que lo vieron con incógnita—. Estaba asomada y resbalé. Yo estaba inclinada para ver…ahmmm…la…la…
— ¿Propela?
— Si, eso y pues…resbalé. Y hubiese caído, pero el Señor Jeager me rescató, casi se cae también— otra risilla incomoda, esta vez por la mirada intensa y algo molesta de Eren sobre él. Se sintió chiquito y bobo por soltar tantas mentiras delante del muchacho.
— Dios, Levi, mira lo que te pasa por eso. Cielos, todo por la propela.
Levi bajó la mirada mordiéndose el labio inferior. Es que había algo en la voz de Farlan que le revolvía el estomago, claramente él le estaba gritando 'Es que no podías ser más imbécil'. Todo el mundo podía creerle que estaba preocupado, no, la verdad es que Levi si lo veía con claridad. Estaba furioso a más no poder. Debía tener alguna sospecha.
— Entonces el muchacho es un héroe — exclamó un viejo calvo que sostenía una copa de brandi y que había llegado con Farlan.
— Si, parece que sí — los ojos de Farlan seguían viendo molesto al muchacho —. Gracias por esto — luego se giró a Levi y lo envolvió en sus brazos —. Cariño, sólo mírate, debes estar muriendo de frio, déjame llevarte a tu camarote para que puedas calentarte.
Desde su lugar Levi jamás perdió de vista al castaño y cuando Farlan soltó aquello lo pudo ver, su rostro se descompuso en una mueca de asco. Le dolió. Pero luego esos ojos verdes le notaron y le quedaron viendo. Se suavizaron hasta parecer un deslumbrante jade. Y le guiñaron un ojo.
Levi parpadeó, estremeciéndose. Pero tampoco ese momento duró. Los brazos de Farlan lo empezaron a alejar de ahí.
—Hey, Señor Churchs, ¿una recompensa para el muchacho? — esta vez fue Shadis, que también estaba ahí.
El caballero siseó, pero se volteó liberándolo mientras sonreía con hipocresía.
— Por supuesto, Señor Pixis, veinte dolores por el muchacho.
El azabache lo vio con reproche.
— ¿Eso es lo que valgo para ti? ¿Ese es el precio de la vida de 'la mujer que amas? — de alguna manera tenía que desquitarse. Avergonzarlo aunque fuese una vez.
— Ah, ¿mi bella Levi está molesta? — el sarcasmo bailando en su lengua —. Veamos entonces, por tan gentil acto, caballero, le invitó a nuestra mesa, mañana por la noche. Así podremos compartir más de su heroico acto.
Levi quiso matarlo.
¡Hijo de puta!
Pero nada pudo decir, las manos de ese hombre volvieron a sujetarle y lo arrastraron hacia adentro, alejándolo del castaño que parecía absorberlo con la mirada.
Un pensamiento danzó en su mente mientras lo perdía de vista.
« Prometiste ayudarme. Que no ves que es aquí donde lo necesito. Ayúdame, por favor»
Quiso que él lo escuchara, pero luego se arrepintió. Era mejor así, él había decidido tomar esa mano y no completar sus negros deseos y ahora debía enfrentar esa decisión. Arrastra a alguien más, le pesaría inmensamente. Con su silencio lo liberaría de su carga. De su promesa.
« Adiós, ilusión de un momento. Bienvenida seas nuevamente soledad, cautivo »
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De pie, siendo apenas liberado de los grilletes que lo habían mantenido apresado, Eren vio como aquel tipo alejaba a su campanita de su lado. Le ardió en lo más profundo verla envuelto en los brazos de quien se decía su prometido. Era un sacrilegio que un tipo así de hipócrita tuviera a su lado a tan perfecta mujer.
Las injusticias de la vida son inmensas.
Su vida estaba marcada por ellas.
— Fue una suerte que usted estuviera en el preciso instante que la señorita resbaló — la voz del tipo calvo lo trajo de sus pensamientos —. Aunque me parece extraño, que le haya dado tiempo de quitarse los zapatos y la chaqueta — soltó una risilla y se llevó la copa a la boca —. Pero bueno, esta juventud hace maravillas. Buenas noches, señor Jeager.
El hombre se fue tambaleante por donde campanita había desaparecido.
Eren soltó un gruñido y recogió sus cosas.
La molestia estaba comiéndoselo.
Para cuando llegó a su cuarto, aquella sensación era más grande. De tal magnitud era, que le pegó una patada a su cama, haciendo vibrar los barrotes. Despertando a un mounstros nacido desde los mismo infiernos.
Annie Leonhardt
Eren sudó frío cuando la vio levantarse como si de un espectro se tratase. Tenía un par de rodajitas mal cortadas de tomate sobre los ojos, el pelo hecho un nido de pájaros y la cara llena de una pasta verde que casi le hacia ver como un cadáver en descomposición.
Los tomates cayeron de sus ojos.
Si en ese entonces hubiesen sabido de algo llamado 'El exorcista', seguramente Annie sería Regan.
Los labios de la mujer se curvaron en una sonrisa espantosa.
— Ahora si date por muerto, bastardo suicida.
Aquella noche Eren supo que sus pesadillas no eran tan infernarles como una Annie jodidamente cabreada. Sus compañeros de cuarto también apoyaron eso, pero ellos valientemente se habían escondido debajo de la cama.
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Frente al espejo, cepillándose el cabello azabache — el cual obligatoriamente tuvo que dejarse crecer —, Levi podía verlo, ahí estaban ellos y él. Porque siempre que se vía en el espejo, sólo podía verse a si mismo, en una versión más infantil, con lagrimas en los ojos, gritando y retorciéndose a causa de estar tanto tiempo encerrando, acosado por esas sombras que se ríen de él. Que se jactan de su dolor. Del destino que le tocó vivir. Pero entonces él cierra los ojos un momento y trata de callarlos, poniendo su mascara de frialdad, de indiferencia, antes de que ese hombre que se acerca por detrás note cuan roto está y se aprovecha más.
Él es otro de sus demonios, pero no él más grande. Ese lugar lo ocupa su madre.
— Cariño, sé que es difícil todo esto para ti. Pero si te sigues sugestionando a ti mismo de que esto no va a funcionar, no llegaremos a ningún lado. Y tú sabes que te amo y quiero que estés a mi lado para siempre. Te amo.
« Cállate, cállate, mentiroso »
Dejó el cepillo sobre la mesita y guardó silencio mientras sentía las manos de Farlan acariciar su cabello.
— Bien, para que veas que no estoy molesto. Te daré un regalo — el hombre sacó de entre sus ropas un estuche y de el, posiblemente el collar más fino y costoso que el azabache hubiese visto.
— Far-lan, yo n-o.
— No, no, este es un regalo que iba darte cuando llegáramos pero quiero vértelo mañana, así que ponte inmensamente hermoso. Descansa — un beso en la mejilla blanquecina, una sonrisa de conquistador y se marchó.
Y ahí quedó Levi, viendo aquella joya que parecía sacada de las más grandes fantasías de la realeza. Y lo era. Pero para Levi era solo un collarín de perro, otra cadena más a su cuerpo para inmovilizarlo.
Su libertad ya era muy lejana. No pudo resistir un poco más. Aquella noche lloró hasta no dar más. Aunque esa misma noche también soñó con un caballero oscuro de ojos verdes que montando en un dragón de pesadilla llegaba a raptarlo y él era feliz, volando directo al infierno.
Aquellas abrazadoras llamas lo alejarían de su tormentoso frio. Levi había sonreído en los brazos de aquel fuerte caballero que lograba rescatarlo de su verdadero infierno. En sus brazos encontró la paz.
Fue tal vez por ese sueño que cuando al día siguiente unas manos grandes le picaron las costillas casi gritó. Porque extrañamente ese caballero se parecía inmensamente al muchacho risueño que le miraba con entusiasmo.
— Te lo había dicho. Voy a ayudarte. No voy a permitir que te escapes otra vez de mis magníficos planes para lograr hacerte ver que tan bonito es vivir — el castaño extendió sus manos, invitándole, tentándole —.Anda, toma mi mano, empezamos desde ya.
Levi por un segundo pensó.
¿Y por qué no?
Con aquel pensamiento terminó de sellar su destino, ese destino que había empezado sin saberlo, cuando unos ojos verdes empezaron a adorarlo desde el primer instante que le vio.
Tomó su mano.
El camino había empezado.
* Notas finales:
Señoritas, gracias por haber leído hasta aquí, ¿Qué les pareció este capitulo? Déjenme su sincera opinión en un review. Les agradecería en el alma, porque sus opiniones son valiosas para mi. De antemano agradezco su tiempo en leer este Fic, daré lo mejor de mi para que siempre lo disfruten.
Quería también decirles que este Fic estará sin faltas cada quince días los días miércoles. Es para poderlo sopesar muy bien. Gracias nenas mías, las adoro.
Ahora, la contestación de sus bellos comentarios:
Patatapandicornio: ¡Hola mi linda nena! Sip, ahí está tu Eren, Dios Alemán medio turco bañado por el sol, embarradito en chocolate, listo para ser comido a pedacitos. Tan sexy el Srito. Tatakae, y como ves, está hasta los huesos por Levi-love, y es que este Fic a como dije, es algo renovado. Aquí habrá fuego, luces artificiales y toda la bomba. Espero que este capitulo te haya gustado, puesto que me tardo hacerlo varios días, aun no estoy muy segura si al final lo fallé, porque es que Eren es Eren, está loco y enamorado –a primera vista- del azabachito y ahora esta de loquillo persiguiéndole. Me salí completamente de la escena. JAJAJA XD, mujer adore tu review, tan bello y hermoso. Gracias por comentar y leerte esto. Gracias por todo tu cariño. Buen día mi amor. Nos leemos en el próximo capitulo.
NJeager: ¡Bomboncito de mi corazón! Hey, hey, gracias por tu confianza mi love, no sabes lo feliz que me hacen tus lindas palabras, mira que agarró fuerza con ellos, y si bebé en algún punto te haré llorar, pero también gozaras –carita maliciosa-, yo sé que sí, lo vas a dis-fru-tar. Así que ven, acompáñame en este viaje. Gracias leer y comentar, haces a mi corazón tum-tum. Éxito en tu día. Nos leemos en la próxima.
: Neee, cara mía, no esté triste, espero ya estés mucho, mucho mejor, me alegra saber que este Fic te saque la locura de los poros. En mi causa esa sensación ver la película y ponerme a pensar en mi lindo Ereri. Así que cariño, la guacamaya loca de Charly te manda un enorme, titánico abrazo. Espero hayas disfrutado también de este capitulo. Gracias por tu review, por tan lindas palabras. Nos leemos en el próximo encuentro.
ElisaM2331: Mi Reina de los titanes, mi linda madre, JAJAJA hasta yo me revolqué con las babosadas de Eren, este tatakae es el mejor, siempre me da un no seque, es tan pero tan él y tan bello que se me antoja robármelo, luego me acuerdo le la llama y de Levi, y pues….no se pasa JAJAJAJA XD. Bueno, bueno baby mía, a ti te fangirleo por chat, nos leemos por ahí baby. Gracias por estar pendiente de este Fic. Te adoro mi nena. ¡Y me debes Roma, señorita! Un abrazo de Diosas griegas.
Nell Qhuay: Hola holis de mis soles, nena mía, gracias por tu apoyo, yo daré lo mejor de mi para que así sea. Voy a poner todo mi empeño en que quedé de la barbarosidad para que tú lo disfrutes inmensamente. Gracias mi linda nena por comentar. Espero te haya gustado este capitulo. Buen día y un abrazo. Hasta la próxima
Naancii: Querida mía, si lees esto. Voy a fangirlearte y decirte que tengas paciencia baby, habrá sorpresas y sea el final que sea, creo que quedaras eternamente satisfecha. Te lo prometo, confía en mí. Gracias por leer y comentar. Un abrazo titánico, espero me acompañes en todo este viaje. Nos leemos en la próxima.
Nicot: ¡Nico de mi vida y mi love! Así es mi vida, ya se conocieron los weones, y estos mocosos serán la bomba en este barco. Tanto que harán estallar a la vieja de Kuchel y al pollo lo harán de brochetas. JAJAJA XD. Ay mujer, no sabes lo inmensamente feliz que me hace saber que está gustando. Tú eres una de esas escritoras que admiro con el alma y tus palabras y opiniones son valiosas para mí. Te quiero, y sobre la pregunta de Levi Trap, pues en los próximos capítulos eso será relevante para la relación que llevaran estos dos. Seguro que te va a gustar lo que pasará Annie, esta mujer es divina. Gracias por acompañarme en este viaje. Te adoro con el alma. Nos leemos en la próxima.
CrisNovx: ¡Mi Sempai! ¡Si lo hizo! Campanita es campanita, y ahí va a estar entre quererle comer la boca a Eren y darle sus buenos zapes, este Levi-Love es todo un caso, pero así nos encanta. Mi sempai amada, gracias por tan lindas, son paz a mi alma. De verdad espero que todo lo que estoy pensando ser, sea de agrado tuyo principalmente, porque eres una gran impulsadora de este proyecto. Te quiero un montón y gracias por estar aquí. Te adoro. Nos leemos en la próxima.
MagiAllie: Baby de mi corazón, cheré de mis entrañas, a ti ya te conteste por PM, pero como eres tan mi sol, te repito desde aquí, por supuesto que habrá HOT entre estos dos, pero ya será en su momento, aunque creo que aumentare un alguito más de eso, entre los últimos capítulos. Gracias por comentar baby, te amo-adoro. Sos mi sol. Nos leemos a la próxima. Un abrazo de gigantes.
KlraGuz: JAJAJA mujer, tu review me revivió desde el mismo Hades, XD, es que jajaja no sip, esos dos son como dos imanes a positivo aún así existen y se encuentran y conviven, me encanta mucho desarrollar este tipo de amistad entre Ann y Eren, son la parte cómica de todo este dramón. Muchísimas gracias por comentar, espero te haya gustado este capitulo. Un abrazo de oso y nos leemos en la próxima. Sos un amor.
¿Review?
Con amor
Charly*
